Hey! Yeap, lamento la tardanza, pero es que mi computadora me esta dando unos dolores de cabeza terribles ¬¬ un problema tras otro, la tuve que formatear y sacrificar todos mis archivos u.U incluidos el comienzo de este capitulo, que lo reescribí, y todo unOne-shoot de Morzany Selena que tengo que volver a escribir y postearlo, perowell, aquí les traigo el nuevocap antes de que me maten xD la historia no acaba aún! Grax por leerme y por losreviews y por todos aquellos que me agregaron a favoritos -

Ahora como en los viejos tiempos xD losreviews!

SupernaturallyMurtagh: El nuevo cap antes de que me mates! jskjajaj como te engañe con elúltimo cap xD perdón, pero no pude resistirme, nah, todavía no termino, aún falta mucho (H) Gracias por leer, mira que me has soportado en todas mis etapas, xD desde que subía todos los días hasta los momentos en los que me desaparecía de la faz de la tierra jajajaja pero ahora no es mi culpa ey! es la tecnología que no me aprecia u.U

Mery'Brisingr: grax por el review, yeah, lo estoy ablandando un poquitin a murty murtagh, pero todas queríamos verlo así xD tan sensible, pero es la última vez que me lo verán sentimental... bueno...quizá la anteúltima xD nada es seguro conmigo. Y en cuanto a lo de cortarlo en la mejor parte ejem.. suelo tener esa mala costumbre xD no se me saca! lo sientoo x3 TT xD

MajoBlack:jajaj otra a la que engañe... bueno, prometo que voy a bajar el nivel de bromas pesadas xD o van a acabar matandome, grax por lereview :)

Akarita:TTmi one-shoot waaaaa!! ya etoy trabajandoen la re-escribicion(?) xD arre bruta, nah, estoy reescribiendolo, y lo tendras pronto ;)

Saludos a todos y gracias de nuevo por leer :D ahora los dejo con el nuevocap

.:VaL:.

...

Eragon abrió lentamente sus ojos, todo su cuerpo le dolía como si lo hubieran apaleado, la punzada en la parte trasera de su cabeza lo cegaba de a momentos y sirvió para que tardara en caer en la cuenta de lo que estaba sucediendo, le dio unos momentos antes de encarar la realidad que estaba frente a sus ojos, o no estaba...

Sus ojos recorrieron el lugar buscando algo que le resultara familiar como para recordar por qué estaba allí, entonces las vió. Dos hermosas espadas cuyas ojas estaban limpias e impecables sobre la fría roca, el agua había lavado toda evidencia, pero los recuerdos comenzaron a golpearlo como una estampida feróz. Buscó con desesperación a su alrededor, algo más, alguien más, pero estaba solo bajo la incesante lluvia. Sólo el repiqueteo contra el suelo y los ocasionales truenos evitaban que el sonido jadeante de su respiración se apoderara del cementerio que descansaba sin emitir ningún sonido, como todo cementerio debía ser, como tendría que haber sido.

Se levantó de un salto olvidando todo dolor físico y corrió hacia la entrada de la Cripta de las Almas donde poco antes había brillado un umbral fantasmagórico. Pero sus desesperados dedos no tocaron más que la humeda superficie de la montaña, intentó todos los medios que se le ocurrieron para abrir la entrada, hasta que sus dedos se lastimaron de tanto forzar la roca impenetrable, la sangre se perdió entre las gotas de lluvia, pero por mas que no quedara nada, su alma aún dolía.

No quería aceptar lo que comenzaba a ser evidente...

Negó con la cabeza para si mismo, rechazando las ideas que querían cobrar terreno, se movió inquieto por el cementerio, pateó las rocas, gritó, incluso le reclamó a voces a las inmóviles lápidas que le regresaran lo que le habían quitado. Toda su desesperación revalzó hasta convertirse en un llanto que lo dejó de rodillas en el suelo, quebrado y roto como nunca se había sentido, esta vez a diferencia de todas las demás había tenido la solución en sus manos, frente a sus ojos, un sólo paso y habría podido regresar todo a la normalidad, pero no pudo... ¿Por qué no pudo? Había estado tan cerca cuando repentinamente todo se volvió negro. Busco por unos momentos en la confusión de su mente hasta dar con la respuesta: Murtagh.

