Capítulo 2: Lazos con el demonio
Los días daban paso a las noches y las noches a los días…Desde aquel extraño suceso en esa misma habitación donde ahora se encontraba perdida en la inmensidad de esa noche, absolutamente nada había cambiado.
Pero aún la atormentaba pensar en la forma inconcientemente que su cuerpo reaccionara a algo totalmente descocido para ella misma.
«Por cierto, eres una delicia»
¿Cómo podía pensar en una cosa así? Solamente tenia quince años para pensar en las palabras de aquel ser proveniente del inframundo… ¡Por todos los cielos era el demonio!
Miró de soslayo la estrella de seis picos marcada en su hombro, eso era la prueba viviente que nada había sido un sueño y que inevitablemente todo era realidad…Le había vendido su virginidad a Satán para tener el corazón de Kouga.
Pero al parecer el hechizo de aquel ser no surtió efecto en el hombre de sus sueños.
El día después a la visita de Satán despertó como todos los días en aquel camisón infantil que usaba para dormir, pero descubrió con horror que lo que pensó ser un mal sueño era verdad: la estrella no se había ido de su hombro ni siquiera un poco. Ese día corrió como alma que lleva el diablo —valga la redundancia— para entrar en aquella capilla y rezar; rezar todo lo contrario de lo que ella pedía desde que sus ojos vieron por primera vez a Kouga Tanaka.
Que Kouga no sintiera absolutamente nada por ella y no permitía que Satán le robase su virginidad.
Su rezo por primera vez en mucho tiempo logro cumplirse, Kouga no sentía nada por ella pero tampoco sabia quien era. La había confundido con un curso anterior al suyo. Aquel mismo día donde por azares del destino logro pactar con el diablo estuvo hablando con Kouga horas entes respondiendo a las preguntas de éste y dejándole en claro que ella pertenecía al mismo curso que él.
Suspiró resignada cerrandó los ojos y poyandó su cabeza en una de sus manos solo para sostenerla. ¿Cómo una persona como Kouga podía fijarse en ella? Tenía el cuerpo y la cara de una niña.
Se alejó de la ventana y la cerró un poco sintiendo el peso de sus acciones y las consecuencias que traía jugar con algo totalmente descosido, jugar con magia; no importaba si esta era blanca o negra. Ahora estaba atada a una "promesa" que de sus labios nunca escapó, tenia que pagarle a Satán por sus servicios. Su rostro sonrió un poco al pensar que aquel ángel caído no podía quitarle nada ya que su hechizo no logro salir como él planeo.
Estaba a salvo…Por lo menos por ahora.
Movió con desgano hacia los costados su cabeza despejandó las ideas que cruzan por su mente. Tenía que descansar esa noche muy bien, mañana comenzaba su periodo en la secundaria alta y no podía ir con unas ojeras terribles al colegio.
Cuando por fin logro que su cuerpo se relajara y se entregara a los brazos de Morfeo no pudo evitar sonreír nuevamente cuando una cesación cálida la invadió por completo…Como si una persona velara sus sueños…Sentía su cuerpo flotar entre dos mundos, como si fuera el paso entre la vida y la muerte, como si fuera entre el cielo y el infierno.
Todo el trayecto hasta la escuela se la paso pensando en las nuevas tareas que tendría que enfrentar a partir de este momento, no podía pasar por alto ninguna de ella y menos dejarse deprimir. Solía costarle mucho reponerse luego que caía en una profunda depresión.
Cuando abrió la puerta de salón de primer año clase tres, el murmullo se hizo notorio y se quedó de piedra al notar al hombre por la cual pasada noches soñando con poder tener su amor incondicional.
Kouga Tanaka estaba en el mismo curso que el suyo, obviamente rodeado de chicas, de las mismas que lo seguían a todos lados y se autodenominaban su club de fans.
Kouga se levantó del asiento donde reposa tranquilo y caminó hacia ella extendiendo su mano en forma de saludo.
—Kagome —murmuró con aquella voz que podía endulzar los odios de cualquier alumna de toda la institución.
La colegiala que dificultaba el paso en la puerta de entrada pensó que había entendido mal ¿Kouga había pronunciado su nombre?
—Es un gusto. Ahora somos compañeros de clase —mostró su sonrisa cálida y estrechó la mano de la joven que tenia al frente.
Todas las miradas se dirigieron a aquel sutil y cordial gesto, algunas con enfado otras con sorpresa. Kouga podía ser muy amable al tratar pero nunca tuvo algún atrevimiento semejante con alguna otra alumna.
El corazón de Kagome latió con violencia, estaba tratando de apartarlo de su mente y corazón pero la verdad es que seguía sintiéndose atraída por él.
