HOOOOOOLA! Tanto tiempo mi gente linda! Mi excusa para haber tardado tanto es que hice una promesa de no escribir nada hasta el 21 de Septiembre... pero no me resistí, lo que nos demuestra... TT . TT que mi palabra no es de confianza oh...
Buen, vamo a contestar reviews y olvidemos este incidente (¡Pasa que no me resistiiiiiiiii!)
Supernaturally Murtagh: jajajaj Sep, Eragon tiene el deber de ayudar a las personas, no importa si son chicas lindas jejejejeje. Así que mi historia te ayuda a superar los traumas diarios de la escuela jajaj bueno, me alegro, por que la escuela es muy traumatizante y a mi me venís a hablar de maestros cbr"nes hay diosss si conocieras a mi profesor de música COMO LO ODIOOOOOOO!!!! Bueno, suerte con tu clase de jazz, aún que claro, medio tarde jajaj
Nyirvis M'erri: Se, es un cap cortito y poco emocionante, pero en este te prometo emoción jajjaja y no te preocupes que esto es lo más que tardo en subir un cap, no mas abstinencia jajajajaj No podría pasar un año sin escribir nada! que horrowr!
Ale: jaja, me alaga ser la experta en finales jaja este también termina así, tipo LOST jajaj si no viste la serie no vas a entender mi chiste malo, y si la viste y aún no lo entendés, es por que es más malo de lo que creí jajajajja.
Silent-movie: No te imaginás la cara de Murtagh jajajaja Lo habría querido matar de haberlo visto, pero por suerte para Eragon no fue así jejejej
los dejo con el cap people nos vemos pronto... o bueno, no ejjeje, nos leemos pronto
Saphira apenas pudo reaccionar antes de que el dragón la tirara bruscamente de espaldas, buscando su cuello para morder.
¡Saphira! –gritó Eragon sin saber que hacer, no podía dejar a Saeth en medio del castillo, y tampoco habría mucho que pudiera hacer si llegaba junto a su dragona.
Jaru por su parte estaba fuera de si, percibía un gran peligro que acechaba a Saeth y una terrible dolor lo acosaba, volviéndolo colérico e irracional y lo primero frente a él era aquella dragona, había que aniquilarla. No, algo le decía que no debía aniquilarla, si, reducirla, inmovilizarla y entonces el dolor agonizante se iría, podría ayudar a Saeth y todo estaría bien, pero la dragona era un problema.
Era pequeño, pero había sido entrenado por el mejor, Espina le había dado muchos trucos para utilizar su tamaño a su favor, esquivar más fácilmente las dentelladas, atacar rápidamente. Saphira no tardó mucho en recuperarse de la embestida y se colocó en cuatro patas, agachando la cabeza en posición de defensa, intentando en vano hacer reaccionar al alterado dragón.
¡Cálmate niño! –dijo esquivando una feroz dentellada. Como toda respuesta recibió un coletazo en el hocico, sin duda llamarlo niño no había sido la mejor estrategia para aplacar la furia del dragón, pero era verdad que se veía muy pequeño. Pues tan pequeño como fuera resultaba muy peligroso, no encontrando otra salida se impulsó y salió volando hacia arriba con la intensión de esquivar a Jaru, no por nada Glaedr había dicho que tenía un talento innato para volar.
Antes de que pudiera darse cuenta, Jaru la pasó a toda velocidad y se plantó frente a ella, volando en el aire, abrió la boca de par en par. Ella sabía lo que significaba, hizo un giro magnífico y se apartó del camino momentos antes de que una gran bocanada de fuego lila surcara el cielo en la dirección en la que había estado. ¿Cómo era posible que siendo tan joven pudiera soltar fuego? Sin duda alguno de los trucos de Galbatorix, o quizás no era tan joven como aparentaba ¿Qué acaso no había nacido cuando Saeth tenía 12? De ser así tendría unos cuatro años. Un aletazo interrumpió sus pensamientos haciéndola enfurecer, había tratado de no herir al joven dragón, pero comenzaba a cansarla, eso sin mencionar que parecía reticente a detener su ataque, pues bien, ella lo detendría.
