No digas adiós

Sakura sentía un peso en su pecho. Le recordaba al gato que tuvo en su adolescencia. El animal se movió y ella lo ayudó a que se bajara de la cama. Pero cuando tocó a su "mascota" no encontró un suave pelaje con sus manos… Sino algo fuerte y musculoso que más se arrimó a su cuerpo. Y se despertó

¿Será que siempre que pasara la noche entre los brazos de Shaoran se acordaría de su difunto gato? Se dio vuelta para ver a su acompañante y éste dormía a su lado plácidamente. Se veía tan relajado y aun más hermoso, si es que eso podría ser posible.

Sakura recordó las horas anteriores y le fue inevitable no sonrojarse hasta la punta de los dedos de sus pies. Se preguntaba si hacer el amor cuatro veces en una noche era normal. De a poco comenzó a ver la masculina cara del ambarino. Ningún detalle se escapó de sus ojos inquisitorios. Después bajó su mirada a su cuello y pecho. Corrió un poco más las sábanas y pudo apreciar su vientre hasta que llegó a su objetivo. Nunca había observado a plena luz del día esa parte de la anatomía de Shaoran. Y era, de por sí, realmente interesante.

De repente, la masculinidad del ambarino, comenzó a moverse ante sus ojos. Cada vez más grande y con un brusco movimiento levantó la mirada encontrando unos ojos dorados observándola a su vez. Volvió a sonrojarse y Shaoran hizo una sonrisa burlona

- No es bueno comerse con los ojos a otras personas. En especial si estas están durmiendo e indefensas – dijo aun somnoliento éste

- No lo volveré a hacer

- No he dicho que no lo vuelvas a hacer – Él abrazó a la joven y se ubicó arriba de ella cuidadosamente, pero encargándose de que se percatara de la protuberancia inferior – Me acabo de dar cuenta de lo bien que se siente. ¿Te gustó lo que vistes?

- Un poco – dijo Sakura con falsa veracidad

- ¿Un poco? Estás lastimando mi ego. Supongo que tendré que hacer que te guste – Shaoran bajó la cabeza al cuello de la esmeralda logrando que ésta gimiera

- Mmm… ¿Otra vez?

- Claro – Después subió hasta sus labios - ¿Qué acaso no tienes fuerzas ya?

- ¿La verdad? No

- Que pena. Tendrás que sacar fuerzas de alguna otra parte

- Tan infantil… - Suspiró

- En lo que concierne a ti y a una cama, sí, soy un glotón – La manos de él comenzaron a recorrer la silueta de ella

- No – comenzó a quejarse – Ya debe ser tarde – Miró al velador de al lado y observó el reloj - ¡Ay, no! Es muy tarde – Exclamo

- Lo has dicho dos veces – Murmuró el ambarino recorriendo la clavícula de la joven con sus labios

- ¡Por qué lo es! – Bruscamente empujó al ambarino – Hoy sale Fanren y Kari del hospital y ya son las 11 de la mañana

A Shaoran le tomaron varios segundos procesar toda la información que Sakura le estaba dando. Pero cuando lo hizo soltó de inmediato a la esmeralda

- Mierda, se me había olvidado

- Se nos había olvidado – corrigió ella tomando una sábana para cubrirse – Esto nos pasa por tu glotonería

- No escuché ni una queja en las pasadas horas – Como respuesta Sakura le dirigió una mirada ácida

Finalmente la esmeralda se levantó dejando la cómoda cama atrás. Se dirigía al baño, cuando se detuvo repentinamente. Shaoran la miró curiosa

- ¿Qué pasa?

- Me duele el cuerpo – dijo Sakura bajando la mirada al suelo – Y en partes que normalmente no me debería doler

El ambarino profirió una fuerte carcajada y se levantó de la cama también, aunque con nada que tapara su desnudez. Se acercó a Sakura y la abrazó tiernamente, mientras ésta estaba notoriamente sonrojada.

- Nada que un buen baño no puede arreglar

- ¿Tú crees?

- Claro. El médico soy yo, ¿No?

