Cap. 46
Torturas para la mente y el alma, parte IV
Le pesaban los párpados, le dolía todo, sobre todo la nariz. Abrió la boca buscando una bocanada de aire mas profunda, pues se le dificultaba respirar.
Escuchó algo que cortaba el aire y golpeaba la piel. Apretó los párpados espantado, pensando por un segundo que el golpeado había sido él. Pero no fue así.
- Vaya que tiene resistencia.
Una voz un tanto conocida llegó a sus oídos, intentó moverse pero fue hasta entonces que se enteró de que estaba atado de manos y piernas y a juzgar por el ardor que sentía en sus muñecas por la soga, sabía que no tenía puesta su armadura.
Finalmente abrió los ojos y los cerró casi de inmediato por la luz que atacó sus pupilas. Escuchó el sonido rompiendo el aire, y apenas un leve quejido. De no ser por que sus sentidos estaban tan alterados y extremadamente sensibles no le abría escuchado.
- ¡ERIS, BASTA, ESTÁS LOCA!
La diosa rió como si acabasen de contarle una buena broma y tomó un trago de su copa.
- Dokho?
- ¡Aioria, despertaste! Como te encuentras?
El caballero logró enfocar a su lado a Dokho, en las mismas condiciones que él, pero sonriente de verle sano y salvo.
- Dokho, que…
Un nuevo sonido de aire cortándose a increíble velocidad hizo que Aioria girara su rostro en esa dirección, y lo que vio lo dejó horrorizado.
La persona en cuestión estaba atada de la misma forma que ambos caballeros, solo que boca abajo, su espalda sangraba profundamente con heridas recién echas por el gigantesco látigo que Marín sostenía en sus manos.
El prisionero respiraba lentamente, tenía los ojos entreabiertos y los labios se le notaban demasiado pálidos. Todo él estaba salpicado de su propia sangre, la cual resbalaba hasta el piso creando un charco que crecía lentamente.
Aioria sintió su corazón oprimirse al ver a aquella víctima.
- Kiki…
Por algún otro lugar, Camus caminaba cautelosamente buscando cualquier nueva trampa que les tuvieran preparada, mientras Shura iba al frente como conejillo de indias, pues si alguna trampa se activaba primero lo atacaría a él, y los otros podrían continuar.
Y Milo… él iba mero atrás, tan rojo como si se hubiera asoleado horas enteras, se veía como un tomate maduro con una mata de pelo despeinado encima y unos puntos blancos que pasaban por ojos.
- Camus?
- ¿Qué?
- Tengo una pregunta.
- No molestes.
- Pero tengo una pregunta,.
- Te he dicho que te calles.
- Esqueee…
- Milo, deja de hacer ruido!
- Pero….
- ¡BASTA! MALDITO INSECTO IMBÉCIL, QUE DIABLOS QUIERES??? QUE NOS DESCUBRAN???
Milo y Camus en forma chibi.
- o.o
Shura se dio cuenta de lo que había echo y carraspeó un par de veces.
- Em, ejem… Milo, tenías una pregunta, no?
- Sip n.n
- ¿Y?
El escorpión empezó a jugar con ambos dedos índices.
- Esque, en este palacio no podemos usar nuestra cosmo energía, entonces, como lograste congelar el agua del pozo?
Camus rodó los ojos y estuvo a punto de gritarle a Milo que era un idiota, pero se paralizó antes de hacerlo.
¡Era cierto! Como había sido posible eso??
Shura presentaba el mismo desconcierto, ya que excalibur también había funcionado.
- N-No lo se…
- No lo había pensado.
- O sea que hice una pregunta inteligente n.n
- No Milo, sigues siendo un idiota ¬¬
- T.T
Los caballeros daban apenas la vuelta para continuar con su camino cuando de repente, un peso extra cayó sobre el caballero de capricornio, mandándolo directo al suelo.
- ¡PERO QUE DIAB….
Una persona se enderezó de sobre el caballero de España y este se encontró entre los largos cabellos rubios del caballero de Virgo.
- ¡Oyeme, y a ti que te ocurre?? ¡Bájate de encima!
- Disculpa Shura, no he visto por donde iba, esque…
- ¡Shaka!
Camus se acercó y ayudó al rubio a levantarse.
- Que ocurre? Por que no estás con Aioria y Dokho? Les ha ocurrido algo??
- See, y por que venías corriendo como loco, borracho, marihuano?
- ¬¬
- Ejem, Milo…
- Si Camus n.n
- Cállate ¬¬
Shaka tomó un poco de aire y observó al trío.
