Cap. 42
Locura
Como cada noche, tras pasar un largo día.
El dios de la muerte se levantó de su cama y ando hacia fuera de su habitación. No besó la frente de su esposa, como solía hacerlo antes, ni siquiera volteó a mirarla, solamente se marchó, como hacía mas de un mes que venía haciendo.
Perséfore abrió sus ojos azules como el hielo y miró a su marido al cerrar la puerta.
Se enderezó en la cama y encendió la lámpara que descansaba a un lado suyo, ciertamente entristecida.
Su esposo había cambiado mucho, ya no sonreía al verla, ni le hacía el amor con ternura. Desde que habían regresado al Hades, él se comportaba distinto, tan frío y distante, le trataba de manera brusca, y en contadas ocasiones hasta violenta. Por las noches, él siempre se levantaba para mirar el cielo nocturno, y al principio, ella había intentado hablarle, acercarse y consolarlo como una esposa debía hacerlo, pero solo se había sacado que él la sujetara del cuello y le reclamara por que sus ojos no reflejaban lo que reflejaban los de él.
Y había sido cuando la diosa comprendió que su amado esposo se había enamorado de alguien más, no era que no la quisiera, era solo que esa persona lo desquiciaba por no estar a su lado.
Mientras tanto, fuera de la habitación.
Hades se encontraba observando con nostalgia el cielo nocturno desde su balcón. Aquellas estrellas le recordaban a los ojos del dragón, su precioso dragón.
Deseaba tener sus besos, su piel contra la suya y estrecharle cada noche mientras se reflejaba en esos preciosos ojos.
La copa que sostenía en sus manos salió volando en ese instante junto a un grito de desesperación.
¡Cuando mas tendría que esperar para volverlo a ver! Por que sentía esa impotencia carcomiendo su alma. ¡Maldito el día en que se enamoró de esos ojos tan bellos que le enloquecían y le robaban el alma!
- ¡Hades!
La voz preocupada de su esposa vino a sus espaldas, y el dios giró de golpe, clavando su mirada fría en la inexpresiva de ella.
- Tu…
Se acercó a grandes pasos hasta ella y le tomó del cuello.
- Fue por ti que hice todo esto, fue por verte feliz que deseaba dominar el mundo, para hacerte reina y hacer que tu rostro resplandeciera de felicidad, tú que tanto odias a Athena, querías verla vencida a tus pies…
Perséfore tembló de miedo, ya que jamás había visto a su marido tan fuera de sus cabales.
- Ha-Hades, por favor… no puedo, respirar…
- ¡CÁLLATE!
Gritó él estrellándola contra la pared con sus ojos extremadamente abiertos y con una mirada sádica.
De repente, los labios de Hades chocaron rudamente sobre los de su esposa, robándole un beso áspero y violento, mordiendo sus labios y probando su sangre.
- Pe….
- Shh…
El dios se alejó un poco y presionó su dedo contra los labios de su mujer, para después volver a besarle, esta vez con toda la dulzura y el amor que jamás había utilizado con ella.
Se llevó la mano a la negra túnica y la rasgó, con el pedazo negro de tela vendó sus ojos.
- Perséfore, amor mío…
El dios la abrazó con ternura, con necesidad mientras de sus ojos descendían lágrimas.
- Regálame una fantasía, te lo suplico. Por favor… por favor…
Suplicó él con voz temblorosa mientras besaba con insistencia el cuello de ella. La diosa del mundo de los muertos sintió pena por su marido y acarició con dulzura sus cabellos.
Entrecerró sus ojos y recordó al dragón en brazos de su esposo, aquellos negros cabellos tan largos como lo de ella, solo un poco menos sedosos.
No le fue difícil adentrarse en su mente y extraer de los recuerdos de su amado tan solo un poco de la voz del dragón. Cerró sus ojos con fuerza y tomó el rostro de su marido entre sus manos. Abrió su boca, y de esta emergió la voz del caballero dragón.
- Que sucede mi señor, por que sus ojos derraman lágrimas.