- Entonces tomaré uno bien largo

- Corrección, tomaremos uno bien largo – dijo seductoramente a su oído

- Shaoran, debemos apurarnos…

- Con mayor razón – la interrumpió – Así ahorramos tiempo bañándonos en una vuelta y no esperando al otro

- ¿Por qué tengo la sensación de que demoraremos aun más? – Preguntó suspicaz la esmeralda mientras era arrastrada al baño

Sólo obtuvo risas por parte del ambarino como respuesta


- ¿Segura que sabían que nos iríamos? – Preguntó Fanren a Tomoyo

- Claro. Es más, fue Shaoran el que me avisó ayer. No sé porqué demoran tanto

Llevaban casi una hora en espera y contando. Pero ni Shaoran ni Sakura daba luces de vida. Y esto estaba exasperando las paciencias de las tres mujeres que estaban en la pieza del hospital esperando ávidamente.

- Mamá, me aburro – se quejó con un puchero Kari – Yo quiero ir a ver a Kero

- Lo sé, cariño. Pero el ineficiente de tu tío no llega

- ¿Y si nos vamos y dejamos algún mensaje para ellos en recepción? – suigirió la amatista

- Creo que haremos eso. Ya he esperado suficiente

Se predispusieron a salir del hospital. Fanren en silla de ruedas empujada por Tomoyo mientras que Kari iba al lado de su madre. Cuando llegaron a recepción una enfermera las atendió

- ¿Puedo ayudarles?

- Si, queremos dejar un mensaje para Li Shaoran. Se supone que vendrá al hospital en el transcurso del día

- ¿El doctor Li?

- Sí

- ¿Me buscan? – dijo una voz a lo lejos

En la entrada estaba Shaoran con una respiración muy agitada y con sus cabellos aun más revueltos de lo normal. Un poco más atrás estaba Sakura en condiciones muy parecidas

- No te preocupes, ya te encontramos - Murmuró Tomoyo algo asombrada. Después fijó su mirada en su prima - Mejor dicho, los encontramos

- Discúlpenos, nos demoramos un poco

- ¿Un poco? – Exclamó Fanren desde su asiento

- Tal vez un poco harto – dijo el ambarino restándole importancia – Al menos llegamos antes de que se fueran

- ¿Y por qué llegan juntos? – Preguntó inocentemente Kari

Recién en ese momento Tomoyo y Fanren se percataron de ese detalle. Mas sus sospechas se confirmaron cuando Shaoran, nerviosamente, pasó su mano por su cabello y Sakura se sonrojó como nunca.

- ¿Se encontraron afuera? –prosiguió la pequeña

- Sí – dijo apresuradamente Sakura – afuera del hospital

- ¿Y por qué demoraron?

- Déjalo, Kari. Ahora debemos apurarnos a tomar el trem – respondió su madre en cambio – Me imagino que habrá sido por algo de vital importancia, ¿No? – dijo esto último con un tono burlón

- Puede ser – repuso Shaoran - ¿Vamos?

La amatista volvió a empujar la silla hacia la salida mientras los demás las seguían. Ya había un taxi en el estacionamiento y cuidadosamente Fanren subió en el con su hija y Tomoyo.

- Entonces, ¿Ustedes se quedan unas horas más?

- Sí, aun falta terminar de pagar el hotel y los cargos extras del hospital – Respondió Shaoran

- Así que nos estaríamos viendo más tarde

- Eso espero. Según tengo entendido tu marido vendrá a buscarlas pasado mañana en jet privado para transportarlas a Hong Kong, así que aun me puedo relajar

- Sigo sin creerme que dejara a Alex traer un jet sólo para nosotras – murmuró más para sí misma Fanren cruzando los brazos - Es demasiado exagerado

- Se te advirtió muchas veces que te casarás con un empresario Chino, pero tu te negaste, si mal recuerdo – repuso bromista el ambarino

- Tiene sus ventajas un empresario extranjero

- Me imagino. Bien, no las retraso

- ¡Adiós, tío! – Se despidió sonriente Kari

- Hasta luego, pequeña

- ¡Adiós, Sakura! – Ahora la pequeña se despidió de la esmeralda que estaba extrañamente callada y un poco más apartada del vehículo

- Adiós – dijo sin muchas ganas

Finalmente el taxi partió para el metro dejando al ambarino con su enamorada solos. Sonrientemente Shaoran se acercó a la chica pero ella parecía estar en otro mundo lejano de éste

- ¿Qué sucede?

