Este es un cap para los fans d Eragon si, se que se le extrañaba jasjajaj, igual yo sigo prefiriendo a Murtagh ¿Por qué me gustan tanto los chicos malos? No se si se los dije, pero sigo loca con Death sentence!!! La prox peli de Garrett Hedlund en la que va a hacer precisamente de malo jjejej, ya verán un fic de eso pronto, e incluso ya tengo uno hecho con la vaga idea que tengo de la peli, por que nada más vi el tráiler jejej, pero ese está en potterfics por que acá no puedo subir originales TT . TT
Ahora si, REVIEWS!
Silent-movie:Jaja, se, les hacía falta una peleíta a esos dos… TT . TT pero no se reconciliaronnnn, bueno, al menos no directamente. Y por lo de Saeth jej, si, es de carácter fuerte, pero hay que recordar lo que vio al final de Flying, ella siempre admiró a su padre de niña, no se imaginan cuanto la amaba y cómo se decepcionó cuando este la puso en peligro, entonces es como que quiere volver a lo que era antes, aún que su lado consciente lo odia… esta psicología jksajsak. Eso sin contar que mi visión de Galbatorix es la de un hombre inmensamente carismático, capaz de convencerte de que te tires de un puente nada más que con pedírtelos jajajj. Y con esa frase jajaj, ya lo cargué a mi profe de filosofía ¬¬ igual no me puso el 10. Tengo tu voto… me parece uqe Eragon va ganando en esta pág. Pero no te preocupes por Murtagh que no va a seguir así por mucho, aún que mucho de lo que dijo no fue nada más que por uqe Galbatorix lodijo, hay muchas cosas que él las cree así, recordemos lo que dijo al final de eldest, no soy solo yo la que lo pinta de malo ajaja, buen besos.
Ale: A comprar jarabe para la toz! Jskajsak Pobre Murtagh che! Que me parece que logré que no le tuvieran tanto aprecio jaaj, a mi personalmente me gusta más malo que bueno ajja. Igualmente Eragon no lo lloró tanto cuando "murió" le dieron más bola al boludo de Ajihad (que en paz descanse) que a mi cochita linda de Murtagh ¡No importa! ¡Yo lo lloré! Y estuve a punto de matar a Paolini hasta que tuve la esperanza de que no se hubiera muerto. Como sea, este cap es de Eragon así que seguro te gusta. adioxes!
SupernaturallyMurtagh: Dije que amo ese seudónimo? MURTAGH! A re jajaj. Todos están intrigados con Saeth, bueno, pronto lo sabrán. Y si! Algún día haré que a Murtagh se le escape una lagrima, por que no es como Billy Darley (no me hagan caso, cada vez que me imagino a Murtagh, Jack Mercer o alguno de los papeles de Garrett Hedlund se me aparece en la mente la mirada de odio de Billy Darley y esa peladita y el tatuaje tan lendoooo y se me hacen todos malos jajaj) GENTE PASENSE POREL FIC DE MURTAGH QUE ESTA BUENOOOO!! (yo también te lo promociono... ¬¬ mientras que no lo pongas con Nasuada hmmm) buen, besote y seguí con tu fic pendex.
Nyirvis M'erri: Es bueno saber que a alguien le gusta tanto lo que escribo, pero no me lo digas tanto que me la voy a terminar creyendo jaajjaja, igual pido dsiculpas por qu eme tardé bastante con este nuevo cap LO SIENTO!!! Pero es que tengo un montón de istorias, una de neverwinter nights 2, una de four brothers, un crossover de four brothers con death sentence, uno de death sentence, una propia ¿Cuál más? Creo que ninguna más… buen jaaj AH… y ¿Cómo no vas a saber quién es Tornac?!! A re ajajajja, no hay problem, respondo a tu duda, Tornac es el nombre que tiene el caballo de Murtagh que ahora que lo pienso… ¿Qué pasó con Tornac? Buen, no importa, la cosa es que el loco no es el caballo, sino que el caballo se llama así por que ese es el nombre del sirviente de Murtagh, quien lo entrenó con la espada y su mejor amigo en Uru'baen, después de Saeth, claro jaaja.
