Cap. 44
Torturas para la mente y el alma... parte II
Retomando el flashback...
Kanon se lanzó ferozmente sobre Shun, el cual saltó y giró en el aire estirando su mano para lanzar su Nebular Storm, pero el caballero se giró antes y tomó al joven de la muñeca, para después girar sobre si mismo un par de veces y lanzarlo violentamente contra una de las paredes.
No tuvo tiempo ni de preguntarse si le había golpeado muy duro por que sintió una ventisca fría que se acercaba por la espalda, apenas alcanzó a hacerse a un lado cuando le pasó rozando el Diamond dust de Hyoga, el cual se había unido a la batalla.
El caballero gruñó por lo banjo, no quería pelear contra esos dos, lo veía demasiado fuera de sus principios atacar a los compañeros de batalla, pero estos no eran dueños de sus actos.
Shiryu por su parte miraba horrorizado como Kanon se lanzaba sobre Hyoga y lo tumbaba al suelo con relativa facilidad, para después comenzar a romperle la cara a puñetazo limpio.
- Kiki.
- ¿Si?
El dragón dejó a su niño en una esquina y lo abrazó fuertemente.
- No te muevas de aquí, cúbrete de tu pared de cristal¿De acuerdo?
- Si mamá, pero...
- Tengo que ayudar a Kanon.
Besó la frente del niño y se lanzó a la batalla, llegando justo apenas para detener a Kora, la cual había tomado una afilada daga y se acercaba por la espalda del guerrero mientras este contenía a Shun y a Hyoga intentando no dañarles tanto como le era posible.
Eris observaba interesada la escena, no se esperaba que el dragón interviniera.
Observó a la niña que tenía a su lado, totalmente muerta en vida, con sus ojitos perdidos en la nada. Y sonrió, pues esa pequeñita podía convertirse en su futuro.
Cerró sus ojos y sus labios se entreabrieron mientras una cosmoenergía roja comenzaba a envolverle.
- Lo tengo.
La diosa se puso de pié, y de inmediato le siguieron Shaina y Marín, protegiendo a su actual señora.
- Kanon, deja de maltratar a mis discípulos.
El aludido se giró mientras sostenía su brazo congelado y Hyoga estaba tirado a unos metros de él.
- Si no deseas que algo muy malo ocurra aquí.
Dijo ella mientras sus ojos se giraban quedando en un blanco absoluto, una sonrisa macabra adornó sus labios mientras se colocaba en posición de batalla, las uñas de sus cinco dedos crecieron de repente y adoptaron un color negro.
Kanon se quedó paralizado y sintió como los catorce puntos en su cuerpo, ahora pequeñas cicatrices se abrían como pinchazos de una aguja y su ropa se manchaba casi imperceptiblemente de sangre.
- Pero, que haces.
Ella sonrió y sus uñas se cerraron furiosamente, haciendo al caballero gemir con el descomunal dolor de que sus heridas se abrieran tan violentamente.
- Te presento el ataque más mortal de mi amado maestro... Milo de Escorpión.
La diosa sonrió con cierta ironía.
- Pero perfeccionado, por supuesto...
Una ráfaga de energía la envolvió mientras cinco rayos rojos salían disparados de sus uñas encajándose en las heridas de Kanon, mientras esta emitía un grito.
- ¡BLACK NEEDLE!
- AGGGGGGGGGG!
El grito de Kanon hizo eco en aquella habitación y cayó de espaldas, Shiryu apenas y pudo reaccionar para ayudarle.
- ¡KANON!
- ¡Tu no te muevas!
Dijo ella con voz de mando mientras su mano se giraba hacia el pequeño pelirrojo.
- O las siguientes serán directo sobre el mocoso.
Shiryu no pudo moverse, así como tampoco reaccionar cuando la mano izquierda de la diosa se levantó y mostró sus cinco uñas crecidas y cargadas de letal veneno negro, el cual salió disparado como otras cinto agujas, las cuales impactaron en Kanon.
La diosa dejó escapar una carcajada sin dejar de apuntar al pequeño pelirrojo.
