Basado en las novelas de J.K. Rowling, Harry Potter

Nacer por ti, morir por él

Doceavo capítulo: "Robert Rigby"

Por Jane.Camui

Se miró por última vez al espejo. Observó su imagen con timidez. Nunca le pareció que fuera muy bonita. Siempre la gente admiraba la naturalidad de sus ojos, además su pelo era muy poco común y eso le agradaba. Pero al mirar más de cerca podía ver una pequeñas manchas sobre su piel. No le gustaban y jamás le iban a gustar.

Pasó la mano sobre su rostro como si pudiera limpiarla. Finalmente se rindió, dejó caer sus manos con pesar: Las pecas nunca se irían.

Dejó el espejo sobre su mesita de noche. Caminó con cuidado tratando de no despertar al resto de las chicas que dormían en la habitación. Miró durante unos segundos a su amiga que dormía calmada. Suspiró, todo le había parecido muy triste. Aunque su amiga no había mencionado quienes eran los chicos Lily lo tenía muy claro: Remus Lupin y Sirius Black. ¿De qué otra forma se explicaba la pelea de ambos?, pero había preferido no preguntar. "Sophie ya me lo dirá cuando se sienta mejor" pensó mientras abría la puerta de la habitación y salía.

Bajó la escalera con cuidado, tratando de no dar un paso en falso. Al llegar al final de la escalera se acercó a lo que quedaba de fuego y se dejó caer en una butaca. No tenía mucho sueño y todo lo que había pasado aquel día no dejaba de darle vuelta en la cabeza... desde que habían salido de Londres hasta que terminó de hablar con Sophie.

Subió las piernas a la butaca, abrazándolas y buscando calor. Sentía su estómago rugir como queja por el poco alimento que había consumido en el día.

Miró hacía la puerta de la sala común con la esperanza de que se abriera en ese instante, pero siguió tan quieta como siempre. "Quizá la señora Gorda se fue y él no puede cruzar" pensó. Con energía renovada por la idea de encontrarlo al otro lado, sentado en el piso y regalarle una sonrisa, se levantó, abrió el retrato pero con la precaución de no cerrarlo. No, no estaba allí y tampoco había señales de que hubiese estado.

Nuevamente se dejó caer en la misma butaca y con un gesto de fastidio volvió a subir las piernas.

"¿Por qué¿Por qué lo estoy esperando?" pensó confundida. "Porque tengo hambre, por su puesto" se respondió orgullosa, pero ella sabía perfectamente que no era la respuesta correcta. "Sí tienes tanta hambre, por qué no te comiste la barra de chocolate que te ofreció Sophie?" le preguntó una voz molesta en su mente. "Porque no tengo hambre de chocolate, por eso" dijo espantando esa extraña voz. Sacudió la cabeza...

No, ella quería verlo antes de irse a la cama. Quería saber que estaba de vuelta en la torre Gryffindor, que se había ido a su habitación y que no haría nada más. Eso, simplemente quería la seguridad de saber que no se había ido a reunir con Mary.

Ante aquella nueva idea se levantó escandalizada. No lo había pensado, James podría haber ido a juntarse con Mary, mientras ella hacía el papel de estúpida esperándolo.

-No desconfíes...- dijo tratando de tranquilizarse-además, aquello no debería importarte. Tu no sientes nada por James... digo, Potter. Solo es un nuevo amigo...

Suspiró varias veces y caminó inquieta, mirando una y otra vez al orificio del retrato. "Maldita sea¿por qué no ha vuelto?" pensó molesta.

-No! No me importa!-dijo casi histérica.

Se detuvo frente a la ventana y miró hacía los jardines. Movía las manos nerviosa. Sentía el estomago lleno de maripositas y la emoción en sus venas al pensar en él...

-Dios!!-Dijo molesta, se apoyó en una pared y se dejó caer al suelo, frustrada-sí, me importa!

Con las manos en la cara sacudió la cabeza una vez más. Odiaba sentirse así, confusa y muy temerosa.

Estaba tan sumida en sus pensamientos que no vio como el retrato se abría dando paso a un muchacho de anteojos y pelo desordenado color azabache. El chico escuchó los murmullos y frunció el entrecejo, con la poca luz se le hacía muy difícil ver. En sus brazos llevaba pastelitos y chocolates.

Caminó tratando de hacer el menor ruido posible, buscando entre medio de las sombras el origen de los murmullos.