- Dragón…
- Si mi lord, venga, venga a mi lado.
Hades le siguió en medio de su oscuridad, sabiendo perfectamente que aquella voz venía de su propia esposa, pero prefirió saborear aquella mentira.
Ella le dirigió hasta su cama y lo sentó con toda la cortesía.
- ¿Me permite, mi señor?
Susurró ella mientras le despojaba lentamente de la ropa, con las manos temerosas, como si fuera la primera vez que tocaba a su marido, imprimiendo todo su ser en personificar a la perfección al ángel de quien su esposo se había enamorado.
Se encontró con el cuerpo desnudo de su esposo, este respiraba lentamente, esperando lo que su amado dragón deseara hacerle.
- Es usted hermoso mi lord.
Deslizó sus manos por las piernas y besó el vientre del dios con delicadeza.
- Tan suave, y tan delicioso.
La diosa se deslizó por aquél cuerpo que tan bien conocía y besó cada parte, con besos cortos y suaves, delineando con sus dedos los labios de su marido.
- Por favor señor, no resisto sin sus manos, ni sin su calor en mi piel.
Hades se sintió llegar a los Elíseos al escuchar aquellas palabras y tomó de manera tierna el cuerpo de su acompañante.
El dios sonrió y retiró algunos mechones de su cara besando los párpados y deslizándose por su rostro.
- No sabes cuanto te amo, dragón…
Perséfore sintió que su corazón se quebraba en mil pedazos al escuchar aquellas palabras, palabras que siempre le habían pertenecido solo a ella, y ahora… ahora había alguien más en el corazón de su amado esposo.
Cerró sus ojos y se dejó hacer por toda la ternura de él, acongojada, recibiendo un cariño que no iba para ella, sintiendo por primera vez el amor y la ternura presentes en aquél acto físico… sabiendo que su esposo no estaba pensando en ella.
El día siguiente de aquél acto de amor, el cual había sido realizado en nombre de un tercero, la reina del mundo de los muertos se envolvió en un manto oscuro y partió del hades.
No podía soportar ver como su marido deliraba por amor, susurrando aquél nombre repetidas veces en las noches.
En la tierra, entró a los doce templos, encontrándose con muchas personas, guardias, sirvientes, todos subían el mismo camino sonrientes.
Llegó hasta el salón de Athena y lo encontró adornado de flores blancas por doquier.
- ¿Perséfore?
Una mano blanca se posó en su hombro, y la diosa se giró de golpe.
- ¡Pero que haces tu aquí?
Frente a ella se encontraban dos diosas que ella conocía bastante bien.
Una era de largos cabellos dorados como el sol, con los ojos azules como el cielo y labios rosados como las flores, y a su lado una chica de ojos verdes y cabellos castaños.
- A-Afrodita, Ilitia…
- ¡Perséfore, pero que haces aquí! Eres la última diosa que pensé ver aquí.
La diosa de los partos sonrió enormemente.
- Es bueno verte, pero no creí que fueras a venir tan poco arreglada a una boda.
- ¿Boda?
- Ella no está aquí por eso.
Murmuró Afrodita con voz neutral, algo poco común en ella.
- Tú estás aquí para conseguirle un amante a tu esposo, pero quien lo hubiera pensado.
- A callar diosa de tercera, que nadie ha pedido tu opinión.
- Oh, no te preocupes. Pero no lo lograrás, por que ese por el que tú marido delira por las noches va a contraer matrimonio en tan solo un par de horas.
La diosa del amor se acercó peligrosamente.
- Y tú sabes que una vez casado, ningún dios podrá reclamarlo.
- Un momento¿Cómo que Hades quiere con el dragón?
Perséfore tembló y se mordió los labios.
- Si amiga mía, yo lo se, se que anoche tu esposo le hizo el amor muy a su manera al joven Ángel, y no, no me mires así, aunque claro, tus ojos están muertos, pero yo sentí ese lazo tan fuerte que se creó. Más no lo vas a lograr.
