Ey People xD see, lo se, ya los veo con las antorchas preparadas P quieren matarme jajajaja u.U lo acepto, me he tardado demasiado x3 pero no me reteeen aquí esta un capítulo relativamente largo y desde aquí comienza la parte o.O pero no mas detalles (H)

Se preguntaran por que tarde tanto xD siii lo se, mucho tiempis u.u pero es que me enganche roleando 8-) por si les interesa (Y) x3 es una idiotes pero me enganche

Afff para colmo tengo materias que rendir u.U asi que a estudiar, estudiar durante el resto de mis preciadas vacaciones, pero vere si me hago un espacio, como dejarlos abandonados?... de nuevo 8-) xD jajaj naah que hasta yo extrañaba a Saeth '(

Ok, take care people ;)

.:Val:.

Murtagh contempló a Saeth preparan unas pocas provisiones aceleradamente, mientras escuchaba atenta al pasillo para verificar que nadie la descubriera. Se sentía desgarrado, parecía que cada ligero movimiento que la veía hacer sería el último que viera en ella, atesoraba cada pestañeo de sus ojos, cada vez en que veía su pecho moverse acompasadamente al ritmo de su respiración, todo tenía más significado que nunca, deseaba decir tantas cosas, decirle que le amaba y demostrarle con un beso lo que las palabras no podían describir, pero allí se quedaba, parado, casi hipnotizado, sin decir una palabra, sin hacer un movimiento que demostrara como moría por dentro.

-Ire a buscar a Jarsha –dijo ella rompiendo el silencio con voz queda, paso por su lado dirigiéndole una fugaz mirada y se marchó.

"¿Sabes? Podrías haber dicho alguna de las millones cosas que deseas decir, eso no habría causado ninguna catástrofe" dijo una vececilla en su cabeza.

"No molestes Espina"

"Ustedes los jinetes si que son tontos en verdad"

Murtagh comprendió entonces que no se trataba de Espina, tampoco era Shurikan ni Jaru, ¿Entonces qué…? Llevó la mano disimuladamente a la empuñadura de Zar'roc.

"Deja la espada, no la necesitas, de haberte querido matar ya lo habría hecho sin que siquiera te enteraras"

-Muéstrate –exigió, cansado de que la vocecilla jugueteara con su mente.

"Como lo desees" Un gato salió de entre las sombras y subió a la cama de un salto a la vez que se convertía en un niño de dientes afilados.

"Un hombre gato… eres el que estaba con Angela"

"Que observador"

"¿Qué quieres de mi?"

"He venido a darte unas palabras que necesitas saber"

Murtagh dudó, Solembum luchaba del lado de los vardenos, aunque los hombres gato no tenían bandos. Todo podía ser una trampa, pero tampoco era tan idiota como para ignorar lo que el hombre gato tuviera que decir.

"Dilo, luego veré que hago con ello"

"Pues te recomiendo que lo sigas, pero allá tu, es tu problema" Se acomodó en la cama hasta enderezarse y pareció invocar las palabras desde algún lugar en el interior de su ser.

"Cuando el dragón se rompa

has de darle nombre a tu sangre

para así cumplir la promesa

que con un susurro profesaste

Pero debes recordar no perderte tú

en lo que perdido está

Seguro debes estar

De los deseos de tu corazón

De amar tanto

Como para ignorar lo demás

Firmes tus pasos, centrada la mente

No mires alrededor, esta vez mira atrás

Por que si te pierdes entre las almas

Allí por siempre quedarás

Si tu convicción no es firme

Tu tiempo se agotará"

Finalizado su verso, Solembum se levanto volviendo a transformarse en un hombre gato "Recuerda mis palabras, Murtagh hijo de Selena, por que cuando llegue el momento deberás demostrar tu fortaleza"

"No termino de comprender tus palabras ¿Cómo esperas que haga algo con ellas?"

"Cuando llegue el momento sabrás que hacer, pero debes estar concentrado en tu meta, no distraerte por lo demás, sin importar que suceda, una vez que superes eso habrás demostrado tu valía. Todos tenemos una prueba del destino alguna vez en nuestra vida Murtagh, la única diferencia contigo que no influirá sólo en tu vida. De momento preocúpate por darle nombre a tu sangre"

Murtagh contempló cómo el hombre gato se perdía en las sombras mientras meditaba sus palabras.

