El funeral

Era un hermoso día. Los rayos de sol alumbraban las caras y las lágrimas. Definitivamente no era un funeral como en las películas. Los pájaros entonaban su canción y mas recordaba a un día tranquilo y alegre. Pero Sakura podía sentir el dolor a su alrededor y el propio. Aunque más le preocupaba una presencia a unos metros de ella.

Cuando había vuelto a velorio, un poco más tranquila, lo volvió a ver. Pero esta vez actuó de forma indiferente. La verdad es que siempre había estado practicando para éste momento. El momento donde tuviera que volver a verlo. Pero hubo algo que la descuadro, encontró a Shaoran sentado al lado de Tomoyo.

Al comienzo trató de no juzgar a su prima sin saber lo que realmente pasaba, pero le costó. La amatista sabía todo sobre ella, incluyendo los sentimientos que tenía por ese bastardo. ¿La estaba traicionando? No, Tomoyo siempre tenía una buena razón para todo. Más tarde hablaría con ella.

Pero no hubo tiempo. Y ahora estaba más que intrigada. ¿Acaso él había inventado algo a su prima?... Y aunque así fuera, Tomoyo no era nada de tonta. No se hubiera tragado cualquier majadería. Entonces ¿Qué diablos estaba pasando?

- ¿No crees que Tomoyo se está comportando demasiado correcta para un momento así? Más que mal, es el funeral de su madre – Susurró Chiharu a Sakura por lo bajo

También se había percatado de eso. Sabía que su prima era madura, pero no una princesa de hielo. Por lo que supo, sólo había llorado cuando le avisaron del la defunción de su tía y cuando la vio llegar al velorio. Y ahora, mientras bajaban el sepulcro bajo tierra, no había derramado ni una sola lágrima. Tenía una expresión triste pero serena. Sin embargo, Sakura lo único que quería hacer era ir a abrazarla porque sabía que esto no le era fácil. Tenía la fuerte corazonada que su prima estaba apunto de derrumbarse.

La razón que le impedía hacer eso era que, justamente atrás de Tomoyo, estaba Shaoran Li. Y, lo sentía mucho por su prima, no estaba preparada para un enfrentamiento. Lo más probable es que sería ella la derrumbada. O, quien sabe, le vendría un arranque de furia y lo mataría ahí mismo. "Muy apropiado para el lugar en el que estamos"…

Comenzaron a echar tierra sobre el féretro. Se escucharon algunos lloriqueos al fondo. Sakura comenzaba a lagrimear. Su tía fue siempre un ejemplo a seguir. Pero, como bien sabía, también estaba cansada. Cansada de luchar y sobrevivir en un mundo de hombres y con una hija. Ahora era su oportunidad de descansar.

Cuando terminaron de poner las flores y dar el pésame a Tomoyo, la gente comenzó a retirarse. Sakura y Chiharu se protegieron de los rayos del sol bajo un árbol un poco alejado y esperaron a que todo terminara. Aunque hubo alguien que aún no se iba.

- Se que tal vez te puede incomodar esta pregunta, pero ¿Qué diablos está haciendo Li aquí? – Preguntó Chiharu

- Esa es una excelente pregunta, sabes. Yo me la he estado preguntando desde ayer

- Entonces ¿No tienes idea de lo que está pasando?

- Ni la más remota.

- ¡Qué extraño! Shaoran es el mayor hijo del perra del mundo, pero no un hipócrita

- Cierto, también pensé en eso. Pero no sé como darle sentido a todo esto

- ¿Y no le has preguntado a Tomoyo?

- No he encontrado el momento. Si no está hablando con alguien, Shaoran le hace compañía.

- Y tú ¿Cómo te sientes?

- ¿Cómo me siento de qué?

- De todo esto. De que él esté tan cerca.

- Bueno, no me ha visto en todo éste rato y ayer tampoco. Lo más seguro es que ni le importe – Sakura bostezó

- ¿Has dormido algo desde ayer?

