Fragmentos del pasado
Tomoyo y Sakura tomaron el tren de las 11:30 de la mañana, mientras Chiharu se dirigía a la casa de Shaoran a buscar a Kero "Sólo porque no hay de otra" había dicho malhumorada. Ya la esmeralda podía sentir pena por el cachorro… Y reír por la histeria de su amiga. Aunque reír la hiciera sentir culpable
Era extraño. ¿Y si era muy grave lo del accidente? Ni siquiera quería pensar en Kari y en la mal que estaría. Sin embargo había algo peor. Al menos para ella. ¿Qué le diría a Shaoran y que le diría él a ella? Eso sí era alarmante
- Shaoran no contesta el teléfono – Dijo Tomoyo interrumpiendo los pensamientos de sus prima
- Ya debe estar en el hospital. Y como es médico lo más probable es que le dejen entrar donde la mayoría no puede. El celular debe ser la última cosa por la que debe estar preocupado en este momento
- Cierto… Pero quería avisarle que íbamos hacia allá….
- ¡No! – gritó Sakura llamando la atención de unos pasajeros – O sea… Es que.. ¿Para qué molestarlo?
- Da igual Sakura, vamos hacia allá. Ya lo estamos molestando
- Pero ¿No crees que sería mejor la sorpresa? – La amatista miró suspicaz a su prima
- Siento que me ocultas algo, pero no preguntaré
Claro que ocultaba algo. Simplemente quería demorar más las cosas. Tal vez si lo tomaba de sorpresa él no le dijera nada. O tal vez le diera más tiempo a ella para inventar algo. O tal vez debió haberse quedado en la casa si no quería enfrentar la maldita realidad
Era sencillo si lo pensaba fríamente. "Hola, soy yo, la chica a la que le hiciste la vida un infierno en la adolescencia, con la que te acostaste ayer y la que está perdidamente enamorada de ti". No era tan malo¿Verdad?... No, no lo era. Era peor
- Ya llegamos – Anunció Tomoyo
¡Mierda! Ya estaba nerviosa. "¿Es tan necesario sentir mariposas en el estomago?" pensaba lastimera Sakura mientras bajan del tren. Debió haber preparado un discurso o algo por estilo mientras viajaba. Lo más probable es que cuando vea a Shaoran bajará la cabeza, se sonrojaría y no sería capaz de pronunciar ni una palabra decente
- Iré a preguntar por el hospital. Por mientras cuida mi bolso – Dijo Tomoyo
- Está bien
Sakura vio a su prima ir a hablar con uno un trabajador de la ferroviaria. Al minuto volvió y tomaron un taxi.
- Hay dos hospitales aquí. Pero lo más probable es que Fanren y Kari estén en el Hospital general de Kagoshima – Dijo Tomoyo pidiendo al chofer que las llevara a susodicho lugar
- ¿Por qué?
Porque el otro hospital es privado. Y ellas tuvieron un accidente afueras de la ciudad. Lo lógico es que las llevaran al general.
- Disculpen¿Hablan del accidente que hubo en la madrugada de una mujer con su hija? – interrumpió el chofer
- Sí – respondió la amatista
- Está en lo correcto, señorita. Ellas están en el Hospital general de Kagoshima. Salió en el noticiero
- ¿Qué más salió? – Preguntó ahora Sakura preocupada
- Sólo que la mujer perdió el control del auto por lo resbaladizo que estaba la carretera por la lluvia. Es el cuarto accidente de este tipo en las últimas dos semanas
- ¿Y qué se sabe de ellas? – dijo Tomoyo
- Creo que la madre está grave. La pequeña está mejor ya que iba con el cinturón de seguridad y sentada en el asiento trasero – Sakura ahogó un grito
- Gracias por la información – respondió la amatista muy seria
No hablaron más en el viaje. Ya no sabían que esperar en cuanto llegaran a su destino. Las cosas estaban mucho peor de lo que las primas pensaban
Corría a través de los pasillos. Fanren aun estaba en cirugía, no podían detener una hemorragia. Kari estaba algo más estable, pero tampoco estaba a salvo. Necesitaba verla y asegurarse de que los médicos estaban haciendo bien su trabajo. Que no dejarían que la vida de su hermana se fuera sin que ella haya tenido la oportunidad de luchar.
