Don nunca hubiera pensado que una espera pudiera ser tan tensa, ni siquiera cuando había esperado a que apareciera el médico de Charlie y le dijera el estado de su hermano tras haberle intervenido, ni siquiera entonces se había sentido así, lleno de incertidumbre y desconcierto al mismo tiempo, esperando a que su hermano pequeño abriera los ojos y lo encontrara allí sentado, mirándolo y le dijera algo.
¿Qué sería lo primero que le diría, vería en los ojos del inocente Charlie algún tipo de odio por todo lo sucedido la noche anterior o sus ojos mostrarían el mismo terror que habían expresado al haberle golpeado tan violentamente?
Creía conocer perfectamente a su hermano pero no sabía si se trataba porque tenía la cabeza llena de pensamientos contradictorios o por que, pero no estaba seguro de cómo iba a reaccionar Charlie cuando le viera allí o si deseaba verle siquiera.
El agente especial Don Epps, conocía a la perfección lo que era una espera, su trabajo le había llevado muchas noches a tener que esperar, para que al final no sucediera nada y el sospechoso no apareciera en escena. Pero ahora, era diferente, se trataba de la espera a que su propio hermano se despertara, a saber si recordaría lo ocurrido, si sería capaz de perdonarle y ayudarle a perdonarse a si mismo por lo que había hecho y si podrían recuperar lo que tenían antes entre ellos.
Megan le había convencido para que fuera a ver a su hermano y aunque no estaba del todo convencido de estar haciendo lo mejor, estaba allí, sentado junto a la cama de Charlie, mirándolo mientras dormía, fijándose en su respiración tranquila. Parecía estar relajado.
"¿Será posible que no recuerde lo que ocurrió anoche, lo que yo le hice y por qué tuvo el accidente?"
Se pasó la mano por el pelo; se sentía nervioso, a pesar de que, por su trabajo, estaba acostumbrado a no perder los nervios con facilidad. "A excepción de la noche pasada". Pero la espera se estaba haciendo interminable, como si el tiempo se hubiera detenido y no anduviera más hacia delante.
Se inclinó hacia la cama, su cerebro, al igual que su corazón, le obligaban a estar cerca de su hermano; ya había estado a punto de perderlo unas pocas horas antes y no estaba dispuesto a que sucediera lo mismo otra vez.
"Es difícil de decir esto, Charlie y más después de lo que ha ocurrido y estoy absolutamente convencido que seguramente no querrás escuchar lo que tengo que decir, pero tengo que hacerlo." Don se detuvo antes de continuar, si Charlie despertara en ese momento, no seguiría hablando y de alguna forma pensó que no sería tan malo no tener que terminar de decirlo.
Sin embargo, no fue así. "Las pastillas están haciendo su efecto." Por un momento Don se sintió decepcionado porque su hermano no hubiera vuelto en si.
"Charlie, lo siento. Se que eso no va ha ser suficiente para que puedas llegar a perdonarme y que no va conseguir que yo me sienta mejor por haber estado a punto de matarte." Don tuvo que dejar de hablar, pensar un momento que era lo que realmente quería decir.
Sin quererlo, apretó con fuerza la mano de su hermano, como si de esa forma recuperar la fuerza perdida mientras contemplaba el rostro extremadamente pálido de su hermano pequeño. "Pero, es cierto, necesito que sepas que nunca volveré a ponerte la mano encima, ni siquiera se como pude hacerle anoche, no hay nada que pueda llegar a explicar mi comportamiento y aunque no sirva de excusa, ni yo mismo lo entiendo. ¿Crees que podrás volver a mirarme sin miedo en los ojos?"
Respiró profundamente, por muchas ganas que tenía de llorar, no quería hacerlo, no si eso le ayudaba a desahogarse y de alguna forma a sentirse mejor y quitarse parte de la culpa que le oprimía con fuerza el corazón. "¿Podrás volver a ser mi hermanito y confiar otra vez en mi? Si me dices que no, lo entenderé perfectamente, porque, ¿sabes? Yo tampoco estoy muy seguro de poder hacerlo."
Se detuvo, dejó de hablar sin quitar la vista de encima a su hermano, como si sus ojos se hubieran quedado clavados en la figura que descansaba en la cama. Ya no podía seguir hablando, las manos le temblaban, como no recordaba que le hubiera pasado desde que su madre murió.
Cerró los ojos; quería poder retroceder en el tiempo, evitar que toda aquella tremenda locura ocurriera y mantener a salvo a Charlie de él. Nunca antes habría pensado que tendría que proteger a su hermano de si mismo.
Siempre había pensado que alguno de los asesinos y demás criminales que habían detenido en aquellos años jutos, trataría de hacerle daño atacando a su hermano, pero nunca que quien le iba a hacer daño de esa forma, sería él mismo. Por que lo había hecho, lo desconocía, si había sido el alcohol que había ingerido o si tanto le había dolido las palabras de Charlie, cuyo único delito había sido ser totalmente sincero con su hermano, prefería no pensarlo en ese momento.
- o -
"¿Don?" Nunca antes se había parado a pensar lo bien que le hacía sentir escuchar a su hermano pronunciar su nombre, pero ahora que pensaba en ello, se daba cuenta que no podía evitar sonreír, al oírle hablar después de tantas horas sin sentido alguno. "Has venido."
Aunque apenas podía dejar de mirarle, Don tuvo que apartar los ojos de Charlie, que ahora lo miraban de la forma más tierna que nunca le había visto. ¿Acaso lo hacía para hacerse sentir peor de lo que ya estaba? No, simplemente, Charlie era así, incapaz de albergar odio, ni siquiera, después de algo tan terrible como lo de la noche anterior.
"¿Cómo es posible que me hable así?, ¿Por qué no hay resentimiento en su voz, por qué no me pide que me vaya de la habitación, que no quiere verme, que necesita estar sólo y pensar en todo esto?"
"¿Don, qué pasa?, ¿Por qué no me dices nada?, ¿Te ha dicho algo médico que tengas que decirme?"
"Tal vez sea verdad y no recuerde lo que sucedió" Mientras pensaba eso, Don no sabía si lo que sentía en su interior era pena o un gran alivio. "¿Significa eso que podemos empezar de cero, borrar lo sucedido? Tal vez él si, pero yo no estoy tan seguro, porque lo recuerdo demasiado bien y no me lo puedo quitar de la cabeza, no puedo cerrar los ojos y no verlo en la calzada, sangrando y muriendo en mis brazos, por mi culpa."
"Don." La tercera vez que Charlie pronunció el nombre de su hermano, lo hizo acompañado de su mano, que la puso sobre la de Don. Al notar el contacto, Don regresó a la realidad y sus ojos volvieron a encontrarse con los de su hermano.
"Eh, Charlie, ¿Cómo estás?" Tenía miedo de seguir hablando, de que Charlie se diera cuenta que su voz temblaba.
"Algo aturdido, las pastillas que me dan para el dolor son muy fuertes y no hago más que quedarme dormido continuamente." Era tan parecido al Charlie que Don conocía que la sola idea de que realmente hubiera olvidado la discusión, la pelea, los golpes de Don, hacía que la esperanza comenzara a ganarle espacio a la desesperación y al odio que sentía hacia si mismo. "Tienes mala cara. Seguro que no has dormido nada."
Don sonrió, su hermano le conocía demasiado bien y eso no era nada bueno si pretendía ocultarle lo que realmente pensaba y los recuerdos que su mente no hacía más que mostrarle una y otra vez.
"Un poco antes de ir al trabajo."
"Estás mintiendo, seguro que has estado aquí hasta que llegó papá, él te mando a casa para que durmieras pero tu no has podido. Te preocupas demasiado por mi, al fin y al cabo, sólo fue un accidente y ya ves, no estoy tan mal."
Charlie sabía que si le hacía creer a su hermano que no recordaba nada, él se sentiría mejor y le costaría menos acercarse a él, comportarse como su hermano y no odiarse tanto como sus ojos, sus ojeras y el tono de su voz decían que lo estaba haciendo ahora.
Además, Charlie estaba seguro que Don no volvería a hacerloe una cosa semejante, la noche anterior no había sido consciente de sus actos o de lo contrario, nunca le hubiera golpeado, no lo había hecho cuando eran pequeños, nunca le había puesto la mano encima y estaba convencido que no iba a hacerlo ahora.
Don necesitaba tiempo para recuperarse, igual que él necesitaba tiempo para curar las heridas, para que los huesos rotos sanaran, para que el corazón y la mente borraran el miedo que todavía era incapaz de quitarse de encima cada vez que miraba a su hermano. Ambos necesitaban tiempo y si para ello, Charlie tenía que simular una amnesia temporal, no iba a haber nada que no le hiciera actuar así.
Don no le había contestado a la primera, porque aunque decirle que tenía razón era lo más fácil y con lo que Charlie se hubiera quedado más tranquilo, sentía que mentirle no era la solución. Una cosa era no hacerle sufrir en ese momento con lo que le había llevado a esa cama de hospital si realmente no recordaba lo sucedido y otra muy distinto hacerse el héroe cuando en ningún momento lo había sido; sino más bien todo lo contrario.
"No Charlie, no ha sido papá el que me ha mandado a casa, he sido yo el que no he podido quedarme, el que no me he atrevido a verte y tener que decirle a papá que había estado a punto de matarte, eso habría acabado con él, igual que me ha destrozado a mi. No he cuidado de ti como él siempre me dice que tengo que hacer, te he dejado tirado y he huido lo más rápido que he podido."
"Deberías irte a dormir. Yo todavía voy a seguir aquí al menos un par de días y cuando vengas esta tarde o mañana, podremos hablar un rato."
"No." La contundencia de aquella palabra le sorprendió a si mismo, pero sin pensar mucho en lo que quería decir, continuó hablando. "He venido para estar contigo, al menos hasta que vuelva papá o a que pueda venir Amita. No voy a dejarte sólo ahora."
"Eso ya lo he hecho antes y no voy a repetir el mismo error dos veces."
- o -
Charlie sonrió, pero no dijo nada al respecto. Mientras había estado su padre con él, no había hecho más que pensar en como iba a reaccionar cuando apareciera Don en la habitación.
No estaba seguro de querer verle y poder controlarse. Al principio, lo único que deseaba hacer era gritarle, reprocharle su comportamiento, decirle que si estaba furioso consigo mismo o con Liz, no tenía porque haberlo pagado con él.
Pero, conforme fue transcurriendo el rato y Don no apareció allí, Charlie comenzó a imaginarse a Don, abrumado por la culpa, incapaz de encontrar las fuerzas para verle y hablar con él.
Charlie podía estar dolido y temeroso de encontrarse cara a cara con su hermano, pero desde luego, no tanto como él y decidió, que si a lo largo de la mañana, Don aparecía, tenía que dejarle hablar, o tal vez, aunque no lo hiciera, mirarle a los ojos fuera suficiente para entender lo que pasaba por su cabeza y que era lo que no se atrevía a decirle por miedo a lo que Charlie pudiera decir.
Mientras reflexionaba sobre lo que debía hacer, se había vuelto a quedar dormido, era cierto que las pastillas no hacían más que adormecerlo continuamente y su padre se había marchado a descansar en algún momento de la mañana.
No sabía cuando había aparecido su hermano, ni cuanto tiempo llevaba allí, pero al abrir de nuevo los ojos, lo encontró sentado a su lado, en silencio, con la mirada perdida, no se había percatado de que había vuelto en si.
En un primer momento, Charlie no dijo nada, se lo quedó mirado, intentando leer en sus ojos lo que estaba pensando, antes de que Don colocara la barrera que tan bien conseguía apartarlo del mundo, incluido él. Indudablemente, vio pena, dolor en una mirada cansada por no haber dormido en toda la noche; también había rabia y odio, que debía de tener hacia si mismo; pero si realmente hubo algo que Charlie pudo ver en los ojos de su hermano, fue desesperación, miedo y terror.
Supuso que la causa de esos fuertes sentimientos era él y aunque una parte de su cerebro le decía que Don tenía que sufrir por lo que le había hecho, su corazón no era capaz de hacerle caso; se trataba de su hermano mayor y por mucho que quisiera odiarle o temerle, no pudo hacerlo, Don nunca le hubiera hecho daño a propósito, no después de todo lo que había hecho esos últimos años para protegerlo, para alejarlo de todos los peligros que su trabajo le pudiera causar. Don le quería y eso era lo único de lo que estaba completamente seguro mientras lo miraba a los ojos.
"¿Cómo va el caso?"
Don miró a su hermano con total desconcierto en la mirada, no podía creer, que realmente le estuviera preguntado eso después de todo lo sucedido esas horas. "¿Cómo dices?"
"¿Qué como va el caso que lleváis entre manos?" Charlie se movió, quería cambiar de posición, pero resultaba difícil cuando las costillas comenzaron a dolerle y creyó que un feroz animal estaba devorándole el brazo.
Cerró los ojos y los apretó con fuerza, intentando no protestar en voz alta, no quería que Don se preocupara más de lo que ya lo estaba. Sin embargo, al notar las firmes manos de su hermano, sujetándolo y ayudándole a sentarse, el dolor pareció mitigarse un poco.
Fue entonces cuando se convenció que estaba en lo cierto. Cuando Don, sin decir nada, le hizo apoyarse sobre él, mientras colocaba la almohada lo más hueca posible para él, cuando con mucho cuidado le ayudó a apoyarse en ella y cuando se sentó a su lado en la cama, todavía apretando una de sus manos, Charlie estuvo seguro que Don le quería de verdad, que podía confiar en él y que aunque fuera a costar mucho tiempo, podían recuperar la relación que tanto esfuerzo les había costado conseguir. Porque Don seguía siendo su hermano mayor.
"Creo que tenemos una pista bastante buena. Megan y los chicos están en ello ahora." Don comprendió porque Charlie había cambiado de tema tan repentinamente y no se lo reprochó, sino que le siguió el juego.
"Gracias Charlie, se que no será fácil, pero se que podemos volver a ser los mismo que éramos el viernes, pero sabes que necesito tu ayuda, ahora mismo estoy perdido y sin ti no creo que pueda conseguirlo."
