Capitulo 9
Primera visita a hogmead
Después de tanto tiempo en aquel castillo que los habia visto crecer, durante aquellas semanas, los 7 ya no tan niños pues ya cumplian los 13 años, les dieron un permiso especial con algunas condiciones por supuesto, nada es de a gratis.
Dumbledore les habia dejado ir a hogsmead en aquel paseo donde los alumnos desde el 3 grado hasta el 7 irian, pero las condiciones era simples, tan solo eran 2 pero muy importantes:
no se separen mucho, recuerden hay muchos peligros.
No se crucen con los alumnos.
Un carruaje fue pedido para los 7, solo para ellos, los carruajes empredieron su viaje hacia hogsmead, los 7 estaban mas que emocionados su primera visita a hogsmead estaban que no se la podian creer, era grandioso los 7 tenian pensado primero que nada ir a honeydukes, y zonko también, después de ahí ya no sabian ni que harian, puesto que nunca habian ido.
comprare tantos dulces como sea posible, después los comere hasta no poder mas¡¡¡¡- decia ron emocionado.
eso era de esperarse- contesto luna girando los ojos.
Y no hay que perdernos de zonko, acuerdense que los mejores objetos de bromas estan ahí- aseguro blaise.
Y también podriamos ir a las trez escobas?- preguntó pansy mientras imaginaba una cerveza de manteca.
Si, bueno haremos todo eso….- antes que draco terminara el carruaje se detuvo, por fin habian llegado a hogsmead.
Los 7 niños emocionados bajaron y lo primero que hicieron fue correr todos juntos a honeydukes.
Después de unos momentos ahí, salieron con varias bolsas de dulces extras y algunos galeones de menos, todos con aquellas enormes sonrisas de alegria, después miraron cruzando la calle aquella tienda con el enorme letrero que indicaba que ahí era zonko, balise y ron salieron corriendo tras de ellos los demas al ultimo iban draco a hermione, los cuales al entrar a la tienda no compraron mucho, pero por el vitral hermione obero una tienda que le llamo la atención.
a..ahorita vengo- dijo hermione a draco.
a donde vas?- preguntó el niño.
Hermione señalo con la mano, y salio de zonko, draco no podia dejarla sola salir asi como asi, entonces salio tras de ella.
mia espera voy contigo- dijo draco colocandose al lado de laniña.
Llegaron a la librería, como debia de ser hermione sentia tremenda atracción por los libros, el olor de las paginas de aquellos libros tan antiguos, era lo q mas atraia a hermione, draco no se sintio identificado asi que salio pero mientras esperaba una tienda llamo su atención debia de ser la de aticulos de quidittch, no dudo y fue a parar alli, después de unos minutos hermione salio con 4 libros en brazos y draco aun seguia solo con sus dulces en mano.
Vieron a los demas y propusieron ir a las tres escobas,pero al llegar opinaron que no era el mejor lugar puesto que estaba lleno de alumnos los cuales no apartaban las miradas de encima de ellos, y era bastante incomodo, asi que propusieron cabeza de puerco, no se comparaba con las tres escobas pero para una cerveza de manteca estaba bien.
Entraron y enseguida cabeza de puerco reconocio a harry potter, pues no todos los dias iba a tomar una cerveza de manteca, lo habia visto hacia 2 años, pero en vez de verlo 2 años mayor lo veia 2 años menor.
Draco se acerco para hacer su pedido, junto con blaise y ron, los demasd fueron a sentarse.
que compraste mione?- preguntó pansy.
libros- contesto la niña.
Interesante- contesto luna.
Que aburrida¡¡- dejo salir ron.
Basta ronald weasley-regaño hermione a ron.
Llegaron draco, harry y balise con las cervezas draco entrego a hermione su bebida y se sento a su lado, eran los unicoq clientes en aquel sitio, tal era que era muy temprano para la clientela habitual de aquel sintio.
Draco pudo observar junto a la chimenea sin fuego a una extraña viejita de cabello muy blanco, vestia una tunica vieja color negro, se encontraba en una mesilla un poco mas bajita que las demas y una vacija a su lado con unos extraños símbolos grabados en ella.
Pudo observar un cartel sobre la viejita que decia" consulte su futuro por 5 sickles y una gota de sangre".
Draco sintio mucha curiosidad por saber que era lo que el futuro podria depararle pero a la vez sentia un extraño miedo, por escuchar que le dijeran algo que el no queria escuchar en realidad.
De repente la viejecitya desvio sus ojos de la vacija y los clavo en los de draco, y por una extraña razon lo invito a acercarse con un movimiento de su mano.
Draco dudo unos segundos pero la curiosidad era mayor ….¿seria que tal vez la viejita podria decirle su fututo de verdad?.
Draco se levanto de la mesa y se acerco a la viejita, su curiosidad era demasiado grande, al ver que se levantaba hermione lo siguió quedando asi los 2 parados frente aquella viejita tan extraña, hermione y draco miraron que dentro de la vacija estaba llena de agua.
La viejita señalo el acrtel y después de sacar de su tunica las 5 monedas correspondientes se las entrego, solo faltaba la sangre, asi que draco busco algo con lo que pidera hacerse una pequeña herida, busco con su mirada algo por todo el lugar y lo unico que encontro fue un palillo de madera que al señalar con su varita convirtió en un alfiler con el cual pincho su dedo.
La viejita agarro a draco por la muñeca e hizo presion en la herida acercadola a la vacija dejando caer una gota de ese color rojo escarlata dentro de ella.
Cundo solto su muñeca draco instintivamente llevo su dedo a su boca para intentar que dejara de sangrar, mientras que la viejita colocaba sus manos tomandose su tiempo para observar la vacija, alrededor de la misma moviendola suavemente.
Hermione miraba, sabia que esas cosas eran puras patrañas, asi que solo tomaba a dracopor un brazo sin dejar de observar a la viejita.
ineteresante- comenzo la viejita, draco y hermione se miraron confundidos- veo niño, que tu pasado fue oscuro, veo que hay una fuerza interna dormida, que espera con ansias la oportunidad de salir a la luz…. Pero hay sin embargo un vestigio de claridad que se contrapone. Una luz en movimiento….muy pero muy fuerte y opuesta. – la viejita mueve una de sus huesudas manos y con su uña parte a la mitad la superficie del agua, dejando por la mitad la figura que se abia formado con la sangre de draco, una sonrisa extraña nace por sus labios- curioso, y muy extraño también. –draco se inclino para ver que era tan curioso y extraño que decia la viejita pero solo pudo ver su imagen reflejada en el agua,- como el dia y la noche…. La fuerzas mas opuestas siempre se unen en un punto, no existe la contradicción sin la similitud, a pesar de ser un momento fugaz…. El alba contestara tus preguntas- y eso fue lo ultimo.
Draco pensaba hacer un par de preguntas, hermione al igual tabien las haria, y la viejita pensaba contestar todas sus preguntas pero snape no pensaba lo mismo, pues un fuerte grito habia reclamado la atención a los 7 niños.
Tenian que partir.
que hacian en este lugar?- preguntó fuertemente snape a los 7.
solo queriamos una cerveza de manteca y nos dijeron que no podiamos cruzarno con los alumnos y las tres escobas estaba repleto de alumnos¡¡- alego draco molesto.
Si, el tiene razon- dijo blaise.
Pero este lugar no es para ustedes¡¡- regaño de nuevo snape.
Entonces que queria que hicieramos?- pregunto una luna muy confusa.
Pues lo que fuera- contesto snape.
Luna nego con la cabeza.
Se fueron todos de regreso al castillo, después de un dia tan tranquilo, aunque habia dejado y despertado tantas dudas y preguntas en draco, el mismo que durante todo el camino no habia abierto la boca, hermione lo miraba extrañado.
Hermione y draco se habian puesto de acuerdo asi es que draco corria subiendo por las escaleras de caracol de la torre de astronomia con una canasta en mano, corria lo mas rpido que sus piernas le permitian.
A pesar que estaba prohibido y si a eso le sumaban que eran las 11 de la noche, era un castigo aseguroado.
Pero a draco le gustaba el riesgo.
Era una vista perfecta, se podian ver los extensos jardines, el lago con el calamar gigante, todos los alrededores de hogwarts, veian el cielo tornado en nergo pero las estrellas lo iluminaban y hacian ver como habia una claridad hasta en el espacio mas negro y oscuro, el cielo era infinito y parecia que se podia tocar con un dedo.