Sin decir nada más, y pasando de alto las miradas que las chicas del salón le propiciaban, tomó asiento en su banco, uno de los que quedaba al lado de la ventana. Últimamente y con gran facilidad solía perderse en el cielo, ya sea de día o de noche
—Era atractivo —murmuró sin darse cuenta y dejando que su mente la dominara. Estaba nuevamente pensando en el demonio, en aquellos ojos rojillos tan atrayentes y a la vez siniestros, en esa sonrisa de superioridad que adornaba su rostro. En el aura de fortaleza que irradiaba su cuerpo. La tibieza con la que sintió su cuerpo ser envuelto y atraído por el de él.
Definitivamente aquel contacto intimo, pero escaso, con él le estaban causando estragos en todo su cuerpo.
—...por desgracia interrumpió sus estudios hace dos años pero ahora decidió retomarlos —habló fuerte y claro el profesor frente a la clase concentrado la atención de la mayoria.
Pero no la atención de todos…Kagome era una de ellas
—Aquí donde estudia su prima —siguió el hombre de unos 35 años—. Es dos años mayor que ustedes pero eso no implica que no puedan llevarse bien. Él es Inuyasha Taisho primo de Kagome Higurashi.
Fue en ese momento que Kagomo salió de la inconciencia y el mundo paralelo donde estaba sumergida para voltear el rostro y mirar al alumno nuevo en frente de la clase. Algunas estudiantes se levantaron de sus asientos al ver entrar a aquel hombre al salón.
—Esperen, ¡yo no tengo ningún primo!—gritó al tiempo que ella también se levanta de su asiento y miraba con los ojos desorbitados al impostor.
—¿Cómo que no? —le retrucó Ayumi, una de sus mejores amigas, mirándola como si estuviera totalmente loca—: Aquel que siempre nos comentabas que por asuntos familiares tuvo que dejar el colegio para ayudar a tu tía ya que esta tenía una enfermedad
«¿Enfermedad?» pensó sosteniendo la mirada de su amiga. ¡Ello no era cierto!, ella no tenia ninguna tía. Tanto su madre como su padre eran hijos únicos.
Volvió a observar al joven que afirmaba ser tu primo, éste caminaba con una mano metida en el bolsillo de sus pantalones avanzando hacia ella sin quitarle la mirada. El rostro masculino y de rasgos pronunciados, los ojos dorados como brazas, el cabello de color largo y negro parecía suave al tacto.
Se hizo un paso para atrás cuando éste llego hasta ella y se inclinó sobre el pupitre. Ella conocía esa sonrisa arrogante y por sobre todo el mirar penetrante de aquel hombre.
—Hola, primita —soltó, ensanchando mucho mas su sonrisa y las llamas de sus ojos ardieron en los chocolates—, tanto tiempo.
«Esa voz… esos ojos… esa sonrisa» cruzó por su mente sintiendo un nudo en la garganta, estaba segura de la persona que tenía frente a ella.
¡Satán se había convertido en su primo!
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—¿Por qué? —pregunto pisándole los talones cuando estaban en el receso, con gran astucia pudo deshacerse de la horda de mujeres que seguían a su "primo".
Todavía todo en ella era una total confusión, su mundo daba un giro de trescientos ochenta grados y ahora de la nada cuando pensó que al fin estaba libre de Satán, a pesar de la marca que se hizo a la idea que la seguiría esta el fin de sus días, estaba de vuelta y para colmo siendo su primo.
—¿Por qué? —volvió a preguntar esta vez impidiéndole el paso al enfrentarlo. Ella tenía que alzar el rostro para mirarlo. Era por donde se lo mirada superior a ella en todo sentido
—Quiero saber porqué mi magia no surgió efecto en Kouga —le respondió con naturalidad mientras la hacia a un lado y jugaba con el cuervo que se posó sobre su brazo—. Es mas fácil si soy tu primo que un total y completo extraño.
Kagome se volteó y volvió a acercarse a él a pasos apresurados, no era que estaba muy lejos de ella pero extrañamente no podía evitar estar lejos de él.
—No importa qué tipo de magias uses, él simplemente no se fijara en mi —lo enfrentó con entusiasmos en la voz, no permitiría que se metiera en esto, ella lo resolvería por sus propios medios.
—A pesar de ser ingenua en cuerpo y alma —la miró mientras el pájaro remontaba vuelo—, eres demasiado pasional e impetuosa.
La colegiala no pudo evitar sonrojarse al igual que en su primer encuentro con él hace un par de noches atrás. Nuevamente lo tenía cerca de ella acariciando con uno de sus pulgares el labio inferior. Ella quería salir de aquel lugar en ese mismo instante pero esos ojos al parecer no lo iban a permitir tan fácilmente.
Acercó su rostro a ella casi rozando la nariz y le sonrió de medio lado, mostrando claras intenciones de algo que Kagome todavía no estaba preparada.
