Desatando pasiones

La lluvia arreciaba sobre la cabeza de Sakura mientras corría. Y parecía que no iba a detenerse en algún momento pronto. Mala suerte para la chica, pues aun no encontraba un taxi y daba la impresión de que ningún bus trabaja ese día. Como si el destino quisiera que nunca llegara a esa casa alejada de la mundana ciudad. Y era justamente en esos momentos cuando se recordaba mentalmente que debía comprarse un paraguas o un auto. Aunque más le preocupaba que él no estuviera en su casa. No quería ganarse un resfriado por nada.

- ¡Cuidado, estúpida! – gritó un tipo desde su auto. Estuvo apunto de atropellar a Sakura

- Lo siento – Se disculpó

- ¿Qué acaso no ves que el semáforo está en rojo? – Preguntó el hombre furioso haciendo caso omito a las disculpas de la chica

- Es que me distraje... – Comenzó a balbucear

- ¡Son mujeres tontas como tú las que sufren accidentes de esta clase todos los días! – Muy bien. Hasta ahí llegaba su paciencia. Ella sabía que había cometido un error, pero este tipo de verdad se estaba pasando

- Señor, sé que me equivoqué por no ver el semáforo, pero usted no es nadie para…

- ¡Hey, Takashi! Déjala en paz – Dijo una voz a lo lejos

Por la cabeza de Sakura se le vinieron dos cosas. Una, la voz del tipo que la estaba defendiendo le era demasiado conocida. Y dos, le fue inevitable relacionar el nombre del tipo del auto con su viejo "amigo". Aunque no podía ser él. Porque si lo era, Dios, no quería ni verlo para cuando tuviera 50, pues lucía como uno.

- Vamos, abuelo. A cualquiera le hubiera pasado

- ¡No soy tu jodido abuelo, jovencito!

- Está bien, señor. Ahora, le dará su merecida disculpa a la señorita por su falta de educación.

- ¡Pero si fue ella la que casi se mata!

- Sí, y ella dijo "Lo siento" si mal lo recuerdo. Y usted ni siquiera la escucho.

- ¿Y quién te crees que eres?

- Tu mejor amigo en este último tiempo. Y mejor te apuras en disculparte, pues cada vez llueve más fuerte.

Sakura no sabía si reír o largarse a llorar otra vez en el día. Al menos de seguro hablaría con Shaoran. Sin darse cuenta ya había llegado a las localidades cercanas al bosque, pero no se había percatado de ello. Se había perdido demasiado en sus pensamientos. Y ahora se encontraba en una patética situación. No sabía como diablos enfrentaría a Shaoran, casi le atropellan y por eso un señor loco le había gritado y, por último, ella no podía lucir más desastrosa. Su pelo pegado a su cara por la lluvia y sus ojos hinchados de tantas lágrimas derramadas.

No podía decir lo mismo del idiota del que estaba enamorada. El pelo mojado sólo lo hacía lucir más misterioso, la ropa marcándole el cuerpo mostraba su excelente estado físico y sus ojos brillaban con un dorado que muy pocas veces le había visto. No era justo. Con él siempre se sentía como el patito feo.

- Está bien, está bien. Muchacha, disculpa por haberte dicho que eras un estúpida por no haber visto el semáforo como cualquiera persona normal lo hubiera hecho y… - Partió el viejo, pero Shaoran lo detuvo

- Basta, creo que entendió el mensaje. Ahora, como te apreció mucho y soy tu doctor, te irás a tu casa y no sacarás de quicio a nadie más¿Bien?

- Exacto, te hago caso sólo porque eres mi doctor. Y tú niña, ten más cuidado

- Lo tendré – Lo curioso fue que no deseaba que el viejo se fuera. No por su grata compañía, sino porque no quería quedarse sola aun con Shaoran. Finalmente el viejo se fue en su auto dejándolos solos.

- ¿Qué haces por estos sectores y con esta lluvia, Sakura? – El hombre se dirigió a la chica

- ¿Igual me vas a regañar?

