Gelbatorix estaba en su oficina mirando un mapa de Algaesía, calculando las mejores opciones para un ataque, la cantidad de soldados, los puntos débiles de sus enemigos. Debía liquidar de una vez por todas a quienes se le opusieran, y para su suerte tenía su arma secretawq. Sonrió y miró la cortina a sus espaldas.
Repentinamente se volvió consiente del silencio del castillo, frunció el ceño y escrutó por la ventana hacia la oscuridad, entonces, al mirar hacia uno de los puestos de vigilancia vió a ambos soldades en el suelo. Soltó un rugido y aslió de la sala furioso.
-¡Saeth! –gritó con autoridad -¡Saeth! –expandió su mente y la buscó en los alrededores, no estaba en el castillo, tampoco Jarsha. Tomó una de las armaduras de decoración y la arrojó contra la pared armando un gran estrépito. Sólo un día más, un día más y habría hecho el ritual para que Kume creciera como un dragón adulto, y Jarsha como un jinete experimentado, para que le juraran lealtad, para que los tuviera atados a su voluntad como hizo con Murtagh. Aunque más bien lo que hacía era atar sus almas a la voluntad de Cyron, Galbatorix tenía el orgullo de cualquier hombre poderoso y prefería creer que estaban a su voluntad.
Repentinamente un niño de ropa algo gastada apareció algo temeroso desde un rincón.
-Disculpe su alteza –dijo agachando la cabeza, haciendo una tosca reverencia.
-¿Qué quieres? –le espetó, casi esperando que el niño le diera una excusa para lanzarlo como a la armadura.
-Trabajo en las cocinas señor, yo escuché a dónde se marchó la princesa cuando salía a buscar un pedido de la matrona.
Los oscuros y astutos ojos del rey se clavaron en el niño.
-Dijo que iría a Marna primero…
Galbatorix le lanzó una pequeña bolsita de tela con un par de monedas de oro en su interior, los ojos del niño brillaron con cierta codicia.
-Buen trabajo -fue todo lo que dijo y se alejó.
El niño se quedó mirando la bolsa como si acabara de darse cuenta de algo –si, buen trabajo… -guardó el oro en su bolsillo y también se marchó corriendo.
Cuando los pasos se alejaron, Murtagh salió de su escondite en las sombras insultando por lo bajo al pequeño soplón. Aunque claro, no podía culpar al niño por hacer lo necesario por sobrevivir, muchos vendían a sus hijos por unas monedas de oro. Pero lo que él habría creído una simple información acababa de poner a Saeth en terrible peligro y también a Jarsha, tenía que ir a ayudarlos.
Comenzó a andar en dirección a la salida sin detenerse a buscar nada, todo lo que necesitaba eran su espada y su arco y flechas, que llevaba consigo.
¡Espina!
¿Problemas? –preguntó el dragón entre adormilado y aburrido.
Encuéntrame junto a los establos, nos largamos de aquí.
Ya era hora-dijo animado y se levantó rápidamente para dirigirse al punto de encuentro.
Saeth está en peligro, Galbatorix sabe que está en Marna ¡Maldición! Le dije que era muy peligroso ir allí
Tú y yo en una misión de rescate que ni siquiera nos han impuesto… irónico –rió un poco y se dispuso a molestar a los caballos mientras esperaba a Murtagh –Malditas mulas pretenciosas –les tiró humo por las pesuñas para ponerlos nerviosos –Bolas de pelos, tan orgullosos de ser débiles e insignificantes.
Cambio de planes, el rey está muy alerta, necesitamos una distracción. Te encuentro al otro lado del castillo.
¿Distracción? –Le mostró con maldad los afilados dientes a los temerosos caballos –No hay problema.
Unos momentos más tarde Murtagh oyó unos ruidos fuertes y el lejano relinchar de los caballos y no pudo evitar que se le escapara una sonrisa.
Estarán ocupados de momento –Espina llegó junto a él con la silla en su espalda y el jinete se encargó de asegurársela –Larguémonos de aquí antes que calmen a esas mulas cobardes.
-Siempre tan encantador mi amigo –rió y montó en su lomo. El dragón siempre había sido así, tan orgulloso de ser dragón que el resto de las criaturas le parecían insignificantes y débiles. Ni siquiera Shurikan despertaba ninguna clase de respeto en él, nadie nunca lo desafiaba ya que las pocas veces que se había cruzado con el dragón negro había sido en presencia del rey y este no le perdonaría disturbios a su dragón. Quizá a eso se debía también su odio contra Saphira, quien lo desafiaba "impertinentemente".
