Hola! Nuevo capítulo. Como siempre, me demoré en actualizar, pero aquí esta!
Como lamentablemente los personajes no me pertenecen, son de J.K Rowling.
Nacer por ti, morir por él
Octavo capítulo: "Ella no merece sufrir más"
Por Jane.Camui
Una suave brisa levantaba el cabello de la muchacha de diecisiete años que recorría una pequeña iglesia al norte de Privet Drive. Su vestido negro ondeaba delicadamente mientras la colorina hacía grandes esfuerzos por contener las lágrimas. Su caminar lento y melancólico era el único testigo de su dolor, la iglesia estaba desierta. Todos los familiares y amigos de la familia Evans se habían marchado entregándole como único consuelo a la más pequeña de las hermanas un aliento de fuerza, algo que de nada le servía. Su hermana, Petunia, se presentó con los ojos enrojecidos, había abrazado a su hermana como nunca antes la había tocado, ambas estrechándose con fuerza... demasiado dolidas para ocultar lo que de verdad sentían. Las palabras de hermana aún resonaban en su cabeza..."Ven a casa conmigo, Lily. No seas tonta, aléjate de todo esto. No ves el daño que nos está causando?. Vernon y yo te acogeremos en nuestra casa, aún puedes hacer algo valioso con tu vida. Ven conmigo...". Pero Lily no podía aceptar, por mucho que ella deseara volver a atrás y tener una vida normal. Alejándose de todo aquello... aquello que le recordaba...
Luego de sus padres ya nada le quedaba, y sabía que la amistad con su hermana duraría hasta que esta se diera cuenta de que los causante de las muertes habían sido personas como ella.
-Fueron mago...-dijo sentándose en el piso mientras una pequeña flor era tomada entre sus manos, una flor que había caído del ataúd de su madre. La miró, ya sin estar muy segura de lo que deseaba. Las lágrimas mojaban sus mejillas como ya estaba acostumbrada a sentir-Quiero salir de aquí...-Sintió como se ahogaba, cerró los ojos... buscando paz y un camino que seguir-qué hago? Que hago?-se preguntó una y otra vez. Lloró en silencio durante largo rato, agachada en el suelo de frío mármol mientras una corriente de aire acariciaba la piel de la muchacha.
-Lily... ven conmigo-Dijo una voz detrás de ella. La chica se giró horrorizada. Esa voz, ella reconocía esa voz... era la de...-Ven aquí!
-No! ALEJATE!-vociferó la colorina, mientras corría desesperada hacía la puerta de la iglesia, pero antes de que pudiera tocar el pomo de la puerta, una mano se posó sobre su hombro. Al girar la cabeza, vio horrorizada, la sonrisa de Adolf.
-NOOOO!
-ES UNA PESADILLA! NO PASA NADA!-gritó Sirius al lado de ella.
-Qué!-preguntó alarmada al mismo tiempo se sentaba precipitadamente en la cama. Estaba sudorosa y temblaba de manera impresionante.
-Es solo un mal sueño Lily-le dijo dulcemente Lupin sentándose junto a ella, mientras le tendía un vaso con agua.
-Gra... gracias-dijo ella mientras recibía el vaso. Sintió su corazón latiendo de manera violenta en su pecho, pero el alivio que sintió al comprobar que no había sido más que un mal sueño la tranquilizo, pero inmediatamente esa sensación desapareció. Había buscado con la mirada a James, pero no lo encontró. Se sintió inquieta einsegura¿Dónde estaba?.
-El viene inmediatamente-le dijo Remus interpretando de manera correcta la mirada agobiada de la chica. Esta asistió con la cabeza, avergonzada.
-Qué pasó!-Dijo la voz del muchacho al entrar de manera apresurada en la habitación, derribando una silla. Venía vestido con ropa muggle y su cabello estaba más desordenado que lo acostumbrado.
-Una pesadilla.
