HOLAS YO DE NUEVO TRADUCIENDOLES OTRA HISTORIA, LA HE LEIDO HASTA EL CAPITULO 8 Y ME PARECE SIMPATICA ESPERO HACER bIEN LA TRADUCCION DE MANERA QUE LA PUEDAN ENTENDER.
EL NOMBRE ORIGINAL ES "BRING IT ON, HOGWARTS" de Mother of Tears. asi que aver su opinion
¡ADELANTE, HOGWARTS!
Capítulo 1: la Acción Disciplinaria
"Querías verme, Albus?" Severus Snape estaba de pie delante del escritorio de Albus Dumbledore. Su voz calmada, trataba de ocultar el toque de fastidio y la impaciencia que sentía.
"Sí, Severus," Contestó de manera apacible, agradable y cordial…de esa manera que tanto le irritaba. "Por favor siéntate. Necesito hablarte de algo importante."
Snape lo miró cuidadosamente pero igual se sentó con un elegante movimiento de sus largas túnicas negras. "¿Cómo te puedo ayudar?" Preguntó.
"Es sobre un asunto disciplinario, desgraciadamente," Fue la contestación triste de Dumbledore.
"¡Qué! ¿De mis estudiantes?" Snape preguntó confuso.
"No es sobre ellos, realmente," meditó Dumbledore con ironía. "Lamentablemente, yo estoy hablando sobre ti."
Los ojos de Snape se estrecharon. Su postura de aburrida indiferencia se alteró al instante. Se quedó callado observando al director, como un cazador que de pronto se da cuenta que se ha convertido en la presa. Una llamarada de furia cubrió momentáneamente sus ojos antes de que él se obligara a volver a una expresión de relajada indiferencia.
"He recibido un búho," el Director del colegio continuó con desaprobación casi paternal, "de la Señora Breckenridge. Una larga carta que contiene grandes longitudes de quejas en el pergamino acerca de la manera con la que tú te le has dirigido recientemente."
"¿Realmente?" Snape levantó una ceja pero mantuvo la calma.
"Realmente. Ella esta sumamente disgustada contigo, y con Hogwarts debido a eso. Amenazó con quitar a su hijo y ponerlo en Durmstrang debido a la manera en que la trataste."
Snape hizo un ruido fastidiado. "Oh, permíteme, Albus!" él pronunció con lentitud y con desdén. "Ésa podría ser la mejor solución para el muchacho, después de todo. Aquí, yo puedo darle sólo una detención que parece no tener efecto alguno en él. Lo que ese mocoso necesita es un poco de disciplina fuerte, dura... ¡qué tampoco tiene en casa obviamente! Los métodos disciplinarios de Durmstrang son legendarios, si lo envían allí por mi culpa, realmente le habré hecho un favor enorme"
Albus Dumbledore lo miró tranquilamente.
"Ciertamente yo estoy de acuerdo, Severus, que Bevis Breckenridge puede ser un poco problemático, y que una disciplina más firme en su caso no sería errado, pero el punto de esta entrevista no es él, sino tú. Es sobre tu conducta sobre la que deseo hablar." Él hizo una pausa. "¿Realmente llamaste al muchacho idiota en la propia cara de su madre y encima soltaste alegremente que sus padres tenían estiércol de araña por cerebro?"
El profesor de Pociones rodó sus ojos al techo y lo examinó cuidadosamente.
"¿También que toda la familia Breckenridge mostraba señales de descender de los monos?"
Snape se encogió de hombros. "Posiblemente. No puedo recordar mis palabras exactas, pero supongo que pude idecirles algo mucho mejor que eso. ¿Sabias que los Muggles realmente creen que se relacionan con los monos, que ellos son sus primos? Entonces no veo el problema."
"Otro… ¿le dijiste al Sr. Leo Ferrars que la razón por la que su hija Emma falló en tu clase fue porque gastó todo su tiempo libre seduciendo al equipo de Quiddich de Hufflepuff, Ravenclaw, y Griffindor y que esa era la razón por la que estaba demasiado cansada para hacer su tarea?"
Severus sonrió cínicamente. "Bien, Es la VERDAD, Albus!"
"Note que omitiste al equipo de Slytherin en tu imputación," él dijo secamente.
"¡El equipo de Slytherin tiene más sentido común, por no mencionar gusto! ¡Honestamente, Albus, la muchacha es la pesadilla de un maestro! No sólo no guarda atención en su propio caldero, sino que hace un esfuerzo singular por distraer a los demás de sus deberes. ¡Ella es la peor distracción que yo he visto alguna vez! Me garantiza un accidente por semana en la clase."
"Había esperado que no sería necesario recordarte que el método apropiado de lidear con eso, no era llamar a su madre mujerzuela y su padre retardado."
