Cap. 43

Torturas para la mente y el alma.. parte I

Las nubes pasaban velozmente y se escuchaba el rozar del viento sobre el lujoso carro.

Le parecía difícil, por no decir imposible, que hacía unos días había tenido a su amada amazona estremeciéndose de amor y placer en sus brazos y ahora ella estaba perdida y sumida en las tinieblas a garras de una diosa desquiciada.

Cerró sus ojos y se sumió en recuerdos, tratando de averiguar como había nacido aquella extraña relación.

Entre abrió un ojo y miró a Saori, quien platicaba con su madre, era extraño ver a aquella diosa tratando maternalmente a la pelimorada, pero eso no le evitaba de vez en cuando echarle miradas llenas de rencor al caballero Pegaso.

Pero él que culpa podía tener?

Seiya sonrió a medias. No sabía cuando se había enamorado, y que aquél sentimiento hacia su diosa había sido relegado meramente a amistad. Y Shaina… bueno, ella había entrado lentamente a su corazón.

Los recuerdos de aquella noche invadieron su alma, llenándole de un calor agradable al alma y a los sentidos.

Flashback

La amazona miraba con ojos cargados de lágrimas al joven Pegaso, su cuerpo temblaba de emoción y miedo, sintió los labios del caballero pegándose suavemente a los suyos, en una suave caricia.

- Relájate.

- P-pero…

- Te prometo que jamás te lastimaré Shaina¿Sabes por que?

Ella negó tímidamente con la cabeza mientras el caballero de cabellos castaños se deslizaba suavemente en su interior, haciéndola gemir en una mezcla de dolor y placer.

- Por que te amo…

Fueron sus palabras, y la amazona sonrió y se abrazó a él con toda su fuerza.

- Yo también te amo, Seiya.

Fin de Flashback

Seiya suspiró.

- Shaina…

Un gruñido a su lado llamó su atención. Se giró y observó a aquél que había interrumpido tan abruptamente en la sala donde se preparaban caballeros y dioses, nada más y nada menos que Cassios.

No había estado muy feliz de llegar a aquella sala, pues de alguna manera, todo el santuario se había enterado de la desaparición de algunos guerreros dorados, de bronce y el par de amazonas. Como citara el director de la escuela de Magia de Hogwarts, "Es un asunto secreto… por consiguiente, ya toda la escuela lo sabe."

Momento¿y a quien le importa Harry Potter en este momento? El hecho es que todo el Santuario se había enterado.

Por consiguiente, Cassios había acudido a ofrecer su pobre ayuda, todo por su señorita Shaina.

Ambos estaban incómodos uno al lado del otro, y el caballero Pegaso estaba ya enterado de que Cassios le había llevado un precioso ramo de rosas a Shaina en aquella noche, y se había encontrado con el preciso instante en que la pareja se despedía, el beso y el instante en que ambos entraban a la cabaña enlazados por un beso apasionado. Dos horas o mas había esperado, y Seiya nunca salió de la cabaña, por lo que tiró las rosas al suelo y se fue con el corazón destrozado.

Fue entonces cuando el grupo, el cual estaba en dos enormes carros que viajaban por los cielos conducidos por Apolo e Ickarus, observó como el cielo se oscurecía lentamente, llenándose de nubes que parecían anunciar la tormenta, pero entre mas entraban, todo mas oscuro se volvía.

Comenzaron a descender lentamente, quedando a unos cuantos kilómetros de un castillo de increíble magnificencia, labrado en piedra negra con detalles dorados lo cual le daba un aspecto más lúgubre.

- He aquí el palacio de la Trinidad.

Dijo Hera en un susurro y mirando por la ventana de su carruaje.

- Protegido por la piedra sagrada desde tiempos mitológicos.

- Espero que sus amigos estén bien.

Susurró Artemisa mientras la puerta se abría e Ickarus le ofrecía su mano. Dokho pasó saliva.

- Deben estar vivos¿Cierto?

Ninguna diosa habló, y fue Apolo quien les dio la noticia.

- Bajo el poder de Eris, y sin su cosmo energía para protegerles… la muerte sería un premio a las atrocidades que pueden entrar en sus mentes.