- No entendí eso del Jet privado. ¿Acaso el marido de Fanren es millonario?

- La verdad es que en el mundo de la economía el nombre de Alexander Bova es muy conocido. Es uno de los mayores empresarios Italianos que hay en éste momento

- Entonces sí es millonario

- Claro. Sin embargo aun no supera la fortuna de mi familia – Dijo pensativo Shaoran – Aunque tampoco creo que le falte mucho. Así como va en unos años más estará a la par del Clan Li en lo que se refiere a cantidad de empresas invertidas

- Espera, me volví a perder – Digo Sakura ahora con una expresión parecida a la de pánico en su cara - ¿Tu familia es millonaria?

- Ah… Sí – dijo algo dudoso Shaoran – Provengo de una de las familias más importantes de China. Esa fue la principal razón por la que me vine a Japón en mi adolescencia. No te imaginas lo extremadamente hostigante que puede ser estar en un ámbito así – Ahora el ambarino más se preocupó cuando vio una expresión de horror en la cara de la esmeralda – ¿No sabías eso de mi?

- ¿Luzco como si haya sabido eso de ti? – Dijo Sakura con una voz en un tono más alto de lo normal

- Pues, la verdad es que no.

- ¿Cómo diablos fue que nadie me dijo eso? – La chica se dio vuelta bruscamente y camino sin tener rumbo fijo tratando de procesar esa nueva información

- Sakura, relájate. No importa. Nada de eso cambia las cosas

- ¡Claro que las cambia! – dijo exasperada - ¿No te das cuenta que puedes tener, literalmente, a cualquier chica que quisieras?

- No, no me percato de eso. No me interesa cualquier chica, me interesas tú.

- Pero… - Sakura no sabía como expresarse – Eso cambia tanto las cosas

- Aclaremos algo. En lo que respecta a mujeres tan sólo me interesa una y está al frente mío. Y si tu problema es la fortuna de mi familia no voy a recibir mucho. Tan sólo 50 millones de dólares, uno que otro poder sobre alguna de las tantas empresas que se poseen y los bienes raíces que se me designaron en mi infancia

- ¿Y eso te parece poco? – dijo ahogadamente la joven

- Eh… Sí. Eso es relativamente poco para lo que hay en total

- No lo quiero ni averiguar

- ¿Te molesta que mi familia sea tan poderosa? – Dijo el ambarino con un dejo de enojo

- No es tanto eso, es que es demasiado para mi. Y yo soy tan poca cosa…

- ¿Tan poca cosa? – Interrumpió el ambarino - ¿Qué tu eres poca cosa?

- O sea, no en ese sentido – Trató de justificarse – Pero me imagino las expectativas que debieron tener en ti. Y más con la mujer con la que tendrías una relación sentimental

- Así que el problema realmente reside en que no tienes la confianza suficiente en ti como para enfrentar una situación familiar como la mía, ¿No? – Shaoran estaba realmente molesto con eso. ¿Tan poca autoestima podía llegar a tener Sakura en ella misma? – Pues, cariño mío, si eso es lo que tanto te acongoja, yo no puedo hacer nada. Pero te esclarezco que nunca he esperado ni más ni menos de ti. Y cuando te des cuenta de todas la maravillas que veo en ti y que sé que posees, tal vez llegues a tener más seguridad y creerás en tus capacidades. Por mientras yo esperaré – Con esto último tomó una dirección contraria dejando a una desconcertada Sakura inamovible

- ¿Adónde vas? – Gritó la esmeralda

- Me alejo. Quizás así piensas mejor

Lágrimas volvieron acumularse en los ojos de ella, pero los controló. Y se preguntó si el error fue más por su parte o por la de él


Había pasado un día del incidente en el hospital y el orgullo mezclado con la rabia de Shaoran no le permitía hacer una simple llamada telefónica. Quería saber si Sakura había llegado bien a Tomoeda o si le había pasado algo o, simplemente, poder escuchar su voz. Pero, esta vez, él no sedería

Después de horas de pensarlo se preguntó por varios minutos si había exagerado en su reacción. No era tanta la rabia contra la situación en sí, él muchas veces llegó a odiar toda esa riqueza, sino en la actitud de ella. Si hubiera podido, en ese mismo momento le hubiera dado un par de azotes para hacerle caer en razón. Tan tonta, su pequeña enamorada. ¿O será tan inocente?