- Encontramos a Eris.
- ¡Que! Y donde diablos está?
- Vamos Shura, tranquilo…
- ¡No, donde esté ella debemos encontrar a Shiryu! Dime, estaba Shiryu con ella?? Está bien?
- Por Buda, quieres calmarte?
Shura se sintió algo avergonzado y se calló.
- Tras encontrarla, estábamos planeando como comunicarnos con ustedes para que nos ayudaran cuando fuimos atacados. Creo que Aioria y Dokho fueron derrotados, es lo mas seguro.
- ¡Y tu?? Que hay de ti?? No me digas que corriste!
- Por supuesto que no, Aioria me mandó a buscar ayuda.
- Pero… Shaka, tu podrías haber peleado con ayuda de tu poder espiritual, porque no lo hiciste?
- Por que Aioria no me lo permitió. La persona que nos atacó, yo… bueno, Aioria no me dejó hacerle daño.
- …..
- Nos atacó Marín.
Hubo un tenso silencio entre los cuatro.
- Pero, como es posible?
- No lo se, tal parece que los tiene bajo su control.
- Momento, momento!
Camus se pasó una mano por el cabello (fans de Camus, no se desmayen).
- Si las personas que fueron secuestradas están a servicio de Eris, entonces de nada sirve que les busquemos.
- Así es, seguro ellos nos encuentran, pero a diferencia de nosotros, Marín y los otros si pueden usar su cosmo energía.
- Por lo que terminarían dándonos una paliza.
- Al menos a ustedes no se les ha aparecido nadie.
- Oigan…
- Entonces tenemos que apurarnos a encontrar esa piedra, ahora mas que nunca, ya que si no podemos usar aún nuestro poder, es que sigue intacta.
- Ehh, chicos…
- Si, además, necesitamos nuestra fuerza para defendernos si somos atacados.
- Muchachos!
- Estando con ustedes, yo puedo protegerlos con mi fuerza espiritual, pero no será por mucho tiempo, por que igualmente necesito mi cosmo energía.
- ¡ESCUCHEEEEEEEEEEN!
- ………….
Todos miran fijamente a Milo.
- Y ahora que?
- Ehh, yo…
El escorpión se frotó los brazos y sacó un poco de aire por la boca, viéndose su blanca respiración en el aire.
- Te-Tengo frío…
Los caballeros de Acuario, Capricornio y Virgo se quedaron en silencio. Shura extendió su mano y sopló, obteniendo el mismo resultado. Camus sintió un escalofrío recorrer su espalda.
Se giraron en distintas direcciones, hasta que finalmente, desde un arrinconado pasillo comenzó a avanzar una capa de hielo, la cual pasó por debajo de sus pies.
De entre las sombras llegó un caballero de cabellos rubios y mirada perdida.
- Shaka, puedes detenerlo?
- Lo haré.
- Solo… no lo lastimes.
El caballero de Virgo se sintió demasiado incómodo, esto de tener que cuidar sus ataques era demasiado molesto.
Hyoga les miraba fijamente, aunque sus ojos estaban perdidos en una oscuridad infinita.
- Lo atacamos a la de tres…
- Emm, Camus, y si nuestra cosmo energía funciona de repente.
- Ruega por eso…
Terminaba de decirlo cuando el caballero del cisne se les fue encima. Su primer golpe dio de lleno en la mandíbula de Shura, el cual salió volando, seguido, Hyoga imprimió toda su fuerza en patear el estómago de Milo, y tras un elegante giro en el aire, le dio un golpe en media espalda a su maestro, quedando en pié solamente Shaka.
El guerrero budista se mantuvo quieto unos segundos. Hyoga le acechaba lentamente, y el caballero de la virgen no debía lastimarlo, o al menos lo menos posible.
- Hyoga, no querrás atacarme, te lo juro…
Pero el cisne estaba ajeno a las palabras, mantenía sus ojos fijos a un punto muerto, y su cara se desfiguraba a ratos con dolor.
Shaka sacó su rosario, era peligroso usarlo sin cosmo energía, basándose solo en su poder espiritual, pero era necesario.
- Ommmm….
El rosario se agitó de un lado a otro comenzando a flotar.
- Ahora verás mi mejor técnica, el tesoro del cielo… ataque y defensa en uno…
- S-Shaka, no…
- Lo siento Camus…
Los ojos azules del caballero se abrieron y levantó su rosario.
- ¡Despojo del primer sentido!
Hyoga salió volando hacia atrás y su cuerpo se incrustó en el suelo haciendo un surco.
- ¡HYOGA!
Camus se acercó como pudo a su alumno sintiendo como si su espalda fuera a quebrarse.
El caballero del cisne se puso de pié lentamente, se tambaleó un poco para luego recuperar el equilibrio.
- Hyoga, escúchame…
- De nada servirá Camus, perdió el sentido del oído.
- ¡QUE?
Camus reaccionó de golpe y lleno de furia.
- ¡Como se te ocurre?? Ahora no podremos llegar al fondo de él, y menos si no puede escucharnos!
- ¡CAMUS, CUIDADO!
Milo se lanzó sobre su amado acuario y lo tumbó al suelo, mientras Hyoga lanzaba una ráfaga de aire helado a donde hubiese estado el rostro del caballero de los hielos.
- Es demasiado peligroso, dudo que lo hubiésemos echo reaccionar.
Shaka frunció el ceño mientras preparaba su siguiente ataque.
- ¡Shaka, espera, tengo un plan!
- ¡DESPOJO DEL SEGUNDO SENTIDO!
- ¡ESPERA!
Shura no pudo detener el ataque, y Hyoga resintió todo el poder del tesoro del cielo al perder el sentido del tacto.
- ¡Hyoga!
Camus iba a intervenir, mas se detuvo. Observó fijamente a Milo y sintió un nudo en la garganta.
- No tenemos tiempo para esto… debemos encontrar a los demás.
- Pero Hyoga nos va a matar Camus!
- Debe haber alguna forma de detenerlo sin hacerle daño, ya suficiente tiene con estar a las órdenes de Eris…
- ¡DESPOJO DEL TERCER SENTIDO!
Hubo un flash de luz que Camus se negó a mirar, y Milo le sostuvo en sus brazos.
- Milo… por eso se los llevaron… nos hacen pelear con nuestros seres queridos.
- Ya, por favor… todo se arreglará…
- Es como mi hijo, no puedo pelear contra él, y menos en ese estado…
- SHAKA, ESTÁS BIEN??
Milo y Camus voltearon y se encontraron con el caballero de la virgen cayendo a los brazos de Shura, completamente exhausto.
- Es… demasiado cansado hacerlo…. Sin cosmo energía…
- Ya, ¿Qué sentido le quitaste?
- La vista….
- Creo que está bien, no puede sentirnos, escucharnos, ni vernos, tal vez y podamos hacer mi plan.
La mirada de Shura se encontró con la de Camus, y le sonrió débilmente.
- Si todo funciona le haremos el menor daño posible, tenemos que sacarlo de una pieza.
- Ejem, primero debemos salir de una pieza todos nosotros.
Opinó Milo al observar al caballero del cisne, el cual, incapaz de ver, sentir o escuchar, había comenzado a quemar su cosmo energía hasta el séptimo sentido, creando un aura blanca a su alrededor, de la cual comenzaron a brotar miles de luces que le rodeaban.
- Esto no es bueno…
Las esferas blancas comenzaron a irse en todas direcciones con la intención de que cualquiera golpease al enemigo.
- ¡Abajo!
Shura empujó a sus compañeros al piso y se colocó sobre ellos, haciendo una delgada barrera lo suficiente para cubrirlos estando ellos de cara al suelo.
- ¡AGGGG!
El caballero se arqueó al sentir las esferas heladas golpeando su espalda, pues estas al contacto comenzaban a expandirse formando una gruesa capa de hielo.
- Shura!
- D-déjenlo… inconsciente…
El caballero cayó al suelo mientras gemía quedamente de dolor, pues aunque el hielo estaba sobre su armadura, su cuerpo se sentía demasiado frío con el metal helado quemando su espalda.
Camus observó a su alumno, el cual había cesado de disparar las esferas.
- Es sencillo…
- Camus, deja que lo haga yo.
Pidió Milo sosteniendo a su amado del hombro mientras Shaka buscaba un lugar seguro para ocultar a Shura.
- No puedo, es… es mi tarea…
- Camus, no… por favor, si vuelve a disparar esas cosas y estás cerca puede que te de en una pierna, o en los brazos… te los haría pedazos si los convierte en hielo.
- Milo tiene razón… aunque se escuche extraño.
- ¬¬
- Pero Camus, eres la persona indicada para hacerlo
- ¡QUE!
Camus sonrió y besó rápidamente a Milo.
- Deséame buena suerte n.n
Dijo el caballero mostrando una de sus mejores sonrisas para luego salir corriendo rumbo a su alumno, quien lentamente se cubría una vez mas de las blancas y mortales esferas.
Ajeno a cualquier cosa fuera de su pequeña prisión, Shiryu sintió que su cuerpo se estremecía por la respiración fría y las manos que recorrían su cuerpo con pasión y lujuria.
- Mi precioso dragón… no sabes lo que he esperado para tenerte en mis manos…
- Que tu… nunca… te mueres?
Preguntó el joven pelinegro sintiendo como se le cortaba la respiración cuando una mano acarició su entrepierna por encima de la ropa.
- Mi niño, te lo he dicho, tengo demasiados planes, y mi alma reside en este palacio, en el de Nao, que ahora está destruido, y en muchos otros, aún existo.
- Por favor… ya basta…
Unos dientes se clavaron sobre su piel y el dragón se mordió los labios para no emitir sonido.
- Hades… por favor…
El dios de la muerte sonrió y continuó torturando a su prisionero.
- Shiryu… tu sabes que nuestro hijo necesita una familia, un padre amoroso, y para eso estoy yo… tendrá mis ojos, y tu cabello, su piel será pálida como la mía, y su sabiduría será la tuya…
- No… no quiero que sea así…
Shiryu cerró los ojos con fuerza, no deseaba escucharle, no deseaba que su hijo fuese tan parecido a Hades como este decía, ya que le rompería el alma ver día a día los ojos del ser que mas detestaba en el ser que mas amaba.
- Seremos una hermosa familia, todos juntos… seremos inmortales…
El dragón negó con la cabeza mientras su espalda se arqueaba.
- Dime Shiryu, cuando nuestro hijo te pregunte por el otro ser que le dio la vida, que le vas a responder?
- Y-yo me voy a casar dentro de poco…
- O en serio… con quien?
- N-No lo se… Shura, o tal vez, con Mu… también Ikki podría ser…
El dios se había quedado tenso, apretó sus manos heladas en los brazos del joven dragón.
- Con ese… ESE otra vez se mete en tu camino??
Shiryu sintió que la sangre se le iba al suelo, e interiormente agradeció que el dios detuviera sus caricias.
- Tu sabes quien es… dime. ¡Dime quien es!
- ¡Jamás! Para…. Espera, tu no sabes quien es aún…
- Y-Yo…
- Dime, ¿Por qué quieres saber quien es?
- P-por que…
El dios frunció el ceño y colocó su mano sobre el vientre del dragón.
- ¡NO, SUÉLTAME! Con que derecho me tocas a mi o a mi hijo???
- Aquí… aquí hay otra fuerza vital…
Los ojos de ambos se encontraron brillando apenas en la oscuridad gracias a la luz que se colaba bajo la puerta.
- Como… dime, por que hay otra presencia en nuestro hijo?
- No te diré nada.
- ¡DÍMELO!
Rugió el dios apretando el cuello del dragón entre sus manos, comenzando a asfixiarlo.
- N-No…
- ¡DÍME, FUE ÉL VERDAD?? ESE DESGRACIADO TAMBIÉN ES PARTE DE NUESTRO HIJO! COMO ES POSIBLE, DIME!
- No lo se, ¡suéltame!
Hades tenía una mirada de furia incontenible y presionaba mas y mas su mano contra el cuello del dragón, el cual abría la boca en un desesperado intento por obtener aire.
- Espera… esa noche… en el castillo de Nao… tu cuerpo se hizo fértil… y él, él estaba ahí… y tu me abrazaste…. No… no me abrazaste a mi… ¡LO ABRAZASTE A ÉL!
Con toda la fuerza que tenía, el dios levantó el dragón del suelo y lo estrelló contra la pared.
- ¡Y TU QUIERES SABER QUIEN ES PARA IR A SUS BRAZOS, QUIERES VOLVER A ACOSTARTE CON ÉL, NO ES ASÍ?? ¡NO ERES MAS QUE UNA PERRA, MALDITO CUALQUIERA, POR QUE, POR QUE ME ENAMORÉ DE TI, DESGRACIADO, MALDITO, BASTARDO!
Con cada palabra despectiva, el dios estrellaba la cabeza del dragón contra el muro, hasta que este cayó inconsciente y por la pared descendía un hilo de sangre.
- Maldito… yo…
El dios le soltó y el dragón se fue directo al suelo. Hades observó aquella herida en aquella penetrante oscuridad de la cual era parte y sonrió.
- Morirás dragón, morirás…
Y así, se desvaneció en el aire seguro de que sus planes iban mejor de lo que hubiese planeado.
