Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.


10. Apuesta

Continuamos caminando por un par de horas, agarrados de la mano y cada uno sumido en sus pensamientos. Al cabo de un rato Edward habló.

-¿Qué prenda piensas hacerle a Emmett? Por favor, véngate de tantos años de sufrimiento –añadió con una carcajada. Yo tampoco pude evitar reírme ante tanto sufrimiento.

-Y... todavía no sé... esperaba que tu me ayudes a pensar en alguna prenda bastante graciosa.

-Mmm.. estuve pensando una cuantas, pero quiero que salga de vos a ver que planeas para el.

-Yo estuve pensando una, a ver que opinas. Que haga todo lo que yo le pida por un día entero. Pero como condición primordial, que este todo el día disfrazado de niñera. Con delantal y todo. ¿Qué te parece?

-Ahh, realmente vuelvo a recordarte que eres la criatura mas endemoniada que conozco. –Me dijo con una sonrisa perfecta.

-Vale, ¿vamos a la casa a comunicárselo? Seguro que le encantara la idea.

Me asió de la mano y salimos corriendo con esa gran velocidad que tenia ahora. Esto empezaba a gustarme, por lo tanto tendría que aceptar el cambio de mi monovolumen.

Llegamos a la casa y la familia de Tanya ya estaba allí. Ahora me tenían más confianza y debe haber sido porque ya no olía apeteciblemente. Tanya se acercó a saludarme y también saludó a Edward. Se notaba en su mirada y en su forma de trato que ella nunca había decidido aceptar un no por parte de Edward. Y lo peor de todo es que yo ya no lo sentía tan cerca de mí como siempre. ¿Y si ahora se daba cuenta que yo ya no era para el lo mismo que era antes? ¿Y si decidía dejarme para siempre otra vez y correr a los brazos de Tanya? De repente sentí una picazón en los bordes del agujero que muchas veces amenazó con abrirme en pedazos. La sonrisa se me borró y todos los rostros de la sala se volvieron hacia mi. Debo de haber tenido una expresión horrible, ya que Edward instantáneamente me abrazó.

-¿Qué te pasa amor?

-No, nada. Perdón. Necesito subir.

-Bella, ¿es por nuestra culpa? ¿Hicimos algo que te molesto?

-No, no. Solo necesito un tiempo a solas. –mentí, seguro había logrado engañar a los demás pero a Edward no, quien insistió en subir conmigo.

Cuando estuvimos en la habitación, sólo me abrazaba mientras que dentro de mi surgían unos pequeños rugidos.

-¿Qué te pasa Bella? Necesito saber porque te sientes mal. Por favor.

-No es nada, solo que... observé como te miraba Tanya, y pensé en que tu no me querrías mas, que me dejarías otra vez y sentí el vacío en mi pecho...

-Para ya Bella, ya te prometí de todas las maneras que nunca te iba a dejar y es así.

-Ya lo se, pero es que no puedo dejar de pensarlo. Se nota y desde lejos que ella nunca va a aceptar un no como respuesta.

-Pero va a tener que aceptarlo como sea. Yo nunca te haré daño alguno Bella. –Y me perdí en sus labios perfectos y hermosos.

Creo que a eso de las dos horas de haber estado sentados en el sillón, abrazados, pude calmar los rugidos, y decidí bajar para animarme un rato con la apuesta a Emmett.

Llegamos al living y no había nadie allí.

-¡Emmett! Ven por favor.

A los dos segundos estaban Emmett, Alice, Jasper y Rosalie en el living con expresión de curiosidad, excepto Alice, por supuesto, que estaba con una sonrisa picara en el rostro.

-¿Qué necesitas de mi Bella?

-Tengo una apuesta por hacerte.

-¿Una apuesta? ¿Y que apostamos? ¿A que jugamos?

-Propongo una pulseada entre nosotros dos. Y si yo gano, tu serás mi sirviente por todo un día, con disfraz incluido y debes hacer TODO lo que yo quiera. –lo dije con una sonrisa de suficiencia y confianza que seguro Jasper notó. Pero a Emmett se le borró la sonrisa de la cara. Ya se la veía venir. -¿Y? ¿Aceptas?

-Esto no es justo. Edward te llenó de confianza y seguridad sabiendo que tu eres una neófita. Pero estoy demasiado seguro de mi mismo también así que por supuesto que acepto. –agregó con una confianza demasiado falsa.

En ese momento bajaron Carlisle y Esme.

-Creo que escuchamos una apuesta bastante interesante por aquí –dijo Carlisle con una sonrisa pícara. Creo que toda la familia estaba confiada en que yo iba a ganar a Emmett y bajarle un poco el autoestima.

-Bueno.. ¿Adonde vamos? –pregunte inocentemente

-En el comedor hay espacio suficiente –dijo Carmen que llego con su familia, menos Tanya. Se mostraban mucho mas simpáticos que antes. Seguro que conocían bien a Emmett y también les entusiasmaba la idea de que sea vencido al menos una vez.

