Capítulo 12
Vivir sin ti

Al día siguiente amaneció un poco nublado, pero nisiquiera esa triste vista desanimó a Sakura que se encontraba tan feliz como el día en que se habían hecho novios y no le importaba que lloviera un poco. Se arregló con esmero aunque sabía que no podía hacer mucho por su apariencia de 8 meses… aunque pensándolo bien él no le había indicado en qué lugar ni a qué hora se verían así que no sabía que ponerse… aunque si lo conocía tan bien como pensaba ya sabía donde podía estar.

Así pues se dirigió a los campos de entrenamiento sin siquiera haber desayunado con una sonrisa enmarcando su rostro, por supuesto, su intuición no le había fallado, él se encontraba ahí entrenando. Sabía que no debía molestarlo, seguro él ya se había dado cuenta de su presencia porque tenía el Byakugan activado, por lo que se recargó en un árbol cercano y sólo lo observó entrenar.

Él siempre había sido así, fuerte, orgulloso, un Hyuuga y ella… ella nunca se había podido resistir a los chicos así, siempre le habían gustado de esa clase, porque sabía, que de alguna manera, y muy en el fondo, sólo se comportaban así por haber sido heridos en el pasado.

Y es que ella había caido rendida aquél día de inverno de hacía siete años, aquél día en el cual los blancos y fríos ojos del chico se posaron en los suyos y le ofrecieron un consuelo, el comienzo de una amistad y luego amor.

Cualquiera que no conociera a Neji Hyuuga se asombraría de verlo, pues su cara nunca expresaría emoción alguna, salvo que ésta tuviera que ver con furia o soberbia. Y aun así… sólo conociendo esa faceta de él, y sólo viéndolo sonreír a manera de burla frente a sus enemigos, se enamoró y perdidamente.

Los días que siguieron a esos, no sabía si eran verdaderos o sólo algo que ella se imaginaba, y es que ella no se equivocaba nunca, Neji Hyuuga, era, sin duda alguna, la persona que más amaba sobre esta tierra.

De pronto, él se acercó ¿había pasado tanto tiempo pensando? Sakura no pudo evitar sonrojarse, y es que él se veía tan bien… a ella siempre le había gustado su cabello, largo y castaño que ahora él se hacía para atrás en un vano intento de apartarlo de su rostro.

- ¿A dónde se supone que vamos a ir? –preguntó sacándola de su embobamiento.

- En realidad no sé…

- Quisiera descansar, después iremos a donde tu quieras –pidio sentándose en el mismo árbol.

- Hai –aceptó sentándose a su lado con sumo cuidado.

Neji no podía creer lo que estaba pasando, no podía creer aun que había cedido a su petición, pues eso le hacía más daño a él y seguro que ella no era la excepción, y es que, después de todo, aunque se fuera de misión toda una vida no podría olvidarla, era la única mujer a la que él había amado en toda su vida… pero había sido un tonto, al dejarse engañar de esa manera, qué hubiera dado él por ser el padre del pequeño que crecía en el vientre de la mujer… tal vez con su vida bastaría… y por eso no podía perdonarla, o más bien, no podía perdonarse a sí mismo por amarla así ya que ella… ¿Quién no podría enamorarse de Sakura Haruno? Nadie.

Ella era alegre, divertida, valiente, pero lo que lo había cautivado era su mirada, pues ella siempre miraba a la lejanía, con los ojos tristes, pero cuando soneía estos cambiaban y se llenaban de un brillo intenso, como el de una esmeralda, y esas esmeraldas siempre brillaban para él cuando estaban juntos, aunque ahora estaban apagadas.

Hacía mucho esfuerzo físico por reprimir su afecto hacia la kunoichi, hacia sus manos cálidas, sus labios dulces, su risa, su enfado, todo, porque sino se controlaba se abalanzaría sobre ella pidiéndole que regersara porque la amaba demasiado.

- Ya es suficiente –afirmó levantándose y ofreciéndole la mano para ayudarla.

- Hai –ella tomó la mano que le ofrecía y al momento una descarga eléctrica le recorrió todo el cuerpo, era lo más cerca que estaría de él y lo sabía.

- ¿A dónde iremos?

- Bien, estaba pensando yo… aun no he comido nada, y seguro tú tampoco, te conosco demasiado bien.

- Está bien, comamos algo.

