hola como estan? aqui estoy de vuelta con esta historia que la tenia un poco botada pero la inspiracion me vino a visitar y decidi continuar con ella, bueno, ahora el cap. dejen un review plis!...
Cáp. 6: El Nuevo Líder, Mi Fortaleza.
Habían pasado más de 2 meses desde que me eligieron para formar parte de uno de los equipos que integrarían el laboratorio de Vegetasei. Recuerdo la primera vez que estuve en ese planeta, me pareció un lugar bastante desagradable a la vista debido a su color rojizo, y su árida apariencia pero la emoción en los rostros de mis compañeros era indescriptible, parecía que el solo estar pisando la tierra de ese sitio era un sueño echo realidad, lo que me hizo pensar en dos conclusiones o grupos finales: 1, fueron sacados de sus planetas muy jóvenes y por eso no anhelaban su antigua libertad o 2, ya se habían resignado al echo de que no volverían a ser libres jamás, así que aceptaron su irremediable destino y comenzaron a ser felices con las cosas positivas que aparecían en su camino.
Rogué a Kami por no empezar a formar parte del segundo grupo
Me encontraba un poco mas aliviada que antes, al menos Jann y Zywox se encontraban lejos de mi, entonces con esa calma decidí que si debía permanecer en ese lugar (por quien sabe conato tiempo) debía aprender lo que me estuviese a mi alcance para no quedar como ignorante ante nadie, además de evitarme una muerte segura en manos de uno de esos monstruos por 'no tener interés' en lo que respecta al imperio mas poderoso del universo. La persona más indicada y, en realidad, en la única que confiaba era indudablemente Zack. Aunque con algo de sacrificio logre 'adaptarme' un poco a los cambios de personalidad que este sufría constantemente, debo confesar que con ese defecto y todo a el fue al único que pude considerar mi amigo. Recuerdo que una vez me dijo que me tenia un cariño muy especial, debido a que al mirar mis ojos y mis cabellos azules recordaba a sus fallecidas madre y hermanas, ese echo me entristeció y me hizo recordar a mi familia, los extrañaba mucho y me aterraba pensar en perderlos, por ello me empeñe mas en mi meta: saldría de allí y averiguaría de donde provenía el maldito químico que casi destruye la vida del planeta tierra.
En fin, en los dos meses que tardo el viaje desde la colonia 56-B del norte hasta Vegetasei, el me enseño muchas cosas respecto a las costumbres del imperio.
Aprendí que a la cabeza del imperio estaban 4 personajes importantes: el rey, el príncipe, el maestro y el heredero. El rey era el representante de los Saiyajin y el maestro de los Hollistjin; mientras que el príncipe y el heredero eran los futuros reemplazos de los gobernantes. Ambos tenían el mismo poder sobre el pueblo y las decisiones debían ser tomadas en conjunto por ambos y, según las leyes de la alianza, si no estaban de acuerdo en algo se convocaba a una reunión donde participaban 100 guerreros de elite pertenecientes del clan del aire, de los cuales debían ser 50 Saiyajins y 50 Hollistjins y, aparte de ellos, debían llamar a 10 guerreros del clan del agua y el fuego pertenecientes a razas dominadas por el imperio. Después de reunir a esa gran cantidad de individuos, se hacia una votación anónima, para que nadie se sintiera obligado a votar por el miembro de su misma especie.
Ese sistema fue el que ayudo a darle solución al dilema que se nos presento 2 semanas después de haber llegado al laboratorio, lastima que la solución llego después de la desgracia.
Comenzamos a trabajar inmediatamente que llegamos al gigantesco laboratorio ubicado en el planeta rojizo, pero había un pequeño inconveniente, el cual se conoce comúnmente como falta de compañerismo.
El hecho de que éramos 5 colonias las que habitábamos el laboratorio no era muy bueno por eso, estábamos faltos de compañerismo y no había un líder supremo, en realidad eran 5 los que se debatían ese puesto: los 5 lideres anteriores de cada una de las colonias. Teníamos una gran fluidez de ideas, pero debido a este problema no las conectábamos y no nos ayudábamos a progresar en nada, hubo ocasiones en que inclusive se llegaron a extraviarse planificaciones y químicos importantes para llevar a cabo los experimentos. El sabotaje nos llevo a una terrible situación de conflicto que acabo en tragedia, la primera de muchas que presencie sin poder hacer nada al respecto.
