Notas especiales antes de empezar: Bueno, antes que nada este es el capítulo final de mi fanfic y agradezco a todos por haberme seguido y apoyado con mi historia. Muchas gracias, de verdad, este capítulo está dedicado a ustedes, mis queridos lectores, espero lo disfruten tanto como yo lo hice al escribirlo y nos vemos al final.


Crepúsculo

Capítulo Final

Epílogo

Aquél año, el invierno se adelantó en la Aldea de la Hoja, las casitas de la villa estaban cubiertas de nieve desde hacía días, ofreciendo un panorama digno de la Villa de la Navidad. La nieve caía sin cesar, y la gente, a pesar de que disfrutaba de aquél espectáculo, se guarecía en sus casas, con chocolate caliente, sus amigos y familiares, para pasar un buen rato. En la casa de Kakashi Hatake, sin embargo, reinaba un ambiente de abandono, él no solía poner árbol, o alguna decoración como las demás personas, y aunque así fuera, no podía, porque aun seguía fuera de la aldea, como se oía lamentarse a Shizune algunas veces.

Habían pasado tres años desde que había partido, tres largos años donde muchas, muchas cosas habían cambiado. Nadie sabía si él iba a regresar, no después de lo que había acontecido antes de su partida: su prometida, Sakura Haruno, había dado a luz una niña Hyuuga, a pesar de que él había estado con ella muchísimas veces más de las que Neji lo había estado alguna vez, demostrando así que ellos dos eran uno para el otro, para su pesar. Lo que lo había hecho tomar una desición, y la misma tarde de la boda de su amada con Neji, él había partido, rumbo a un destino desconocido para muchos, a cumplir una misión.

"Y aun no regresa"

Sin embargo, no sólo el inverno se adelantó este año, también una persona se había adelantado a su fecha de llegada, pues, entre los árboles, se veía a un ninja saltar de rama en rama, buscando su ciudad natal. Kakashi volvía después de tres años, y no porque la misión que le habían encomendado fuera demasiado difícil, sino porque quiso tomarse un descanso, además se encontraba algo melancólico y la navidad le dio una buena excusa para volver.

Así pues, en cuanto llegó a la entrada de la villa, los guardias lo saludaron, con una sonrisa afable, preguntándole cómo le había ido, y sin atreverse a tocar el tema de Sakura. Él se pasó un rato con ellos, enterándose de las novedades en esos tres años de ausencia, en los chismes que se corrían en esos días y poca cosa más, que no lo entretuvo más de una hora con ellos. Después de que se despidió de ambos, se encaminó por las calles de la ciudad donde todos hacían compras de último momento para la noche buena y que también le miraban de reojo, murmurando sin disimulo y otros, saludándolo efusivamente.

Paso por el Ichiraku Ramen en su camino a casa, el olor de aquél exquisito ramen le hizo rememorar viejos tiempos, cuando el equipo siete junto con él, se sentaban a comer un buen ramen, cuando sus alumnos intentaron por todos los métodos posibles ver qué había debajo de su máscara… cuando todo estaba bien.

No es que ahora estuviera mal, pero ya todo había cambiado, ya no había equipo siete, sus alumnos habían tomado caminos separados, Sasuke que se había ido con Orochimaru, regresó medio muerto después de haber acabado con su hermano, para luego morir en una fecha parecida a ese día; Naruto, bueno, él se había superado bastante en los últimos años, y había madurado gracias a la ayuda de Jiraiya, además, era Hokage, lo sabía con tan solo alzar la mirada a las montañas, ahí, junto a otros cinco rostros se veía a su discípulo, a Naruto, que seguro que daba saltos de felicidad por eso… y Sakura, bueno, ella no sólo había madurado físicamente, haciéndose una mujer preciosa, también había madurado mentalmente gracias a todo lo que había pasado hacia casi cuatro años, se había hecho más fuerte, más competente, más seria… y ahora tenía una hija, y estaba casada.

Y él… él estaba tan solitario como siempre, otra vez sin un equipo al cual cuidar, otra vez… se regañó mentalmente al pensar en eso, diablos, era navidad, no debía ponerse así, no debía darle envidia lo que sus alumnos habían conseguido, debía sentirse orgulloso… debía… pero no podía, no podía porque lo que sentía por Sakura seguía siendo más fuerte que él, aun después de tanto tiempo.

Se encontró con Kurenai por el camino, con un pequeño niño en brazos de cabello negro, su hijo, y otra vez la melancolía de las fechas le hizo preguntarse el por qué era el único que no tenía una familia con la cual regresar, una mano cálida en aquél intempestivo frío, un consuelo. Kurenai lo invitó a su casa esa noche, y él aceptó sólo por tener algo que hacer y para no estar solo en esas fechas… porque ella no lo estaría.