Neji soltó su mano que inconscientemente aun sonstenía y luego se dedicó a caminar frente a ella, pero sakura le dio alcance ya que no quería parecer un perro faldero. A medida que caminaban los murmullos se hacían más fuertes, y aunque fingían hacer caso omiso de ellos no podían ocultar que todos hablaban de lo mismo. "¿Qué no tiene algo de dignidad? Primero lo engaña a él y luego a Kakashi… hay que ver…" Sakura no dijo nada, pero Neji detuvo los murmullos con una mirada soberbia.

Después de eso se dedicaron a comer en silencio, aunque el muchacho sin muchas ganas, pues frente a él, una mujer embarazada de ocho meses había pedido de todo y ahora se dedicaba a degustar un plato de fruta con ramen mezclados cosa que no le parceía muy... apetitosa a él.


Así pasaron las dos semanas, entre sonrisas y miradas tristes, entre desdeños y largas miradas, hasta que llegó el día de la despedida, ese día, siguieron su rutina normal, Sakura lo observó entrenar toda la manaña, después a comer y luego al despacho de Tsunade donde el mismo solicitaria su próxima misión. El tiempo iba tan rápido, pensó la kunoichi con un leve suspiro al verse de pronto frente a su maestra, ya había agotado todo su tiempo junto a él y sabía... que ese era el adiós definitivo.

La Hokage le explicó que su misión no demoraria más de un mes y que partía en dos días, cosa que el muchacho aceptó con la seriedad apropiada de un aspirante a capitán. Cuando estaban a punto de marcharse ella misma los detuvo, Sakura había cumplido recientemente los ocho meses de gestación y ella necesitaba hacerle su chequeo mensual.

Así pues, pasaron a una sala en el mismo edificio donde la esmeralda se recostó dejando su vientre al descubierto, Neji permanecia apartado, lo necesario para no estorbar y para no hacerse más daño a sí mismo, por lo que minutos después en la pantalla de un monitor aparecía una pequeña figura que se chupaba el dedo. Neji no expresó nada, pero no podía quitarle la vista de encima a esa pequeña personita en el monitor, cosa que Sakura pudo notar, y sin poder contener las lágrimas noto también, que la expresión del rostro del joven genio se había suavizado, ahora estaba segura que ya la había perdonado y que no odiaba a su bebé, cosa que la ponía muy feliz.

Tsunade no pudo evitar sonreir al ver tal escena, claro, lo estaba haciendo todo a propósito, la hija de Sakura, sería afortunada de tener a una madre así, y es que, cuando una mujer tiene a una hija la primera vez, sólo podía significar una cosa, según los rumores, y era que el padre debía amarla mucho. Ahora sólo le quedaba la duda de si era Neji o Kakashi quien la amaba tanto como para darle una hija.

Después de algunos otros procedimientos de rutina los dos se despidieron de la Hokage, y no se dirigieron la palabra hasta que estuvieron cerca de la desviación que llevaba a Sakura a casa, ya era hora de la despedida, una despedida... para siempre, sin siquiera decirle nada le abrazó, abrazó a su anbu con fuerza dejándo que su vientre tocara el estómago de él y sintiera como se movia el bebé en su cuerpo, Neji se quedó petrificado ante tal acción durante algunos minutos, y luego correspondio el gesto.

Lágrimas recorrían las mejillas de la esmeralda, ya no le importaba lo que dijera la gente, sino era feliz, porque todo lo que ella quería estaba en esos brazos, le bastaba con eso, y ya lo había perdido por haber sido tan estúpida, le murmuró algo que sono como un 'Cuidate' y se separó de él para echar a caminar hacia su casa.

Ya no podrían volver. Eso le haría mucho daño a Kakashi.


Notas de la Autora: Perdón por la demora, entré a trabajar esta semana y pues mi tiempo para entrar ha sido nulo, y el sábado me encontraba muy cansada como para venir así que... aquí tienen el capítulo doce, la despedida de esta pareja, lo que significa que Sakura se queda con Kakashi? Todo puede pasar, ya saben, después de todo Kakashi tambiéne está de misión.

¿Regresará con bien¿Sakura superará su dolor? Bueno, ya lo veremos en el capítulo 13. La última cena con una sorpresa al final.

Ya estamos en la final de este fanfic, sólo quedan los capítulos 13, 14, 15 y 16, espero que me sigan apoyando, nos vemos la semana que sigue.

Ja ne!