Poco a poco los sonidos que le rodeaban, comenzaron a llegar hasta él, aunque retumbaban en su mente y parecían ininteligibles. Al principio, Charlie no supo reconocer donde se encontraba, todo sonaba con eco y nada parecía definido en su cabeza. Se paró a pensar, a tratar de separar cada ruido que aparecía en su cabeza y que ahora que acababa de despertar, no significaba nada para él o quizás si, no lo sabía con seguridad.
No estaba seguro de si le dolía todo el cuerpo, o si en realidad no sentía ningún dolor en absoluto, no podía asegurarlo. Intentó mover las piernas, pero su cerebro no le contestó, ¿o tal vez eran sus piernas las que no se movían por mucho que lo intentaba? El dolor en la cabeza, hizo que Charlie dejara de pensar y se quedara donde estaba, tumbado, en silencio, esperando a que sus ojos quisieran abrirse y comenzar a ver el lugar en el que estaba, a que sus cuerdas vocales estuvieran dispuestas a emitir algún sonido inteligente, a que su cerebro volviera a tomar el control de su cuerpo.
Sin saber cuanto tiempo había pasado, si se había vuelto a dormir por los medicamentos que le habían dado o si sólo se había quedado esperando a que ocurriera algo, se dio cuenta que había abierto los ojos, ¿Cuándo? Lo desconocía por completo.
Todavía veía borroso, incapaz de enfocar la vista en nada, pero ahora que estaba consiguiendo vislumbrar algo, se dio cuenta, que había un sombra, alguien a su lado, seguramente sentado, cerca de la cama.
"¿Don?" Fue el primer nombre que le vio a la mente, no lo dijo porque le hubiera reconocido, pero quería decirle, a quien fuera que estaba allí, que estaba despierto y su hermano fue el primero en quien pensó.
La sombra, se movió, afortunadamente para Charlie, había conseguido hablar, no había sido su imaginación. La otra persona se acercó a él y aunque no estaba muy seguro de ello, notó que una mano, tocaba la suya, con suavidad, incluso creyó que la otra mano temblaba.
"No Charlie, soy papá."
"¿Papá? Ah claro, papá. ¿Qué ha pasado?, ¿estoy en el hospital? ¿Por qué estoy en el hospital?, ¿Dónde está Don?" Demasiadas preguntas se amontonaron en su cabeza, haciendo que esta estuviera a punto de explotarle. Por eso no dijo nada, sólo esperó en silencio.
Había vuelto a cerrar los ojos, pero seguía sin saber cuando lo había hecho. Al abrirlos de nuevo y mirar hacia su padre, se dio cuenta, que le estaba viendo. Aunque la luz del exterior le hacía daño en los ojos, no los volvió a cerrar.
"¿Cuánto hace que llevo aquí?" Su voz le sonó rara, igual que los días que tenía resaca.
"Tu hermano me llamó ayer por la noche. Has estado durmiendo toda la noche por las pastillas. ¿Cómo te encuentras?"
"Raro, supongo, es como si no sintiera nada, como si estuviera flotando. ¿Por qué no puedo mover nada?"
Siempre había tenido miedo de que un día al despertarse, su cuerpo hubiera dejado de obedecerle, que no pudiera moverse nunca más, que sus brazos y piernas se hubieran detenido para siempre y ahora que le estaba preguntando a su padre, temía por la respuesta.
"Son los sedantes, el médico dijo que necesitabas descansar y te dio unas pastillas muy fuertes." Aunque no del todo aliviado, Charlie suspiró. De nuevo intentó moverse, sin éxito otra vez y aunque trató de no hacerlo, un pequeño gemido, provocado por la impotencia, salió de sus labios. Volvió a notar el contacto de la mano de su padre. "No trates de moverte, cuando se pase el efecto, te encontrarás mejor."
Por un momento, ambos se quedaron en silencio. Alan quería preguntarle a Charlie, si se acordaba de lo sucedido, si recordaba porque estaba en el hospital, pero al mismo tiempo, si su hijo le decía que no y luego le pedía que se lo dijera, no estaba seguro de poder hacerlo, de contarle que un coche lo había arrollado, que había estado a punto de morir, del miedo que tenía a perderle.
Charlie, por su parte, ya estaba agotado, casi no habían hablado, ni siquiera se había movido, pero ya deseaba volver a dormir otra vez, descansar y esperar que la siguiente vez que se despertara, su cerebro volviera a dominar la situación de su cuerpo.
Sin embargo, había algo que no hacía más que rondarle su cabeza abotargada. Los recuerdos del día anterior, mezclados con los delirios y los sueños de aquella noche, se superponían unos a otros, sin dejarle saber cuales eran reales y cuales no.
