Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a espectacular Stephenie Meyer, yo solo cree esta historia
2. La boda
Ese día me levante mucho mas temprano de lo normal. Aunque mi subconsciente quería seguir durmiendo, no quería retrasarme mucho. Alice me estaba esperando afuera en el coche de Rosalie, estaba realmente eufórica. En menos de dos minutos yo estaba parada en una butaca con un espejo en frente y... vestida de novia.
Emmett me cargo con mucho cuidado de no arrugar mi vestido hasta la entrada de la casa, no entendía el porque hasta que me lleve una de las tantas sorpresas preparadas para mi.
Aparcado en frente del porche estaba un precioso carruaje blanco decorado con flores al tono, tirado de dos caballos blancos, si no fuera porque no tenían un cuerno diría que eran unicornios. Charlie me esperaba sentado en el carruaje con un esmoquin negro, nunca había visto así a mi padre, y entendí porque mi madre se caso con el.
Emmett, Alice y Rosalie se subieron al Mercedes rojo y partieron antes que nosotros. El chofer de nuestro carruaje decidió hacer el viaje hasta la iglesia lo mas pausado posible. Hubiera querido que lo condujera algún Cullen así llegábamos antes y terminábamos con esto.
Cuando llegamos, Charlie me ayudo a bajar.
-¿Nerviosa?
-Demasiado- admití.
Cuando entre por el umbral de la iglesia pude ver a Edward. Estaba indescriptiblemente hermoso con ese esmoquin negro. Definitivamente le quedaba mejor que a mi padre. Me vio y su sonrisa traviesa, la que mas amaba yo, apareció en su perfecto rostro. En ese momento el era mas feliz que nadie, y yo también debería serlo. Le di mi mejor sonrisa y me dirigí hacia el altar al ritmo de mi nana, Edward no quería marcha nupcial, sino que pidió que suene esa canción tan especial que el compuso para mi.
Llegue a donde estaba esperándome el cura, Edward, mi madre, Alice y Emmett, los elegimos a ellos de padrinos, además de a mi padre.
Entonces el cura empezó con la ceremonia, yo estaba tratando de prestar atención, aunque solo captaba pedazos de lo que hablaba y de repente..
-¿Edward Anthony Masen Cullen acepta como esposa a Isabella Marie Swan, para amarla y respetarla en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza, hasta que la muerte los separe?
Entonces me aguante las ganas de reír, porque tendría que ser un caso muy excepcional para que la muerte nos separe, pero escuche atentamente la respuesta de Edward.
-Si, acepto.- contesto con una increíble seguridad, pero ahora era mi turno.
-¿Isabella Marie Swan acepta como esposo a Edward Anthony Masen Cullen, para amarlo y respetarlo en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza, hasta que la muerte los separe?
Y en ese momento pasaron millones de cosas por mi cabeza, por un lado sabia que tenia que aceptar, no había hecho preparar semejante ceremonia para nada, además sabia que Edward iba a cumplir su promesa. Pero no quería dar semejante paso, era mucho para mi, siempre le tuve miedo al compromiso. Pero no. No le podia hacer esto a Edward. Levante la cabeza y busque sus ojos, de repente me miraron y perdí todas las dudas, quería estar con el toda mi vida, o eternidad, o lo que sea.
-Si, acepto- y Edward me dirigió su mas hermosa sonrisa. Mi corazón salía de mi pecho y estaba segurísima que todos los Cullen estaban escuchando mis estrepitosos latidos.
Llego el momento de los anillos, y me olvide de respirar en el momento en que vi mi anillo, no era un anillo cualquiera de casamiento, era de oro, si, pero también tenia diamantes y era precioso.
-Bella, acepta este anillo como muestra de mi amor y mi fidelidad, por el resto de la eternidad- Dijo mi Edward muy formalmente, y me puso ese hermoso anillo en mi mano izquierda. Alce mi anillo y el me dio su mano.
-Edward, acepta este anillo como muestra de mi amor y fidelidad, por el resto de la eternidad.- Y el sabia muy bien que debía ser por toda la eternidad.
Así el cura dio por finalizada la ceremonia y me vi perdida en los labios de Edward.
-Respira Bella- me recordó con esa hermosa voz aterciopelada.
Una vez pasada la ceremonia, volvimos a la casa de los Cullen, pero esta vez en el carruaje yo iba con mi príncipe.
-Estas realmente preciosa hoy, Bella.- y me acaricio la mejilla con su gélida pero suave mano.
-Gracias- admití sonrojándome como siempre- Tu pareces un pingüino.- le dije riéndome. Puso una falsa cara de enojo y me apresure a contestarle.- Un pingüino hermoso y perfecto.
Y me quede mirando embobada esos hermosos ojos color dorado.
Cuando me di cuenta ya habíamos llegado a nuestra fiesta. Realmente allí estaba todo el mundo. Jessica me saludo alegremente con una mano desde una mesa, estaba sentada con Mike, Angela, Ben, Tyler, y para mi disgusto Lauren. Mike tenia la cara como si se la hubiera aplastado contra una pared.
En vano trate de buscar a ver si encontraba a Jake, sabia que no iba a ir, no lo había invitado porque no quería herirlo. Además el no me hablaba, no quería verme.
Pero me lleve una sorpresa al encontrar allí a Billy, busque a su alrededor en busca de mi Jake, pero no estaba, solo estaba Billy, enfrascado en una conversación con Charlie.
Trate de simular mi mejor cara mientras venían a saludarnos algunos invitados, y de pasar rápido el tiempo, quería dejar de ser el centro de atención.
Luego entraron los mozos repartiendo la comida, realmente Alice eligió un lunch espectacular.La estaba pasando bastante mejor de lo planeado, hasta que llego el momento del vals.
Edward sabia perfectamente que yo tenia serios problemas para el baile, pero al igual que en otra ocasión, insistió en llevarme el. El problema surgió cuando tuve que bailar con mi padre, los dos éramos torpes y no resulto nada productivo.
Rece todo el tiempo para que todo esto termine rápido. Y así llego el crepúsculo, ese que Edward tanto aborrecía, pero en ese momento yo estuve encantada de que llegue.
Otra vez graciass por la buenaa onda de todos :) Me alegro que les guste y estoy haciendo lo mejor posible para no defraudarlas/os..
Mañana el proximoo capitulo!.. Besotees! ♥�
