Los personajes son creación de J.K Rowling.
Nacer por ti, morir por él
Noveno Capítulo: "Tú comenzaste todo esto"
Por Jane.Camui
-Así que eso es?
-Y que más esperabas?
-No sé... quizá... Mm... ALGO UN POCO MÁS INTELIGENTE!
-Estás loco! Sabes lo que eso significa! Arruiné mi futuro con la colorina más linda de Hogwarts.
-Sí, eres un estúpido ¿Lo sabías verdad?
-No puedo evitarlo!
-El qué? El ser estúpido o el ser estúpido?
-No es necesario Canuto, Gracias...
-De acuerdo. Me quedaré callado.
-Dime que hacer... como me saco de la cabeza esa maldita alucinación! Ay! No me golpees perro!
-Lo siento Cornamenta, simplemente no pude evitarlo
Sirius Black se levantó del asiento que había estado compartiendo con James Potter desde hace unos minutos. Su amigo le había relatado todos sus problemas psicológicos y Sirius sentía que la cabeza le pesaba. Definitivamente detestaba esa clase de inconvenientes. Todo era mucho más fácil cuando las personas hacían lo primero que se les venía a la cabeza. Si querías estar con alguien, solo debías acercarla y besarla. Es por eso que le costó tanto entender lo que James le había contado, no le vía ni pies ni cabeza a su estúpido sueño.
-Solo es eso... un sueño-Le dijo luego de un rato.
-Estás seguro?-preguntó temeroso el chico de anteojos
-Qué puede pasar?
-No lo sé... simplemente creo que ella... No sé como explicarlo! Es algo demasiado raro... saber que de un momento para otro ya no estará a mi lado, que se irá, que la perderé...
-Si, si...-lo interrumpió Sirius-La quieres?
-Sí. La quiero.
-De acuerdo...-Sirius metió una mano en el bolsillo de su túnica y sacó la varita mágica.
-Qué vas a hacer?-preguntó el pelinegro levemente asustado.
-Ayudarte-Respondió Sirius con simplicidad. Apuntó con su varita la cabeza del muchacho. James comprendió, demasiado tarde, lo que su amigo se proponía hacer.
-Espera!-gritó alzando las manos como autodefensa.
-Obliviate!-Dijo con voz potente. Sirius vio como la piel de James perdía el color.
James quedó paralizado. Un poco aturdido, con la mirada ausente. Sirius sonrió maliciosamente. Pensó que esa era la más efectiva, por no decir única, solución al problema de James. Olvidar ¿qué mejor?. Además, era la forma que Sirius tenía de tomar venganza. Unos años atrás, James le había echado el mismo hechizo junto con Lupin para que olvidara no sabía que cosa relacionada con una chica llamada Lorraine.
-Qué hacemos aquí?-preguntó James de repente, recuperando el color en el rostro. Miró extrañado a su amigo.
-Sabes quien soy?-preguntó Sirius con cautela. James alzó una ceja.
-Claro que sé quien eres-Sirius suspiró aliviado-la reina de Inglaterra!
-Qué!-Gritó Sirius mientras abría los ojos asustado.
-Jajajajaja...Qué clase de pregunta es esa, Sirius?-preguntó James extrañado mientras reía despreocupadamente-Estás actuando muy extraño...
-Ja,ja,ja-Exclamó Sirius con sarcasmo.
-Bien! Dónde está mi pelirroja?-preguntó James mirando hacia todas partes, como si pudiera encontrar la cabeza de Lily en las paredes.
-Está con Lupin, en el compartimiento-Respondió su amigo. Lo observó evaluadoramente-Quieres que vayamos?-preguntó con cautela. Aquella era la pregunta de fuego.
-Seguro que estás bien?-cuestionó James. Puso una mano sobre la frente de su amigo, asegurándose de que este no tenía fiebre.
-Si, si...-Concluyó Sirius satisfecho-Volvamos!
- -
-Sophie! Pensé que no te volvería a ver!-Dijo Lily conteniendo las lágrimas.