Nunca jamás había sentido tanto odio al escuchar ese nombre, la desesperación dió paso a la ira al poder encontrar alguien a quién culpar y dejó que esta ocupara cada fibra de su cuerpo evitando que el dolor regresara. Había estado tan cerca ¿¡Por qué lo había detenido!? Acaso no le importaba Saeth? Acaso sutraición era tan poderosa como para dejarla de lado a ella? Aún luego de todo lo que decía amarla. Él pudo haberla salvado de no ser por Murtagh, podría haberla traído de regreso y ahora ella no estaría... Se rodeó el pecho con los brazos como si quisiera evitar que el dolor saliera a la luz nuevamente.

Miró a su alrededor con los ojos ciegos de lágrimas.

-¿¡Es esto lo que querías?! -gritó hacia el cielo como si esperara que Murtagh estuviera volando sobre las nubes montado sobre Espina -¿¡Es esta la grandeza del imperio que te prometieron?! ¿¡Estás feliz ahora!? ¡Lo hás destruido todo! -furioso arrojó una piedra contra la entrada de la Cripta de las Almas. La piedra dejó una marca sobre la superficie pero nada más sucedió.

Tratando en vano de calmar la mezcla de ira, dolor, tristeza, agonía, furia y desesperación que lo acosaba volvió a agacharse tomándose la cabeza con ambas manos, apretando los ojos con fuerza, como si eso pudiera desvanecer las visiones que regresaban a sus ojos como en una película, todo lo que había sucedido antes de desmayarse, la sangre... no había rastro de ella, pero la recordaba, recordaba el olor metálico y como caía sobre la roca abandonando el cuerpo de la mujer que amaba...

-Lo siento -sollosó -Debí protegerte, lo siento tanto...

Como venida de ningún lado el ala de Saphira lo rodeó tratando de darle calidés y protegerlo de la lluvia. Había estado tan distraído en sus pensamientos que no la había oído regresar.

-La he perdido Saphira... Yo... -la voz se le cortó, no podía expresar su pérdida con palabras, no podía siquiera intentarlo, se le quebraba el alma cada vez más.

Vamos pequeñajo... te llevaré a Ellesmera -Saphira sabía que nada de lo que dijera le serviría, así que simplemente lo hizo montarse en su lomo, como si fuera un peso muerto, y alzó vuelo a medida que la lluvia comenzaba a cesar. Sentía que su corazón también estaba partido, pero de alguna manera ese dolor había creado una barrera entre ella y Eragon, el dolor que sentía, sabía, no se acemejaba siquiera al que sentía su jinete y por primera vez se sintió desconectada de él. Algo dentro de ella se removió al darse cuenta de lo solo que debía sentirse el muchacho sin esa conexión y con el sentimiento de pérdida grabado en su pecho, pero a pesar de la distancia pudo ver con claridad lo que había sucedido una vez que ella emprendió la marcha para dejar a Jarsha a salvo. Se repitió una y otra vez en su interior que debería haber ignorado la orden de Eragon como tantas veces lo había hecho cuando daba órdenes sin pensar, simplemente guiado por sus sentimientos; debería haberse quedado con él, haberle ayudado. Si las cosas hubieran sucedido de ese modo de seguro no estarían en aquella situación y con la guerra viniéndoseles encima.

No fue mucho el tiempo que les llevó llegar a la ciudad de los elfos, aunque ninguno de los dos era demasiado consciente del tiempo en ese momento, completamente perdidos en sus propios pensamientos. Aparentemente todos los elfos de Ellesmera estaban congregados allí y prácticamente se lanzaron sobre ellos con preocupación al verlos aterrizar.

Eragon los ignoró a todos, incluso a Arya que lo miraba expectante con sus brazos rodeando a un tembloroso Jarsha, se alejó dejando a la congregación atónita y algunos incluso indignados de tal descaro, pero no le importó, en ese momento no le importaba siquiera que todos los elfos deDu Weldenvarden se enfadaran con él, sólo quería estar solo, sin que nadie lo mirara compadeciéndose ni lo incordiara con preguntas o palabras de ánimo, sólo con aquel nuevo sentimiento de pérdida para poder aceptar su duelo.

Sentado al borde de un arrollo dejó que su vista se perdiera en el agua clara y las lágrimas rodaran por sus mejillas hasta fundirse con ella. Como si hubieran estado esperando el momento en que estuviera en soledad, los recuerdos llegaron en ilera, uno por uno, rememorando lo bueno que había tenido y que trágicamente le habían arrebatado. Descubriendo que se había enamorado de ella en el preciso momento en que la vió acercarse acompañada de Brom, con ese desafío plasmado en los ojos, tan indescifrable y misteriosa, como un cofre completamente sellado que al abrirse luego de mucha dedicación de su parte, dejó ver un tesoro más allá de lo imaginable, tan frágil, valiente, tan dolida y llena de coraje, capaz de entregar una sonrisa que brillará más que todo el oro de los reyes, más que el sol reflejado sobre el mar, con una mirada capaz de desarmarlo, enternecerlo, tantas cosas había en Saeth y amaba a cada una de ellas, las había amado incluso antes de darse cuenta de ello.

Recordó las palabras de Angela en Teirm "Hay romance épico en tu futuro; será extraordinario, como indica la luna, y los suficientemente sólido para que sobreviva a diferentes imperios. No se si la pasión acabará bien, pero tu amada es de noble cuna y linaje, y también es poderosa, sabia e incomparablemente bella...", en ese entonces una parte de él sospechaba que se trataba de la misma que se encontraba en el edificio contiguo, en casa de Jeod. Tantas cosas habían pasado juntos en tan poco tiempo que parecía que la hubiera conocido toda su vida, como si fuera que durante sus excursiones al bosque de niño ella hubiera estado correteando a su lado con un simple vestido de esos que usaban las niñas en Carvahall.

Aún podía sentir sus brazos alrededor de ella en la fiesta del Agaetí Blódhren, tan cálida, viéndola sonreír como no la había visto nunca, sonreír para él, mirarlo con esos ojos hechizantes por primera vez de la manera en que siempre había soñado que lo mirara, sin esa sombra de tristeza de fondo, con amor; su suave aliento embriagador, y aquel beso...

El recuerdo del beso quemó como si le hubieran aplicado un hierro candente, el dolor regreso con el doble de intensidad decidido a no marcharse más, extendiéndose por su cuerpo como una enfermedad, debilitándolo hasta dejarlo como un trapo tirado entre medio de los árboles, lejos de los ojos de los demás. Su mano recorrió débilmente su cuello hasta dar con una cadena fría de plata, la sacó de entre su ropa para poder ver el anillo que colgaba de ella... recordaba el momento en que se lo había dado, no había sido un momento feliz, pero aquel anillo le había servido de recuerdo, como prueba de que ella volvería, siempre había mantenido la calidez del cuerpo de Saeth, aún en los días más fríos, pero ese calor había desaparecido ahora...

"-Saeth… -dijo Eragon repentinamente, ella lo miró –te amo.

Los labios de Saeth se curvaron en una triste sonrisa y se quitó un anillo que colocó en la palma de Eragon "

Tantas veces la había visto alejarse...

"Eragon le apartó el cabello mojado del rostro viendo como sus ojos brillaban furiosamente, estaba algo pasmado, pero sin soltarle el rostro volvió a basarla con fuerza, rodeando su cintura con una mano. Cuando el beso se cortó la abrazó con fuerza, no quería perderla, no de nuevo.