Ilitia miró confundida a ambas diosas y estuvo a punto de decir algo, cuando Perséfore s retiró del lugar con tal rapidez que cualquiera hubiese dicho que había visto el fin del mundo.
- Dita, que te parece si…
- Tenemos que adelantar la boda.
- ¿Eh?
La diosa del amor partió de inmediato hacia la cámara donde Athena se arreglaba para la celebración, alertándole que del peligro que la pareja corría de ser separada eternamente.
Poco después llegaría Hades con el mayor de los sigilos.
Su esposa le había contado a toda prisa que estaba a punto de perder al mayor tesoro que su corazón pudiera desear, y claro, había llegado al santuario cuanto antes.
Pero se quedó helado en medio de aquella multitud.
Le miró, tan hermoso, tan bello, la criatura más preciosa que pudiese existir en este mundo. Observó meticulosamente aquél rostro, era sinceramente hermoso.
Los ojos por los que deliraba noche tras noche, estaban ahí, cargados de amor y ternura, sonreía como un dios y su voz limpia y clara se escuchaba mientras realizaba sus votos matrimoniales.
Y si, lo había perdido.
Le miró besarse con ese… ese caballero.
Todos rompieron en vivas y felicidades a la joven pareja, quien ahora estaba aferrada en los brazos del otro dándose un beso apasionado y dejando escapar unas cuantas risitas. Sintió la furia creciendo dentro de él, mas se negó a liberar su cosmo energía, pues sería descubierto, cuando sintió un leve empujón.
- Ay, disculpe.
Hades abrió inmensamente los ojos al ver a esa persona. Era, a simple vista un caballero de bronce, al igual que el dragón, pero sus ojos no eran fácilmente engañables¡Ese caballero era una mujer!
Ella salió corriendo en dirección al dragón y le abrazó efusivamente de manera muy masculina.
- Felicidades hermano.
- Gracias.
¿Hermanos? Hades sonrió a medias, pues de repente se le ocurrió una idea. Y esa chica era el centro de todo.
Miró con dolor a la feliz pareja, pues sabía que en esta vida acababa de perder por siempre al dragón, pero eso no importaba.
Mientras salía del salón, sus ojos mostraron demencia y una creciente maldad, por que sin importar como, él haría que ese joven fuera suyo, aún y si tuviera que esperar miles de reencarnaciones para que así fuera.
Ellis sonrió al recordar todo eso. Ella había estado en la boda y había visto a su señor totalmente devastado.
Tú fuiste la causa de sus desvelos, la causa de que nos citara en este mismo castillo, en esta misma sala.
Shiryu se mordió los labios, pues jamás hubiera imaginado que su historia hubiese sido así al lado del señor de la muerte. Su corazón latía rápidamente recordando aquella ocasión en sus sueños, cuando Hades le había echo suyo con tanto amor y ternura, haciéndolo sentir tan querido y necesitado.
- Y fue cuando lo pensó, aquél plan maestro que haría que terminaran juntos. Todo basado en tu pobre hermanita, pobre, pobre…
La diosa retiró con cuidado a Kanon de sus piernas, Shiryu le puso atención y vio como sus ojos se llenaban de emoción y reaccionaba, miraba confundido a su alrededor, y justo cuando iba a abrir la boca para hablar, su cabeza cayó pesadamente en el asiento y sus ojos se apagaron.
- Mira, no es hermoso?
Preguntó ella mientras levantaba su mano y la alfombra central se levantaba, mostrando una especie de complicado pentagrama.
- Si, fue genial. La cara de la pobre chica cuando Hades le dijo que conocía su secreto¡Y su horror cuando la obligó a acostarse con él! Pobrecita, me daba tanta risa. Permíteme contarte…
Un trueno rompió el cielo, como si la tierra se diera cuenta de que el principio del fin acababa de ser escritos con los gritos de una inocente joven y el enfermo plan de un dios obsesionado con su amor imposible.
Ares, dios de la guerra rió libidinosamente mientras se limpiaba la nariz. No era que le hubiera parecido excitante ver a su tío, dios de la muerte violando a aquella chica.
De hecho, le había parecido divertido.
- Todo a comenzado...querido tío...este es el principio de tu gran victoria…
La diosa de la discordia, con los ojos llenos de emoción...se inclina al paso de su tío, ve que se aleja de la joven muerta y se dirige a su trono...
- En estos momento comienza su gran venganza, siempre estaré a su lado para poder ver cuanto su grande se eleva…pero, Que haremos con esta mujer...
Hades se giró a ver a su sobrina con una mirada cargada de furia, un trueno iluminó de nueva cuenta la sala mostrando el imponente cuerpo desnudo del dios, por el cual resbalaban pequeñas perlas de sudor.
- Hazme un favor y cállate Eris, y tú, Ares, has levantado ya el campo de energía?
Hades tomó su larga túnica y limpió con asco su piel.
- No toqué a esta niña para que nada vaya a funcionar.
La diosa de piel levemente azulada miró con asombro el imponente cuerpo de su tío... y esa mirada llena de odio..
Ares en cambio no se movió de su sitio mientras sostenía el muro para que el alma de la joven no escapara mientras el niño se formaba dentro de su ser.
Hades caminó sin pudor alguno seguido de su sobrina, para después entrar a su habitación y dejarse caer pesadamente en la cama.
- Se parecen mucho.
- ¿Eh?
Hades sonrió a medias
- Ella... ella y el dragón se parecen mucho. Por un momento creí que lo estaba tomando a él...
Eris lo miró con asombro... su tío sentía algo por alguien...no, no es un simple caballero...estaba confundida pero sin querer quiere enterarse mas sobre ese pequeño desliz de su tío...
- Ella no es el tío querido, pero si quieres podemos hacerlo traer
Hades crispó los puños y se puso de pié, no dando tiempo a reaccionar a la diosa de la discordia, quien no se dio cuenta del instante en que la mano de su tío se cerró en su cuello y sus ojos inyectados de demencia la encararon a apenas unos centímetros de su rostro.
- ¡Sabes las reglas¡Sabes que está casado! Casado con ese maldito... ese... ese desgraciado caballero...
Hades apretó más su mano en torno al cuello de la chica.
- Ya me es imposible tenerlo, ya no tendré sus besos, jamás... ¡Entiendes lo que es eso?
Eris estaba asustada, y sin pensar temblaba con el violento agarre de su tio ...pero no podía ver la cara de su tio y sentía que su ira era grande. Sin pensar comienzó a balbucear algo lentamente.
- Oooooohhh... tio por favor suélateme yo no esto contra ti
Temía que esas palabras que había dicho no pusieran mas enfado a su tio...pero era la única manera de poder tranquilizar la furia de aquél dios.
- Por favor escúchame, puedes vengarte si quieres yo te ayudare…
Hades gruñó al escuchar aquellas palabras, crispó su puño para golpearla, y si, sabía que estaba fuera de control, que a cada segundo que pasaba su único deseo era estar junto al dragón. Su puño se relajó y apartó los mechones azulados del rostro de ella y sonrió a medias.
- ¿Me tienes miedo, dragón?
Eris miraba comprendida su tio, estaba divagando por culpa del maldito dragón, y se merecía una venganza...si, y ella lo iba a ayudar a realizarla aunque se demorasen una eternidad.
- Tio no soy el, hay una forma de traerlo y poder realizar lo que usted quiere, el es suyo y de nadie mas
Hades sonrió y sus ojos se vaciaron de furia y emociones, quedando totalmente vacíos.
- En serio dragón...?
Súbitamente la soltó y la estrechó contra su cuerpo, usando más fuera de la necesaria.
- ¿Realmente eres mío y de nadie mas?
El dios de la muerte tomó la barbilla de su sobrina, dejándola ver la mueca torcida que en sus facciones se dibujaba, mientras sus manos comenzaban a deslizarse por aquél fino cuerpo.
- Eres mío dragón...
- Por favor, no soy él, reaccione…
Hades no pareció escucharla, de echo, le deleitaba verla tan asustada, o bueno, tan asustado, por que él veía en su sobrina al caballero dragón.
Solo se movió lo suficiente para poder tomarla en sus brazos y acercar su rostro al de ella, casi rozando sus labios. Cuando la voz de Ares vino desde otra habitación.
- ¡Eh, tío¡Ya ha comenzado!
- ¡Que ocurre Ares!
Ambos acudieron a los gritos del dios de la guerra, Eris entró en ese instante y vio como su gemelo luchaba desesperadamente por contener aquél campo de energía, la luz que se creaba dentro de este aumentaba rápidamente y el cuerpo de la chica se estremecía de manera violenta.
- ¡Eris, ven acá y ayúdame!
Ella se unió a su hermano el poder era tremendo...el cuerpo de la joven comenzaba a contorsionarse...no sabia que si ese joven cuerpo podía soportar tanto poder...su mirada era de suma sorpresa y miedo…
- Ares ...ya no puedo si sigue así no podré ayudarte...
- Eris... mira al tío.
Hades se envolvía lentamente en una túnica que había traído de su cuarto, con la mirada fija en la chica. Sonriendo con su manera natural, con victoria.
- Hoy inicia... nuestro futuro, amor mío.
Se acercó al campo de energía y extendió sus manos, haciendo que los temblores en el medio círculo cesaran y atraparan perfectamente a la joven.
- No mi niña, tu no escaparás del destino... te he tomado, eres mía, tomé tu pureza y tu alma, y ahora la maldigo. Maldigo tu existencia una vida tras otra, y deseo que mueras en cada vida de forma horrorosa... pero por ahora... Solo por ahora... vive...
Y el brillo provocó una explosión que lanzó a los gemelos volando, mientras Hades sonreía imperceptiblemente.
- Está hecho.
Eris cayó al suelo aparatosamente, solo recordaba la voz de su tio y la maldición… había tanto poder que emanaba de la joven que la asustaba ese niño tan poderoso...
Se levantó lentamente mirando a su lado a su hermano desmayado...
- Ares estas bien respóndeme...
- Tranquila pequeña, él está bien.
Hades sonrió con ternura, él era más padre para ellos dos de lo que había sido Zeus, y en ese instante, sus expresiones estaban serenas y cariñosas hacia sus consentidos.
- Siento haberte lastimado.
Ella miraba con ternura a su tio.
Oh, tio de mi corazón por que tu alma sufre hare todo lo posible para que tus planes se cumplan te lo juro aunque mi ponga en riesgo mi inmortalidad...y al final tu estarás con ese maldito te lo juro...es una promesa
La diosa se giró hacia la chica que yacía en el suelo.
- Pero¿Cómo está ella?
Hades se giró a ver a la chica y ladeó la cabeza.
- Ha estado mejor... pero está viva.
La joven de largos cabellos negros empezó a toser y ladeó su cuerpo adolorido y desnudo.
- ¿Qué ha pasado? Por que...
Sus ojos se abrieron de golpe y miró a Hades destrozada.
- Por que...
Eris miraba con el triunfo en su rostro por fin la venganza a comenzado... el dios de la muerte tendría su victoria...ve que su hermano comenzaba a despertar...
- Hermano estas bien? Mira ya comenzaron los planes de mi tio, la chica en la que hemos puesto la venganza está reaccionando.
- Si estoy bien que paso...
Mira a su lado ve a su hermana mas a ya a la joven desnuda y mira que su tio tenia la mirada de triunfo eso hizo que Ares sintiera que todo iba según el plan si...la venganza y el triunfo sería muy pronto alcanzado.
La chica cubrió con sus manos su cuerpo desnudo. Se sentía tan sucia, y tan humillada, frente a tres dioses que la veían como... un momento, instrumento de venganza?
- ¡Que han echo conmigo! De quien se van a vengar¡Díganmelo!
Eris miró a su tío y observó el infinito odio hacia la joven.
