perdonen la demora, pero es que andaba mas emocionada con publicar los caps de rebelde y aunque a este lo tenga ya escrito los capis no me emociona tanto subirlo, aunque de todos modos graxias por sus revienws :)

lean ;)

Cáp. 4: plantada

Esa misma noche, cuando Kouga llego noto a Kagome muy feliz… con sus ojitos cafés brillosos, como cuando la conoció. Ni se había dado cuenta de que el estaba allí, mirándola, hasta que el la abrazo y le dio un beso en la mejilla. Ella lo miro y el la beso con dulzura, ella no pudo corresponderle por que sentía los besos de Inuyasha, sabia que no podía engañar a Kouga, también sabia que se había dicho así misma que acabaría esa 'relación' con Inuyasha, pero ni eso fue capaz de hacer, simplemente se entrego a el.

Suspiro, ahora ya ni sabía si seguía amando a Kouga. Lo miro con nostalgia, tristeza y confusión, el lo noto y se sentó a su lado preocupado.

-¿Qué sucede princesa?-pregunto el, ella suspiro ¿y si se lo contaba?

-es que… estoy confundida...-murmuro ella, Kouga trago saliva.

-¿confundida? ¿Con que?-pregunto nervioso.

-sobre... si lo que estoy por estudiar es lo correcto.-mintió, no quería verlo a el sufrir, el era bueno, bondadoso, cariñoso y tierno, no merecía sufrir y menos por ella.

El suspiro aliviado y ella lo noto.

-ah... pensé que era otra cosa, bueno princesa… tu desde siempre has dibujado, creado vestuarios y demás; no se por que dudas...-le dijo el, ella asintió y el le dio un beso en la mejilla.- por cierto… ¿vino Inuyasha a recoger las carpetas?-preguntaba el interesado.

Ella se ahogo con la saliva, mientras que un adorable sonrojo aparecía en sus mejillas.

-¿Qué sucede? ¿Por qué te sonrojas?-preguntaba el extrañado.

-es que... bueno...-

-ya se… -dijo, ella lo miro sorprendida.

-¿Qué sabes?..-pregunto entre dudosa y con miedo.

-por que te sonrojas, esta claro que seguramente de lo torpe que eres te abras caído delante de el…-decía el tiernamente, ella sonrió, a veces el podía ser tan tonto, y eso le gustaba.

-¿Cómo adivinaste?-preguntaba divertida.

-¿te olvidas de que te conozco hace mas de 5 años?-preguntaba el juguetón.

-oh… pero no soy torpe…-decía haciendo puchero, el rió y se levanto mientras le daba un beso en la frente.

-me iré a cambiar.-

En cierta forma, se divertía con Kouga, en cualquier momento, sea malo o bueno, el siempre le sacaba el lado bueno a las cosas, aunque las cosas no seas así. Confiaba demasiado en ella, al igual que ella en el, pero sabia que esa confianza pronto se rompería, en cierta forma, por que lo que estaba haciendo estaba mal.

No debería de contarle a Kouga, el jamás se tendría que enterar y si se entera, que sea por la boca misma de ella que la de otros. Suspiro, sabia que estaba mal, lo sabia, y si Kouga se enteraba por boca de otro iba a ser el fin. ¿Pero quien sabe sobre esa relación? Nadie, a menos ella e Inuyasha.

Se levanto y fue a la habitación, allí estaba Kouga cambiándose, ¿Por qué no podía desearlo como deseaba a Inuyasha?, cuando lo hizo con Kouga no sintió lo mismo que sintió con Inuyasha, el era mas apasionado y a la vez tierno.

Y Kouga era… demasiado tierno, quizás, seguramente, las personas tenían razón, ellos son mas como hermanos inseparables que como novios y futuros esposos.

Kouga la miro de reojo y sonrió, ella también le sonrió y se metió a la cama al poco rato el la imito y solamente la abrazo mientras le daba un calido beso en la frente y se dormía.

Ella se giro pegando su espalda con el pecho de Kouga, odiaba estar confundida, se sujeto de la almohada y cerro fuertemente los ojos. Su conciencia, su maldita conciencia no la dejaba en paz, diciéndole una y otra vez que estaba mal y debía decírselo.