Estábamos trabajando (cada quien por su lado como se había echo costumbre) cuando las puertas del laboratorio se abrieron de par en par. Todos se helaron al ver a un hombre gigantesco, de unos 2 metros aproximadamente, calvo y con un gracioso bigote, aunque la mirada que tenia no parecía nada graciosa, y menos el miedo que estaba comenzando a inspirarme.
Comenzó a inspeccionar la sala con la mirada, se tardo unos pocos minutos, quizás segundos, sin embargo se me hizo un tiempo eterno. Al acabar, su fuerte voz nos dio una advertencia, antes de que ÉL entrara.
-escúchenme basuras. ¡Firmes y aquí, ahora!- en cuestión de segundos estábamos formados en el salón del laboratorio, parados mas firmes que en las mismísimas filas del ejercito. -pero que lentos son, me dan asco, pero en fin. Su real majestad el príncipe esta a punto de entrar, así que traten de comportarse, en especial las zorras que están aquí, por mas que se esfuercen jamás van a gustarle mujeres tan vulgarmente horrendas como ustedes, que les quede claro que solo son instrumentos para el avance de nuestro imperio, y nadie se fijaría en ustedes a no ser que este DEMASIADO necesitado de sexo y no tenga dinero para pagarse a una puta de cualquier callejón de la colonia mas pobre de nuestro imperio… o simplemente quiera violar a una fea, así que no se hagan ilusiones.-
Estuve a punto de atacarle verbalmente, ya que NADIE le dice ese tipo de cosas a la gran Bulma Briefs, pero me quede estática al verlo entrar. No era muy alto, pero su cuerpo estaba muy bien formado, su cola era color café y rodeaba su cintura como una especie de cinturón, poseía cabello azabache en forma de llamarada y su profunda mirada era negra como imaginaba eran las tinieblas. Sus ojos recorrieron a la multitud, aunque con muchísimo menos interés que el gigantón que nos había amenazado. Se cruzo de brazos en pose altiva e imponente y su voz hizo que se erizaran todos los vellos de mi cuerpo.
-¡hmp! Nappa, no debiste agregar eso, saben perfectamente que son unas escorias, no se necesario recordárselos.- deseaba decirle que éramos mas importantes de lo que decía, y que ambos eran concientes de ello, pero realmente me había dejado estática el verlo.
-no esta de mas recordarles su lugar, Vegeta.- escuche que lo llamo por su nombre y desde ese instante comprendí que ambos se tenían una gran confianza, sino ¿Cómo rayos podría hablarle como si fuese su igual? A menos de que en ese lugar las cosas fuesen distintas a como son en la tierra.
-si… se que te gusta desperdiciar tu saliva con cualquier insecto. En fin, acabemos con esto, tengo cosas más importantes que estar aquí perdiendo mi valioso tiempo. Verán, la situación es la siguiente, no están sirviendo para nada, y como la solución anterior que fue aplicada por el heredero no fue la adecuada, según mi padre esta vez me toca a mí intentar calmar a los cerebritos. Los últimos reportes que han llegado al palacio, si es que así puede llamárseles a estas basuras de menos de 10 hojas, han sido un desperdicio total. Las ideas no tienen conexión entre si, mientras unos inventan desarrollos en las maquinas de entrenamiento gravitacional, otros están son los campos energéticos de las naves espaciales y así sucesivamente. En vez de estar perdiendo el tiempo al trabajar ideas por separado, ¡deberían estar trabajando en conjunto todas las estupideces que se les ocurran!-
Ese grito nos puso muy alertas, de hecho, temblábamos del miedo que nos producían esos individuos. El gigante llamado Nappa tenia una sonrisa diabólica en su rostro… ¡¿que demonios le causaba tanta gracia?!
-por ello, he decidido venir a hacerles una ligera advertencia.- miro al enorme bigotudo, el cual no había dejado su sonrisa y miraba un punto fijo, mas bien, miraba fijamente a alguien. -¿y bien Nappa? ¿Ya has escogido?-
Inmediatamente que le hizo la pregunta, se movió a una velocidad que me fue imposible de ver y tomo de la multitud a un joven de color naranja, con un mecho de cabello negro en una coleta, tenía tres ojos de diversos colores: marrón, negro y azul. Lo había tomado del cuello, el joven se movía desesperadamente, a la vez que intentaba soltarse del agarre infernal que estaba sufriendo.
-valla que eres un debilucho llorón, sabia que era la elección correcta.- noté como el agarre se había echo un poco mas fuerte y las lagrimas azules del joven comenzaban a salir de sus ojos. Iba directamente a tratar de salvarle pero el brazo de Zack me detuvo, mirándome con cara de "morirás si lo haces, quédate quieta"
-buena elección, los mas insignificantes se pudren en el infierno primero. Bueno, este es el trato: si me dan avances en el plazo de una semana, no les sucederá lo mismo que a este insecto. Diviértete Nappa, te esperare afuera; que sea tortuoso y muy doloroso, pero no te tardes mas de dos horas porque te estaré esperando para entrenar.- se dio media vuelta y comenzó a salir del laboratorio. -¡que disfruten el espectáculo! ¡Limpien muy bien todo después del show!-
El malvado estallo en carcajadas mientras se retiraba del lugar. Pero al salir comenzó la verdadera maldad. El gigante comenzó a torturar al joven, arrancando las partes de su cuerpo una a una, sin dejar esa malvada sonrisa. La sangre salpicaba todo el lugar, incluyendo el rostro del asesino que solo lamía lo que caía cerca de sus labios, disfrutando el sabor del liquido y mas aun, de nuestro miedo. Al acabar se sacudió las manos, y nos miraba a todos lentamente. Yo estaba como todos, aterrada, me sentía fría, temblaba de pánico y mi sudor recorría mi rostro, sentía que me desmayaría o me daría un ataque de pánico, pero fue peor cuando note que tenia la vista fija en un punto muy cercano a mi, de echo DEMASIADO cercano a mi. Su sonrisa desapareció por completo y comenzó a acercarse, mi respiración se agito, mis ojos se abrieron desmesuradamente y deje de sentir mi cuerpo por unos instantes, los suficientes como para que se diera una conversación con el verdadero objetivo de la mirada del monstruo: Zack.
Tenía una mirada serena, muy tranquila, ¡era como si aquel asesinato no le hubiese afectado en absoluto! Su rostro estaba alto, pero no lo suficiente como para decir que era una altanería lo que estaba haciendo.
-¿y tu que azulito?- estaba serio, como queriendo saber porque rayos no reaccionaba mi amigo, estuve a punto de arrodillarme a pedir perdón por mi vida y la de el, pero el shock no me dejaba moverme del sitio donde estaba.
-¿disculpe?- su voz tan serena y varonil me hizo dudar si era el mismo Zack que yo conocía.
-si, sabes que es contigo…- la gruesa voz sonaba molesta, aunque trataba de disimularlo le era imposible. -¿acaso eres un ex-militar o algo por el estilo?-
-no señor, me he dedicado a la ciencia desde el Día de mi nacimiento-
El ceño del gigante se frunció un poco más. -bien, solo era curiosidad. Encárgate de limpiar esto y comiencen a trabajar de inmediato, mas vale que veamos resultados rápidamente o todos morirán de una manera más dolorosa que esta…-
-entendido señor- no se había intimidado con la amenaza, valla que era un tipo sorprendente.
Vimos como se retiro el sujeto llamado Nappa, y en ese momento inicio la crisis. Se podían observar algunos gritando y llorando, otros se habían alejado en estado de shock, unos inclusive vomitaban por la escena que se había grabado en su cabeza… todos con de terror, todos menos Zack, en quien se podía ver reflejada la tristeza en su mirada, mas no estaba asustado en lo mas mínimo. De pronto me miro fijamente, se acerco y me dio un abrazo muy calido, mientras pasaba una mano por mis cabellos, en forma de consuelo.
-tranquila, ya paso…- sus susurros en mi oído eran realmente tranquilizantes, logre calmarme y al observar su rostro me regalo una sonrisa hermosa. En ese momento aprendí que una sonrisa ayuda mucho en tiempos de crisis.
-gracias Zack…- le regrese la sonrisa. Después de eso observe a mí alrededor y note el caos que la muerte de nuestro compañero había causado en nosotros. -¡escúchenme todos atentamente por favor!-
Logre que todos me observaran luego de varias llamadas de atención, al parecer todo se había calmado un poco
-¿Qué haces Bulma?-
-se que la muerte de nuestro compañero ha sido un echo horroroso para nosotros, pero si queremos salvarnos de un destino igual al suyo, debemos resolver nuestros problemas. Es hora de que elijamos un líder y empecemos a trabajar como equipo, de lo contrario acabaran con cada uno de nosotros…-
-no me digas…- una mujer alterada, al parecer de la misma especie que el joven fallecido, solo que con mas edad. -mi hijo acaba de morir en manos de ese Saiyajin y tu solo piensas en el trabajo. ¡Deberías tener consideración!-
-sabemos que se encuentra en crisis señora.- Zack comenzó a defender mis argumentos. -pero escucho la advertencia del príncipe, si no comenzamos con nuestro trabajo inmediatamente todos moriremos, debemos escoger un líder.-
-propongo que se haga por votación- dije. -una votación anónima y los candidatos serán los 5 lideres de las colonias que anteriormente habitábamos, el que gane tomara las decisiones de trabajo. Si necesitara algún apoyo con algo, le pediría ayuda a los otros cuatro lideres, y al resto de nosotros por supuesto, ¿les parece bien?-
Absolutamente todos me apoyaron, por el temor a peder sus vidas. Yo Creí que era la única que había notado la serenidad de Zack, pero en las votaciones se vio reflejado lo contrario. Gano las elecciones con un 85 de votos a su favor, al parecer todos estaban agradecidos por el echo de que la elección del líder se hiciera de forma anónima, para no sentir que traicionaban a su antiguo líder. Después de la elección (y de algunas miradas de envidia a mi amigo) pasamos todo el día trabajando. Fue impresionante el progreso que hicimos al trabajar en equipo.
Ya era de noche y estábamos a punto de irnos a nuestras habitaciones. Para los científicos de Vegetasei se había asignado un edificio de departamentos, pequeños pero mucho más cómodos que todos los sitios donde me había tocado dormir desde que fui raptada. Lógicamente escogí a la única persona en la que confiaba, mi amigo Zack. Esa noche nos avisaron que nos moveríamos de departamento por el hecho de que Zack era el nuevo líder del laboratorio.
Al llegar, pude ver la emoción de sus ojos, ya que el departamento asignado al líder era un poco más cómodo que el del resto, pero comparado con las comodidades que tenia en la tierra, aquello no era nada.
-¡¿puedes creerlos bulmis?!- mi amigo amariconado apareció, no había salido esa actitud en todo el día, así que no sabia si alegrarme o ponerme triste. -¡hoy fue genial, simplemente genial!- caminaba de un lado a otro en la pequeña salita-comedor-cocina, revisando que todo fuese "perfecto" como siempre lo había soñado. -¡primero me eligen como líder, avanzamos como el 200 mas de lo que habíamos echo en estas dos semanas y luego me dan este bello departamento, estoy tan feliz!- lo vi correr a la habitación, mientras una gota de sudor aparecía en mi frente mientras suspiraba, ese tipo era todo un caso…
Me acerque al pequeño frigorífico, abrí la puerta y vi que tenia todo lo necesario para vivir. "a lo mejor es de esta ventaja de lo que hablan" pensé al instante, ya que los últimos meses había pasado hambre, de echo había bajado algo de peso por ello. Tome el agua y me serví en un vaso, dándole un sorbo. Escuche un grito proveniente de la habitación y corrí enseguida, dejando caer el vaso, el cual se rompió en mil pedazos. Al entrar me sorprendió la visión que tuve.
-¡¿Qué ocurre Zack?!- estaba saltando en la cama, y sus orejas tenían un movimiento sumamente gracioso.
-¡que cómoda es la cama! ¡Weeeeeeeeeee!- agitaba sus brazos al saltar, parecía de cinco años.
Caí de espaldas fuertemente. ¿A quien le alegra tanto una cama individual? Di gracias a kami por todo lo que tenía en la tierra, y rogué por poder volver pronto.
-¡casi me matas del susto, idiota!- me senté en la cama de al lado, y tome mi rostro con mis manos.
Dio un salto y cayo sentado al borde de su cama, mirándome. -lo siento Bulma, es que he luchado tanto por estar aquí, este es mi sueño echo realidad…-
-¿Cómo lo haces?- pregunte, sin soltar mi rostro ni mirarle.
-¿disculpa?-
-eso. Hoy masacraron a un chico frente a nuestros ojos y tu estabas muy tranquilo, demasiado tranquilo diría yo. Por eso te eligieron como líder, por tu carácter. ¿Cómo haces eso siendo un tipo tan bueno?- lo mire, sentí mis ojos cristalizados, seguramente lloraría de nuevo.
Me miro seriamente, se puso de pie y miro por una pequeña ventana que teníamos, por ella se podían observar los campos de entrenamiento y, a la distancia, el gran palacio real. -soy así porque ya no tengo nada que perder Bulma. Dejo de interesarme mi vida el día que murieron mis familiares, aquellas que me enseñaron todo lo que se, las únicas que me querían en este mundo y no me maltrataban como los soldados de aquí.- se dio la vuelta y se sentó a mi lado, mirándome fijamente. Sus ojos estaban cristalinos.
-Zack…-
-las asesinaron frente a mi, a sangre fría. Por ello llevo estos cristales.- me mostró un collar de cristales preciosos, de diversos tonos azules y verdes, me asombro no haberlo notado antes, ya que estaba realmente hermoso.
-ese collar es hermoso, Zack.-
-gracias. En nuestra especie al morir, en vez de quedar un cadáver nuestro cuerpo se transforma en un cristal del color de nuestra piel y, dependiendo de la pureza del corazón, brilla mucho o es un color opaco. Viene siendo el recuerdo de los seres que amamos, si era un alguien de corazón puro y que queríamos de verdad, al guardar el cristal nos dará buena suerte. En cambio si era alguien malo, así lo amemos con el alma, el cristal solo traerá desgracias a su portador, por ello debe ser quemado, para desear que el alma de ese ser descanse en paz, y consiga el perdón por todos sus males.-
-valla, eso si que es interesante…-
-si, los conservo porque mi familia era lo mas importante para mi. Las ultimas palabras de mi madre fueron "nunca olvides tus sueños" por ello he luchado intensamente hasta estar donde estoy ahora, por ella y mis hermanas, ya que se que el sueño de ellas era estar aquí donde estoy yo. Ya la vida no importa mucho, solo deseo cumplir mi promesa con mis familiares fallecidos.- paso una mano por mi cabello, mientras me regalaba una sincera sonrisa. -además, los Saiyajins y los Hollistjins se alimentan del miedo de los seres a su alrededor, al enfrentarlos de esa manera te ganas su respeto o su odio.-
-pero eso significa que podrían respetarte o simplemente matarte al pensar que eres un rebelde…-
-es el riesgo que siempre corro, ya no temo a la muerte por morir, le temo a ella por no poder cumplir mis sueños, sin embargo por esos mismos sueños he decidido no tener miedo en la medida que me sea posible, aunque ningún ser vivo es capaz de no temerle a morir…-
-eso es cierto.- di un gran suspiro y le sonreí. -te prometo que tratare de ser valiente desde ahora.-
Sonrió dulcemente. -pequeña, estoy seguro de que cumplirás esa promesa.- me dio un suave beso en la frente. -ahora duerme, mañana hay mucho trabajo, además las ojeras no son nada bellas y como la mejor amiga del líder del laboratorio debes lucir muy bien, claro que jamás mejor que yo.- me reí y me recosté en la cama, arropándome con la cobija, el apago la luz y se acostó en la suya, acomodándose y durmiéndose en cuestión de minutos.
Aquella noche comprendí que la única manera de ganarle a tus enemigos y miedos, es teniendo el valor para superarlos, también supe que es mas fácil decirlo que hacerlo, pero que con mucho esfuerzo se puede lograr. Me sentí orgullosa de ser amiga de Zack, el cual resulto ser alguien realmente fuerte, aunque sin un valor por su vida, me prometí que trataría de ayudarle a cambiar ese aspecto, antes de quedarme profundamente dormida.
Esa noche soñé que estaba en la tierra, era una enorme conferencia donde todos estaban muy felices. Yo había descubierto de donde provenían las nubes rojas y había acabado con ese químico infernal, Zack estaba a mi lado apoyándome y felicitándome por mi logro, a la vez que decidía quedarse en la tierra conmigo. Realmente mi fortaleza había nacido gracias a el, y esta vez no lo digo por mi vanidad de Briefs.
Este accidente me estaba enseñando mas de lo que creí que aprendería en una vida entera…
Y eso era algo realmente positivo.
Continuara…
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