Así pues, se abrió paso entre el mar de gente, después de despedirse de Kurenai, y se encaminó a la mansión del Hokage, donde entregaría su informe de la misión en el País de las Olas. Cuando llegó al lugar, lo encontró casi vacío, lo que atribuyó a las fechas, pero aun así, eso no lo desanimó, pues siguió buscando a su discípulo con las mismas ganas, hasta que dio con la puerta de su despacho, donde fuera, había una rama de muérdago de tamaño considerable, más que en las otras puertas. Tocó tres veces y luego una voz desde dentro le indicó que pasara.

Cuando abrió la puerta, encontró a Naruto jugueteando con una niña de tres años con el cabello rubio y los ojos blancos. Éste le miró extrañado, como preguntándose si no estaría alucinando a su sensei, pero ese gesto de pronto se tornó en una sonrisa, y el rubio muchacho le dio un abrazo al tiempo que le presentaba a su primera hija, Kaori. La niña le plantó un besito en el cachete que seguía cubierto con la máscara, y luego forcejeó con ella hasta que de un tirón, ésta se salió toda de su lugar.

- ¡Kaori! –la reprendió su padre sin disimular una sonrisa- No molestes a tu abuelo –se burló.

- ¿Abuelo? –se extrañó Kakashi, olvidándose por completo a qué iba ahí.

- Abuelo –repitió la niña y luego Naruto se la dio al jounin que la cargó con todo el cuidado del mundo.

- Disculpa, Kakashi-sensei, Kaori es bastante inquieta –suspiró Naruto- Hinata la dejó aquí ya que ella tenía que preparar… ya sabes… los regalos.

- Ah –sólo atinó a decir mientras la chiquilla le preguntaba un montón de cosas, de las cuales apenas y entendía la mitad- Si, eso lo sacó de ti, justamente.

- Sakura-chan siempre dice eso –sonrió pero luego se quedó callado y bajó la cabeza- Gomen.

- No importa –dijo, haciendo un ademán, restándole cualquier importancia, aunque en realidad la mención de su nombre hizo que un nudo se le hiciera en el estómago.

- ¿Y bien, Kakashi-sensei? –trató de cambiar la conversación el ojiazul mientras le ofrecía el asiento- ¿Por qué has tardado tanto? La misión duraría unos meses, quizá un año si había dificultades pero…

- Quería tomarme un descanso, Naruto, ya sabes, con lo que ha pasado antes de mi partida, creí que sería lo mejor, de todas maneras, aquí está el informe que preparé.

- Ya veo –comprendió el muchacho sin hacer más preguntas.

- ¿Y cómo está ella? –se atrevió a preguntar Kakashi después de un largo rato sin decir nada.- Es decir, Sakura.

- Ella está bien –se removió incómodo en su asiento- Sayuri ya casi cumple cuatro años, y por suerte no va a ser sellada… y ella ahora está esperando otro bebé.

- Me alegra –mintió a medias, le tranquilizaba saber que ella estaba bien pero…

- Hinata también está embarazada –cambió de tema para distraerlo al verlo tan alicaído- Ellas dos se llevan sólo un mes, Sakura quedó antes.

- Vaya, más niños –dijo, como un autómata.

- Y bueno… Kakashi-sensei, queremos que seas el padrino de nuestro hijo próximo a nacer, si no te molesta –pidió Naruto- Aunque espero que no seas tan buen padrino como ero-sennin lo es conmigo –se burló al recordar como una vez Jiraiya le había emborrachado.

- Eso tenlo por seguro –sonrió esta vez de manera sincera- Bueno, seguro tendrás cosas que hacer Naruto, así que te dejo, y te deseo una Feliz Navidad.

- Gracias, igualmente –lo despidió el rubio antes de cerrar la puerta con Kaori dando vueltas por todos lados y preguntando por su madre.

Kakashi salió del edificio al tiempo que el crepúsculo en el horizonte daba sus últimos alientos de vida, y la oscuridad empezaba a caer sobre la aldea. Enterró sus manos en los bolsillos de los pantalones, pues el frío empezaba a calarle, y se dirigió ahora sí a su departamento. Todos le deseaban una feliz navidad mientras avanzaba entre las tiendas, y él no se molestó en devolverles el saludo, pues aun iba muy sumido en sus cavilaciones acerca de Sakura.