Ares también miraba atentamente la escena sin decir nada el silencio era increíble quien seria el que hablara?
Hades se acercó con decisión a la chica y la tomó del cabello jalando su cabello hacia atrás y haciéndola emitir un chillido de dolor.
- ¿Que pasaría si te dijera que gracias a ti, Athena va a morir?
La mano del dios se posó en el vientre expuesto de ella.
- Que aquí se encuentra una vida... una vida que será tuya y mía, no te pone eso contenta?
Eris reía a carcajadas al ver temblar a la joven al oír el horible destino que ella se había ganado sin querer
- Ahora tio que va a pasar la encerraremos?
Hades soltó a la chica con desdén y miró a sus sobrinos.
- No, no será necesario, además.
El dios sonrió y acarició la cabeza de ella como si fuera un cachorro.
- Estoy seguro de que te mueres de ganas por presumirle al santuario entero tu pancita, no es así preciosa?
La diosa de cabellos azules seguía riendo, esto era un tormento para la joven que ahora lloraba a mares no, no podía detenerse que ha echo decía la joven...
Ares sonrió triunfante al ver tanto dolor y se giró al ver al hermano de su padre.
- Entonces que haremos? la llevamos al santuario...no crees que es peligroso?
Hades observó a la chica unos segundos y miró hacia afuera, había una horrible tormenta, y se preguntó como se encontraría su preciosa Perséfore, a decir verdad, se sentía mas tranquilo y sin ganas de estar regresando mocosas a sus casas como si fuera su novia formal.
Se encogió de hombros.
- No se, tal vez mañana, es mas, llévala con los criados y que se diviertan un rato con ella, total...
Hades sonrió.
- Si la matan, mi pequeño hijo se encarga de traerla de vuelta.
- Tienes razón querido tio entonces llamare a los criados que se encarguen de ella...
Llamó con un par de palmadas y al instante aparecieron tres hombres todos de negro.
- Llévense a la chica y si quieren, diviértanse con ella. Es una orden
Hades no giró a ver como se la llevaban. Cerró sus ojos y musitó algunas palabras en voz baja, al abrir sus ojos azules, estos brillaron por un instante en rojo.
- Vida tras vida pequeña, los que están a punto de asesinarte te asesinarán una, tras otra, tras otra vez...
Eris sonreía, pues la venganza comenzaba a tomar forma y solamente era el inicio… se acerco a su tio y le dio una gran sonrisa.
- Estas feliz ahora? Comienza tu venganza y tu futuro triunfo.
Ares se acercó sobándose los hombros.
- ¿Y que mas tienes planeado tío?
Hades se giró a ver al dios de la guerra y le tomó firmemente de los hombros.
- Todo recaerá en ti muchacho, mi confianza, mi todo... tú eres la esperanza de que un día, mis sueños se realicen.
Ares lo miro confundido ...pero con orgullo eso haría...en esos momento sentía que la finalidad de su vida como dios era ese día el momento de la verdadera batalla de los dios es había comenzado...se sintió con todo el poder del mundo se inclino a los pies sw aquél que había sido prácticamente su padre.
- Amado tío, has de mi como quieras estoy dispuesto a todo por ti...dime tus planes y lo haré.
Por su parte, Eris también estaba emocionada, quería realizar lo mismo que su hermano y también se inclinó ante el dios de los muertos.
- Dime mi Lord, dime a mi también que hacer ahora ya no será tu venganza, sino será la nuestra de los tres…
Hades sonrió y colocó una de sus manos en el hombro de su sobrina.
- Tú también serás gran parte de esto...
El dios de la muerte cerró sus ojos sonriendo.
- Cuando empecé a planear esto, acudí a las parkas para ver el futuro, y se que voy a ser derrotado en siete días.
- ¿Qué!
Eris se incorporó asombrada y miró con dolor a aquél ser que tanto admiraba.
- Pero, por que dime.
Ares también observaba a aquél dios, mas se mantenía en silencio esperando lo que le iba a relatar.