"¿Fue un coche verdad?" Su padre se volvió a sentar a su lado, Charlie lo notó cansado, terriblemente agotado, pero no contestó a la primera. Charlie sabía que le costaba contestarle, al fin y al cabo, seguía siendo su hijo pequeño, y poder pensar que había estado cerca de morir, no debía de ser fácil para su padre.
"Si, no lo viste venir y se te llevó por delante. Por suerte tu hermano estaba cerca y llamó de inmediato a una ambulancia." Charlie no podía estar seguro, todavía no veía completamente bien, pero por como hablaba su padre, podría haber dicho que estaba llorando, o que al menos estaba a punto de hacerlo. No quería hacerle daño, no a su padre, que debía de haber estado toda la noche en esa habitación, posiblemente sin dormir en todo el rato, esperando a que se despertara por fin.
"Don, Don me trajo, Don avisó a la ambulancia, estaba conmigo cuando todo ocurrió. Habíamos…" Charlie dejó de intentar recordar, porque entonces fue cuando todas las imágenes de lo que había pasado el día anterior, pasaron por delante de sus ojos, como una película.
La discusión, los golpes, cuando se había marchado, sabiendo que su hermano le estaba siguiendo, que quería pedirle perdón. Pero él, no se había parado, no quería pararse después de lo que había pasado. Había llegado a la calle, mientras sabía que Don no descansaría hasta que hablara con él y Charlie también quería hablar con su hermano, pero no ese día, no hasta que se pasaron los efectos del alcohol en su cuerpo.
Estaba pensando en su hermano, el resto del mundo, a su alrededor había dejado de existir, andaba por la calle, pero no era consciente de sus actos, ni de los nadie más, sólo de escuchar los pasos lejanos de su hermano que le estaba siguiendo.
Había cogido su bicicleta, se había subido en ella y se había marchado, de forma totalmente inconsciente, tanto que podía haber ido por la acera, que no se habría dado cuenta. Pero no, había decidido bajar a la calzada, pero no había mirado, llevado por la rabia del momento, se había lanzado sin mirar y cuando quiso darse cuenta, sintió el golpe, aunque no estaba seguro de si se trataba del frontal del coche sobre su cuerpo o del suelo al caer, había escuchado voces, mientras el miedo y el dolor, se apoderaban de su cuerpo por momentos.
Sabía que estaba a punto de perder el conocimiento a causa del dolor, pero cuando la voz de Don llegó hasta él, sonando asustada, aterrorizada incluso, tuvo un motivo para seguir consciente, o al menos para intentarlo. Había dejado de importar porque habían discutido, porque se había marchado y que era lo que le había provocado tal enfado. Todo eso había terminado por desaparecer.
Su cabeza, algo atontada, regresó de nuevo a la habitación. "¿Charlie?"
"¿Por qué me pregunta? Ya sabe que soy yo. Creo que me he quedado dormido otra vez."
"¿Dónde está Don?" Con movimientos lentos, Charlie miró a su alrededor, tenía que encontrar a su hermano y aunque sólo fuera un momento, hablar con él. Aunque no estaba realmente seguro si deseaba hablar del tema con su hermano, tenía que verle.
"Debe de estar muy preocupado por mi. Sólo de pensar que algo así le sucediera a él y que yo estuviera allí. ¿Por qué no está aquí?"
Debía de haber preguntado en voz alta sin darse cuenta. "Tu hermano se fue anoche, dijo que vendría hoy por la mañana, le vi cansado."
"¿Entonces, porque no ha venido todavía? A lo mejor todavía está enfadado conmigo y no quiere verme, a lo mejor, vino con la ambulancia, llamó a papá y luego se fue porque no quería estar aquí."
Charlie necesitaba preguntar si Don le había dicho algo a su padre, si le había contado todo lo que había sucedido entre ellos. Pero no lo hizo, ¿y si no le había dicho nada, y si su padre no sabía que habían discutido, que Don…
"¿Por qué no descansas un poco? El médico a dicho, que tienes que dormir todo lo posible." En el mismo momento en el que su padre puso su mano sobre su frente y le hablo casi en un susurro, todo lo que un momento antes había pasado por su cabeza, desapareció de repente, todos los problemas, las dudas, los interrogantes, se desvanecieron como si nunca hubieran llegado a existir.
Su padre estaba a su lado, cuidaría de él mientras estuviera durmiendo otra vez y posiblemente, cuando despertara, su hermano también estuviera allí o si estaba en algún caso importante, tal vez no había podido ir todavía.
Volvió a cerrar los ojos, o tal vez, estos se cerraron solos, llevados por su necesidad de dormir de nuevo. Los sonidos volvieron a ser un simple murmullo sin importancia y todo el mundo que le rodeaba había dejado de tener la más mínima importancia para Charlie.
- o -
Cuando su equipo llegó al trabajo, Don ya estaba allí. Sólo había pasado por casa un momento, para cambiarse de ropa. No había dormido, ni siquiera lo había intentado, no quería pensar lo que podía llegar a soñar o las pesadillas que podía llegar a tener.
