Verdades ocultas

Shaoran se sentía derrotado. Derrotado, herido, avergonzado, cansado, impotente, enojado y triste. Se sentía jodido hasta lo más profundo de su ser. Y lo peor, merecía sentirse de esa forma. Porque no debió haber lastimado a esa chica cuando era un niño. Tampoco cuando era un adolescente. Y menos ahora cuando ya era un adulto. Pero lo seguía haciendo y no sabía como detenerse.

En el caso de esta noche, no sabía exactamente en que había caído, pero sabía que lo había hecho en grande. ¿Qué es lo que había dicho para enfurecerla tanto? Muy buena pregunta. No podía recordarlo claramente, porque estaba cansado después de tanto trabajar ese día, aun se sentía embobado por estar tanto tiempo al lado de Sakura y se bebió la mitad de una botella de whiskey. ¿Resultado? Todo un lío en su cabeza.

Ahora debía atenerse a las consecuencias. No por los hechos en el apartamento de Tomoyo, sino porque ese día debía despertarse temprano para despedir a su hermana y sobrina que iban al sur del país a visitar a unos tíos, los últimos que Fanren iba a visitar en todo su "tour"

- Yo pensaba que habías venido a averiguar si estaba bien, pero has aprovechado para hacer toda una gira familiar¿No, Fanren?

- Es que encuentro muy descortés no visitar a tus parientes cuando estás tan cerca – Respondió la mujer mientras peinaba a su hija

- Yo nunca los visito. Y eso que vivo aquí – Dijo despreocupadamente Shaoran mientras comía una manzana y se afirmaba del marco de la puerta

- Es que tu eres un descortés

- No lo soy

- A ver… ¿Cómo se llama el tío, primo del tío Lao Yen?

- Eh… ¿Viejo pedante?

- ¿Ves? Ni siquiera lo recuerdas

- ¡Pero si todos son unos viejos pedantes! Y no se me da tratar con gente que me molesta mucho

- Te molestan porque llegaste a este país sólo y para quedarte, eres el próximo líder de nuestro clan por lo que debiste haber sido abogado o haberte relacionado con cualquier cosa política, pero terminaste siendo médico y, por último, pero no menos importante, no te has casado todavía

- Más razones para no ir a ver a ninguno de esos viejos endemoniados. Y mucho menos a sus esposas que llegan a transformar a la abuela en un ángel

- Una lástima, por lo que te tendrás que quedar sólo estos tres días sin ninguna compañía

- Como si no lo hubiera estado antes de que llegaran – murmuró más para sí que para su hermana

- ¿Tan malos son los viejos pedantes, tío? – Interrumpió Kari desde su asiento

- ¡Kari, no los llames así! – Exclamó Fanren consternada

- Sí, pequeña. Son peor de lo que imaginas - Dijo ésto al momento de terminar su manzana y botó los restos a la basura

- ¡Shaoran! Sabes que eso no es verdad

- Da igual. Ya lo averiguarás, Kari – Le pequeña comenzó a preocuparse e iba a reclamara a su madre, pero ésta se adelantó en hablar

- Ve mejor a buscar tu abrigo, Kari, afuera aun sigue lloviendo.

- Está bien – respondió la pequeña muy pensativa imaginando a esos otros tíos y salió del lugar. Los dos hermanos quedaron solos

- ¿Por qué siempre me haces quedar como la bruja, Shaoran? Siempre que trato de enseñarle buenos modales e implantarle valores a Kari, me haces quedar mal ante ella

- ¡Pero sí son unos viejos pedantes! – Siguió reclamando – Y tú lo sabes. ¿No te acuerdas cuando el tío Gin dijo que eras poca agraciada y te comenzó a comparar con su hija? – Al escuchar eso Fanren se sonrojo notoriamente

- No fue tan así… - Comenzó a dar explicaciones, pero la interrumpieron antes

- Estaba atrás tuyo en ese momento. Te dejó en total vergüenza.

