Cap. 37

Prepárate


En el Santuario, el plan de acción corría a cargo de Dokho y la diosa Hera, la cual comenzaba a encontrar MUY interesantes a los mortales, cosa que estaba muy clara cuando se desaparecieron a algún lugar dejando abandonados los ancestrales planos del castillo construido por Hades, Eris y Ares en tiempos mitológicos.

Los caballeros mientras tanto se alistaban para la dura batalla.

Ikki se colocaba su armadura en silencio y pensando en como estaría Shun, ya desde hacía un rato que el pecho le dolía, señal inequívoca de que su hermano estaba sufriendo por alguna razón.

No lejos de él, Athena estaba sentada en su trono y con una tremenda cara de puchero que la hacía lucir como mocosa de cinco años. Miraba a Seiya con ojos más que asesinos. ¡Todo ese tiempo coqueteándole y este imbécil le salía con que había pasado la noche teniendo sexo con Shaina!

Pero para su absoluto enojo, el chico estaba mas perdido pensando en Shaina y siendo acosado por Milo, el cual pegaba gritos diciendo que el burro le había arruinado su plan maestro para tirarse a la sexy amazona.

El chico no le había echo mucho caso y se la había pasado contestando con tímidos monosílabos, hasta que se enteró de que el gran plan consistía en que Athena terminara de conquistar el Pegaso. Cosa que venía haciendo de un tiempo atrás con su doctor corazón Milo. Así, la amazona estaría destrozada, el dulce escorpión la consolaría, le invitaría un par de copas, y teniéndola a su absoluta merced, esta acabaría en su cama. Claro que despertaría sola y se encontraría con que su virginidad había sido entregada en una habitación que parecía escenario de película porno y una notita al lado agradeciéndole la noche, recomendándole que no se sacara la máscara y se tiñera el cabello, pues cuando el video de ambos saliera a la luz mostrando el mega macho que era el escorpión, seguramente y algunos se iban a reír.

No tardó mucho en que esos dos acabaran liados a golpes y rodando por el piso.

Camus estaba demasiado enfadado y persiguiendo a esos dos por toda la estancia de Athena, y cada vez que Milo le quedaba cerca le pegaba tremenda patada que le quedaba adolorido el pié.

Ajeno a esos asuntos. Aldebarán tenía su armadura ya puesta y distraídamente pulía su casco con un trapo, mientras Afrodita estaba sentado a su lado y suspirando quedamente.

De Máscara ni sus luces, así como tampoco de Shaka.

En un rincón, Mu se colocaba su armadura pieza por pieza. Estaba muy preocupado, y el hecho de tener a la tal Ilitia siguiéndolo a todos lados lo incomodaba.

Cerró los ojos mientras cerraba el segundo guante en torno a su muñeca, colocándose de nueva cuenta la pulsera de color esmeralda. Necesitaba tanto de Shiryu, y ahora, él corría peligro.

- ¿Mu?

El aludido se giró y se encontró con Saga, ya vestido con su armadura y la alborotada melena brillando con el contacto de la luz que se filtraba entre los pilares.

- ¿Si¿Pasa algo?

- A decir verdad, nada fuera de lo normal. Es solo que… necesito decirte algo, sabes?

- Soy todo oídos.

Respondió con una falsa sonrisa la cual no pudo ocultar sus ojos preocupados.

- Mu, quiero… quiero que reconsideres el echo de que estés comprometido con el dragón.

- ¿Qué?

- Por favor, tú sabes que está enamorado de Shura, se nota en los ojos de ambos.

- Debo luchar Saga, si no comprendes…

- Comprendo más de lo que crees…

Fue apenas un susurro, y la mano del caballero de géminis se deslizó por la mejilla del lemuriano.

- Olvídate de él… por favor. Si necesitas de alguien que te haga feliz, yo siempre voy a estar aquí para ayudarte.

Saga sonrió a medias y acercó sus labios rozando apenas los de Mu, quien estaba lo suficientemente petrificado para no moverse, lo cual el peliazul aprovechó para profundizar el beso.

Mu no supo la razón, pero sus ojos se cerraron. Cierto era que en su mente se reflejó la imagen de Shiryu, pero como estúpida excusa, pensó en el echo de que era un hombre con necesidades, y en este instante, cuando unos labios cálidos estaban sobre los suyos y aquellos fuertes brazos le rodeaban, él tenía que atender a estar necesidades.

