Confusos y ¿Arrepentidos?

(El comienzo del desastre)

Se sentía bien. Probablemente hace años que no se despertaba con esa paz interior, con la sensación de estar en las nubes, despertar saciado… "Un momento. ¿Saciado?". De inmediato abrió los ojos. Se acababa de acordar con quien había estado en la noche.

Estiró el brazo en busca de Sakura, pero solo encontró sábanas. Se sentó lamentándose. Se había ido y él quería explicarse. ¿Explicarse de qué? Se sentía mal de no haber controlado la situación, cierto. Pero en lo más profundo se alegraba. ¿A quien mentía? Podría morir casi tranquilo después de esa noche

Casi.

No, tenía que hablar con ella. Se supone que las cosas debían de darse tranquilas. No llevársela a la cama en cuanto se presentara la primera oportunidad. Tiró las sábanas para poder ir al baño cuando vio la mancha de sangre contrarrestando con las sabanas blancas.

- Virgen… - Susurró

Eso sí que lo había sorprendido y conmovido al mismo tiempo. No lo esperaba. ¿Qué acaso Sakura no tuvo un novio o alguien especial en su vida? Hombres no debió de haberle faltado, ella es hermosa en muchos aspectos. Entonces ¿Por qué le dio a él algo así? Realmente necesitaba hablar con ella, se estaba transformando una necesidad en estos momentos

Finalmente salió de la cama y se dirigió al baño. Se duchó, se afeitó y se miró al espejo. Todo en él seguía igual, pero tenía la sensación de que había cambiado internamente. Sentía que había esperanza de sacarse esa culpa que había cargado por tantos años. Tal vez entablar una amistad con Sakura… No, él no quería eso. Quería más, mucho más.

Volvió a su pieza, se secó y buscó ropa. Primero tenía que ir al hospital a hacer su turno. Después iría al apartamento de Tomoyo. Bajó las escaleras y se dirigió a la cocina

- Buenos días Kero – Saludó al perro que estaba tendido en una cuna especial para él. De inmediato el cachorro se paro y comenzó a jugar entre las piernas de Shaoran

Se preparó su desayuno y le dio comida al cachorro. Se acordó de Kari y de lo asustada que estaba al ir a visitar a sus tíos. Después de todo no debió haber dicho tantas estupideces (o verdades) frente a ella. Le extrañaba que su hermana no hubiera llamado aun avisando que habían llegado. Se supone que lo haría. Tal vez se detuvieron en alguna parte a comer.

Termino de desayunar y se dirigió al baño a lavarse los dientes. Tomó su chaqueta y se dirigió al vestíbulo. Quería que las horas pasaran rápido. Quería que ya fueran las cinco de la tarde y poder dirigirse donde Sakura. Y rogaba que las cosas salieran bien. Tomó las llaves de su auto y abrió la puerta…

…Cuando el teléfono sonó

Por un momento pensó en irse y dejarlo sonar, pero después se arrepintió. Cerró la puerta y se fue al comedor a contestar

- ¿Sí? Buenos días.

- Supongo que los tuyos son mejores que los míos.

- ¿Viejo Takashi?

- La vi salir temprano de tu casa. Espero que la hayas tratado bien

- ¡Mira quien lo dice! Fue usted quien la trató mal anoche

- Casi la mato ¿Qué esperabas cuando lo que me queda de corazón se me había ido a la garganta?

- Un poco más de caballerosidad

- Más te vale que la hayas tratado bien. En la mañana la chica se iba algo apurada y con la cabeza gacha

- ¿Se veía mal?

- No sé. Dime tú. Tú pasaste la noche con ella

- Se fue antes de que me despertara – Dijo en un susurró Shaoran

- ¿Y donde está ahora tu sentido de la caballerosidad?

