Capitulo IV Emboscada

En la densa oscuridad se sienten los aires de muerte y destrucción que en pocos segundos se vivirán…

-Ryoga no te apartes de mi- exhortó el joven de la coleta a su amigo

-si esta bien- fue lo único que le dijo, los dos hablaron en un susurro, era peligroso levantar la voz aún se acercaban sigilosamente al enemigo y cualquier ruido podia arruinar el ataque

El momento se acercaba cada vez más y más, los nervios están a flor de piel, el que fueran menos en numero y en municiones no son ideales para un ataque de ese tipo; era lo más preocupante.

-por la victoria- se escuchó un grito, en ese momento todos los guardias del campo enemigo miraron para todos lados para descifrar de donde provenía ese grito, al principio no vieron nada pero en cuestión de segundos vieron casi en cámara lenta como una ola de soldados enemigos se abalanzaron sobre ellos, las balas no se hicieron esperar, una cantidad innumerable de ellas arrebato la vida de los guardias y los que aun quedaron de pie fueron atacados por todos los batallones con sus dagas.

Fue un ataque inesperado para el enemigo que no estaba preparado para tal situación, justo como Ranma lo había supuesto ellos no creían capaces de lograr un ataque así de parte de ellos, la lluvia de balas continuaba mientras los soldados avanzaban hacia el campo enemigo, el objetivo derribar el fuerte central de ese campo, la dura y difícil misión había sido encargada al batallón central osea al 25 del sur, las balas comenzaron a cesar las municiones comenzaban a terminarse entonces dejaron las balas de sus ametralladoras estilo Lewis y comenzaron con las granadas modelos 24 un poco caseras pero de mucha efectividad, las explosiones hacían que la tierra volara por los aires mezclados con sangre, partes humanas y restos de las mismas armas.

Los gritos de dolor se hicieron presentes en seguida, los de aquellos que han caído sin morir, quizás porque sus piernas o brazos no estarán o quizás ellos ya no estarán dentro de pronto allí.

Corren para cumplir el objetivo, Ranma ha encontrado varios obstáculos para llegar a la misión, con su rifle ha quitado mucos del camino pero ahora que esta sin municiones sus únicas armas sus manos que son terribles armas en el combate.

La oscuridad de la noche dificulta el camino, pero al fin luego de mucho trabajo esta a la vista el fuerte enemigo, rodeado por una fuerte seguridad de parte de los guardias pero si lograba destruir eso seria un héroe y podría ir a casa más rápido.

Se encontraba sólo, Ryoga se había perdido de vista; solo esperaba que se encontrara muy bien, unos arbustos que habían sobrevivido a las explosiones le sirvieron de escondite para analizar detenidamente la situación e idear la mejor forma de entrar.

Habían seis soldados en la entrada, tres a cada costado y atrás no podía visualizarlos, en ese momento lamentaba no tener municiones, sus manos no serina suficiente, en un momento de frustración se golpeo el mismo sintiendo algo que no recordaba tener en su uniforme.

-que bien ahora todo saldrá mejor- espetó el.

Flash back---------------------------------------------------------------------------------------------

-Saotome vaya a mi tienda luego de que se instale- ordenó el sargento luego de la dura batalla en la que gracias a los jóvenes Ryoga y Ranma habían sobrevivido.

-si señor- contestó el

Luego de inspeccionar el lugar en donde residirían los próximos meses que estuvieran en batalla y verificar que no era nada acogedor Ranma se hizo presente ante el sargento.