Darle nombre a su sangre… darle nombre a su sangre… su mano pasó distraída por el collar de dragón colgando de su cuello… sangre… ¡Pues claro! Su sangre, Eragon, su nombre verdadero, debía ir a buscarlo. El problema estaba en que no tenía la menor intención de ir a buscar a su hermano entre los elfos. Bueno, ya lo pensaría luego, ahora buscaría el pergamino, aún faltaba ¿Qué se rompiera un dragón? Pues no creía que los dragones se rompieran, que murieran, que se lastimaran, pero no que se rompieran, no eran de cristal.

Una vez más Saeth entró en la habitación, esta vez acompañada por Jarsha, se colocó la espada en el cinto y lo miró.

-Es hora… -fue todo lo que dijo clavando en el unos ojos cargados del amargo sabor de una despedida.

Murtagh no contestó, sino que se limitó a cargar los paquetes en sus brazos y a acompañarlos a dónde Jaru y Kume esperaban.

-Vuelen alto para no ser vistos, ese ungüento en las escamas de Jaru debería evitar que sea visto, pero de todas formas es mejor no correr riesgos –iba indicando Murtagh para mantener la mente ocupada, como si hablara con cualquier soldado, así era menos doloroso –no desciendan hasta haber llegado, con suerte no se enteraran hasta mañana por la mañana, pero aún así es mejor que estén a un distancia segura…

-Murtagh…

-…si los atrapa alguien estando en tierra no se quedan a pelear, subes a Jaru y escapas, no pueden perseguirlos por el aire, y no creo que Galbatorix se arriesgue a perseguirte con Shurikan –hablaba mientras descendían las escaleras para salir al exterior, haciendo oídos sordos de la voz de Saeth, Jarsha por su parte los seguía en silencio -yo me ocultare en el bosque, así no me ordena que te busque…

-Murtagh…

-Vuela hacia el norte, estarás mas segura cerca de los elfos que en Surda –salieron al exterior donde esperaba Jaru, completamente pintado de negro y con Kume en su espalda -No me parece confiable, pero no tendremos más opción que poner a prueba esos lazos familiares que tienes…

-Murtagh, puedes escucharme…?

El jinete volvió a hacer oídos sordos mientras bajaba a Kume y le colocaba a Jaru su silla.

-Si los elfos se ponen agresivos o parecen amenazantes no te dejes llevar por sus mentiras, te subes a Jaru y te marchas…

- ¡Murtagh! –gritó Saeth para hacerse oír.

- ¡Qué! –contestó al ver que no quedaba más opción, sin embargo no quitó la vista de la montura que le estaba colocando a Jaru, ni hizo ningún gesto que demostrara intención de levantar la cabeza y enfrentar su rostro.

-Probablemente valla a morir pronto… y no quiero que mis últimas palabras contigo sean recomendaciones sobre cómo hacer algo que ya sé hacer, así que deja de pretender que soy un soldado o algo parecido –le tomó la mano suavemente y la apartó de la silla.

Murtagh sólo se quedó quieto con el cabello oscuro cubriendo su rostro y la oscuridad de la noche protegiéndolo de la mirada de Saeth.

-¿Podrías por favor mirarme? –dijo Saeth en tono casi suplicante.

Él le apartó la mano y terminó de ajustar la montura, le dio una palmada a Jarsha en señal de que ya podía enderezarse y se apartó un poco.

-Para este momento los guardias ya deben de estar dormidos, pero el efecto no durará mucho y no es algo de lo que podamos aferrarnos, así que mejor te apresuras –continuó como si nada pero aún sin mirarla.

Saeth le dirigió una mirada dolida, pero no dijo más, conteniendo unas lágrimas escurridizas ayudó a Jarsha a montar junto con Kume y luego ella tras él.

Murtagh, luego te arrepentirás de no haber dicho nada, habla con ella…

-Si, vuela alto y hacia el sur Jaru –le dio una palmada en el cuello, luego se apartó para darle espacio.

-No iré directamente al bosque, haré una parada en Marna, hay algo que tengo que hacer antes -Saeth le siguió la corriente hablando en tono formal.

-¿Marna? Ni hablar, esta muy cerca de Gil'ead.

-Debo hacerlo, o al menos intentarlo.

- ¿Intentar que Saeth? ¿Que te maten?

-Intentar ganar esta guerra –lo miró un momento con seriedad, Murtagh no contestó y volvió a apartar la mirada, entonces el rostro de Saeth se ablandó un poco –Te amo… -le dijo en un tono triste pero completamente honesto.

-No te despidas -la miro un momento mientras Jaru se alejaba un poco comenzando a despegar – No vas a morir.