-Ah...-dijo James mientras recogía la silla-Entonces, buenas noches!
-Te vas!-dijo Lily sin pensar. Todas las miradas se fijaron ella. Un suave rubor cubrió sus pálidas mejillas.
-Emmm...Sí?-Le dijo con una mueca, mientras metía sus manos en los bolsillos y se apoyaba en la pared.
-Es el momento de la retirada, Canuto-dijo Lupin poco disimulado y se levantó, seguido por un sonriente Sirius, antes de cerrar la puerta tras de si le guiñó un ojos a su amigo. La puerta se cerró dejando a James y a Lily en una situación bastante incómoda.
-Ya estás bien?-preguntó James tratando de no mirarla.
-Sí, gracias...-respondió ella observando sus sabanas y sintiéndose tonta.
-Necesitas algo?
-No...creo que no-repuso Lily.
-Entonces puedo ir a descansar?-preguntó contemplando la ventana de manera indiferente. Lily parpadeó durante unos segundos, pensando que quizá no había escuchado bien.
-Qué?-dijo endeblemente.
-Si no precisas algo, si está todo bien... supongo que ya no es necesario que me quede aquí ¿Verdad? Así que me gustaría ir a dormir-aclaró sin cambiar de postura. Lily sentía como el corazón se le oprimía ¿qué era lo que había pasado¿Por qué de repente James había cambiado tanto con ella? Pensó que quizás... Que luego de todo lo que había ocurrido...
-Puedo o no?-dijo James caminando hacía la ventana. Comprobó que estaba bien cerrada, para luego correr la cortina, privándola de la vista al exterior. Lily al escuchar el golpe en la ventana pareció salir de sus pensamientos, fijó la vista en el chico y con dureza le respondió.
-Sí, vete!-le indicó mientras se tapaba con las mantas hasta la cabeza, ocultándola. Cuando escuchó como la puerta se cerraba produciendo un fuerte ruido se levantó y corrió la cortinas de la ventana, molesta consigo misma.
-Eso me pasa por ser tan estúpida!
-Cualquier cosa, lo que sea que necesites solo envíanos una lechuza-dijo la señora Lupin abrazando a la chica con cariño.
-No dudes en avisarnos si algo está pasando-le dijo el padre de Remus a la chica.
-Muchas gracias por todo-dijo Lily con una triste sonrisa en los labios-de verdad, agradezco todo lo que hicieron por mí. A sido...-intentó decir "agradable", pero no puedo. Buscó dentro de su cabeza alguna palabra que lograra definir lo que su pecho trataba de expresar, solo encontraba gratitud, un infinito sentimiento de agradecimiento. Suspiró resignada-Muchas gracias...-dijo en un susurro casi inaudible.
-No te preocupes querida. Todo va a estar bien-le dijo la señora Lupin mientras sus ojos se llenaban de pequeñas lágrimas-Vaya! Será mejor que te apresures! El tren está por partir. Alguien los esperará en Hogsmeade para llevarlos al castillo.
Lily asistió con la cabeza y entró en el tren. La señora Lupin se limpió una pequeña lágrima del rostro y se giró para despedirse de los tres merodeadores.
-Hijo-dijo la mujer abrazando a Remus-Cuídate mucho ¿sí? Envíanos una carta luego de cada luna llena...
-Siempre lo hago mamá-se quejó el muchacho. La mujer sonrió con nostalgia y acarició la mejilla de su incómodo hijo.
-Lo sé mi amor, pero nunca está de más recórtelo. Te amo-luego besó la mejilla del licántropo.
-Remus, espero que sepas comportarte durante este semestre, por favor... si es necesario amarra a Peter, pero ya no causen más problemas.
-A Peter?-preguntó extrañado James. Sirius sonrió inocentemente.
-No se preocupe señor Lupin-Intervino Sirius, ampliando aún más aquella sonrisa-Lupin y James, de ahora en adelante, están bajo mi responsabilidad.