Cuando se hubo retirado, Shiryu hizo un leve movimiento, como si intentase despertar de la inconciencia, pero no lo logró y se quedó quieto de nuevo.
Sintiendo el peligro de la persona encargada de traerlo a este mundo, el pequeño ser parte divino parte mortal hizo fluir su energía a través de las venas de su padre, y una cosmo energía negra le llenó por completo.
Mientras tanto, en la sala de la gema sagrada, Touma intentaba en vano hacer lo mismo que Máscara, pero su fuerza no era suficiente para atravesar el campo de energía que cubría a la roca
Tras fallidos intentos de acercarse, Touma había caído en cuenta de que lo que llevaba a Máscara a luchar era su adorada hija, mientras que él solo quería acabar con esa piedra para llevarse a su esposa a un lugar seguro.
Aunque ambos tuvieran poderosas razones, en el caso de Touma, él tenía a su esposa con él, sana y salva, mientras Máscara sufría por su adorada niña, no sabiendo si estaba muerta, viva, o herida.
- Máscara, por favor, no te levantes…
Pero el caballero no hizo caso a los ruegos de Afrodita. Sentía su cuerpo flotando debido a la fiebre, veía borroso y apenas y distinguía la roca sagrada. Sonrió de manera torcida y se puso en posición de ataque.
- Voy a destruirla… no importa lo que me digan…
- Máscara, por favor…
- Espera…
Máscara giró su rostro a la mano blanca y delicada de la diosa de la luna, la cual le detenía del hombro.
- Tengo una idea caballero…
- Pues habla, mujer.
Touma iba a protestar por un trato tan impropio hacia una diosa, pero al final prefirió callar.
- Esta roca parece sufrir debilidades de vez en cuando.
- ¿Y?
- He notado que a veces, el campo se debilita y las cosmo energías despiertan por apenas repetidos lapsos de segundos…
- ….
- Si logro utilizar esos lapsos, podría cargar una flecha con mi energía divina. Han pasado miles de años, es normal que la fuerza de los dioses comience a extinguirse de esta manera de protección.
- Claro, pero que te hace pensar que vas a poder utilizar el poco tiempo que hay para lanzar la flecha.
Máscara se llevó las manos a la cabeza, el sopor de la fiebre le molestaba realmente.
- Yo la cargaré, pero una vez cargada no debe de desaparecer aún con el poder de la piedra…
- ¿Y eso por que?
- Por que la energía no será mía, sino de un ser mucho mas poderoso que yo.
Dijo ella sonriendo mientras acariciaba su vientre. Touma frunció el ceño y razonó lo que escuchaba durante algunos segundos, hasta que finalmente sus ojos se abrieron en toda su capacidad.
- ¡QUE! ¡ARTEMISA, NO ME DIGAS QUE VAS A HACER ESO!
- Touma, es mi obligación…
- ¡No! ¡Estás loca! No te dejaré, olvídalo!
El ángel se acercó y abrazó a su esposa.
- Artemisa, por favor, por mas diosa de la maternidad y la caza que seas, no tienes por que estar aquí, por favor, vámonos, tu y yo…
- Touma… por favor…
El pelirrojo le miró fijamente, suplicante.
- Vamos a estar bien.
Ambos sellaron su conversación con un dulce beso, siendo observados por la atenta mirada de Afrodita.
- Q-que es lo que va a hacer?
La diosa se separó de su marido y sonrió dulcemente.
- Voy a combinar mi energía con la de mi bebé.
Máscara se giró sorprendido.
- Pero, eso es peligroso mujer. Si no tienes cosmo energía puede ser peligroso, no es así?
- Si, bastante… pero es peligroso para mi, no para mi bebé.
El caballero se quedó en silencio y miró la enorme roca sagrada. Esta solo afectaba a la gente buena… y el echo de que lo consideraba a él como a alguien del bando de los buenos le molestaba mucho, pero en el caso del bebé, él aún no tenía un bando, no era ni bueno ni malo, por lo que la piedra no debía afectarle a él.
- …haz lo que quieras, mujer.
- Tu siempre tan comunicativo.
Máscara se acercó al campo de energía y suspiró.
- Dime cuando se debilite… la dañaré para que abra mas el tiempo…
- Echo…
Pasaron largos minutos de espera, Artemisa mantenía sus ojos cerrados, buscando una comunicación hacia su bebé a través de su propio lazo madre-hijo, mas si tuviera su energía, en ese mismo instante estaría rodeada de un enorme aura dorada.
De repente, el cosmo de ella dio un leve chispazo.
- ¡AHORA!