Para Shaoran todo el maldito viaje fue igual que el infierno. La poca información que le habían dado le era insuficiente. Trataba de ser racional, pero no podía. ¿Por qué no le prestó su auto a Fanren en vez de que ella se hubiera ido en el otro¿Por qué permitió que viajaran con toda esa lluvia y viento que atacaba casi todo el Japón? Sabía que debía dejar de lamentarse, pero le era inevitable
- Señor¿Busca algo? – Preguntó amablemente una joven enfermera
- Sí, la sala 2 de cirugía. Mi hermana está ahí – La señorita revisó unos papeles y frunció el ceño
- Señor, creo que es mejor que se siente en la sala de espera.
- Soy médico. Entiendo perfectamente lo que está pasando - Dijo exasperado el ambarino
- Oh. Déjeme preguntar a mi jefa y le aviso
Vio a la enfermera alejarse y le pareció que los segundos eran minutos. Y si algo sabía de su trabajo es que cualquier segundo era valioso. De repente vio acercarse a otra enfermera, lo más probable es que mucho más experimentada
- ¿Doctor Li? – El ambarino asintió – Acompáñeme por favor
Lo guiaron a otro cuarto y se puso la ropa tan conocida para él. Finalmente le dieron una mascarilla y lo llevaron a un cuarto por el cual podía ver a través de una ventana a los cirujanos atendiendo a su hermana.
La imagen que vio fue casi de pesadilla. Fanren con la mitad de su pecho abierto, sangre por todos lados y los doctores tratando de controlar la situación. Por un momento imaginó lo peor.
- ¿Puedo ver el diagnóstico? - Murmuró Shaoran a la enfermera sin dejar de ver la operación.
La mujer le mostró los papeles. Fracturas en las piernas y unas costillas, traumatismos, contusiones, y mucha perdida de sangre. Asombrosamente el encéfalo estaba fuera de peligro. Pero otros órganos internos estaban gravemente afectados
- ¿Cuánto llevan en la operación?
- En estabilizarla al menos una hora. En cirugía ya va para las 5 horas.
Eso era mucho. Si los médicos no controlaban pronto la hemorragia ya sería demasiado tarde. Maldita sea
- ¿Han tenido que hacer reanimación?
- Sí, en dos oportunidades
Maldita sea otra vez. Volvieron al silencio absoluto sólo observando. Shaoran miraba cada detalle, cada movimiento. Y no podía quejarse, esos médicos hacían muy bien su trabajo. No tenía idea de cuanto tiempo pasó así, sólo observando. Hasta que finalmente, para su alegría, controlaron la hemorragia.
- Su hermana será transportada a observación. ¿Quiere seguirla?
- No, quiero ver a mi sobrina.
- Está bien. Sígame por favor.
Salieron de la habitación, se quitó la mascarilla y lo demás y siguió a otra enfermera. Llegaron a una sala, pero no había nadie ahí. La enfermera miró extrañada y fue a preguntar a otra colega
- Disculpa An¿Dónde está la chica de la sala 5?
- La bajaron a trauma 2.
"Ay, Dios. Me debes estar bromeando" pensó en un suspiro Shaoran al escuchar eso. Acababa de salir de la operación de su hermana y ahora era su sobrina la que volvía al peligro
- ¿Dónde está trauma 2?
- Yo lo guío
Al llegar era todo un caos. Nada de extraño para el ambarino, era ahí donde él trabajaba diariamente.
Al ver a Kari se le oprimió el corazón. Llena de tubos mientras los médicos trataban de solucionar un paro respiratorio. Esto se estaba volviendo muchísimo más difícil de lo que él pensaba. En especial por la impotencia al no poder hacer nada. Sabía muy bien que si se inmiscuía en las decisiones del médico a cargo lo echarían del lugar. Él haría lo mismo
De repente uno de los médicos se le acercó. Su cara era la típica seria y profesional. La que él siempre trataba no hacer.
- ¿Usted es familiar de la niña?
- El tío
- La pequeña está grave. Pese a que no tiene muchos traumatismos, ha perdido mucha sangre y tiene problemas para respirar. Ahora la pondremos en un…
- Ventilador y estará en observación, lo sé.
- ¿Es médico? – El ambarino asintió – En ese caso comprenderá – Shaoran frunció el ceño
- ¿Qué es lo que pasa?
- Tenemos problemas con el banco de sangre. Y necesitamos sangre para la chica ahora. Usted es familiar de ella y nos preguntábamos si usted era compatible con su grupo sanguíneo
- No, no lo soy. Ella es O positivo. Pero puedo llamar a alguno de mis otros familiares. Tal vez uno sí sea compatible
- Está bien. Pero debe ser rápido
- Lo sé – Shaoran ahora se dirigió a una enfermera - ¿Dónde puedo encontrar una guía de teléfonos?
