Bueno aqui por fin el capi II espero que sea de su agrado igual que el primero solo recordar que los personajes no me pertenecen a mi sino a la gran Rumiko Takahashi

Capitulo II nuevos horizontes

El camino era largo, a través del frió vidrio solo se observaba dolor y agonía, sufrimiento y desgracia, muertos y alguno que otro ser viviente que quizás dentro de poco ya no lo seria más.

En la cabeza de Ranma solo giraba la imagen y las palabras de su prometida, el dolor que sus ojos reflejaban y las lágrimas que de sus ojos caían, como puede ser el destino tan cruel con ellos, el dia anterior reían y disfrutaban en el tejado y ahora justo el dia que por fin confesaría su gran amor es reclutado y llevado lejos de ella quien sabe por cuanto tiempo; quien sabe si para siempre. ¿Qué acaso no había forma de evitar eso¿Qué no habían ya muchos peleando por una guerra sin sentido para el? Que solo causa muerte y destrucción de hogares, en las personas, que acaso el destino se había ensañado con el y no le daría escapatoria. En eso una idea se vino a la mente del joven, quizás con eso podría salir de ese apuro.

-Ryoga ya se como podríamos salir de esta- exclamó emocionado el joven pero guardando en tono bajo la voz.

-haber Ranma soy todo oídos- contesto el joven de la bandana.

-deberíamos buscar agua helada y así transformarnos y salir de aquí, inventaremos una buena historia y podríamos regresar a casa-

-claro me parece buena idea- contesto Ryoga- pero ¿Dónde encontramos agua en este tren?-

-bueno… bue. Bueno yo supongo que debe haber baños aquí no o algo parecido donde encontraremos agua- dijo muy convencido el joven

-bueno a los baños- grito Ryoga levantándose de su asiento dispuesto a ir en busca de soluciones cuando…

-oye tu el niño bonito- dijo sarcásticamente uno de los militares- siéntate que aquí no hay posibilidad de baño- dijo muy agudamente-aunque si no aguantas podrías bajarte del tren-rió burlonamente ya que sabia que bajarse del tren era sinónimo de muerte y la idea se borro de sus mentes completamente por unos instantes, luego de unos minutos la memoria regreso.

-creo que nos será difícil encontrar el baño- dijo Ryoga

-si es que podemos salir a buscarlo- contesto Ranma

Luego de unos 15 minutos y de varios intentos se dieron por vencidos, los guardias no les quitaban la mirada y si no fuera porque estaban fuertemente armados seria pan comido apartarlos de las salidas. Y así los jóvenes se resignaron a ir hasta donde los rieles de ese tren los llevara, al cruel destino, respirando ese putrefacto aire del tren, viendo las desgarradoras escenas del exterior y sintiendo la tristeza más grande experimentada por ellos en su vida.

La noche cayo a lo largo del viaje, ni una sola manta para la protección del imperante frió fue brindada, el hielo parecía traspasar las barreras del vidrio y colarse así entre los huesos de los pasajeros, seria una de las primeras noches de sufrir el temible frió que se experimenta en la guerra.

Los dos jóvenes no podían conciliar el sueño, la situación lo ameritaba; sus mentes vagaban por los paisajes antes mencionados, la noche se hizo eterna para ellos, y observaron así el desvanecimiento de la fría noche para dar paso a un amanecer rojo y sentir luego como el tren fue disminuyendo poco a poco la velocidad hasta quedar completamente inmóvil. Las puertas se abrieron lentamente y luego…

-Bueno ustedes tienen el honor de haber sido elegidos para luchar y si es necesario morir por su país- decía muy enérgico un soldado que apareció de la nada detrás de las puertas y que iba a continuar su letanía cuando los soldados que iban a bordo del tren cuidando a los reclutados le dijeron algo al oído.

-debo decirles que aquí no hay oportunidad para los miedosos y débiles, ellos son los primeros que mueren en batalla- afirmo- y para los niños bonitos que piensan que escapar será algo fácil-dijo observando a los dos jóvenes- les aseguro que de aquí solo se van, los que tiene muchos meritos y se toma por cumplida su misión, los enfermos al borde de la muerte y por ultimo pero no menos importante los muertos, bueno si es que encontramos sus cuerpos y estamos de animo para enviarlos de regreso- dijo esto haciendo énfasis en lo ultimo y diciéndolo con un tono tan frió y tan abominable que hasta al soldado más valiente se le hubiera erizado la piel.

Luego de decir esto se retiro no sin antes ordenar que todos bajaran, se formarían dos pelotones uno seria llevado hacia el sur y el otro hacia el norte de la región, según iban bajando del tren se iban eligiendo quedando el chico de la bandana para el pelotón que seria llevado hacia el norte y el chico de la coleta seria llevado hacia el sur. Luego de terminar la repartición el soldado a cargo ordeno a los nuevos reclutas formaran los grupos para llevarlos hasta el campamento.

Los jóvenes vieron como rápidamente eran divididos y llevados en direcciones opuestas, cosa que preocupo seriamente a Ranma, a pesar de todo Ryoga era su mejor amigo, como su hermano y si lo apartaban de el, con ese gran sentido de orientación, seguro se perdería y podría pasarle cualquier cosa.

-señor, señor- gritaba Ranma mientras corría detrás del sargento que había hecho la división de grupos- por favor escúcheme- gritaba incesante el joven de coleta.

-que quiere hable rápido- condiciono el sargento

-señor quisiera pedirle que deje a mi primo junto a mi, el nunca ha estado en una guerra y bueno así podría ayudarlo señor- dijo un poco inseguro el chico de coleta, temiendo más que nada la respuesta del sargento. Este guardo silencio por un minuto, iba caminando a prisa y de repente se detuvo, giro 180º en sentido del joven Ranma.

-su primo ¿he?- pregunto muy serio

-si señor- dijo Ranma

-esta bien- contesto secamente el sargento dándose la media vuelta de nuevo y continuando su marcha.

Los soldados encargados de los pelotones fueron informados de este nuevo cambio y fueron los encargados de ejecutarlo.

-tu niño apúrate eres transferido al otro pelotón camina rápido- dijo empujando al joven de la bandana

-pero que- Ryoga caminaba por inercia, por los empujones recibidos pero no entendía nada.

-apúrate- repitió el soldado empujándolo hacia donde estaba otro soldado que lo tomo bruscamente de una de las mangas de su camisa y llevándolo hasta su nuevo pelotón.

-aquí esta el nuevo- dijo el oficial

-gracias soldado puede retirase- exclamo el encargado de ese regimiento

-bueno señores- empezó el sargento encargado de ese regimiento- ustedes tienen el honor de pelear por su país, debo decirles que o matan o mueren esas son las reglas de toda guerra, deben cuidarse la espalda siempre, no confiar en nadie que no sean ustedes mismos, deben estar atentos las 24 horas y cuidarse mutuamente es la única manera de sobrevivir aquí- decía el sargento Cho, hombre de muchas facciones, de un semblante serio, de estatura media, delgado y con una voz muy dura, pero que demostraba ser una buena persona en el fondo- Bueno a sus puestos y no olviden escribir sus testamentos con las hojas y lápices que se les serán dados retírense- dijo nada más

Todos los reclutas marcharon en silencio hasta el campamento en donde pasarían los días que durara el reclutamiento.

Al llegar a la tienda de campaña ocupada como base del pelotón 25 del sur, se le es entregado un uniforme a cada hombre junto con un trozo de papel arrugado y un lapicero, además de asignarle un fusil y un par de municiones para el entrenamiento, para cuando estuvieran en acción se les entregara más.

Luego de una hora aproximadamente ya se les había hecho entrega de lo necesario y todos se encontraban debidamente uniformados, iniciando con el duro casco en forma de gorra que protege sus cráneos, la frágil camisa color verde musgo, rodeando todo el cuello de los chicos, las mangas hasta donde terminan las muñecas, un cincho café que apresa a la altura , el pantalón hasta el tope de los tobillos del mismo color que la camisa y unas resistentes botas color café como el cincho, como si estuvieran destinadas a combinar, a combinar como si eso importara en esos momentos; un bolso que divide sus cuerpos en dos partes diagonales en donde llevan algunos restos de comida quizás, medicinas o simplemente municiones extras.

Los soldados con mayor rango se identifican por las medallas a su costado derecho, además de tener un talle más agresivo, frió y desconsiderado, quizás el largo camino que debieron recorrer para llegar ahí los hizo así.

Reunidos en círculo se encuentran los ahora miembros del batallón 25 del sur departían lo que era su primera comida juntos.

-sabes Ranma esta comida se ve horrible, no quiero comerla- decía un muy asqueado Ryoga

-come nunca se sabe cuando nos darán de nuevo- decía Ranma para alentar a su amigo.

-sabes si no la quieres puedes dármela, yo si la quiero- exclamo un joven que estaba a la izquierda de Ranma, por su aspecto se divisaba que no era de la clase media ni mucho menos alta, su piel era un poco más oscura a la de nuestros jóvenes probablemente por la poca limpieza con la que se contaba ahí y el tenia varios días de haber acampado, su cabello muy corto pero se divisaba su profundo color negro igual que sus ojos, mas bajo que ellos pero con un gran espíritu, la alegría se desbordaba en aquella sonrisa que mantenía mostrando sus ahora disparejos y amarillos dientes.

-ya déjalo ya comiste lo necesario- lo reprendió otro- mi nombre es Fa Li y provengo de Chiyoda, me reclutaron cuando regresaba del trabajo-contó el hombre de aproximadamente 30 años, hombre un poco mas alto de la altura promedio, su piel del color asiático normal, su cabello liso y negro, ojos achinados como los demás, pero a diferencia estos transmitía serenidad, a pesar de ser joven era muy maduro y tranquilo, pensando siempre en su amado hijo y esposa- y a ustedes ¿cuando los reclutaron?- pregunto inquieto.

-hola pues mi nombre es Jin Su pues yo vivía en Itabashi cuando me reclutaron estaba en mi casa junto a mi familia, mi padre que es un señor mayor no fue reclutado y por ser su hijo debía ocupar su lugar y aquí estoy, les advierto matare a todo contrincante que me pongas jajajaja- rió nerviosamente asustando un poco a los demás compañeros.

Y así siguió el círculo de presentaciones, contando las anécdotas de reclutamiento, reían mientras escuchaban sus pasadas, escuchaban atentos cuando ellos platicaban muy orgullosos de sus familias y daban ánimos, esperanza de volver; aunque ni ellos mismos supieran el final. Luego de escuchar 29 historias distintas, era el turno de los muchachos, el tiempo había pasado más rápido que de costumbre, el sol comenzaba a ocultarse, ellos aun sentados en las mismas frías y húmedas zanjas, cavadas para su protección de las balas nocturnas que pudiesen llegar aunque era poco probable.

-pues nosotros venimos de la bella ciudad de Nerima, -dijo Ranma señalando a su amigo- el fue atrapado primero y luego yo, fuimos obligados a subir en ese horrible tren dejando atrás a nuestra familia-decía el chico de la trenza mientras su mirada bajaba cada vez más hasta llegar al punto del suelo.

-wou bueno ya veras saldremos de esta- dijo Fa Li – regresaremos sanos y salvos a casa- concluyó

-si eso esperamos- contesto el y en su mente la imagen de la bella Akane al despedirse en el tren.

Luego de un buen rato de divertidas anécdotas, todos se rindieron antes uno de los mas grandes vencedores del cuerpo humano: el sueño, era muy incomodo dormir ahí, pero según los soldados de mayor rango decían que era para acostumbrase a las condiciones climáticas y otras razones que ellos no se tomaron la molestia en recordar, pero ahí estaba soportando el frió azotador, la dureza y humedad de la tierra, el peso del arma asignada.

El sueño se hizo ligero, los sueños se convirtieron en pesadillas y las noches de sueño ahora solo serian noches, de insomnio, de guardia, de defensa, de muerte.

El rojizo sol salio, iluminado cada rincón de ese lugar, las flores no mostraban nada de belleza simplemente porque en ese lugar era casi imposible que retoñaran, era un campo de muerte, tristeza como un desierto, pero al menos el desierto tiene su propia belleza este no tenia ni un gramo de eso, era desolación y muerte nada más.

La tradicional trompeta sonó para indicar que todos debían iniciar con las labores del dia, primero presentarse a la improvisada cocina para que depositaran un poco de ese raro arroz con leche y luego ser llevados al campo de entrenamiento.

La mañana transcurre mas rápido de lo esperado, el desayuno estuvo horrible, según los soldados que luego son obligados a formar filas.

-soldados su vida puede depender de su puntería, de saber armar bien su arma o simplemente de su suerte, deben estar preparados antes cualquier dificultad con pocos recursos- gritaba un muy serio soldado que se encontraba frente a ellos

-si señor- respondían al unísono todos.

-lo que harán-volvió a hablar el sargento- será armar su arma, colocar todo donde deber ir por supuesto, correr diez metros hasta llegar al espantapájaros que utilizaran y disparatarán y deben intentar tener la mayor puntería, pasaran en esto todo el entrenamiento –aclaro- inicien- grito y todos los hombres comenzaron la tarea

Los días desde ese momento se harían duros, largos y agotadores, todo debía ser realizado una y otra vez.

Correr, cazar o ser casado, es la triste realidad, por ahora los jóvenes solo piensan en terminar ese agotador entrenamiento, en donde el desgaste físico es notable luego de una semana repitiendo el mismo ejercicio, durmiendo lo que un enfermo de insomnio puede dormir, comiendo menos que un mendigo y si se puede comer mas que eso todo debe esta descompuesto. Todo una vil burla del destino.

-es inhumano estar aquí- renegaba uno

-lo se-contestaba otro y así comenzabas las platicas que luego de una semana en esas condiciones ya eran normales.

-Ranma creo que no soportare mas- decía un muy deshidratado Ryoga mientras entrenaba bajo el ardiente sol del mediodía

-anda no te desanimes aquí estaré para ayudarte- animaba el otro joven

-sabes ni siquiera podemos transformarnos con la poco agua que nos dan, pero no es tanto eso la mantienen bajo el sol todo el dia parece agua para sopa cuando queremos tomarla, todo es tan malo-

-lo se pareciera que saben que con agua fría nos iríamos- afirmaba el joven de coleta- pero ya encontraremos la manera de salir de aquí-

-claro, andando- grito Ryoga.

El entrenamiento era arduo, cada semana le aumentabas distancia y espantapájaros y luego iban a entrenar con los cañones.

Luego de un mes el espíritu de lucha estaba por el suelo, desconocían cuanto tiempo habían permanecido ahí, la hora el dia exacto solo sabían que estaban mal, pero que a los superiores no les importaba.

-atención hagan filas- exclama una voz, y en menos de un minutos las filas están frente al dueño de esa voz.

-debo decirles que su entrenamiento ha concluido, mañana partiremos al frente, se necesitan refuerzos, deben saber que no será como este débil entrenamiento pero si no saben aplicarlo de seguro morirán- decía fríamente ante la mirada de shock de los presentes- es todo rompan filas- ordeno y se retiro.

Todos estaban boquiabiertos con la noticia, sabían que en algún momento deberían ir al campo de batalla pero no sabían que seria tan pronto. Aun no se sentían listos.

-Ranma ahora que haremos-

-tranquilo Ryoga- decía para calmarlo Ranma- lo que haremos será pelear hasta poder escapar y llegar a nuestro hogar-

Ese dia no hubo más entrenamiento, todos parecían deprimidos, con la mirada en el suelo y el pensamiento perdido en el espacio.

El llamado para cena se hizo presente horas más tarde, ya no sabían si ir o no ir, que mas da comida descompuesta o nada.

-vamos chicos ya que- animo Fa Li

Al llegar al comedor todos quedaron boquiabiertos.

Había de todo, pollo, pavo, cerdo, arroz, caviar, pescado, pan, jugo, cerveza, sodas y mucha comida mas, se sentían como en el paraíso luego de un mes de hambrunas.

Ranma y Ryoga vieron su escape ahí, había de toda clase de bebidas entonces también agua, seria su oportunidad.

-aprisa- decía Ranma seguido de Ryoga, aunque no pudieron evitar la tentación de la comida, todo se veía exquisito.

El hambre era implacable, luego de unos 30 minutos habían arrasado con todo.

Aunque las bebidas la mayoría seguía intacta, la ansiada búsqueda comenzó luego de haber satisfecho a su estomago, su sorpresa fe cuando notaron que no había nada de agua, toda clase de bebidas menos agua! Que desilusión la tan vital agua no estaba.

-demonios, no podremos hacer nada- dijo Ranma muy frustrado, estar ahí lo volvía loco y ahora que irían al campo de batalla seria peor.

Todos abandonaron el "comedor" y fueron a la parte de la zanja que les tocaba, parecía que luego de un mes "durmiendo así" si es que dormían, ya se habían acostumbrado.

El cielo estaba mas estrellado que de costumbre, parecía que todos dormitaban tranquilos, hasta Ryoga parecía que por fin dormiría un poco, excepto el chico de los profundos ojos azules; mira el cielo como si fuera la primera vez que lo observa, mira con atención cada estrella, como perdiendo sus pensamientos en ellas.

Parecía que las estrellas cada minuto dibujaban figuras para el, pero hubo una que se detuvo en el tiempo, no paso de ahí, era el rostro de su prometida.

Tanto tiempo peleando, diciendo cosas nada agradables para ella y todo para ocultar lo que realmente siente, y ahora el tiempo parece ser tan corto tan limitado que quizás nunca podrá decírselo, pensar que estaba a punto de confesarlo y el cruel destino le hizo eso.

-Akane, te prometo que lo lograre- dijo casi en un suspiro- sobreviviré por ti- dijo nuevamente y luego observo el largo transcurso de la noche, sin parar de ver el rostro de su bella prometida reflejado en las estrellas.

Los sonidos de la noche empezaban a cesar hasta el punto de desaparecer, el resplandeciente sol se hace presente, para avisar a todos que es hora de despertar, el ruido estresante de la oxidada trompeta indica que hay que iniciar labores, recoger todo para iniciar el largo viaje.

-bueno y venos aquí empacando todo, Ranma ¿Qué nos esperara?- preguntaba Ryoga que por momentos era muy inseguro

-no lo se en verdad- contesto Ranma- pero sea lo que sea debemos estar preparados- advirtió.

-¿Cómo crees que este Akane?- pregunto el inquieto chico de la bandana (intentaron quitársela en los entrenamientos pero el se resistió, luego de un tiempo desistieron de su objetivo)

Ranma bajo su mirada, se notaba que esa pregunta lo había afectado mucho- pues…- dijo con la voz un poco entrecortada- solo espero que este bien- concluyo y se alejo del lugar dejando a Ryoga un poco choqueado por la actitud, y es que Ryoga aun no se da cuenta de los sentimientos de Ranma hacia Akane.

-bueno pelotón armen filas- exigió el sargento- y caminen nos vamos- ordenó y todos iniciaron uno de los mas despreciados viajes, el que los lleva al campo de batalla.

Los soldados marchan rápidos y silenciosos, como ratones para no ser descubiertos por el enemigo, todos con los sentidos bien despiertos. El agobiante sol quema sus cuerpos, seca sus gargantas y la larga caminata devasta por completo el cuerpo de los jóvenes soldados.

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Comienza a verse el rojo ocaso, el sol se esta terminando de marchar, los animales salvajes nocturnos comienzan a hacer presencia, el frondoso bosque por el que caminaban muy rápidamente en el dia se ha vuelo oscuro y siniestro, algo se mueve por aquí y por allá, el sargento ordena acampar para mayor seguridad, el joven Saotome se siente inquieto, puede sentir como algo los rodea y los encierra, como figuras extrañas que se mueven en la oscuridad.

Todos los soldados están sobre la seca tierra intentando el sueño conciliar,

-Ranma ¿a donde vas?-

-Ryoga ya regreso, por favor aun no te duermas-

-también sientes como si nos rodearan- dijo inquieto Ryoga

-si, ire a alertar al sargento- contesto

-esta bien, apúrate- animo

-si-afirmo Ranma

Ranma corre aprisa hasta la no muy lejana tienda del sargento, puede sentir varias miradas tras el.

-Con permiso señor- exclamo el

-soldado Saotome, diga la razón de su interrupción tan abrupta a estas horas-

-señor, debemos prepáranos por si hay algún ataque, pude ver como varias figuras se movían alrededor nuestro y sospecho que sean enemigos listos para atacar.

-¿esta seguro de lo que dice soldado?-

-si señor- afirmo el

-bueno pues avise a su grupo-ordeno el sargento

-solamente- protesto Ranma ya que estaba seguro que algo ocurriría.

-si y retírese que debo descansar- dijo enojado el sargento y Ranma tuvo que obedecer.

Al llegar a su grupo Ryoga noto la cara de enfado de Ranma y de inmediato supuso que el sargento no lo había tomado en serio

-y ¿Qué haremos?- pregunto Ryoga

-pues- dijo el pensativo- avisar nosotros, están a punto de atacar aun puedo sentir como se terminan de poner en posición- dijo muy seguro

De inmediato fueron hablando rápidamente con cada uno de los miembros unos los ignoraron y siguieron durmiendo, otros solo caminando por ahí mientras un buen grupo se puso en una zanja que por suerte había y en donde aun no estaba nadie según Ranma.

Todos estaban ansiosos, seria su primera batalla, estaban listos, el tiempo paso y luego de una hora estaban un poco aburridos y desilusionados pensando que solo era una falsa alarma.

-bueno me voy- exclamo uno, se paro y empezó a caminar hacia la tienda su tienda de campaña en eso el asistente del sargento salía riéndose estrepitosamente encontrándose de frente con el soldado, de repente dos ruidos se escucharon y ambos soldados cayeron contra el suelo, dejando un enorme charco de sangre saliente de sus cabezas.

Todos en la zanjas estaban boquiabiertos, era realmente impactante y antes de que otro se retirara a la zanja el ataque fue soltado y muchas balas cumplían con la cruel misión de arrebatar vidas inocentes, todos y cada uno de los soldados que ignoraron la advertencia de Ranma fallecieron en esa noche, por supuesto que ellos también atacaron y derribaron a más de un enemigo pero nada comparado con la masacre hacia el pelotón 25 del sur.

El sargento casi y se lleva el mismo destino si no hubiera sido por Ranma que ágilmente lo saco de la tienda de campaña en donde se encontraba y lo llevo donde el resto de sus compañeros.

Al final de la noche una ardua batalla se había librado dejando a muchas esposas sin esposo, a hijos sin padre, a padres sin hijos y a hermanos y hermanas sin hermanos.

-Ranma gracias a usted hemos sobrevivido, le aseguro se le será recompensado- decía muy emocionado el sargento, aunque con un disparo en su pierna era muy positivo y es que sabia que tenia mucha suerte de estar vivo.

-gracias señor pero Ryoga también me ayudo mucho- contesto el joven.

-a si el, bueno Saotome siga así- felicito el sargento

-si señor- contesto el joven

-Ranma muy bien- felicitaba Ryoga aunque un pequeño sentimiento de envidia lo rodaba pero no se dejaría dominar por el.

-gracias Ryoga tu también, ambos lo logramos- agradecía Ranma, Ryoga iba responder cuando todos los sobrevivientes llegaron hasta donde Ranma abrazándolo y gritando al unísono su nombre.

-Ranma, Ranma gracias por salvarnos- el joven solo sonreía e intentaba decir que Ryoga hizo gran parte del trabajo pero no le dieron tiempo

-Ranma, Ranma- gritaban aun

-Ranma, Ranma; querido Ranma ¿en donde estarás¿Como estarás¿Te encontrarás bien¿Cuando podrás volver?-suspiraba una entristecida peli-azul a miles de kilómetros lejos del gran héroe de la noche…

bueno espero que les haya agradado el capi, disculparme por las faltas que hay, espero que les haya gustado y que dejen sus coemntarios que siempre emocionan a esta escritora principiante cuidense un beso