Tenía ganas de llorar, sentía como su pecho se oprimía y las lagrimas inundaron sus ojos, se mordió el labio. ¿Por qué sentía que todo lo que hacia estaba mal? ¿Por qué una vez en la vida no podía estar decidida y confiada en su decisión?. Suspiro mientras se tragaba ese sufrimiento absurdo, se seco las pocas lágrimas que estaban en sus ojos y miro la pared.

Quizás… no debería ir a ver a Inuyasha, quizás debería quedarse con Kouga y tener un futuro hermoso y romántico con el. Suspiro, iría a ver a Inuyasha, después de todo, a pesar de no conocerlo y tener una relación bastante rara con el, sentía cosas que hacia que su corazón latiera de forma acelerada y que su cuerpo reaccionara a las caricias de el.

-Kagome…-murmuro Kouga en sueños mientras la abrazaba mas a el.-

Kagome se giro y quedo a milímetros de la cara de el, sonrió con melancolía, iba a ser doloroso decirle la verdad a el, no merecía sufrir, pero tampoco merecía que ella lo engañe y encima con su amigo!.

-Kagome no me dejes…-seguía murmurando el.

Al parecer tenía un sueño y valla que clase de sueño, con una de sus manos acaricio la cara de el y este sonrió. Lo quería tanto, pero… ¿lo amaba? Esa maldita pregunta nuevamente, no tenia respuesta para esa, por que si había una, seguramente era para engañarse ella misma y para engañar su mente.

Si Inuyasha no hubiera aparecido en ese avión, no hubieran chocado y no hubieran tenido ese acalorado encuentro nada de eso estaría pasando, ella no estaría confundida y no estaría pensando las diferencias que hay entre amar y querer, dos palabras iguales pero con diferentes significados.

Cerró los ojos, mientras se acomodaba dispuesta a dormirse. Conocería a Inuyasha, saldría con el y luego… cuando esas dos palabras estén en sus lugares adecuados, tendrá que tomar la decisión, la cual es difícil y a la vez no…

Domingo a la mañana…

Kagome despertaba perezosamente mientras se estiraba y daba un gran bostezo, había dormido re bien y encima de todo había soñado con Inuyasha y valla sueño! Había soñado con sus besos, sus caricias y sus hermosos ojos dorados.

Dio un vistazo a la habitación, ropa tirada, sucia y los libros de Kouga desordenados. Suspiro mientras se levantaba y se dirigía al baño arrastrando sus pies.

Pasaron 15 minutos y salio Kagome con un pantalón de gin, que le ajustaba las piernas y parte de las caderas con una musculosa blanca. Se recogió el pelo con una colita y salio de la habitación, en la cocina estaba Kouga, esperándola como siempre con el desayuno listo. Fue hacia el y le dio un beso en la mejilla mientras se sentaba.

-¿Cómo amaneciste?.-preguntaba el, ella sonrió.

-bien, gracias.-respondía ella.

Comenzaron a desayunar… hablaban de muchas y a la vez casi nada, era como si… algo pasara, como si hubiera una pared invisible, pero lo mas extraño era Kouga, el se comportaba de un modo extraño, cortante, distante, como si no quisiera hablar con ella.

Kagome arrugo la frente ¿desde cuando Kouga era así? La verdad, es que jamás vio esa faceta de el, era extraño.

-Kouga… ¿Qué sucede?-pregunto Kagome una vez que terminaron de desayunar.

-nada...-respondió cortante, Kagome suspiro.

Algo pasaba, pero el, por alguna razón, no quería decírselo. ¿Acaso se perdió la confianza?.

-vamos dime… ¿Qué te sucede?.-insistió Kagome, el la miro y ella se helo al ver esa mirada de indiferencia, esos ojos azules que antes mostraban cariño y amor ahora eran… fríos y sin sentimiento alguno.

-dije que nada..-contesto duramente, el ambiente se tenso y Kouga se fue, ella quedo ahí, dura, sin dar crédito a lo que escucho y lo que vio. Ese no era Kouga, pero entonces ¿Qué diablos le sucedía?.