- El tío Gin estaba ya viejo en esos momentos

- Fanren, se una buena perdedora y acepta que te gané por una vez.

- Está bien, está bien. Son unos viejos pedantes pero al menos soy educada, a diferencia tuya. Y eso me recuerda¿A qué hora llegaste anoche? – Shaoran sonrió

- No sabía que me había convertido en tu hijo ahora como para que me controles

- No eres mi hijo, pero sí mi hermano menor. Dijiste que irías a la casa de Tomoyo a dejarle su celular, pero yo sé que no era de ella

- ¿Si? No me digas ¿Y cómo lo sabes? – Preguntó fastidiado

- ¿Quién crees que le abrió la puerta a Kari ayer en la tarde? Y debo decir que la mujer que la acompañaba no era exactamente la Tomoyo que conozco.

- ¿Y cuál es tu punto? - Preguntó irritado el hombre

- Ella era tu adorada Sakura. Me lo dijo. De ella era ese celular

- Si piensas que anoche sucedió algo que haya mejorado las cosas, estás muy equivocada

- No sé que sucedió. Y no te preguntaré. Pero ¿Te das cuenta de lo que has hecho? Estuviste casi dos horas con ella.

- Estaba casi borracha cuando llegué

- Algo es algo¿No?

- Ni tu abrumador positivismo me animará

- ¡Mamá! Ya encontré mi abrigo. ¿Es muy necesario que vayamos donde los viejos…? – Inició Kari pero fue cortada por su madre

- Sí, y no se diga más. Aparte, yo se que te gustan los desafíos

- Buena forma de salir del paso – Le murmuró Shaoran a su hermana por lo bajo

- Cállate – Respondió Fanren pegandole en la pierna. Shaoran tuvo que reprimir un gruñido – Vamos, Kari – Tomó a su hija y se dirigió a la puerta mientras Shaoran las seguía.

- Dejé algo de comida por si te da hambre. Si no te gusta, te cocinas – Como respuesta el hombre achicó sus ojos de forma suspicaz

- ¡Adiós tío! Nos vemos en unos días ¿Me extrañarás? – Shaoran se arrodilló y abrió sus brazos para su sobrina. Kari de inmediato fue hacia el y correspondió su gesto

- Claro que sí, pequeña tormenta – Y le dio un beso en su pelo.

- Bien, porque yo igual.

- ¿Y ningún beso para mí? – Preguntó inocentemente Fanren

- Tal vez uno. – Se acercó a ella y la abrazó – Cuídense en el trayecto. Aun llueve mucho y hay viento

- Lo haré. Vamos Kari, y cúbrete tu cabeza.

Las dos se dirigieron al auto mientras Shaoran las miraba desde la puerta. Y cuando se iban alejando de la casa, Kari comenzó a despedirse efusivamente desde la ventana trasera. Cuando ya no las divisó en el camino, entró a la casa y se quedó mirándola. Iba a ser otra triste y solitaria tarde.


Ya era mediodía y Sakura no bajaba a almorzar aun. Y esto tenía a Tomoyo terriblemente preocupada. Ya era suficientemente malo que a su prima le haya nacido un odio desmesurado hacia alguien (Cosa que, pese a toda adversidad, nunca sucedía en ella) Y lo peor, no sabía si empeoraría cuando supiera todo. Aun quedaban demasiadas verdades ocultas y si no se apuraba en contarlas les haría un daño horrible a dos de las personas que más quería. Al diablo su promesas y su juramentos de guardar silencio.

De repente sintió ruido. El mismo ruido que hace una persona al bajar las escaleras. Nada de asombroso en ello. Lo chocante fue ver a la desconocida que bajaba por ellas.