Bueno, eso hasta que chocó con una persona, una pequeña niña de cabello rosa claro cayó de espaldas en la fría nieve cuando corría hacia una tienda detrás de él. Casi la ayudó a levantarse, y ésta, con una pequeña reverencia le indicó que estaba bien. Él le sonrió debajo de su máscara, al tiempo que se daba cuenta de algo… la niña era Sayuri, lo sabía con tan sólo verla, con el cabello rosado alborotado y los ojos blancos reluciéndole en la cara pálida, tan parecida a Neji.

"De verdad, lo siento mucho, señor" se disculpó de nuevo Sayuri mientras sonreía a aquél desconocido y le explicaba que le interesaba mucho entrar a esa tienda porque ahí vendían una muñeca que ella quería y que le pediría a Santa Claus ese año, pues se había portado casi bien. Sin embargo, Kakashi no oía mucho de lo que la niña decía, sólo se ponía a analizarla, físicamente sí podría parecerse más a su padre, pero al parecer de personalidad era más como Sakura de pequeña, era más como ella…

"¡Sayuri!" se oyó de pronto y Kakashi fue sacado de nuevo de sus pensamientos, esta vez para encontrarse con dos ojos blancos cargados de furia mirándolo a lo lejos. Neji había seguido a su pequeña hija hacia allá y la escena que había encontrado no le había gustado para nada, no le había gustado ver a Sayuri con el hombre que alguna vez pensó le había arrebatado todo en la vida, a Sakura… a su hija… no, simplemente no le gustaba, porque ahora podía estar seguro que el haría algo para recuperarla…

Kakashi le devolvió la mirada, pero no con fiereza, no con la fiereza con la cual lo hacia el, y por un momento fue como si todo desapareciera alrededor de ambos, como si las tiendas, la gente, las voces, las estrellas e incluso la niña pequeña que buscaba su muñeca de Navidad, se esfumaran, dejándolos solos a ambos, dos viejos rivales, dos viejos rivales de amor… aunque sabían muy bien a quien había escogido Sakura, eso no evitó que se miraran por unos momentos, leyéndose la cartilla, deseándose lo peor…

"¡Sayuri!" se oyó de nuevo y entonces el entorno volvió a formarse alrededor de Kakashi que sólo consiguió ver como la niña pasaba por su lado, con su padre, y que este le ordenaba no volver a hablar con desconocidos o le diría a su madre. Kakashi se quedó mirando fijamente al punto donde ambos habían desaparecido, detrás de la puerta de una tienda, hasta que recordó que esa noche tenía un compromiso con Kurenai para salir a quien sabe donde.

Esta vez se propuso no distraerse con más cosas en el camino, no pensar en la muchacha y su familia, que vivía tan bien, no pensar en aquella niña que tal vez hubiera sido su hija, no pensar en que él tal vez hubiera sido el que llevara a la niña a ver la muñeca, no pensar… simplemente… no pensar.

Y gracias a ese método logró posicionarse en la entrada de su casa, con llave en mano, para entrar a un departamento que apestaba rayos debido a que la última vez que estuvo ahí había estado ebrio, y el olor a eso seguía en la casa, aun después de tanto tiempo. Rebuscó en los cajones, en un armario y hasta por debajo de la cama para encontrar algo digno para ponerse, pues, como toda la casa, su ropa también estaba sucia, y una ligera capa de polvo la cubría por todos lados.

Se duchó, se cambió, hizo algo de limpieza, y cuando por fin dieron las diez de la noche en punto, salio rumbo a casa de Kurenai, donde la recogería para ir a dondequiera que ella lo llevara. Entonces, después de una hora, ambos se encaminaban hacia rumbo desconocido, después de acostar al pequeño hijo de la kunoichi y dejarlo a encargo de la niñera.

Kurenai lo condujo por muchas calles, unas iluminadas, otras no tanto, por las cuales se podía escuchar el rumor de la gente hablando y festejando, cantando villancicos, riendo, y quien sabe qué mas. Así estuvo un tiempo, hasta que después de atravesar un callejón donde la luz apenas y hacia aparición cada poco, llegaron a una casa bastante amplia de color azul.

"Es la casa de Naruto" explicó la mujer al verlo tan atónito. "Hiashi se la regaló a su hija un tiempo después de que te fuiste" dijo, por lo bajo, antes de que la puerta se abriera y una Hinata de cinco meses les sonriera antes de dejarlos pasar.

Adentro, había un sinfín de personas, conocidos y amigos de él, otros que ni conocía, y un montón de adornos y de muérdago por todos lados. La gente se apiñaba alrededor de una mesa llena de comida y bebida, y algunos niños pequeños correteaban entre las piernas de los adultos, que no les hacían demasiado caso por estar ocupados en otras cosas. El árbol de navidad de la casa de Naruto, rodeado de regalos, era lo que más atraía la atención de los pequeños, que rondaban cerca de él, esperando ver si podían abrir alguno.

