Aclaraciones: "Pensamientos" y «Contenido de las cartas».


LA CONSTRUCCIÓN


4

«Leerte fue una experiencia... Interesante. Pareces ser torpe en cuanto a formar amistades, ¡pero de todos modos quiero hablar contigo! [...]. Tienes razón en que no eres la mejor persona para dar halagos, pero a pesar de eso entendí que tienes buenas intenciones, así que no te preocupes, escribe todo lo que desees [...]. Quizá podamos usar estas cartas para acostumbrarnos el uno con el otro».

«Aparentemente, no soy la única que batalla para generar un ambiente cálido [...]. Supongo que eres más hábil hablando que escribiendo, lo contrario a mí, no sé qué tan buen augurio es ese. No obstante, tu propuesta me agrada, a veces tienes grandes ideas entre el río de terribles [...]. Entonces, ¿ahora qué?».

«Qué graciosa, ¿también cuando escribes cosas tan pasiva-agresivas, tu cara es igual de estoica a como suenan tus palabras? (o al menos como estoy imaginando tu voz), me dan ganas de molestarte. De todos modos, no sé, ¿podríamos tal vez empezar con gustos aleatorios?».

«Voy a tomar tu respuesta como una cariñosa, por favor, imagíname sonriendo [...]. Supongo que tenemos algo en común, ya que también me provocas ganas de derribarte (aunque quisiera ser gentil a su vez) [...]. Está bien, ¿cuál es tu libro favorito?».

5

Varios intercambios de cartas después, Obito continúa sin saber cómo llamar a su nueva amiga, así que en una tarde libre busca e imagina qué tipo de nombre quedaría con alguien tan peculiar.

A Obito le gusta ella, su contradicción; por lo que han estado hablando, él la ve como inteligente y observadora, probablemente sea el tipo de persona que suele hacer todo lo más perfecto posible, que analiza y toma decisiones lógicas, y aun así, en el ámbito de sus relaciones con otras personas fuera de lo laboral, es muy concisa, tanto para parecer sin tacto, lo que complica su comunicación y trato hacia sus seres cercanos (queridos).

El Uchiha aún no comprende cómo ella parece ser un genio en todo, excepto en, bueno, conservar y mostrar apreciación a sus amigos.

No obstante, con el paso de las semanas, es inevitable para Obito tomarle cariño a sus comentarios demasiado sinceros, a sus análisis de libros de cualquier índole (incluso los eróticos), su amor a los perros y su opinión actual sobre la política como situación de las aldeas shinobi.

Ella es mucho, variedad, quizá por eso él siempre está contento de escribirle y leerle.

Luego de gastar casi todo el día, se decide por Kazumi, que significa 'belleza armoniosa'; aun así, hay algo allí, muy en el fondo de la cabeza de Obito, que le dice que existe un motivo por el cual elige un nombre que le recuerda un poco a Kakashi.

6

Obito no es una persona desordenada, pero tampoco diría que es tan cuidadoso en su organización, se podría decir que él entiende su propio desastre dentro de su departamento; así que tener cada una de las cartas de Kazumi en orden y cuidadas, en un espacio específico de su escritorio, habla sobre lo mucho que atesora las letras de Kazumi, las cuales además vuelve a leer cada noche en que se siente demasiado pensativo o solo.

Leer a Kazumi es llevadero, relajante, porque mientras más se sumerge en las palabras de ella, una sensación de calidez y calma se esparce por todo su cuerpo, especialmente su cabeza y pecho, consiguiendo así grandes sueños (Obito agradece este alivio, así dejando atrás poco a poco sus pesadillas de ser aplastado por una roca, o aquellos donde revive la casi muerte de Rin y Kakashi).

Por lo tanto, es esperado que la gente a su alrededor, más sus amigos, se percaten de su reciente buen humor.

—Parece que duermes mejor —Kakashi es el último en comentarlo, pero esa lentitud probablemente se deba a que es la primera vez que lo ve en tres semanas; también es una de esas raras ocasiones en que el Hatake se halla a solas con él.

Obito sonríe y agradece porque ahora su día está completo.

Por fin puede hablar con Kakashi, acercarse a él y pasar uno de sus brazos por los hombros de Hatake, y además ha recibido una nueva carta de Kazumi.

7

«¿Sabes?, dado que es confuso no tener un nombre para ti, decidí llamarte Kazumi».

«Ese es un nombre muy... interesante, no sabía que tu opinión sobre mí era tan... positiva».

«Llevó meses hablando contigo, ¡obviamente me agradas! Entonces... aprovechando que saque el tema, ¿tienes algún apodo para mí?».

«Bueno, pienso en ti como El Tonto».

«Vaya, tienes razón, Kazumi es demasiado bonito y halagador, así que cambio Kazumi por Señorita Idiota».

«Eh, ¿estás enojado, Señor Imbécil?».


¡Gracias por leer!