"¡Podría decir cosas peores!" Snape humeó agriamente. "Me he encontrado con Gnomos, e incluso Gigantes, con encanto y capacidad intelectual superior a la de Leo Ferrars. ¡Y en cuanto a la siempre deleitable Señora Ferrars, debería haber una ley que prohíba el cruce bovino y asnal! Eso también les dije."
"¡Ahora, honestamente Severus!" La voz mansa de Dumbledore tenía un borde afilado. "¿Era necesario todo eso? Piensa en la impresión que estás dejando en esos padres, por no mencionar la imagen que estás dándoles de esta escuela"
"Y yo te pregunto, Albus," Se opuso Snape, "¿Realmente está en el interés de esta escuela sufrir continuamente con estos necios? ¿Acaso no tenemos una reputación que cuidar?"
"Mi estimado Severus," dijo Dumbledore lentamente, reprobándolo, "hay una diferencia muy grande entre los necios y en ser alguien como tu."
Snape sentía la indignación y la furia subiéndole a la cara.
"DISCULPAME, Albus!" Bufó, sin cuidar su cortesía. "¡Tú!. ¡Tú no estabas presente en ninguna de las entrevistas en cuestión! Tú no tomas en cuenta la manera insultante con que estos individuos se me acercaron. Yo me niego a ser cuestionado, amenazado, o criticado por personas cuya capacidad cerebral es más pequeña que la uña de mi pie izquierdo, y encima si su conocimiento sobre mi especialización es completamente nula!"
"Y respondiéndoles, Severus, es mucho peor, te rebajas a su nivel. Ciertamente un poco de dominio de tu parte haría mucho más por tu dignidad personal, así como por la dignidad de la institución que te emplea."
El azul apacible del Director se cruzó con el negro furioso de Snape.
"Me asombra," él continuó, "Cómo alguien con tu increíble intelecto y tus grandes logros no pueden ver cómo ese mal genio, y esa conducta ruda y antisocial te hace ver a los ojos de los demás."
Snape abrió su boca para hablar pero no encontró palabras para responderle a su superior. Él no estaba obviamente acostumbrado que sus acciones y modo de ser sea cuestionado de esa manera.
Dumbledore notó la vacilación de su colega y continuó manejando el punto, pero con menos aspereza en su tono paternal.
"Tu eres mi maestro más competente, Severus. No ha habido ningún accidente serio en el Laboratorio de Pociones desde que te contraté hace diecisiete años, y tus estudiantes tienen probabilidades más altas de pasar los T.I.M.O.S. y los E.X.T.A.S.I.S. también tienes un dominio personal con las pociones que cualquier otro que yo conozca. Pero, realmente tienes un pequeño problema.
"Tu eres, desagradable, malhumorado, y rudo con los estudiantes, padres, y el personal. Has pasado de ser un orgullo a ser el azote de la escuela. Pareces sentir que es tu responsabilidad personal perseguir y castigar a cada infractor de la ley que puedas encontrar.
"Aparte de servir como un árbitro de Quiddich, que solo lo haces si se te fuerza, tú no participas en ninguna actividad extracurricular. Nunca has tomado a ningún aprendiz. No encabezas ningún club u organización. Incluso te niegas a compartir con otros los libros raros que has estado acumulando en tu propia colección privada"
Él le lanzó una mirada severa a su rebelde profesor de Pociones antes de seguir. "Por tu propio bien, mi muchacho, es que estoy proponiendo esta acción disciplinaria."
Snape suspiró. La alarma estaba apareciendo en sus ojos.
"Ahora, yo estoy haciendo lo posible por no ser demasiado severo contigo. Pero en tu caso, es lo mejor."
Snape parecía estar paralizado por el horror. "¿Tu no vas a... despedirme... tu acaso?" Su voz era casi inaudible.
"Oh no, Severus," dijo Dumbledore tiernamente. "¡Nada tan drástico como eso! Mi objetivo es animarte a ser un buen maestro, nada que te impida seguir con tu trabajo. Pero voy a asignarte algunos deberes extras..." Snape parecía más aliviado.
"Ahora, comprendo que tu genio y sarcasmo son parte de tu rara personalidad, pero pueden domarse. Ellos pueden, y deben, ser controlados. Además pienso que necesitas salir más a menudo de los calabozos. Y para mi suerte, hay una actividad que se ha presentado y creo que tú puedes ser de gran ayuda. Por consiguiente, te voy a asignar como Asesor del nuevo Equipo de Animadoras del colegio Hogwarts."
Hubo una pausa larga y venenosa.
"¿El que…?"
"El nuevo Equipo de Animadoras de Hogwarts."
El profesor miró fijamente a su superior algo aturdido.
"Eso es lo que oí que dijiste, Albus," Dijo ásperamente, "Pero no tiene ningún sentido en absoluto. ¿Qué es eso, y que se supone que debo hacer? Yo nunca he oído hablar de algo, así en mi vida."