Todos bajaron en silencio, no sabiendo que tipo de horror estarían viviendo sus seres queridos.

- Bien, entonces lo haremos como hemos planeado.

Interrumpió Dokho, pues deseaba más que nada terminar con todo aquello.

Todos comenzaron a dividirse quedando en seis distintos grupos, todos con alguna misión importante.

- Ya saben lo que deben hacer, sean sigilosos, pues ahí adentro no existirá nuestra cosmo energía. Cuando la piedra sea destruida, todos los sabremos al instante. Y si encuentran a Eris, no se acerquen a ella, es demasiado peligrosa.

Fue el último comentario de Hera, y todos aceptaron aquellas recomendaciones. Avanzaron en grupo por una entrada secreta creada para las guerras, la cual estaba plasmada en el antiguo libro que Hera y Dokho habían estado analizando.

Se separaron por grupos, dos de ellos encomendados a destruir la piedra, otros dos a buscar a los prisioneros, y finalmente otros dos para encontrar a Eris y atacarla cuando se vieran en pleno uso de su cosmo energía, la cual había desaparecido en el mismo instante que habían puesto un pié dentro del castillo.

Mientras tanto, en lo profundo de un calabozo se encontraba el caballero dragón. Los horrores atormentaban su mente con imágenes tal vez falsas sobre una vida que él no recordaba.

Cerró sus ojos al sentir las lágrimas corriendo por sus mejillas. Aquella chica, su hermana, ultrajada una y otra vez, asesinada hasta el cansancio y destinada al mismo destino en cada vida.

El nombre de aquella chica escapó de sus labios.

- Shunrei…

No era difícil saber que era ella, pues ambas habían muerto en las mismas condiciones.

- ¿Mamá?

- Shh, descansa.

Shiryu sonrió a medias e intentó que su voz no temblara. Al menos tenía a su lado a su pequeño Kiki, el cual estaba demasiado atormentado con aquellas pesadillas que la diosa había metido en su mente.

El dragón se revolvió entre las pesadas cadenas y dio rienda suelta a sus recuerdos, de días anteriores, uno o dos, no estaba seguro, cuando se había enterado de toda la verdad.

Flashback…

Shiryu se sentía destrozado, inmóvil, aquella historia era totalmente nueva para él. Todo lo que había ocurrido era su culpa.

Si en la mitología, él no hubiera rescatado a Hades, este nunca se hubiera enamorado, nunca hubiera mandado a Eris a destruir a su familia, ni a Ares a posesionar a saga y destruir el Santuario desde adentro, por consiguiente, no habrían muerto tantos caballeros.

Y todo era su culpa.

Alzó la mirada con ojos vidriosos, negándose a aquella realidad mientras Eris se regocijaba de verlo sufrir.

- Te mereces eso y mas, dragón. Por haber echo sufrir a mi muy amado tío Hades. No se lo que vio en ti, sinceramente.

La diosa terminó su copa y se la entregó a Marín, quien hizo una marcada reverencia y se marchó.

- Pero vamos niño¿ese es todo el dolor que puedes mostrar?

Ella se puso de pié y su cosmo energía la rodeó al instante.

- No es ni la mitad de lo que sufrió el señor de la muerte¡Y todo por ti¡Te añoraba, destruiste su matrimonio! Pero ahora es el momento de mi venganza.

Con un solo gesto, el niño pelirrojo se acercó a la diosa, y ella sonrió de manera enferma, se agachó y quedó a su altura.

- Despierta…

Los ojos de Kiki mostraron emoción durante un solo segundo, pero esta se transformó en tristeza, después horror, y finalmente, comenzó a llorar de una manera desesperada mientras su garganta se rompía en gritos de agonía.

Enfocó a Shiryu y corrió hacia él desesperado, abrazó su cintura y recargó su rostro en el crecido vientre del dragón.

- ¡PERDÓNAME MAMÁ, POR FAVOR, DISCÚLPAME, PERDÓNAME, POR FAVOR, POR FAVOR, NO ME ODIES, NO PUEDO VIVIR ASÍ, NO SE POR QUE LO HICE, POR FAVOR, POR FAVOR!

- Pero Kiki…

Shiryu estrechó en sus brazos al niño, el cual se aferraba al dragón con brusquedad y absoluta desesperación, sus manos le buscaban constantemente y le arañaban sin querer rostro y brazos.

