Capítulo 3: Una píldora dura por tragar
Severus se fue acercando furtivamente a su oficina, mientras humeaba de la indignación, se sentía tan impotente. ¿Quien había poseído a Dumbledore para asignarle, a ÉL, esta empresa tan ridícula? No era bastante pena ya, el tener a la escuela participando en un deporte de Muggles.
Un momento. Esta actividad chocante no podría clasificarse como un deporte. Los deportes involucraban equipos contrarios, pelotas de algún tamaño, y un método para anotar en la metas. Esto se parecía más bien a una clase de baile pintoresco. Y en su mente, un baile era un evento social, no una competencia deportiva…y menos un baile en dónde los participantes saltaban hacia otras sobre sus hombros y hacían contorsiones en el aire.
Tenía que admitir, sin embargo, que esas contorsiones eran impresionantes. Snape nunca habían creído capaz a Granger de hacer tales cosas. Aun cuando él, hubiera podido imaginarlo. Él había visto a la muchacha en un palo de escoba, y en esa actividad, ella era todo un desastre. ¿Quién podría adivinar que ella tendría tal talento físico? Él agitó su cabeza de la sorpresa.
¿Pero por qué lo involucraban a él? Acaso no había otro maestro en Hogwarts, (con la excepción de Profesor Binns que estaba muerto) que pudiera estar mas calificado para actuar como Consejero de esto. Era inconcebible pensar en él pastoreando a un manojo de escandalosas brujas medio…desnudas sobre la Bretaña Muggle para participar en que sabe que clase de competencia, que involucraba un tonto e inútil baile salvaje. ¡No tenía ningún sentido en absoluto!
Dumbledore le había dicho que estaba castigándolo. ¿Pero por qué tenía de hacer esto? ¿Por qué venir a él con semejante castigo cuándo nunca lo había hecho antes? ¡Que! porque Severus había actuado desagradablemente. ¡Él SIEMPRE actuaba desagradablemente! ¡Acaso no se había comportado siempre indiferente cuando en muchas oportunidades lo hizo delante suyo, y él podría pensar en muchas cosas que había dicho, o hecho, en el pasado que habían sido peores, ¡mucho peores! ¿Por qué Albus sentía la necesidad de hacer de él un ejemplo tan de repente? A menos que hubiera otro motivo, o que él estuviera absolutamente desesperado...
Snape dio de puntapiés a un cesto de basura desparramándolo por el suelo del pasillo en un explosivo ataque de furia. ¿POR QUÉ A ÉL? ¡Flitwick sin duda estaría encantado de realizar este miserable trabajo! Alegría… sería lo más correcto. Pero quizás el profesor de Encantamientos había quedado fuera por estar tan ocupado dirigiendo a sus dos aprendices y su a club de Encantamientos. Minerva McGonagall también estaría demasiado ocupada, supuso. Ella era la cabeza suplente del director, después de todo.
¿Pero qué hay de Vector? ¿Y Sinistra? ¿Y Sprow? ¡Maldición, todos ellos encabezaban organizaciones extracurriculares, pero ciertamente esos tontos clubes no podían ocupar todo su tiempo! ¡Remus debería estar haciendo esto, pero claro él tenìa sus propios problemas…por no mencionar que él encabezaba un club de duelo!
Ahora que lo pensaba, él era el único maestro que no dirigía un club y tampoco un aprendiz. ¡Bien, eso simplemente era grande! Aquí estaba él, era perfecto para Dumbledore ahora que necesitaba una niñera para el tonto proyecto de Granger. ¿Por qué, por qué, por qué, no había tenido la previsión para empezar un club de Pociones o algo? Sólo que ni siquiera eso habría funcionado. Nadie se le habría unido.
Así que ahora él estaba atollado en esta situación tan intolerable. Su estomago se retorció al pensar lo que sus colegas dirían de él. Snape siempre hizo lo que se le dio la gana sin cuidar lo que dijeran de él, pero ahora era diferente. Le molestó profundamente que sus colegas no sólo lo asociaran con un deporte de Muggles, sino que encima era un deporte de Muggles hembras. ¿Qué podría ser más penoso que eso? Él tendría que dejar muy claro que solo estaba cumpliendo con un deber académico. Pero si él pudiera guardarlo todo en secreto, lo haría.
Su mente estaba aun perturbada cuando Snape llegó al fin a su santuario en el calabozo. Y estaba más perturbado porque Granger vendría a su oficina en cualquier momento, pensar en la joven de Griffindor lo desquició aun más. Lo desquició porque él la había encontrado atractiva. ¡Había encontrado atractiva la vista de su cara carmesí, saludable y su cuerpo atlético tan inexplicablemente exquisito…y que simplemente no debía ser! No se suponía que él debiera notar esas cosas y gustar de eso. Él nunca había hecho eso antes.
Los estudiantes eran solo estudiantes. Severus en la vida, había visto a sus alumnas de esa manera tan sexual, y no quiso empezar hacerlo ahora. La sola idea era peligrosa. Pero si Dumbledore no le hubiera obligado a dar testimonio de la forma suave en que Granger arqueaba su cuerpo con tal gracia en el aire, o estar de pie medio vestida cerca de su presencia, entonces el mando de su mente estaría todavía seguro e inalterable. Ahora él sabía que nunca podría mirar a esa muchacha sin la memoria de la forma de su cuerpo y el rubor radiante de sus mejillas.
¡Que alguien maldiga a Albus! ¡Y maldiga a Granger también! Él entró en su oficina tan rápido como pudo. Se aseguraría que ella nunca sospechara que él había albergado esos pensamientos y que tuvo un segundo de admiración por ella. Y además le daría a esta tonta aventura Muggle la menor cantidad de su tiempo. Nadie podía esperar más de él.
HHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
Hermione caminó hacia el cuarto aun agitada por el súbito e inexplicable cambio de fortuna de su equipo. No esperaba tener que informar a las otras muchachas de la identidad de su nuevo Consejero. Todavía no podía creerlo. ¿El Profesor Snape? ¿Por qué de entre todos los profesores, Dumbledore tuvo que escogerlo a él? ¡Y él no querìa esa obligación obviamente! Su cara tenía la expresión agria, y torcida de alguien que había sido obligado a tragar una medicina muy amarga. Dumbledore había dicho que Snape había aceptado el trabajo de consejero muy cortésmente, pero no había nada de cortés en la manera en que él profesor las había mirado…y a ella.
Claro, Snape siempre actuó de manera agria y sucia, pero hoy parecía estar de un particular malhumor, e incluso diría que asustado también. Después de ver la actuación del equipo. Él traía la mirada de un hombre ultrajado…y torturado. El Profesor Dumbledore debe de haber encontrado una manera de forzarlo a aceptar el trabajo. ¡Quizás él no le había dado ninguna opción! Ahora que Hermione lo consideraba, la única manera que podría imaginar a Snape haciendose cargo de su equipo "cortésmente", era si le hubieran obligado a hacerlo.
¿Pero por qué Albus haría eso? Hermione pensó que él había aprobado su esfuerzo. Había parecido bastante entusiásmado, incluso le había encantado la perspectiva de que Hogwarts tuviera un equipo de animadoras al estilo Muggle en una competencia. ¿Entonces porqué hacía este sabotaje al equipo metiendo al Profesor Snape? ¡De seguro él tenía que saber que esto sería un completo desastre! ¿Acaso estaba intentando librarse de esto después de todo?
Hermione realmente no podría creer eso. La mirada alentadora en la cara de Profesor Dumbledore tenía que ser genuina, y sabía que el hombre no era tonto, ni loco, no importa lo qué las personas dijeran sobre él. Allí tenía que haber una buena razón para que a Snape se le asignara el cargo. Algún beneficio saldría de todo esto... o por lo menos eso esperaba.
Ella cambió su semblante, tratando de proyectar un buen estado de ánimo, muy lejos de lo que ella sentía, y valientemente enfrentó a su equipo. La única manera de asumir esto, y consumar esto, era poner la cara mas positiva que pudiera.
"¿Qué le pareció a Dumbledore?"
"¿Le gustó?"
"¿Por qué estaba Snape aquí?"
"¿Viste la mirada en su cara?"
Hermione les permitió gritar afuera sus preguntas por unos segundos antes de intentar tranquilizarlas... y entonces hablar.
"Escuchen, todas. ¡Nosotros somos GRANDES! ¡Nosotros hicimos todo muy bien! ¡El profesor Dumbledore realmente quedó impresionado!"
Hubo una agitación de chillidos, mientras saltaban de arriba abajo.
"¿Por qué estaba Snape aquí?" Alicia Podmore preguntó aprehensivamente. Hermione podía entender su nerviosismo. ¡Como buena Slytherin que era, no quiso ofender al jefe de su caza, pero Severus Snape había parecido ciertamente muy ofendido!
"Bien," Hermione empezó tan tranquila como pudo, "La Señora Hooch ha tenido que renunciar a ser nuestra Consejera, y el Profesor Dumbledore le ha pedido al Profesor Snape que la reemplace."
El cuarto al instante hizo una erupción de fuertes gritos.
"¿Snape?"
"¿Snape nuestro Consejero?"
"¡Oh, estamos condenadas!"
"¡Dumbledore no puede hacernos esto!"
"¡Lo estropeará todo!"
"¡Nosotras no podremos hacer nada con él alrededor!"
Hermione aprovechó la oportunidad para caminar cuando oyó ese comentario.
"¿Quieres decir qué nosotras no podremos hacerlo delante de él? ¡Nosotros acabamos de hacerlo! ¡Nosotras hicimos la mejor actuación de nuestras vidas! ¿Qué si el Profesor Snape es nuestro Consejero? Pues nosotras NECESITAMOS un Consejero. Realmente no importa quien sea, con tal de que tengamos uno. Y necesitamos de uno que puede aprender las reglas de la Competencia en un tiempo corto, y Dumbledore dijo que el Profesor Snape es el mas apropiado."
Las muchachas la miraban con escepticismo, enmudecidas por unos minutos.
"¿Pero viste la manera en que él nos miraba?" Protestó Pamela Crowell.
"¡Sí! ¡Él nos miraba como si fuéramos unas indecentes!"
"Como si quisiera cubrirnos con una manta o algo..."
"O enterrarnos," siguió Erica Brocklehurst, otra Slytherin.
"Yo lo note," dijo Hermione suspirando. "Si, es una vergüenza que semejante mago se comporte asi. Él parecía estar asustado pero solo porque es un viejo mojigato. Yo incluso sentí un poco compasión por él." Ésa era una mentira negrita, claro. Ella se había sentido muy afligida pero por ella.
"¿Que es un mojigato?" Preguntó Parvati Patil.
"Es una palabra Muggle para alguien que está atormentado por el sexo."
Risa en sus varias formas fluctuaron a lo largo del grupo.
"¡No digas juntas las palabras, Snape y sexo!"
"¡Uf! ¡Yo no me puedo imaginar a Snape teniendo sexo!"
"¡No pienso que él sea capaz de eso!"
"¡Yo espero ciertamente que él no sea capaz!"
"¡DETÉNGANSE! ¡Eso es muy irrespetuoso!" Hermione dijo acaloradamente, y las otras muchachas se tranquilizaron inmediatamente. "Además de que, según cada experto que yo he leído, la mayoría de los mojigatos sólo están angustiado por la apariencia de la sexualidad y realmente es, um... son normales en el retiro de sus propios cuartos."
"¡Eh! ¡Yo no quiero imaginarme a Snape en el retiro de su cuarto!"
"¡Entonces no lo HAGAS! Yo sé que él es repulsivo, y sé que no te gusta, pero él ES un maestro de Hogwarts. Se merece nuestro respeto. Y va a ser mucho más duro para nosotras trabajar con él si empezamos a tener pensamiento de cosas lujuriosas y repugnantes sobre él"
Unas se ruborizaron. Otras sonrieron tristemente.
"Y sin embargo, esto NO es sobre el Profesor Snape. Es SOBRE... ¡NUESTRO EQUIPO! Nosotras somos un gran equipo, y hemos trabajado mucho para conseguir llegar a donde estamos. Hemos desarrollado una rutina maravillosa y merecemos conseguir ir a esa Competencia. Pero la única manera para que podamos ir es teniendo un Consejero que vaya con nosotras y que se siente con los demás Jueces. ¿Qué importa si es él Profesor Snape?"
Las otras muchachas lo consideraron con una duda silenciosa.
"¡El Profesor Snape no puede herirnos! Y obviamente no quiere hacer esto, así que probablemente él nunca nos moleste. Él nos dejará solas la mayoría del tiempo, y solo nos escoltará a las competiciones. Además también nos mantendrá seguras. Quizás el Profesor Dumbledore estaba angustiado de que nosotras fuéramos molestadas por algún mago pícaro, o que otros estudiantes nos hagan problemas cuando compitamos. Piensen sobre eso. ¿Quién va a molestarnos con el Profesor Snape alrededor?"
Unas muchachas asintieron pensativamente a este razonamiento inesperado.
"¿Pero que si él intenta disolvernos? ¿Qué si él se queja a nuestros padres y les dice que nosotras estamos deshonrando al Mundo Mágico, o algo?" Alicia Podmore parecía muy preocupada.
"Yo pienso que él no hará tal cosa," Hermione consideró. "Si él nos pone contra nuestros padres, entonces el Profesor Dumbledore nos defenderá, y él quedará como un tonto. Honestamente pienso que él simplemente intentará apartarse de nosotros cuanto mas pueda."
Ella miraba directamente a sus compañeras de equipo. Y continuó tratando de poner en sus palabras tanta energía positiva como pudiera.
"¡Miren, nosotras podemos hacer esto! ¡Hemos trabajado mucho, y somos BUENAS! El Profesor Snape probablemente se quedará apartado, y nosotras seguir adelante con nuestros planes…qué es llevar nuestra rutina a la Competencia Muggle. El solo se va a dedicar es a ser nuestra escolta y guardia personal. Si él incluso se molesta por participar como Juez, dudo que eso interfiera con nosotras…y aun cuando lo hiciera, él simplemente es un juez. Nosotros todavía podemos participar en la competición. Así que Simplemente ignorémoslo!"
Sus palabras estaban empezando a tener el efecto deseado. Las caras alrededor de ella empezaron a parecer menos dudosas. La esperanza estaba empezando a aparecer en las mentes de su equipo.
"Bien equipo. ¿Nosotras le vamos a permitir a Snape derrumbarnos? ¡NO! ¡Nosotros vamos a hacer esto a pesar de él! Vamos a ser nuestro mejor esfuerzo. ¡Yo las Conozco! ¡NOSOTROS PODEMOS! Nosotros somos las FLYERS!"
La convicción empezó a fluir a través del grupo de animadoras. Se encendieron nuevos bríos en sus luminosas sonrisas. Miradas desafiantes, miradas seguras, miradas luchadoras, brillando en sus ojos. Parecía que había tenido éxito. El Profesor Snape y su intimidación habían quedado atrás. Fue un Hermione: 1, Snape: 0. O, por lo menos ésa era la cuenta ahora... Ella todavía tenía que enfrentar lo que estaba segura sería una entrevista desagradable ese día.
"¡Pero él me asusta cuando tengo que hablarle!" Fiona Larivee, la muchacha más joven, una Hufflepuff, la miró suplicantemente.
"Bien, no tienes que hablar con él. Yo lo haré. Como capitana, yo soy la que tiene que encontrarse con él para revisar todas las reglas y cosas, y también le daré los libros y las hojas de la cuenta. No se preocupen. Yo no tengo miedo del Profesor Snape!" Esperó parecer más airosa de lo que se sentía.
"Yo te tengo lástima," dijo Padma Patil, y una docena de cabezas asintieron en ferviente acuerdo. Hermione clandestinamente estaba de acuerdo con ellas.
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Por haberme demorado tanto, decidi traducir un capitulo más, ahora que tengo algo de tiempo, es mas ya empese con el siguiente. Asi que no tardare mucho en poner el siguiente.
Bueno chicas nos vemos despues. Cualquier duda me avisan.