Un rugido feroz salió de las profundidades de su garganta al tiempo que atrapaba entre sus garras a Jaru que se retorcía como una serpiente. Intentó una vez más hacerle reaccionar ignorando las garras que arañaba sus patas, parecía muy cuerdo cuando había rescatado a Eragon ¿Qué le sucedía ahora? Un eco de dolor y sufrimiento le llegó desde la mente del atormentado dragón, una terrible furia y la desesperación de no poder ayudar a su jinete. Sintió algo de compasión, pero aún no podía entender qué le sucedía.
Miró de reojo al dragón y entonces vio algo distinto que no estaba la primera vez, un collar, sin duda esa era la causa. El problema estaba en cómo se lo quitaría sin morir en el intento, intentó en varias ocasiones acercarse al collar, pero en su paso aparecían unos filosos dientes dispuestos a atacarla.
Una poderosa mordida en su pata le hizo soltar un rugido y liberar al dragón que comenzó a caer unos metros antes de voltearse y desplegar sus alas. Y otra vez la embistió, pero Saphira estaba preparada, lo esquivó con rapidez y habilidad una y otra vez, buscando la posibilidad de romper el collar. No quedándole otra opción, en cuanto Jaru pasó por su lado lo recibió con un fuerte coletazo en la cabeza.
El dragón soltó un gemido de dolor y luego sus alas dejaron de batirse, dejándolo caer en picada al suelo. No había pensado en ello, se estrellaría contra el suelo. Pegó las alas al suelo para volar más velozmente, tratando de alcanzar a Jaru que continuaba inconsciente, unos metros más… no tenía unos metros más, un poco más adelante estaba el suelo que se acercaba rápidamente. Alargó el hocico y lo retuvo por el colar segundos antes de que se estrellara contra el suelo, sin perder tiempo lo sostuvo con sus garras para no ahorcarlo y lo depositó en el suelo seco y resquebrajado. Casi con furia destruyó el collar de una dentellada y finalmente se puso en contacto con Eragon.
Jaru está bajo control ¿Cómo está Saeth?
Aún desmayada –contestó el jinete aliviado sin apartar los ojos de la muchacha que descansaba sobre su cama –Ella… escupió sangre –dijo impresionado –algo le sucede Saphira, y me temó que no me lo dirá.
Tal vez puedas persuadirla, siempre ha confiado en ti.
Es terca, no me lo dirá, la conozco. Si tengo suerte tal vez me diga que es algo pasajero y que se irá en un par de días, pero no creo que sea eso, la siento muy débil, ni siquiera tiene magia.
Saphira no contestó, no sabía que decirle a Eragon para calmarlo, ni siquiera ella encontraba alivio en aquellas funestas noticias.
No creo que sea nada grave… -fue todo lo que dijo.
Si… tal vez –levantó una mano y tocó la pálida frente perlada de Saeth -¡Está volando de fiebre! –exclamó.
Se puso de pie y comenzó a revolver sus cosas hasta dar con unos paños que mojó en agua fresca para luego colocarlos en la frente de la chica.
Me quedaré con Jaru hasta que despierte, creo que no causará más problemas ahora que le quité el collar ¿Saeth no tiene ningún collar sospechoso?
No…
Bueno, en cuanto el pequeñajo despierte le preguntaré que sucedió, y tal vez él sepa lo que tiene Saeth.
Si…
Eragon
¿Qué?
Ten calma, todo estará bien.
Gracias Saphira.
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Cinco horas y la fiebre aún no había bajado, al demonio con los vardenos, iría a buscar a Ángela, él no era ningún sanador, apenas si sabía que debía colocarle paños fríos. Podía manejar heridas, pero no curar enfermedades… ahora que lo pensaba le habría venido bien aprender algo de curación de Oromis, de seguro él sabía mucho. No alcanzó a ponerse de pie cuando alguien golpeó la puerta.
Su mirada nerviosa se clavó en Saeth ¿Los habían descubierto¿Qué sucedería si lo catalogaban de traidor¿Qué le harían a ella?
Abrió un poco la puerta, sólo lo suficiente para asomar su cabeza. Ante su sorpresa, como caída del cielo estaba Ángela, con una canasta repleta de hierbas y pociones, y una mirada impaciente clavada en sus ojos.
-¿Ángela¿Qué…?
-Vamos, déjame pasar que tengo que curar a la muchacha.
-¿Qué muchacha?