- Vaya, así que pensaste que podrías simplemente destruir mi control sobre ti y tratar de derrocarme, pobre estúpido…
Ella se inclinó y rozó la mejilla del caballero con apenas la punta de sus uñas, las cuales fueron abriendo la piel y haciendo que el pobre joven se retorciera de dolor.
- Pudiste haberte quedado a mi lado, pude haberte dado todo... pero tenías que ser tan idiota.
Sus manos se cerraron a ambos lados de la cabeza de Kanon.
- Y ahora sufrirás las peores pesadillas por solo un corto tiempo... el resto de tu vida¿te parece suficiente?
Los ojos de Kanon temblaron con miedo, y la diosa sonrió.
- ¿Shaina, Marín?
Las amazonas se inclinaron levemente.
- Dime una cosa dragón... su yo te lo pidiera, a cambio de la vida de tu pequeño pelirrojo, me entregarías a tu hermoso hijo no nato.
Shiryu tragó saliva y observó a Kiki, el cual le sonrió de manera tranquilizadora.
- Jamás.
- Lo imaginé, pero quizás un pequeño regreso a las celdas te acomoden las ideas.
Las amazonas les tomaron firmemente a ambos y los llevaron de regreso a las celdas. Shiryu cerró los ojos pues no deseaba lastimar a las amazonas, pero un gran miedo lo acosaba, Kanon había quedado a merced de aquella malvada deidad.
No se hubieron alejado mucho cuando el grito desesperado de Kanon rompió el aire.
Fin de flashback
Shiryu abrió sus ojos de nueva cuenta. Se sentía cansado, fastidiado, pero… al menos tenía a su hijo con él.
Bueno, a sus hijos con él.
- ...mi bebe
El dragón tocó su vientre amorosamente, una mirada decidida cruzó los ojos del dragón, pues no le importaba como, Ellis jamás tendría a su hijo.
- ¿Mamá?
Vino una débil voz a su lado, Shiryu giró su mirada y sintió desesperación al tocar el cuerpo frío y magullado de su pequeño.
- Kiki...
El pequeño estaba algo magullado y respiraba de manera agitada, pues hacía un par de horas, este había sido regresado de la cámara de Eris. Lo que esa loca le hiciera, era aún un misterio para él.
Kiki sonrió débilmente y se aferró al dragón, sintiendo aquella barriguita entre ambos cuerpos, y se sintió por primera vez en mucho tiempo en una familia, él y su hermanito.
- ¿Mamá¿Vamos a salir con vida?
El dragón no pudo soportar más las lágrimas. Quería sanar a su hijo, pero le era imposible, él no tenía el poder para eso. Pero había alguien que si podía, alguien que les cubrió de un blanco destello, curando las heridas del pequeño pelirrojo.
- Mi pequeño ángel... gracias, gracias por curar a tu hermanito... Kiki, ahora estarás bien mi nene...descansa y después veremos como salir…
Dijo el dragón al pequeño besando su frente.
- Mmmm...
Kiki sonrió al sentir el bienestar en sus heridas, mas aún persistía el cansancio. Pero mas que dormir, prefirió girarse y besar el vientre crecido del dragón.
- Te vamos a cuidar, ya verás, yo te enseñaré a jugar a la pelota, y a levitar cosas, también a tele transportarte.
Shiryu sonrió.
- Kiki, no creo que pueda tele transportarse.
El niño parpadeó un par de veces.
- Pero es hijo de un dios, debe poder hacerlo.
- Para que digas eso es que estás mejor.
Kiki sonrió y aceptó con la cabeza.
- Estoy mejor, aunque debo decirte que no debemos volver a hospedarnos en este hotel, me voy a quejar con el gerente, sabes? n.n
El dragón sonrió feliz y limpió sus lágrimas. Nada podía detener al pequeño Kiki.
- Tenemos que encontrar la manera de salir de aquí para buscar a los demás.
Apenas lo había dicho cuando la puerta del calabozo se abrió.
La luz entró de golpe cegándoles momentáneamente, y ambos escucharon una débil risa.
- Vaya vaya, quien lo hubiera imaginado. La sorpresa aún recae en mi, sabes? Jamás me hubiera imaginado que tu tendrías el mayor tesoro del hades.