-Genial, Sirius... Ahora se quedará más tranquilo-dijo James en un susurro a su amigo.
La señora y el señor Lupin se despidieron de James y Sirius alegando un poco de compostura durante lo que quedaba de año y le pidieron por favor al chico de ojos grises que para el próximo cumpleaños de la señora Lupin no enviara como obsequio un "ladrillo genuino del colegio Hogwarts" como rezaba la tarjeta de felicitaciones. Dumbledore y la profesora McGonagall habían tenido que recorrer todo el castillo buscando el hueco donde supuestamente iba el ladrillo, luego de que Sirius declarara habérsele olvidado. El director lo había encontrado muy gracioso, incluso lo había definido como una "búsqueda del tesoro", pero por otro lado, la profesora McGonagall terminó dos días en la enfermería por un fuerte dolor de espalda.
-Cuiden a Lily y estudien mucho!-gritó la señora Lupin al mismo tiempo que despedía con la mano a los muchachos que ya estaban sobre el tren que, con cada segundo, tomaba más velocidad.
-No! NO LE DE IDEAS A SU HIJO!-vociferó Sirius arrugando la nariz. La pareja Lupin suspiró acostumbrada y les sonrieron hasta que se perdieron de la vista.
Los tres chicos se giraron y miraron como la colorina tenía una pequeña pelea con su pelo que no se quería quedar quiero. James la miró y sintió como su estómago se llenaba de mariposas.
-Vamos mi querida señorita!-Dijo Sirius al mismo tiempo que la abrazaba por los hombros. Lily sonrió de forma lastimera. Lupin puso los ojos en blanco y movió la cabeza en señal de negación.
-Vamos...-Dijo el licántropo mientras tomaba su baúl y lo empuja por el desocupado pasillo.
-Qué le pasa a Canuto?-preguntó el chico de anteojos extrañado, mientras seguían a Sirius y a Lily.
-Se propuso como meta alegrar la vida de Lily-le respondió Remus encogiéndose de hombros-Tu sabes como es. Sirius cree que mientras el esté al lado de ella todo estará bien. Tiene ese egocentrismo que a veces es capaz de nublar su cabeza, privándolo de la posibilidad de llegar a una conclusión correcta-James rió ante las palabras de su amigo y pensó que quizá si era posible que Sirius subiese el ánimo de la chica.
-Este compartimiento le parece bien, señorita?-preguntó mientras hacía una reverencia teatralmente exagerada.
-Claro, está perfecto-dijo Lily en un susurro. Ya era costumbre escucharla hablar de esa forma-Aunque todo el tren esta vació.
-Eso no es verdad!-Dijo Sirius poniendo cara de herido. Lily negó con la cabeza mientras una sonrisa aparecía en su rostro, tomando asiento al lado de la ventana.
-Ya te decidiste o nos cambiaremos de nuevo de vagón?-preguntó Remus al entrar en el compartimiento. Sirius se hizo el ofendido y se sentó al lado de Lily. James imitó a Lupin y se sentó frente a la chica, mientras que Remus ocupaba el asiento de su derecha-Sirius, que fue exactamente lo que dijiste a mi padre? Por qué dijo que si era necesario amarráramos a Colagusano?-Dijo Lupin mientras sacaba un libro de su mochila.
-Ahhh!-Sirius rió conforme consigo mismo-le dije que el causante de todos nuestros castigos era Peter-James intercambió una mirada con Remus-Qué!-preguntó Sirius.
-Quieres decir...que todos los desastres que has causado durante los seis años y medio que llevamos en el colegio son creados por la mente maestra de Colagusano?-Dijo James lento y claro. Sirius se quedó pensando durante unos momentos.
-Tienes razón, imposible de creer-declaró-Tú padre es un ingenuo-le dijo a Remus.
La locomotora color escarlata avanzaba a través de los verdes prados, alejándose de Londres y acercándose cada vez más a Escocia, al castillo del Colegio Hogwarts de magia y hechicería.
Lily no dejaba de mirar por la ventana, donde una suave lluvia golpeaba las ventanas del tren. James la miraba constantemente mientras trataba de controlarse, las ansias de levantarse y abrazarla parecían dominarlo. Con cada pensamiento, James se molestaba más. Se acomodó en el sillón con brusquedad, tratando de encontrar una posición que le impidiera fijar su vista en la chica, pero por más se me movía y por más que intentaba no prestar atención a la represiva mirada que Lily le estaba dando, no puedo llegar a esa posición.
-Te ocurre algo Cornamenta?-preguntó Sirius alzando una ceja.
-Sí, me pasa algo...-respondió con voz más dura de lo que el mismo hubiese deseado. Sin poder evitarlo miró a Lily de manera fría. Como respuesta, la chica bajó la cabeza con las mejillas adquiriendo un dulce color carmesí. Lupin rió por lo bajo y Sirius movió la cabeza en un gesto de resignación-Iré a dar una vuelta por el tren... Quizá encuentro a alguien con quien entretenerme-Dijo James antes de levantarse y dibujar una extraña sonrisa en el rostro. Al escuchar las palabras del chico de anteojos, Lily levantó la cabeza y lo miró con enojo. Sabía perfectamente lo que eso quería decir, James Potter saldría a cazar chicas.
-Idiota-susurró cruzándose de brazos y mirando nuevamente por la ventana.
-Perdón? Dijiste algo?-preguntó James interrumpiendo su salida del compartimiento y mirándola.
-Yo!-preguntó la pelirroja con un exagerado gesto de la mano-No, para nada. Qué podría haber dicho!-le espetó irónicamente mientras sus ojos verdes soltaban destellos de irritación.
-Pues yo creo que...-comenzó Sirius pero Lupin le hizo callar con una patada, estaba bastante entretenido con aquella pequeña conversación.
-Claro... por qué si tuvieras algo que decir...lo harías ¿no?-le dijo James con la misma naturalidad con la que se comenta el tiempo.
-De eso debes estar seguro. Aunque no soy yo la que no dice las cosas cuando es el momento-aseguró Lily con un ligero movimiento de la cabeza.
-Estás segura?-Preguntó James con una sonrisa de suficiencia. Lily solo lo miró, segura a lo que el chico hacía referencia... "pero yo no tengo nada que decir, todo a quedado muy claro" pensó con amargura.
-Segura-Indicó con voz enérgica.
-Entonces, en ese caso... me disculpan-y salió del compartimiento cerrando más fuerte de lo necesario. Sirius escuchó como Lily resoplaba disgustada y se giraba para mirar nuevamente por la ventana más molesta que antes y con los brazos fuertemente cruzados. Lupin se limitó a sonreír y a levantar el libro ocultando el rostro. Sirius miró hacía la puerta recién cerrada y se levantó de improvisto, logrando el sobresalto de la chica.
-A dónde vas?-interrogó Lupin bajando su libro. Sirius no contestó, salió del compartimiento sin decir palabra alguna.
-Está molesto!-preguntó Lily sin entender. Últimamente todo le parecía extraño. James con esa actitud endemoniada, indiferente y alejado, como si Lily hubiese dicho algo malo. Pero nada tenía sentido, su actitud no tenía explicación coherente. Luego, para empeorar las cosas, la hacía creer culpable. Como si ella fuera la causante de todo eso, como si ella estuviera siendo fría y mal educada con él.
-Eso parece... le dijiste algo?-preguntó cautelosamente el chico mirando de reojos a la colorina. Ella se puso derecha en el asiento y miró con los ojos entrecerrados de una forma bastante amenazadora-Olvidado!-se apresuró a decir Remus.
James apoyo la frente contra el helado vidrio de la ventana del pasillo, observando como la lluvia caía, mojando todo a su paso. Se había alejado bastante de compartimiento, tratando de alejar al mismo tiempo de su mente todo lo que le molestaba, lo que le incomodaba, lo que no entendía. Había esperado que luego de todo lo acontecido en casa de los Lupin las cosas entre Lily y él cambiaran, había esperado que ella dejara de lado su extraña forma de ser con él para comenzar lo que con tantas ansias James esperaba: Tenerla a su lado, dejándole estar con ella aunque sea de compañía en la soledad. Y así había ocurrido, James lo comprobaba cada vez que veía sus ojos, seguro que en algunos momentos la mirada de ella le rogaba que se quedara, implorándole para que le entregara todo lo que James quería darle. Pero algo estaba mal... inmediatamente, al imaginar la imagen de ambos juntos, James sentía una opresión en la garganta. Recordaba aquel extraño sueño que durante tanto tiempo lo perseguía... Ya había pasado antes, sentir el miedo a perderla. No creía poder soportarlo si aquella pesadilla se hacía realidad. "Finalmente... me enamoré de ella" pensó para sí mientras sonreía tristemente.
-No puedes hacer esto ahora-dijo una voz a su lado. Allí estaba Sirius mirando hacía el horizonte, tratando de parecer imperturbable.
-De que estás hablando?-lo interrogó su amigo, haciendo como si no supiera a que se refería, pero en realidad lo tenía muy claro.
-Alejarte de ella-Indicó Sirius ahora mirándolo-En realidad no entiendo que es lo que pretendes, pero ella te necesita. Lily ya no puede afrontar todo sola, perdió a todas las personas más cercanas, y ahora resulta que el gran James Potter decide molestarse por nada.
-Tú no entiendes...-dijo con los labios apretados James, oprimiendo con fuerza la baranda.
-Entonces explícate!-Le dijo bruscamente Sirius.
-No! Un segundo...-lo detuvo James girándose para mirarlo directo a los ojos-desde cuando te preocupas tanto por Lily, eh? Por qué ahora te salió la semilla paternal que siempre has ocultado?-Sirius intentó Interrumpirlo, pero James levantó la mano haciendo que se callara-No, espera... aquí el único que no entiendes soy yo. Si mal no recuerdo, eras tú el que me decía las veinticuatro horas del día que me alejara de ella, que me buscara a otra chica. Tú mismo estabas tratando de encontrar entre todo el colegio a la mujer indicada para mí. Siempre fuiste tú el que me regañaba por prestarle atención. Pero ahora vienes y me dices esto? Qué es lo que...- James calló al ver que Sirius se había girado, dándole la espalda. También se dio cuenta de la forma en que este cerraba sus puños, quizá tratando de contener los impulsos.
-Es verdad-dijo en un susurro de voz ronca-No debería estar donde no me llaman. Sigue así James... Sigue saliendo con todas las chicas del colegio, dejando de lado a la que realmente quieres-Rió de manera irónica, James lo miraba sin apartar los ojos de su nuca-Supongo que tu sabes como actúas ¡de la manera correcta! Solo me preocupaba por ella-continuó-pero supongo que eso te molesta, te enerva darte cuenta de que en realidad las cosas no salen como quieres. Cuando finalmente la tienes, cuando finalmente está contigo...
-Ella no está conmigo...
-James! Porque la has estado evitando, y le hechas la culpa a ella.
-De que estás hablando! Eso no es verdad...
-Si lo es! Desde que ocurrió el incidente de la ventana, cuando pensamos que se había marchado. Ese día te encerraste con ella durante largo rato, luego salieron... creo que fue la última vez que la vi sonreír de manera sincera, pero después... James! No querías estar cerca de ella, la evitabas, la dejabas hablando sola, Y No me digas que no es cierto...
-Yo...-James sacudió la cabeza, conciente de que su amigo tenía razón y detestándose por ello.
-Si no quieres decirme, esta bien... no importa...