- Kiki, mírame…

Tomó el rostro del niño en sus manos y le obligó a mirarle, pero este estaba en un estado de histeria que nunca se había imaginado. Ya no hablaba, balbuceaba palabras que no era capaz de entender, solo comprendía una o dos palabras, entre ellas, "Matarme"

- No, no lo digas!

Shiryu le abrazó de la misma forma en que lo hiciera años atrás, cuando le había dado la noticia de la muerte del alma de Mu.

- No mi niño, por favor, no lo digas.

Gruesas lágrimas comenzaron a correr por sus párpados mientras el niño seguía con sus incoherencias, incapaz de decir algo más sobre un suicidio debido al horrible crimen que había cometido.

Shiryu tuvo una vaga idea de repente y estrechó al niño contra su vientre. Sus labios se abrieron en una súplica muda.

- Por favor hijo mío… ayuda a tu hermano.

Y de repente, todo fue silencio.

Kiki no dijo una sola palabra, sus ojos mostraron sorpresa y alivio de repente, y una vez mas, su rostro fue pateado por su hermanito.

- ¿Lo sientes Kiki? Él está bien…

El pequeño pelirrojo se quedó quieto.

- Todo fue un sueño, una pesadilla, todo está bien…

Lo levantó suavemente y acunó en sus brazos.

- Mírame, mírame y regálame una sonrisa.

Kiki le miró con sus ojitos llorosos, limpió sus lágrimas con el dorso de la mano e hizo un par de raros sonidos con la nariz, hasta que finalmente sonrió.

- Mamá…

Shiryu aceptó con la cabeza y lo estrechó contra su rostro, acercando sus labios al oído del niño.

- Gokigen na chou ni natte kirameku kaze ni notte
Ima sugu kimi ni ai ni yukou
Yokei na koto nante wasureta hou ga mashi sa
Kore ijou shareteru jikan wa nai

Kiki sonrió y se abrazó al dragón, esta vez en agradecimiento, de manera mas calmada, comprendiendo finalmente que todo había sido una horrible pesadilla.

- Awww, enternecedor.

Dijo la diosa aplaudiendo lentamente y poniendo cara de falsa melosidad.

- Todo esto es tan tierno, que si pudiera vomitaría.

Su gesto se volvió sombrío de pronto.

- Mata al niño, Kanon.

Shiryu alcanzó a reaccionar y saltó con toda la agilidad que pudo lejos del golpe del antiguo dragón marino, el cual destrozó el sillón donde este había estado sentado.

Kanon se giró y se lanzó al ataque, Shiryu de inmediato se colocó en posición de batalla con el niño detrás de él.

- ¡ROZAN SHO RYU HA!

El ataque envuelto en una cegadora luz verde se fue directo hacia Kanon, el cual lo esquivó muy a duras penas, resultando con no más que un brazo herido.

Eris rió al ver la batalla, pues muy seguramente, el dragón acabaría evocando los poderes de su hijo y llenaría el alma del niño de maldad.

- Galaxian Explotion!

La diosa se encontró de repente con un destello frente a sus ojos y se cubrió con ambos brazos. Shaina se colocó frente a ella y recibió el impacto por completo, lo que le hizo salir volando y caer inconsciente al suelo.

- Pero que rayos…

Miró a su alrededor y se encontró con una imagen que no hubiese esperado.

Kanon le miraba desafiante, en su posición de batalla y con una sonrisa triunfante en los labios.

- Linda pesadilla, pero no lo suficientemente buena para vencerme.

- ¡Kanon!

El caballero se giró y observó a Shiryu sonriente.

- Hola dragón, divirtiéndote con cuentos antiguos mientras nosotros nos pudrimos con pesadillas? Mal, mal, muy mal.

Eris le miraba fijamente con el odio marcado en la mirada.

- Nunca lo hubiera imaginado.

- No es sorpresa.

- Despertarte, y eso se merece mi admiración.

- Merezco más que eso, merezco tu sangre…

Y acompañando sus palabras, el segundo caballero de géminis se lanzó al ataque de la diosa, sin embargo, una figura interceptó de golpe su ataque.