-Eragon, no tengo tiempo para esto, Saeth corre peligro mientras tú y yo estamos charlando tranquilamente en la puerta –la anciana no esperó contestación y a Eragon, que no cabía en su desconcierto, para entrar a la habitación, comenzando a depositar frasquitos extraños en la mesa. Sacó también una tabla, un cuchillo y comenzó a picar unas hierbas de color intenso; sirvió agua en un pequeño recipiente y se lo tendió.
-Caliéntala –fue todo o que dijo antes de seguir en su tarea.
Eragon obedeció y calentó el agua con unas pocas palabras en lenguaje antiguo, le devolvió el recipiente a Angela, quien volcó dentro unas hojas y las hiervas que había picado, Casi inmediatamente un perfume comenzó a inundar la habitación, era refrescante, casi como menta, pero con un aroma dulzón. Eragon se sintió repentinamente más despabilado y pudo preguntar.
-¿Cómo es que sabías que Saeth estaba aquí?
-Elva –respondió Angela mientras dejaba el recipiente junto a la cama de Saeth –ella presiente cuando la gente sufre. Fue algo bastante feo a decir verdad, como si se sobrecargara. Pero alcanzó a decirme que ella estaba aquí y que tenía fiebre, ese es su principal sufrimiento en este momento.
-¿En este momento?
-Son cosas de ella Eragon, no puedo decírtelo, como tampoco pude decirte lo que decía el futuro de aquella mujer, cuando me lo preguntaste en Teirm.
Eragon vio la figura de Solembum que se deslizó hasta la cama de Saeth desde donde la miró intensamente. Luego de unos instantes levantó la vista hacia Eragon, clavando en él sus felinos ojos.
Bien te valdría no olvidar lo que te dije.
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Jaru abrió pesadamente sus ojos y soltó un gruñido ronco que resonó en su dolorida cabeza.
Veo que estás despierto –dijo una voz femenina, era casi burlona, pero la ignoró tratando de descubrir que había sucedido, unas borrosas imágenes acudieron a su mente, pero tan difusas que carecían de sentido.
¿Dónde estoy?
Valla, debo de haberte golpeado más fuerte de lo que creí
¿Me golpeaste? –inquirió abriendo los ojos de par en par. Entonces vio a una gran dragona color zafiro que lo miraba divertida desde la otra punta de la caverna. Se sintió algo intimidado por su gran tamaño, pero no mucho más que cuando estaba en presencia de Espina. El recuerdo de su maestro le obligó a juntar fuerzas y ponerse dignamente de pié ¿Qué habría pensado el gran Espina si lo viera allí tirado como un niño? Él de seguro ya estaría de pie, en guardia, o no se habría dejado golpear en primer lugar. Se sintió avergonzado de si mismo y de haber sido humano se habría ruborizado, pero en cambió sólo desvió la mirada
¿Así que no recuerdas nada?
Recuerdo dolor, mucho dolor y… ¡Saeth!
Calma, ella está en buenas manos, Angela y Eragon la están sanando
¿El asesino de la sombra?
¿Qué sucede con ese apodo¡Es sólo Eragon por los colmillos de Glaedr!
Como sea ¿Dónde está ella? Debo ayudarla
No creo que sea buena idea
¿A qué te refieres?
¿Cómo crees que reaccionarían los rebeldes si ven a un dragón violeta sobrevolando Aberon?
Tienes razón… -se sintió avergonzado nuevamente, muchas veces Espina lo había reprendido por ser demasiado entusiasta e insensato para un dragón, y era verdad, como un niño, no poseía aquella sabiduría de su maestro, ni la que poseían todos los dragones, había ocasiones en las que no se sentía digno de ser llamado dragón –Pero no comprendo que es lo que sucedió…
Al parecer Galbatorix te colocó un collar que te atormentó la mente, me acerqué a ti y quisiste atacarme, es por ello que tuve que desmayarte. Lo lamento.
Jaru clavó su mirada en la boca de la cueva, desde donde se veía la clara luz del día tratando de penetrar la oscuridad de su refugio sin mucho éxito. ¿Había atacado a Saphira? Una tercera vergüenza lo acosó como una pesada carga. No había podido controlarse… había ido en contra de lo que creía, se había jurado jamás caer en las trampas de Galbatorix, y ahora había caído como un simple pajarito que entra a propia voluntad en una jaula de barrotes de hierro.
No… yo lo lamento Bjartskular –dijo agachando la cabeza en señal de respeto.