- Yo lo guío
Ahora él se maldecía por no tener el número de teléfono de sus tíos en el celular. Le entregaron la guía y se puso a buscar. Suerte para él el apellido Li en el sur del Japón era conocido
- No sé que es más curioso: que estés con una guía telefónica en estos momentos o quién será la persona a la que buscas – Dijo una voz burlona atrás de él. Le tomo al ambarino un par de segundo reconocer la voz y darse vuelta para enfrentarla
- ¿Tomoyo? Pero… ¿Qué haces aquí? – Preguntó escéptico Shaoran mientras abrazaba a su amiga
- ¿De verdad creías que te iba a dejar sólo en esto? Te debo muchas.
- No te estoy cobrando nada.
- No, pero quiero pagártelas. Y dime… ¿Por qué no contestabas tu celular?
- ¿Mi celular…? – El hombre llevó sus manos hacia sus bolsillos y sacó el aparato. Decía en la pantalla "5 llamadas perdidas" – Lo siento, no estaba atento. Y eso que lo tengo en vibrador.
- Da igual, te entiendo – la chica se puso seria y triste - ¿Cómo están ellas?
- Fanren salió de cirugía y hora está en observación. Pero Kari… - El hombre suspiró antes de proseguir – Le acaba de dar un paro respiratorio – Tomoyo se llevó una mano a la boca – Ahora ella necesita sangre, pero no soy compatible con ella. La verdad es que lo son muy poco, es O positivo y…
- ¿O positivo? Espera un momento – La amatista se dio vuelta. De inmediato frunció el ceño - ¿Y dónde se metió ahora? – Se dirigió a uno de los pasillos y Shaoran se quedó mirándola sin entender mucho. De repente su amiga se detuvo bruscamente – ¡Ahí estás! – Y giró a la derecha. En ese momento el ambarino la siguió.
Apenas vio de quien hablaba su amiga se quedó estático. Una cosa era ver a Tomoyo aquí para hacerle compañía y otra muy distinta era ver a Tomoyo y Sakura. Ahí estaba ella, hermosa como siempre y con su cara de incertidumbre. Un viejo enfermo le hablaba sin parar
- ¿Seremos tan tontos los que estamos enamorados? Porque ni el más tonto se puede escapar del amor. La belleza no puede ser vista, querida, sólo besada, sólo besada… Ay, yo tuve tanto amor que dar, pero jamás encontré a alguien que fuera capaz de amarme con la misma intensidad. Y es que el amor no sólo te puede traer luz, sino también oscuridad…
- ¡Sakura! No te me pierdas
- Parece que la buscan, jovencita. Gracias por escucharme
- No hay de que – Dijo la susodicha despidiéndose del hombre – Discúlpame, pero es que me empezó a hablar y creí que era de mala educación irme – Dijo Sakura cuando estaba cerca de su prima – No es para que me retes
- No te reto, paro me asusté
- No es para tanto tampoco – dijo sonriente la esmeralda. Aunque la sonrisa se le esfumo en el segundo que miró hacia delante. Shaoran la miraba con aspecto inmutable. No supo que pensar de eso
- Sakura¿Cuál es tu grupo sanguíneo? – Preguntó Tomoyo, pero la esmeralda no contestó, estaba más preocupada en responder la mirada del ambarino - ¡Sakura! – Ahora si logró despertarla
- ¿Qué? – La amatista la miró exasperada
- ¿Cuál es tu grupo sanguíneo? Recuerdo que era algo con O.
- Sí, O negativo
- Oh, no. No es la misma que la de Kari – Dijo triste Tomoyo
- La verdad es que Sakura si puede donar su sangre. Las personas O negativa les pueden dar sangre a cualquier persona - Shaoran supo ahora porqué a los médico, cuando Sakura se había infligido esas heridas en las muñecas, les había costado tanto tener un donante. Las personas de grupo O negativo pueden dar a cualquiera su sangre, pero sólo recibir de alguien de su mismo grupo sanguíneo
- Yo no tengo problema con dar sangre. En especial si es para Kari.
- En ese caso ven conmigo – Shaoran la tomó de la mano y los dos pudieron sentir una pequeña carga eléctrica viajando a través de su cuerpo. Pero el ambarino no tenía tiempo para pensar sobre eso. Primero estaba la vida de su sobrina
Llevó a Sakura donde los médicos y estos la hicieron llenar un formulario. Al terminarlo la hicieron acostarse sobre una cama. Una enfermera trajo la aguja más grande que jamás había visto la esmeralda y comenzó a preparar su brazo.
- Ay, Dios. No quiero ver
- No te preocupes, yo tomaré tu mano todo el tiempo – Dijo sonriente Tomoyo
- Eso no me sirve – Sakura vio su brazo y después a la enfermera que la atendía. Ésta miraba fijamente su cicatriz en la muñeca. La esmeralda apartó su mirada y bajó la cabeza. En cierto modo ya estaba acostumbrada a eso. No podía hacer nada contra ello y estaba cansada de ocultar sus cicatrices
Finalmente la enfermera tomo la sangre y salió de la habitación. Shaoran se disculpó y siguió a la enfermera. Por otra parte, Tomoyo ayudó a su prima a levantarse, cual estaba algo mareada, y la llevó al patio del hospital.
Sakura estaba asombrada. Nunca pensó que habría un patio tan bonito en un lugar así. A causa de la lluvia suave que aun caía, tuvieron que sentarse en una parte techada del lugar. Pero aun así podían ver la majestuosidad del lugar. Árboles inmensos y flores de muchos colores opacados por la lluvia. Parecía que cada hoja tuviera pequeños diamantes que brillaban a causa del reflejo de la luz proveniente del hospital.
- Cariño – Interrumpió Tomoyo los pensamientos de Sakura – Te ves muy blanca. ¿No quieres que te traiga algo? – La esmeralda negó con la cabeza - ¿Segura? Bueno, debo ir a ver lo del alojamiento. No demoraré mucho.
- Está bien. Prometo no moverme de aquí – Dijo Sakura con una débil sonrisa. Comenzaba a tener ganas de dormir y una cama no se le estaba haciendo nada mal
La amatista se fue y dejó a su prima sola con sus pensamientos. Estaba muy preocupada por Kari. Y no podía sacarse de la cabeza a la enfermera mirando su herida. Inconcientemente tomó las mangas de su chaleco y las tiró hacia abajo. En ese momento alguien tomo su brazo, destapó las muñecas y besó sus heridas
- Siempre me he sentido culpable por esto. No debí haberte perdido de vista en ese momento. Y por lo de la enfermera, es nueva y apenas está comenzando en esto. Tendrás que disculparla – Dijo Shaoran junto a la muñeca de Sakura. Le fue inevitable para ella no reprimir un temblor
- ¿Te diste cuenta?
- Claro. No te quité los ojos de encima – La chica se sonrojó al escuchar esto – ¿Te acaban de sacar sangre y tu eres aun capaz de sonrojarte? – Los dos rieron
- ¿Cómo están las chicas según tu?
- Aun no puedo cantar victoria, pero las dos han sido muy fuertes. Todas unas luchadoras. ¿Sabes? Es muy distinto cuando es un familiar, o alguien que quieres. Se supone que estoy ya acostumbrado a esto, pero cuando las vi destrozadas y con su vida pendiendode un hilo casi se me fui de rodillas al suelo. No quiero ni imaginarme si es que veo a uno de mis hijos en un lugar así - Shaoran se perdió en sus pensamientos y Sakura esperó tranquilamente sintiendo aun el aliento del hombre en su muñeca - ¿Lindo patio, verdad?
- Sí, estoy muy impresionada.
- Todo esto es gracia a los ancianos y algunos niños que están casi permanentemente aquí. Es un taller muy famoso del hospital y ellos se han encargado de que éste sea unos de los jardines más bellos de la ciudad. Toma, es jugo de naranja – Le dio una vaso – Te hará sentir mejor y no te sentirás tan mareada.
- Gracias.
- ¿Y Tomoyo?
- Fue a ver alojamiento. Supongo que te incluirá también a ti.
- Lo más probable. Le encanta preocuparse por todos – Sakura sonrió. Pero después se mostró más tranquila y pensativa mientras tomaba su jugo.
- Dime… ¿Qué ha sido de ellos?
- ¿De quienes? – Preguntó Shaoran extrañado
- De los chicos… De Meiling, Takashi y Naoko.
- Oh… Ellos – Dejó pasar unos segundos pensando – No es que sepa mucho. Todos nos alejamos en un punto de nuestra adolescencia por distintas razones. Naoko y Takashi se casaron
- ¿En serio? – Preguntó Sakura escéptica
- Si. Se casaron y tuvieron un hijo. Pero este nació con problemas. Creo que una falla al corazón. La cosa es que pasan más tiempo en el hospital que en casa. Fue en una de esas idas al hospital en la que me entere de su estado.
- ¿Y sabes como está el niño?
- La última vez que supe de algo la cosa no andaba nada bien. Pero fue hace tiempo. Ahora no tengo idea.