Naruto y Hinata les dieron la bienvenida a ambos, y Kurenai se lamentó de no haber traído a su hijo por haber supuesto que era una fiesta para mayores, luego ambos tomaron algo de ponche de frutas y charlaron sobre los buenos tiempos, y otras cosas más acaecidas en los últimos días. A Kakashi le sorprendió mucho saber que Tsunade salía con Jiraiya, y que Shizune seguía tan soltera como hacia tres años, que la aldea seguía en época de paz, y que la vida no era más que un cuento de hadas.

En realidad, no tanto… Sayuri también se paseaba cerca del árbol de navidad, tomada de la mano de su madre, que lucía un vientre de seis meses de embarazo, incluso más grande que el que él recordaba haberle visto cuando iba a tener a Sayuri. Sakura se veía hermosa esa noche, y bueno, todas, pero hacia tiempo que no la veía y ahora le parecía incluso aun más bella que antes. Esa noche lucía un vestido de maternidad de color púrpura con algunos dibujos de pétalos de cerezo en él, tenía el cabello largo de nuevo y suelto, y éste le caía por la espalda, y…

- Deja ya eso, Kakashi –le reprendió Kurenai al verlo embobado con la muchacha que ni cuenta se daba de que el jounin seguía todos sus movimientos con la mirada- Ella es feliz así como está ¿no le has causado ya suficiente dolor? ¿No te imaginas acaso qué sentiría su pobre hija si separas a sus padres?

- Claro que me lo imagino –desvió la mirada- Pero los sueños no le hacen mal a nadie. No pienso hacer nada –afirmó él, sorbiendo su ponche- Sakura está feliz con él –agregó al ver como la susodicha se acercaba a su esposo, y ambos bajo el muérdago se daban un beso mientras su hija se reía.

- Así se habla –lo animó la mujer- Ya habrá otras, muchas otras –recordó- Shizune siempre ha estado enamorada de ti.

- Eso lo sé… pero…

Kakashi no pudo terminar la frase que iba a decir, pues frente a él se mostró otra imagen, muy diferente y que lo dejó más embobado aun, frente a él, Shizune le sonreía, y ésta se veía hermosa, más hermosa de lo que la había visto jamás, su cabello, antes corto, ahora estaba tan largo como el de Sakura, y lo traía sujeto en un elaborado peinado, cayéndole detrás de la espalda, sobre un kimono de seda de color dorado… ni rastro había de aquella muchacha a la que él nunca había hecho caso, ni rastro quedaba de aquella muchacha que siempre cargaba a Tonton en brazos, ni rastro quedaba…

Kurenai le sonrió a Shizune, y levantó un pulgar en señal de aprobación. Ambas habían tramado eso en cuanto vieron al ninja entrar en la aldea, ambas habían querido darle una sorpresa ¡y qué sorpresa, pues Kakashi estaba tan embobado que no le quitaba la vista de encima a la antigua ayudante de Tsunade! Kurenai se despidió de ambos, murmurando algo sobre preguntarle algo a Hinata sobre Shino, y se alejó con paso veloz hacia el otro lado del lugar, donde Sakura seguía disfrutando de lo lindo con su esposo, fingiendo que Kakashi no estaba ahí.

"¿Quieres…bailar?" preguntó el ninja copia antes de que Shizune abriera la boca, ella sólo asintió sintiéndose inmensamente feliz, y tomando de la mano a Kakashi que no rehusó su contacto, y que la atrajo hacia el de una manera suave y delicada, mientras ambos se perdían entre la multitud de parejas que bailaban a su alrededor, festejando la Navidad.

Tal vez, después de todo… si habría otras.

Fin


Notas de la Autora: ¡Listo! ¡Esto ya se ha acabado, sí que sí xP! Les agradezco mucho que me hayan leído durante tanto tiempo, y les pido disculpas por haberme tardado tanto en subir este capítulo, la verdad, es que me costó mucho trabajo escribirlo, me encariñé mucho con este fanfic y ahora se ha acabado, es como despedirme de un amigo tan querido… snif, snif, les juro que estoy casi llorando…

Espero que les haya gustado el final, ya sabia que Kakashi merecía un final feliz, y así está, se ha dado cuenta por fin de que hay más mujeres, de que todo esta bien al fin… y bueno, aunque no sé si les agrade mucho esta pareja, y a mi tampoco, fue con la única mujer que lo pude juntar, pues Kurenai quería a Asuma así que… bueno, eso es todo, otra vez muchas gracias por seguirme, de verdad, y espero pronto verlos en mis próximos proyectos que estaré actualizando pronto, gracias.

Ja ne!