Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, excepto Gisel que es una creacion mia
12. Volviendo al pasado
Dos años después
Ya pasaron dos años de mi nueva vida, mis ojos ya no eran rojos intensos pero si de un color caramelo que no llegaba al dorado. Mi fuerza ha disminuido pero gane agilidad y destreza. Ya me acostumbre a mi nueva forma de vida, el mes pasado fuimos al pueblo y pude comportarme sin que el olor a sangre me afecte. Realmente me da sed, pero puedo hacer autocontrol.
Ahora realmente comprendo porque Edward siempre tuvo miedo de herirme, llevar esta vida no es fácil, pero tampoco imposible.
Hable por teléfono con mis padres prácticamente cada semana. La mentira de la facultad prosperaba muy bien, pero ahora que sabia que podía controlarme, Edward quería que realmente vaya a la universidad. Pero yo realmente no tenia ni la mas mínima gana de ir, así que me dispuse a planear mi regreso temporal a Forks. En las supuestas vacaciones que me dieron en la facultad siempre inventaba una excusa para no ir a visitar a Charlie o a Renée. Me invente un par de enfermedades "graves" pero siempre con el cuidado de Carlisle. Y ya tenia planeada la excusa para mi nueva apariencia.
Me había tropezado y caído, por lo cual se me quebró la nariz y Carlisle debió operarme, de ahí las ojeras y la palidez se debía a que estaba un poco anémica y por la extrema falta de sol en el lugar.
El tema de los ojos era que simplemente había decidido usar lentillas porque no leía con claridad. Realmente debía sonar convincente, ya que en dos años pasó mucho.
Digamos que no volví a cruzarme directamente con Tanya, pero con los demás llevaba una relación estable. Ellos no habían estado de acuerdo con lo que hizo, por lo cual no me guardaron rencor por no hablarle. Todos eran muy simpáticos y me llevaba bastante bien.
Edward estaba bastante de acuerdo con mi plan inventado. Yo me lo venia pensando desde antes, y todos se sorprendieron cuando conté mi idea, pero estaba bien aprobada.
En media hora íbamos camino al aeropuerto, tenia un parche en la nariz para hacer bien creíble el tema de mi operación.
Estaba nerviosa, extrañaba de verdad a Charlie, pero no me podia quedar en su casa, por lo cual íbamos a mi casa, tampoco debía permitir que me abrace o algo por el estilo, porque no tenia excusa para mi nueva piel fría y dura.
No podia dejar de caminar de un lado a otro con la velocidad que mas podía. Edward me miraba como debatiéndose si detenerme o dejar expresar mi nerviosismo. Optó por la primera.
-Vamos Bella, detente un rato, ven aquí –me abrazo y me condujo al sofá, me senté sobre sus piernas y lo abrace, todavía seguía siendo mas pequeña que él. –Todo va a salir perfecto amor, no te preocupes, yo estaré a tu lado en todo momento.
Esas palabras hicieron efecto, me relaje por completo. Edward levanto mi rostro hasta su altura para comprender que pensaba. Mi rostro reflejo calma y el me besó tan tierna y hermosamente como lo venia haciendo desde hace dos años.
-Vamos amor, tenemos que ir al aeropuerto.
Llegamos al aeropuerto alrededor de una hora después, y arribamos con prisa, el viaje fue mucho más lento que cuando volvimos, o eso me pareció. Me hubiera gustado poder dormir para pasar el tiempo, pero hacia años que no podía, así que decidí mirar todo el tiempo por la ventana.
Llegamos a Port Ángeles y de allí teníamos que salir en auto hacia Forks, primero pasaríamos por la casa de mi padre y de allí saldríamos a mi casa.
Llegar a Forks fue como si llegara por primera vez después de siglos. Todo olía mejor, aunque se lo veía igual. Por supuesto, estaba lloviendo, pero no me importo porque sinceramente extrañaba la lluvia.
Paramos en frente de la casa de Charlie, bajamos y en medio segundo estuvimos en frente de la puerta. Toque y espere a que mi padre me abra, adquirió velocidad vampirica porque instantáneamente nos abrió la puerta. Esboce una sonrisa y unas enormes ganas de abrazar a mi padre me invadieron de repente, pero recordé que no podía y debía evitar que el me abrace. Lo intentó, pero Edward salió a mi rescate extendiéndole la mano.
-Buenos días Charlie.
-Hola Edward, ¡Bella! Estás tan... distinta. Y grande, cambiada.
-Aii pá! Una cirugía de nariz no hace maravillas, ¿Podemos pasar?
-Por supuesto, si, perdón pasen.
Nos hizo pasar y Edward se sentó en el sofá con mi padre, mientras que yo me fui a una silla.
-¿Y papá? ¿Qué tal todo por aquí? ¿Qué hay de nuevo?
-Y no hay mucho para contar. Tu eras amiga de Jessica Stanley ¿verdad? Hace 6 meses se casó con el tal Newton, y ahora está esperando un niño.
-Woww! Mira tu a Jessica... –de pronto Edward sonrió, seguro que mi padre estaba pensando algo gracioso para el.
-Oye Bella, y tu... humm.. ¿tu no piensas tener hijos pronto no?
-Papá, ya te dije que no tengo planes de tener hijos, estamos muy bien así. –si tan solo supiera que ninguno de los dos podemos tener hijos estaría más contento.
-Vale vale, se ve que en estos dos años por aquí afloró el amor. ¿A que no sabes quien esta de novio e increíblemente enamorado?
Edward se tensó en su silla y Charlie sonreía ampliamente. Creo que me la veía venir.
-No tengo idea papá, ¿recuerdas que estuve dos años en Alaska?