Aun así, no tomaría el teléfono. Porque necesitaba saber que Sakura podía confiar en él. Y, lo más importante, necesitaba saber que Sakura podría confiar en ella. Y para eso era ella la que debía dar el primer paso. ¿Estúpido? Lo más probable. Pero con Sakura la locura era algo con lo que tendría que vivir toda la vida.

- ¡Shaoran, atiende el teléfono que estoy ocupada!

El ambarino no se había percatado del sonido. La emoción lo invadió, debía de ser Sakura. Rápidamente bajó las escaleras y contestó el primer teléfono que estaba a su alcance

- ¿Sí?

- ¿Y por qué tanta agitación? – Esa voz, definitivamente, no era Sakura

- Buenas noches, madre. Venía bajando las escaleras rápidamente

- Oh… Si tú lo dices. Creí que esperabas la llamada de alguien

- ¿Qué pasa? – Esquivó el comentario el ambarino

- ¿Acaso no puedo llamarte?

- Sí puede. Pero no es normal que a estas horas. Eso hace que sospeche

- Muy inteligente

- De alguien debía haber recibido esa parte de mi genética

- Me haces sonrojar.

- ¿Qué es lo que necesita? - preguntó sonriente el hombre

- Quiero que mañana regresas a casa

- Estoy en mi casa – repuso llanamente Shaoran

- Muy gracioso. Quiero que vengas a Hong Kong – La idea de viajar a China no era del todo agradable para el ambarino. En cambio, decidió mantener una actitud tranquila en vez de tosca

- ¿Y para que sería?

- Debemos hablar de cierto asunto del que ya sabes

- ¿Otra vez con eso de casarme?

- Sabes como son las cosas. No debería extrañarte

- ¿Algo más?

- Sí. Se quiere hacer una junta con todos los herederos hombres del Clan. Y tu eres el principal

- Ya he dicho miles de veces que no seré el jefe del Clan

- Y yo te he dicho miles de veces que es más complicado de lo que piensas rechazar el ser el jefe del Clan. Es algo hereditario…

- …Y a menos que muera, o firme y busque a otro candidato dentro de la familia con aptitudes para liderar, yo no me sacaré de encima nada. Lo sé.

- ¿Y has buscado a alguien?

- Pues, no – Ahora que lo pensaba, había sido muy irresponsable sobre ese asunto

-Con mayor razón deberás venir mañana. Y si no encuentras a nadie y que, además, los ancianos del Clan aprueben, puedes hacerte la idea de lo cómoda que va hacer tu silla en la oficina de la mansión principal

- Me encanta tu apoyo

- Yo quiero que lideres. Es tu derecho.

- Sí, pero debería tener la opción a elegir también

- Dudo que puedas cambiar una tradición que lleva siglos. ¿Vas a venir, entonces?

- ¿Tengo más opciones?

- No

- Entonces pasado mañana me verás

- Hasta ese momento, hijo

- Sí, lo que digas – Y cortó la conversación malhumorado

No es que no tuviera respeto a su madre o que él sea un ingrato, pero las cosas habían cambiado mucho desde hace unos años atrás. Y más ahora cuando no era un niño o alguien que necesitaba exclusivamente de su familia para sobrevivir.

Sólo esperaba que Sakura llamara pronto. Al menos antes de partir


- ¿Te ha dicho algo? – Susurró Chiharu a Tomoyo en la cocina mientras miraban sospechosamente a Sakura

- Nada. A estado así todo el día, pero no sé que fue lo que pasó

- ¿Y llamaste a la casa de Li?

- Sí, pero me contestó Fanren. Comentó que Shaoran tampoco andaba muy bien. No supo explicarme el humor de su hermano en palabras exactas

- Diablos, debieron haber discutido

- Es lo más probable. Pero es que me extraña… Sakura tampoco luce tan triste. Sino pensativa, diría yo – Volvieron a fijar las miradas en la esmeralda y la encontraron jugando con unas bolitas y con expresión reflexiva

- Tampoco ha mejorado mucho en las últimas horas – Repuso con aire derrotado Chiharu. Después, bruscamente, giró la cabeza a su amiga - ¿Hace cuanto llamaste?

- Mmm… - Tomoyo recordó por un momento – Creo que hace cuatro horas, aproximadamente

- ¿Por qué no llamas de nuevo?

- ¿Para qué otra vez?

- Tal vez, en ésta oportunidad, él que conteste sea Shaoran – Chiharu se dirigió al teléfono de la pared y se lo trajo a la amatista

- ¿Y si me contesta Fanren otra vez? – dijo Tomoyo recibiendo el aparato

- Ya se te ocurrirá algo en el momento.

- Está bien

Marcaron el número y esperaron hasta que respondieran. Cuando la llamada se cortó, Tomoyo, incitada por Chiharu, volvió a marcar. Ésta vez sí hubo contestación

- ¿Sí? – se escuchó una voz dulce y aniñada

- ¿Kari? – Preguntó la amatista

- ¡Sí! – Dijo la pequeña entusiasmada – Tomoyo, ¿Verdad?

- La misma. Quería saber si estaba tu tío en la casa

- Está aquí, aunque algo ocupado

- ¿Ocupado? - Se extrañó - ¿Y en algo muy importante?

- Es que mañana también viajará con nosotras a China. Está guardando sus cosas – Comentó feliz la niña

- ¿Irá con ustedes? Oh, eso explica muchas cosas

- ¿Van a venir a despedirse mañana de mí?

- No estoy segura. Mañana veremos – la amatista suspiró – Mejor ve a ayudar a tu madre ahora

- Estaba en eso. ¡Adiós, Tomoyo!

- Buenas noches, Kari – y cortó

Tomoyo miró preocupada a Chiharu. Ahora entendí que es lo que estaba pasando

- ¿Chicas? - Entró a la cocina Sakura. De inmediato la amatista escondió el teléfono

- ¿Sí? – Repuso apresuradamente Chiharu

- ¿Pasa algo? – prosiguió Tomoyo

- Tan sólo venía a decirles buenas noches. Ya me dio sueño

- En ese caso ve a descansar – la instó su prima – Nosotras iremos un poco más tarde a la cama

- Ok. Adiós chicas – Y se dirigió a las escaleras. Cuando se perdió de vista, Chiharu no perdió ni un segundo más

- ¿Qué sucede?

- Shaoran viajará a Hong Kong mañana con Kari y Fanren. Lo más probable es que eso haya sido la manzana de la discordia entre ellos dos

- Así que eso es lo que está pasando. No hubiera imaginado lo posesiva que podría llegar a ser Sakura – murmuró Chiharu

- Quien sabe – Suspiró la amatista – Mañana veremos que es lo que pasa – Fue a dejar el teléfono a su lugar y bostezó – Creo que a mi igual me entró el sueño

- Entonces, a dormir – Y subieron a sus piezas


Volvió a ser una pésima noche. Si seguía así tendría tantas ojeras como un vampiro. Pero los pensamientos seguían arremolinándose en su mente sin control. Sakura se sentí demasiado estúpida como para llamar a Shaoran y, al mismo tiempo, demasiado avergonzada de sus acciones y palabras como para poder enfrentarlo sin sentirse tan culpable

Y después de estar todo el día y la noche pensando, llegó a una conclusión: A la mierda su vergüenza y su idiotez. Prefería estar con Shaoran y decirle cuanto lo quería y cuanto confiaba en él a estar un día más sin su compañía. Hoy mismo iría a verlo para confesar su tontería y suplicar perdón. En eso sintió golpes en la puerta.