—No lo olvides —le susurró mientras su otro mano viajaba a través de las curvas del cuerpo de la chica, sin llegar a tocarla en ningún lugar que pudiera hacerla sobresaltar—: Tu virginidad me pertenece.
Tan rápido como llegó se alejó de ella sin dejar que sus ojos perdieran el contacto, a pesar que en aquella forma Satán poseía los ojos dorados le seguían siendo igual de atrayentes que los rojizos. La fuerza mística, milenaria y provocativa de él la abandono por completo dejándola con una sensación de vació.
—Ya-ya te lo dije —tartamudeó un poco pero lo peor ya había pasado. Los rastros en su cuerpo de aquel acercamiento ya no estaban y con ello sus mejillas color carmesí también se habían esfumado—, no importa qué tipo de magia uses, él nunca se interesa en mi. No me comparo con las otras chicas que lo rodean.
La mirada del dominio se agudizó sobre su cuerpo y algo dentro de ella convulsiono, sentía como si fuera un volcán a punto de estallar. Pego casi un brinco cuando notó y vio como crecía de forma consideraba su busto. Llevó con manos temblorosas hacia su rostro y palpó cada parte notándolo más maduro. Notando que ya no poseía el rostro de una pequeña.
Ahora tenía el cuerpo y el rostro de una mujer, lo que siempre había deseado.
—Ahora sí se fijara —habló con voz ronca acercándose nuevamente a ella—. ¿Sabias que poseen mas sensibilidad?
Aquella pregunta juguetona saliendo de los labios del mismísimo demonio fue acompañada con un movimiento que la tomó totalmente por sorpresa y desprevenida. Estaba tocando y apretando uno de sus senos.
Kagome no pudo evitar que una descarga eléctrica la invadiera por completo y le despertara sensaciones en su cuerpo nunca antes descubiertas. Ladeó el rostro con las mejillas totalmente coloradas y cerró los ojos dejándose perder en aquellas sensaciones. Sabía que estaba mal. ¿Por qué eso le causaba tanto placer?
—Por…por favor —gimió sin saber a ciencia cierta qué es lo que realmente pedía, si realmente quería que él se detuviera o que siguiera aquel juego sobre su cuerpo.
Su pecho subía y bajaba con dificultad cuando él alejó aquella mano osada de esa parte ahora totalmente más grande. Sus mejillas no dejaban de ser adornadas con aquel intenso rojo que trataba por todos los medios ocultar de Satán. Pero podía sentir, aunque mantuviera oculto sus ojos chocolates, como estaba totalmente satisfecho con su labor.
Así como la magia llego a su cuerpo… la abandono
Entreabrió los ojos un poco más repuesta al tiempo que este le dala la espada y con tranquilos pasos se alejaba de aquel lugar. Volvió a mirar su cuerpo: Nuevamente era una niña.
—¡Oye! —le gritó tratando de captar su atención. pero éste seguía su camino alejándose cada vez más—. ¿Por qué me las quitaste?
—Cumple tu parte del trato y podras pedirme lo que quieras —respondió simplemente mirándola de re ojo—, y luego me darás tu alma.
No se movió de su sitio por varios momentos más, hasta que intento poner en claro todo lo que en pocos momentos logro pasar.
El demonio era un vil y despreciable manipulador pero ella no dejaría que él se quedara con su virginidad, el tesoro que simplemente compartiría con el ser amado.
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Los vidrios a su paso crujían, se astillaban y luego estallaban rompiéndose en mil pedazos esparcidos por el aire y el piso.
—Señor por favor —pidió nuevamente el cuervo que había acompañado a su amo al hacerle esa visita a la humana que lo invocó luego de tantos años.
—¡Él es un madito cristiano! —levantó la voz logrando que el ave se mantenga a una distancia prudencian, podía sentir como el aura de su amo aumentaba completamente por la ira. No era como Dios, totalmente comprensible y bondadoso, su amo era completamente lo contrario.
No podía creer, él siendo el rey de los infiernos no pudo lograr que un simple e insignificante humano cediera a su hechizo por la patética razón de ser cristiano. Lo había descubierto más rápido de lo que él pensó. Simple, estaba vestido de monaguillo limpiando la capilla de esta institución.
¿Siempre Dios se interpondría en su camino?
Rió de forma sonora causando escalofríos hasta a la propia ave que lo acompañaba…Sea como sea la virginidad de Kagome sería suya. Ni Dios o sus fieles y patéticos servidores podían impedirlo.
Eso lo juraba, como que era Satán el rey de los infiernos.
Gracias por los reviews que dejaron por el primer capitulo de esta adaptacion, algunas cosas inevitablmente las mentengo iguales o les cambio algo en pequeños acpectos... No quiero hacer un plagio ni nada por el estilo pero es que la historia esta totalmente muy bien narrada...
Espero q este capi les aya gustado y queria dejarlo como cierre de año nuevo
que pasen un feliz año y espero sus comentarios
Lis