Buen gente, los amo, les dejo un nuevo cap, perdón por la tardanza y nos vemos pronto… o nos leemos… o bueno, ustedes me entienden ¬¬
ADIOXES!!!
.:Val:.
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Eragon, Saphira y Roran entraron en la cueva sin hacer el menor ruido, pero con sus corazones latiendo como tambores en sus oídos. Habían esperado hasta que los esclavos desaparecieran y entonces habían entrado en Helgrind. Escuchaban en algún lugar un sonido de agua goteando, respiraban humedad y encierro y algo que parecía ser sangre.
Eragon se contuvo de toser al sentir un fuerte olor golpearlo de frente. Con una mano en la empuñadura de su nueva espada avanzó. Aún no se acostumbraba a no tener a Zar'roc, sabía que aquella no era la espada más noble sobre la tierra pero siempre le había dado seguridad agarrar su adornada empuñadura, en cambio, ahora, la simple y lisa empuñadura de su espada le daba la impresión de que esta se quebraría al sacarla de la vaina o al asestar el primer golpe.
¿Dónde vamos? –preguntó Saphira.
Ceo que es a la dere… -sus pensamientos fueron interrumpidos por un quejido horripilante que quebró el silencio, segundos después le siguió otro, este fue más terrible, un grito agudo y monstruoso que Roran reconoció, el chillido de los Ra'zac. A los dos se les erizó el vello de la nuca, ni siquiera Saphira pudo evitar un leve temblor.
Se miraron entre asustados y sorprendidos. Ese no era aun grito necesariamente de alegría, parecía más bien de dolor. Mientras se acercaban un sonido de lucha se hizo más potente. Alguien les estaba dando batalla a los ra'zac.
Una espada rasgó el aire y luego silencio, un silencio mortal.
Eragon… no creo que sea aliado… -dijo Saphira –esto me da mala espina…
A mi también… pero no podemos regresar… ¿Por qué alguien que no fuera aliado atacaría a los ra'zac?
No lo se, pero si es tan poderoso como acabarlos con aquella facilidad no creo que quiera conocerlo.
Eragon no contestó y siguió avanzando, se lo debía a Roran, necesitaba darle felicidad a alguien, ver una genuina sonrisa que reconstruyera sus esperanzas, aquellos últimas semanas no habían sido las mejores… Murtagh los había traicionado… su hermano… y se había llevado a Saeth consigo, lejos de él, con Galbatorix. No había querido pensar en ello, pero la imagen de la chica, sus ojos tristes… le dolía físicamente pensar en la clase de trato de debería estar recibiendo.
Quizá podríamos buscar a Katrina y largarnos de aquí antes de que nadie se enterara… te lo digo Eragon, tengo un terrible presentimiento, creo…
Un rugido volvió a romper el silencio restablecido, feroz, poderoso, de un dragón macho, no cabía duda.
El miedo se reflejó en los ojos del joven jinete, mezclado con la furia.
Murtagh.
Recuerda el último enfrentamiento pequeñajo.
Estás muy paranoica –se quejó Eragon, pero la verdad era que sentía el corazón en su garganta, Saphira tenía toda la razón, no había forma de que venciera a Murtagh, era lo suficientemente maduro como para reconocerlo, además le había advertido de que la próxima vez no tendría piedad.
Haciendo caso omiso de sus temores, continuó avanzando por el túnel, seguido por Roran, Saphira se había quedado atrás por que ya no entraba en el angosto pasaje.
Un sollozo ahogado les llegó desde detrás de una puerta cercana. Roran pareció a punto de embestirla, pero Eragon fue más veloz y lo detuvo, colocándole una mano en el hombro y lanzándole una mirada de advertencia. Debían seguir igual de sigilosos si querían rescatar a Katrina con vida, Roran tenía que controlar su temperamento, buscar aquella paciencia que le había permitido rescatar primero a la gente de Carvahall, no podían fallar.
Conteniendo la respiración susurró unas palabras en idioma antiguo y escuchó un leve crack al romperse la cerradura. Se paralizó al darse cuanta de que en el encierro y el silencio de la cueva aquel simple sonido se había amplificado enormemente. Recuperando el control de su cuerpo empujó levemente la puerta, cerrando con fuerza los ojos y apretando los dientes, como si con ello pudiera evitar que chirreara.
