Hola! Aquí esta el nuevo capítulo. No me demoré tanto... está un poco extraño. Ya explicaré algunas cosas en los capítulos que siguen. Espero que les guste!
Muchas gracias por los Reviews, son mi eterna motivación para escribir!.
Nacer por ti, morir por él
Sexto Capítulo: No me sueltes
Por Jane.Camui
Lily estaba paralizada. Le costaba entender el rumbo de los hechos. De un momento para otro todo se volvió oscuro ¿Adolf mortífago¿Los iban a matar¡¿Cómo demonios había llegado a esa situación!. Cerró los ojos, deseando que al abrirlos, descubriera que aquello no era más que una treta de su imaginación (que de ser así, había llegado demasiado lejos esta vez). Pero aún sentía la varita de Adolf en su cuello, amenizándola como su fuera un cuchillo.
"me va a matar, me va a matar, me va a matar" se repetía una y otra vez.
-Suéltala-susurró amenazadoramente James. Lily escuchó sus palabras sintiendo un profundo dolor en el corazón.
Los mortífagos ya habían llegado, escuchaba el murmullo de sus voces. Seguramente rodeaban al grupo de muchachos. ¿Por qué Adolf haces esto? Se preguntó al sentir que sus ojos se humedecían.
-Vaya... vaya...-la respiración de Adolf llegaba en pleno cuello de la muchacha. Esto, a Lily, le producía repulsión, comenzó asentir un profundo asco-Quien es este amigo tuyo, Lily?
-Suéltala...-repitió en voz baja James.
-No es tono para hablarme-dijo con una sonrisa insolente en el rostro-Muestra mayor respeto ante el más leal de los mortífagos.
-Poco me importa lo que seas!-Vocifero James apretando fuertemente su varita-para mi no eres más que un pobre animal.
-Jajajaja...Quizás en algún momento tus palabras me harían daño ¿no?. Es probable que...-Tomo entre su brazos la cintura Lily, aprisionándola-Qué ocurre? Lily, cariño...-Adolf hundió su rostro en el cabello de Lily y aspiró-Que dulce aroma... ¿siempre sabrás igual?
James sentía como la sangre le hervía dentro de su cuerpo. Apretaba con más fuerza su varita. Sirius estaba atento a cada movimiento de los mortífagos, por su mente cruzaba una sola idea, "si es momento de morir me llevaré, al menos, a uno conmigo". Lupin tenía la varita preparada, realmente no sabía muy bien que hacer, pero no permitiría que le hicieran daño a sus amigos. Eran los mejor que en algún momento pudiera tener. De hecho, nunca pensó que pudiera existir personas más cercanas a él. Cuando descubrieron su secreto no lo dejaron, por el contrario, lo acompañaron, se convirtieron en animagos... ¿En animagos?.
Lupin giró fuertemente la cabeza en dirección de Sirius. Había una forma de salvar a Lily. Trató de llamar la atención de su amigo, pero parecía que este estaba demasiado ocupado calculando a cual mortífago mirar con más odio. Debía tener cuidado con los movimiento que hacía, cualquiera podría ser el último.
-Sirius...-susurró, tratando de no mover mucho los labios. Pero canuto no lo había escuchado. Simplemente entornaba la vista y respiraba rápidamente.
Lupin cerró los ojos y con la varita, trató de llamar la atención de su amigo. Un simple hechizo "Atensius". La varita enviaba una pequeña descarga eléctrica a la persona que deseabas que te escuchara. Era un hechizo muy de moda entre los profesores. Y lo mejor es que era una onda invisible, solo esperaba que la reacción de Sirius no fuera la escandalosa que siempre tenía.
-Atensius-susurró. Al instante sintió como Sirius se estremecía a su lado. Lo miró rápidamente antes de que intentara matar a alguien.
Sirius, al sentir la pequeña descarga eléctrica, comenzó a gruñir como un perro amenazado. Miró a su alrededor para averiguar quien había sido el que le había mandado el maldito chispazo, pero cuando se percató de la mirada de Lupin se tranquilizo (Si eso era posible). Lupin intento explicarle, solo moviendo los labios sin sonido alguno, su plan. Pero Sirius era terco y no comprendía.
-A-NI-MA-GO-movió los labios desesperado. Sirius lo miraba sin comprender.