Saphira pareció sorprendida de que la llamara "Escamas brillantes"
Dime Saphira –se limitó a contestar algo incómoda de que otro dragón la tratara con tal respeto, pero no era algo tan extraño teniendo en cuenta que ella era de mayor edad que Jaru y había probado no solo ser más poderosa, sino más sabia también.
Yo soy Jaru, hijo de Verv…
¡No son necesarias las cortesías niño! –le cortó, algo cansada de tanto respeto por parte de un miembro de su misma raza, tenía la posibilidad de poder hablar informalmente con otro dragón, quería saber sobre él, no quería que la alabara.
Pero Espina…
Espina está en Uru'baen con Galbatorix –respondió molesta –creo que queda muy claro si tienes que seguir sus concejos.
Jaru soltó un gruñido ronco y se apartó de ella para irse a acostar molesto a la otra punta de la habitación.
Saphira lo miró sorprendida, no sabía que le tuviera tanta admiración a Espina, después de todo era un dragón malvado, de un apóstata se podría decir. Aquello era algo bastante inquietante, tal vez Jaru tuviera intenciones muy buenas, pero si tenía aquella admiración por espina al dragón, a este no le sería difícil manejarlo. Sintió cierta ternura por el pequeño dragón que parecía un niño enfadado, y tuvo que ahogar una risita antes de ir a hablar con él.
Está bien, me disculpo, fui ruda.
No conoces a Espina, así que no puedes hablar de mi maestro de aquella forma. Es un dragón muy sabio y poderoso, pero eso ya o debes de saber por supuesto, después de todo fue él quien te derrotó en los Llanos Ardientes.
La dragona recibió aquello como una bofetada y trató de armarse de paciencia para lidiar con el joven dragón, era un mocoso testarudo e impertinente, y por un momento se arrepintió de forzarlo a que la tratara informalmente. Sin embargo se echó a su lado, tenía muchas preguntas que hacerle a Jaru, y no podía darse el lujo de molestarlo si quería respuestas.
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Murtagh entrecerró los ojos y sacudió la cabeza, algo aturdido. Los corredores del castillo estaban igual de sombríos y solitarios que siempre, apenas iluminados por unas siniestras antorchas que proyectaban sombras fantasmales.
¿Qué sucede? –preguntó Espina que no estaba con él, sino afuera saboreando una presa.
No lo se... me siento algo extraño… -miró sus manos como si no las reconociera –algo arde dentro de mi, una furia ajena… ¿Qué es esto?
Espina pareció algo preocupado, Murtagh no era un hombre que se asustara con facilidad, de hecho no recordaba haberlo visto asustado jamás, pero en aquel momento parecía muy turbado.
¿Murtagh?
El muchacho cerró los ojos y calló de rodillas. Cada músculo de su cuerpo contraído, el rostro rojo por el esfuerzo y una vena marcada en su cuello.
Siento una… sed de sangre
Abrió los ojos repentinamente y sus pupilas se achicaron hasta ser sólo una línea mientras su expresión se relajaba, aún así seguía respirando agitadamente. Haciendo fuerza con sus musculosos brazos se puso de pie, su mano se deslizó hacia la empuñadura de Zar'roc y la desenvainó dibujando una sonrisa perversa en su rostro mientras admiraba la hoja rojiza.
-El Suplicio.
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Chan chan chan chaaaaaaaaaaaaaaaaaaan.
Que final arre
Murtagh no tiene nada ardiendo dentro de él, ÉL está que arde jajajaj ¿No están de acuerdo conmigo jjej? Ahora si, hablando en serio, tantas dudas ¿Qué tiene Saeth¿Por qué Jaru es tan … tan BOBO jejeje¿Qué le pasó a Murtagh¿Por qué tardé tanto en actualizar? Jejej ¿Tardaré tanto la próxima vez? Naaaaaaa, voiii a apurarme gente.
Cambiando el tema de las preguntas sin respuesta :) dejé un dato bomba, una pista que está así O.o Escondida en el capítulo. Jejeje El que la descubre… eh… haber que puede ser… el que la descubre le hago un one-shoot de lo que elija, claro que tengo que conocer de que se trata, si me piden de anime les advierto que no se nada, así que no va a ser posible jejeje, ustedes digan y yo escribo… soy… capaz… de hacer uno de… Murtagh… y Nasuada TT.TT miren que entrega gente snif jajajajajja. Hay una semana de tiempo,a sí que ADIVINEN!
Adiox!
.:Val:.