-No, no, no, no...-decía sin mucha convicción. James la vio y sonrió, estaba sentada en el suelo y con las manos ocultando su rostros. No hacía más que decir "no". James se acercó con cuidado y en silencio. Se sentó junto a ella de manera que la chica no notara lo que pasaba a su alrededor. Levantó una mano, pero con un movimiento violento la puso sobre el hombro de la pelirroja. Lily salto en su puesto y dio un grito ahogado.

-Lo siento!-se disculpó un entretenido James. Hacía todo lo posible por contener la risa-Deberías haber visto tu rostro.

-Potter!!-Espetó molesta Lily, aunque sintió como el peso en su pecho se alivianaba. Se había llevado un gran susto, pero estaba allí, a su lado...

-Disculpa-dijo en un susurro. Le pasó una barra de chocolate, la cual Lily aceptó con un movimiento de indignación con la cabeza-Bah! Estás molesta??!

-No, no lo estoy-dijo dejando muy en claro que si lo estaba. James dejó los pastelillos y chocolates sobre el frío piso y pasó un brazo sobre el hombro de la pelirroja. La atrajo hasta sí.

-Y por qué estás enojada?-preguntó entretenido. James no aguantaba que alguien se enojara sin razón con él, pero ella... ella era la excepción en su vida, ella podía romper todas las reglas y él la querría más que antes.

Lily solo evitó mirarlo mientras rompía en pedazos su chocolate. ¿Por qué lo había esperado¿Por qué no estaba en su cama, durmiendo¿Por qué la tenía que abrazar de esa forma?.

-James...-Dijo temerosa, necesitaba decir algo pero no sabía cómo. La incertidumbre parecía no dejarla tranquila y tenía las interrogantes en la punta de la lengua.

-Dime...-dijo en una voz seductora. Lily frunció el entrecejo, esto no resultaría si él le hablaba al oído y con aquella voz.

-Espera!-Dijo mientras se levantaba. James la siguió con la mirada sin decir algo en contra. Tomó una barra de chocolate y lo mordió. Lily miró por la ventana mientras se mordía el labio inferior-necesito que me digas... que me dejes claro... Yo quiero saber...

-Ahh!!-la interrumpió James. Movió la mano como si espantara un mosquito molesto-Lily, querida, al punto... –Lily lo fulminó con la mirada. Él sabía perfectamente lo que ella quería decir, pero lo único que hacía era hacer las cosas más difíciles.

-No me interrumpas entonces-reprochó. Dejó el chocolate sobre el Alféizar y respiró hondo-Dime! No... mejor no... –James alzó una ceja. Se levantó con agilidad y se apoyó en la pared mientras mordía su chocolate. Lily, al verlo, se giró evitando tenerlo delante.

-Bueno...-dijo James con aire casual-en ese caso... me iré a dormir. A sido un día agotador...

-Ya?!-Lily se giró rápidamente-Digo... claro, buenas noches...

Sintió una punzada de tristeza al pensar que él no le daba la misma importancia que ella a todo lo que había ocurrido. Decepcionada y con la tristeza inundando su rostro se dispuso a salir de allí lo más rápido posible.

James comprendió, con triunfo, lo que pasaba por la mente de la chica. Con agilidad la tomó por el brazo. Ella se detuvo con la cabeza gacha, aunque sintió una pequeña esperanza nacer dentro de ella.

-No olvides que...-se acercó lentamente hasta tomarla por atrás y rodearla con el brazo- Mañana comienzan las clases y tienes que hacer la redacción para McGonagall.

-Qué?!-preguntó Lily con sorpresa.

-Eso...-James la soltó y contuvo una carcajada-Me prestas tu trabajo luego, es que no lo pude terminar.

-Mi...-Lily no lo podía creer, se giró y lo miró como esperando que él le diera una explicación. ¿Él quería que le pasara su trabajo para copiarlo? Un fuego de ira y enojo se prendía en el pecho de la pelirroja. James pudo ver en sus ojos como la furia nacía en su interior... había visto tantas veces esa expresión que le encantaba-quieres mi...

-Sí, tu trabajo-dijo como si aquello fuera algo normal. La miró esperando una respuesta. Lily tenía la boca abierta de la impresión. Luego, aspiro buscando paciencia...

-Buenas noches Potter-dijo secamente y caminó con paso firme hacía la escalera.

-Tomaré eso como un "No"-dijo encogiéndose de hombros. Lily lo fulminó con la mirada, se sentía tan estúpida. Con enojo, se dispuso a subir la escalera pero sintió unos brazos que la rodearon. Se detuvo en seco, conteniendo la respiración. James la abrazó con posesión, de manera brusca pero cariñosa...