Y aquel cielo era hcaia donde hermione se encontraba mirando sin decir ni una palabra.
Con un lienzo tiempo atrás blanco de frente, un pincel en mano y una paleta en otro, hermioen pintaba aquella perfecta noche.
Draco entro, y la miro, y es que ella hacia todo tan bien, tan perfecto y no se podia explicar como era que ella hacia ver como si todo fuera tan sencillo, ella lo hacia ver tan sencillo.
mia, cuando pintaras un retrato mio?- preguntó draco.
Hermioen que no se habia dado cuenta de la presencia del chico en la torre hasta ese momento.
nunca- draco torcio la boca algo parecido a un puchero algo que hibiera derretido a hermione si no hubiera estado de espalda.
por que?- preguntó draco.
Hermione mojo el pincel, se tomo el tiempo necesario para responder.
Por que no tengo suficiente blanco- contesto la chica, draco clavo su mirada en la nuca de su amiga, ella nunca se cansaba de hacer esa broma.
No hbaia respuesta para la contestación de la chica, draco se retiro y comenzo a sacra lo que tenia en la canasta.
El sielcnio se hizo presente un momento.
que pasa?- preguntó la chica volteando hacia draco.
pasa que no me gusta llamar la atención de los estudiantes, varios de ellos no dejan de vernos, y rondan nuestra torre- aseguro draco.
Tal vez era entonces cuando entendian el significado de " cuando sean mayores lo entenderan", pero aun asi no le encontraban ningun sentido.
me gustaria saber que es lo que pasa con nostros- dijo draco con amargura- tu no?- preguntó.
no puedo creerlo- dijo hermione mirando hacia el cielo con el pincel suspendido unos centímetros- voy a necesitar rojo-.
Draco giro los ojos u siguió acomodando las cosas.
no te has preguntado por que no nos dejan acercarnos a los alumno, vivimos en un colegio y no podemos hablar con nadie. Ademas esta lo de la bruja, tengo un pasado oscuro, no lo entiendo pero debe de ser algo importante… ademas snape se enojo mucho ese dia… estas escuchandome mia?- pregunto draco a la chica.
si- contesto vagamente mientras continuaba pintando el reflejo de la luna.
pues no parece- agrego draco.
Las pariencias engañan- dijo la castaña mientras cambiaba su pincel y lo remojaba en el color negro- y si quieresa saberlo… si me lo pregunto cada dia. Pero sabes muy bien que severus y minerva como dumbledore siempre han estado con nosotros y se han preocupado mucho por nosotros, si no quieren decirnos sus razones tendran- a sus espaldas la castaña pudo escuchar el suspiro de resignacion de parte del rubio.
Supongo que tienes razon… como siempre- contesto el rubio.
Hermione por primera vez aparto su mirada del lienzo para mirar a su amigo.
Y sonrio.
Draco habia preparado un pic-nic nocturno en medio de la torre de astronomia, con un candelabro con 3 velas en el centro, el rubio se encontraba acostado con sus brazos tras de su nuca mirando el cielo, mientras esperaba para empezar a cenar.
Si npensarlo 2 veces se bajo de donde estaba y se acerco sentandose a un lado del rubio.
no vas a terminarlo?- prgeutno draco.
- de todas formas necesito rojo- contesto la castaña sonriendole a draco.
Draco sonrio a hermione, la castaña se sento al lado de su querido amigo.
&-&-&-&
. Una malhumorada Hermione caminaba veloz por el pasillo en dirección a la Torre.
Aún no entendía el motivo por el cual Minerva se había empeñado tanto en realizar una práctica de piano tan tarde. Ya pasaban algunos minutos de las doce cuando la dejó salir, y a pesar de que tenía un permiso especial para regresar desde el despacho hasta la Torre tan tarde, la Profesora le había sugerido que se apresurara. Era extraño. Primero la cita para practicar durante horas enteras, saltándose deliberadamente el toque de queda, y luego la apura para que regrese. ¡¿Quién la entendía!. Ella no...
Tan metida en sus pensamientos, se sorprendió al llegar tan rápido delante del cuadro. Pero para frustración suya, estaba vacío.
Hermione frunció el ceño. Ese cuadro siempre era muy concurrido...
Pero no tuvo que esperar mucho para que aparecieran los peculiares moradores de aquel lienzo.
El primero en aparecer fue el osito rosa, quien en escasas zancadas había cruzado la tela de marco a marco, ignorando olímpicamente la frase "Caperucita Roja" pronunciada por Hermione, que se molestaba cada vez más.
El osito azul hizo su presencia momentos más tarde, corriendo también, aunque él jadeaba sonoramente, y a mitad de camino, se desplomó en el suelo.
- ¡Caperucita Roja! – Dijo Hermione, pero era evidente que si el pobre oso ni siquiera tenía fuerzas para moverse, mucho menos las tendría para habilitar la entrada.
La chica estaba a punto de desgarrar el cuadro cuando el oso rosa volvió sobre sus pasos.
- ¡¡Caperucita ROJA! – Pero el osito rosa tenía toda su atención puesta en la dificultosa tarea de arrastrar a su compañero fuera del cuadro, por lo que la ignoró una vez más.
Hermione ya estaba sacando la varita cuando hizo su aparición la gran serpiente.
Con su deslizar siempre altivo, se acercaba a los paralizados ositos que no reaccionaban para continuar con su escape. Ya no podía aparecer nadie mas.
Con los dientes apretados y confiando en el buen juicio del ofidio, Hermione pasó a pronunciar por cuarta vez consecutiva la contraseña para pasar el cuadro, pero al igual que las tres veces anteriores no obtuvo respuesta alguna.
Eso fue demasiado para ella, que enarbolando su varita, comenzó a gritar:
- ¡¿Podrían cumplir por de una vez por todas la función de su patética existencia!. ¡No tengo toda la noche para perder viendo este lamentable espectáculo!. – Hermione apuntaba alternadamente a cada uno de los aludidos, mientras negaba con la cabeza. Tanto la serpiente como los dos ositos suspendieron su actividad para mirar de frente a aquella chica tan alterada. - ¡¿Hace cuánto que están juntos en ese endemoniado cuadro! Eh! ¡Me encantaría saber cuándo van a dejar de lado sus estúpidas diferencias y convivir en paz!. – Los tres animales se miraron entre ellos antes de bajar la cabeza para mirarse los pies (la serpiente se miró la cola). - ¡¡Caperucita Roja! – Y por fin el cuadro se abrió para darle paso.
Pero las sorpresas no se terminaron allí.
La sala estaba totalmente sumida en la oscuridad. Ni las antorchas, ni la chimenea ni nada iluminaba el lugar. Y detrás de todo eso, un detalle se filtraba. Detalle que molestó (un poco más) a Hermione.
Draco no la había esperado para cenar.
No lo podía creer. Nunca, en todo el tiempo que llevaban viviendo juntos, le había hecho algo semejante. Siempre que por algún motivo alguno de los dos no estaba en la Torre a la hora de la cena, el otro esperaba pacientemente el regreso de su compañero para cenar.
Definitivamente eso era lo único que le faltaba.
Reprimiéndose internamente para no comenzar a maldecir abiertamente a todos los santos, volvió a levantar la varita para encender las luces del lugar.
Pero ninguna lo hizo.
Hermione frunció el ceño y volvió a probar. Una. Dos. Tres veces. Nada.
En este momento, la chica estaba tan molesta como extrañada. ¿Qué diablos estaba pasando en ese lugar?. Guardó la varita en su capa, y golpeó las manos para utilizar la vieja técnica de su infancia.
Y esta vez, aunque tampoco se encendieron las luces, sí pasó algo.
A unos tres metros desde donde se encontraba parada, una leve llama se había encendido.
La chica se acercó hasta allí para ver de donde provenía el resplandor, y se quedó sin habla cuando pudo ver qué era.
Una pequeña vela blanca, junto a una hermosa rosa roja de tallo largo, estaban suspendidas una junto a otra, a un metro del suelo. La pequeña llama no iluminaba nada más allá de esos dos objetos, pero era suficiente para que Hermione descubriera una pequeña tira de pergamino que colgaba de una cinta roja atada al cabo de la rosa.
La chica tomó la flor y desprendió el pequeño papel para mirarlo mejor.