-De verdad lo pensaste!-Exclamó la castaña separándose levemente de su amiga para mirarla con falso enojo-Estás loca! Ay! Amiga, hice todo para volver. Al final mi madre no pudo decir que no. Incluso Dumbledore habló con ella por décima vez, y finalmente la convencimos-Abrazó a Lily con más fuerza-Te extrañé tanto!
-Yo también!-respondió Lily luego de besar la mejilla de la chica. El abrazó parecía eterno, una muestra de cariño y fidelidad que ambas se habían jurado el día que se hicieron verdaderas amigas. Comprendió que todo estaba tranquilo y que quería que las cosas siguieran así, en su caudal, conteniendo la tormenta. Sintió en su cabeza un remolino de pensamientos, de recuerdos. Sentimiento encontrados y una pequeña punzada de dolor. Cerró los ojos con fuerza, creyendo que de esa forma ahuyentaría el sufrimiento.
-Lily, tranquila...-susurró Sophie mientras sentaba a Lily. Había notado como el semblante de la pelirroja se derribaba-Mírame-Ordenó mientras tomaba entre sus manos el rostro de la colorina y la obligaba a abrir los ojos. Lily mostró sus hermosos ojos bañados en lágrimas-Ya pasó, no puedes hacer nada. Ellos ya no están, así como Annie tampoco. Debes dejar que las cosas fluyan, amiga. Se que duele, quizá no puedo imaginarlo, pero debes dejar que todo siga su curso. ¿Recuerdas que una vez me dijiste que para poder seguir adelante debía olvidar mi pasado? Bueno, he hecho caso a tus palabras y ruego que tu hagas lo mismo. Lily, sigue con la frente en alto. Todo pasó...
-Yo debía haberme entregado a...a...-sollozó Lily. Le costaba mucho pronunciar el nombre del traidor.
-No!-Intervino Remus-Lily, escucha. Tu no tenías forma de adivinar que las cosas saldrían como salieron. Además, el haberte entregado solo habría provocado una muerte más: la tuya.
-Sí, amiga-dijo Sophie. Se había arrollado y acariciaba la mano de su amiga-Además, aun quedan cosas tan lindas en esta vida-Sus ojos se escaparon durantes unos segundos al rostro del chico castaño.
-Recuerda lo que me dijiste hace unos instantes...-Susurró Remus mientras le dedicaba una cálida sonrisa a la pelirroja-Tus padres siguen aquí, aunque no puedas verlos.
-Así es...-terminó Sophie. Lily asistió con la cabeza.
-Gracias...-Susurró la pelirroja mientras secaba sus lágrimas. Sabía que las cosas no eran tan fáciles como ellos las pintaban, que el dolor aun no había terminado de herir su corazón... "Pero debo seguir" pensó con fuerza "Hacer justicia"...
-Jimmy!-Dijo melodiosamente una voz chillona.
-Oh no...-exclamó James con horror.
Había estado apunto de abrir el compartimiento junto con Sirius cuando una voz le indicó la mala suerte que tenía. "Y para peor, resulta que tengo lagunas mentales" pensó con amargura mientras se giraba con una sonrisa forzada en el rostro. A su lado, Sirius negó con la cabeza. Su instinto le indicaba que debía desaparecer lo más rápido de allí. Si Mary McDowell había encontrado a James, Elisa Sherman sería solo unos segundos más lentas.
-Bueno-dijo rápidamente. Puso una mano en el hombro de James-debo irme.
Sin que James pudiera replicar a su favor, Sirius había entrado en el compartimiento y cerrado la puerta tras él. James quedó algo aturdido, pero al ver frente a él a la chica de pelo negro y ojos azules dibujó, nuevamente, una sonrisa falsa.
-Mary!-Dijo como si la idea de verla plantada frente a él fuese maravillosa-Qué ocurre?. Todo bien?
-Jimmy!-Volvió a decir con notable enojo. Puso las manos en su cintura, con aire molesto-Esperé durante todas las vacaciones de invierno una carta tuya. Quiero saber que pasó!
James la miró sorprendido. No recordaba a ver prometido cartas ni nada por el estilo. Solo habían salido una vez, "y eso fue en quinto" pensó irritado. Desde ese entonces la chica se creía con el derecho de alejar a toda aquella mujer que se acercara por menos de dos metros a su querido James Potter.
-Mary...-Dijo como si aquello le provocara una pena tremenda-Pasaron cosas y todo se hizo difícil. Yo inten...-Se detuvo sorprendido. Una chica de pelo corto y flequillo había aparecido de la nada.
-Dónde está!-preguntó a James. James frunció el entrecejo, no tenía idea a que se refería.
-Elisa, querida...-Dijo molesta pero con elegancia Mary-Sirius no está aquí. Pero te diré algo, deberías comportarte como una señorita. Qué manera es esa de andar?
-Lo siento, pero lo vi. Sé que está por aquí!-Dijo mientras crispaba los ojos. James carraspeó para que la atención volviera a él y ellas dos dejaran de pelear. Era el momento de salir de allí.
-Bueno, señoritas- Tomó la mano de Elisa y la besó de forma galante-me encantaría quedarme aquí, pero debo hacer unas cosas antes de llegar a Hogwarts-Se disponía tomar la mano de Mary...
Pero antes de que pudiera reacción, antes de que pudiera entender lo que pasaba, unos brazos le rodearon el cuello y atrajeron su rostro. Sintió como unos labios se posaban sobre lo suyos...
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-Qué pasa!-Preguntó Lupin al ver la cara de espanto de Sirius. Había entrado y cerrado a una velocidad sorprendente.
-Está aquí-susurró mientras hacía extrañas señas, indicando hacía el exterior del compartimiento.
-Quien!-preguntó Sophie al mismo tiempo que se incorporaba. Sirius la miró con los ojos como platos. Olvidó completamente que se estaba ocultando. Pensó que veía un espejismo. Lily sonrió ante la perplejidad de su amigo.
-Sophie?-preguntó cautelosamente, mientras cerraba levemente los ojos.
-Sí, Sirius-dijo sonriendo-Por lo que veo nos has cambiado mucho-Se cruzó de brazos-Arrancando de alguna muchacha?.
Sirius sonrió mientras asistía con la cabeza, se acercó a ella y la abrazó con fuerza. Durante unos segundos toda la atención estuvo centrada en ellos. Lily miró de reojos a Lupin. El castaño parecía incomodo y su vista estaba fija en un punto apuesto a la pareja abrazada.
-Bueno-dijo Lily. Se puso entre Sirius y Sophie-Sophie me acompañas? Quiero ver algo en la parte delantera del tren-mintió sin ninguna pizca de timidez. Sophie asistió.
Lily abrió la puerta del compartimiento, pero no esperaba ver lo que vio.
-James?-preguntó Sophie.
Mary McDowell, una chica de Ravenclaw, abrazaba a James mientras se besaban. Sirius exclamó una palabrota y Lupin parecía demasiado sorprendido. Sophie movió la cabeza en señal de negación pero no vio la gravedad del asunto. Lily, delante de todo el grupo... Sonrió tristemente.
-Qué ha sido eso?-preguntó James sin notar detrás de él había alguien demasiado importante.
-Un adelanto de lo que podrás encontrar esta noche en la torre de astronomía...-respondió coquetamente. Dibujó en su rostro una sonrisa maliciosa, había visto como Lily agachaba la cabeza-Irás verdad?.
-Claro!-respondió James. Sirius estaba a punto de pegar un puñetazo a su amigo, pero alguien tomó su mano. Lily pasó por su lado y le sonrió-Nunca dejaría a una dama tan hermosa como usted esperando...
La puerta del compartimiento se cerró. James escuchó el ruido violento de algo que caía pesadamente sobre el suelo. Se giró y vio a Sirius con cara poco amistosa, a Remus negando con la cabeza lamentando todo lo que había visto y a Sophie, con aire ausente, sin entender lo que ocurría.
-Sophie?-preguntó extrañado James.
-Sí-dijo un poco incómoda-Ah! Pasó algo mientras yo no estaba?-interrogó a Lupin. Lupin asistió con la cabeza-Oh!-Respondió mientras pestañaba atónita.
-Eres el idiota más estúpido que conozco!-Exclamó Sirius. Miró con el más profundo odio a las dos chicas de Ravenclaw-Fuera-dijo con fuerza. Elisa abrió la boca, como si quisiera protestar, pero la mirada de Sirius la cayó. Mary sonrió.
-Te espero James, a las 23 en la torre de astronomía-Luego se marchó por el pasillo.
-Qué quieres decir?-preguntó James.
-Será mejor que yo...-Sophie intentó abrir la puerta del compartimiento, pero esta no cedía. Lupin la ayudo, pero fue imposible. James comprendió en una milésima de segundo lo que ocurría.
-No...-dijo clavando la vista en Sirius.
-Sí-respondió fríamente su amigo.
-Lily?-preguntó temiendo la respuesta.
-Lily abre!-Gritó Sophie. Buscaba en sus bolsillos con rapidez-No me obligues usar la varita. ¿Dónde diablos está!-preguntó molesta. Levantó la vista y golpeo con fuerza. Había dejado la varita dentro del compartimiento-no puede ser!.
-Lo haré yo-Dijo Sirius abriéndose paso-Alohomora!
Pero fue inútil, la puerta seguía fuertemente cerrada. Lupin propuso intentar con dos hechizos, pero obtuvieron el mismo resultado.
-Lily, amiga... abre por favor-dijo Sophie mientras apoyaba el oído en la puerta.
-NO!-gritó desde adentro la pelirroja. Estaba sentada en uno de los asiento y miraba por la ventana. El baúl de James estaba volcado y lleno de una sustancia verde y mal oliente.
-Al menos habla-dijo Sirius aliviado-será mejor que la dejemos tranquila. Tendrá que abrir en algún momento ¿verdad?
Lupin asistió. Si Lily no quería abrir lo mejor sería dejarla en paz durante un rato. Además por más que gritaran las cosas no cambiarían. James miró hacia la puerta, tenía el semblante molesto. Parecía apunto de echar chispas. Dio un paso hacia delante, golpeó la puerta con una potencia sorprendente.
-ABRE!-bramó.
Lily miró hacia la puerta con furia. Negó con la cabeza molesta, pateó una vez más el baúl de James. Luego respiró hondo, tratando de contener las ganas de gritar y golpear todo lo que tenía a su lado. No respondió. No quería hablar con él, no quería tenerlo cerca y mucho menos verlo. La imagen estaba fresca en su cabeza "James besándose con Mary" pensó con odio. No entendía como había sido tan estúpida y creer que todo sería distinto. ¿Como había estado tan segura de que "él" la quería? Ahora todo parecía claro, la extraña reacción de James, su cambio y la fría forma de tratarla. "Se cansó, se aburrió de mí" pensó con amargura "Nada de lo que dijo era cierto, disfrutaba viéndome así, como idiota. ¿Cómo¿Cómo creí en él?".
-LILY-Gritó nuevamente James-Maldita sea¡abre esta puerta!
Lily negó con la cabeza, cerró los ojos. Intentó no pensar, vaciar su mente y olvidar, olvidar, olvidar...
-Déjala-Exclamó Sophie-Ella abrirá cuando quiera. Es testaruda...
-No!-Susurró James con los dientes apretados-Sirius, ve por alguien... No sé, busca a alguien en este maldito tren que tenga algo para abrir.
-Una llave?-preguntó Sophie.
-Sí, por favor!-Exclamó. Sirius iba a decir algo pero James lo interrumpió-Ya sé! Solo hazlo ¿quieres!-Sirius lo miró con enojo, pero le hizo caso.
-Lily!-volvió a intentar James, pero no obtuvo respuesta.
-James, no abrirá...
-Deja de molestar!-le regañó James. Sophie quedó paralizada.
-No es necesario que hagas eso...-Dijo Lupin frunciendo el entrecejo. James le brindo una mirada enfurecida-Contrólate! Si esto está pasando es solo por tu culpa.
Lupin tomó a Sophie con suavidad de la muñeca y la guío por el pasillo hasta un compartimiento vacío. Le dedicó una última mirada de advertencia a James y finalmente cerró la puerta.
-Quédate aquí-le dijo evitando mirarla a los ojos. Sophie se sentó en uno de los asiento extrañada-Trataré de evitar que James destruya e insulte a todo lo que se cruza por delante.
-Espera!-Dijo Sophie. Se había levantando y puesto entre la puerta y el licántropo-explícame que pasó aquí.
-Le diré a Sirius que venga-dijo Lupin.
-No-negó la chica. Puso sus manos en el pecho de Lupin. Él trató de mantener la calma-quiero saber ahora!
-No seas caprichosa-respondió Lupin sonriendo. Tomó con delicadeza las manos de ella y las guía lejos de él-Sirius te explicará todo.
-Por qué!-preguntó soltándose con enojo de sus manos-Por qué no quieres explicarme tú lo que pasó? Por qué tienes que enviar a otro para que me diga las cosas, por qué siempre estás escapando?-Lupin la miró fijamente a los ojos. El silencio que se hizo fue estremecedor.
-Le diré a Sirius que venga-terminó. Pasó por el lado de ella, que no movió ningún músculo. Pero antes de que Lupin pudiera abrir la puerta, escuchó su risa, un poco aguda y forzada.
-Aun estás molesto-le dijo sin girarse, como si le hablara a otra persona-Aun sigues enojado por lo que pasó el año pasado.
Lupin no respondió, aquel recuerdo aun le dolía.
-Remus...-dijo Sophie girándose y mirándolo. Se acercó a él y lo abrazó. Lupin sintió como el corazón latía. Pero no respondió al abrazo. No, no podía. No después de todo lo que había ocurrido-Tu me dijiste qué... que todo...
Lupin no habló, la alejó de él con la menor brusquedad posible. Intento no dañarla ni hacerle sentir mal, pero todo había sido muy difícil para él...
-Qué es lo que más te duele?-le preguntó Sophie con ira. Sus ojos pardos brillaban de manera hermosa y dolida. Lupin tuvo que desviar la mirada-Que te haya engañado o que haya sido con Sirius?.
Lupin sonrió, tratando de ocultar en ese gesto todo lo que sentía, todo lo que había estado tratando de evitar durante meses y meses. Intentando olvidar cada segundo de ese día. Cada momento de aquel maldito martes...
"Habían quedado de encontrarse bajo el árbol de hojas rojas que estaba junto al lago, el mismo que siempre usaban como escondite para que nadie supiera que ellos se veían a escondidas desde quinto año, no eran pareja... pero algo muy sincero que veía entre ellos. Estaba retrazado y caminó lo más rápido que podía sin correr. Sophie siempre se molestaba cuando él aparecía cinco minutos después de lo acordado. Cruzó la extensa explanada, notando un frío aire en su rostro. De lejos, escuchaba una débil risa. El chico entrecerró los ojos, tratando de ver a través de los arbustos, aquella risa se le hacía extrañamente natural, reconocible. Se desvió de su camino, guiado por las carcajadas femeninas. Con cada paso que daba la risa se hacía más intensa. Caminó lentamente y corrió una rama. Allí, junto al lago y lejos del árbol, se encontraban dos personas. Un chico y una chica. Él la abrazaba por la espalda mientras le susurraba palabras al oído que provocaban la gracia de la muchacha. Vio, dolido, como ella se giraba y tomaba el rostro del chico entre sus manos...Lupin se corrió, ya no quería ver más. No quería saber que pasaba luego, no quería enterarse de cómo terminaba la excursión de la joven en el rostro de muchacho. Se alejó todo lo que pudo, tratando de mantener la calma, controlando lo que experimentaba su interior. Rabia, pena, rencor... todo dentro de su cabeza, de su pecho, de su estómago. Acumulándose... y con ganas de explotar. Pasó sus manos por el rostro para terminar en su pelo desordenado, en un gesto de impotencia. Iba camino al castillo, pero una idea se cruzó en su mente... sin pensarlo dos veces se devolvió y esperó, junto al árbol de hojas rojas, a la chica del lago..."
-Por qué haces esto?-preguntó Sophie en voz baja. Un sonido que para los oídos de Lupin eran tortura.
-Porque nada de lo que pasó entre nosotros debió haber pasado-sentencio. Sus palabras no tenían sentido alguno, eran una burda explicación para lo que su corazón se resistía a sentir, una extraña manera de demostrarse que no significa algo importante, que todo quedó atrás...