Ni siquiera la imagen en su mente logró evitar que sus labios se abrieran y Saga no desperdició esta oportunidad.

- Mu¿Podrías ayudarme a…

De repente, Shura de capricornio dio la vuelta en aquella columna y se quedó totalmente sorprendido con la imagen frente a él.

Mu fue el primero en reaccionar y sacó sus brazos de alrededor del cuello de Saga, demasiado sorprendido por cierto, pues ni cuenta se había dado de que los tenía ahí, mientras el caballero de géminis mostró un leve enrojecimiento en sus mejillas.

Shura no dijo nada, mejor dio media vuelta y se retiró con la furia marcada en sus facciones.

- ¡Shura, espera!

La mano de Mu se cerró en su brazo y le hizo girarse.

- No es lo que tú piensas.

- ¡ENTONCES QUE ES, EH MU?

El lemuriano retrocedió un paso, pues nunca en su vida había visto a Shura tan enfadado.

- Tienes que escucharme.

- ¿ESCUCHAR QUE¡Te estabas besando con Saga!

De un manotazo le alcanzó la muñeca y la levantó.

- ¿Qué este brazalete no significa nada para ti?

Con el griterío, algunos comenzaron a asomarse por todos lados, Mu sintió que empezaba a temblar, y más cuando distinguió entre los recién llegados a Dohko.

- Por favor Shura… no grites…

- ¡Grito todo lo que se me de la gana!

- ¡Ya basta! Estamos en una crisis y a ustedes les apetece pelear!

Dokho se acercó a grandes zancadas a ambos caballeros dorados, y el lemuriano empezó a temblar descontroladamente. Si el maestro se enteraba de lo que había echo…

- Bien jovencitos, váyanme contando.

Mu suspiró seguro de que escucharía algo así como "esta basura se estaba besando con Saga, maestro" pero en lugar de ello…

- Lo siento maestro, perdí los estribos.

Shura se soltó tan delicadamente como pudo del agarre del maestro y se retiró hacia la caja de su armadura, de donde siguió extrayendo piezas.

El actual patriarca miró a Mu algo confundido, mas se alejó dejándole en claro que no quería mas peleas.

El herrero se quedó quieto un largo rato intentando asimilar lo que había ocurrido, y se acercó a pasos lentos al caballero de capricornio, el cual estaba serio y puliendo su brazo derecho.

- ¿Por qué no le dijiste?

- No soy un chismoso.

- Pero, Shiryu…

- Mira…

El caballero de capricornio se puso de pié y miró fijamente a Mu mientras se cruzaba de brazos. Era apenas un poco más alto y en su rostro se notaban obvios al menos cinco o seis años más que en Mu.

- No soy quien para decirle al maestro lo que hacías, si alguien va a perder a Shiryu por insensateces, serás tú.

- Pero...

- Sin embargo… llegas a hacerle daño a Shiryu, y te juro que tu cuello extrañará a tu cabeza, entiendes?

- C-Claro.

Shura bufó y se alejó con paso galante, mientras Mu bajaba la mirada avergonzado de si mismo debido a la gigantesca estupidez que había cometido.

- ¿Mu¿Estás bien?

Saga se acercó vacilante hasta el carnero, el cual se sobaba las sienes.

- Siento lo que ocurrió Saga.

- No es problema, pero… Mu, tu debes de saber que te amo.

- Saga, por favor…

- No, déjame hablar.

Suplicó el caballero de géminis tomando las manos del lemuriano.

- Desde hace mucho que siento esto, que quiero tenerte entre mis brazos, y yo…

- Saga… entiende que yo… yo amo a Shiryu, y al igual que tu, es un sentimiento que tiene mucho tiempo.

- ¡Se conocieron hace dos años! Yo te amo desde mucho antes…

- No estamos hablando de quien tiene el sentimiento con más antigüedad. Saga… por favor… yo no siento por ti lo mismo, eres un gran amigo, pero…

- Pero hace un momento…

- Hace un momento me dejé llevar por el sentimiento de tus labios sobre los míos.

Saga iba a decir alguna mala cosa, mas se quedó callado, y finalmente besó las manos de Mu.

- Prométeme algo.

- Lo que quieras.

- Cuando todo esto termine, si Shiryu no te escoge a ti, prométeme que considerarás intentarlo conmigo.

- ¿Te estás poniendo como plato de segunda mesa?