Había una frase escrita allí, con esmerada caligrafía en tinta negra, que decía:
"A Mía, en su decimoquinto cumpleaños:
A pesar de que no existen palabras que puedan describir lo que representas en mi vida..."
Y justo cuando ella terminó de leerla, el papel se consumió en un fuego azulado, al mismo tiempo que desaparecía la llama de la vela, volviendo a quedar la sala sumida en su oscuridad original.
Pero no duró mucho, ya que al lado de donde estaba situado el sillón blanco, volvió a encenderse otra vela.
Hermione miraba la luz sin moverse de su lugar. Todo el enojo que pudo haber sentido instantes atrás, se esfumó por completo, como si nunca hubiese existido en realidad. Y en su lugar, comenzó a apoderarse de ella una fuerte emoción que le oprimía el pecho, y le ahogaba la garganta. De haber intentado hablar, no hubiese podido.
Con pasos titubeantes, comenzó a acercarse a la vela, que nuevamente se encontraba junto a una rosa roja, con una nota en un pergamino.
"...permíteme que en este día tan especial haga simplemente el intento."
Y la segunda nota corrió la misma suerte que la primera, repitiendo el proceso. Luego de apagarse la segunda vela, la tercera brilló junto al piano.
"Tu no necesitas ni siquiera hablar para mostrarme hasta lo más profundo de tu alma..."
La cuarta surgió sobre la repisa de la chimenea apagada.
"...porque eres tan parte de mi como yo lo soy de ti."
La pequeña biblioteca de madera fue el lugar de la quinta llama.
"Porque eres mi eterna compañera de risas, llantos, charlas y silencios..."
Al pie de la escalera, en el lado opuesto de la Sala, apareció la sexta.
"...y es imposible para mí pensar la vida sin tu presencia."
En frente a la puerta entreabierta de su propia habitación... la séptima.
"Porque si tu no estuvieras cerca, no habría luz que ilumine la oscuridad..."
La octava vela iluminaba en ese momento su cama.
"...y todas las cosas perderían su sentido."
Delante de la puerta del baño, justo en frente, se encendió la novena.
"Porque cuando la noche más cerrada nos muestra un cielo inmaculadamente negro, en donde brillan las estrellas más hermosas..."
El lugar de la décima fue delante del espejo del lavatorio, reflejando su luz en el cristal.
"...sólo puedo pensar que nuestra historia está destinada a ser así."
Contra la puerta que conduce a la habitación de Draco, ardía la onceava.
"Sin nunca cuestionar el por qué, el dónde o el cuándo, has estado a mi lado en los momentos más difíciles de mi vida..."
En el marco de la ventana abierta, la brisa nocturna hacía bailar el fuego de la duodécima vela.
"... diciendo las palabras justas o callando los silencios más exactos."
Sobre la cama de Draco ya flotaba la treceava llama.
"Por reír como ríes, por hablar como hablas, por soñar como sueñas, por jugar como juegas... por sentir como sientes..."
La catorceava vela se hizo presente delante de la puerta de entrada de la habitación.
"...simplemente por existir: Te Quiero.
Draco."
Y ninguna más apareció.
Pero llevada por su intuición, la chica comenzó a bajar hacia la Sala Común.
Recién cuando Hermione llegó al pie de la escalera, con el ramo de 14 rosas rojas entre sus manos, vio a Draco.
Estaba parado delante de la chimenea, ahora encendida, mirándola con sus ojos grises brillantes, mitad por la luz del fuego reflejado en ellos, mitad por el nerviosismo que sentía en ese momento. Vestía un pantalón y una camisa negra, y sostenía la quinceava rosa en su mano derecha. Dibujó una media sonrisa, algo temblorosa.
Ella se acercó unos pasos más, pero se detuvo a unos metros de él. Sin decir una sola palabra.
Y eso desconcertó tanto al chico, que comenzó a esbozar algunos intentos de frases para romper ese silencio extraño que se había formado.
- Minerva me enseñó el hechizo para conjurar las rosas.-
Silencio.
- ¿No te gustó verdad?- Preguntó suavemente.
De nuevo silencio.
- La carta... la escribí yo... no sé si está bien.-
Draco cada vez se ponía más nervioso ante la inmovilidad de la chica parada delante suyo.