- Pase – Entraron Tomoyo y Chiharu lentamente

- ¿Cuál es el problema, chicas? – Preguntó la esmeralda algo extrañada

- Es que… - se miraron – Tan sólo queríamos darte apoyo en éstos momentos

- ¿Estos momentos? No les entiendo

- Sabemos que debe ser difícil ahora que se acercaron tanto – Repuso Tomoyo entrando a la pieza y sentándose en la cama – Pero no será un adiós para siempre. De seguro volverá pronto

- Sigo sin entender – Ahora Sakura se sentó el la cama - ¿Podrían ser un poco más claras?

- El viaje de Shaoran – dijo Chiharu – Kari nos lo contó anoche. Shaoran irá a Hong Kong con las chicas. Pero eso no significa el fin del mundo, no será un adiós para siempre… Sakura, ¿Estás bien? – Preguntó preocupada a ver como la sangre se había ido de la cara de la esmeralda

- ¿Shaoran…viajará… a Hong Kong… hoy? – Preguntó entrecortadamente Sakura

- Bueno, sí. ¿No estabas mal ayer por eso, acaso? – Preguntó Tomoyo

- ¡Claro que no! – salió de la cama rápidamente - ¿A qué hora es el viaje?

- A las once de la mañana, si mal me parece – Contestó la amatista

- ¿Y qué hora es? – Chiharu miró su reloj

- 10:30

- ¡Mierda! – Tomó una ropa que estaba en una silla y otra que estaba en un cajón y se dirigió al baño

- Sakura, ¿Qué se supone que haces? – le gritó Tomoyo lo suficientemente fuerte para que susodicha lograra escuchar a través de las paredes

- Arreglarme – Minutos después salió y fue a buscar unos zapatos

- ¿Y para qué? – Preguntó curiosa Chiharu

- Para poder ir al aeropuerto – Volvió a ver el reloj y después miró a sus amigas - ¿me acompañan o no?

Cinco minutos después salieron del apartamento


- ¡Shaoran! Ya nos vamos – le dijo Fanren a su hermano - ¿Qué esperas?

¿Qué esperaba? Esperaba a una mujer de ojos verdes y cabellera rubia. Pero no había señales de alguna. Ahora estaba dudando… ¿No hubiera sido mejor haberla llamado para avisarle? Lo más probable. Pero ahora era muy tarde, ya iba a ser la hora de despegue.

Resignado se dejó llevar por su hermana a través de la multitud. Después de 10 minutos abordó el jet. Alexander había cumplido su promesa y personalmente vino a buscar a su familia. Jamás Shaoran había sentido envidia de Fanren, pero verla con su familia, todo en armonía y rodeado de amor, pudo sentir los celos inundarlo. Él quería eso para su vida, una esposa e hijo con los que podría jugar. Después de todo ya era tiempo de sentar cabeza.

Los motores rugieron y el jet comenzó a moverse. Una sensación perturbadora se posesionó de su pecho. Algo estaba mal, y sabía exactamente lo que era. Debió haber llamado a Sakura. Otra vez tarde se volvió a percatar de sus errores.

De repente el avión se detuvo. Alex se dirigió a la cabina y al pasar unos minutos volvió

- Problemas técnicos. Deberemos esperar unos minutos – Anunció

- Disculpa, Alex. ¿Puedo bajar por unos momentos? – Preguntó de inmediato Shaoran

- Supongo que no habrá problemas

- Gracias, necesito hacer una llamada

Por primera vez la suerte estaba de su lado. Ésta era su única oportunidad para poder "arreglar" las cosas con Sakura antes de que, por culpa de su orgullo, empeoraran. Se alejó un poco del jet y marcó el número del apartamento de Tomoyo. Nadie contesto. Lo intentó otra vez. Pasó lo mismo. Rectificaba: la suerte estaba en cualquier parte menos con él. Ahora sí estaba jodido. Por imbécil pagaría un caro precio

- Me imagino que no estarás llamando a alguna chica, ¿Verdad? – Bien, eso era extraño. La desesperación lo estaba llevando a alucinaciones muy extrañas. Le tomó unos segundos darse vuelta y enfrentar a la dueña de tan amada voz