Por más que lo intentaba y por más agotado que se sentía, no conseguía hacer que su cabeza dejara de pensar una y otra vez en lo sucedido, no dejaba de ver repetidamente, la imagen de Charlie en el suelo, de tenerlo entre los brazos, de notar como el cuerpo de su hermano no hacía más que temblar, la herida de la cabeza no dejaba de sangrar y no paraba de pensar en lo que hubiera hecho si hubiera muerto por su culpa.
"Fue todo por mi culpa. Si Charlie hubiera muerto, ¿Cómo pude permitir que algo así pasara? Es mi hermano, es Charlie, y yo…"
"¿Te encuentras bien? No tienes buena cara." Las palabras de Megan, que estaba apoyada sobre su mesa, hicieron que no tuviera que pensar en eso por un rato. "¿No habrás estado trabajando todo el fin de semana?"
Don la miró, en silencio. No quería tener que decirle todo lo que había sucedido, no quería que nadie supiera que había estado a punto de matar a su hermano, pero tenía que hacerlo, posiblemente, no con esas palabras, pero si necesitaba hablar con alguien del tema.
"¿Y Charlie, creía que vendría contigo?"
"No vendrá, no puede." Megan se lo quedó mirando, sabía que había algo extraño en su jefe, sus ojos se lo estaban diciendo. Al principio había pensado que se trataba de cansancio, que había estado trabajando todo el fin de semana, pero ahora que lo miraba bien, lo conocía lo suficiente como para saber que había algo más.
"¿Don, estás bien?"
"No, lo siento, es que estoy cansado, no he dormido en toda la noche. Estoy preocupado por…"
"Vamos Don, ahora resulta que ni siquiera puedes pronunciar el nombre de tu hermano. Si, te sientes culpable y es lógico, pero tienes que aceptarlo, fue tu culpa, tu le hiciste ir a parar a ese hospital y por mucho que trates de ocultarlo no puedes negar la realidad."
"¿Ha pasado algo?"
Don respiró hondo y se decidió a soltarlo sin más, a no pensar mientras lo decía, o de lo contrario, no sería capaz de hacerlo nunca.
"Charlie está en el hospital"
"¿Qué?, ¿Qué ha pasado?" Megan se sentó junto a él, la preocupación se dibujó en sus ojos.
"Fue un accidente, yo lo vi y no pude hacer nada. Un coche se abalanzó sobre él y yo no pude evitarlo antes de que sucediera. Megan, fue mi culpa."
"No digas eso, tu no podías hacer nada si un loco al volante aparece de la nada."
"Si que podía haber hecho algo Megan, si no le hubiera hablado así, si no le hubiera… Megan, yo golpeé a mi propio hermano, yo le empujé contra el coche."
"Pero yo estaba allí, soy agente del FBI, tenía que haberlo visto venir."
Megan puso su mano sobre la rodilla de Don y este la miró. "Si, eres agente del FBI, pero no eres dios, no podías saber lo que iba a ocurrir." Megan se detuvo un momento. "¿Por qué no estás con él?"
"He estado toda la noche allí, esperando a saber algo, ahora mi padre está con él."
"Además, no puedo, sabes, no puedo entrar en esa habitación y mirarle, ver como me devuelve la mirada y hablar con él, ¿Qué le iba a decir?, ¿Cómo te encuentras? Ya se que está mal, le vi en medio de la calle, todavía tengo su sangre en mi ropa, ¿crees que podría mirarle a la cara?"
"Sigo pensando que deberías ir, estar con él, a su lado. Charlie te necesita. Os conozco de sobras a los dos, como para estar segura de que tu hermano se recupera antes si estás con él." Megan le sonrió y asintió.
No estando muy seguro de si mismo, Don se levantó, sin decir nada más. Sabía que Megan tenía razón, aunque si le contaba toda la verdad, igual ella dejaba de pensar lo mismo, pero de todas formas, sólo había una cosa que podía hacer, que debía hacer, por muy difícil que fuera para él, estar al lado de su hermano, cuidarle, pese a lo mucho que le costara y por muy difícil que le resultara, Charlie no tenía la culpa de sus errores.
Megan lo vio desaparecer cuando el ascensor se cerró tras él. Sabía perfectamente que había algo más, no le hacía falta ser una buena psicóloga para conocer de sobras a su jefe y saber leer en sus ojos. Pero no había querido preguntar, no era el momento, mientras él mismo no quisiera hablar del tema.
"¿Ese era Don? ¿Adonde va? Parecía no encontrarse bien." David apareció por detrás de ella.
"Es por Charlie, ha tenido un accidente." No dijo nada más, ni su preocupación por Don, ni que sabía que había algo más. Se quedó callada un momento, para luego volverse hacía David. "Vamos, tenemos trabajo que hacer y no quiero tener que molestar a Don, necesita tiempo."