- Quería poner algo de algún escritor famoso, pero no encontré nada en la biblioteca que me gustara...-
Si tan solo no hubiera estado tan nervioso...
- ...nada se parecía a lo que tenía en mente para ti...-
...hubiera notado que la mirada de ella se había tornado cristalina, y que su labio inferior no dejaba de temblar.
- ¡Por favor, Mía dime algo!. ¡Me estoy muriendo aquí!. – Dijo desesperado.
Y eso fue suficiente para hacerla reaccionar, que acortando en pocos pasos la distancia que los separaba, lo abrazó muy fuerte, mientras lloraba sin control, negando cualquier posibilidad de pronunciar palabra alguna.
Draco la estrechó entre sus brazos, mientras sentía que el alma le volvía al cuerpo.
Le había gustado.
o§o§o
No podía dejar de mirarla.
Quizás fuera porque realmente no podía hacer otra cosa. Debía mirarla. Pero algo en su interior le decía que de haber querido, no hubiera podido apartar sus ojos de ella.
Quizás fuera por la manera en que se movían sus manos. Quizás fueran sus ojos que brillaban al reflejar la luz de las velas. Quizás fuera su pelo cayendo en ordenados bucles enmarcando su rostro. Quizás fueran sus labios rojos, que se fruncían levemente en una exteriorización de extrema concentración.
Pero, a su entender, nada de todo bastaba para justificar el apresurado latir de su corazón.
¡¿Qué estaba pasando!
¿Qué había cambiado para que se sintiera de esa forma?. Había estado con ella toda su vida, pero nunca le había pasado algo parecido. Estaba nervioso. Le sudaban las manos. Y cada vez que ella levantaba la vista para mirarlo, sentía arder sus mejillas, las cuales, estaba seguro, habían adoptado ese tono rosado que tanto le desagradaba.
A sus espaldas podía sentir el frío proveniente de la ventana, que contrastaba notablemente con la calidez que irradiaba la chimenea delante suyo. Su cuerpo estaba sintiendo los efectos de conservar la postura por más tiempo del recomendado, pero no podía moverse. Debía permanecer inmóvil.
A unos tres metros de distancia se encontraba la chica que ocupaba sus pensamientos en ese momento. Había tardado mucho en convencerla, pero al final lo había logrado: ella estaba pintando un retrato de él.
En su mano izquierda sostenía una paleta muy distinta a las utilizaba generalmente. Era una gama muy clara. Pero no se podía esperar otra cosa si se tenía en cuenta el modelo.
En su mano derecha tenía el pincel que estaba utilizando en ese momento. Con movimientos suaves, aplicaba el pigmento sobre la tela hasta lograr el efecto que buscaba, y mientras cargaba nuevamente pintura, observaba con ojo crítico su obra. Desde el lienzo, unos brillantes ojos grises la miraban fijamente, mientras que su par en el rostro del Draco de carne y hueso se movían de un lado a otro. Inquietos... demasiado a decir verdad.
Era ella, o el chico estaba nervioso.
Mientras ella continuaba con su trabajo, él seguía torturándose internamente.
Algo raro estaba pasando, y no lograba descifrar qué era.
O más bien, sabía perfectamente lo que sucedía, y el problema era que no quería admitirlo...
Cómo demonios había llegado a enamorarse de su mejor amiga solo Merlín lo sabía, pero esa era la única explicación que tenía frente a esas extrañas ganas de tenerla cerca, de tocarla, de... besarla.
Para su mala suerte, el tono de las mejillas del chico subió un poco más gracias a los últimos pensamientos de su mentecita confundida. Ahora sí que estaba en un lío...
Y no podía dejar de mirarla...
Ella otra vez levantaba la vista. Pero a diferencia de las veces anteriores, no bajó los ojos. En cambio, comenzó a mirarlo alternadamente con la pintura, como evaluando su trabajo.
Y frunció el ceño. Parecía que algo no la convencía.
Dejó sobre el canto del marco el pincel, y se acomodó innecesariamente el pelo. Suspirando sonoramente, bajó de su asiento y paleta en mano, se acercó hasta un desconcertado Draco.