Espina extendió sus alas y alzó vuelo silenciosamente hasta ocultarse en las nubes oscuras que cubrían el cielo.
……………………………………………………………………………
-¿Qué se supone que hacemos aquí? –preguntó Jarsha caminando por el cementerio con cierta curiosidad, al igual que Kume que contemplaba los alrededores desde su lugar en el hombro del niño.
-He estado investigando –respondió Saeth también recorriendo el lugar, pero buscando algo –existe una leyenda que cuenta el cómo puede liberarse un gran poder oculto en este lugar.
-¿Y en que parte está? –examinó un ángel negro de roca, tan antiguo como el cementerio mismo, oscurecido por la humedad y rodeado de enredaderas, cobrando un aire aún más temible.
-Eso es lo que espero averiguar –se acercó también al ángel de roca y lo examinó con cuidado –El poder de Eragon…
-¿El asesino de la sombra?
-No ese Eragon, el anterior, de seguro has oído de él.
-Sí, lo leí en varios libros.
Saeth sonrió y le colocó una mano en el hombro pegándolo a ella, le habría gustado saber que era su primo mucho antes, tenían tanto de que hablar, pero nada de tiempo.
……………………………………………………………………………
-Despídete de tu libertad jinete –dijo Cyron con una sonrisa, jugueteando con una daga en su mano izquierda mientras que con la derecha le apuntaba con su espada, disfrutando de los gritos de dolor de Eragon que se tomaba el hombro herido sin poder concentrarse lo suficiente para sanarla o para llamar a Saphira –porque voy a matarte, y cuando lo haga controlaré tu espíritu, como mi propia marioneta personal –rió.
Eragon lo miró furioso, no podía pensar con claridad, se sentía inútil, la voz de Cyron lo cegaba de odio y el hombro le dolía horrores. La espada se había clavado con tanta fiereza que estaba seguro de que le había partido algún hueso.
Su sangre se esparció sobre las nudosas raíces del árbol de Menoa que pareció estremecerse, retrocedió lo poco que pudo, tanteando el suelo con su mano derecha para evitar chocar contra una rama, si poder levantarse del suelo.
-Di tus últimas palabras "asesino de la sombra" –dijo en tono burlón, con una sonrisa de placer –y… - retrocediendo, la mano de Eragon tocó algo frío, Cyron alzo su espada -¡Muere! –bajó la espada con todas sus fuerzas sobre la cabeza de Eragon, dispuesto a dividirlo a la mitad.
El joven jinete gritó al mismo tiempo que el hombre rugió triunfal, sin embargo, otra espada interceptó a la de Cyron y le detuvo el paso. Él miró incrédulo por un momento la espada de hoja azulada que Eragon sostenía como podía, pura concentración en sus ojos, el rostro contorsionado en una mueca que trataba de contener el dolor, pero firme.
-Aún no he dicho mis últimas palabras –se burló el jinete poniéndose de pié.
-Imposible –Cyron lo miró con ojos desorbitados y luego a la runa en la empuñadura de la espada que la identificaba –"la libertadora"… ¿Cómo conseguiste eso?
¡Cyron –una voz resonó en la mente del espiritista quien por su estupefacción tardó en reconocerla –Saeth y el niño han escapado con los dragones. Deja lo que estés haciendo y ve a por ellos ¡No pueden llegar a los elfos! Búscalos en Marna –ordenó Galbatorix.
Soltó un gruñido, el rey se había atrevido a usar el poder del orbe simplemente para comunicarle que debía ir a cazar a unos niños. Aquella magia estaba para asuntos más importantes ya suficientemente idiota era usarla con los dragones y sus jinetes para volverlos poderosos. Miró a Eragon un momento, no podía contradecir la orden del rey, si lo hacía sospecharía.
-Parece que lo dejaremos para otro momento, tengo que ir a cazar a cierta princesa fugitiva –sonrió satisfecho al ver cómo el coraje se desvanecía del rostro del muchacho y se dispuso a desvanecerse.
Eragon se aterró, iba a por Saeth… no podía permitirlo, no dejaría que la dañara. Corrió hacia Cyron y lo tomó del brazo para evitar que se escapara mientras gritaba para llamar a SAphira.
Para su sorpresa, Cyron no dejo de desvanecerse, sino que él también comenzó a desaparecer en aquella especie de humo negro. Se sintió cada vez más ligero, casi inexistente, primero el brazo, luego comenzó a recorrerle rápidamente el resto del cuerpo, entonces lo embargó la sensación opuesta, hasta que volvió a ser consciente de cada parte de su cuerpo. Cayó abruptamente al suelo, incrementando el dolor en su hombro.
Se puso de pie un momento mirando alrededor, parecía ser alguna clase de cementerio que le resultaba extrañamente familiar. Antes de que pudiera reaccionar, Cyron le dio un fuerte golpe que lo lanzó contra una lápida, dejándolo algo atontado al golpearse la cabeza.
Saeth salió repentinamente de su asombro al verlos aparecer de la nada y gritó al verlo estrellarse contra la lápida -¡Eragon! –al ver a Cyron ocultó tras ella a Jarsha, quien abrazaba a Kume mirando la escena completamente sorprendido y algo asustado.
-¡Que encantadora reunión! –exclamó Cyron sonriendo como si se tratara del mejor regalo que pudieran darle –Ahora podrán morir todos juntos –rió con los ojos blancos comenzándole a brillar fantasmalmente y alzó los brazos al oscuro cielo cubierto de nubes de tormentas que ya comenzaba a tronar.
El aire se tornó cada vez más helado, Eragon apenas abría los ojos, Jaru echaba humo de la nariz, listo para atacar; Saeth dio unos pasos hacia Cyron sin entender que sucedía.
El aire que respiraba comenzó a volverse visible por el frío y una niebla se alzó por todo el cementerio, cuando repentinamente Jarsha gritó al ver una mano fantasmagórica que se alzaba del suelo.
¿¡Qué es esto!? –exclamó el dragón sin poder ocultar su terror cuando los espíritus terminaron de alzarse, cientos de ellos, probablemente todos los muertos del cementerio, quizá más aún. Se acercaron y acorralaron individualmente a todos menos a Saeth.
-Comencemos con la dulce princesa Saeth –clavó sus ojos en la chica que no dejaba de lanzar miradas furtivas a sus amigos a quienes los espíritus se les acercaban cada vez más, todo aquello parecía una horrible pesadilla.
Cyron sonrió al ver el miedo en los ojos de la joven y desenvainó su espada una vez más. Ella hizo lo mismo tratando de respirar despacio para tranquilizarse y haciendo caso omiso de los espíritus que poblaban el cementerio, cada susurrando un lamento distinto que formaban un solo sonido escalofriante e incomprensible. Percibió la sonrisa de triunfo del hombre y se lazó contra él soltando un grito de furia que, si tenía suerte, espantaría sus temores.
Sin mucho esfuerzo, Cyron detuvo su ataque haciendo que las espadas se encontraran con un fuerte ruido de acero que hizo eco en el fantasmagórico cementerio. Podía sentir en el fondo el susurro perturbador de los muertos. Retrocedió un paso y volvió a atacar, una y otra vez, sin mucho éxito. Cyron interceptaba cada golpe sin poner demasiado interés en atacar, simplemente divirtiéndose a medida que crecía la frustración de Saeth al no poder romper sus defensas.
Tomó distancia y se lanzó contra su enemigo con todas sus fuerzas, él la esquivó con agilidad y le dio un brusco golpe en la espalda con la empuñadura, que la tiró al sulo lastimándole el cuerpo contra las piedras que cubrían el suelo.
Se levantó ignorando algunos raspones y pequeños cortes sangrantes y volvió a arremeter con rápidos golpes. Su espada buscó el cuello pero fue detenida, el pecho, pero fue desviada, asi volvió a comenzar la mortal danza. Cada vez que parecía haber hecho un hábil movimiento Cyron la evitaba, hasta que se cansó de jugar y comenzó a contraatacar.
Esta vez Saeth retrocedía ante los ataques. Un grito de dolor le scapo de los labios cuando no alcanzó a evitar una estocada que le rasgó la ropa a la altura de la cadera y le produjo un profundo corte con la afilada hoja de la espada.
Se tapó la herida con la mano izquierda, tratando de mantener la espada firme apuntando a Cyron, mientras daba unos pasos hacia atrás. Tropezó con un lápida tras ella y cayó de espaldas mientras él se acercaba amenazante, pero con la tranquilidad que le daba la confianza de asentirse superior.
Miró a sus amigos nerviosa.
Jaru rugía furioso y lanzaba bocanadas de fuego contra los espíritus sin lograr nada, pues continuaban acercándose lentamente, poniéndolo nervioso, despertando un miedo demencial que no conocía.
Eragon abrió los ojos, pero no había fuerzas en su cuerpo. Jarsha trataba de no ceder al pánico, abrazando al pequeño Kume con furza.
La espada de Cyron descendió hacia el cuerpo de Saeth ya pudiendo saborear la sangre de su próxima víctima, pero un nuevo coraje nació en la joven al ver a sus amigos peligrar, no les fallaría. Esquivo el ataque rodando por el suelo y volvió a ponerse de pié con rapidez. Desenvainó su otra espada y se colocó en posición de ataque haciendo girar el arma en su mano derecha para asegurarse que podía manejarla bien.
-Comenzabas a decepcionarme –Cyron sonrió.
Saeth lo ignoró, sabía que para luchar con él había que ignorar su lengua filosa que la distraía y la enfurecía tanto que no pódía atacar correctamente.
Esta vez espero a que él atacara, y así lo hizo. Evitó el ataque girando con gracia u le lanzó una estocada a fondo hacia el cuerpo. Pero este no era el gigantesco Lorne de movimientos entorpecidos . Cyron era ágil, y lo demostró evitando el golpe. Saeth estaba tan cerca al haber lanzada tan fuerte estocada, confiando en que daría al blanco, que él pudo contraatacar golpeándola en el rostro con su mano libre. Los anillos le arañaron el rostro y el golpe fue tan brutal que la lanzó hacia atrás.
Estuvo a punto de caer, pero apoyó una mano en el suelo para detener el impacto y se impulsó en ella para erguirse frente a él.
Jaru, has eso que hiciste cuando luchaba contra Lorne–se arriezgó a contactarse con su dragón, aunque sabía que Cyron no trataría de penetrar en su mente, consideraba aburrida esa forma de matar a sus enemigos.
No puedo –alcanzó a decir entre su estado de pánico –no sé cómo lo hice y a tanta distancia.
Miró a su enemigo algo temerosa, pero n pensaba rendirse. Volvió a correr para atacar con fiereza, lanzó una estocada con la mano izquierda hacia la cabeza de Cyron que este esquivó moviéndola al costado y rasgó el aire con su espada con la intención de detener la otra arma de la chica, pero consiguió más cuando le erró a su objetivo y el filo hirió a Saeth cortándola en los nudillos. Automáticamente esta soltó el arma con un grito de dolor.
Entonces cometió el error de dirigir la mano izquierda hacia la herida, tratando de cubrirla en un acto reflejo. Cyron aprovechó la oportunidad para hacer un complicado movimiento con la espada como enroscándola alrededor de la hoja violeta, que hizo que la de Saeth, al no estar sujeta fuertemente, se torciera y se le escapara de las manos. El arma de Cyron se zafó con fuerza al no tener otra que le hiciera resistencia y se clavó en la palma de Saeth que gritó a toda garganta ante tal agónico dolor.
Cyron retiró su arma y dio unas palmadas que resonaron en el desolado lugar, por sobre los susurros –Bravo, un buen espectáculo –sonrió –digno de la realeza –rió mirando a Saeth, entonces la sonrisa se desvaneció de su rostro que se volvió amenazante –pero ahora estas inutilizada –la miró con desprecio mientras las lágrimas resbalaban por el rostro raspado de la chica que no podía cubrir ninguna herida sangrante con las manos inutilizadas –Patética - lo miró jadeando mientras él parecía repentinamente más imponente y poderoso –Y ya me aburrí de ti, así que te mataré –la alzó por el cuello haciendo que sus pies colgaran a centímetros del suelo.
-¡Saeth! –gritó Eragon con voz ronca, algo más conciente e increíblemente aterrado, pero los espíritus le impidieron acercarse.
Eragon, estoy en camino – escuchó le lejano eco de la voz de Saphira en su mente que sonó como la voz más cálida que podía oír en aquel momento, en verdad la necesitaba a su lado, se sentía indefenso.
-¡Déjala! –gritó Jarsha mirándolo con el coraje brillando en sus ojos mientras sacaba una espada corta u dejaba a Kume en el suelo tras él.
Cyron rió como si fuera un chiste muy divertido mientras Saeth apenas movía los pies en el aire, demasiado preocupada tratando de zafarse de la mano que presionaba su cuello, ignorando el dolor de las suyas. Pero la sangre que la empapaba sólo lograba que sus dedos resbalaran. Soltó un grito ahogado.
-Creo que he encontrado una nueva diversión –lanzó a Saeth que chocó contra el ángel negro, destruyendo una de las alas y cayendo al suelo cubierta de escombros.
-Lindo lugar para desafiarme, en mi terreno, un cementerio… no muy inteligente –volvió a reír y caminó hacia Jarsha, los espíritus apartándose a su paso –Vamos a acabar con el más débil, la "promesa de los jinetes" –citó burlonamente lo que le había oído decir a Galbatorix –no quiero ofender al "gran rey" ni a los "nobles jinetes" –dio con sarcasmo –pero si esta pequeña e insignificante cosita es el futuro de los jinetes, no creo que tengan mucho ¿Tú qué crees Jarsha Finiarel? –usó el título honorífico con burla y miró al niño frente a él como si le hiciera una pregunta seria. Él no contestó, sino que le devolvió una mirada de coraje.