-Sirius...-
-Pero te ruego que no le hagas daño James, eres casi mi hermano y te estimo mucho... pero ella no merece sufrir más.
-Lo sé...-Susurró débilmente James. Sirius comenzó a caminar hacía el compartimiento, pero se detuvo antes de entrar.
-Sí de verdad te interesa saber... si en realidad lo encuentras importante... deberías pensar un poco.
-Sirius, lo siento... no quise hablarte de esa forma.
-Esta bien... No importa...-Sirius se disponía a entrar, con la voz cargada de amargura y el semblante alicaído.
-Espera! Te diré todo, todo lo que pasa... Solo prométeme que guardaras el secreto.
-Cuando te he decepcionado, amigo?-Le dijo Sirius girándose con su típica sonrisa de merodeador elegante. James supo que luego de hablar todo estaría bien... "¿Verdad?" pensó James algo desesperado.
-Lupin?-preguntó la colorina interrumpiendo la lectura del chico?
-Dime...-dijo este sin levantar la vista de su libro.
-Nada-respondió. Lupin la observó, ella le mantuvo la mirada, de manera bastante significativa.
-De acuerdo... cerraré el libro-comprendió Lupin.
-Gracias-Lily le indico su lado para que el chico se sentara junto a ella.
-Qué es lo que pasa?-le preguntó dulcemente mientras se acomodaba al lado de la chica.
-Me haces cariño?.
Esta pregunta tomó desprevenido al chico. La miró esperando que ella hiciera algo, algún gesto o simplemente le regalara una tímida sonrisa pero ella lo miraba imperturbable, entonces comprendió que la chica hablaba en serio.
-Por favor-imploró en un susurro. Lupin solo asistió con la cabeza nervioso.
Lily se acurrucó en el asiento de manera que su cabeza quedara cómodamente apoyada en las piernas de Remus. Él miró cautelosamente hacía la puerta del compartimiento rogando en su mente para que James no entrara por esa puerta. Sabía que si el chico de anteojos los veía en esa situación, era capas de quitarle los ojos al licántropo, y tan solo pensar en eso lo hacía sentir asustado.
Pasó su mano temblorosa entre los cabellos rojos de Lily, de manera algo torpe. No estaba acostumbrado a las muestras de cariño de su parte, si podía recibirlas pero no entregarlas. Cada vez que salía con una chica, esta se esforzaba al máximo para romper la barrera de hielo que el chico había construido delante de él, pero generalmente, cuando ocurría algo con alguna de aquellas jóvenes, Lupin se limitaba a darle golpecitos en la espalda para luego alejarse cautelosamente de ella, intentando por todos los medios que los sentimientos de ella no fueran heridos... impidiendo que los sentimientos de él crecieran por alguna de esas muchachas. Solo unos pocos, "el grupo selecto" como lo llamó James: Los merodeadores, conocían completamente al chico y sabían por qué razón este se mostraba tan distante del resto. Pero cuando Lily Evans le pidió un poco de ternura, sintió como esa barrara transparente desparecía... Sentía por la chica una fuerte debilidad, nada que ver con amor entre pareja. Era algo distinto, la ternura de ella y su carácter le impedían ser con ella como con el resto del colegio, no había una explicación lógica, simplemente su corazón se lo impedía.
-Sabías que si James me ve me matará ¿verdad?-le preguntó.
Lily rió por lo bajo, imaginando la escena con los ojos cerrados, pero al recordar la actitud de James durante la última semana sintió como su pequeña ilusión desparecía. Se sintió desilusionada, como si alguien la hubiese privado de un capricho.
-Sabes que él te quiere, Lily-dijo Lupin-pero yo tampoco entiendo su conducta contigo.
-Quizá simplemente se cansó del juego...-dijo tristemente.
-Nada de eso!-espetó el chico mientras le golpeaba suavemente un hombro-Los merodeadores somos testigos de todo lo que James Potter siente por ti, y créeme... es demasiado.