Cuando llegó a una mínima distancia (demasiado mínima para lo que Draco podía soportar en ese momento), Hermione levantó un dedo, y luego de pasarlo por el sector de la paleta donde se ubicaba los tonos piel, acarició con él la mejilla del chico, que ya había perdido el tono rojizo para pasar a uno mucho más pálido que el acostumbrado.
Draco no pudo evitar un escalofrío. Provocado por la fría pintura sobre su piel, provocado por el contacto de la chica. No podía saberlo.
Pudo ver perfectamente como la chica negaba con la cabeza, desaprobando por completo el tono, ya que era mucho más oscuro que el que necesitaba.
Pero eso a Draco no le importaba. ¡Al diablo con el retrato!. En su mente solo cabía una idea, y ésta era besar a su amiga.
Sin pensar muy bien en lo que hacía, imitó el gesto de su amiga, y mojó su dedo índice en la pintura, aunque eligió el color rojo sangre. Y en vez de acariciar su mejilla, Draco pintó el labio inferior de Hermione.
Y ella por su parte, ya no miraba la pintura, sino que su atención estaba por completo dedicada al rubio y sus acciones.
Y en ese momento, él notó algo extraño.
Justo cuando comenzaba a acercar su rostro al de la chica, el ruido de una puerta cuando se abre llamó su atención.
Pero luego de considerar por menos de un segundo la posibilidad de una visita nocturna de Minerva o Severus, la descartó por completo. Ellos nunca iban a la Torre a esa hora. Por lo que continuó su tarea sin inmutarse.
Estaba muy nervioso. Miraba alternadamente los ojos miel de la chica, como esperando alguna reacción de ella. Reacción que nunca llegó.
Pero si bien la falta de respuesta de Hermione no podía tomarse como una afirmación, tampoco podía tomarse como una negación.
Y eso fue suficiente para Draco, que ya había cerrado los ojos, mientas que sus manos se ceñían alrededor de la cintura de ella, para acercarla a su cuerpo.
Pero cuando pudo sentir el tibio contacto con los labios de Hermione, la escuchó decir:
- Draco...- Fue un simple susurro, pero bastó para que el chico quedara inmóvil. Y un poco asustado.
Abrió los ojos, esperando encontrare con los de ella, pero no pudo ver absolutamente nada.
Todo estaba oscuro.
Aún podía sentir en sus manos el cuerpo de ella, cuando volvió a escucharla.
- ¿Draco? – Esta vez fue un poco más fuerte, lo suficiente para sobresaltarlo.
Y cuando, instantes mas tarde, sus ojos comenzaron a acostumbrarse a la penumbra, pudo distinguir lo que ocurría a su alrededor.
Estaba acostado en su cama, abrazado a su almohada, la cual había estado pegada a su rostro hasta unos momentos atrás, y Hermione se encontraba parada en el marco de la puerta, vestida únicamente con su eterno camisón blanco.
- Draco... ¿Estás despierto? – Preguntó aún desde la puerta.
El chico se incorporó velozmente en la cama, mientras maldecía en su interior por el sueño que había tenido. Su corazón golpeaba su pecho de una forma tan violenta que estaba casi seguro que la chica podía oírlo a la perfección.
- S-si... pasa. – Le contestó, intentando sonar un poco mas seguro de lo que se sentía. - ¿Qué sucede?-
- ¿Puedo dormir contigo?- Preguntó la castaña, mientras se acercaba un poco más hacia la cama, como si la respuesta del chico fuera una mera formalidad.
A Draco se le detuvo el corazón.
Ella quería dormir con él. En su cama. Ahora. Solos.
No, no, no... no debía permitir eso. No porque fuera la primera vez que se lo pedía, porque no lo era. Habían compartido infinidad de noches juntos, cuando por algún motivo ella no lograba dormirse, o luego de un duro entrenamiento de esgrima de él.
Pero ahora, justo ahora que había tenido ese sueño, no podía permitir eso. ¿Y si volvía a soñar lo mismo?. ¿Y si en vez de tomar la almohada la tomaba a ella y la besaba dormido?. Ella descubriría sus sentimientos y la relación que mantenían se echaría a perder. Nunca volvería a ser igual. Ella se alejaría de él para no lastimarlo, y él sin ella... él se moriría sin ella.
Todos esos pensamientos se cruzaron por su cabeza, mientras ella lo miraba, parada al lado de su cama, sin sospechar nada, con su camisón blanco y sus rizos sueltos...