-Está bien, no te pongas de ese humor, solo quería contarte un poco de la vida de Jacob...
-¿Jacob? –lo interrumpí a media frase, si estaba de novio e increíblemente enamorado, entendí que había llegado la hora de su imprimación. ¿Quién sería la afortunada? ¿Se habría olvidado Jake de mi? Yo quería verlo, aunque menos sea para felicitarlo.
-Si Bella, regreso hace poco menos de un año y ya estaba con esa muchacha, Gisel, creo que se llama.
Así que Gisel, una mujer por demás de dichosa que estaba al lado del hombre que me hizo renacer de la oscuridad.
-Que bueno, me alegro por Jacob, él merece ser feliz.
-¿Irás a visitarlo?
-No creo que pueda papá, nos quedaremos pocos días aquí y además no creo que haga bien en ir. La ultima vez que estuve con Jacob terminó muy mal y no quiero que vuelva a pasar. –además no estaba segura si el olor de Jake me llevaría a atacarlo.
-Vale, ahora cuéntame un poco de la universidad ¿quieres?
Nos sumergimos en una charla bastante estructurada acerca de mi vida universitaria, hasta que nos interrumpió el sonido del celular de Edward. Atendió y escuche la voz de Alice como si me estuviera hablando a mi, aunque hubiera deseado no poder hacerlo.
Le dijo a Edward que nuestro futuro desaparecía en siete minutos mas o menos. Eso solo significaba una cosa, y me puse nerviosa.
Edward le dijo a Charlie que nos esperaban en la casa con una gran cena. Otra mentira más a menos que ahora tengan un zoológico en la casa.
Salimos hacia el auto, pero ni bien pisé el umbral de la puerta un olor me invadió los sentidos, había soportado tranquilamente la sed estando con mi padre, pero este olor me despertó un instinto superior.
-Edward, ¿así huele un hombre lobo? ¿Así huele Jake?
Solo se limito a asentir mientras escudriñaba el bosque con la mirada. No se oía nada ni se veía nada, pero ese olor inundaba el lugar.
-Edward, quiero verlo. Necesito hacerlo. Por favor.
Me miró examinando mi rostro, y asintió. Me aferré a su mano y nos adentramos en el bosque, con voz baja lo llamé.
-¿Jacob? Soy Bella, no quiero hacerte daño, quiero hablar contigo. Por favor. –si hubiera podido llorar lo habría hecho, pero la súplica se notaba en mi voz. –Jacob, por favor, prometo no volver a aparecer nunca más por tu vida.
-No quiero que eso pase –dijo con su voz triste, y apareció justo detrás de mí. Su olor era insoportable, y por lo que veía el mío también, porque fruncía su nariz.
-Aii Jake! Estás aquí.. creí que yo ya no te importaba, que estabas de novio, que desaparecí de tu vida.
-Nunca te fuiste Bella, pero si, me enamore. O más que eso, pero aun así nunca deje de amarte Bella. Aunque ahora seas un monstruo, fría, más hermosa de lo habitual, más cuidadosa, más fuerte, y aunque ya no seas mi Bella, siempre te amé y te amaré, pero tu conoces los misterios de mi especie, ahora también amo a Gisel por sobre todas las cosas. Ella me ayudó, me consoló y me devolvió la vida que te llevaste contigo.
-Jacob, por favor, no me hagas sentir peor de lo que me estoy sintiendo. Sé que es la verdad, y yo quiero tu felicidad por encima de todas las cosas, pero al menos déjame ser tu amiga.
-Ahora quieres ser mi amiga, entonces ya no me amas. Tu me dijiste que no podíamos ser amigos mientras no amemos.
-Jacob, no es eso, pero yo quiero tu felicidad, y si tu eres feliz con Gisel, no pienso hacértela más difícil. Además yo estoy casada con Edward y lo sabes, y en este tiempo me hizo demasiado feliz. –apreté con fuerza pero con cariño la mano de mi amor, que estaba a mi lado todo el tiempo. Estaba tenso, tal vez no le gustaba lo que yo decía, pero era la verdad, y él lo sabia.
-Gracias Bella, pero no creo que podamos ser amigos. Tu naturaleza es mi enemiga, y no puedes pasar la línea del tratado. Tratado que por cierto ya esta roto, pero me convertí en el Alfa de la manada ¿sabes? Y no pienso permitir que nadie te haga daño, mientras nadie se meta con nuestra manada, no se si lo entendiste.
-A la perfección. Estás muy cambiado Jacob, no fui solo yo la que cambie. Te pareces mucho a Sam, y eso no me gusta. Ya no encuentro ni rastro de mi Jacob
-Será que ahora me miras de otra manera, pero de todos modos quiero que sepas que siempre estaré aquí para cuando me necesites. Adiós Bella.
-Espera Jake... –pero ya se había dado la vuelta y empezó a correr, iba a seguirlo, pero Edward me detuvo.
-Quédate aquí Bella, entró en fase.
-Aii Edward, perdóname por favor. –lo abracé como si no lo hubiera hecho en años. –Por favor perdóname, ya no soy humana pero sigo cometiendo los mismos errores estúpidos.
-Calla amor. No tengo de qué perdonarte. –me dijo mientras acariciaba mi cabello. Me separé de el y antes que pueda decirle algo me besó y me olvidé de todo.
Aquuii yo otra vezz! Miles de perdones por la falta de upload.. pero ultimamente estoy hiper ocupadaa con todo y no tengo mucho tiempo para escribirr.. voy a tratar de subirles lo mas pronto posiblee..
Miles de graciasssss por las reviewss y por el aguantee!! Se las quiere a todaaas :D
un besoteee
Andii!