- Hazte a un lado…

Pero lejos de obedecer, aquella persona se preparó para pelear.

- Bien, pero si tu hermano se me va encima, no voy a dar explicaciones.

Y frente a él, Shun de Andrómeda se mantuvo quieto, esperando el ataque y listo para regresarlo.

Kanon gruñó y miró hacia donde había caído la amazona de la cobra. No le agradaba tener que pelear contra ellos, pues todo se podía poner muy feo.

- De acuerdo, si así lo deseas…

Shun no contestó, encerrado en sus pesadillas, solamente una lágrima escapó de sus ojos y descendió por su mejilla.

Interrupción del flashback

Mientras el dragón estaba sumido en dolorosos recuerdos, uno de los grupos de rescate iba totalmente callado. Al frente estaba Hera, la cual inspeccionaba cuidadosamente los rincones de los castillos, preguntándose si Eris tendría guardias o algo peligroso, además de que no encontraba el camino a las mazmorras.

Un poco detrás de ella, venía Athena, la cual iba cruzada de brazos ciertamente molesta de estar en una misión de rescate.

Y en la retaguardia venían Seiya y Cassios, este último siempre empujando "accidentalmente" al Pegaso y murmurando falsos "lo siento" cada vez que lo hacía.

- Por mi amado Zeus, este palacio es todavía más grande de lo que creí.

- ¿Y cuanto tiempo mas tendremos que buscarlos?

- El que sea necesario Athena.

Le cortó la diosa girándose hacia la pelimorada y con voz molesta.

Athena se cruzó de brazos y giró el rostro, encontrándose con el semblante preocupado de Seiya. Bufó todavía mas molesta y aceleró el paso.

Por otro lado, un equipo a cargo de lo mismo, encontrar a los prisioneros, vagaba por unos oscuros pasillos que bajaban y bajaban, pero no parecían llegar a ningún lado.

- Ejem, señorita Ilitia. Si me permite, creo que me está dejando sin circulación el brazo.

Susurró el caballero de Aries mientras la diosa de los partos iba prácticamente colgada de su brazo.

- Pero mi rey, esque no veo nada, y tu no quieres que me caiga, verdad?

Aldebarán soltó una leve risilla.

- ¡Tu no te burles!

- No he dicho nada Mu.

Se hizo un pesado e incómodo silencio y Aldebarán miró con pesadumbre su mano, donde tenía la herida que Kora hiciese días atrás.

Cerró sus ojos apesadumbrado, preguntándose en donde se habría metido su pequeña pelirroja.

En ese instante, Mu paró en seco, e Ilitia le miró intrigada.

- ¿Pasa algo Musito?

- Pisé algo.

Con todo y la diosa tomada de su brazo se agachó y tomó el objeto que había pisado segundos atrás. Estaba sucio y las inscripciones por dentro no se veían debido a la tierra.

- Esto es…

- ¿Qué es Musito?

El lemuriano sonrió levemente al descubrir que en sus manos se encontraba el brazalete que Shiryu le regalara a Kiki tiempo atrás, o al menos eso le había contado el niño. (Véase capítulo 18, código dorado)

- Estamos cerca.

Dijo el lemuriano con una sonrisa, y no perdiendo más tiempo redobló su marcha en busca de su pequeño niño y su muy amado dragón.

Por otro lado, bastante lejos de done ellos iban, se encontraba un preocupadísimo Touma, el cual seguía a su esposa, la cual iba prácticamente pegada a las paredes en busca de cualquier indicio de paredes secretas, o huecos, o cualquier pista que pudiese encontrar el cual los llevara a la cámara secreta donde estaba guardada la roca bendecida por Hades, Eris y Ares.

- Mi amor, te lo ruego, el bebé…

- Touma, el bebé y yo estamos bien, y por favor cállate, que no me dejas escuchar.

El ángel iba a protestar cuando sintió las manos dulces y delgadas manos de su mujer en sus mejillas.

- Mi amor¿Tu amas a nuestro bebé?

- Mas que a mi vida.

- ¿Deseas tenerlo en tus brazos?

- Ansío que ese momento llegue.

- Entonces, imagina que nos robaran a nuestro bebé¿Qué harías?