- Por ti puedo esperar.

Mu se sintió realmente conmovido por las palabras de Saga, pero eso no cambiaba el hecho de que seguía enamorado de Shiryu, así que prefirió mandar su vista a cualquier otro lugar.

- Lo… tomaré en cuenta. Pero eso no significa que no vaya a seguir intentando conquistar a Shiryu.

- Tienes todo mi apoyo en ello… si eres feliz, entonces yo lo seré.

- Gracias.

Saga sonrió y dio media vuelta, mientras reía a medias.

A lo lejos estaba Shura, amigo de la infancia. Un leve destello cubrió sus ojos. Tenía un gran plan, y la imagen mental de Shura y Shiryu en el altar contrayendo matrimonio era la culminación de este.

- ¡Pero amor!

- ¡Basta!

Todos se giraron en dirección a los gritos y se encontraron con Artemisa, la cual discutía con su marido.

- Pero¡Estás embarazada!

- ¿Y que con eso? Tú estarás ahí para ayudarme.

- Mi niña tiene razón Ickarus.

Hera se acercó con paso galante mientras su ropa ondeaba a cada paso.

- Por sobre todo, ella es la diosa de la caza, y no puede simplemente darse el lujo de hacer a un lado sus obligaciones, además, hay niños en peligro, y eso es demasiado bajo, incluso para Eris.

- …comprendo.

Touma se arrodilló en señal de respeto.

Artemisa le dedicó una sonrisa a su marido mientras sus ojos se cerraban. Una luz iluminó a la diosa y sus pies se despegaron levemente del suelo.

Un destello de luz realmente intenso se hizo presente y todos tuvieron que taparse los ojos. No lejos de ahí, Milo y Seiya detuvieron su infantil pelea para ver como el recinto se había llenado de una luz divina.

Cuando la luz se hubo extinguido, todos estaban quietos y totalmente mudos al ver a la diosa de la caza y los partos.

Su cabello rubio se había vuelto totalmente blanco, y liso. En su frente una preciosa corona con un diamante que resplandecía. Sobre ambos hombros dos hombreras finamente talladas por los dioses, con protectores en ambos brazos, pero no cubrían sus extremadamente finas manos.

Su pecho estaba cubierto con dos círculos partidos a la mitad, la parte de arriba blanca, y estos se unían a un largo y muy bien labrado trozo de metal que cubría su estómago, bajando hasta las rodillas, pero a la altura del vientre se dividía hacia los lados abrazando la cintura. Sus pies se cubrieron de unas finas sandalias, y finalmente, aparecieron un caraj lleno de flechas que parecían echas de oro y plata, con un arco en forma de luna creciente echo de cristal. (Para mayor información, consúltese a las imágenes de Sacred Saga, que no son mías)

Todos los presentes se quedaron totalmente sorprendidos por la belleza de la diosa de la luna. Si antes era bella, ahora era definitivamente preciosa, una deidad en toda la expresión de la palabra..

Hera sonrió al ver a todos los mortales tan sorprendidos al ver a su hija, no era para menos, ya que debía admitir que era muy hermosa. Lo había heredado de ella.

A continuación fue el turno de la diosa madre de colocarse su armadura.

Unas alas doradas de pavor real cubiertas de finos círculos como profundos ojos verdes la cubrieron de pies a cabeza, y un destello brotó del interior.

Al abrirse las alas, estas habían tomado un leve tono rosado, así como toda la armadura. Lo único que se conservaba en un absoluto tono dorado claro, era la recién aparecida máscara, muy parecida a la que usaban las amazonas del santuario. En su cabeza se ceñía la corona que la comandaba reina de todas las deidades. La armadura cubría sus pechos y bajaba hasta su cintura, donde pareciera que se posaba una mariposa con sus alas cubriendo sus caderas y bajando abierta sobre sus piernas, donde se descubría la parte baja de la armadura, una larga falda cubierta de tiras metálicas y los característicos ojos esmeraldas en las puntas, dejando entrever al final el blanco vestido de la diosa. Finalmente, ambos brazos con guantes los cuales sobresalían en sus codos con una especie de abanicos hechos de plumas de pavo real rosadas.

- Se ve, preciosa, mi señora.

- Cierto madre, es muy difícil verte con tu armadura.

- Ilitia, Artemisa, son ustedes tan amables.