En menos de un parpadeo estábamos todos en el comedor alrededor de la mesa. Primero me senté yo y enfrente mío se sentó Emmett.

Extendí el brazo hacia él y le dirigió una mirada a Edward. Seguro que estaba pensando en como vengarse de él, porque Edward esbozó una leve sonrisita.

-Vamos valiente, empecemos.

Me extendió su brazo y le agarré la mano. Era increíblemente grande. Cualquiera diría que me quebraría con sólo tocarme. Pero no fue así...

-3, 2, 1...

Empezamos a hacer fuerza y me sorprendí de la mía. Fácilmente le tomé ventaja y en dos segundos le había ganado. Todos nos reíamos y me aplaudían. Emmett por supuesto estaba furioso, pero sabia que esto iba a pasar.

-Bueno cuñado, creo que Alice tiene preparado tu uniforme. –le comenté mientras miré a Alice. Nunca habíamos planeado esto, pero seguro que ella lo había visto y lo había preparado.

-Por supuesto. Ahora vengo

En tres segundos volvió con una percha donde tenía el uniforme de mucama en tamaño extra grande. Emmett refunfuñando y a paso de humano fue a quitarle el uniforme y subió las escaleras. A eso de los 5 minutos volvió disfrazado pero apesadumbrado. Tenia una camisa negra con una pollera negra y un delantal blanco con puntilla encima. Llevaba en la cabeza un gorrito blanco con puntillas. ¡Era increíblemente gracioso! Y nadie aguantaba la risa. También llevaba un plumero en las manos pero era solo de adorno, ya que la casa estaba tan limpia que no lo necesitaba. Estaba increíblemente enojado o triste. No se podia entender su expresión.

-Vamos Emmett, no es tan grave. Quiero una sonrisa por favor. –y tenia que obedecer. Así que en ese momento se le estiró el rostro con una sonrisa demasiado falsa. –Así esta un poco mejor. Bueno, creo que por ahora no tengo nada para ti. Así que te doy unos... dos minutos de libertad. Pero no quiero que te escapes ni te saques ese divino uniforme. Vamos Edward, acompáñame arriba.

Cuando estuvimos en nuestra habitación agarre un poco de ropa de mi valija. Estaba todo arrugado y desordenado. Había encontrado la primera tarea para mi sirviente. Edward me miro con una idea bastante clara de lo que yo iba a hacer. Y escuche la risa melodiosa de Alice. También escuché a Emmett refunfuñar en voz lo más baja posible. Pero mi oído súper sensitivo me permitió escucharlo.

-¡Emmett! Ven por favor.

Subió las escaleras con pesadumbres y llego al rato.

-Aquí tengo unas tareas para ti. Tengo mi ropa toda arrugada, y toda la valija desordenada. Necesito que planches y que me dejes todo ordenadito en la valija. Y a paso de hombre como vienes haciendo todo hasta ahora. –le dije con un leve tono de reproche. –Y quiero que planches en el living, así tengan el placer de poder verte planchar.

-Vale.

Baje con Edward de la mano y nos sentamos en el sillón del living. Al rato llego Emmett, cargado con la ropa y el equipo de planchado.

No había manera de arrebatarle la sonrisa de la cara a Edward. Seguro que la estaba pasando en grande al igual que los demás.

Luego que me dejó la ropa ordenada y planchada le pedí que se ponga a contarme chistes. Debo admitir que algunos eran bastantes malos, pero lo gracioso era verlo allí, vestido y tratando de hacerme reír.

Después le di dos hora de recreo y cuando acabo ese tiempo volvió a mi servicio. Solo que ya no tenia ideas sobre que podía hacerlo hacer.

Le pedí que interprete una obra de opera. No había manera de pararme la risa, porque además lo hacia tan bien que me sorprendió. Cantaba como un verdadero soprano y cada vez que le pedía que le ponga más corazón al acto más risa me daba.

Después hice que actúe de bailarín de ballet con el uniforme de mucama. No encontraba nada que hiciera mal. Sobre todo con la agilidad y la gracia que tenia para moverse.

Hasta que al fin me cansé y decidí dejarlo libre. Habíamos reído demasiado y lo había humillado tanto que empezaba a darme lástima.

Salimos con Edward a los jardines y allí estaban Alice, Esme y Rosalie.

-Bella, ¿Quieres ir de caza con nosotras? Solo salida de chicas. –Eso me tomó desprevenida. Yo quería ir con Edward cuando fuera por primera vez, lo miré como pidiendo su aprobación y el asintió

-Anda Bella, ellas lo hacen mas femenino que nosotros y después si quieres puedes ir conmigo.

-Vale, ¿cuándo salimos?

-En unos cinco minutos.


Este capitulo es un poqiuto mas largoo.. son como 3 hojas de Word, pero aca parece menos u.u

En finn.. Graciasss por las reviewss! Y Graciass a Sill que me dio la idea de la apuesta a Emmett jejeje

en el proximo capitulo se viene algo mas emocionantee, lo prometo!

Graaacias y Besoteees!!

Andii