-No es verdad...-susurró ella mientras apoyaba su cabeza en el pecho de él. Sintió como el corazón del chico se aceleraba y sonrió...Él, levantó el rostro de ella con delicadeza, queriendo ver sus ojos una vez más. Luego, al comprender que todo se estaba escapando de sus manos se alejó de ella, con la mirada fría y calculadora que pocas veces usaba. Una mirada que a Sophie le dio miedo, temor a un cambio rotundo en él, a perder a la persona que más quería en el mundo, miedo a saber que él nunca más la miraría con cariño, que tendría que olvidar las dulces caricias que un día el le dedicó...sus besos...
-Nos vemos luego...-dijo Lupin antes de salir del compartimiento y cerrar la puerta.
-Nos vemos...-susurró Sophie con tristeza.
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-ABRE ESTA MALDITA PUERTA MUJER!-vociferó James.
-Aléjate idiota!-le respondió Lily.
-Idiota eres tú, niña inmadura!
-Qué!-exclamó Lily. James escuchaba el sonido de golpes dentro del compartimiento-esos insultos son de tercer año Potter!.
-Listo-dijo una voz. Sirius había vuelto y en su mano traía una llave de diez centímetros-hazte a un lado.
Pero James no le hizo caso. Quitó la llave a Sirius y la introdujo en lo que debía ser la cerradura. Con el simple contacto la puerta cedió y James pudo entrar. Antes de que Sirius pudiera reaccionar, cerró la puerta. Miró dentro del compartimiento pero este se encontraba vacío. Abrió mucho los ojos al ver su baúl volcado y sus cosas esparcidas por todas direcciones con una asquerosa sustancia verde.
-Evans!-dijo con enojo. Miró cada esquina y estiró los brazos tanteando el aire. Solo bastó un par de segundos para que sus manos chocaran con algo invisible-Con mi capa de invisibilidad ¿eh?-De un solo tirón descubrió a la chica. Estaba sentada con las piernas encogidas y con la varita en mano. James comprendió que había cometido un grave error.
-Hola Potter-dijo Lily con una maliciosa sonrisa.
-Oh...
-Sí, "Oh"-exclamó la pelirroja levantándose y sin dejar de apuntarlo con la varita-quedarás muy bien calvo. Claro que las chicas... Mmm...ya no te encontrarán tan atractivo.
-Lily, espera-dijo James con cautela y levantando las manos-tenemos que hablar... Deja que te ex...
-No tengo nada que discutir contigo Potter-interrumpió la chica.
-Pero yo sí!-Dijo James. Sin saber muy bien como ocurrió, Lily se vio sin varita y contra el asiento del compartimiento. James la había desarmado en un abrir y cerrar de ojos. Miró con rabia a al chico de anreojos, que sonreía con suficiencia y jugaba con su varita mágica-quien está en aprietos ahora?
-Idiota...-espetó Lily. James negó con la cabeza.
-Seré idiota, pero la inmadura me tendrá que escuchar. Le guste o no!-terminó mientras subía la voz.
-No pretendo oír ninguna palabra-Reprochó Lily. Intentó levantarse pero con un solo movimiento James la dejó mirando al techo nuevamente. La chica, en una acto desesperado, levantó una pierna pero James perdió la estabilidad. El pelinegro cayó contra el asiento, sobre ella y quedando cara a cara. Lily vio los ojos de James mientras sus mejillas se encendían. Por otro lado, James miró los labios de la chica...
-No...-exclamó débilmente Lily. Cerró los ojos con fuerza. Ya no podía moverse y sentía el aroma del perfume de James sobre ella-aléjate...
-No-respondió James con malicia-tú comenzaste todo esto!
Continuará!
Hola! Espero que haya sido de su agrado! Gracias a los que leyeron el capítulo y que dejarñon Reviews y también gracias a los que leyeron pero que no dejaron mensaje.
Muuuchas gracias, eternas gracias! a los que me postearon por el capítulo octavo. Son todos los que me motivan a seguir escribiendo.
Nos vemos en la próxima publicación!