Estaba tan linda así...
¡No!... definitivamente no podía dormir con ella.
Y ya iba siendo momento de dejar de mirarla de esa forma y darle una respuesta.
Draco desvió la mirada hacia los pies de la cama, y haciendo esfuerzos para que su voz sonara casual, le dijo:
- Mía... ¿no crees que somos demasiado grandes como para seguir durmiendo juntos? - ¿Era él o esa frase había sonado mejor en su cabeza?.
Hermione, que no se esperaba esa respuesta solo pudo abrir la boca, entre incrédula y sorprendida, para luego de un momento lograr decir algo.
- Oh! -
Bueno, no fue mucho, pero sí fue suficiente para que Draco volviera a mirarla.
Y lo que vio no le gustó.
Había pasado lo que él tanto temía. En su intento para conservar intacto el vínculo que los unía, había provocado exactamente lo mismo que estaba tratando de evitar.
Justo delante de sus ojos, una brecha, que amenazaba en convertirse en un abismo, se abría entre los dos.
La iba a perder.
Si no hacía algo para arreglar el gran problema que había armado en apenas dos minutos, la iba a perder. Y eso sería algo que jamás se perdonaría. ¡¿En qué momento se había metido en semejante lío!.
Justo antes de que Hermione comenzara a caminar hacia la puerta, Draco, mostrando una sonrisa burlona bastante creíble, dijo:
- Ven aquí, so tonta. ¿Te creíste que hablaba en serio acaso?- Y palmeó dos veces contra el colchón para indicarle que se acostara.
La chica reaccionó casi al instante, y luego de bufar con falsa indignación, se acomodó en la cama, olvidándose de todo lo que se le cruzó por la mente con la broma de su amigo, que en ese momento la rodeaba con uno de sus brazos, mientras que con el otro acomodaba las cobijas para que los tapara a ambos. Colocó su cabeza en el pecho de Draco, y pasó su brazo izquierdo sobre su torso para devolverle el abrazo.
- Buenas noches Draco. – Dijo ella al cabo de un momento, ya sintiendo sus párpados cerrando sus ojos miel.
- Duerme bien. – Le contestó, mientras depositaba un suave beso entre los rizos castaños.
La castaña se acurrucó aún más contra su cuerpo antes de dormirse por completo, y Draco solo pudo contener la respiración. Por más que intentaba evadir su mente de la posición en la que se encontraban, nada podía hacer. Sentía su respiración pausada contra su propio cuello, el latir de su corazón, y cada vez que se movía, podía aspirar el aroma a manzana que desprendía su cabello húmedo. Se mordió un labio.
Quizás fuese una buena idea contar estrellas...
El claro resplandor de la noche alumbraba con sus tonos fríos la habitación, permitiendo al chico observar perfectamente el rostro de la chica que dormía a su lado.
Era simplemente perfecta.
Acercó una mano hacia ella, y con uno de sus blancos dedos comenzó a delinear sus facciones. La curva de sus cejas, sus suaves y largas pestañas, que cerraban esos ojos que tan bien conocía, su pequeña nariz respingada, y su boca... esos labios rojos que había soñado besar...
Draco suspiró mientras retiraba la mano, y desviaba su mirada hacia las estrellas.
Una, dos, tres, cuatro...
Sería una larga, larga noche en vela.
Bueno aquí yo de nuevo, este capitulo me tarde un poco en subirlo aunque les voy a decir la vdd, es uno de mis favoritos, y ya que mi historia estab basada en una ya echa copie una parte, voy a decir a vdd , una parte la copie tal y como estaba por la simple razon de que es un capitulo verdaderamente hermoso, yo lo adore cuando lo lei, admiro a lakesys, por su forma de escribir realmente me gusto mucho, espero que si ella llega a leer este ff, no se moleste por q no lo hago en mala onda lo hago por q me encanto su ff y me hubiera gustado mucho que lo terminara pero por mas q le pedi no lo termino asi que hare el intento aunque yo se que nunca la voy a poder igualar.
Atte. Luna felton,
Pd. Muchas, en verdad muchas gracias por sus reviews, y espero mas para la proxima jejeje, ya sben solo vallan a donde dice "go".