-Déjame...-pidió Lily.

-No...-respondió James. Sonrió abiertamente y tiró de Lily-De verdad crees que sería tan estúpido?. Solo era una broma, Lily...-Ella se giró y lo observó directo a los ojos-Te voy a demostrar que te quiero de verdad-Lily lo miró escéptica, pero sin poder ocultar una sonrisa. James juntó su frente con la de ella-Buenas noches...-Luego, la soltó y la miró mientras ella subía las escaleras. Lily se sentía en un sueño de Hadas. Él, al pie de las escalera, cuidando sus pasos...

-Aun así... no te prestaré mi trabajo-dijo antes de cerrar la puerta de la habitación de las chicas. Lo último que escuchó fue un "Ugg!, Diablos".

o.o.o.o

A la mañana siguiente. Los únicos felices eran James y Lily, pero tanta alegría los hacía sentir mal ante las malas caras del resto. Lupin, que había pasado la noche en la sala multipropósito, tenía unas ojeras que indicaban que no había podido pegar un ojo. Sophie parecía a punto de devolver lo poco que había podido tragar en el desayuno, mientras que Sirius aparentaba se un perro rabioso que ladraba a quien osara cruzarse por delante.

-Qué vamos a hacer?-preguntó James en un susurró a Lily, luego de alcanzarla antes de entrar en la clase de Historia de la Magia de aquel día Lunes.

-Podríamos encerrarlos en una habitación con escrégutos de cola explosiva... a los tres-dijo Lily molesta, pues minutos antes Sirius se había descargado con ella-Viste lo que me dijo tu amigo?!

James solo asistió con la cabeza mientras la seguía dentro de la sala y escuchaba como ella recriminaba contra Sirius. Sophie se había sentido muy mal como para asistir a clases, había partido a la enfermería en busca de un analgésico que aliviara el fuerte dolor de cabeza con el que había despertado.

-Estás segura de que estará bien?-dijo Peter al alcanzar a la pareja.

-Eso creo...-dijo Lily notablemente preocupada. Había querido acompañarla pero ella se había negado-Dónde dejaste a Lupin?.

-Dijo que debía recoger unos libros en la biblioteca-Se encogió de hombros.

-Tenemos que hacer algo-dijo de repente Lily, mientras James se sentaba en el pupitre delante de ella.

-A que te refieres?-preguntó el chico. Petes se sentó delante de James.

-Tenemos que hacer que esos tres se arreglen-aclaró Lily. Tenía el rostro serio y parecía que su cerebro trabajaba a toda maquina ideando un plan.

-Crees que será conveniente?-preguntó no muy seguro Peter-Quizá no deberíamos...

-Lily tiene razón-interrumpió James-¡¡Lupin y Sirius no pueden estar peleados!!

-Dímelo a mi-Dijo Peter con una mueca de desagrado-Pero es peor que tú estés molesto con Sirius...

-Alguna ves a pasado?-preguntó Lily con curiosidad.

-No, jamás logran pelearse por más de una clase-Repuso Peter encogiéndose de hombros.

-Ejem...-dijo James, había estado mirando a Peter y se giró para ver a la pelirroja-Podríamos dejar de hablar de mí y volver al tema central?

-Tienes razón... qué hacemos?!

o.o.o.o

Sirius se paseaba por uno de los desiertos pasillos del colegio. Necesitaba tiempo y espacio para poder pensar. Todo lo que había pasado la noche anterior era un trago muy amargo que se rehusaba a tragar. Si hubiese sido otra persona toda la situación abría sido graciosa y a las pocas horas se le habría olvidado, pero era alguien tan cercano... Remus Lupin, el chico que desde el primer año en Hogwarts conocía. Era una pesadilla, un sueño demasiado malo como para creerlo verdadero. Simplemente, su mente quería expulsar esa idea y convencerse de que las cosas no habían sucedido.

-Diablos!-Golpeó fuertemente sobre una pared. Le dolía, sentía una opresión horrible mientras cargaba con lo que el consideraba el peor de los pecados. Por un momento sintió un asco terrible en él, una repulsión por su persona.

-No ha sido tu culpa-dijo una voz a su espalda. Sirius se giró rápidamente. Allí, parado a unos metros de él se encontraba Lupin, pálido como siempre y con su mirar tranquilo.

-Déjame-dijo el pelinegro con desprecio.

-Entiende que no ha sido tu responsabilidad-Lupin hablaba con tranquilidad, pero al mismo tiempo intentando que cada palabra fuera la adecuada.