La diosa se acercó y tomó la cadena que estaba en el cuello del pequeño pelirrojo, jalándole con violencia.
- Supongo que sigues con tu idea de no entregarme al príncipe... ya vendré por ti dragón... por ahora, me divertiré con este crío.
- ¡NO TE LO PERMITIRÉ!
Shiryu se paró de golpe, haciendo que en su rostro se reflejara un leve dolor debido a esa acción, la cual no pasó desapercibida por Kiki.
- Deja a mi hijo!
- MAMA NO TE PREOCUPES ..SOY FUERTE Y GARNDE PARA CUIDARME NO TEMAS CUIDA A MI HERMANITO
Shiryu sintió congelarse. No creía las palabras del niño, su corazón se acongojaba deseaba hacer algo para destruir a Eris y tener a su nene...Pero que?
- ¡Por favor Eris, déjalo!
- ¡BASTA!
La diosa acompañó su grito con un potente tirón a la cadena del niño, el cual sintió su cuello aprisionado y su respiración cortada de golpe, lo que le hizo caer al suelo.
- Basta... yo haré lo que se me pegue la gana. No te preocupes, no lo mataré, pero cuando sea el momento veremos si aceptas mi propuesta.
La diosa sonrió con crueldad.
- Me entregarás al niño que llevas en tu vientre, y lo alojaré en el mío.
Dijo ella con un tono cargado de dulzura y acariciando su vientre plano.
- Y yo, te entregaré a esta pequeña cosa a la que llamas hijo.
Ofreció sonriendo y levantando la cadena, haciendo que el niño se alejara poco más de un metro del suelo. El dragón abrió los ojos horrorizado al ver como el lemuriano batía las piernas desesperadamente y sus manos se sostenían frenéticamente del collar intentando que algo de aire entrase a su cuerpo.
- ERIS DAME TIEMPO PERO DEJA KIKI Y TE DIRE EN DOS DIAS!
Su cuerpo entero temblaba, necesitaba tiempo y saber que sus hijos estaban sanos y salvos para poder buscar una solución.
La diosa pareció pensarlo y soltó la cadena, escuchándose el sonido seco de Kiki golpeando el suelo.
- Echo, pero aunque no lo vaya a dañar... como lo tenía planeado, te daré un buen estímulo para que lo pienses, de acuerdo?
Resolvió ella saliendo del calabozo con Kiki arrastrado por el suelo, y cerrando la puerta detrás de ella.
El dragón cayó lentamente al suelo y ocultó su rostro entre sus manos.
No podía entregar a ninguno de sus hijos. Se hizo un ovillo en el suelo y sintió como las lágrimas resbalaban por sus mejillas. ¿Esque acaso estaba todo perdido?
- No llores de esa manera estúpida... no te quitara al niño.
Esa voz... tan cálida, tan conocida.
- No temas mi dulce dragón veo que mi niño esta bien... por favor, solo... no llores.
Shiryu se enderezó cuando sintió una mano acariciando su vientre, pero no veía a nadie.
- Eres tan hermoso cuando lloras... pero no si es de dolor, prefiero las lágrimas de felicidad.
- Ha-Hades...
Mientras tanto, afuera de la sala real.
Dokho, Shaka y Aioria se encontraban totalmente petrificados al observar a Marín.
- Marín, mi amor¿Qué ocurre¿Por qué no me hablas?
La amazona, como era de esperarse no contestó, su cosmoenergía comenzó a elevarse de manera dramática, sobre todo para los tres caballeros, los cuales carecían de su energía en aquél instante.
- Oigan!
Dokho había girado de reojo a la habitación donde antes estaba la diosa.
- Eris no está! A donde rayos se habrá ido...
- ¡DOKHO, CUIDADO!
El maestro no pudo reaccionar cuando Marín lo mandó volando contra una de las paredes.
- Agg, pero que diablos!
- Marín, linda, soy yo, Aioria.
Ella giró la cabeza, mas no hizo mucho caso, pues se lanzó de nueva cuenta al ataque, atestando sus puños en el rostro de él con tanta fiereza que el joven león cayó de repente al piso sangrando profusamente.