-Gracias...-le dijo suavemente. Se quedaron en silencio durante largo rato, en el cual Lupin acariciaba dulcemente a la muchacha, sintiendo el placer de hacer sentir bien a otro. Pensó que a lo mejor, el si merecía estar con alguien... alguien que de verdad lo mereciera... Por su mente se cruzó la imagen de una mujer de pelo castaño y rizado, una chica que en octubre se había marchado del colegio por orden de su madre.
-A veces-dijo de repente la voz de la colorina-siento que Annie está aquí, conmigo. A lo mejor es un poco tonto, pero me hace sentir mejor... pensar que no se fue del todo, que aún está junto a mí. Quizá mis padres tampoco están tan lejos como yo creía. A lo mejor, al igual que Annie, siguen conmigo. No importa si no los puedo tocar, si no puedo verlos. El saber que están cerca de mí es suficiente para seguir adelante-Lupin sonrió-Ellos siguen conmigo, aquí... En mi corazón...-terminó en un débil susurro.
-Así es Lily... Así es...
Lily levantó la cabeza y lo miró directo a los dorados ojos... y lo abrazó como nunca antes lo había abrazado alguien, transmitiéndole todo el calor que una persona podía entregar con ese simple gesto, no como alguien a quien se ama con pasión, sino como la amiga incondicional, la compañera que siempre está allí para ayudarlo. Sin temor, sin angustia... y sobre todo, leal.
-Cuando me contaras la verdad?-murmuró ella manteniendo el abrazo.
-Qué verdad!-le preguntó temiendo lo peor.
-Tu sabes de que estoy hablando, Remus... o debo decir "Lunático"-indicó la colorina con una pequeña sonrisa, la cual Lupin no pudo ver. El chico sintió como su mayor temor se hacía realidad: que los otros supieran su verdadero estado.
La tomó con algo de brusquedad y la separó de él. Lily lo miró sorprendida y preocupada, no esperaba una reacción como esa de su parte. Lupin se levantó y comenzó a pasearse por el compartimiento, alterado. El mismo temor que sintió cuando el resto de los merodeadores se enteraron de la verdad, miedo a ser rechazado...
-Lupin, cálmate...-le dijo la chica con voz cautelosa.
-Hace cuanto lo sabes?-le preguntó con voz ronca.
-Yo... bueno...
-Hace cuanto!
-Basta! No te pongas así. Lo sé hace un par de años... no sé, creo que en cuarto, en realidad no recuerdo bien...
-Hace tanto!
-Claro... Tus amigos y tú no son muy disimulados que digamos-Lupin se sentó, apoyando la cabeza en sus manos-no es para tanto! Nunca le dijimos a alguien tu secreto.
-Dijimos!-preguntó horrorizado-Claro! Annie y Sophie también sabían!
-Oops!-susurró-Escucha, El ser hombre lobo no te convierte en un monstruo.
-Solo una vez al mes-dijo con ironía el chico.
-Alto! Nada que ver, solo tienes un... un... bueno... un...
-Un qué!
-Un pequeño problema Peludo!-Dijo la voz de una chica luego de que el compartimiento se abriera violentamente. Ante ellos, estaba parada una muchacha alta, de diecisiete años aproximadamente. Tenía el pelo largo, que le llegaba hasta la cintura, y crespo de color castaño. Los ojos pardos le brillaban con una especial naturalidad y su cuerpo delgado llevaba el uniforme del colegio, con la insignia de Gryffindor.
-Sophie!-Gritó Lily con los ojos como platos. Lupin estaba sin habla... Algo mareado y sintiendo como su estómago se llenaba de plomo.
-Lily!-dijo la chica antes da atrapar en un abrazo a la colorina-Volví, amiga! Volví!
Y cómo está! Muy raro? Espero que no. Dejen Reviews! Y los que no quieren... bueno, gracias por leer!