- Debo ir a trabajar. Después la iré a ver

- ¡Ja! Ella te habrá abandonado antes de eso

- Abuelo, cuando necesite su consejo se lo pediré. Ni siquiera sé porqué le cuento todo esto

- Mmm… Bueno, jamás te había visto mirar a una mujer así. Juraría que es ella la chica de la que tanto me has hablado y…

- Debo ir a trabajar – Lo interrumpió Shaoran serio

- Está bien, muchacho. Después hablamos

- Ya. Cuídese de la lluvia

- Lo haré. Adiós.

- Adiós

"Este viejo es demasiado perspicaz para mi propio bien" Pensó el ambarino y volvió a dirigirse a la puerta. Ya iba a llegar atrasado al hospital y lo más probable es que su jefe lo iba a regañar. Volvió a tomar el picaporte de la puerta y dio una zancada a la calle.

Cuando volvió a sonar el teléfono.

Un poco gruñendo volvió a entrar a la casa. Lo más probable es que sea de nuevo Takashi. "Aun me quiere fastidiar ese viejo" pensó enojado. Volvió a tomar el auricular de forma brusca

- En serio, Takashi. Debo ir a trabajar. Más tarde me fastidias

- ¿Señor Li Shaoran? – Preguntó la voz de una mujer. Ella definitivamente no era Takashi

- Sí, con él. ¿Con quien hablo?

- Le hablo del Hospital general de Kagoshima.

- ¿Kagoshima? No entiendo.

- Le hablamos por el estado de su hermana y sobrina

- ¿Perdón? – Preguntó Shaoran helándose la sangre

- A ocurrido un accidente


Sentía un peso en su pecho. Años atrás tenía un gato y éste solía ir cada mañana a su pieza y ubicarse arriba de ella como señal de que debía despertarse. Pero ese gato murió atropellado y ella, con su papá, lo enterraron en el jardín de la casa. Entonces ¿Qué era exactamente ese peso? Se obligó a abrir los ojos y lo que vio la paralizó. Era un brazo. Un brazo cubriendo sus pechos desnudos. Desnudos porque…

- Ay, mierda – Susurró Sakura

¿Qué diablos había hecho anoche? Comenzaba a tener un fuerte dolor de cabeza.

"A ver, recapitulemos. Me corté el pelo, Tomoyo me dijo algo importante, me vine a la casa de Shaoran… ¡Shaoran!" De inmediato levantó su cabeza y siguió el brazo con su mirada hasta su dueño. Ahí estaba el ambarino durmiendo boca abajo apretándola contra él.

¿Cómo fue qué?... ¿En qué estaba pensado? Sakura se sentía mareada. En eso sintió que el hombre que estaba a su lado se movía y aguantó la respiración. No quería despertarlo. No quería enfrentarlo. No creía que fuera capaz de enfrentarlo nunca más.

El ambarino volvió a relajarse y Sakura pudo respirar otra vez. Comenzó a recordar la noche anterior. Cada palabra, cada abrazo, cada beso, cada mirada. Y cuando llegó al orgasmo… Ahora entendía porque la gente se podía volver adicta al sexo.

Tenía que salir de esa cama. Lentamente trató de sacar el brazo de sus senos. Cuando lo logró desenredó sus piernas de las de él. Corrió las sábanas y lánguidamente se paró. En eso vio una mancha roja. Era su sangre en las sábanas. No pudo evitar sonrojarse. ¿Qué habría pensado Shaoran de ella? Ni ella quería pensar en eso.

Buscó su ropa tirada en el suelo. La verdad es que tenía la necesidad de bañarse, pero eso quedaría para cuando volviera al apartamento… Mierda¿Qué le iba a contar a las chicas cuando las viera? Tomoyo y Chiharu debieron de estar preocupadas. Ni siquiera llamó para avisar. "Como si eso hubiera cambiado las cosa" pensó sarcástica

Se vistió y se disponía a salir de la habitación. Pero primero se quedó observando a Shaoran un momento. Ahí, tendido y relajado en brazos del Hombre de Arena. Quiso llorar, pero ¿Llorar para qué? Él no la obligó a nada. Ella se entregó bajo su consentimiento. Y era justamente eso lo que no entendía.

Salió del lugar y bajó las escaleras cuidadosamente. En eso sintió unos ladridos y casi se le va la bilis a la garganta. Cuando reconoció al animal

¡Kero! – Susurró Sakura y de inmediato el cachorro se fue donde ella.

Llevaba tiempo sin ver al perro. Le hubiera encantado quedarse a jugar un rato con él pero debía irse. Necesitaba irse. Lo fue a dejar a la cocina y se despidió nostálgicamente de él. Quizás esta fuera la última vez que lo viera. Fue a la puerta que daba a la calle y salió de la casa.

Iba tan empecinada en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando llegó al apartamento. Los nervios volvieron a llenarla. No quería dar explicaciones. Ni siquiera tenía explicaciones para ella.

Llegó a la puerta y la abrió con cuidado. Tal vez no hubiera nadie que la viera. Error. Ahí estaba Tomoyo haciendo aseo con la aspiradora.

- ¡Sakura! – Gritó la amatista asombrada de verla y apago la maquina. De inmediato vino Chiharu al vestíbulo

- Al fin volviste. Nos tenías algo preocupadas

- ¿Y qué te pasó? – Preguntó Tomoyo

Sakura se quedó estática. ¿Decir la verdad o mentir? Ni siquiera tenía cabeza para crear una buena mentira y lo suficientemente creíble para la perspicacia de Chiharu. Realmente quería llorar

- Creo… Creo que voy a ir a bañarme – Susurró finalmente la esmeralda. Las chicas simplemente la dejaron ir sin insistir o preguntar

Sakura preparó un baño rápido y se sacó la ropa algo mojada por la sueva llovizna que había en la mañana. Ni siquiera se preocupó de la temperatura del agua, simplemente se metió a la tina y dejó las lágrimas caer.

No entendía porque se sentía así. O sea, no se sentía sucia o usada, ni nada por el estilo. La verdad es que disfrutó mucho en los brazos de Shaoran. Era otra cosa lo que la hacía llorar. El problema es que aun no lograba identificar qué.

Después de media hora decidió enfrentar la realidad. No le quedaba de otra. Salió de la tina y tomó una toalla. Pero primero se enfrentó al espejo que estaba en la puerta. No había ningún cambio. Todo estaba en su lugar. Sus pechos, sus caderas, sus piernas. Todo normal, menos sus ojos. Había algo diferente. Tampoco supo reconocerlo.

Fue a su pieza y se puso ropa. Se secó un poco su pelo con una toalla y desenredó sus cabellos. Trato de relajarse e ignorar el nudo que tenía en su garganta. Volvía a estar nerviosa, no sabía que decirle a sus amigas. La verdad es que no quería hablar. Pero al mismo tiempo necesitaba desahogarse. Todo se estaba complicando demasiado. ¿O era ella la complicada?

Tomado su tiempo bajó las escaleras. Primero iría a la cocina. Tenía algo de hambre. Con suerte las chicas no le preguntarían nada. "¿Cuando la suerte ha estado conmigo?" dijo una voz en el interior de su mente. Llegó al comedor y no había nadie. Con pasos pausados y lentos camino hasta su objetivo. No había muros en la costa. Fijó su vista al refrigerador y fue hacia él. Había jugo y un pastelito. Sacó las dos cosas y se sirvió el líquido en un vaso. Comenzó a beber y su garganta se lo agradeció. No se había dado cuenta de la sed que tenía.