- ¿Sakura? – Tomoyo no podía salir de su estupefacción

Parece que su prima había aprovechado muy bien la mañana. Porque ese hermoso pelo color miel que, hasta ayer, llegaba a su cintura, ahora llegaba hasta un poco más arriba de sus pechos. Suerte para ella que no el quedo mal. Su cabello, adelante, estaba más largo que atrás. No era feo y hasta se podría transformar en una moda. Pero era diferente, y jamás pensó que ella se volvería a cortar el pelo ya que siempre que hablaban de ese tema a ella le recordaba de inmediato cuando Meiling se lo macheteo. Y sus ojos… Esa era otra historia. Ya no estaban vivos. Ya no había luz en ellos. Estaban opacos por tanto llorar y por la falta de ilusiones.

Y como sus ojos fue la comida de ese día. Rodeado de un aire pesado, lleno de hostilidad, preocupación, desesperanza e hiriente. No hablaron, y Sakura no levantaba la cabeza del plato. Tomoyo y Chiharu tan sólo se miraban. En una o dos ocasiones trataron de hablarle, pero ella evadió sus intentos. Cuando terminaron no mejoró su situación. Y ya en ese punto Tomoyo estaba que se largaba a llorar. Ella nunca quiso esto. Y no iba a permitir que sucediera

- Saku, debemos hablar – Dijo cautelosa la amatista

- ¿Sí? – Preguntó indiferente la chica mientras miraba por la ventana llover.

- Si. – Tomó aire para comenzar a decir lo que probablemente le costaría más revelar en su vida – Ah… ¿Te cortaste el pelo, no? – "Vaya forma de empezar¿No, Tomoyo?" Sakura la observó con una mirada obvia – Bueno, no es eso de lo que quiero hablar, pero me está costando

- Dilo de una vez – Dijo hostilmente Sakura. A Tomoyo se le comenzaron acoplar las lágrimas en sus ojos – Prima¿Qué te ha pasado?

- Nada, sólo he enfrentado la realidad. Esta vida de mierda apesta

- ¿Tan importante para ti era saber si Shaoran sabía tus sentimientos?

- ¡No me hables de ese bastardo! – Sakura se paró – Ya he tenido suficiente dolor y problemas a causa de él. Ahora quiero seguir adelante - Sintieron el teléfono sonar, pero Chiharu fue a contestar dejando a las primas solas - Lo que me recuerda que pasado mañana me iré de aquí. Ya lo he arreglado

- ¿Te irás? – Preguntó Tomoyo incrédula – Yo pensaba que te quedarías hasta navidad

- Ya no. Pero si quieres te vienes conmigo a mi casa

- No – Dijo lastimera la amatista y con un nudo en la garganta – Disculpa¿Dónde está mi prima? – Al escuchar esto Sakura sonrió.

- Muy chistosa - Respondió sacásticamente

- Sakura, no te puedes ir sin saber la verdad

- ¿Verdad? Ya lo se todo. No hay nada que cambie las cosas

- No, no lo sabes todo. Te dije que sabía secretos que le pertenecían a otro y que le correspondía a ellos decírtelos. Pero me he equivocado, debí decírtelos desde el comienzo. Desde que los supe.

- ¿Y que me dirás? Haber, déjame pensar. La verdad es que Meiling tan sólo trataba ayudarme, y que todos esos golpes era su forma de demostrarme cariño¿No? Espera, espera – Dijo fingiendo aun más incredulidad – La verdad es ayer escuche muy mal y Shaoran era un total ignorante de lo que me estaba pasando¿Verdad?

- Sakura, por favor, escúchame… - Comenzó Tomoyo pero Sakura la interrumpió

- Shaoran siempre estuvo ahí y jamás hizo nada – Ahora a Sakura se le acoplaban las lágrimas – Al menos Mei no era una hipócrita como él. Como aun lo es.

- ¡Basta! No hables así de él

- ¿Y lo defiendes? – Las lágrimas cayeron, pero Sakura rió incrédula – Realmente no entiendo de que lado estás

- De ninguno. Pero déjame explicarte

- ¿Explicarme qué? – Se secó su cara con su manga - ¿Sabes? Jamás le he deseado un verdadero mal a nadie. Pero a él no le puedo desear ningún bien. Espero que la vida le sea igual de mala como él me la hizo a mi.

- Y ya la está viviendo – Tomoyo lloraba amargamente. En especial por lo que acaba de escuchar. Su prima, en menos de un día, había cambiado a una total extraña. Y le dolía no haberlo evitado - ¿Realmente Shaoran sabía lo de tus sentimientos? Sí. Pero no desde el comienzo, como Meiling te lo hacía creer.

- No entiendo… - Dijo confusa Sakura

- Tu misma lo dijiste en esa época. Mei y su pandilla ya no te molestaban como antes¿No? – Sí, Sakura lo había dicho. En ese fatídico año, antes de que tratara de suicidarse, ya no recibía tantas burlas y molestias por parte de sus atacantes. Nunca había entendido exactamente porqué. Y ya ni siquiera veía a Shaoran.

- Ya¿Y que tiene que ver eso?

- ¿Y quién crees que se encargó de que te dejaran de molestar tan habitualmente? – La miró obviando la respuesta. Sakura estaba confundida

- ¿Él? – Preguntó, temiendo la respuesta. Tomoyo asintió. Nuevas lágrimas cayeron – Sigo sin entender

- Saku – Tomoyo se acercó a ella – Ya te lo dije, Shaoran si sabía lo de tus sentimientos, que de por sí jamás logro entender. Pero no desde el comienzo, sino poco antes de tu "accidente".

- Entonces sí me ayudo – Susurró la chica. La amatista asintió – Dios, mi cabeza – Se llevó sus manos hacia ella y cerró fuertemente los ojos

- Y hay más.

- ¿Más?

- Sí – Volvió a tomar aire, la miró a los ojos un momento y después comenzó – Él me contó que un día las cosas fueron diferente. Créelo o no, Shaoran siempre estuvo atento a lo que te pasaba ya que se había dado cuenta que apenas se descuidaba sus amigo te atacaban. También había aprendido tu forma de reaccionar, por eso le extrañó que no hayas hecho nada de lo que, para un día normal, habituabas hacer. Por lo que te siguió

"Al comienzo le llamó la atención la dirección que tomaste, pues era totalmente contraría de la que tu llegabas en las mañanas. Caminabas a lugares donde él jamás pensó que vivirías. Eran alejados de la ciudad, casi entrando al bosque. En eso te perdió de vista. Te buscó un buen par de minutos muy preocupado ya que esos sectores se veían peligrosos y apartados, hasta…" – Tomoyo la volvió a ver y observó como el llanto aumentaba más y más en su prima. Por su parte, Sakura podía imaginar todo lo que le estaban contando. No le era muy difícil, pues jamás podría olvidar ese día

- ¿Hasta qué? Dímelo, por favor – La verdad es que no necesitaba escuchar más. En lo más profundo de sus ser sabía lo que venía

- Te encontró en unos baños públicos. Y creo que ya sabes lo demás. – En ese momento Tomoyo sintió que su prima se caía y la tomó - ¡Chiharu, ayúdame! – Entró al salón la chica que se había mantenido aparte todo este tiempo para que sus amigas pudieran hablar.

- ¿Qué pasó? – Dijo al ver a las dos llorando y a una media desmayada

- Ayúdame a subirla al sillón.

Finalmente lograron tranquilizar a Sakura que estaba acostada en el sofá mientras su cabeza se apoyaba en las piernas de Tomoyo. Habían estado toda la tarde consolando y llorando. Ya pronto se iba a oscurecer.

- ¿Cómo me llevó al hospital? – Preguntó Sakura después de horas de silencio

- Creo que justo estaba pasando un señor por ahí y le ayudo. Tuviste suerte, porque era muy raro ver a alguien por esos sectores. No sé si te llevó en auto o en taxi. Lo que sí se es que estuvo en el hospital todo el tiempo contigo hasta que llegó mi mamá.

- ¿Tía Sonomi? – Preguntó levantando la cabeza para poder ver a Tomoyo

- Sí. Ella llegó primero. Obviamente Shaoran no le dijo nada de que fue él el que te salvó. Pero lo supuso. Después te mejoraste, tú y tu familia se fueron de Tomoeda y jamás supieron quien fue tu salvador. Pero mi mamá se encargó de averiguar eso. Grande fue su sorpresa al saber que tu rescatador era el sobrino de uno de sus socios en China. Y más cuando supo toda la verdad. Desde el manotaje hasta los últimos días que sufriste en tu preparatoria. Si mal recuerdo casi lo mata. Esa fue la razón por la que me hice amiga de Shaoran, mi mamá lo trajo a mi mundo. No se me hizo fácil creerle todo lo que me contaba, pero al final le terminé creyendo su historia. No sé si ha sufrido lo mismo que tú, pero está próximo. Y me imagino como estará después de lo de ayer – Esto último lo dijo más para sí que para su prima

- La que sufrió ayer fui yo, no él.

- Ah… Hay algo que aun no te he dicho.

- ¿Aún queda más por decir? – Sakura se levantó y se sentó en el sofá - ¿Cuántos secretos se pueden guardar?

- Te juro que éste es el último - "Y el peor" Pensó la amatista

- No sé que podría ser. Creo que ya nada me podría impresionar ahora. – Tomoyo miró a Chiharu y ésta le respondió su mirada de la misma forma. No sabían que pasaría ahora.

- Cariño… Después de lo del hospital Shaoran regresó a China. Pero no pudo quedarse ahí mucho tiempo. Se quedó atado a Tomoeda en cierto modo y tú eres la responsable de eso

- ¿Y cómo yo sería responsable de eso?

- Porque como él jamás entendió como una chica se podía enamorar de una persona que, de una u otra forma le hizo la vida imposible, él, al final, también se enamoró de esa chica

- ¿Perdón? – Sakura se confundió con lo que dijo su prima. Tomoyo, por su parte se acomodó y le tomó sus manos.

- En otras palabras, Shaoran, al final, también se había enamorado de ti. Y aun lo hace

Tomoyo hubiera preferido que llorara. Pero Sakura simplemente se quedó quieta y mirándola fijamente con un ceño en su frente. No sabía que es lo que podría estar pensando o, tal vez, procesando en su mente. Tal vez había sido mucho para ella en un día. Tal vez…

- ¿Sí? – Preguntó Sakura con un dejo de esperanza en su voz.

- Si. – Asintió - ¿Las cosas no son tal cual como parecen, no? – Tomoyo pudo ver el cambio que se estaba produciendo en ella. Sus ojos la delataban otra vez.

Era difícil de creer, pero ¿Cómo no creerle a su prima cuando ésta hablaba tan fervientemente y con tanta credibilidad en sus palabras? Sakura se paró y caminó unos pasos pensando. Después se sentó en lo que encontró atrás suyo y le fue inevitable no llorar otra vez. Pero no de pena y dolor, como lo hacía antes, sino de alegría. De una alegría desmesurada que estaba creciendo en ella

- ¿Y por qué jamás me dijo nada?

- ¿Y qué esperabas? – Preguntó la amatista - Shaoran siempre se ha sentido culpable por todo lo que te habían hecho. Nunca te ayudó y jamás trató de detener a sus amigos. Hasta hubo un momento en que pensó que él era el mayor responsable de tu intento de suicidio

- Eso no es cierto – Contraatacó Sakura en el acto

- Pero él así lo creyó. Y te apuesto que así aun lo cree

- ¿Y tú, Chiharu? – Sakura miró a su amiga que estaba sentada en una silla un poco alejada - ¿Sabías todo esto?

- No hace mucho. Tomoyo me lo contó hace unos días atrás.

- Sigo sin entender. ¿Por qué no me lo dijiste, Tomoyo? – Preguntó lastimada Sakura. No podía entender cómo sus amigas le guardaron todo esto por tanto tiempo.

- Porque eso le correspondía a Shaoran. – Respondió Tomoyo – Y si te refieres a lo de él con respecto a tu suicidio, él así me lo pidió.

- Debo ir a hablar con Shaoran – Dijo Sakura mientras se paraba e iba a buscar una chaqueta

- ¿Qué? - Tomoyo también se paró del sofá en el que estaba - ¡Pero si está lloviendo y pronto será de noche!

- Da igual – Salió de la habitación y se dirigió a la puerta mientras sus amigas la seguían

- Sakura, ni siquiera sabes si está en su casa – Dijo Chiharu al llegar donde su amiga

- No importa. Necesito hablar con él – Se dio vuelta y miró a sus amigas – Gracias Tomoyo por contármelo. Y traten de comprenderme, si no hablo con él me volveré loca – Las tres se quedaron quietas mientras se miraban unas a otras. Parecía que el tiempo se hubiera congelado a excepción de la lluvia

- Está bien – Murmuró la amatista rompiendo el silencio. Sakura sonrió, se acercó a ella y la abrazó.

- No te preocupes. Todo va ha estar bien. Ya no me hace daño – Le susurró. Se volvió a girar y salió del apartamento dejando solas a sus amigas

- ¿Qué te dijo? – preguntó Chiharu después de unos minutos

- Está aprendiendo a superarlo. Ahora la responsabilidad de curar el alma de Sakura recae en los hombros de Shaoran - Tomoyo se volvió a la casa y se dirigió a un pequeño cuarto – Creo que necesito un vaso de vino – Abrió la puerta y buscó unas botellas - ¡Hey! Chiharu¿Tú te tomaste las botellas de vino que tenía aquí?

- ¿Yo? – Preguntó sorprendida la aludida – ¡Ni siquiera sabía que tenías alcohol en esta casa!

- ¡Y también te tomaste la de whiskey!

- ¡Yo no he tomado nada!

- ¡No lo puedo creer! Ahora deberás pagármelas.

- ¡Pero si yo no he tomado nada!

- ¡Y justo cuando las necesitaba! – Tomoyo se tiró a un sillón y trató de relajarse. Tan sólo esperaba que Shaoran no fuera lo suficientemente idiota como para no arreglar las cosas. Porque sino, ella misma se encargaría de patearle el trasero cuando lo viera.


Holitas weritas! (Éste es el saludo estúpido que tenemos con mis amigas) Lo siento por la tardanza.Pero felicítenme, al fin se me acabó el año escolar!. Ahora abrá más tiempo para escribir.

Con respecto al capítulo creo que es crucial para la historia. No es el clímax, pero desde ahora comienza el verdadero drama. ¿Un poco fome? Lo siento!! Es que debía escribirlo de ésta forma para que quedaran las cosas claras. La verdad es que todo lo que puse lo iba a resumir a una página de word e iba a escribir lo del siguiente capítulo, pero creo que esto es importante. Tanto como para tener un capítulo propio

Jajaja, cuando en el capítulo anterior me refería a lo de los reviews, no era para dar pena o algo así. No pedía expliaciones, en serio. Ya dije, esta historia es más mi desafío personal. Con o sin reviews lo terminaré, por el bien de mis futuras historias. La diferencia recaería en el tiempo con que vaya actualizando. De todas formas, muchas gracias por lo que me han dicho!!! De verdad, aprecio esos minutos que le dan a escribirme algo. (Si yo igual comprendo cuando nos da la flojera y no queremos dejar ningun review. Muchas veces me ha pasado)

También hay otro tema que quiero tratar. Ese es el de Meiling. Muchas creen que podría volver, yo igual me lo propuse. Pero hace unos días se me iluminó y le di una vuelta a la historia (Al menos en mi mente) Lo más probable es que no reaparecerá en la historia. No por no saber como, sino porque no quiero que la responsabilidad de todas las tragedia que vendrán recaiga en alguien. Quiero que sea obra del destino, meros accidentes. Espero que no se molesten con mi decisión, pero confíen en mi. ¿Quién sabe? La historia podría gustarles más de la forma en que yo me la estoy imaginando.

Las respuestas a sus reviews las subiré en unos minutos más a mi profile.

Nos vemos pronto

Good night and good luck!