-Ven conmigo –le susurró al oído.

No puedo… sabes que no puedo, mi padre… él me controla… y los vardenos… -intentó explicar Saeth.

-Lo siento –dijo la chica –lo siento tanto... "

Una y otra vez la había visto separarse de él, rompiéndole el corazón... La última ves había sido desgarradora, verla alejarse de él de aquella manera, diciendo cosas tan ciertas pero que a la vez no tenían sentido... Era como si ella hubiera sabido que su fin estaba cerca y hubiera querido alejarlo para no herirlo... ¿Pero cómo alejarlo de ella cuando cada parte de su ser vivía sólo con la esperanza de volver a poder reflejarse en sus ojos? De que quizá en alguna vuelta del destino sus labios pudieran encontrar los suyos una vez más...

"Saeth deslizó su mano hasta separarla de la de Eragon, entonces volvió a levantar la cabeza.

-Si eso es verdad, entonces yo tampoco tengo salvación, no luego de todo por lo que he pasado, no luego de todo lo que he hecho.

-No es lo mismo.

-Si lo es… he herido más personas de las que he ayudado, he tomado más vidas de las que he salvado y he sufrido más de lo que he sonreído. No hay salvación para mí.

-Eso no es verdad –Eragon trató de detenerla, pero sus brazosparecían haber perdido fuerza.

-Estoy destinada a la muerte o a una vida de oscuridad, no trates de salvarme, es en vano…

-Saeth… -trató de llamarla mientras ella se marchaba, su voz sonaba ronca -¡Saeth!"

Todas esas veces en que se habían tenido que separar, en que la había visto marcharse de su lado para seguir el camino contrario... al menos en todas ellas nunca había sido definitivo, siempre existía la posibilidad de una "próxima vez", de otro encuentro furtivo, aunque fuera en plena batalla o en terreno peligroso, siempre estaba la esperanza de volver a encontrarse... Eso ya no existía, no quedaba nada, absolutamente nada más que un puñado de recuerdos y un anillo frío que había perdido su esencia para convertirse en un simple trozo de plata con forma "bonita".

Era ahora que finalmente todo su ser terminaba de comprenderlo... Saeth se había marchado... se había marchado otra vez, pero ahora ya no regresaría, por más que doliera ella se había ido para siempre...

La veía una y otra vez en el instante en que la espada de Cyron se clavaba en su abdomen, escuchaba su grito rasgando el aire, la vio en sus pensamientos por horas y horas, sin saber si estaba dormido o despierto. Callendo de rodillas una y otra y otra vez, como si su mente lo torturara por no haber podido salvarla, pero no se movió de su escondite, se quedó allí dejando que su subconsciente lo punzara incesantemente, con la soledad como única compañía.

Durante esa noche la noticia corrió por todo Weldenvarden, la nieta de la reina había muerto, y a muy pocos les importó los acontecimientos sucedidos en el pasado, sabían que ellano era culpable más que de el hecho de haber nacido en el lugar y momento menos indicado. El luto cubrió el bosque de los elfos con su negro manto dejando correr lágrimas y plasmando expresiones tristes. Hasta que a altas horas de la madrugada la noticia llegó a Surda mediante la magia de los elfos que habían reabierto sus comunicaciones con los rebeldes. Fue en ese momento cuando el luto se extendió por prácticamente la mitad de Algaesía, tal como en las visiones de Saeth, multiples sollozos compartieron su lamento en la región. Pero aquel dolor sólo podía durar hasta las primeras luces del alba, en cuanto el sol asomara en el horizonte era tiempo de guardarlo en un lugar seguro y regresar al trabajo, la guerra estaba en camino y ella no sedetenía ante las lágrimas.

A la mañana siguiente Arya con los ojos extrañamente enrojecidos colocó una suave mano en el hombro de Eragon tratando de ser lo más comprensiva posible.

-El ejército está preparándose, te necesitamos...