- Marín del Águila, no deseo lastimarte.
Shaka retrocedió un par de pasos. Aunque no tuviera su cosmoenergía, tenía su espíritu, y ese era más fuerte que Marín, la cual no parecía consiente del peligro que corría en manos de Shaka, el cual se preparó para defenderse.
- S-Shaka, no!
Aioria se enderezó del suelo y limpió su sangre con el dorso de la mano.
- No la dañes, yo pelearé con ella.
- Pero...
- Tú ve a buscar a Camus y a los demás.
Shaka estuvo a punto de reclamar, pero sabía que Aioria no permitiría que alguien dañara a su muy adorada Marín.
- Como quieras.
Tras decirlo, el caballero de virgo corrió directo hacia la pelirroja, la cual correspondió el gesto para atacarle, sin embargo, en el último instante, el joven rubio saltó y giró en el aire, apoyando su mano en la cabeza de ella para tomar impulso y elevarse hasta alcanzar el segundo piso de aquél lugar.
La pelirroja se giró para seguirle al ver que comenzaba a correr, pero unos brazos la rodearon en ese instante.
- No Marín... tu te quedas conmigo.
Aquella declaración no pareció agradarle del todo a la amazona, la cual se soltó haciendo explotar al máximo su cosmoenergía y mandando a cvolar lejos a Aioria, el cual se estrelló contra la pared.
- Esta mujer tuya está mas salvaje que de costumbre!
- Cállate Dokho!
Marín se lanzó al ataque de nueva cuenta, ambos la esquivaron, pero mientras estaban en el aire, ambos sintieron las manos de ellas aferránzose a uno de sus tobillos, y con toda su fuerza los regresó con tal violencia al piso que ambos quedaron inmóviles.
- Diablos... es... demasiado fuerte...
- Si, es una vergüenza que nos esté ganando, no crees?
Aioria rió débilmente y miró de reojo a la mujer que deseaba fuera la madre de sus hijos.
Realmente, ambos estaban en peligro a su merced.
- Tenemos que dar guerra Dokho!
Dijo de repente Aioria enderezándose y poniéndose en posición de defensa. Sintió algo de sangre escurriendo por sus labios y la lamió, sinceramente, tenía que encontrar una manera de vencerla sin lastimarla.
- Ahora si, veamos quien es el que gana, cariño, y el que gane va arriba esta noche.
Agregó él en tono seductor, mientras Marín, por sus acciones corporales, parecía confundida.
- Si le echamos muchas ganas esta noche, segurito que te embarazas, mi vida.
Marín se congeló de repente, su mente invadida por las pesadillas relacionó a ambos Aiorias y sintió una gigantezca furia por su hijo muerto en sus propias manos.
- Tal vez, no debiste decir eso...
Opinó Dokho al ver que la cosmo energía de ella aumentaba de manera tan violenta que se formaban rayos de electricidad a su alderredor.
- Emm... bueno, bueno, tu arriba... ¿No?... ehh... estás enojada caramelito?
Pero la amazona no dió respuestas, lanzó su puño derecho, el cual fué atrapado por Aioria, lo mismo que el izquierdo.
- Creo que estás exagerando las cosas!
Sin embargo, la pelirroja tomó como punto de apoyo sus manos atrapadas y se deslizó con gracia entre las piernas de su león, para después clavar su rodilla justo en el coxis de él, y rematar estrellando su cabeza en el "orgullo" del leoncito.
- X.X... auch...
El pobre caballero cayó al suelo sujetando con fuerza su entrepierna, mientras Dokho no pudo evitar partirse de la risa.
- V-viejo d-desgraciado... a-ay... se me hace q-que ya no tuvimos hijos...
Pero Dokho estaba demasiado ocupado partiéndose de la risa como para ponerle atención al pobre de Aioria el cual se lamentaba en el suelo. Sin embargo, el peso de la amazona se hizo presente de repente en su cuerpo.
- Por Athena...
La amazona se contoneaba sensualmente trepando el cuerpo del maestro de los cinco picos, y apoyó su peso en las caderas del caballeros, moviéndose lentamente en círculos.