- Me imagino que de Meiling si sabes algo¿No?
- Créelo o no, tampoco he sabido mucho de ella en el último tiempo. Tampoco mi familia
- ¿Por qué?
- Se alejo de todo después del accidente
- ¿Accidente?
- Si mal recuerdo estaba ella y su familia en Hong Kong. Debían viajar a Pekín y decidieron hacerlo en auto. Pero sufrieron un grave accidente. Mei logró salir del automóvil, pero sus padres no. Murieron cuando el auto explotó. Ella vio todo eso y hasta quedó con varias quemaduras. Después de eso se alejo de todo el mundo. Es muy raro que tengamos noticias de ella.
- Dios, que horrible.
- Fue difícil
- Me imagino
- ¿Y que va a ser de nosotros? – Oh, oh… Justo el tema que Sakura no quería tomar. Decidió hacerle frente al tema e ir al grano
- Shaoran, mira… - Comenzó la chica, pero él la detuvo
- Sé que debí haber controlado las cosas ayer
- Yo estaba también ahí. No todo es tu culpa
- Pero era yo el que tenía más experiencia. Sakura… Yo no quiero ser tu amigo. Nunca lo he sido, ni lo quiero ser. Yo quiero ser muchísimo más que eso. Pero sé que el pasado tiene mucha influencia en el presente y no puedo hacer nada contra eso
- Es tan difícil para mí. No tienes ni idea. No… No puedo actuar como que nada pasó, porque sí paso…
- Lo sé, lo sé. Y siempre lo sabré.
- …Y al mismo tiempo no puedo dejarte – Shaoran la miró extrañado
- ¿A qué te refieres?
- A mi tampoco me interesa tu amistad. Tu sabes que estoy enamorada de ti de ya hace mucho. Pero tampoco puedo olvidar tan fácilmente – El ambarino la miró fijamente por un momento y después la abrazó
- ¿Crees que algún día serás capaz de perdonarme?
- No lo sé.
- En ese caso déjame intentarlo. Por favor – Sakura sonrió entre sus brazos
- Creo que te ganaste ese derecho hace rato
- ¿No me digas? – Shaoran le dio un pequeño beso en el pelo y se quedaron abrazados mirando al patio por unos minutos.
- Oye… ¿No prefieres mujeres más bonitas? – Preguntó algo incómoda la esmeralda
- ¿Te encuentras fea?
- No es eso… Pero tu podrías tener cualquier mujer que quisieras
- Pues resulta que más me interesa lo de adentro que lo de afuera en muchos aspectos. Aparte, si fuera por lo físico, te hubiera dejado ayer
- ¿Ayer? - Sakura salió de sus brazos y lo miró extrañada - ¿Por qué?
- Tu pelo. No me gusta ¿Por qué te los cortaste cuando lo tenías tan lindo antes? – Sakura no supo responder a eso – ¿Ves? Pero aun te quiero
- Eres un idiota ¿Lo sabías?
- Para ti, tal vez – El ambarino se levantó y Sakura estuvo a punto de quejarse - Iré a ver a mi hermana. Y debo avisarle a mi madre también lo del accidente
- ¿No le has dicho?
- No, pero ya le avise a mi cuñado. No es que haya tenido mucha cabeza en las últimas horas – Los dos se quedaron mirando a cada uno por unos segundos como si el mundo fuera de ellos dos nada más – Toma todo el jugo, te hará bien – Y se fue
Sakura se quedó mirándolo hasta que se perdió de su vista. Se tomo su jugo y volvió a mirar al patio. Ya casi no llovía. Pero a ella le importaba más otra cosa. ¿Qué se supone que haría con su pelo?
Hola gente!
Al fin salí de mi baticueva. Es que bajaron los grados celsius y eran más soportables.
Éste capítulo lo partí antes de ayer, ayer no seguí porque tenía fiesta de cumpleaños de una tía y hoy lo terminé. Aparte, me prometí que si no escribía este capítulo no actualizaría mi blog (No es que haya sido mucho castigo)... Así que aquí está. Espero que lo disfruten
Referente a los detalles médicos y todo eso... No tengo ni idea ni de la mitad de las cosas que escribí xP. De la mayoría me inspire en ER (Me encanta esa serie) y lo demás de Wikipedia... Ellos dos fueron mis mejores amigos para poder darle coherencia a todo. Así que si anda por aquí un médico o un estudiante de medicina, no se preocupe... Sé que hay hastas cosas que no tiene ni pies ni cabeza.
En un rato más pondré la respuesta de sus reviews en my profile... Y muchas gracias por ello.
Good night and good luck!