Saeth no alcanzó a contestar por que en ese momento Jaru alzó vuelo y comenzaron a alejarse poco a poco de Uru'baen. De nuevo, escapando, dejando atrás a Murtagh que se veía cada vez más pequeño a medida que tomaban altura y distancia.

Eragon caminaba en solitario sin dejar de mirar el papel que sujetaba en su mano, repitiendo una y otra vez "la roca de Kuthian". Soltó un suspiro y miró el árbol de Menoa alzándose frente a él, sonrío al recordar la fiesta del juramento de la sangre.

Mientras trataba de ignorar la imagen de Saeth, fija en su mente se puso de cuclillas frente al árbol, cerró los ojos y trató de sentir la vida en él, como lo había hecho antes. Expandió su mente, hasta que la sintió latente en el interior del tronco, en cada rama y hoja, y pudo sentir que estaba extrañamente triste, como si supiera que algo malo iba a suceder. Sin perder el contacto, figuró en su mente el arma de la que Solembum le había hablado.

Sin saber que hacer recito algunas frases en élfico pidiendo ayuda, un arma que lo ayudara en la guerra que tenía frente a él, para salvar a los inocentes, a sus amigos, para liberar a Algaesía.

Repentinamente su mente captó una conciencia más, una mucho más poderosa que los animales del bosque o los insectos, y claramente muy diferente de la de los elfos. Automáticamente cerró su mente para protegerla y volteó con rapidez llevándose una mano a la cadera donde siempre estaba la empuñadura de su espada. Para su terror no había nada, recordó que las había dejado en su habitación, completamente confiado de la seguridad que sentía al estar entre los elfos.

Trató de calmarse, no necesariamente sería algo peligroso, casi se convenció, hasta que una figura salió entre los árboles caminando tranquilamente. Al comienzo no pudo verlo con claridad, hasta que el reflejo de unos ojos blancos lo alertaron.

Finalmente un hombre de cabello negro y ojos aparentemente ciegos se paró frente a él con una media sonrisa para nada amistosa.

-Miren qué tenemos aquí –dijo casi riendo –un jinete solitario. Creí que el famoso jinete de los vardenos sería más complicado de matar.

Eragon lo evaluó un momento en silencio, pero alertado por la palabra matar. ¿Quién demonios era este sujeto y por que deseaba matarlo? O lo más importante ¿Cómo se había infiltrado entre los elfos? Entonces recordó hablar de un sujeto de ojos blancos, una mujer en Surda lo vio llevarse a Jarsha... tenía que ser él, no quedaba otra opción.

La palabra matar siguió resonando en su mente, este sujeto trabajaba para Galbatorix… rápidamente su mente recordó el encuentro con Murtagh, ellos necesitaban a Saphira.

-No puedes matarme –contestó al fin algo aliviado y casi desafiante –si yo muero, muere Saphira y ustedes la necesitan.

Cyron soltó una risotada desenvainando su espada.

-¿Y qué te hace creer que sirvo a Galbatorix? –avanzó unos pasos al desarmado Eragon –Él estuvo suficiente tiempo en el poder, el tiempo de los jinetes ha pasado, y voy a matarlos uno por uno, dejando al mas poderoso para el final. Galbatorix me necesita, soy su arma secreta ¿Quién crees que lo proveyó de tanto poder, o quién hizo crecer a Espina en tan poco tiempo? Mientras Galbatorix me crea fiel no tengo por qué preocuparme por él, hasta que sea el momento oportuno de dar el golpe mortal… -mientras hablaba avanzó hasta estar a sólo unos pasos de Eragon –pero mientras tanto acabare con los jinetes más débiles ¡Comenzando por ti! –gritó con fuerza y lanzó una estocada con la rapidez de un elfo al pecho de Eragon.

El joven jinete reaccionó justo a tiempo para evitar que la hoja se clavara en su corazón, pero demasiado lento como para evadirla por completo.

Sintió el frío acero clavarse en su hombro y soltó un grito de dolor que desgarró el silencio.

En un antiguo y desolado cementerio en Marna, Saeth sintió un grito de dolor que resonó en su mente como un eco. Se quedó helada al reconocerlo, era el mismo grito que había escuchado en su sueño estando en Surda, era Eragon.

Miró a su alrededor ¿Podía Eragon estar allí? Si lo estaba necesitaba su ayuda… Escrutó la oscuridad en busca de algún movimiento o sonido, pero no había nada que perturbara la calma…