Lupin tendía miedo de que algún mortífago notara lo que intentaba decirle a su amigo, pero todos parecían demasiado concentrados en la escena de James, Lily y Adolf. Suspiró, aquello parecía imposible, hacerle entender a Sirius lo que su cabeza quería llevar a cavo y, más encima, en silencio era una hazaña, que Lupin, creía no cumpliría.
-Siempre quise tenerte así ¿Lo sabías?-dijo Adolf a Lily con voz seductora. Eso a James le molestó aun más. Sentía que no podría controlar la ira que recorría su sangre.
Quizás... si Adolf no fuera tan guapo. Tenía el cabello largo, de color plateado y ojos de un profundo color dorado. El viento, aunque era leve, acariciaba su piel y movía armoniosamente su pelo. Definitivamente no era el momento de admitirlo y la situación no era precisamente favorable, pero James pensó que Lily y Adolf hacía una pareja muy buena. Sacudió la cabeza, pues aquello le provocaba una mayor furia, y debía controlarse.
-Lily... Lilian Evans...-Adolf apretaba con más fuerza la cintura de la muchacha-Cuanto tiempo tendré que esperarte? No puedo estar eternamente aquí. Tengo gente a la cual visitar-se escuchó una risa general de los mortífagos-Tú serías muy útil para nosotros, tienes una gran cerebro. Podrías conseguir mucho junto a mi, ambos... uno al lado del otro, los mayores seguidores del gran señor ¿Te gusta la idea?.
Lily abrió los ojos, que hasta el momento había mantenido cerrados. Al mostrar sus hermosos ojos verdes, James pudo notar la ira que también sentía. Estaba poniéndose roja, aunque no estaba muy claro por que causa, si era por qué el tipo la apretaba demasiado o por la rabia que sentía.
-Nunca...-dijo con voz entre cortada-estaría contigo.
-No, no, no...-dijo Adolf sacudiendo levemente su cabeza-Lo siento, Lily... respuesta equivocada. Francamente lo lamento mucho, el habernos encontrado con tus amiguitos de la escuela hace las cosas más complicadas-Movió a Lily hacia un lado, girándose hacía los mortífagos-Compañeros. Estoy seguro de que nuestro amo se sentirá completamente orgulloso de nosotros, si además de enviarle a la muchacha más-miró a Lily durante unos segundos-"encantadora" le enviamos a tres jóvenes fuertes que serán muy útiles en ciertas tareas desagradables que a nosotros no nos gusta hacer.
Inmediatamente, se permitió hacer una reverencia a uno de los hombres encapuchados que asistió levemente con la cabeza. Luego Con una violencia repentina, tiró a Lily a un lado, cayendo esta al suelo. Sacó su varita y apuntó con ella a James. Sonrió macabramente y avanzó con paso lento hacia lo que era su presa. James abrió mucho los ojos, algo sorprendido, pero se sintió aliviado al notar que Lily no sufriría daño "Si la quiere, ella estará protegida por algún tiempo" pensó. Apuntó firmemente con su varita al pecho del hombre y comenzó a caminar lentamente en dirección contraría la sujeto, pero siempre mirándolo de frente.
-De ahora en adelante servirás a mi señor-le dijo Adolf con una voz escalofriante.
-Eso es lo que tu crees...
Los chico corrían fuera del cementerio hacia la estación mas cercana del tren. Al llegar, pararon ocultos tras una pared y calmaron la respiración. Lupin sangraba por una ceja, Sirius estaba medio cojo, James tenía una herida bastante profunda en uno de sus brazos. Lily estaba ilesa, pero aun así era la peor de los cuatro. No entendía la situación...
"El innombrable estaba allí ¡Estaba allí!" pensó con la respiración entrecortada. Le dolía fuerte mente el pecho por causa de haber corrido tanto, no estaba acostumbrada a la maratón.
Las imágenes iban a su mente como una película en blanco y negro, sin sonido... James siendo atacado por Adolf, un perro que sale de la nada... maleficios... siente que alguien la toma y tira de ella... era un tanto extraño, una piel muy áspera... El hombre de la capucha... luego, calló desmayada...
-Lily... estas bien?-dijo la voz de Sirius. La Tomaba por el hombro, pues temía que fuera a caerse.
Lily lo miró horrorizada... estaban vivos de milagro!. Sintió que sus ojos se bañaban en lágrimas, tenía la piel de gallina, estaba haciendo mucho frío... de repente ya no supo más.
-LILY!-James, que se encontraba agachado en un costado, se levanto sacando fuerzas de quien sabe donde y corrió para atrapar a Lily en pleno vuelo. La tomó dulcemente entre sus brazos. Ella lloraba... pero parecía que no estaba del todo conciente. Sirius lo ayudó y juntos la dejaron recostada en el suelo.
Lupin se acercó a ellos. Estaba más pálido de lo normal.
-Debemos mandar una lechuza a Dumbledore-dijo en voz baja, pero firme-vamos a mi casa... Tomen a Lily por los brazos. Yo iré a ver que no haya alguien esperándonos.
-De acuerdo-respondió Sirius.
Durante todo el camino Lily no dijo una sola palabra, estaba sumida en sus pensamientos, demasiado sorprendida aún. James la miraba constantemente. Comprendía perfectamente lo que estaba ocurriendo, él estaría en el mismo estado. No es para menos...
Luego de que Adolf se había acercado amenazadoramente a James, Lily cayó desmayada al frío césped. Uno de los encapuchas de acercó rápidamente a ella, mientras un enorme dogo negro saltaba sobre el atacante de su amigo. El encapuchado tomó una de las manos de Lily y con un movimiento brusco se quitó la capucha, dejando al descubierto su rostro. Nada tenía que envidiar al de una serpiente. Era pálido, escalofriante. Todos los mortífagos se pusieron detrás del él. Era Voldemort, el innombrable, el que no debe ser nombra, el tu-sabes-quien... la pesadilla de todos hecha realidad.
James se quedó petrificado en su puesto, no había estado esperando algo así. Si ya estaba perdidos con los mortífagos, de ninguna manera habría escapatoria frente al mago tenebroso más grande de todos los tiempos. Sirius, aun en su forma de perro, no pudo ocultar su asombro. Se paró al lado de su amigo... "se acabó" pensó. Lupin, que estaba fuera del campo de visión de los mortífagos, no pensó dos veces... caviló rápidamente. Había podido lograr que Sirius se percatara de él sin que el resto lo notara, debía despistar a los mortífagos... rescatar a Lily y salir de allí. Necesitaba de un hechizo que fuera poco conocido, pero que tuviera efectos maléficos... maléficos... sangre... Snape... Lloricus!.
-Sectusempra- susurró con firmeza.
Inmediatamente, uno de los mortífagos más cercano a él, comenzó a sangrar escandalosamente. Sus gritos rompieron la tensión. Todos se giraron hacia el hombre, incluyendo Voldemort. Lupin, sin esperar más tiempo, corrió cautelosamente hacia sus amigos. Era el momento, podían correr y salir con un poco de ventaja, pero aun quedaba algo... Lily estaba impávidamente afirmada por el mago tenebroso y lo peor, es que aun estaba inconsciente.
James siguió inmediatamente a su amigo... apunto con su varita hacia otro de los mortífagos, el más alejado del grupo y repitió el ejemplo. Otro de los hombres comenzó a sangrar por profundas heridas. Voldemort parecía no comprender... Miró impetuosamente hacia los muchachos. Estos, al notar sus ojos puestos en ellos pusieron cara de sorpresa. Como si la causa de aquella aparente reacción al aire les fuera desconocida. Un movimiento a los pies del mago los hizo saltar. Lily estaba recuperando la conciencia. Pero el resto de los mortífagos no prestaba atención a nada más que no fuera a los dos hombres gravemente heridos. Nadie sabía que hacer. Lily se sacudió un poco y fijó sus ojos en los chicos. No recordaba lo que estaba ocurriendo. De repente, su expresión de extrañeza cambió. Abrió mucho los ojos y levantó la cabeza hasta alcanzar con la vista la cara del "hombre" que la tenía sujeta.
El alboroto era tan grande... Voldemort gritaba tratando de calmar a sus mortífagos mientras cuidaba de mantener atrapada a Lily. James y Lupin atacaban a cuantos mortífagos podían, mientras estaban atentos a Voldemort para que no los viera.
De la nada, Voldemort soltó un alarido desgarrador. Soltó a Lily y con furia la miró. Lily tenía levantada su varita, la mano de Voldemort estaba completamente negra. Al parecer, la chica había utilizado un hechizo de fuego, que el mago no había percibido ante tanto alboroto a su alrededor. A tropezones, la muchacha corrió hacia los chicos, llegó junto a Lupin y se abrazó a él, buscando protección.