La tarde paso y el no volvía ¿A dónde había ido? Quien sabe, seguramente se fue a dar un paseo, suspiro, faltaban 15 minutos e iría al parque a ver a Inuyasha. Sonrió, deseaba verlo ¿con que razón? Ninguna, solamente verlo.

Se miro al espejo por última vez, tenia puesto un capri, por debajo de la rodilla, y una remera negra, su cabello estaba recogido y estaba levemente maquillada, solamente tenia delineado los ojos y pintado los parpados.

Hizo un par de muecas, y termino sonriéndose a si misma, recogió las llaves de su departamento y salio.

Ya en la calle no había nadie, al parecer todos estaban disfrutando un día en familia, suspiro mientras rolaba sus ojos, se había olvidado de llamar a su madre y valla sermón que le daría cuando la llamara.

Camino cinco cuadras y llego al pequeño parque, se sentó en una banca a esperar a Inuyasha, ya que aun no había llegado. Suspiro mientras veía a una pareja pasar por frente de ella tomados de la mano, iban tan contentos, felices… desvió la mirada, maldita felicidad.

Se acomodo mas en la banca para observar el cielo, las primeras estrellas comenzaban a salir junto con la hermosa luna, esa noche, era luna llena. Respiro hondo el aire limpio de allí, los árboles se movían al compás de la brisa y la noche comenzaba a hacerse fría.

Quince minutos, quince largos minutos, y el no llegaba ¿se había olvidado? Quien sabe, ni siquiera tenia su celular, suspiro, seguramente le había pasado un imprevisto.

Veinte minutos, se estaba abrazando a si misma, tenia frió y ya comenzaba a oscurecer, ¿Por qué no venia?

Pasaron los minutos y ya había pasado una hora, el no había venido, seguramente ya no quería verla, claro, se sacio su sangre de deseo y luego la dejaba tirada como una basura. Se levanto triste mientras se mordía el labio inferior, quería llorar, gritar y golpear a ese idiota, la había usado, en primera, sabía las consecuencias, así que no la uso, por que ambos lo deseaban y querían. En segunda, el jamás prometió estar a su lado luego de ese acoston y tercera ni siquiera sabia quien diablos era.

Se levanto mientras caminaba, el tenia novia, y seguramente la amaba, no seguramente no, por que si la dejo plantada era por que el amaba a su novia. Suspiro, jamás debía haber venido. Pequeñas lágrimas inundaron sus ojos ¿Por qué lloraba? Apretó sus puños fuertemente, ¡lo odiaba!, era un idiota insensible y se odiaba a si misma por haberse acostado con ese idiota.

Llego a su departamento con alma que se llevaba el diablo, era la primera vez que la dejaban planta e iba a ser la ultima. Aventó sus llaves en la mesa.

-¿Kagome?-pregunto una voz, era Kouga, quien aparecía a la sala con sus bóxer y su camisa azul, ella frunció el ceño.

-¿Qué?-pregunto molesta, el se sorprendió pero mantuvo su cara relajada.

-¿Dónde estuviste?

-por ahí.-contesto secamente, el suspiro.

-mira, si es por como te trate hoy, perdóname, soy un idiota, no debí tratarte así...-le dijo el, ella encogió los hombros.

Se había olvidado de ese pequeño detalle, el suspiro.

-kag, escúchame… debemos hablar..-dijo el tranquilamente.

-no tengo tiempo, me siento mal.-excuso ella desviando la mirada.

El dio un suspiro largo y se metió a su habitación, en definitiva algo sucedía, ¿pero que? Se sentó en el sofá, mientras observaba la pantalla del televisor que estaba apagado, se podía ver su imagen. Estaba mal, destrozada, odiaba a Inuyasha y si lo volvía a ver no lo perdonaría.

Aun se siente
fresco
húmedo
imperecedero...
el recuerdo de tu último beso
como una rosa blanca
una rosa jamás entregada.

dejen revienws :D! Por cierto, publique un nuevo finc melodramatico xD :)
pasen y lean y diganme si les gusta o no :D!

sanyo.. asta la proxima muaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa )