Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo invente la historia
8. La conversión
Sentí como sus dientes desgarraban mi cuello, lo soltaron rápidamente y ahí mordió mis muñecas, y mis tobillos. Sentí que la puerta se abría y entraba Carlisle.
-Ya está Edward, ahora sólo ahí que esperar.
Y chillé de dolor. Sentí como el fuego inundaba mis venas y no podía aguantarlo. Era peor de cómo lo recordaba.
-¡Edward!
Me abrazó mientras yo me retorcía del dolor.
-Perdona mi amor, no debería haberlo hecho. Perdóname, por favor.
En ese momento dejé de oír cualquier cosa que no fueran mis quejas. Sentía a Edward abrazándome todo el tiempo, pero no podia sentir su gélida piel que tanto me reconfortaría en esos momentos.
Podía sentir como el fuego iba extendiéndose por mi cuerpo.
Quería morir. A pesar de saber que me esperaba cuando todo esto termine, no me imaginaba como iba a sobrevivir tres días con tanto dolor.
No paraba de gritar en ningún momento. Supongo que a los dueños de casa les debe haber parecido insoportable escucharme ahí, además yo sabia de sus oídos hipersensibles. Pero aun así no podia callar, era imposible.
El primer día fue increíblemente terrorífico. Por momentos escuchaba a Edward pidiéndome perdón incansablemente. Creo que también escuché a Alice preguntarle si necesitaba ayuda.
Pero Edward no pedía nada más que perdón. Era obvio que pedir perdón era en vano. El no tenía la culpa de nada. La obstinada era yo.
No podía escuchar mucho, mis gritos llenaban el ambiente de terror. Pero cuando lograba callar por unos segundos la garganta empezaba a dolerme.
El segundo día fue más fácil de aguantar, ya no ardía tanto y podía estar al menos 5 minutos sin quejarme.
Edward seguía hablándome, pidiéndome perdón y yo en un intento de decir algo le hice entender que no tenía porque pedir perdón. En cierto modo, más allá del sufrimiento, me estaba haciendo feliz. Y se lo iba a agradecer toda la eternidad.
Ahora iba a ser hermosa, iba a estar a la altura de Tanya o de las otras chicas del clan. No podia decir que iba a estar a la altura de Rosalie, porque nunca iba a llegar a ese nivel. Pero por lo menos no iba a desentonar estando al lado de Edward.
Y lo mas importante de todo, iba a estar con él por el resto de mi vida... o existencia.
Al final del día sentía un completo bienestar en las puntas de los dedos del pie y de la manos. Estaba acabando y yo me sentía mejor.
Sentía a Alice y a Edward hablar, él ya había parado de sollozar y de pedir perdón, y después me decía a mi cabezota.
El tercer día sólo emitía leves gemidos, y ya las piernas y los brazos habían dejado de arder.
-Ya acaba amor, falta poco. No te preocupes que no me alejaré de ti. –me decía Edward para tratar de reconfortarme, pero realmente creo que lo decía para poder reconfortarse él mismo.
Hubo un momento en que sentí como un escalofrío que me hizo sacudir todo el cuerpo. Cerré los ojos y lo único que sentí fue como mi corazón emitió su último latido. No podía escuchar ni siquiera la respiración de Edward ni sus suaves palabras.
Creí que había muerto. No podía abrir los ojos, no salía ningún tipo de sonido de mi boca. Pero mi cerebro seguía funcionando, preguntándose que pasaba que no despertaba. Solo una vez en mi vida había estado así, Carlisle había dicho que mi mente se protegía, estaba desconectada de mi cuerpo. Creo haber estado así al menos cinco minutos.
Cinco minutos necesarios para que, cuando recobrara el sentido, sintiera a Edward totalmente sorprendido y... sufriendo.
-¡Carlisle! ¡Ella murió! No se despierta, no me escucha. Ni siquiera respira. ¡Carlisle, por favor!
-Edward.. –necesitaba calmarlo, decirle que yo estaba bien y que no debía sentirse mal.
-¡Bella! Mi amor, ¿cómo estás? ¿qué sientes?
En ese momento abrí los ojos y me vi reflejada en los ojos de Edward. No era yo, necesitaba verme en un espejo. Pero antes quería acariciar el perfecto rostro de él.
No sentí esa extraña frialdad en su rostro, seguía siento tan suave, y dura, pero ahora la sentía más cálida. Y yo también me sentía normal, estaba dura también, pero no fría.
-Edward... ¿Por qué no estamos... fríos?
Me dedicó esa bella sonrisa que tanto amaba, pero esta vez no pudo dejarme sin respiración, porque no necesitaba respirar. Y aún así seguía encantándome.
-Es que ahora estamos en igualdad de condiciones amor, entonces nos sentimos bien al tacto. ¿Todavía te parezco deslumbrante?
-Por supuesto que si, aunque ahora la respiración no es un problema –pero en sus ojos me demostró confusión. -¿Qué pasa?
-Generalmente solemos ser deslumbrantes para los humanos, no para nosotros.
-¿No ves hermosas a tus hermanas y las demás vampiras?
-No, vah, no tanto como lo verían los humanos.
-Bueno, lamento decepcionarte pero para mi estas igual de hermoso y deslumbrante que antes. –Su risa sonó como el repiqueteo de las campanas.
-¿No quieres un espejo?
-Ahh, cierto. ¿Tienes uno por aquí?
-Ven conmigo.
Me levanté de la cama con un cuidado acostumbrado, cuidado de no caerme. Pero tenia una agilidad propia de los vampiros. Cierto, ahora era mucho mas ágil, pero un poco de mi patosidad todavía conservaba. Seguro que la agilidad de Alice, por ejemplo, se adquiere con el tiempo. Me llevó hasta el cuarto de baño que había en la habitación y que seguro nadie usaría. Pero había allí un espejo de cuerpo entero. Yo tenía los ojos cerrados, por lo cual Edward me situó exactamente delante del espejo. Quería verme, pero a la vez no.
Abrí los ojos y me encontré con una mujer diferente. Era mucho más pálida de lo que solía ser, tenía ojeras, pero no tan marcadas como los demás, supongo que era cuestión de tiempo a que se me oscurezcan. Mis ojos eran de lo más extraños.
Ojos color sangre me devolvieron la mirada, y me asusté. Sabía que faltaría al menos un año hasta que cambien su tonalidad. Pero en esos momentos me daban miedo. Me recordaban a los Vulturi y eso era lo que más temía. Mi cabello era mas sedoso, de un lacio increíble, y mucho mas bonito que si me hubiera ido a la peluquería.
Aspiré mi primera bocanada de aire desde mi transformación, y pude percibirlo. El olor que emanaba Edward era... indescriptiblemente exquisito, olía como siempre, pero esta vez mucho mas perceptible, y mucho mejor. Creo que si él hubiera sido humano, yo habría dicho que olía demasiado apetecible.
En ese momento experimenté la sed. Empezaba a escocerme la garganta y mis ojos se oscurecieron un poco.
Gracias, Gracias, Graciasss por las reviews!! no sabia q muchas esperaban la transformacion de Bella jejeje
De ahora en mas van a tener que tenerme un poco de paciencia : porque yo venia actualizando con unos 5 o 6 capitulos de anticipacion, pero ahora este es el ultimo que escribi, pero ahora nomas me pongo en campaña del otro..
Prometo actualizar lo mas pronto que puedaa..
Gracias de nuevoo!!
BesoteS!
Andii