- No, pero si seguimos aquí nos resfriaremos. Creo que no me puedo dar ese lujo y me sentiré muy culpable si terminas en una cama

- ¿No te puedes dar ese lujo? - Preguntó Sakura. No había entendido lo que él trató de decir.Y, en el fondo, quería hacer tiempo

- Tengo mucho trabajo, en especial en esta temporada de frío. No puedo verme obligado a faltar al hospital – Cuando ya llegó donde ella le señaló el camino hacía su casa mientras que con la otra mano cargaba una bolsa con comida y comenzaron a caminar

- ¿En qué te especializas?

- Medicina general. Trabajo en emergencias – Sakura lo miró suspicaz - ¿No me crees?

- No. Pensé que tendrías una consulta, o algo así

- Pues eso jamás me llamó la atención.

- ¿Significa que si yo tuviera un accidente y terminara en el hospital tú me atenderías?

- Lo más probable. Aunque mañana no trabajo, por lo que no se te ocurra tratar de matarte hasta pasado mañana

Fue como si la lluvia hubiera parado. Les fue inevitable a los dos no acordarse de esa cierta tarde donde él la encontró en un charco de sangre. Ella bajó la mirada y se apresuró en sus pasos. Se sentía incomoda y avergonzada. Por otro lado, él no sabía si pedir disculpas o hacerse el inocente. Más que mal se suponía que él no sabía nada de ese incidente. Aunque en los dos caso incluía una buena patada a sí mismo por lo imbécil.

Como los dos iban tan empecinados en sus pensamientos ninguno se percató de un auto que venía a exceso de velocidad por la calle. Pues si lo hubieran hecho lo más probable es que se habrían alejado de la orilla y de un inmenso charco de agua que se había formado desde que comenzó la lluvia. El auto no tuvo piedad de los dos y la inmensa ola que formó bastó para mojar a unos ya empapados Shaoran y Sakura hasta la médula.

- ¡Ah! – Gritó ahogada Sakura

- ¡Hey, imbécil! – Gritó a su vez Shaoran tomando un tarro de su bolsa y tirándoselo al auto. Grande fue su sorpresa cuando vio el automóvil detenerse segundos después de recibir el impacto – Ay, Mierda

- ¿Qué? – Preguntó preocupada la chica al escuchar ese tono de voz en el ambarino mientras se sacudía el agua

- Mierda, mierda. Corre, Sakura

- ¿Pero por qué?

- Porque le tiré un tarro al auto y acaba de detenerse – De inmediato la tomó de la mano y corrieron a la casa del hombre como si el mismo diablo los estuviera siguiendo

Lo más rápido que pudo Shaoran tomó su llaves y abrió la puerta metiendo a Sakura de un tirón adentró. Seguido miró a través de la ventana hacia la calle y trató de localizar al chofer, pero pareciera que lo habían perdido, pues no había ninguna alma afuera. Con un profundo suspiro botó la bolsa con comida al suelo y después él se sentó sobre el piso. Fue recién en ese momento cuando se percató de Sakura que se había apoyado de una mesa y que tenía su otra mano en su estomago por tanto reír

- ¿Lo encuentras chistoso? – Preguntó indignado el hombre. La chica trató de tranquilizarse y respiró profundamente antes de responder

- Sí, la verdad es que sí – Al ver la cara que puso Shaoran más risa produjo en ella

- ¿Y aun te ríes?

- Ahora me río de ti

- ¿De mí? Claro, como el tipo, lo más probable, es que me vaya a buscar a mañana, tu no te preocupas – Después comenzó a revisar la bolsa que estaba a su lado – Genial, para colmo, de todos los tarros que compré, le tiré justo el de piña – Ahora Sakura se ahogaba de la risa mientras comenzaban a brotarle lágrimas y Shaoran sonrió – Y fue justamente eso lo que me llevó a ir de compras.

Estuvieron un buen par de minutos riendo de toda esa situación. Sakura llevaba mucho sin llorar de la risa. Siempre sus lágrimas eran de dolor o tristeza. Ahora no. Y lo más curiosos es que el mismo responsable de la mayoría de sus lágrimas era el que le deba este buen rato.

- ¿Te gusta la piña? – Preguntó Sakura después de un tiempo

- Sí. El problema es que a Kari también, y ayer se encargó de comerse toda la piña, natural y en tarros, que tenía.

- ¿Y dónde está ella? – No se había percatado antes de esa ausencia

- Con mi hermana visitando a unos tíos.