- ¿Pero…? – Intentó preguntar Shaoran pero fue interrumpido

- ¿Qué hago aquí? Bueno, resulta que hoy me desperté y me encontré con Tomoyo y Chiharu en mi puerta diciéndome que tú te irías a Hong Kong hoy. Entonces me dije que tal vez se te pudo haber olvidado decirme algo en las últimas horas

- Lo sé, y lo siento

- Deberías sentir arrepentimiento – Sakura comenzó a acercarse al ambarino – Pude haber imaginado cualquier cosa de tu repentino viaje. Incluso que es por mi culpa

- ¡No! Claro que no lo es. Mi madre me llamó ayer avisándome que debía viajar. Asuntos de familia – Finalmente la esmeralda llegó donde él y lo abrazó

- ¿Y algún día me llevarás a conocerlos? – Shaoran sonrió

- ¿Ya no te dan miedo?

- La verdad es que ellos no son los que me aterrorizan, sino lo que tú puedas pedir de mí. Tengo miedo a no poder satisfacerte

- Maldita sea, Sakura… - Comenzó el ambarino con un gruñido, pero la esmeralda lo calló con un beso corto

- Ya lo sé. Tú no pides ni más ni menos de mí. Aun así, yo quiero darte lo mejor.

- Estarías realmente en problemas si yo fuera un hombre calculador, frívolo y oportunista

- Qué suerte, ¿Verdad? – Repuso Sakura restándole importancia

- Disculpe – Se acercó un hombre – Ya es hora de partir, señor

- Gracias – la esmeralda lo abrazó fuertemente

- ¿Cuándo vuelves?

- Lo más pronto posible – Tomó la cara de ella y la levantó - ¿Me esperarás?

- No creo tener mayor panorama – dijo tristemente

- ¿Adiós, entonces?

- No, no digamos adiós. Digamos hasta pronto

- Si así lo quieres – Y la besó. Sintieron como los motores del jet se encendían de nuevo y se separaron

- Hasta luego, Shaoran. Nos vemos en unos días

- Hasta luego, Sakura – Los dos sonrieron

Shaoran se alejó y antes de entrar al avión se dio vuelta y gritó

- ¡Sakura! ¿Podrías cuidarme a Kero?

Como respuesta la chica asintió y se fue riendo

¿Habrá valido la pena sufrir todos esos años en su adolescencia? Sakura no lo sabía. Pero de lo que sí estaba segura es que las cosas mejorarían. Ese sería su nueva meta

(8-04-2008/ 11:05)

Y terminé la historia... ¿Por qué no siento tanta pena?...(Realmente soy rara...¬¬)

¿Me quieren matar? Lo más probable. Les juro que no me di cuenta de como pasó el tiempo. Hace unos días atrás me pregunté "¿A qué fecha estamos?" y me di cuenta de que ya había pasado un mes desde que subí el anterior capítulo. Así que me "apure" en terminar éste

Siempre supe que así terminaría el fic, así que si no les agradó, bueno, ya está escrito y no creo que lo vaya a cambiar (Soy una floja, recuerdan?) Pero tampoco pienso que haya quedado tan mal. Es más, me asombré en varias partes por mi capacidad creativa. Realmente espero que lo hayan disfrutado

Por el supuesto epílogo... No sé. Si escribiera uno, creanme, no trataría de Shaoran y Sakura (en lo que a mi respecta ya he terminado todo con esta pareja) sino de otro asunto que dejé por ahí sin aclarar... Pero no prometo nada

Ya tengo varias historias y one shot en mi mente. Aunque creo que, después de la celebrar los "1000 hits de Bajo mi paraguas", me alejaré un poco del rating M. Para variar un poco.

Sé que nunca pedí reviews en éste fic... pero me gustaría que expresaran sus opiniones al respecto de la historia, ahora que está terminada, y, si se animan, sobre mi... O sea, su opinión sobre mi forma de narrar y si debería cambiar de rumbos xD

Las respuestas a los reviews anteriores los pondré hoy o en unos días más en mi profile (Muchas gracias!)

Y, chicas y chicos... Si en alguna parte ven o viven el manotaje, no se callen. "Para que el mal triunfe basta que los buenos no hagan nada"...

Good night and good luck!