- Ay mamá... Aioria me va a matar, pero... que bien se siente esto...
Marín sonrió detrás de la máscara, pero lo hizo de manera sádica y retorcida.
Dokho tenía los ojos cerrados y la gusrdia totalmente baja cuando la amazona le atestó un golpe en medio de la cara, el cual le dejó totalmente inconsiente y sangrando.
- Marín, pero que haces!
Gritó el al ver como el maestro había sido derrotado por su propia estupidez, se incorporó a cuatro patas cuando marín se acercó y levantó su pierna por sobre su cabeza, dejándola caer después en el lomo de Aioria, tumbándole al suelo.
- M-Marín...
Fué lo último que pudo decir, pues su cabeza fué alzada desde sus cabellos y estrellada repetidamente contra el suelo, el cual se cubría mas a cada momento con su sangre.
Mientras tanto, en los calabozos. Mu intentaba encontrar en vano el camino que los llevaría a oros calabozos, pero no encontraba nada. Las celdas a las que habían llegado estaban vacías, aunque a juzgar por la apariencia del lugar, y los pasos entre el polvo, podía decir que habían sido usadas hacía poco.
El lemuriano cerró sus ojos con fuerza cuando estiró su brazo libre e iluminó aquella lúgubre celda, donde había grilletes de todos los tipos, no imaginando a los caballeros secuestrados y el tiempo que habrían pasado en aquél lugar.
- Regresemos... aquí no hay nada.
Aldebarán aceptó débilmente con la cabeza e Ilitia les siguió. Ya no iba tan encaramada a Mu, pues realmente comprendía la situación y el dolor por el que estos caballeros estaban pasando.
- Señorita Ilitia?
Ella se giró a la voz de Mu, el cual le ofreció una débil sonrisa.
- Si mi rey?
El lemuriano se sintió algo incómodo, pues a diferencia de otras veces, la voz de ilitia estaba triste.
- Te oyes... triste.
- No es nada, solo... recordaba algo...
La diosa de cabellos castaños sonrió a medias.
- Hace cientos de años, en la guerra Santa, dioses y caballeros de Athena nos unimos, y mi mejor amiga estuvo cercana a la muerte a mano de Hades.
- No sabía que hubiera existido una alianza así.
- La hubo, y fue gracias a ella que los dioses se dieron cuenta del verdadero peligro que representaban los seres humanos.
- Y tu amiga... ¿Está bien?
- No tengo idea, ella... ella era Afrodita.
- La diosa del amor...
- Si, una diosa del amor... que nunca en su vida había conocido el amor. Estar tan cerca de la muerte le hizo ver que no deseaba estar sola.
- ¿Y?
- Mandó su alma reencarnar, pero no se en que época planeaba vivir... no ha regresado al Olimpo, eso quiere decir que no ha vivido y muerto en este mundo mortal... yo... la extraño.
- Lo siento.
Ambos se quedaron en silencio, y Mu sonrió compresivamente, pues esa diosa estaba algo loca, si, pero albergaba un gran corazón. Lástima que estuviera enamorado de Shiryu... un leve carmín coloreó sus mejillas, también tenía una promesa con Saga, pero si ninguno de ellos dos existiera, seguro que tomaría en cuenta el resto de sus días al lado de la diosa.
- ¡KORA!
El grito de Aldebarán les sacó de sus pensamientos, y se encontraron con la joven alumna parada no muy lejos de donde estaban ellos.
- ¡Korita preciosa!
El caballero de tauro no esperó y comenzó a correr con los brazos abiertos, feliz de ver a su alumna sana y salva. Pero lejos de lo que hubieses esperado, la joven pelirroja dio media vuelta y se echó a correr.
- ¡KORA, ESPERA!
- Vamos Aldebarán!
Animó el lemuriano dándole una leve palmada, y así los tres corrieron tras la joven, la cual sonrió al saber que cuando salieran de aquél espacio tan reducido, podría darles la peor paliza de sus vidas.
En algún otro lugar del castillo, Seiya se encontraba en un grave aprieto escapando de los terribles golpes de Shaina, la cual tiraba a matar contra el Pegaso, quien sin su cosmo energía no podía mas que esquivar a duras penas los ataques.