Todos voltearon a ver a la diosa de cabellos castaños, como si esperaran a que ella también se colocase su armadura, y la hicieron sonrojar.

- Ehh, yo… no tengo armadura, usualmente no peleo.

Dijo ella bajando la mirada levemente sonrojada. Mu de inmediato pensó que sería peligroso para la joven, aún y si esta era una diosa.

Hizo memoria y recordó que tenía algunos materiales en su templo. Una armadura improvisada, un poco de sangre divina de Hera y Artemisa, y…

- Creo que podría…

- ¿PROTEGERME?

Ilitia se pegó rápidamente a Mu abrazándolo (o mas bien asfixiándolo) haciendo que se sonrojara a mas no poder.

En ese instante, se escuchó el sonido de caballos, y solo fue cuestión de un par de minutos para que Apolo entrara al recinto, ya vestido con su resplandeciente armadura la cual destellaba ante los rayos de sol.

- Aquí está lo que has pedido, madre.

Hera sonrió bajo su máscara mientras Artemisa sonreía enternecida, pues el hecho de que Apolo vistiera su armadura solo significaba que él también iba a ayudar en la batalla.

- ¿Qué es eso, pichoncito?

Preguntó Dokho acercándose a la diosa, la cual tomó de su hijo Apolo un viejo y pesado libro, claro que el apodito hizo que Dokho se ganara la mirada asesina de los gemelos y cierta castaña que mantenía a Mu casi del color de su pelo con el abrazo que le daba.

No tardó mucho en unírseles Saori, quien se asomó a un lado de la diosa de la maternidad.

- En la era mitológica… Hades, Eris y Ares se unieron para un plan macabro que llevaría al mundo a su destrucción… construyeron una fortaleza, de las cuales lograron salvarse los planos en el olimpo, a manos del propio Hades.

En la mesa que los caballeros habían arrimado, la diosa abrió el libro y les mostró los planos de la construcción de un castillo.

- No es una fortaleza cualquiera, solo aquél dios que esté encomendado al mal y a causar desgracias a la humanidad puede usar su energía dentro del castillo, así como a su voluntad, otros también pueden pelear.

Busco una página y en esta apareció una imagen de tres personas alrededor de un intenso resplandor.

- Crearon una joya a base de su cosmo energía y la llenaron de toda su maldad. Esa piedra es la que protege el castillo.

- Si la destruimos…

- Podríamos combatir a Eris.

La diosa aceptó con la cabeza al comentario de Athena y Dokho.

- ¿Y que estamos esperando?

Todos se acercaron, tenían que encontrar la forma de llegar a la fortaleza sin ser descubiertos.

En ese instante, se abrió la puerta de golpe, y una persona jadeante se presentó en la habitación.


Mientras tanto, en la fortaleza de la diosa de la discordia, esta se encontraba riendo estridentemente mientras Shiryu intentaba en vano hacer reaccionar a sus compañeros, pero todo parecía ser inútil.

- Yabasta dragón, no lo lograrás.

Eris sonrió mientras se acomodaba los rizos castaños.

- Ellos son míos.

- ¡No es cierto!

- ¿Deseas una prueba?

Ella tronó sus dedos, y de manera sincronizada, los siete cautivos se arrodillaron ante ella.

- Shaina, cariño. ¿Quieres tomar por favor entre sus manos el rostro de Marín?

La amazona se acercó y se colocó detrás de Marín, tomando con su mano derecha la mejilla izquierda de la amazona, así como con la otra mano tomó el lado contrario de la cara de la pelirroja.

- Kora¿Me harías el honor?

La jovencita asintió levemente e imitó a Shaina tomando la cabeza de Kiki.

- Dime dragón… ¿A cual vas a salvar? Solo debo tronar mis dedos y tendremos aquí a un muerto.

Shiryu gruñó audiblemente.

- Aunque tienes otra opción… ven… sígueme.

Ella rió de manera inocente y dio la media vuelta, comenzando a caminar rumbo al salón donde había estado antes, seguida de sus ahora fieles sirvientes.

- Me la vas apagar Eris… y muy caro.

Susurró él mientras sus ojos centellaban con furia, para después seguirle. Tenía que averiguar que rayos quería esa tipa.

Le siguió hasta lo que parecía ser su estancia personal, un lugar con un mullido colchón al centro largo cubierto de sendas almohadas, todo cubierto de cortinas violetas, algunas con lazos dorados en el centro. Había no lejos un estante con distintos licores y copas de todos los tamaños.