- He estado toda la noche despierta para poder ayudar a Tomoyo en lo que sea. La verdad es que estoy algo cansada

- En ese caso vete. Ve a tomar una siesta

- ¿Y Tomoyo?

- Tu vete. Yo me quedaré con Tomoyo. Aunque creo que seré yo y Li. Aun están hablando eso dos.

- Gracias Chiharu. ¿Qué haría sin ti?

- Morirte de aburrimiento, claro está. – Fue inevitable para Sakura no reír

- Claro. Te debo la alegría de mi vida.

- ¡Ya pues! Vete a dormir y no te quiero encontrar despierta.

- Está bien, "mamá". Me iré a acostar

- Así me gusta – Chiharu le dio unas palmadas en la espalda y Sakura se fue al automóvil.

Al llegar a la casa se sacó la chaqueta y los zapatos. El lecho la llamaba para dormir. Tomó una frazada delgada y se tiró sobre la cama. Los ojos se le cerraron en el acto.


Traía su bolso nuevo al colegio. Lo había visto en una tienda hace unas semanas y al fin se lo habían comprado. ¿Quién sabe? Tal vez hoy será un buen día después de todo. A lo lejos vio a Meiling y le recorrió un temblor por la espalda. "Por favor, Dios, dame fuerzas" Era su rezo de todas las mañanas. Había días malos y otros tranquilos. Hoy quería un día tranquilo. En especial porque estaba de cumpleaños.

Ya había pasado dos años desde su llegada al establecimiento. Su calvario comenzó más o menos a los dos meses. Sakura era buena en casi todo: Lenguaje, inglés, filosofía, química, música y muy buena en deportes. Esto sin contar con su carácter tranquilo y su carita de porcelana. Era aún una niña, pero ya se veía que pronto sería una bella mujer.

Lo único que arruinaba su pacífica vida era las constantes burlas y golpes por parte de alguno de sus compañeros. En lo que había transcurrido de tiempo, tuvo que cortarse el pelo para arreglárselo después de que Meiling se lo macheteo en una oportunidad después de la clase de deportes, tuvo que aprender a usar la base para esconder algunos moretones en sus brazos por culpa de los sacudidas que le proporcionaban, fácilmente podría ganar un premio por ser experta en esconder marcas de lágrimas, lo más probable es que desarrollo un radar para saber donde estaba cada uno de sus atacante y, pese a todos sus problemas, tenía uno de los mejores promedios de su clase. Y tomando en cuenta que todo esto lo escondía de sus padres y algunos amigos.

La mañana había transcurrido tranquilamente. Era como si nadie se percatara de su existencia. Y eso era excelente. Un día de paz después de todo. ¿Qué mejor regalo de cumpleaños? Iba caminando por debajo de las galerías de la cancha. Ese era el camino más corto para llegar a la biblioteca. Pero su radar se activó y de inmediato se tensó. Y pudo verlos: Mei, Takashi, Naoko y Shaoran. La habían acorralado.

- ¡Pero mírenla! Si tiene bolso nuevo la princesa – Dijo, bromista, Naoko

- ¿Pensaste que no nos habíamos dado cuenta? – Preguntó con cierto sarcasmo Mei

- Bueno, cariño. Espero que lo hayas disfrutado por el día. – Prosiguió amenazante Naoko

En el momento Takashi la tomó por la espalada y le sacó el bolso. Mei lo levantó y lo observó detenidamente.

- No, Meiling… Por favor…- Rogó Sakura

- ¡Míralo, Naoko! Debió haberle costado mucho dinero a tus padres. Pero ellos aun no saben que comprarte cosas a ti siempre será un desperdicio

Mei abrió el bolso y tiró al suelo las cosas que estaban dentro. Sakura comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero sabía que estaban alejados de los demás estudiantes. "Por favor…Haz que se detengan" Pero nunca lo hacían. Y ésta no sería la primera vez. La joven trató de tironear para poder soltarse pero Takashi no la dejó escapar

- ¿Para que luchas si sabes que tengo más fuerza que tú? – Sakura hizo oídos sordos e insistió

- Por favor, Mei, Naoko. Me regalaron ese bolso hoy en la mañana. Devuelvanmelo.

Como respuesta Mei tomó una tijera y cortó las amarras. Las lágrimas comenzaron a agolparse en los ojos de Sakura. Naoko tomó otra tijera y ayudó a su amiga. La joven veía impotente como destruían su bolso nuevo. Cuando estuvo hecho jirones lo sollozos eran inevitables.

- Ahí está tu bolso, princesa – Se burló Naoko

- Aun no. – Dijo Mei y se dirigió a su primo - Shaoran, préstame tu encendedor.

El joven en cuestión estuvo toda la escena aparte en un rincón tan sólo observando. Siempre era así. Él se quedaba a un lado y sus amigos hacían el trabajo sucio. Pero él era tan agresor como los demás. El líder guiando a sus vasallos. Se metió la mano en el bolsillo derecho y le tiró el encendedor a su prima

- Gracias. Ahora vas a recibir tu regalo

Las lágrimas y las súplicas no fueron escuchadas. Le prendieron fuego al bolso y, cuando se aseguraron de que ya estaba convirtiéndose en cenizas, la soltaron. Las risas burlitas hacían de eco en la mente de Sakura mientras ella se acercaba lentamente a lo que quedaba de su bolso, hasta quedar arrodillada frente a esa pequeña hoguera. Lloraba fuertemente y un dolor se formaba en su pecho. Sabía que donde Takashi la había sujetado aparecerían moretones en unas horas más.

- ¿Por qué? – dijo murmurante cuando pudo hablar

- ¿Cuántas veces tendremos que decírtelo? Te odiamos - Respondió Mei - Y lo mejor que podrías hacer es suicidarte para hacerle un favor al mundo.

- Pero por mientras, nos entretenemos. – siguió Takashi

Sakura los miró mientras los sollozos se volvieron más grandes. Finalmente fijó la mirada en el chico que estaba atrás de sus atacantes con aspecto aburrido y de brazos cruzados. Shaoran le devolvió la mirada con la misma intensidad. La joven sabía que si hubiera estado en otras circunstancias se hubiera ruborizado. Pero él nunca la había ayudado. ¿Cómo podía gustarle alguien así?

Los demás comenzaron a caminar devuelta al establecimiento. Pero Shaoran seguía mirándola fijamente. Detener las lágrimas era imposible para Sakura. La chica se paró débilmente y fue a buscar sus cosas que estaban desparramadas por el suelo cortando el contacto visual con el chico. De repente lo escuchó hablar

- Feliz cumpleaños, Sakura – Y se alejó dejándola sola

La chica quedó estática en su lugar, pero segundos después los sollozos volvieron mucho más fuertes que antes. No tan sólo destruyeron su bolso, sino que sabían que era su cumpleaños. Y él se atrevió a burlarse.

Tomó sus demás pertenencias, le echo una mirada tristes a las cenizas que estaban en el suelo y se dirigió a la biblioteca. En el trayecto trató de controlarse pero le era difícil. Ahí se iba el regalo que su madre tan felizmente le había dado. Ahora ¿Cómo explicaría esto en casa? Tal vez Mei tenía razón. Tal vez debería suicidarse para hacerles un favor a los chicos y, al mismo tiempo, a ella misma.


Sakura se despertó bruscamente de su pesadilla. Aunque sabía perfectamente que ese no era un sueño, sino un recuerdo de algo que sí sucedió. "Bonita forma de celebrar los 15 años¿No?". La mujer sintió húmeda la almohada y se dio cuenta de sus lágrimas. Acababa de descubrir los efectos que provocaba volver a Tomoeda. Tener, mientras duerme, muchos más recuerdos de su adolescencia.

Se levantó de la cama y se dirigió al baño. En el espejo observó sus ojos hinchados y vidriosos. Tuvo que volver hacer uso de sus trucos para esconder el rastro de lágrimas. Se arregló el pelo y entró a la pieza. Vio el reloj colgado en una pared y se percató que tan sólo había dormido una hora y media.

Ya no tenía sueño, así que salió al patio a recordar. Si lo meditaba bien, en esa oportunidad había tenido mucha suerte. Ella sabía que pudieron haber sido mucho peor y crueles, como haberle quemado el bolso con sus cosas adentro o haberla golpeado. Pero sí lograron convertir todo ese hermoso día en un infierno. Como resultado, desde ese momento no volvió a llevar más accesorios nuevos al colegio. Siempre trato de lucir cosas simples y que no llamaran la atención.

Pero hubo algo en ese momento que la dañó más que todo lo demás: las palabras de Shaoran. Es que simplemente cuando la persona que quieres te dice palabras hirientes son el doble de dolorosas que si las hubiera dicho cualquier otro. Esa noche lloró más por eso que por su bolso. Aunque, claro, cuando tuvo que inventar una mentira para explicar a su madre que había sucedido con su regalo, fue igual de doloroso que esas palabras. Ver la tristeza en los ojos de su mamá la había tocado hondo.

Nunca se le olvidaron las palabras de Mei: "Lo mejor que podrías hacer es suicidarte para hacerle un favor al mundo". Eso fue lo penúltimo que pensó antes de tratar de matarse. Fue difícil aceptar que…

- ¡Bueno¿No te dije que te quería encontrar acostada, señorita?! – Gritó Chiharu desde un extremo.

- Lo siento, "mamá". Me olvidé – Respondió Sakura sonriente siguiéndole el juego otra vez

- En ese caso tendrás que hacerme una tarta de frutilla para poder perdonarte

- Está bien. ¿Lo hago ahora?

- ¡Claro! Será una rica once. – Chiharu se alejó y Sakura se encaminó hacia la cocina.

Ya no debía pensar en el pasado. Ya demasiadas veces lo había hecho y muchas lágrimas había derramado. Ahora debía aprender del presente y fijar su vista al futuro. Shaoran Li y su pandilla ya no estaban en su vida.


Bueno, al menos no me tome tres mese en escribir este capítulo. Pero sólo fue porque era fin de semana... El que viene tomamará más tiempo. Espero que ahora haya quedado más claro lo que tuvo que sufrir Sakura. Supongo que pude haberlo hecho mucho peor, pero ¿Para qué si ya se entendió la idea?.

En el siguiente capítulo se viene Shaoran y su historia. Creo que ya era hora¿No?. Y felicitenme... Este capítulo fue un poco más largo )

Muchas gracias por los reviews!!... Comprendo que a veces es una lata... Así que gracias por su tiempo

Johanna-Ikari: Es cierto. El manotaje se ve todos los días. He escuchado historias realmente horribles sobre esto. Pero los responsables son siempres unos cobardes con poca autoestima y envidiosos. Te apoyo en todo lo que dijistes!! Espero que disfrutes el 2º capítulo

Pili: Me alegra que te haya gustado!! Acá está el segundo capítulo.

Celebraint Orwin Dumbledore: Es un placer que te haya agradado la historia!! En este capítulo se explica un poco más lo que pasó entre Shaoran y Sakura. Pero no te preocupes. Ya pronto se sabrá todo (Ésta historia no tienen muchos capítulos...O al menos eso plané)

YiNg Fa SaTiNe Li: Es cierto. Ni yo había leído una historia que abordara este tema. Por eso me apuré en escribirlo!! P Gracias por el apoyo!

gabyhyatt: No sé si la historia es tan triste... Supongo que con el tiempo se irá aclarando eso. Por lo de "pobre Sakura", creo que hay más de un "pobre" en la historia. Pero ya lo averiguaras! Gracias por el review

wiwi: No sé porque diablos te gustan tantos mis historias. Y eso que son pocas. Pero no hay más grande honor y placer que eso. Muchas gracias!! Y me alegro que en tu colegio el manotaje no se permita!!!... ¿Las edades de Saku y Shao?... Mmm... Si no me fallan mis cálculos sería 25 años. Todo unos adultos. Disfruta la historia!!

Nos vemos pronto!!

Good night and goos luck...