Capítulo 13.
La última cena
Sakura caminó lentamente hacia su casa después de haberse despedido de Neji, seguía llorando, aquella, sin duda, había sido su despedida, el último adiós, para abandonarse a una vida de ama de casa, siempre al pendiente de Kakashi y su bebé… y él… él quedaría en el lugar más recóndito de su corazón, Neji, su Neji, pronto encontraría a alguien más.
No podía reprochárselo, si ella lo había traicionado de esa manera, él tenía el mismo derecho de rehacer su vida, con quien él quisiera, aun cuando a ella le destrozara el corazón, ella ya sería de otra persona para ese entonces. Su bebé se removió en su vientre, como si estuviera asustado y ella recordó de pronto, que no debía de angustiarse, o le haría mal, según Tsunade.
Así que siguió su camino entre los árboles, tratando de serenarse y limpiándose las lágrimas, para así llegar a su casa, conforme iba caminando la oscuridad le iba ganando terreno, y para cuando llegó a casa, se había cernido completamente sobre ella, con su manto de estrellas interminable y unas pocas nubes presagiando tormenta.
Se sorprendió al ver las luces prendidas, Kakashi había vuelto, seguramente, ya que, le parecía tonta la idea de que un ladrón quisiera robarle algo de lo poco que habían conseguido mudar hacia allá, ya que todo lo demás seguía en casa de Kakashi, y seguramente se quedaría ahí, al menos, por un tiempo.
Abrió la puerta dando un suspiro bastante audible, para encontrarse con Kakashi, que parecía fatigado, pero feliz de verla después de tanto tiempo, Sakura sonrió falsamente al verlo, ya lo poco que había empezado a sentir por él se había esfumado, y al parecer él lo noto al verla tan esquiva.
Después de platicar un rato acerca de su misión y de cómo le había ido, Sakura se disculpó y se retiró a su habitación, dejando al jounin solo y tumbado sobre el sofá, con la cabeza llena de ideas. Al parecer, había vuelto a perderla, Sakura parecía tan triste como la vez en que había llegado a su casa, hacía tan sólo unos meses, con sus maletas, llorando y balbuceando cosas sobre Neji. No, no podía dejarlo así, quién sabe qué pasaría después, debía hacer algo por recuperarla, y se le estaba ocurriendo un plan muy bueno.
Meditó un rato en silencio, y por fin se decidió, al día siguiente la llevaría a cenar, pues nada mejor que una buena cena, para recuperar la confianza perdida, unas flores, quizás, y seguramente, poco a poco, iría recobrando ese sentimiento que alguna vez creyó ver dentro de sus ojos esmeraldas. Sonriendo para sus adentros, también se retiró a su habitación, no sin antes apagar todas las luces, para encontrarse con la mujer, que ya dormía de su lado de la cama, con algunas lágrimas en el rostro.
Se acercó a ella, acarició su rostro, retirándole las saladas lágrimas que no querían irse, y luego se puso su ropa de dormir, para entrar a la cama junto a ella, junto a su Sakura, su vida, su todo. Había estado en peligro de muerte varias veces, en aquella misión, en el país de la Lluvia, pero cuando pensaba en ella, en el bebé, en todo lo que iba a pasar, seguía adelante, pese a las heridas que tenía, porque la amaba demasiado.
A la mañana siguiente Kakashi le informó de sus planes a Sakura para esa noche, a lo que ella contestó sorprendida que si iría con él, aunque se sentía un poco mal, así pues, quedaron de verse a las 8 de la noche, ya que, ambos, o por lo menos él, tenían cosas que hacer, como por ejemplo, informarle a la Hokage de su misión.
Caminado por las calles hacia la mansión rojo sangre donde vivía Tsunade, se sintió extraño, al parecer, todos lo observaban, no con muy buena cara, y también murmuraban cosas que el no llegaba a oír, por orden de Tsunade (que siempre favorecía a su alumna), estaba prohibido hablarle a Kakashi de que Neji y Sakura e habían estado viendo durante algún tiempo, después de todo, Tsunade sabía que se habían despedido, por una... corazonada, llamada Shizune, que había visto la escena del día anterior.
Tras haberle entregado a la rubia el reporte de su misión, volvió sobre sus pasos hasta llegar a la florería de Ino, que le miró asombrada al verlo, por primera vez, allí. Compró unas lilas, algo nervioso y sintiéndose extraño, para después andar por toda la aldea, buscando el lugar adecuado para ir esa noche tan especial, hasta que se acordó de que, hacía algunos años, Asuma le había encomendado la misma tarea, con el fin de llevar a Kurenai a algún lugar exótico y diferente.
El Símbolo de Venus, así se llamaba aquél restaurante al que la llevaría, grande, lujoso y acogedor, seguro le gustaba, hizo reservación para esa noche y después regresó a casa, donde no encontró a Sakura, y en donde se cambió a ropa más formal y no su típico traje de jounin.
Así pues, cuando llegó la noche, ambos partieron al pequeño restaurante, al que no pudieron entrar ya que, por un juego del destino, Sakura comenzó su labor de parto.
Fin del Capítulo
