Capitulo 10
Un Triste Adiós, La Autodestrucción De La Planta
"Ya tenía suficientes pruebas para hundir a Umbrella, me apresuré para dirigirme a dicha sala, crucé el pasillo; inimaginablemente, otros seis malditos trepadores, caen sobre mí rodeándome, preciso necesitaba la ayuda de Suverov, pero saque mi Desert y les volé la tapa de los sesos a esos jodidos monstruos, uno de ellos se lanzó hacia mí, pero un buen escopetazo lo manda directo al averno, crucé la puerta de acero, hasta llegar al ascensor, se marcaba una ruta directo a dicha sala, sin problemas llegué al pasaje, vi un tremendo charco de sangre, estaba fresco, al lado, el cadáver del Sra. Cunningham, con el tronco atravesado por las cuchillas, y en su mano una muestra "G" pero destrozada, la cucaracha ya estaba muerta, sonó una alarma, era la puerta de entrada hacia la Sala.
Ya adentro, el lugar estaba completamente desierto, era un círculo gigantesco y una torre en el centro, el núcleo de energía; en otras palabras, la fuente de vida o el soporte principal de la planta, no encontré mas pruebas, pero seguí explorando, de repente, escuché el accionamiento de una ametralladora, era Kaplan, me ha estado siguiendo todo el tiempo, por supuesto, ¡nos hizo creer que se había largado de aquí! ¿Qué era lo que quería el tal Wesker con el virus? No se, pero se me había ocurrido algo para salirme de ella, luego un bloque metálico pesado, no más grande que una caja de herramientas portátil, impacta en la cabeza de Kaplan, cayó tendida al suelo, como era de suponerlo, Suverov estaba escondido en un compartimiento del pilar, de astuto, se lo había lanzado, él soltó una risa escandalosa al celebrar la derrota de su rival, pero un silbido rabioso surgido de la nada impacta directo en su rodilla, y otro en el pecho, le perforó el pulmón izquierdo, vomitó sangre, hasta que murió instantáneamente, le cogí una micro – tarjeta para el GPS, contenía información sobre el mapa de las Catacumbas.
Seguí explorando por los alrededores del núcleo, el maldito del "T - 001" se apreció a mis espaldas, tenía la escopeta descargada, salí corriendo mas lejos para ganar mas tiempo para recargarla, pero se me cayeron los cartuchos por el miedo, otro disparo surge de la nada, impactando en el hombro izquierdo del grandote, era Daniels gritándome que corra a los ductos, pero no fui capaz dejarla sola con ese B. O. W., tenía que hacer algo, ella le seguía disparando hasta que la agarró por el cuello, la estaba ahorcando. Reaccionando con reventarle un ojo con un tiro certero. El otro, quejándose del dolor, la lanza con fuerza brutal hacia el pilar hasta dejarla casi reventada, mejor dicho, destrozada por dentro, el "T - 001" se cayó a lo más profundo de la planta, ocurrió una explosión, suena una voz mecánica, que daba la orden inmediata de evacuación, porque la planta se iba a autodestruir.
Daniels estaba tendida en el suelo, el cuerpo me temblaba de la ira que ni yo mismo podía contener, me culpo por no haber hecho nada, la tenía en mis brazos, me miraba a los ojos, al parecer ya estaba perdiendo la visión, ya se estaba muriendo, no quise dejarla detrás con los cuerpos de Suverov y Kaplan, me puse rojo hasta la raíz del cabello, se me llenaron los ojos de lagrimas, orando para que no se muriera, me decía que no era mas que una mujer locamente enamorada, nos besamos y un salpicón de sangre me baña la ropa, pues se murió, y yo no pude hacer nada.
Tomé el collar que llevaba colgado en el cuello, se me abrió y había una cucaracha encerrada en un tubo de ensayo especial, era una "G - Sample", de la rabia la aplasté, fueron esos malditos de Umbrella, algún día tendrán que pagar, dentro del collar había una llave especial que servía para activar la ruta hacia el pasaje del tren de desechos biologicos, no había tiempo que perder, pero antes arrojé al pozo de fundición de metales las muestras que Kaplan y Suverov se robaron.
Después de cruzar el pasaje hacia dicho tren, como de costumbre, los zombies se habían tomado el lugar, pero no tuve ningún problema al enfrentar a esos caníbales del carajo, hasta que el señor Cunningham aparece en escena, ya era muy grande, se parecía a una de esas gárgolas de la catedral de Milán, de un golpe desbarataba lo que tenía en frente, el lugar se estaba derrumbando. De repente, una mujer entra las sombras, me lanzó a lo lejos una tirilla con 5 mini cohetes subatómicos, la voz era de Daniels, ¿Cómo pudo haber sobrevivido? Lo importante es que era que estaba viva.
Cunningham no corrió tanta suerte que digamos, la explosión del estanque de combustible al que le zampé el cohetazo, hizo que los escombros le cayeran encima, el tiempo ya se estaba acabando, me regresé al tren, Ian y Terry estaban a bordo, la chica ya estaba bien, ya que Ian le aplico la vacuna, hicimos arrancar el tren, ¡que suerte la nuestra! Aplastamos sendas cantidades de trepadores en el camino, aunque uno se metió en un vagón, sonó una alarma, otra voz mecánica desagradablemente armoniosa diciendo que el tren detonará por presencia de anomalías biológicas.
Que estupidez, una simple criatura iba a hacer estallar el tren, pero eso no era lo peor, era algo más inesperado, un tentáculo sale del piso, agarrando al trepador para luego devorárselo, lo que salió era una masa asquerosa que cubrió el vagón entero, otro tentáculo me agarra la pierna, arrastrándome al hocicote, en otras palabras, hacerle compañía al pobre trepador en la barriga de Cunningham, le tiré otro cohete hasta derretirse como helado, me fui de vuelta a la locomotora, Ian trataba de abrir la puerta, pero estaba firmemente cerrada.
El tren ya estaba por explotar, Terry logra detenerlo, los tres echamos a correr a la salida del túnel, cerramos las compuertas del mismo mediante el mecanismo de cerradura, nos alejamos lo suficientemente para no ser alcanzados por la explosion, y preciso las compuertas de 15 metros de alto, salieron disparadas como un rifle, los 3 celebramos nuestro exitoso escape, era mediodía, hacía un calor impresionante y teníamos hambre, Raccoon City no era mas que un desierto, mas bien otro Chernobyl, no me lo podía creer.
Bien, como ya ustedes se lo imaginaron, hay paz y tranquilidad, sin zombies, ni perros, ni Nemesis, ni Tyrants, ni nada de esas criaturas, pero eso si, esto era solo el calentamiento. Los tres anduvimos con la lengua afuera, nos dolían los pies de tanto caminar, claro después de andar 6 kilómetros a la recta, nos vimos un aviso publicitario que reflejaba una sombra, paramos para descansar; sin embargo Ian sacó una botella de agua de su mochila, la compartió para los tres, nos quedamos un buen tiempo ahí, esperando que alguien ande de paso, para así recogernos e irnos a casa.
FIN
Reporte hecho por: Philip Douglas Greenwood
Fecha: no la recuerda"
