Sobresaltado, Charlie se despertó con su propio grito. Se quedó tumbado un momento, mirando al techo, asegurándose que realmente estaba despierto y que solamente se había tratado de una pesadilla, una de tantas que le abordaban todas las noches, aunque no se lo hubiera dicho a nadie, mientras respirando entrecortadamente, intentaba calmar su propio cuerpo que no hacía más que temblar, igual que todas las noches.

Desde que había despertado en el hospital, no hacía más que dibujarse en su mente, una y otra vez, la misma escena, volvía a discutir con Don, en su apartamento, las mismas palabras volvían a ser pronunciadas todas las noches y sin poder hacer nada para evitarlo, Don volvía a cambiar, volvía a golpearle, volvía a reprocharle lo mismo que aquella noche, volvía a sacar aquello que tan hondo se había preocupado en guardar todos esos años. Los golpes regresaban y finalmente, aquel coche, que parecía haber salido de la nada, le golpeaba con fuerza y entonces despertaba.

No había una sola noche en la que pudiera dormir de un tirón, pero no había hablado con nadie, ni con su padre, ni muchísimo menos con Don. No quería preocupar a nadie y decirles que no era capaz de superar lo ocurrido; prefería buscar el mismo la forma de salir de aquella espiral que parecía no tener fin.

El día anterior el médico le había dado el alta y por fin podía dormir en su habitación, fuera del hospital. Su padre le había dicho que si quería, se podía quedar con él por la mañana, que no iría a sus clases, pero Charlie le dijo que no, que tenía que seguir con su vida normal, que se encontraba lo suficientemente bien como para estar sólo.

Ahora, mientras estaba tumbado en la cama, escuchando el absoluto silencio de la casa, se alegró de estar sólo, que su padre no le hubiera oído gritar, que no se hubiera preocupado más de lo que ya estaba por él y que no hubiera tenido que empezar a darle explicaciones sobre lo que le ocurría.

Se levantó de la cama, no sin dificultad; ahora que el médico le había bajado la dosis de los calmantes, cualquier movimiento le producía un terrible dolor. Aunque parecía costarle horas, finalmente y en pocos minutos consiguió llegar hasta la cocina y se preparó el desayuno, aunque no tenía ganas de comer; pero si no comía algo, tendría que escuchar a su padre.

Se sentó en el sofá y encendió la televisión, pero por más que lo intentaba, su cerebro no era capaz de concentrarse en lo que estaban emitiendo; su cabeza, llena de imágenes, de frases, de palabras, de gente con la que había hablado durante los últimos días, no le dejaban pensar con claridad.

Entonces, una voz se hizo más fuerte que todas las demás. "Me tengo que marchar, pero volveré, cuando estés en casa, más tranquilo, pasaré a verte y hablamos." Colby se lo había dicho un día antes y aunque en un primer momento había preferido no hacerlo y no hablar con nadie del tema; ahora, sentado en el sofá, sólo en casa, con todo el tiempo que quisiera para pensar en todo lo sucedido, se daba cuenta que en realidad, si que tenía que hablar con alguien.

- o -

Apenas había pasado media hora, cuando alguien llamó al timbre y un momento después Charlie se encontró con Colby, que con la misma mirada de complicidad, al mismo tiempo que tranquilidad, que le había visto el día anterior, estaba ahí plantado, con una pequeña sonrisa en el rostro.

Ninguno de los dos dijo nada al principio. En realidad Charlie no estaba del todo seguro de lo que quería decirle o contarle a Colby, no sabía muy bien si quería ser completamente sincero y sacar por fin todo lo que sentía, todo lo que pensaba y todo lo que había ido acumulando los últimos días.

Por su parte Colby sabía porque le había llamado Charlie, a pesar de que no se lo hubiera dicho claramente, no le hacía falta. Pero tener que hablar de su jefe, de la relación que tenía con Charlie, era algo tan íntimo de Don que, por mucho que deseaba poderles ayudar a los dos, algo en su interior parecía decirle que estaba traicionando a Don.

"Vamos pasa, no te quedes ahí." Dijo por fin Charlie, rompiendo la tensión del primer momento. Sin responder, Colby le tomó la palabra y fue directo hacia el salón.

Los dos se sentaron en el sofá y durante los primeros instantes parecía que se iban a quedar así para siempre, en silencio, mirándose y leyendo los pensamientos del otro, que ambos conocían perfectamente. Sin embargo, tras respirar profundamente, fue Colby, quien se decidió a romper el silencio.

"Se te ve mucho mejor hoy."

Charlie sonrió, agradeciendo a Colby no entrar directamente en el asunto que le había llevado hasta allí ese día y en el que a ambos les costaba demasiado entrar. "Si, supongo que estar fuera del hospital ayuda."

"¿Cómo va la rehabilitación?" Dijo Colby señalando el brazo de Charlie.

De forma inconsciente, Charlie se paso la mano por el mismo brazo. "Es dura y lenta, pero el médico dice que en unos días estaré perfectamente. Lo malo es que ahora que estoy dejando los analgésicos, me duele hasta respirar."

"¿Y tu como estás?" Dijo Colby mirándole directamente.

Charlie agachó la cabeza, apartando la mirada del agente que parecía estar en medio de un interrogatorio. Charlie sabía que si le mentía, Colby se daría cuenta y le conocía demasiado bien, como para saber si le estaba ocultando algo.

"Bien, bueno ya sabes, es duro." Charlie carraspeó y volvió a alejar la mirada de Colby, que no había dejado de mirarle en ningún momento. "Soy una persona demasiado activa como para estar todo el día sentado en el sofá o tumbado en la cama. Me agobio fácilmente."

"Charlie, sabes muy bien que no me refiero a eso."

Charlie se mordió el labio. Un rato antes casi se había autoconvencido de que le contaría todo a Colby, que sería sincero al menos con él, se lo había propuesto, sabiendo que necesitaba sacar de su cabeza una cantidad enorme de pensamientos que no le dejaban descansar ni un segundo.

Pero ahora que lo tenía delante, que le estaba preguntando que era lo que sentía, que le preocupaba, que era lo que no le dejaba dormir, pareció que las cosas habían cambiado de repente, como si las fuerzas hubieran desaparecido en un instante, en un abrir y cerrar de ojos.

"Charlie, no quiero agobiarte, lo sabes muy bien, pero se que hay algo que te preocupa. Yo diría que hay algo que no te deja dormir, porque tienes mala cara." Colby se acercó a él y puso su mano sobre la pierna de Charlie y casi pudo notar que este estaba temblando. "No se lo que ocurre entre vosotros, pero se que algo no va bien entre tu y Don. Si quieres me lo puedes contar, por eso estoy aquí."

Charlie se acomodó en el sofá, de repente le parecía un sitio demasiado grande, como si se estuviera haciendo cada vez más pequeño conforme pasaban los segundos. "No se si… quiero decir que Don es mi hermano y tendría que hablarlo con él, pero no se… Colby, no puedo hacerlo porque se que eso le destrozaría."

Colby lo miró en silencio, sin llegar a comprender nada de lo que estaba diciendo, pero continuó escuchando sin decir nada, los ojos de Charlie le decían que necesitaba hablar sin más, contarle a alguien lo que tanto daño le estaba haciendo.

"La noche del accidente…" Charlie levantó por fin la mirada, encontrándose con los ojos de Colby, comprensivos. "Fui a casa de Don para hablar. Después de haber roto con Liz, no estaba bien, yo lo sabía, lo conozco bien. Cuando llegué, lo noté raro, distinto, muy arisco hacia mi." Charlie sonrió con tristeza.

"¿Había bebido?" Escuchar de pronto la voz de Colby, sorprendió a Charlie. Hasta ese momento, podía haber estado hablando a solas, en voz alta pero para si mismo; pero ahora se daba cuenta que había alguien que le estaba prestando atención, que le estaba escuchando, que no estaba sólo, como días atrás.

"Si, bastante más de la cuenta y supongo que ese fue mi error, querer razonar con él y no haberme esperado al día siguiente." Charlie se movió y notó que las costillas se resentían, tanto que casi podría haberlas escuchando gritar si tuvieran voz. Pero no le importó, ahora que había empezado a hablar, que se había decidido a contar lo ocurrido, no iba a permitir que, ni siquiera el más horrible de los dolores le detuviera.

"Charlie, ¿paso algo esa noche antes del accidente?" Aunque Charlie no le dijera exactamente lo que había ocurrido, estaba seguro de poder hacerse una idea de lo que había pasado, de lo que tanto estaba torturando a los dos hermanos.

Charlie asintió, casi con timidez y volvió a tomar aire con fuerza, como si de esa manera consiguiera hacerse con más fuerzas para continuar con su relato. "Tuvimos una pelea, al menos al principio. Ya te he dicho que tendría que haberme marchado y esperar para hablar con él; pero ya me conoces, cuando se refiere a Don quiero solucionar las cosas cuanto antes."

Charlie tragó saliva, en el mismo momento en el que Colby se levantó y fue hasta la cocina. Charlie se sintió aliviado por poder parar un momento, tener un segundo de respiro antes de continuar Un momento después regresaba con un vaso de agua y se lo entregaba a Charlie.

"El caso es que ambos dijimos cosas que no debimos y luego él…" Ahora si que su cuerpo había comenzado a temblar con fuerza, igual que cuando se despertaba cada noche después de su pesadilla más recurrente.

Colby lo notó y por un momento no supo como reaccionar; nunca lo había visto así, le había visto después de que intentaran matarlo, como había intentado ocultar su miedo entonces, pero no con ese pánico por los recuerdos.

"Charlie, ¿estás intentando decirme que Don te… hizo algo?" Casi le parecía imposible pronunciar aquellas palabras juntas. Conocía demasiado bien a Don como para saber lo mucho que trataba de proteger continuamente a su hermano, lo mucho que quería a Charlie, como para pensar que pudiera llegar a agredirle de alguna forma.

Charlie volvió a asentir, pues ahora las palabras se le habían atascado en la garganta, haciéndose una gran bola e impidiendo que ningún sonido saliera de su boca. Incluso creyó que se le hacía difícil respirar, como si estuviera debajo del agua y el oxígeno se estuviera acabando en el interior de sus pulmones agotados.

Acercándose a él, Colby puso su mano sobre el hombro de Charlie y apretó con fuerza. Charlie lo miró a los ojos, con las lágrimas a punto de brotar. "Don nunca me había golpeado, ni siquiera cuando éramos niños, siempre me protegía, cuidaba de mi. Pero el otro día… supongo que fue por culpa del alcohol, pero estoy seguro que ese no era mi hermano, el nunca me habría… hecho eso."

Por mucho quería preguntar, llegar a saber lo que realmente había ocurrido entre ellos aquella noche, Colby, no insistió más, si Charlie no se lo decía por si mismo, no quería tener que forzarle y obligarle a que se lo contara si el no deseaba hacerlo.

"¿Has hablado con Don de algo de todo esto?"

"No puedo, no hace falta que te diga como lo está pasando él, lo mal que se siente por lo que pasó, está convencido de que el accidente también fue culpa suya, pero ahí fui yo el que no vi el coche, no tuvo nada que ver con eso." Charlie bajó una vez más la mirada. "No, le he dicho que no me acuerdo de lo que ocurrió antes del accidente y el médico dice se trata de amnesia transitoria, que con el tiempo recuperaré esos recuerdos. Pero no se si quiero hacerlo."

"Charlie…" El ruido de la puerta al abrirse, hizo que Colby dejara de hablar de repente.

Los dos se volvieron hacia allí y un momento después se encontraron con Don, que sorprendido se quedó parado y también los miró. "Colby, ¿qué haces aquí?"

"He pasado a ver a Charlie, para hablar un rato, nada más." Colby se levantó, mirando con dureza a Don. Después de lo que Charlie le acababa de contar parecía que ya no fuera capaz de ver a su jefe de la misma forma. Dio un paso hacia él, pero la mano de Charlie sobre su brazo le detuvo.

"Gracias por venir Colby, pero supongo que tendrás muchas cosas que hacer y no quiero robarte más tiempo."

"¿Seguro que estarás bien?" Mientras hablaba no dejó de mirar a Don.

"Si no te preocupes, ahora que Don está aquí, puedes marcharte." Colby se volvió hacia él y Charlie asintió.

Al llegar a la puerta, Colby se volvió de nuevo hacia Charlie. "Ya sabes, llámame si necesitas cualquier cosa."

Una vez en la calle, Colby se detuvo, intentado recapacitar sobre todo lo que le había dicho Charlie, tan sólo unos momentos antes. Casi no podía creérselo, pero ahora las cosas comenzaban a tomar sentido. Ahora empezaba comprender por que Don había estado tan ausente; no había logrado perdonarse lo que le había hecho a Charlie y que por su culpa hubiera estado a punto te morir.

En cuanto a Charlie, ahora tenía sentido porque no había querido hablar con nadie del tema, porque le costaba tanto decir lo que había ocurrido, pues se trataba de su propio hermano, alguien que, como él había dicho, le cuidaba, le protegía y no entendía como había podido llegar a hacer algo semejante.

Las cosas no eran fáciles para ninguno de los dos.

- o -

Cuando Colby se hubo marchado, Don se acercó a donde estaba Charlie y se sentó a su lado. Charlie estaba en silencio, con la mirada perdida en ninguna parte, como si no quisiera mirarle.

"Charlie, ¿estás bien?" La voz de su hermano le devolvió por fin a la realidad. La conversación con Colby le había ayudado mucho, poder liberar aquella presión acumulada durante demasiados días ya, había estado a punto de acabar con él. sin embargo, ahora se daba cuenta que tenía que hablar con la única persona que le podía ayudar de verdad, la única con la que necesitaba compartir sus miedos, sus pensamientos y su recuerdos.

"No, Don, no estoy bien." Don no le contestó, si no que esperó a que continuara hablando. "Recuerdo todo lo ocurrido. El accidente, nuestra bronca y lo que tu…"

"Charlie, ¿Cuándo hace que…?"

"Desde que desperté, no perdí la memoria en ningún momento, pero como te vi así, no quise hacerte más daño." Don había dejado de mirarle y eso era precisamente lo que más había temido Charlie para no contarle la verdad. "Don, se que no fue culpa tuya, que si me golpeaste, fue por el alcohol, pero sobretodo se que el accidente no fue culpa tuya. Yo me marché demasiado cabreado después de lo ocurrido, inmerso en mis pensamientos y no lo vi venir."

Por fin lo había dicho, por fin había dejado salir todo aquello que tan concienzudamente había imaginado en su mente tantas veces, pero que tanto había evitado decir. Sin embargo, hubo algo con lo que no había contado.

"Donnie, ¿Es eso cierto?" Ambos hermano se volvieron hacia la puerta, ninguno la había escuchado abrirse, concentrados como estaban en su conversación, ninguno había oído entrar a su padre y ninguno se había dado cuenta que su padre estaba escuchando todo lo que estaban diciendo.