Touma quedó en silencio largo rato.

Recordó la primera vez que la había visto, tan hermosa, majestuosa, inalcanzable… y sin embargo, ella se había a girado a mirarle y le había regalado una sonrisa.

Recordó aquella ocasión en que supo que era correspondido, y su corazón latió con tanta velocidad y alegría que habría jurado que saldría de su pecho.

Lo mismo pasó cuando la tuvo por primera vez en sus brazos, la primera vez que le besó, y cuando formaron un solo ser, llegando al éxtasis en un vaivén de pasión y ternura, abrazándose la piel entrelazada bañada por los rayos de la luna que en aquél instante había brillado con tanta intensidad como nunca, lo cual había sido un inconsciente mensaje a todos los dioses que vieran en ese instante la luna de que la diosa Artemisa estaba mas feliz que nunca.

Touma se sonrojó levemente al recordar el día siguiente, cuando todos los dioses varones lo estrujaban y estrechaban su mano por "tan buen trabajo"

Finalmente, su mirada se posó en su mujer, la cual ya se alejaba aún en la búsqueda de los calabozos…

- Mi amor…

Fue un susurro, que nadie más que él podía apenas escuchar.

- Si algo le sucediera a nuestro bebé, ese que me fascina ver crecer dentro de tu vientre, yo… enloquecería, no soportaría el dolor… creo… que sería igual que ellos.

Finalizó mirando hacia un lado, donde Máscara buscaba desesperado lo mismo que la diosa de la luna, mientras Afrodita sollozaba quedamente cosas casi sin sentido, pues todo aquello le afectaba demasiado, y él era demasiado delicado cuando de su niña se trataba.

Por otro lado, había algo curioso en el otro equipo encargado de encontrar la piedra. Este estaba conformado por Ikki, Apolo y Saga.

Por un lado, Saga era un líder nato. Ikki era un rebelde que odiaba la compañía. Y Apolo… pues, Apolo era Apolo.

- ¿Cómo se supone que encontremos la piedra?

- No lo se, tu eres el dios aquí, no?

- Pero no estoy acostumbrado a tu sucio mundo de mortales.

- Vaya, Saga, creo que el diosesito cree que nosotros acostumbramos venir a castillos divinos una vez por semana.

Ambos rieron levemente y de manera forzada. Mientras Apolo fruncía el ceño. Continuó con su camino y miró hacia atrás, viendo la verdadera inexperiencia de esos dos en buscar este tipo de cosas. Pero bueno, ambos habían perdido lago grande, a sus hermanos. Y aunque sabía que los gemelos no se llevaban del todo bien, el Fenix y Andrómeda llevaban más bien una relación como la de él y su hermana.

- Ya quiero encontrar a Kanon¿Cómo se le ocurre a ese imbécil dejarse secuestrar?

- Pues al menos tú puedes echarle la culpa al loco de tu hermano, pero yo, no estuve para proteger al mío.

- Por favor, ese niño ya está demasiado grandecito para que lo andes cuidando.

- Apenas tiene diecisiete ¬¬.

- ¿Y te parece poco? O.o?

Apolo giró la mirada fastidiado¿Cómo rayos podían ser ellos loe hermanos mayores de esos dos? Bueno, de hecho se notaba que ellos eran los mayores.

Kanon era un loco desquiciado… igualito a su hermano. Y Shun era un pequeño sobreprotegido que tenía miedo hasta de su sombra y era en extremo pacifista.

Iba a reclamarles para que dejaran sus tontas peleas sobre las edades y si el hermano era esto, o era el otro, o si la culpa era de la tonta de Athena… aunque bueno, en lo de tonta si estaba de acuerdo, cuando llegaron al final de aquél pasillo, el cual se dividía en tres distintas direcciones.

- …….

Ikki observó detenidamente los pasillos.

- Por la derecha.

Saga se rascó la nuca y los analizó uno por uno.

- Por la izquierda.

Apolo resopló resignado.

- Si eso dicen ustedes, eso quiere decir que el correcto es del centro.

- ¡Que! Claro que no! Es por la derecha!

- Que no, por la izquierda! Está más iluminado.

- Eso quiere decir que esa cámara lleva a otro lugar que no es la sala donde está la roca, idiota. ¡Es por el centro!