- SEKI SHIKI MEI KEI HEI!
Las ondas violetas de Máscara impactaron la roca de lleno, todo a su alrededor tembló y el campo de energía se sacudió violentamente cambiando su color blanco transparente a toda una gama de colores.
Detrás del caballero, Artemisa sentía su poder fluir por todo su ser, sus ojos se volvieron azules como el cielo, y Touma no pudo evitar sonreír al ver que su hijo tendría su color de ojos. Los cabellos de la diosa obtuvieron un leve toque rojizo y sus labios se adornaron con una sonrisa.
- Una flecha…
Su voz tenía un toque musical, místico, si la escuchase, era seguro que el mismo Zeus la hubiera tomado por su diosa. Touma le entregó una flecha y se giró a ver a Máscara, el cual se mantenía de pié dentro del campo, el cual comenzaba a estabilizarse.
- Missa… apúrate…
Susurró Touma comenzando a preocuparse en serio.
Máscara entre abrió los ojos y se dio cuenta de que perdía terreno ante el campo de energía. Su fuerza era drenada poco a poco para realimentar a la roca, y gruñó.
- ¡S-SEKI SHIKI MEI KEI HEI!
Como la vez anterior, el golpe impactó, pero no tan fuerte, pero de todas forma creó el daño suficiente tanto en la roca, como en Máscara cuando el golpe le fue devuelto.
Sus fuerzas menguaron definitivamente, sintió dolor por su dulce niñita, mas sus piernas se negaron a flaquear y dio un paso al frente, recibiendo miles de descargas de energía.
- ¡MÁSCARA, NO TE ACERQUES MAS!
- Afrodita, la flecha está lista.
Dita giró su rostro y se encontró con una flecha centelleante la cual estaba en manos de la diosa.
- Pero… como se la entregamos, ya está demasiado lejos…
Afrodita observó como el campo se cerraba, tomó la flecha en sus manos y salió corriendo detrás de Máscara, mas al llegar al inicio de aquella barra protectora fue como chocar contra las durísimas paredes del santuario.
- Pero que…
El caballero se quedó en el suelo unos segundos. No podía pasar, la pared parecía haberse cerrado con todo y Máscara adentro, el cual podía verse sufriendo mucho, pues había llegado una vez mas hasta la piedra, pero no tenía mas energías para luchar.
Afrodita observó su mano, donde descansaba la reluciente flecha. Tenía una idea, solo esperaba que funcionase.
Puso la flecha al frente y el campo cedió, rompiéndose. Tomó aire y comenzó a correr, todo a su alrededor se cerraba en contra suya, su cuerpo comenzaba a sentirse débil.
- ¡MÁSCARA!
- …Dita…
Afro sonrió a medias al escuchar aquél apodo, el cual Máscara no usaba en el desde que eran novios tantos años atrás. El joven de Picis sonrió levemente cuando los ojos de su amado se posaron sobre él, y no resistiendo mas la presión de aquél lugar cayó al suelo derrotado.
- M-Máscara…
Los ojos del caballero de cáncer temblaron.
- ¡AFRODITA!
Rápidamente volvió sobre sus pasos y se acercó a Afrodita, estaba convulsionándose en el piso, víctima de la falta de energía y los rayos que recorrían su cuerpo.
- Máscara… la flecha…
El caballero observó aquella línea de luz y la levantó en sus manos.
No tenía tiempo para atender a Afrodita, todo residía en terminar con el trabajo que había empezado antes. Cerró los ojos al ver a su compañero de batallas sufriendo tanto dolor e incapaz de salir de aquél lugar, así que no le quedaba otra que terminar con todo aquello.
Giró si mirada hacia fuera del campo de protección y vio a la diosa de la luna en brazos de su marido, estaba cansada, y su esposo muy preocupado. Máscara no pudo evitar pensar en las muchas ironías que tiene la vida, pues la vida de todos sus compañeros dependía de lo que hiciera en aquél preciso instante.
Se acercó con mas facilidad, pues la flecha le abría paso y se encontró frente a la piedra.
- Nos veremos en el infierno… maldita cosa…
Levantó la flecha en ambas manos, su mejor expresión sádica en el rostro y la encajó con todas sus fuerzas en el cristal, el cual tras resistir largo rato, de repente presentó una diminuta fisura…
En algún otro lugar, se encontraban Apolo y cía. Shun mantenía colgando a su hermano, el cual comenzaba a asfixiarse y su rostro comenzaba a tomar una tonalidad azulada.
- Apolo?
- Que?
- Tu ayuda a Ikki.
- Pero… vas a pelear contra tu propio hermano? Contra tu gemelo??
Apolo simplemente no se la creía, para él sería demasiado difícil si tuviera que enfrentarse a Artemisa.
- No sería la primera vez.
Saga avanzó a paso decidido hasta su gemelo, el cual se acercó a él totalmente calmado, los ojos vacíos.
- Kanon, pero que te han hecho…
Saga apretó los puños, si, estaba enfadado como pocas veces. Y por mas que le costara admitirlo, ahora veía porque habían secuestrado a Kanon, a su hermano, su sangre, el mismo con el cual se había criado tanto tiempo pasando buenos momentos.
Las piernas de Saga flaquearon y dio involuntariamente un paso hacia atrás.
Por primera vez en mucho tiempo, se daba cuenta de que amaba mucho a su hermano, y que era lo mas preciado para él. No podía luchar en su contra, pero…
Observó como su gemelo se le iba encima y su mirada cambió toda la confusión y el miedo por la decisión. Si, ahora sabía que amaba a su hermano, pero tampoco se iba a dejar asesinar por él.
Mientras tanto, Apolo observaba que el joven Andrómeda se mantenía quieto, regocijándose de su hermano el cual comenzaba a quedarse quieto, y poco a poco quedaba inmóvil, colgando de la cadena.
Shun cerró los ojos y algunas lágrimas bajaron de ellos. Apolo aprovechó ese instante para acercar a toda velocidad una de las mesas que había ahí, quedando a la altura de las rodillas del fénix.
Colocó ambas manos en sus pies y procuró levantarlo haciendo mucho equilibrio, aflojando así la presión de las cadenas, y el fénix metió de inmediato una bocanada de aire a su organismo.
- ¡Eh, Ikki, como te encuentras?
- Ahh, ah… bien… creo…
Shun reaccionó al escuchar la voz y giró la cabeza hacia abajo. Sus lágrimas seguían corriendo por sus mejillas y cayeron hasta el rostro del fénix.
- Shun…
- He-hermano…
Ikki observó la cadena y la tomó en sus manos para jalar a Shun y tumbarlo de la barandilla, gran error, pues el chico estaba bien sujeto, y lo único que el fénix logró fue arrancarle la cadena que brotaba de su brazo.
- ¡AHHHHH!
El peliverde gritó de dolor y tomó su brazo con la mano contraria. Le dolía mucho, su piel estaba abierta y sangraba profundamente.
- ¡SHUN!
Apolo se preguntó por que tanto griterío, hasta que la mesa fue golpeada por las cadenas ensangrentadas. Levantó la mirada pues él si había visto que aquellas cadenas nacían directamente del brazo del peliverde, pero Ikki no, así que había jalado de ellas y se las había arrancado.
- ¡SHUN, PERDÓNAME!
Pero Andrómeda estaba perdido en el dolor de su brazo, la sangre brotando y su incansable misión de proteger a su señora Eris.
Sin embargo, Shun, al contrario de los otros era mas y mas débil gracias a su pesadilla, repitiéndose una y otra vez la muerte de su hermano, sus amigos, su diosa, todo el mundo por su culpa. Su cuerpo no resistió mucho, falto de comida, agua, sueño, cayó presa del dolor hasta los brazos de su hermano, el cual le atajó en el aire, pero la fuerza del impacto no se la esperaba Apolo, quien ni en sueños podría haberles sostenido a ambos si solo tenía a Ikki por los pies y Shun había caído de una altura de tres metros.
El sonido de la caída fue un grito, pero de sorpresa y confusión. Apolo se sintió aliviado de escuchar al menos por un segundo algo que no fuese dolor.
- Shun, Shun! Que te pasó!
Ikki abrazó a su hermano y sintió que iba a romper a llorar. Acababa de herir a su propio hermano, y eso era imperdonable!
- He-hermano…
Shun, dulce por naturaleza, reaccionó de golpe a la voz de su hermano. Sus ojos se aclararon de repente, no importaba donde estuviera, no importaba lo que pasara, él siempre estaría conectado a Ikki, e Ikki a él, por lo que su simple presencia y sus brazos rodeándole eran suficientes.
- Shun?
- Ikki… que… que bueno que estás vivo!
Gritó el peliverde abrazando a su hermano en total euforia. ¡Estaba vivo! No había muerto por su culpa, todo estaba bien, tal vez y realmente habían muerto los otros, pero él pagaría por esas muertes, y pagaría con gusto por que tenía a su hermano a su lado.