"Yo no lo dudo, mi muchacho. Después de todo es un deporte Muggle."
Los ojos de Snape se ensancharon. Él pronunció su próxima frase cuidadosamente, cada sílaba enunció deliberadamente su desdén.
"¿Y por qué, nosotros estamos practicando un deporte Muggle aquí en una institución de Magos?"
"Porque, mi estimado Severus, el Ministerio siente que sería una buena idea."
Dumbledore enfrentó al Snape incrédulo con una tolerancia serena, y se acomodó en su silla como si se estuviera preparando para una larga historia… o algo.
"En la larga historia de nuestras vidas, siempre ha habido una necesidad por guardarnos en secreto. Nosotros vivimos en el mundo con los Muggle, pero estamos muy separados…de ellos"
Snape asintió fervorosamente a eso.
"Y nosotros hemos trabajado mucho para lograr esto. Y es así que muchos magos no tienen ningún contacto en absoluto con los Muggles, y la mayoría no tiene ninguna idea de su mundo…cosa prudente cuando se considera la magnitud de nuestras diferencias en la población total. Ellos nos exceden en número, posiblemente son miles por cada mago existente, pero aun así la mayoría de los magos tiene sólo una comprensión vaga de ellos. Claro, porque se han guardado estrictamente en la oscuridad."
"Este secreto ha estado desgastándose en los últimos años. En esta última batalla contra las fuerzas oscuras de Voldemort, ha habido tantos Muggles envueltos y afectados de alguna forma, ya que tuvimos que buscar la cooperación de las autoridades Muggles. Como resultado, hay más Muggles que saben de nosotros de los que han habido durante siglos…y estos Muggles sólo saben de nosotros en condiciones desagradables. Ésta no es una buena situación."
La mirada que él envió a Snape era totalmente serena.
"Algunas personas no-mágicas han oído hablar de nuestra escuela. La mayoría, felizmente, han oído sólo el nombre, y nosotros realmente no queremos que aprendan más. Tampoco queremos que nos vean con alarmar y peligro. Por consiguiente, el Ministerio quiere que nosotros extendamos la mano a la comunidad Muggle practicando sus deportes y juegos. La idea es que compitiendo con ellos en sus propias tradiciones atléticas nos hacen parecer más normales a sus ojos…lo bastante normales para que sigan ignorándonos. Ya que permaneciendo demasiado en el enigma, el Ministerio siente que estamos alentando la curiosidad Muggle, y esto podría llevarnos a un posible peligro."
Snape asintió algo pensativo, frunciendo el entrecejo ligeramente intentó digerir lo que había oído.
"¿Y es por eso que nosotros debemos competir contra las escuelas Muggles en sus propios deportes?" él preguntó.
"Sí. Esencialmente, ésa es la idea…sólo que hemos encontrado algunos problemas fundamentales al llevar a cabo esta idea."
"Problemas como..."
"Bien, son pocos los magos que tienen algo de experiencia en los deportes Muggle. No tenemos la más mínima idea de cómo practicarlos, de hecho, incluso ni siquiera sabemos cuales son. Y es así que nosotros no habríamos podido obedecer al Ministerio sin la ayuda que la Srta. Hermione Granger nos ha ofrecido al poner en marcha este deporte Muggle…El campeonato de animadoras."
Snape rodó sus ojos hacia el cielo y suspiró ruidosamente.
"¡Lo sabia! ¡Sabía que Granger tenía que estar involucrada de alguna manera en todo esto! ¿Qué hizo, descubrir el asunto en un libro?"
Dumbledore sonrió ligeramente y continuó en un tono afable.
"Los libros para leer sobre este asunto existen, Severus, y estoy seguro que la Srta. Granger podría procurarte algo de ese material informativo. Somos muy afortunados de tener una estudiante de padres moggles en nuestra escuela. Y de que tenga también experiencia en este deporte. La Srta. Granger tiene dos hermanas mayores que han competido, además que ella ha estado entrenando las disciplinas físicas involucradas desde que tenía cinco o seis años. Esta educación física es una de las cosas que la ayudaron a recuperarse tan rápido de sus lesiones en la guerra y volver con nosotros.
"Pero bueno, Severus. Tú necesitas verlas en acción. Realmente es un deporte impresionante. Una vez que las veas, estoy seguro que estarás de acuerdo conmigo. Ellas todavía deben estar practicando en uno de los primeros salones del patio. Si salimos ahora, podremos verlas."
Snape no tuvo más remedio que aceptar. Él confió en Dumbledore desde el primer momento, y también le tenía mucha fe. El era un mago formidable, pero también era un mago excéntrico. Sus personalidades estaban en polos opuestos, y Snape sentía que lo que Dumbledore le tenía reservado, nunca sería algo que él encontraría agradable. Pero siguió al director tiesamente. No había mucho que él pudiera hacer.