- Tranquilos, que siempre ocurre. Ustedes también serán derrotados y sellados.
Hades sonrió tranquilizándoles.
- Pero el futuro nos depara grandes cosas. Ares, cuando te liberes, dentro de muchos años, lo harás al mismo tiempo que tu hermana. Existirá en ese tiempo un caballero nacido bajo el signo de géminis, fuerte y leal... carecerás de un cuerpo, y tomarás el suyo, comprendes?
Ares comprendió y asintió con la cabeza. Eris se mostraba ansiosa.
No tenía miedo de ser sellada, sería como irse a dormir y no soñar, pero su tío le aseguraba que volvería a despertar
- Y tu, pequeña Eris...
Hades tomó el rostro de su sobrina y pegó su frente a la suya.
- Mira esto, no es lindo?
Preguntó él mientras mostraba con su mente una imagen del futuro, un niño de negros cabellos que jugaba con su madre.
Hades sonrió.
- Este niño, es mi precioso dragón reencarnado en una vida donde todo será felicidad, y el destino volverá a llevarle a brazos de este insulso caballero
Eris gruñó por lo bajo, pues la idea de que su amado tío siguiera enamorado de él al pasar de miles de años, de él, un insignificante mortal, no le agradaba en lo absoluto.
- Y que va a pasar ti explícame, no entiendo… cuales son tus planes para que este futuro dragoncito… sea tuyo
El gesto del dios se endureció y la imagen cambió por completo. El niño estaba solo, en la calle, llorando de hambre, frío y soledad.
- Tu mi preciosa, serás la discordia en tan feliz familia. Susurrarás en su oído que lo abandonen, que es un ser fuera de la naturaleza. El destino no sabe que nosotros ya sabemos el futuro, y con un cambio tan drástico provocado por ustedes...
Hades bajó la mirada y tomó el collar rojo que usaba al cuello.
- Cuando yo me libere de mi sello, el joven dragón aún estará libre... libre para mí.
Hades sonrió.
- Cuando me libere comenzará una guerra sagrada, la cual pienso ganar. Luego utilizaré el alma de mi hijo y lo colocaré dentro de mi dragón. Nadie nos separará entonces, seremos una gran familia, y pienso tenerlos a ustedes a mi lado.
Hades miró a un punto muerto y cerró sus ojos, saboreando las imágenes en su mente.
- Tú sembrarás la discordia en tan hermosa familia, los destruirás, eso romperá la línea del destino. Y tu Ares posesionarás a aquél caballero nacido bajo el signo de géminis y destruirás desde adentro al santuario, así, Athena no podrá luchar en la guerra sagrada.
Hades se mantuvo en silencio, y finalmente dio la vuelta y comenzó a marcharse.
- Por ahora, nada... seré sellado una y otra vez, pero contra mi, jum... ella no podrá. Por ahora, disfrutaré un momento con mi esposa.
Finalizó el dios despidiéndose con una mano.
- Saludaré a Perséfore de su parte.
Ambos dioses hicieron una marcada reverencia. Ambos pensaban en el futuro que les esperaba, y en ese maldito dragón que había robado el corazón del dios de la muerte.
Eris cerró los puños, pues no soportaba ver a su tío loco de amor. Unos brazos la rodearon dulcemente y se encontró con su hermano, el cabello plateado cayendo graciosamente en su cara y sus ojos rojos en los de ella.
- ¿Enojada, hermanita? Nunca había visto al tío tan perdido en amor.
- Me las va a pagar sufrirá lo mismo que mi tio y cuando llegue la hora será solo para el y de nadie…
Ambos rieron con gusto del futuro que iban a realizar contra ese malditodragón... él iba a sufrir terriblemente.
N/a: HOLA GENTE!
Como está todo el mundo? que tal las fiestas? la borrachera? a cuantos les trajeron un bishie tamaño natural de regalo?
Espero hayan pasado un gran 24 de Diciembre, y que esta Navidad sea la pura prendidez!
Atte. Lady Graysony Lady Gloria