-Idiotas!-vociferó Voldemort a sus mortífagos-Ellos son los que los están atacando!-apunto con uno de sus blancos dedos al grupo de chicos que había delante de ellos-Mátenlos!
Sirius no esperó más para actuar. Se abrió paso gruñendo, y protegió a sus amigos mientras estos corrían hacía la salida. No habían notado lo largo que era el camino. Lupin llevaba a Lily abrazada, lo que le impedía avanzar rápidamente. James, al notar esto, aminoró la marcha como ya había hecho antes y tomó a Lily de la mano. La apuró, de esa manera, Remus tenía más libertad para moverse y proteger la espalda del grupo.
Cuando la señora Lupin abrió la puerta de entrada de su hermosa casa, vio a cuatro niños en el peor de los estados. Horrorizada se hizo a un lado para ceder el paso apresurado de dos de los jóvenes que sujetaban a una chica de pelo rojo. El último del grupo, entró en la cocina e inmediatamente salió con un vaso de agua en la mano. Sentaron a la muchacha en uno de los sillones de la sala y le pusieron el vaso delante de la nariz para que lo bebiera, pero ella parecía no reaccionar. Tenía la vista fija en un punto, al parecer un punto que estaba en el infinito, completamente perdida.
La señora Lupin no sabía que hacer. Se acercó y con voz preocupada le habló a su hijo:
-Remus, cariño, que ha pasado!
-Nos han atacado-respondió el chico con voz tomada. Aún intentaba darle de beber el agua a la chica.
-Quien!
-Voldemort...-La mujer ahogó un grito con sus manos y corrió escalera arriba gritando a su esposo. Lupin corrió tras su madre temiendo que se matara ante tanta histeria.
-Espera!-fue lo último que alcanzaron a escuchar James y Sirius.
-Canuto-dijo de repente James-debes escribir a Dumbledore. El tiene que saber lo que acaba de ocurrir. Ve, yo me quedo con Lily.
-Cornamenta...-empezó Sirius, pero James no lo dejó terminar.
-Debes mandar la lechuza, Canuto!-Le reprochó.
Sirius se levantó, pero sintió que alguien tiraba lo que le quedaba de chaqueta. Se giró y vio la mano de Lily aferrando su prenda de vestir.
-Espera...-dijo con voz débil.
-Qué ocurre Lily?-preguntó James dejando el vaso a un lado.
-Mis padres...-dijo mientras sus lágrimas bañaban sus mejillas.
-Qué ocurre con ellos?-cuestionó Sirius temiendo lo peor.
-Adolf!-dijo James comprendiendo todo al instante. Se levantó y corrió hacía la habitación que compartía con Sirius. Sintió unos pasos apresurados tras él. Sabía quien era...-Sirius! Debemos advertir a los padres de Lily.
-Qué tienen que ver ellos?-pregunto tomando una pluma y un pedazo de pergamino.
-Nosotros frustramos el intento de Adolf de llevarse a Lily... es un mortífago, Voldemort estaba allí!.
-Los Evans están en peligro!-terminó Sirius pegándose fuertemente en la frente-muy bien James, tú escribe a los Evans, yo a Dumbledore.
James llevaba escrita la primera línea de la nota, cuando un chillido procedente de la sala lo hizo derramar la tinta sobre el pergamino. Sirius corrió lo más rápido que podía con su pierna enferma. Pisándole los talones iba James junto a una gran mancha oscura en la camisa.
James alcanzó a ver como una lechuza leonada salía por la chimenea. Su siguiente visión fue la de Lily llorando histéricamente mientras sujetaba un nota con sus manos. Se balanceaba de adelante hacia atrás, derramando lágrimas y fuertes sollozos. Segundos después, Lupin llegó junto a ellos.
-NO NO NO NO NO NO NO!-Decía descontrolada. Ninguno de los tres amigos se atrevía a acercarse. Temían enterarse del contenido de la carta... aunque, tenían muy claro de que se trataba-James! Mis padres!
Lily estiró los brazos hacía James, este inmediatamente dio un paso al frente. La abrazó con fuerza, como ya había hecho tiempo atrás.
No es junto que las personas que más queremos tengan que irse. Esta vida parece no tener un significado sin ellas. ¿Qué será de aquellos sujetos que de ahora en adelante siguen un rumbo solas? A veces creemos que la felicidad no existe, simplemente pequeños momentos donde creemos estar contentos...
-No me sueltes James...-dijo gimoteando la pelirroja-no me abandones...
-Nunca, Lily... nunca.