-buenas tardes señor aquí estoy como me lo ordenó- se reportaba el chico de la coleta

-Saotome quiero agradecerle una vez más por rescatarme-

-no es…- iba a decir el chico pero el sargento lo interrumpió

-creo que otros me hubieran dejado morir y por eso Saotome le debo mucho, quiero darle esto-dijo mostrándole un arma, era un Luger 9 mm se notaba que había sido muy cuidada, esta reluciente y hay balas en cada uno de los compartimientos, se nota que no ha sido usada hasta el momento-espero que le sea de utilidad Saotome-dijo serio, el sargento no era un hombre que sonriera mucho

-gracias señor-contestó el joven de coleta mientras el sargento hizo un gesto con su cara indicándole que no debía agradecer

-ya puede retirarse-dijo

-si señor-contesto el y se fue

Fin del flash back-----------------------------------------------------------------------------

-también encontró unas granadas que no recordaba pero que antes de salir las puso como precaución, todo estaba mejorando ahora solo faltaba que todo saliera bien y así poder regresar más pronto.

El tiempo esta pasando y las tropas no resistirán mucho, debía actuar pronto antes que el enemigo pidiera refuerzos.

-bueno es la hora- se dijo tomando su arma comenzó, desde donde se encontraba tenia al alcance a los guardias de la entrada, hay siente tiros debía a puntar bien, el primer tiro fue dado, dio justo al centro del cráneo de uno de los guardias que cayó de inmediato dejado un rastro imborrable de sangre en el piso, los otros guardias se vieron inmediatamente; no sabían de donde provenía el disparo, rápidamente se pusieron en posición de guardia formando un semicírculo frente a la entrada ya que era su deber protegerlo.

-bueno ya estuvo el primero veamos…- dijo mientras apuntaba, el segundo disparo fue dado y otro de los guardias cayo herido, su estómago expulsaba cantidades increíbles de sangre. Dos de sus compañeros se lo llevaron a la carpa hospital, mientras los otros se agrupaban formando el semicírculo de nuevo. El joven Saotome tenía una excelente posición desde el arbusto y todo mejoraba cuando estaban en esa forma.

Esperaba que el pulso no lo traicionara aun le quedaban cinco tiros mas y varios guardias a los cuales derrumbar.

La bala asesina cobra una victima más, cae al momento del impacto, todos se miran con miedo, no quieren ser las próximas victimas pero saben que su deber es quedarse ahí y proteger el fuerte arriesgando su vida misma…

Nueve guardias cuatro disparos, un fuerte, la granada no era buena opción alertaría a los jefes enemigos y huirían, maldecía ya no tener municiones, y su mente generaba miles de planes sin sentido para atacar en eso…

-bueno yo me voy prefiero huir a ser cadáver- dijeron cinco de los nueve soldados y solamente quedaron cuatro…

-vaya esto es tener suerte- espetó

Disparó los cuatro tiros restantes y dio justo en el blanco logrando así tener acceso al fuerte enemigo.

Corre con una velocidad increíble, prepara las granadas y al llegar frente a la puerta siente como sus palpitaciones comienzan a acelerarse haciendo que su pulso circule más rápidamente, siente como el nivel de adrenalina sube debido a los sentimientos de nerviosismo que experimenta, en ese fuerte hay bombas, radios papeles, y mas solados que disparan a matar a sus compañeros, debe hacerlo el enemigo sufrirá un fuerte golpe pro sobre todo sus amigos sobrevivirán…

-ahora- se escuchó un grito y seguido de esto un explosión, una fogata gigante se formó sobre lo que antes era un enorme fuerte enemigo, llenando de luz todo aquel campo de batalla lleno de sangre, sesos, miembros mutilados provenientes de los cadáveres que ya hacen ahí o de los aun vivos que perdieron sus extremidades, sean del equipo de Ranma o del contrario.

Los soldados sintieron que el espíritu de lucha les daba una señal y siguieron luchando hasta que al fin muchas horas luego de iniciado la batalla habían logrado tomar el campo y deshacerse de los enemigos

Una figura sobresalió en la cima de una colina, sosteniendo una bandera que ondeaba con la brisa repentina, todos gritaban al unísono y Ranma se sentía muy feliz ondeando la bandera y que todos gritaran, la felicidad abarcaba su ser, a pesar de haber terminado con vidas humanas el sabor de la victoria era mucho mas satisfactorio en esos momentos y es que el sabia perfectamente que en la guerra es morir o matar…