Saeth se puso de pie con dificultad y los escombros que la cubrían cayeron al suelo dejando algunos restos en su ropa y cabello. Miró a Cyron con furia, respirando agitadamente, pero este, o bien la ignoro o bien no notó que estaba consciente.
El hombre rió con fuerza – miren ese coraje, "lograrás muchas cosas con ello" –aparentó admiración –no lo creo, ese coraje no logrará más que el que alguien diga que no moriste como un cobarde, pero como ninguno de los que te verá morir vivirá para contarlo, tampoco sirve de mucho ¿Verdad? –sonrió divertido.
-No sé cómo lograste engañarme en Surda –dijo Jarsha resentido.
-Fácil –Cyron rió –eres un elfo, siempre saltando y canturreando, felices de lo linda que es la vida, arcoíris y unicornios, abrazando árboles y creyendo en la bondad de los extraños. Unas cuantas palabras corteses, un par de sonrisas encantadoras y los tienes comiendo de tu mano, principalmente los que no han sido endurecidos por la batalla. Las jovencitas inocentes –sonrió al recordar a la elfa que lo guió por Ellesmera –y los niños –le apuntó al cuello con un brillo sádico en los ojos.
Jarsha cobró valor y le apartó el arma con su espada.
-¿El pequeño quiere luchar? –su sonrisa se amplió aún más –no hay fin para mi disfrute –a toda respuesta el niño se puso en posición de ataque.
Eragon no pudo evitar sentir una oleada de orgullo hacia el niño, quien aún luego de ver como había desarmado completamente a Saeth sin una gota de sudor, tenía el coraje de enfrentarlo. Pero por otro lado deseaba que no fuera tan terco, quizá si pasaba desapercibido lograría salir con vida.
Los espíritus retrocedieron completamente para unirse a la masa de fantasmas que acorralaba a Jaru por un lado y a Eragon por el otro.
Jarsha atacó a Cyron, pero este con rapidez vertiginosa evitó el ataque y haciendo un movimiento similar al que usó para desarmar a Saeth, pero mucho más leve, logró que la espada se le espada se le escapara de la mano y callera al suelo.
-Como dije –llevó el codo hacia atrás preparándose para la estocada final –el coraje es inútil niño.
-¡No! –gritó Saeth que había estado acercándose poco a poco con dificultad.
Cyron la ignoró y lanzó el brazo hacia el pecho de niño, Eragon gritó, Jaru lanzó una nueva llamarada de furia, pero estaba demasiado alejado como para hacer mucho más que lamer las lápidas a su alrededor tiñéndolas de negro carbón. Jarsha se encogió de miedo mientras Kume hacía un intento desesperado de proteger a su jinete, trepándose sobre él hacia donde la puta de la espada se dirigía.
Se escuchó un gemido ahogado y los ojos de Cyron se abrieron en sorpresa. Saeth cavó sus ojos en los de él al tiempo que Jaru rugía, entonces descendió la vista hacia la hoja de la espada.
………………………………………………………
CHAN! Como voy a dejarlo asi!?!!!! Qué clase de terrible persona soy? xD sep, les dejo con la duda hasta mañana porque no hay tiempo, estoy de infraganti en la pc de mi hermano pq la mía no prende, así que agradezcan que subo cap!
No se preocupen, el resto está escrito, iba a ser todo un súper cap, pero decidí ceder ante mis instintos Cyrones y dejarlos con la duda xD en realidad hasta el lunes, cuando pueda pasar el resto.
Quién clavó a quién?! O.o no se sabe, sólo yo sé lo que sigue y créanme que nadie lo puede imaginar, el prox cap es TAAAN TAAAN tan xD Pero bueno, no pueden negar que me supere con esta pelea (H) yeah! Es mejor que la pelea con Lorne x3
Como disfruté con Cyron, quizá lo odien, pero me encanta ese personaje, xD tan sanguinario, y sus comentarios jajsjasjajasja eso no vino de mi…. (Tururururururu)
Well, los dejo thanks a Supernaturally, shad gray, clau, azumi, y el review que acabo de contestar xD de una nueva lectora, majo black grax a todos por leer y traten de no matarme por cortarles el cap en la mejor parte jajaja
canciones recomendadas para este cap: haunted, going under y bring me to life, todas de evanescence
yeap, como siempre escuchando temas mientras escribo u.u aunque tengo pocos pq al no tener mi pc tengo nomas los que robe de la compu de mi hermano xD
besotes
.:Val:.