- Shun, dime…
- Mi brazo… me duele…
Ikki observó aquella profunda herida, la carne desgarrada y sangrando.
- Lo siento tanto Shun, no fue mi intención.
- Me duele…
- Lo se…
Apolo sonrió a medias y cerró sus ojos, hacía miles de años, pero él lo recordaba a la perfección.
Flash back
- Te digo que me duele! Deja!
- Apolo, no seas infantil!
- No soy infantil!
- Te digo que si lo eres!
- ¡Que no y no y no y no, entendiste Artemisa??
- Te comportas como el niño que eres! Ni siquiera le llegas a medio torso a papá!
- Ah si?? Pues un día yo seré mas alto que él y tu serás una chaparra!
- Pues claro que voy a ser mas chica! Soy una niña, una dama! Comprendes??
- Bah, diosas… ahhh, ¡Te dije que dejaras en paz esa herida!
- Y yo te dije que no era necesario que te subieras al árbol por mi pelota.
- P-pero… quise hacerlo… eres… eres mi hermana mayor.
- n.n y tu eres un niño mimado.
- ¡QUE NO SOY UN NIÑO MIMADO!
De repente, la diosa le plantó un beso rápido en la mejilla.
- Jijijiji.
- ¡GUAAACALA, NO ME BESES ARTEMISA!
Fin de flashback
Apolo sonrió a medias al observar a aquellos hermanos tan unidos, justo como lo eran él y su gemela. Se lamentó de que los gemelos de géminis no tuvieran una relación como la de ellos… y hablando de los geminianos…
El dios se giró hacia los peli azules y se dio cuenta de que ambos sostenían una encarnizada batalla de mano a mano, lo cual agradeció interiormente.
- I-Ikki…
- Shh, cállate…
Ikki corrió hacia las lujosas cortinas y ayudándose de las filosas navajas de su cola de fénix comenzó a desgarrarlas, para hacer varios vendajes improvisados a su hermano menor.
- Vas a estar bien Shun, te lo prometo…
- Pero, los demás…
- Ellos estarán bien, no te preocupes.
- No, hermano… yo… fue mi culpa que los asesinaran.
El fénix se tensó, pensando que aún bajo el control de Eris, Shun podría haber presenciado el asesinado de sus compañeros. La imagen de Shiryu se reflejó por unos segundos en su mente.
- E-ellos están… muertos…
Apolo observó con cierto pésame como se doblaba el fénix de dolor, y él también lo sintió, tal parecía que ya no había mucho que rescatar.
Ikki terminó el vendaje de su hermano. Le dolía saber que se había perdido tantas vidas, pero le aliviaba al menos saber que su pequeño ángel peliverde estaba bien.
- Fénix, tenemos que irnos de aquí.
- Pero…
- Vamos, Saga y Kanon están demasiado metidos en su pelea y aquí no hacemos mas que estorbarle a Saga, él está cuidando de que su hermano no venga y nos lastime.
- De acuerdo, vámonos. Shun, puedes caminar?
El peliverde negó con la cabeza y el joven fénix le tomó cariñosamente en brazos.
- Busquemos a los demás, tenemos que largarnos de aquí.
- ¡SAGA, NOS VAMOS!
El caballero de géminis se giró y aceptó rápidamente con la cabeza, para después esquivar uno de los golpes de Kanon.
El dios y los dos caballeros salieron corriendo de inmediato, ahora tenían una misión nueva, encontrar a los demás caballeros y largarse de ahí, pues todo indicaba que todos los demás estaban muertos.
Entre los gemelos entretanto, se daba un intercambio de golpes extremadamente rápido, sin embargo, Kanon perdía fuerza a ratos y se retiraba, momento que Saga aprovechaba para atestarle sus mas fuertes golpes.
Saga al menos estaba tranquilo hasta cierto punto, pues mientras se tratara de golpes limpios, él le podía ganarle a su hermano con relativa facilidad. A menos que…
Una luz dorada comenzó a rodear a Kanon…
A menos que hiciera eso…
Saga maldijo para sus adentros cuando su hermano se preparaba para atacarle con el máximo ataque de ambos. Cerró sus puños y sintió el familiar cosquilleo de su propia fuerza.
- P-pero que…
Bajó la mirada y observó su propia mano, envuelta en una poderosa aura dorada.
Levantó su rostro a la altura de su gemelo, quien había brincado en el aire y se preparaba para atacarle. Sonrió y el grito de ambos pudo haber resonado en el palacio entero.
- ¡GALAXIAN EXPLOTION!!!