El sol naciente se tornó rojo, alumbraba todo el horizonte, marcaba el camino que los soldados habían recorrido y el que aun faltaba en recorrer, los pies estaban hinchados por el agotamiento sometido la noche anterior, los ojos rojos y mostraban unas ojeras considerables, las manos sucias con una mezcla entre roja y café provinente de la tierra y la sangre, los uniformes podían narrar por si solos la agonía de la batalla, el terror del ser humano y la difícil victoria que obtuvieron…

-hay que apresurarnos- ordenaba el sargento, que por alguna extraña razón había sobrevivido-debemos llevarlos al hospital- hay muchos heridos

La marcha se aceleró y a la par de la tarde calurosa llegaron a su base, de la cual habían salido muchos y pocos regresaban.

Al llegar las caras se tornaron en desilusión, tristeza, melancolía por el recuerdo de todos los que partieron de ahí y no regresaron.

Los heridos eran atendidos con urgencia, aunque no se contara con los recursos necesarios para atender heridas tan profundas.

-Ryoga, Ryoga ¿Dónde estas?-llamaba Ranma a su compañero que desde la noche anterior no sabia nada- no esta acá- se decía preocupado mientras examinaba el campo en donde los soldados sobrevivientes se encontraban, de repente un pensamiento cruzó su mente; haciendo que su cara cambiara de seria a notablemente preocupada- en el hospital- dijo y salió corriendo.

Al llegar a la carpa hospital tuvo panorama a una imagen que quedaría grabada en su mente de por vida…

-rápido sostengan la herida- mencionaba el encargado de la carpa mientras otros tres más sostenían una toalla sobre el estomago de uno- más fuerte hay que detener la hemorragia- gritaba el doctor, el soldado herido era de un campamento alterno, llegaron junto a tres más y estaba gravemente herido, el diagnóstico era una herida profunda de bomba en el diafragma, causándole la rotura de ciertos órganos vitales(esto se sabia porque se miraba a flor de piel los órganos internos) la sangre salía a montones. Por la herida y acto seguido por la boca del joven, quien saltaba y gemía del dolor, hasta que después de unos minutos sus gemidos fueron ahogados por la muerte que tarde o temprano llega a todos…

Ranma estaba paralizado ante tal escena nunca había visto morir de forma tan dolorosa a alguien, cuando el joven por fin dio muestras de abandonar este mundo el joven Saotome reaccionó y continuo su búsqueda, Ryoga se encontraba colaborando en la carpa hospital ya que temía que su amigo estuviera herido y si colaboraba podría saberlo.

-Ryoga ahí estas¡por fin te encuentro!-exclamaba el joven de coleta al ver a su amigo en perfecto estado

-puedo decir lo mismo Ranma, creí que algo te había pasado- decía Ryoga

Estaban serios pero la emoción pudo más y ambos dejaron ver los ahora amarillos dientes que formaban una agradable sonrisa. Ryoga seguiría colaborando así que Ranma decidió esperarlo para charlar un rato.

El dia paso volando, pronto el frió de el atardecer comenzó a mostrarse, la oscuridad comenzó a invadir el lugar donde ahora descansan los soldados de la ardua batalla, el hambre comienza a hacer estragos en los vacíos estómagos, el frió congela hasta los huesos que ahora son más débiles que antes y el sueño se hace pesado debido al cansancio y la deshidratación, comienza el reposo esperando que ahora que libraron la cruel batalla el dia siguiente sea de más provecho.

El dia comienza nuevamente con la salida del sol, aunque para ella todos los días sean oscuros y llenos de tristeza, aunque desde que esta con Edward y Nina los días pasan más rápido, los soldados llegan cada vez en menor cantidad de veces a la ciudad y por lo tanto pueden pasar mas tiempo libres, el estar tanto tiempo escondidos afecta notablemente su salud y se refleja en la tos crónica de Edwar…

-Ranma hace tanto que te fuiste, más bien que te alejaron de mí, no veo el momento en que regreses y estoy desesperadamente loca por que eso ocurra ya, antes de sucumbir a este mar de angustias y atrocidades…- decía la chica con una melancolía que solo la tienen aquellos que aman…

El dia se torna repetitivo, solo buscar comida, comer, charlar un poco y esconderse es lo único que deben hacer ya que no tienen aun posibilidades de iniciar la reconstrucción, es algo desesperante que los esta llevando hacia el camino de la perdida de la razón, la cordura parece que no es buena opción en tiempo de fatalidad, el hambre aumenta esa opción, la suciedad que se ha vuelto parte de ellos los incomoda y los desespera pero al final quien mantenga la calma y su cordura será el que sobreviva…

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Con el nuevo dia han llegado varias sorpresas, los del alto mando están alegres con la destrucción del fuerte enemigo, así que de recompensa llevaron una gran festín pero antes de poder disfrutar de este hicieron un pequeño acto, para el gran y valiente soldado Ranma Saotome por su idea y por haber mostrado una gran valentía en batalla se le haría entrega de la codiciada medalla de honor.

Cuando todo inició Ranma estaba muy emocionado, la medalla de honor significa mucho para un soldado y al momento de entregársela pudo notar lo pequeña que es pero con un gran brillo, ahora seria mas respetado, quizás la guerra puede tener sus cosas buenas, todos coreaban su nombre, ese sentimiento era algo nuevo para Ranma, es como que se apodera de tu ser en busca de obtener mas y mas reconocimiento si algo estaba seguro es que ahora buscaría ganar mas medallas y llegar a ser alguien muy reconocido, la fama siempre es una tentación y muchos caen en su trampa…

Luego del corto y no muy protocolario acto pasaron a la carpa comedor que estaba lleno de comida, más que la primera vez que les llevaron uno así…

Las babas se hicieron presentes en las bocas de los soldados; días sin probar bocado que al menos alivianara la voraz hambre y ahora un salón (por decirlo así) lleno de comida y de nuevo toda clase de bebidas a su disposición, están deslumbrados, se lanzaron inmediatamente sobre la comida aunque debían esperar que la sirvieran pero esa espera era poco a comparación de todo lo que han esperado anteriormente, la comida parecía no acabarse pero su hambre si, poco a poco fueron sintiéndose satisfechos, claro después de comer, pavo, pollo, cerdo, arroz, pan y otras cosas mas sin mencionar la bebida: gaseosas, cerveza incluso vino, y ¿la preciada agua?, se preguntaba Ryoga mientras veía a Ranma comer con mucha tranquilidad sin pensar si quiera el tema de su transformación.

-bueno iré a buscar- se dijo ryoga, mientras caminaba por el poco espacio que quedaba en la carpa; de repente vio mucha agua, sus ojos brillaban de felicidad, por fin podría convertirse en cerdo y huir de ese terrible lugar…

Corrió lo mas rápido que pudo hasta donde su compañero y amigo

-Ranma el agua esta por allá debemos apurarnos para irnos más pronto Akane nos espera- decía con la emoción solamente comparada a la de un niño pequeño cuyo regalo ha sido dado.

-sabes Ryoga creo que ya no quiero convertirme en mujer para irme de aquí- contestó muy tranquilo el chico de la coleta ante la mirada atónita de su amigo.

-pero, pero… es lo que hemos estado esperando desde hace mucho-replico el.

-si pero prefiero ganarme el regreso a casa por "mi" cuenta- espetó Ranma

-pero Ranma podrías morir y ¿Qué pasara conmigo? y peor aún ¿Qué pasara con Akane?- intentó hacer reaccionar a su amigo y por eso tuvo que utilizar el nombre de Akane.

Ranma se quedo pensando, sus ojos denotaban la profundidad de su pensamiento y la profundidad del dolor que le causaba pensar en Akane.

-bueno…- dijo y continuó- quiero ganarme el regreso a casa por mi cuenta y nada me hará cambiar de parecer- espetó y se fue. Ryoga no podía creer lo que había escuchado; por fin podrían irse y el señorito no quería, era muy frustrante para el escuchar eso de Ranma, pensó en irse el solo pero no encontraría la forma de decirle a Akane que Ranma se quedo, así que decidió seguir ahí y convencer a Ranma que se fueran…

Luego de comer hasta más no poder todos los soldados se encontraban en sus zanjas intentando que la comida fuera asimilada por sus estómagos y así poder dormir un poco, pero era por demás sentían que estaban a punto de explotar, algunos prometían no volver a comer de esa manera, pero esas son promesas que el viento se lleva y que no se cumplirán.

Ya muy entrada la noche algunos pudieron dormir un poco, pero el joven Saotome no, las palabras de Ryoga retumbaban en su mente una y otra vez, esa había sido una oportunidad única y la había desperdiciado.

-nan, lo mejor es que se gane por "mi" cuenta- dijo el seguro de lograrlo pero a veces el ego es mayor que las cosas que podemos decidir y controlar…

La madrugada inicia con el son de una enmohecida trompeta, que hace que hasta el más dormido despierte, el alba no se visualiza aún, solo la fría oscuridad de la madrugada.

-bueno señores a levantarse hoy habrá una importante misión y decidiremos el grupo que ira- dijo el sargento mientras todos lo observaban, luego ordenó romper filas y comenzaron a preparar las municiones y todo lo necesario, nunca se sabia quienes irían por eso todos debían prepararse, ninguno de los reclutas entendía el porque, en fin sólo quedaba prepararse.

El sol naciente iluminó nuevamente sus mas terribles días, sin saber si seria el ultimo en que sus pobres, maltratados y agotados pies pisarían la árida tierra…

-bueno la misión-comenzaba el informe el sargento frente a todos- es minar este campo-indicó señalando un lugar en un viejo mapa que servia de guía para las misiones- deben tener cuidado ya que el campo esta cerca de otro campo enemigo, deben hacerlo rápido y luego regresar a la base, será una misión sencilla- espetó el sargento, en la mente de los reclutas la pregunta de ¿Qué es lo sencillo de esta misión ? ellos no encontraban nada simple ir poner "minas" mas aun cerca de un campo enemigo, nadie quería ser parte de los elegidos para esto, el dia estaba oscuro y el aire pesado como si anunciara un mal presagio.

-bueno los elegidos son- dijo el mientras mencionaba nombre tras nombre, diez serian los dichosos elegidos, al ir por el numero ocho sucedió lo inesperado- Hibiki Ryoga- fue el nombre que mencionó mientras el chico de la bandana estaba petrificado, pudo haber escapado de eso una noche antes pero por cobarde no lo hizo y ahora su vida está en riesgo, Ranma estaba muy preocupado por esa situación, no estaba seguro que con su sentido de orientación fuese lo mejor el ir solo con otros desconocidos pero luego...

-y el ultimo pero no menos importante es el joven Saotome Ranma, bueno por favor hagan el favor de tomar sus cosas e ir a municiones para ser suministrado por las minas y luego partir al viaje, los mejores deseos para ustedes y por favor traten de regresar completos- dijo el sargento mirándolos mas serio que de costumbre y luego dándose la vuelta para dirigirse al centro de mando.

Los jóvenes estaban un poco deprimidos, Ranma quería sobresalir pero esta misión le ponía nervioso, por alguna razón, lo único que le animaba es que podría proteger a Ryoga quien no le dirigía la palabra por el incidente del agua del dia anterior.

2 horas mas tarde…

-es hora de partir- anunció una voz muy fuerte y varonil, era el del joven que iba a cargo de la misión, era de unos 1.75 mts, de porte fuerte además con la mejor puntería de todo su batallón, todos los demás dijeron adiós a sus compañeros esperando poder retornar lo antes posible…

-bueno acá es el campo a iniciar soldados, entre más rápido iniciemos mas pronto terminamos- expreso Won Jin que era el que esta al mando.

-si- contestaron todos al unísono

El trabajo dio inicio, todos empezaron esperando lo mejor, luego de cavar diez no muy profundos hoyos las minas fueron puestas con suma delicadeza, percatándose muy bien donde iba cada una, nueve minas habían sido colocadas, el sol de medio dia azotaba la piel deshidratada y sucia de los soldados, pero solo una mas, una mas y esta misión seria un éxito.

La ultima mina fue implantada, todos tenían una sonrisa de satisfacción en el rostro, la misión estaba completa se irían, dieron la vuelta y la marcha del eterno regreso comenzó…

Un pequeño sonido se escucho haciendo que todos se petrificaran, las miradas antes de felicidad se convirtieron en expresión pura del terror, el gran Won Jin hacia ya en el suelo derramando un enorme charco de sangre y en cuestión de segundos una lluvia de balas como abejas asesinas están sobre ellos, intentan refugiarse detrás de arbustos, árboles o lo que sea que este cerca, pero el maldito destino les juega una mala pasada habiendo muy pocos lugares donde ocultarse, en momentos ellos responden al fuego dándole a mas de un soldado enemigo, pero ellos les triplican en numero.

La esperanza es lo ultimo que se pierde o al menos eso es lo que se dice, aunque para esos pobres y desdichados soldados eso fue lo primero en agotarse, mientras el enemigo se acercaba peligrosamente ellos corrían mientras podían, las balas caen a centímetros de ellos, esquivan evitando ese rocé mortal.

Pero…

Lo inevitable pasa, uno por uno van cayendo sin el aire de vida, de los diez increíbles soldados solo quedan tres ahora, el enemigo ha caído en las minas pero ni eso ha podido detenerlos…

-Ryoga hay que correr más- gritaba un muy desesperado Ranma mientras Ryoga lo seguía tan rápido como le era posible, Cho cayó y ahora los dos jóvenes tratan de salvarse, mientras una bola de asesinos los persigue.

El cielo esta cada vez mas oscuro, una pequeña gota cae de el, como lamentando lo sucedido. Cuando por fin parecía que saldrían vivos de esta…

-¡ahhh!- grita Ryoga, Ranma inmediatamente ve hacia donde se encuentra su amigo y lo ve con una herida en su pierna derecha, la sangre brota como el agua de un manantial en su nacimiento, el joven de coleta regresó por el, algo que nunca haría: dejar solo a su amigo.

-no Ranma vete tu, déjame aquí no tengo remedio- suplicaba Ryoga

-no, eso no; no te dejare morir aquí-dijo el mientras ágilmente ponía a su amigo en su espalda, eso lo hace más lento pero no lo dejara ahí.

El asesino aparece segundos mas tarde, la lluvia se hace incesante, cumpliendo con el cometido…

Solo se escucho un fuerte gemido y ahora dos cuerpos inertes ya hacen en la humecida tierra por la lluvia; bañados en sangre , sin emitir sonido, sin emitir señas de su vitalidad, ahora los enemigos se marchan mientras el cielo llora incesante la perdida de mas vidas humanas…

-Ranma- grita desesperada la chica de los cabellos azulados despertando bruscamente de su sueño matinal

-¿Qué pasa Akane-chan?- llega inmediatamente Nina

-nada, tuve una pesadilla es todo- contesta ella

-ok- y ella se retira, como sintiendo que la joven necesita estar a solas.

que es esto, este dolor tan agudo que atormenta a mi ser, me duele el ¿corazón?, Ranma por favor ven pronto- lo dice en un susurro el cual solo escucha ella y las frías y muertas paredes…

Bueno mil disculpas por la tardanza en el capitulo pero tuve muchos incovenientes TT pero lo recompesare con el siguiente estara antes D antes que nada espero que los institnstos asesinos no salgan a flote con este capi xD espero que haya sido de su agrado y bueno muchas gracias a todas por sus comentarios siempre me animan a seguir escribiendo bueno muchas gracias por su valioso tiempo y mas aun si dejan sus mensajitos hasta la proxima