- Y… ¿Cómo es Shaoran en la cama? – Preguntó Chiharu descaradamente. Sakura no se había dado cuenta de que estaba ahí y casi se atraganta con el jugo al escuchar la pregunta

- No la asustes Chiharu – Dijo Tomoyo que igual apareció misteriosamente en la cocina. Se acercó donde su prima que tosía fuertemente y le dio unas palmadas en la espalada para ayudarle - Lo que haga Sakura es problema de ella. Aunque espero que Shaoran te haya tratado bien mientras tenían…

- ¡Tomoyo! – La interrumpió indignada la chica.

- ¿Qué? Vamos, Sakura. ¿De verdad esperabas que creyéramos que no habían hecho nada en la noche? Shaoran no es tan fuerte.

Sakura impactada las miró. No sabía que decir. O sea, ellas ya lo sabían. Ahora querían detalles. Pero estaba tan confundida…

Salió de la cocina corriendo dejando el vaso y su pastelito en la mesa. Las lágrimas volvían a aglomerarse en sus ojos pero las aguanto hasta que llegó a su pieza. Se encerró y lloró como no lo hacía en mucho. Llorar y llorar. Eso era toda su vida y rutina.

Al poco tiempo Tomoyo y Chiharu llegaron a la puerta de la esmeralda.

- Cariño, no te vamos a acosar ni nada. No queríamos lastimarte

- En serio. Cuando estés lista nos cuentas. Si quieres no nos dices nada. Pero no te sientas mal, por favor – Suplicó la amatista

Dejaron pasar unos segundos para ver si respondían del otro lado de la puerta, pero no pasó nada. Decidieron irse para dejar a Sakura sola. Sin embargo en ese momento la puerta se abrió. Ahí estaba susodicha con lágrimas y con un notorio dolor escrito en su cara. Tomoyo y Chiharu aguantaron la respiración. Pero Sakura simplemente se tiró a los brazos de su prima y siguió llorando

- Ay, Sakura… - Suspiró Chiharu

Las dos llevaron a la cama a la esmeralda y esperaron hasta que se tranquilizara. Tomoyo ya pensaba en el discurso que le daría a su próximo "ex" amigo por esto. No tenía idea de que le había hechoa su prima, pero le costaría perdonarle esta.

- Ya, ya estoy mejor – Dijo Sakura controlándose. Chiharu le dio unos pañuelos y esperaron. Ninguna sabía como comenzar.

- Entonces… - trató la amatista de iniciar la conversación – Sí te acostaste con Shaoran¿No? – Sakura la miró un momento, como dudando, pero asintió - ¿Y qué te hizo el muy maldito? Porque te juro que tengo un sartén lo suficientemente resistente como para… - Pero antes de que terminar Sakura rió

- Shaoran no me violó, no me trato mal ni nada por estilo. El problema no es él, soy yo.

- No entendemos, Sakura – Replicó Chiharu suavemente

- Yo tampoco. No entiendo mi comportamiento. Llegué allá, hablamos, nos besamos y terminé en su cama. ¡Hasta me detuvo y yo insistí!

- ¿Y cual es el problema, entonces? – Preguntó su prima

- ¡Ese es el problema! Es como… - Dudo un momento – Es como… Como si me traicionara a mi misma – Volvieron a caer la lágrimas. Tomoyo no entendió esas palabras, pero Chiharu sí

- Sientes que traicionaste todo el dolor de esos años¿No? – Sakura la miró y asintió con los ojos llenos de tristeza – Lo quieres, pero aun no perdonas el daño

- Eso sí es complicado – Dijo Tomoyo tratando de darse una idea de los pensamientos de su prima

- No puedo perdonar, de un día para otro, todos esos años donde él jamás me ayudó. No puedo hacer borrón y cuenta nueva y ser tan cínica conmigo misma.

- ¿Y dónde esta el pero de todo eso? – Preguntó la amatista

- El pero está en que lo deseo estúpidamente. Lo amo y no lo puedo evitar. ¿Sé puede amar y odiar a alguien al mismo tiempo y con la misma intensidad?

- Sakura, tú no odias a nadie. Simplemente sigues lastimada por lo que te hicieron cuando eras adolescente. Te duele que él no te haya salvado de todas esas humillaciones – Replicó Tomoyo apaciblemente

- Tomoyo tiene razón, Sakura. Eres demasiado buena como para odiar.

- Tal vez. Pero lo que siento por Meiling debe ser algo próximo al odio

Todas rieron con ese comentario. Se pasaron unos minutos hablando de trivialidades. Aunque Sakura se negó rotundamente a responder el porte de cierto órgano en la anatomía de Shaoran

- ¡Pero, dinos! Prometemos no ir a averiguarlo personalmente – Dijo en un puchero Chiharu

- ¡No pueden ser tan descaradas! Tomoyo, ayúdame

- La verdad es que siempre he tenido esa curiosidad. Cuando anduvo con su "casi prometida" hace unos años, tú sabes Sakura… Bueno, ella una vez me confió que jamás había tenido un amante como Shaoran. Y, bueno… Desde ese momento…

- ¡No, no, no! No les diré

- Buh… Bueno, algún día te emborracharé y me lo dirás – Prometió Chiharu. Volvieron a callarse. Volvían al tema que Sakura quería evitar – Y dime¿Qué vas hacer ahora?

- No sé. No confío en mi misma como para ir y enfrentarlo sin que me tiemblen las rodillas. ¡Si hasta huí en la mañana de él!

- ¿Él no vino a dejarte? – Preguntó extrañada la amatista

- No, me desperté primero

- En ese caso mejor prepárate. Si creo conocerlo bien vendrá más tarde a conversar – Dijo pensativa la amatista

- ¿Conversar? Mierda, yo no puedo conversar con él aun.

- Es mejor que lo hagas – Dijo Chiharu tranquilizándola – Y así le explicas tus sentimientos. De seguro te comprenderá.

- ¡Dios, qué vergüenza! No me imagino que pensará de mi

- Ten más fe en él, Sakura. Y también en ti.

- Es que es muy extraño. Cuando lo vi ésta mañana tendido en la cama, pensé de inmediato en los momentos en que me ignoraba. Y me dolió el pecho, porque sentí que debí de haber sido más fuerte la noche pasada. Hasta que hubo un instante en que me di cuenta que también me mentía. Nada en la tierra me hubiera detenido anoche. Lo deseaba demasiado… Y él a mí.

- No te avergüences de tus sentimientos, Sakura – Dijo Tomoyo mientras tomaba sus manos

- No es tanto la vergüenza, sino la confusión lo que me atormenta

- Me encanta no estar en tus zapatos – Suspiró Chiharu tirándose a la cama

- A mi igual no me gustaría en muchos momentos – Sonó el teléfono asustando a las tres chicas - ¿Quién contesta?

- Yo lo haré – Dijo Tomoyo parándose de la cama y acercándose al aparato que estaba en la mesa de noche - ¿Diga? Oh, hablando del rey de Roma. ¿Cómo estás Shaoran? – En lo que fue milésimas Sakura y Chiharu se dieron vuelta hacia Tomoyo. A la esmeralda se le fue el corazón a la garganta. Y más al ver la expresión de la cara de su prima - ¡Ay, Dios Santo! No lo puedo creer. ¿Están ellas bien? – Se llevó una mano a la boca para evitar gritar – Claro, te haré el favor. No, relájate y viaja tranquilo – Se volvió a ver a Sakura que estaba seria escuchando la voz de Tomoyo con la esperanza de entender algo – Sí, le diré. Ella está bien. No, no, ella comprenderá. ¿No preferirías que te acompañe? Está bien. No voy a poder evitar las ganas de viajar hasta allá si no me tienes informada¿Está claro? Así que hazme saber cualquier cosa. Está bien. Adiós. – Cortó la llamada y Sakura pudo ver como los ojos de su prima se humedecían

- ¿Tomoyo, que pasó? – Preguntó Chiharu despacio

- Un accidente – Dijo la amatista con voz plana y mirando al suelo - Fanren y Kari viajaban al sur a ver a unos tíos. Por la lluvia perdieron el control del auto y chocaron contra otro automóvil. Las dos están graves en el hospital general de Kagoshima. Shaoran esta viajando ya hacia allá. Me pidió que cuidara a Kero y que te dijera, Sakura, que se disculpaba por no poder venir a hablarte. Le dije que comprenderías.