Abrió los ojos y pudo ver en la oscuridad un pequeño bulto, frágil, roto.
No, no, no –pensó abalanzándose sobre el cuerpo de Katrina. Roran se había quedado en la puerta, paralizado, de seguro no sabía cómo reaccionar, tanto luchar, tanto esfuerzo construyendo su plan perfecto para entrar en el refugio de los ra'zac, todo para fallar…
Se arrodilló junto al cuerpo, tenía la ropa sucia y estaba llena de heridas cubiertas con sangre seca, pálida, con los labios secos y partidos. Pasó una mano por el cabello de su amiga sintiendo que una lágrima rodaba por su mejilla.
Eragon… -Saphira contactó su mente, sintiendo su dolor y frustración.
El chico no contestó, no se atrevió a mirar a Roran que ahora se dejaba caer pesadamente frente al cuerpo de su prometida. Le recordó a Saeth cuando habían creído que Murtagh estaba muerto. Las manos temblorosas del hombre acariciaron los delicados rasgos de la bella Katrina, parecía incapaz de hacer nada más que llorar silenciosamente.
Un sonido se escuchó desde algún lugar de la cueva. Debían irse, ya no tenían nada que hacer allí. Todo aquello había resultado muy diferente de lo que había esperado, pensaba que regresarían los tres montados en el lomo de Saphira, que volvería a ver la felicidad brillando en el rostro de su primo, que incluso reirían de camino a Farthen Dür al recordar los viejos tiempos… ahora, sin embargo, volverían en silencio, sin cruzar miradas ni palabras, la tristeza fija en sus rostros, cargando el cuerpo inerte de quien alguna vez había sido una de las muchachas más bellas y dulces de Carvahall. Roran no volvería a sonreír, lo sabía. Las esperanzas parecían hacerse trizas frente a sus ojos, empalidecer como Katrina y yacer muertas a su lado.
-Roran… -intentó decir con voz ronca, no quería ser brusco con su primo, pero debían marcharse –Creo…
Una toz lo sobresaltó terriblemente, más aún cuando vio el cuerpo de Katrina agitarse levemente. El sentimiento fue instantáneamente reemplazado por una brusca esperanza, nueva, renovada y poderosa.
-Kat… Katrina –balbuceó Roran con voz ahogada.
-¡Está viva! –exclamó Eragon olvidándose de guardar silencio.
Ambos soltaron una carcajada de felicidad y Roran apretó a la muchacha contra su pecho, llorando de alegría.
-Vamos, cárgala que debemos marcharnos de aquí –se apresuró a decir Eragon sin dejar de sonreír.
Eres un tonto ¿Dar por muerta a una persona sin comprobar si respira? Habrías tenido mucho éxito como sanador –dijo Saphira con sarcasmo.
Eragon sólo rió secándose el rostro, por la impresión de ver le cuerpo de la chica no se había detenido a pensar que tal vez estaba viva. Roran alzó el cuerpo con cuidado y la chica soltó un leve gemido de dolor, parecía estar bien, algo herida y de seguro hambrienta y sedienta, pero se pondría mejor, en cuanto salieran de allí podría curarle las heridas con magia.
¡Eragon! ¡Sal de allí!
¿Qué?
Alguien va hacia ustedes, creo que es Murtagh ¡Salgan de allí!
Eragon desenvainó su espada y le murmuró rápidamente las palabras de Saphira a Roran mientras se apresuraban a salir de allí.
En el túnel miraron a cada lado y se dirigieron a la salida. El corazón de Eragon latía con tanta fuerza como cuando escucharon el rugido del dragón, se sentía torpe, le parecía que sus pasos eran el doble de ruidosos, no podía dejar de mirar sobre su hombro y decirle a Roran a cada rato que se apresurara.
Una vez en la enorme sala en que esperaba Saphira, aseguraron a Katrina sobre su lomo, entonces se escucharon unos pasos provenientes del túnel, segundos después una figura encapuchada apareció allí, su espada estaba cubierta de un líquido negro que no dejaba ver la hoja.
"Sangre de ra'zac" pensó Eragon.
Saphira, sácalos de aquí.
Debes estar demente si crees que te dejaré –dijo la dragona testarudamente –No Eragon, jamás.
Tienes que sacarlos de aquí, luego si quieres regresa –se apresuró a decir, sin poder evitar sentirse agradecido de la lealtad de su amiga.
Saphira soltó un gruñido ronco que parecía llegar desde la profundidad de su garganta, entonces extendió las alas. Eragon sonrió, satisfecho de no tener que discutir más.
Volveré en un segundo –aseguró la dragona.
Eragon sostuvo la espada en su mano, le parecía tosca y frágil, pero igualmente dio un paso adelante. Le pareció percibir una sonrisa burlona en el rostro de Murtagh escondido bajo la capucha, su figura apenas era visible en la noche del túnel, perecía casi una sombra, confundiéndose con la oscuridad del lugar.
-Así que nos volvemos a enfrentar –dijo Eragon conteniendo la ira, cuanto le detestaba, él, que lo había traicionado, él que se había llevado a Saeth. Se sintió avergonzado de haber llorado su muerte, y sin embargo no podía olvidar que tantas otras veces se habían enfrentado espada con espada, soltando alguna risa o burla como si se tratara de dos niños jugando. Su mano tembló un poco como había sucedido en los llanos ardientes, pero recuperó la firmeza, sabía lo que tenía que hacer, antes de conversar con Oromis acerca de los motivos por lo que luchaba tal vez habría dudado, pero ahora sabía por qué lo hacía, su voluntad era firme, no podía dejar que tantos otros sufrieran por que él no se atrevía a enfrentar a quien alguna vez había sido su amigo, su hermano… Murtagh ya no era el muchacho que había conocido, aquel Murtagh había muerto cuando los gemelos se lo habían llevado, ahora era otro demente como Galbatorix, se había dejado cegar con las promesas de poder al igual que Morzan.
Soltó un grito de furia y lo embistió manejando su espada con certeza. Pero Murtagh se hizo aún lado con una rapidez que él no le conocía, tal vez Galbatorix había conseguido la forma de que él, al igual que Eragon poseyera las habilidades de los elfos… no, eso era imposible, tan sólo había sido suerte. Un golpe en la parte trasera de su armadura no logró traspasarla, pero le quitó la respiración por un momento. Se giró con rapidez y volvió a atacar con fuerza sobrehumana, Murtagh no podría vencerlo en un combate cuerpo a cuerpo, tal vez fuera mejor con magia, pero él tenía el regalo de los dragones.
Se sorprendió al descubrir que el estilo de Murtagh era ligeramente más distinto a antes, tal vez para intentar poner la balanza a su favor, y sin duda lo estaba consiguiendo. Sintiendo que su frente se perlaba, Eragon se vio obligado a retroceder, caminando de espaldas hacia un leve rayo de luz que se colaba por una abertura en el techo.
Un trueno resonó en el exterior y el rayo de luz comenzó a perder intensidad, pero ninguno de los combatientes se dejó distraer. Con un ágil giro de su oponente Eragon calló de espaldas al suelo, justo bajo la entrada, de la que comenzaron a caer algunas tímidas gotas. Alzó la vista para encarar a su enemigo, intentando adivinar su próximo movimiento para saber para que lado rodar, su espada había caído a unos pasos de él, y una patada del otro la alejó aún más.
Entonces se dio cuenta de que la figura era mucho más pequeña que Murtagh, quien era alto y musculoso. Sus ojos se abrieron de par en par al ver un destello lila bajo la capucha.
¡No! –gritó en su mente, no era posible. Lo siguiente sucedió muy aprisa, algo se lanzó sobre la figura tirándola al suelo, al tiempo que Saphira entraba con un poderoso rugido.
Se puso de pie de un salto y vio que lo que había caído sobre la figura era un dragón, un dragón violeta, pequeño y sinuoso, de escamas resplandecientes y lisas, no tenía unas pequeñas púas en el cuello que iban perdiendo tamaño al llegar al cuerpo y su cabeza era hermosa, adornada con dos brillantes cuernos ligeramente perlados. Le costó recuperarse de la impresión de ver a otro dragón, y le pareció que a Saphira también, no parecía tener intención ni de atacarlos a ellos ni a la figura. Entonces recordó y miró hacia el cuerpo que el dragón retenía con sus patas.
Tal como había descubierto al ver ese destello lila… La capucha se había caído dejando que la larga cabellera color azabache se desparramara sobre el suelo de roca, los ojos color espliego parecían algo confundidos, mezclándose un furia irracional y una extraña desorientación, como si aquellos sentimientos se enfrentaran en su mente. Estaba hermosa, aún que unas ojeras ensombrecieran su mirada. Unas cuantas cicatrices nuevas adornaban su pálido brazo.
A pesar de que momentos antes había querido atacarlo no pudo evitar sentir que algo doloroso se removía dentro de él al ver las marcas de castigo, posiblemente de tortura.
-Saeth –dijo casi sin voz, sin preocuparse por el dragón, pues este lo había defendido, se agachó a su lado.
Saphira se acercó también, pero no dijo nada, perecía tan sorprendida por ver al pequeño dragón como por vera Saeth. Al escuchar su voz, la muchacha pareció volver en si. Eragon había percibido n su mente el mismo eco que en la de Murtagh, encerrada en una caverna, como repleta de espíritus en duelo, atrapados, resignados a seguir así, y aquel permanente susurro venenoso que la corrompía deslizando mentiras a sus mentes y corazones como si se tratara de una serpiente.
Los ojos de Saeth se volvieron aterrorizados y desvió la mirada, parecía darse cuenta de lo que había estado a punto de hacer. Con precaución, el dragón se separó de ella.
Eragon clavó los ojos en él. No era posible que el nuevo huevo hubiera elegido a Saeth, ella ya había tenido a su dragón ¿O si lo era?
-Es Jaru –le llegó la voz opaca de la chica que seguía sin mirarlo, sin levantarse del suelo, tendida de espaldas a la fría roca, con los brazos y piernas extendidos.
-Creí que había muerto… -dijo sintiéndose extraño de hablar con ella en aquella situación de aquel tema, siempre había creído que en su reencuentro habría risas, palabras de afecto, tal vez alguna lágrima, pero no esto.
-Mi padre lo revivió quitándome la fuerza, con ayuda del hechicero, él pude buscar... almas.
Eragon no se molestó en preguntar, tan sólo aceptó los hechos, en cualquier otro momento la habría bombardeado con preguntas acerca de aquel hechicero y de cómo podrían usarlo para vencer al rey. Pero en ese instante no se le ocurría nada para decir, no sabía si la odiaba, si la amaba, si estaba feliz de verla o dolido. Sólo estaba allí, de canclillas junto a Saeth, tratando de buscar en su mente alguna palabra.
-Me alegra que estés bien –apenas las palabras salieron de sus labios se dio cuanta de lo idiota que sonaban, pero no se corrigió, sólo lo dejó pasar.
-Él tiene formas de envenenar la mente Eragon… -dejó escapar la chica.
Él la miró de aquella forma perdida que había tomado su rostro, como si no estuviera seguro de estar soñando. Vio que Saeth tenía los ojos húmedos y que una lágrima había rodado por su rostro hasta perderé en el cabello, dejando un brillante rastro, sus labios estaban apretados y firmes, conteniendo un sollozo. Sintió un repentino deseo de bosarlos, pero no lo hizo, sólo intentó obligarse a meditar sus palabras, o al menos entenderlas.
¿Qué formas tenía Galbatorix de envenenar la mente? ¿Jugaba con sus recuerdos, sus deseos oscuros o algo mucho peor? Ciertamente no estaba seguro de querer saberlo. Galbatorix parecía en ese instante una entidad lejana, insignificante, sólo estaba el rastro de aquella lágrima, ni siquiera la lágrima en si, como para probar la inocencia de la chica.
Saphira a sus espaldas examinó con curiosidad al pequeño dragón, no era robusto como Espina, era pequeño de todas las formas posibles, musculoso pero daba la idea de un niño, por más que tuviera la sabiduría de un anciano elfo.
-¿Vas a intentar matarme? –preguntó sintiendo que la voz se le quebraba.
-Sólo vete –dijo Saeth y dos lágrimas más escaparon de sus ojos al pestañear, tenía la vista fija en un punto de la cueva y sus ojos registraban cada grieta para mantenerse ocupados.
Eragon obedeció y se puso de pie, caminó hacia su espada y la envainó sin decir palabra a nadie. Saphira apartó sus ojos de Jaru y lo miró con cierta compasión, pero Eragon cerró su mente, no quería escuchar ningún comentario para levantarle el ánimo, simplemente quería irse.
La dragona entendió y traspasó la ilusión que simulaba una pared de la cueva, lugar por donde habían entrado, no pasó mucho hasta que su cola desapareció. Eragon la siguió sin mirar atrás, entonces Saeth se puso de pie.
Gracias –le dijo a Jaru.
¿Vas a dejarlo ir sin más? ¿Sin decirle perdón, ni una palabra?
No merezco su perdón, lo he traicionado
Eso lo decide él, no tú, tan interesada estabas mirando la pared que no viste sus ojos suplicando por una disculpa. Un lo siento habría bastado.
Saeth lo miró y vio que Jaru clavaba una mirada llena de autoridad en ella.
Vete
¿Qué?
No pienso hablarte nunca más si no cruzas esa maldita ilusión de los ra'zac y le pides perdón al Asesino de las Sombras. El muchacho tiene un gran peso sobre lo hombros, lo último que necesita es que lo martirices con otro recuerdo doloroso.
La chica captó la excusa que Jaru había deslizado en sus palabras. Si Saeth no se disculpaba, Eragon se distraería, y si Eragon se distraía Algaësía corría peligro, era algo bastante tonto, pero acompañado de un bruco empujón del dragón bastó para despegar sus pies de suelo.
Traspasó la pared falsa y vio a Eragon junto a Roran subiendo a una chica a la espalda de Saphira, supuso que esa era Katrina, la chica que los ra'zac tenían capturada. Ninguno la vio, dio unos pasos y sintió la fuerte lluvia mojarla completamente, la tímida lluvia se había vuelto un feroz diluvio que azotaba el suelo a sus pies y su cuerpo repentinamente frágil.
Roran subió al lomo de la dragona y entonces Eragon se preparó para subir. Saeth salió de su ensimismamiento y echó a correr.
-¡Eragon! –el chico escuchó el grito, y volteó a ver. No alcanzó a dar vuelta su cuerpo cuando unos brazos lo atraparon y unos labios se pegaron a los suyos. El muchacho se sorprendió y entonces ella se separó.
Eragon le apartó el cabello mojado del rostro viendo como sus ojos brillaban furiosamente, estaba algo pasmado, pero sin soltarle el rostro volvió a basarla con fuerza, rodeando su cintura con una mano. Cuando el beso se cortó la abrazó con fuerza, no quería perderla, no de nuevo.
-Ven conmigo –le susurró al oído.
Eragon… vámonos –Saphira habló con cuidado.
-No puedo… sabes que no puedo, mi padre… él me controla… y los vardenos… -intentó explicar Saeth.
-¡Eragon! –Roran alzó la voz por encima de la tormenta, no quería interrumpir a su primo, pero Katrina no podía estar bajo la lluvia en ese estado, debían tratarla.
-Lo siento –dijo la chica –lo siento tanto.
Se separaron, sintiendo que eran alejados uno del otro, pero en realidad eran ellos mismos. Eragon montó en Saphira y la miró.
-Adiós –dijo en un susurro casi inaudible, pero ella entendió por el movimiento de sus labios y su mirada triste.
La dragona desplegó las alas y alzó vuelo hasta que poco a poco pareció volverse más pequeña mientras se alejaba hacia el horizonte.
Has hecho lo correcto –dijo Jaru llegando a su lado.
No existe lo correcto, todo tiene consecuencias –contestó Saeth sintiéndose sucia y traidora con las dos personas que más quería.
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Capítulo largooooooooooooooo y completamente míooooooooooooooooooo yes!
Buen, no se preocupen que en el próximo cap sabrán por qué Saeth acabó con los ra'zac. Luego veremos que es lo que pasa con Eragon e Farthen Dür.
Y pobre Murtaghhhhhh!!!!!!!!!!!! Que habrá pasado con mi cochita lindaaaaaaaaaa!!!!!!
Dios, se me cortó la inspiración, n/a choto afff, buen, los dejo gente linda nos vemos luego.