Los tres se miran con chispas saliendo de sus ojos y chocando.

- ¡Tiene que ser por la derecha, siempre es la derecha!

- ¿Estás loco? Por ahí seguramente nos perderemos.

- ¿Y desde cuando eres el experto, mortal?

- ¡Desde que mi hermano acabó en peligro¡Y por que diablos defiendes al fenix?

- ¡Y a ti que te importa que me defienda?

- ¡Tu te callas!

- ¡A si?

- ¡Si!

- ¡Ya dejen de gritar!

- TU NO TE METAS!

Apolo se quedó callado y reducido a su forma chibi cuando los otros dos se transformaron en cabezas gigantes y se atrevieron a gritarle.

- Pues como quieran -.-U

Y tras decirlo, el dios chibi agarró por el pasillo del centro, dejando a los otros peleando.

- ¡Y si tanto quieres irte por allá, por que no te vas?

- ¡Por que vamos en equipo, pájaro rostizado!

- ¡Tu y tus equipos, yo siempre ando solo, clon de segunda!

- Ah si¡Pues que yo sepa siempre andas cuidándole el trasero a ese burro con alas!

- ¡COMO DIJISTE?

- ¡Lo que escuchaste!

Y tras cruzar tan sanas y sabias palabras… bueno, cruzaron palabras, no? Cada uno agarró por el pasillo que habían escogido.

Diez minutos más tarde.

Ikki saliendo por el pasillo del centro, Apolo saliendo por el pasillo de la izquierda, y saga saliendo por el pasillo de la derecha.

- o.o?

- o.o?

- o.o?

Los tres con una gigantesca gota de sudor.

- Creo que por aquí no era.

- ¿Tu crees ¬¬?

Ambos caballeros y el dios retoman el camino por el que habían venido.

Mientras tanto, y no muy lejos de ahí, estaban los encargados de encontrar a Eris y mantenerla vigilada para después partirle su mandarina en gajos… momento¿Qué mandarina? O.o?

Bueno, el caso es que vemos a Camus y Milo cuidándose la espalda el uno al otro, mientras giran y preparan sus más mortales ataques.

- Chicos… podríamos… o más bien, podrían explicarme que hacen… si estamos dentro de UN POZO?

Camus y Milo se quedan o.o?

- Bueno, esque...

Ambos dejan su pose defensiva y miran a su alrededor, Shura se rasca la cabeza.

- Te dije Milo que no agarraras esa escultura -.-U

- Era una mujer desnuda de grandes atributos! Que rayos esperabas?

- Esperaba que no la tocaras mientras me tenías al lado!

Vociferó Camus con los brazos cruzados y los ojos cerrados.

- Bueno, bueno, ya calmados. ¡Como iba yo a saber que no debía tocarla! Además, cuando caímos aquí se escucharon ruidos raros.

- Eso es cierto Shura, tal vez no los escuchaste, pero por eso nos pusimos a la defensiva.

Los ruidos se oyen de nuevo y los muros comienzan a cerrarse.

- ¿Te refieres a ESOS ruidos?

- De echo… si.

- ¡SALGAMOS PRONTO DE AQUÍ!

Milo se agazapa a la pared y comienza a intentar a trepar desesperado, pero cae una y otra vez.

- ¡Milo, si serás idiota!

Vociferó Camus dándole un golpe en la nuca mientas congelaba la pared y creaba un pequeño bloque de hielo, y subía a él, no lejos colocó otro, y otro, y otro, comenzando a trepar, mientras Shura utilizaba sus afiladas manos y pies junto al alma de excalibur para trepar tipo hombre araña.

- ¡Hey, no me dejen solo!

Milo corría por el pozo el cual se cerraba más y más a cada momento. Camus rodó los ojos fastidiado y apuntó su mano hacia el suelo, congelándolo en el acto, con una durísima capa de hielo la cual detuvo el movimiento de las paredes.

- Y a ver si ahora empiezas a…

- Ejem, Camus bonito.

- ¿Y ahora que?

El caballero de acuario miró hacia abajo y se dio cuenta del ligerísimo detalle de que había congelado todo el piso… y también los pies de Milo hasta el tobillo.