Sakura aun procesaba lo primero. "Un accidente". No era capaz ni de llorar por la impresión. Dios, si siquiera era capaz de imaginar a la risueña y vital Kari sangrando y a punto de perder la vida. Ni a Fanren. No la había conocido de cerca, pero ¿Esa mujer tan bella y cariñosa grave en una cama de hospital?

- Quiero ir – Dijo Sakura en un susurro

- ¿Qué? – Dijo Tomoyo

- Quiero ir. Quiero ver a Kari. Quiero estar con Shaoran.

- Bueno, jamás había escuchado mejor idea salir de tu boca, prima. Está bien. Yo te acompaño – Dijo la amatista con nuevos ánimos

- Esperen – Dijo una escéptica Chiharu – ¿Las dos van a ir?

- Sí, yo igual quiero ir. Él estuvo conmigo cuando murió mi mamá. Y también en muchas ocasiones más. Se lo debo. Sakura has un bolso con lo que necesites – En el acto la esmeralda se levantó de la cama y corrió al closet – ¿No quieres ir con nosotras, Chiharu?

- No, gracias. Me quedo

- Bien, tu cuidarás a Kero

- ¿A la bola de pelos? Oh, mierda - Y se volvió a tirar a la cama


... (Estoy pensado en una buena excusa)

Hola a todos¿Cómo han estado?...

Está bien, está bien. Me atrasé un poquito. O sea, casi un mes... No mucho para mi, la verdad... he esperado más tiempo por una historia (Aunque una de mis virtudes es la paciencia). ¡Pero es que la inspiración no venía a mí!... En serio. Siempre tuve presente que tenía que comenzar éste capítulo.Y para su suerte las estrellas se alinearon. Primero FAIRY escribió un review lo suficientemente impulsador como para lograr que yo abriera el word (Cito: "oye sigo esperando k actualises me hare vieja aki si no actualisas porfavor"), después dejaron mis amigos de acosarme por el chat (No es que me abandonaran, se iban a acostar) y, finalmente¡La maldita inspiración volvió!... Y voilà!... No es un capítulo muy largo pero fue lo único que el calor me dejó escribir (Contando que escribía como de las 12 de la noche en adelante).

Realmente espero que no esten muy enojados/as...

Por otro lado ¡"Bajo mi paraguas" llegó a sus 1000 hits!... Después de que termine esta historia lo celebraré a mi modo

Tambien en este tiempo mi hice un blog. El chiste es que el día que lo cree fue justo el día en que me dije "Ya, Piwy. Ponte a escribir" Pero uno de mis amigos se iba a crear un blog tambien y le copie xD (Obviamente no escribí ni una cosa sobre el capítulo ese día). Voy a dejar el link en mi profile en caso de que me quieran apurar para que escriba (O sea, en caso de que no de señales de vida por más de 15 días)

Y por los reviews, bueno hubo de todo con respecto al capítulo anterior. Lo que más me llamó la atención fue que algunas pensaron que el lemón fue muy inesperado. Bien ¡Meta cumplida!... Jajaja...

Revisen en un rato más el profile para las respuestas de los reviews uno por uno...

Good night and good luck!

PD: En una parte del capítulo sale "Hombre de Arena". En las cultaras árabes éste hombre es el realtivo a la "Hada de los sueños". A las que le gusta la canción "Enter Sandman" de Metallica entenderán mejor