- Shaina, reacciona, por favor! Shaina!
La amazona no escuchaba, atacaba llena de ira, no recordando que el hombre a quien tan cruelmente atacaba era el dueño de su cuerpo y alma.
- ¡Basta Shaina!
En se instante, una ola de cosmoenergía se lanzó contra el Pegaso, el cual apenas y pudo cerrar los ojos.
- Shaina... no puedo pelear contigo... prefiero que me mates...
- ¡SEIYA!
Una explosión se escuchó y un grito de desgarrador dolor. Cuando los ojos de Seiya se abrieron, se encontró con la imagen de Saori cayendo inconsciente a sus brazos y gravemente herida.
- S-Sa-Saori...
(N/a¡MOMENTO! SAORI HIZO ALGO, Y LO HIZO BIEN? MADRE SANTA, ES EL FIN DEL MUNDO!)
- Dios... Saori... Saori?
- Athena!
Hera se acercó y tomó a su hija en brazos, como pocas veces, había sangre que si era suya y que alguien mas, además de ella, le había sacado.
- ¡Basta Shaina!
Cassios se acercó por detrás y detuvo a la amazona por la espalda.
- Ya has herido a Athena, no luches mas, escúchanos, sal de ese hechizo que ha puesto sobre ti Eris!
La amazona se revolvió en los brazos de Cassios hasta soltarse y se puso de nuevo en posición de batalla.
- Escúchame Shaina, fuiste mi maestra, y eres la mujer a la que amo¡Honrraré ese amor que siento por ti tratándote como toda una guerrera!
Shaina se congeló ante esas palabras y una lágrima se deslizó por su mejilla. Poco después, el puño de Cassios impactó de lleno en su cara y la lanzó volando contra las paredes de aquél palacio.
- No, cassios!
- No te metas pegaso!
Seiya iba a ponerse de pié, pues no podía permitir que aquella masacre a su mujer continuara, aunque ella llevara las de ganar, pero...
- No... no me dejes...
El caballero de giró y observó a Athena, la cual estiró un brazo y le alcanzó del hombro.
- No me sueltes, por favor.
- Yo... yo... me quedo aquí contigo.
Hera observó la escena entre su hija y el caballero Pegaso, para después girarse hacia la joven peliverde que en ese instante pateaba en el aire el rostro del moreno de gigantescas proporciones. Hasta donde ella sabía, esa chica era la pareja del joven Pegaso, pero... miró a su hija de nueva cuenta, analizando su mirada y la del muchacho... si aquello continuaba, las cosas se iban a poner muy feas para los tres.
Muy lejos de ahí, uno de los grupos estaba totalmente impresionado.
Afrodita cayó de rodillas al suelo ante tal magnificencia levantándose ante sus ojos, Máscara se tronó los dedos, mientras la pareja divina sonreía ante su logro. Finalmente... habían encontrado la cámara escondida y frente a ellos se levantaba una construcción de cristal escenificando a Eris de la discordia, Ares de la guerra, y Hades amo y señor del mundo de los muertos alrededor de una gigantesca gema flotante, la cual se mantenía envuelta en una neblina azulada.
- Ahora... hay que destruirla.
La diosa de la cacería tomó su arco y flechas, cerró uno de sus ojos y apuntó, cargando toda su cosmoenergía en aquél tiro, el cual al ser soltado pasó zumbando por el aire a una velocidad impresionante, con la fuerza suficiente para asesinar a un dios.
- No... es posible.
Y aunque no lo hubieran esperado... la flecha se destruyó mucho antes de tocar siquiera el cristal.
- Estamos... en graves problemas.
N/a: Hola! a que les gustó este capi, verdad, verdad, verdad?
Nota super, mega importante!
Mi computadora está fallando, y mi okaa-san ma castigó una semana sin compu, por tanto, me van a esperar un tantito... otra veeeez?
Otra cosa. Para aquellos que no comprenden que onda con Eris y Ale-chan, ahí va la explicación molona... ok, no mas Cálico electrónico para mi.