- ¿Y por qué tú no fuiste?

- Seré imbécil, pero no a esos extremos.

- ¿Tan malos son tus tíos?

- Lo suficiente como para hacer llorar a todas mis hermanas y la mayoría de mis primas

- ¿Mei también?

- Claro. Es muy difícil quedar bien ante ellos

Finalmente Shaoran se paró del suelo, tomó la bolsa y se dirigió a la cocina. Sakura lo siguió. Ella sentía que tenía que hablar ahora seriamente con él, pero nos se atrevía a romper ese buen ambiente que habían creado. Por el contrario, el encargado de iniciar la conversación fue Shaoran.

- ¿Y qué es lo tan importante que has venido a hablar conmigo como para salir de tu casa con esta lluvia? – preguntó el ambarino mientras guardaba unas frutas

- Se puede decir que quiero reafirmar ciertas cosas de las que he tenido conocimiento hoy

- ¿En serio? Pues si es sobre lo de anoche…

- No, es sobre el pasado.

- ¿El pasado? – Preguntó extrañado Shaoran. Terminó de ordenar unos paquetes y miró a Sakura – Pensé que estaba ya todo dicho

- ¿Y cuando pensabas contarme que fuiste tú el que me salvo de morir en esos baños públicos? – Se formó un gran silencio en el lugar. La chica bajó la mirada y comenzó a jugar con sus manos. Shaoran, en cambio, la miraba serio pero pensativo

- Veo que Tomoyo la fin te lo ha dicho

- ¿Por qué no me lo dijiste?

- ¿Hubieran cambiado las cosas? No, y bien lo sabes.

- Debiste habérmelo dicho. De esa forma te lo hubiera podido agradecer

- ¡Ni se te ocurra! – Dijo bruscamente el ambarino sorprendiéndola - No lo merezco. Tómalo como un trueque por todos los años de infierno. Aunque me falta mucho más por remendar

- Pero tú nunca hiciste nada. Literalmente

- Exacto. Jamás hice nada de nada. Ni siquiera para ayudarte. Anoche opinabas lo mismo

- Anoche estaba borracha e ignorante de muchas cosas – Sonó el teléfono y Shaoran se dirigió hacia el saliendo de la cocina. Sakura lo siguió y se sentó en un sofá esperando

- ¿Sí? Ah, hola Fanren ¿Cómo están? – Comenzó el hombre pero no despegando la mirada de la chica que estaba a unos metros de él – Está bien. No, no quiero ir, no pierdas el tiempo. Bien, así lo haré. Saludos a todos los que no sean viejos pedantes. Adiós – Y cortó la llamada

- ¿Viejos pedantes? – Preguntó extrañada la chica

- Mis tíos.

- Oh – Murmuró Sakura

Volvió ese silencio incómodo a inundarlos. Ya se estaba haciendo común en su relación. Los dos perdidos en sí mismos y no sabiendo como proseguir la conversación

- Hay algo más de lo que quisiera que me corroboraras. ¿Alguna vez te has enamorado? – Esa pregunta tomó desprevenido al ambarino. No sabía adonde llegaría con eso.

- Sí. Alguna vez.

- ¿De muchas?

- No – Un fuerte presentimiento estaba creciendo en Shaoran. Seguido de una leve ola de temor. Pero ella no podía saber lo suyo. Tomoyo no habría sido capaz…

- Kari me dijo que habías tenido una novia hace tiempo.

- Sí, pero no funcionó.

- ¿Por qué?

- ¿Adonde quieres llegar? – Preguntó algo irritado

- Por favor, tan sólo respóndeme. ¿Por qué esa relación no funcionó? – El hombre demoró en contestar. Cada vez se estaba extrañando más y más – Porque aun estaba enamorado de otra chica

- ¿Y aun la sigues amando? – Muy bien, o Tomoyo le había dicho algo a su prima o simplemente ella tenía una curiosidad muy certera. Lo más probable, y lo que más temía, era lo primero

- Creo que eso no te interesaría

- ¿Aun la sigues amando? Contéstame, por favor – Ahora Sakura se levantó del sofá en el que estaba y comenzó a acercarse a él – Es simple. O es un sí o un no

- Sakura, en serio…

- ¿Por qué te cuesta tanto?

- ¿Por qué quieres saberlo?

- Es curiosidad

- La curiosidad mató al gato, Sakura

- Dímelo

- No – El ambarino tenía la fuerte necesidad de salir corriendo de ese lugar. Se dio media vuelta y casi logra su cometido. Casi, si no fuera por lo que ella dijo

- ¿Por qué no eres un hombre por una maldita vez y me dices la verdad? – Le gritó Sakura lagrimosamente

Cuando alguien decía el nombre de Shaoran Li era muy difícil relacionarlo con impulsividad. La verdad es que casi todo lo que hacía estaba guiado por la lógica. Aunque, obviamente, siempre había excepciones. Una fue cuando tomó sus cosas y se vino a vivir a Tomoeda. En otra oportunidad había tomado lo equivalente a un mes de trago sólo en una noche. Casi muere por intoxicación en esa ocasión. Y por último, lo que estaba apunto de hacer. No obstante, después, cuando racionalizó los hechos, se dio cuenta de que no hubiera existido nada que en ese momento capaz de detenerlo.

Al escuchar esa pregunta se dio vuelta sobre sus talones como acto reflejo. No le dio tiempo a Sakura para pensar. Mucho menos para evitarlo. Shaoran simplemente levantó su cara y juntó sus labios. ¿Ella creía que no era un hombre? Tal vez. Pero en estos momentos las ganas de tocarla eran más fuertes. Daba igual la excusa

La chica estaba demasiado choqueada como para detenerlo. Jamás, ni en sus más locos e incoherentes sueños se había imaginado en esta situación. Y era adictivo. El sabor de ese hombre que por tanto tiempo había querido la estaba embriagando. Y ya no le importaba nada más.

Se estuvieron besando por lo que para ellos fueron horas. Quizás sí fueron horas. De repente Sakura sintió movimiento. Se trasladaban dentro de la casa y Shaoran la conducía. ¿Adonde iban? No le preocupaba. Tan sólo no quería separarse de él.

Dios, no podía controlarse. ¿Qué hombre trata de esta forma a la mujer que ama? Él, parece. ¿Era normal que la estuviera guiando hacia su habitación cuando su sentido ético y moral se lo impedía?

- No – Dijo Shaoran cortante alejándola de él. Ya estaban afuera de su pieza

- ¿No? - respondió intrigada la chica

- Esto no tiene que pasar

- ¿Aun me amas?

- Hey, al fin lo dices

- ¿Me amas? – Sakura estaba seria y miraba a los ojos al ambarino.

- Sí, como el mayor idiota de todos

- Eso es todo lo que me basta – Ahora fue ella la que inició el beso

Con eso se condenó. Ahora Shaoran no se detendría. Y Sakura no quería que se detuviera. Era como si los dos hubieran estado esperando esto desde hace mucho tiempo. Entraron a la oscuridad de la habitación y se sumergieron en un mundo de placer y lujuria. Todo eso aumentado por el amor que se profesaban el uno por el otro.

Despacio comenzaron a quitarse la ropa mojada. Shaoran era el que la conducía y ella obedecía a sus tácitas órdenes. El ambarino quería ser meticuloso en sus movimientos. La chica lo apuraba. Temía que lo que estaba pasando fuera una mala broma de su cabeza. Él la llevó a la cama, ella se dejó trasladar. Cuando los dos yacieron desnudos en el lecho él casi pierde el control. No quería apurarse. Quería disfrutar y transportar a Sakura a las estrellas.

De apoco comenzaron las caricias, las palabras dulces, la excitación llevada a puntos inalcanzable para la chica. Él podía sentir su respiración agitada de la misma forma en que estaba la suya y quería que aumentara. Quería marcar a Sakura y que ella jamás deseara a otro. Quería ser su mundo, como ella era el de él. Quería borrar cualquier huella que haya dejado otro en su chica. Quería llenarla hasta lo más profundo, llegar donde ninguno pudo. ¿Un poco egoísta? No, tan sólo posesivo.

Shaoran bebió el agua que ella había reunido en la calle. La acarició, jugó con sus pechos, la preparó para lo que venía. Después se alistó para hundirse en ella. Pero la sentía muy apretada. Ella no se relajaba. Volvió a decirle palabras tranquilizadoras. Que no debía temer e iría despacio. Y menos mal que así lo hizo. Porque si hubiera ido rápido el dolor que hubiera producido Sakura no se lo hubiera perdonado jamás

- ¿Eres virgen? – Preguntó incrédulo el hombre

- Era virgen – Corrigió la chica un poco avergonzada

- Tenías que habérmelo dicho – Dijo lastimero el ambarino. Estaba haciendo un esfuerzo terrible para no moverse dentro de ella

- ¿No te hubieras acostado conmigo en ese caso?

- Me hubiera dado igual si eras virgen o si eras una prostituta, chica tonta. Te quiero demasiado como para darle importancia a eso. Y te deseo en estos momentos a tal punto que me hubiera dado igual si te tomo en una cama o en el suelo. Pero no tienes ni idea del daño que te hubiera producido en otras circunstancias

- ¿Más dolor que ahora? – Preguntó ella más asustada que intrigada. Tenía fuertemente sus brazos apretados contra la espalda del hombre producto del dolor que ya sentía. No se imaginaba más.

- Si – Dijo Shaoran tiernamente juntado sus narices seguido de sus labios – Pero ahora sólo habrá placer. Te lo juro - Lentamente volvió a moverse. Sakura cerró sus ojos – No, por favor. Abre tus ojos. Necesito verlo – Así lo hizo la chica sin entender muy bien a que se refería. Y de esa forma partió esa danza primitiva que amenazaba con llevar a los dos a la locura

De apoco la chica se olvidó del dolor. Sólo se percataba del placer, de sentir. El ambarino se encargó de darle su clímax antes que el propio. Se aseguró de que tocara el cielo, tal cual él internamente se había propuesto. Hasta que él calló sobre ella, satisfecho como nunca antes. Después se movió a un lado para no ser un peso en ella. Finalmente la tomó, la abrazó y le dio un tierno beso en su frente

- Aun tengo una duda - Preguntó unos minutos después Shaoran

- ¿Sí? – Preguntó somnolienta Sakura

- ¿Soy un hombre ahora?

- Cállate – Le dio un golpe en el pecho la chica y se durmió. A Shaoran no le faltaron las ganas de devolverle su acción de la misma forma, tal vez volverla a poseer como dulce castigo, pero al verla yaciendo entre sus brazos no fue capaz. Por lo que finalmente decidió dormirse mientras la lluvia le hacía de arrullo y el calor que emanaba de Sakura de manta


Hey! Me acabo de dar cuenta que en éste capítulo no ocupé niguna linea para separar ideas o ambientes... ¡Genial! Mi primer capítulo con trama lineal

Jojojojo... ¿Cómo estan mi lectoras o las que por casualidad están leyendo esto? Espero que bien y que realmente no hayan pensado que no iba a subir capítulo antes de navidad. ¿Yo? Con mucho sueño. Tal vez porque son las 3 de la mañana. O tal vez porque la noche pasada me acosté a las 4 de la madrugada y me despertaron 5 horas después. Pero aquí les dejo el capítulo. Probablemente sea el último del año. Bueno, no probable, éste es el último capítulo del año. Voy a estar demasiado ocupada ésta semana como para escribir.

¿Por qué demoré tanto? Es que a mi hermana se le ocurrió la brillante idea de ocupar el computador día por medio. (Ella tiene un notebook, pero sin internet... O sea, es como si no tuviera nada) Y para mi mala suerte justo los días que me han tocado he tenido que salir. Ya sea para clases de matemáticas particulares (¿Había dicho que las odio?) o para hacer las últimas compras navideñas.

¿Mi opinión sobre el capítulo? Al comienzo pensé "creo que me quedó mejor el lemon de "bajo mi paraguas", pero después, meditandolo mejor, me gustó. Porque en el caso en que he puesto a Sakura y Shaoran en este fic es muy distinta al de la otra historia. En todo caso, cualquiera queja o recomendación es aceptada como siempre

¿Mi parte favorita? Obviamente, la del tarro pegandole al auto. Me reía sola escribiendolo. )

Las respuestas a los reviews estan en mi profile... En esta ocasión disfruté mucho leyendolos

Como nos veremos el próximo año, Feliz navidad y prospero año nuevo!!

Good bye and good night!