Marín se acercó a este último lugar y sirvió algunos vinos en una copa, la cual llevó a su nueva señora, la cual se acomodó en su cómodo colchón de terciopelo y recibió la copa, la cual llevó cómodamente a sus labios, al tiempo que Kora y Shaina desaparecían por una de las puerta labradas en fina madera y regresaban cada una con un abanico echo de plumas.

- Ahh, esto es vida.

- ¿Y yo que puedo hacer por usted mi señora Eris?

Por un instante, las facciones de la diosa se volvieron mas infantiles, lo mismo que su voz. Estiró sus brazos y abrazó del cuello a Kanon, dejándolo pegado a su pecho.

- ¡WHOJOJOJO, TU TE QUEDAS CONMIGO PAPASITO!

Apenas terminó de decirlo cuando sus facciones se desencajaron con lo que acababa de decir.

- ¡Esa mocosa, ya verá cuando me termine de quedar con este cuerpo y rompa el enlace entre mundos!

Shiryu frunció el ceño verdaderamente extrañado y observó con pena a los esclavos, mas algo llamó rápidamente su atención.

Kanon estaba parpadeando rápidamente, su boca parecía querer abrirse, y sus ojos temblaron con el brillo de la vida. Solo fue un instante, y volvió al estado de zombi.

Una levesonrisa apareció en sus labios, pues eso solo indicaba que el joven de los cabellos azules era demasiado fuerte para ser controlado con tanta facilidad, y dentro de poco despertaría de los poderes de Eris.

- Toma asiento pequeño dragón, no creo que vayas a crecer mas si sigues ahí parado.

Shiryu se giró por la habitación y observó un alargado sillón cubierto de terciopelo rojo, y en este tomó asiento, pendiente de cualquier movimiento de la diosa.

- Aún eres muy hermoso¿Sabes? He sido muy tonta al no recordarlo desde un principio.

El dragón suspiró. No sabía si estar confundido, divertido o enfadado, ya que se notaba que Eris era la sobrina del dios de la muerte. Ambos le hablaban como viejos conocidos y sin importarle que el pobre chico estuviera siendo preso de una furia extrema.

- Recuerdo ese tiempo, en la era mitológica. Pobre de Hades, siempre distante con la dulce Perséfore, pero ella nada podía hacer si su marido estaba enamorado de otra persona.

Tomó un sorbo de su copa y acarició los cabellos de Kanon.

- Hubo una alineación de planetas, un suceso místico destinado por las estrellas para que naciera un evento magno. Nunca creímos que incluyera a nuestro señor Hades y a ti, sabes?

Shiryu recordó en ese instante el primer encuentro con Hades, había mencionado algo sobre la era mitológica…

La diosa se recargó mas cómodamente mientras le tendía su copa vacía a Marín, la cual rápidamente la llenó de nuevo.

- En aquella alineación, la cual duró exactamente una semana, todos los dioses, caballeros, cualquiera que poseyera una habilidad especial, todo lo perdimos. Y fue cuando ocurrió…


N/A´s! HOLA!

Lamentamos la tardanza!

Esperamos que este capítulo haya sido de su agrado. En cuanto a la tardanza, la che musa anda de vacaciones y casi no me inspiro últimamente, si apenas voy empezando el capi 43 T.T pero bueno...

Espero les esté gustando como está quedando, en el siguiente capítulo, verán el inicio de la historia de Shiryu y la manera en que Hades se enamoró de él.

Muchas gracias a todos por sus mensajes, nos mantienen alegres para seguir con la historia.

¡Y noticia, hemos superado los 300 reviews!

Muchas gracias a todos aquellos que han echo esto posible, sobre a todo quienes nos dejado un mensaje el cual nos deja siempre consonrisa en los labios.

Aiko, Elena, Sacerdotisamiryaries, HillShaina, Lady Palas, Isane-beta, Ale-chan, Little Pandora, Aliss-chan, Forfirith Greenleaf, Marcyesan, Shen-si-han, (disculpa los traumas sicológicos :P) Chica oscura, Remi, The ShadeGhost, Little Pandora (otra vez? XD) y Youki-Neko-Gami.

Mil gracias a todos, y nos veremos en próximos capítulos!

Atte.

Lady Grayson, la oscuridad y Lady Gloria, la luz