Imaginemos que cada fic de Saint Seiya es un universo paralelo. Cada universo es distinto, porque cada uno tiene un pequeñísimo evento que cambia el tiempo espacio de los otros universos.
Entendido eso? Ok, ahora imaginemos que Hades se enamora de Shiryu en uno de esos universos, crea un plan maligno, etc, etc. El sabía gracias a las parcas que iba a ser derrotado, así que se anticipó para que sus sobrinos les patearan el trasero a los santos, en especial Eris, la cual iba a tener un papel MUY importante que explicaré en un par de capítulos mas.
Pero Eris carece de un cuerpo. Si existen muchos caballeros en MUCHOS universos alternos, entonces, también existen personas comunes y corrientes, y una de ellas, es Ale-chan, que en mi universo es una alegre y sarcástica estudiante, en su universo es una aprendiz de caballero, y en Nacido Inocente es una chica común y corriente.
Por tanto, sigue siendo la misma, pero débil, y Eris, como diosa que es, puede tomar información de otros mundos para su conveniencia tomando a la mas fuerte de las Ale-chan existentes, en este caso, la aprendiz de Milo.
De la misma forma, si ella se conecta a Ale-chan... emm, eso se oyó raro n.nU, Ale-chan también puede conectarse a ella... sigue oyéndose raro n.nU por eso es que de repente las personalidades se mezclan...
Y hablando de eso...
La joven de cabello castaño se levantó lentamente mientras su cuerpo ardía en una cosmoenergía roja, sus ojos girados en un blanco absoluto y una sonrisa enferma en su rostro.
- Si no deseas que algo muy malo ocurra aquí...
La mano de la chica se estiró en dirección a una de sus compañeras.
- Te presento el ataque más mortal de mi amado maestro... Milo de Escorpión… Pero perfeccionado, por supuesto...
Ella expandió su cosmos y de su uña surgieron varios rayos negros en extremo peligrosos.
- ¡BLACK NEEDLE!
Las chicas a su alrededor iban a correr despavoridas, cuando ella habló de nuevo.
- No te muevas!
Su voz sonó tétrica y amenazante cuando señaló a su compañera de signo zodiacal.
- O las siguientes serán directo sobre el mocoso...
De repente, sus facciones se relajaron, cayó con cierta gracia... no, bueno, la verdad es que se fue de puritita cara al suelo e hizo un pozo al mas puro estilo Saint Seiya, lo que quiere decir que aprendió todo lo que debía aprender de su maestro.
Todas se quedaron quietas, no fuera a ser que a la desquiciada de Ale-chan se le ocurriera volver a lanzar rayos negros.
De repente se incorporó y sonrió de oreja a oreja.
- ... y esas Midori-san, son las 27 razones de por que el trasero de Miluchis-sensei es mas bonito que el de Mu... o.o... oigan, que hacen agazapadas a la pared?
Las aprendices se quedaron heladas, literalmente. Ale-chan se iba a acercar cuando Riso, aprendiz de Capricornio tiró semejante grito que casi rompió los tímpanos de Megumi, su compañera de signo.
- ¡WAAAAAA, NO DEJES QUE ME LLEVE!
- A MI TAMPOCO, A MI TAMPOCO, QUIERO A MI MAESTRO MU!
- Suéltenme par de locas, que luego a la que se lleva es a mi!
Insertar Ale-chan chibi parpadeando.
- Ya ya, que ahora parece estar igual de loca que siempre.
- ¡A QUIEN LE LLAMASTE LOCA, PERRA BASTARDA?
- Lo ven? igualita que siem... ¡COMO ME LLAMASTE?
- ¡COMO LO QUE ERES!
Ambas con miradas asesinas.
- Nos asustaste, tonta!
- Aquí quien asusta con su horrible cara eres tu Aiko-channa!
- Pues a ti se te metió el diablo!
- Uy, n/./.n no lo sentí.
- XD
Todas las demás aprendices:
- -.-U
Ahora si, gracias por sus mensajes, son el pan de cada día para estas autoras! Besos!
Atte. Lady Grayson, la oscuridad, y Lady Gloria, la luz