- Ups…

- Me voy a resfriar T.T.

Shura los mira desde arriba y se da de topes contra el suelo.

- La ostia T.T…

De repente pisa una piedra y del pozo donde está Milo comienzan a asomarse unas cabezas de serpiente, de las cuales empieza a salir un leve chorrito de agua caliente, el cual comienza a aumentar.

- Oh oh o.O!

- Eso le va a doler.

Y por todo el castillo se escucha.

- ¡WAAAAAAAAAAAAAAAA, ESTÁ CALIENTEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

Mientras tanto, y pasando a cosas mas serias…

El último equipo eran Shaka, Dokho y Aioria.

Caminaban con extremo sigilo siguiendo al mejor guía que podría haber pedido, Shaka. Quien aunque hubiese perdido su cosmoenergía, no había perdido su instinto, ni su poder espiritual, el cual los guiaba por aquellos lugares en que la energía maligna de Eris dejaba sus residuos.

- Estamos muy cercanos…

Shaka se colocó sobre una pared y entre abrió la puerta que estaba junto a él, la cual no emitió chillido alguno.

- Dime querida mía¿Cómo te encuentras?

No vino respuesta, pero una mano de la joven peliverde se colocó sobre su pecho y se inclinó respetuosamente, como si dijera que se encontraba mejor.

- Ese estúpido de Kanon, no creí que fuese a despertar.

La diosa rió y tomó una copa de vino, la cual le ofrecía la joven aprendiz de Tauro.

- Puedo sentir que este castillo se estremece, eso quiere decir que han comenzado a llegar.

Bebió de su copa y sonrió de manera tranquila, incluso soñadora.

- Me pregunto donde estarán ahora, aún necesito tiempo para destruir al dragoncito, no ha sufrido suficiente, sabes?

Apuró el contenido que quedaba y se la entregó a la pequeña pelirroja, a la cual acarició los largos cabellos, los cuales descansaban sueltos sobre sus hombros.

Fuera de la habitación, Dokho observaba con los ojos cuadrados la situación. La mano de la diosa dibujando las facciones plateadas de la niña, y riendo de mala manera.

- Tu maestro es… como le dice esta niña? Al…Aldemarán, cierto?

A la diosa le dio un ataque de la risa de solo pronunciarlo y le dio una palmada en la espalda a la chica.

- Anda niña, ve y busca a tu profesorcito.

La chica hizo una reverencia y se marchó.

- En cuanto a ti, cariño, ven acá.

De una esquina apareció la pequeña Dy-chan, vestida en una toga muy parecida a la de la diosa de la discordia.

- Tú eres tan importante en mi futuro nena.

Eris sonrió de una manera casi dulce.

- Si me derrotan, cambiaré nuestras almas y yo me quedaré con tu papito, ese al que tanto adoras¿Qué te parece mi idea¿eh? Morirás en mi lugar Dy-chan?

La niña aceptó efusivamente con la cabeza.

- Dime¿Quién soy para ti?

Dy-chan sonrió enormemente y se abrazó a la diosa.

- ¿Soy tu mamá?

En toda respuesta, la pequeña heredera a la armadura de cáncer aceptó de nueva cuenta.

Dokho sintió que el alma se le iba a los pies. ¿Qué sería de Afro si veía todo aquello? Necesitaba que alguien destruyera aquella maldita roca cuanto antes!

De repente, sintió que alguien le tocaba el hombro.

- ¿Qué¿Qué quieres?

Susurró el maestro girándose a ver a Shaka, el cual solamente señaló hacia su derecha, donde se encontraba un congelado Aioria.

Dokho se giró también, y tuvo una reacción parecida a la del joven de Leo.

Marín les había descubierto.

N/A: HOLA!

Pues ya vengo con un nuevo capítulo que espero le haya gustado a todo mundo.

Por cierto, una nota MEGA IMPORTANTE!

El capítulo anterior me ayudó a hacerlo Remi Yumiko, pues andaba extremadamente falta de inspiración y sin ayuda de Gloria, y fue gracias a su ayuda que salí del bache. ¡Muchas gracias Remi!

Ahora si, respuestas en el profile! Nos vemos!

Atte. Lady Grayson, la oscuridad y Lady Gloria, la luz