-Cómo puede decir eso?!-dijo Sirius elevando la voz. Tenía rabia, pero con el mismo, por no haber sido más inteligente y notar las cosas antes.

-Olvídalo!

-No puedo! Ella era tu novia, yo... –Sirius levantó las manos sin encontrar las palabras precisas.

-Si yo no te acusé de nada, por qué te mortificas?-Remus avanzó con fuerza hasta él. Lo tomó de un brazo obligándolo a mirarlo a la cara. Sirius se corrió de un solo golpe.

-Me siento pésimo-dijo Sirius con voz ronca-siempre te has portado estupendo conmigo y yo te pago de esta forma. Eres como mi hermano, tú y James son las personas que más me importan y yo te traicioné!

-Pero no fue conciente!-Exclamó Lupin alzando la voz. Sirius lo miró a los ojos-entiende que no fue tu culpa. Tú no sabías que ella era mi novia, no había forma de que lo supieras. Me encargué que nadie se enterara. Ahora me doy cuenta que fue peor...-Lupin negó con la cabeza-Solo empeora las cosas el que tu te sientas mal. Ya pasó y no podemos hacer algo para arreglarlo, es pasado!

-Pasado?-Sirius alzó una ceja-Te guardaste esto durante meses. Si ella no me lo hubiese dicho jamás me habría enterado! Por qué?!

-Qué importa!!

-A mi me importa! Dime!! Explícame!

-Ya basta!!-Dijo Lupin con enojo-Todo esto no debió haber pasado. Mi relación con ella fue un error y me alegro de haberme dado cuenta de la clase de persona que era. Lo que no quiero es perder un amigo por eso!

-Solo dime por qué razón nunca nos dijiste...

-Bastará para que volvamos a ser como antes?

-Sí...-Sirius habló con voz fuerte y clara. Lupin se decidió.

-De acuerdo...-metió las manos en los bolsillos-Tenía miedo. No quería que ella supiera que me transformaba una vez al mes en lobo, y el publicar que salía con Sophie significaba una posibilidad de riesgo que yo no estaba dispuesto a correr.

-Creías que James, Peter o yo podríamos decirle que eras un hombre lobo?-Sirius se cruzó de brazos mientras lo miraba irritado.

-No, pero otra persona podría haberlo hecho...

-Nadie más lo sabe!!-Exclamó Sirius. Lupin sonrió tristemente...Sirius lo miró sin entender. "No, no podía ser"

-Robert Rigby-Dijo Lupin con una mirada significativa.

o.o.o.o

-Esto te sentará mejor

-Gracias...

-Estás pálida, querida. Segura que solo te duele la cabeza?

-Sí, estaré bien con esto.

-Al menos descansa un poco. Yo estaré en la oficina.

Madame Pomfrey cerró la puerta de su despacho con delicadeza, dejando a Sophie sentada sobre una camilla al final de la enfermería. Tragó de un solo sorbo la pócima y sintió un calor recorriendo su garganta. Se dejó caer en la cama esperando que surgiera algún efecto...

-Sophie?-Una voz de hombre resonó en toda la enfermería. La chica alzó la cabeza. A unos metros de distancia estaba un chico de pelo rubio y ojos de un profundo azul. Era delgado y mostraba un cuerpo de atleta, que su alta figura imponía.

-Robert?-preguntó la ojos pardos. Vio como el chico ponía en su rostro una seductora sonrisa-Robert!!!

Olvidando que se sentía morir, se levantó de la camilla de un salto. Corrió hacía él con los brazos extendidos. Él la abrazó con fuerza, capturando su cintura y aprisionándola muy cerca de él. Aspiró su aroma...

-Escuché por allí que habías vuelto. Te busqué por todas partes...

-Oh!! Te extrañé tanto!!

-Dime lo a mí!-la separó de él uno centímetro para mirarla a la cara-Estás más hermosa que nunca.

-Gracias!-dijo Sophie mientras lo rodeaba nuevamente con sus brazos.

o.o.o.o

-Cómo se enteró?

-Son amigos, supongo que ella le dijo que sentía por mí algo. Cuando comenzaron nuestras citas, el debía sospechar que algo pasaba... Un día, cuando me iba a la casa de los gritos él me siguió... Me enteré después, obviamente. Nunca dijo que le diría a Sophie, pero no quería correr ese peligro.

-Otra cosa que te guardaste-Dijo Sirius con enojo-de todas formas... POR QUÉ A NOSOTROS NO NOS DIJISTE?!

-esta bien!-admitió Lupin-quizá en esa parte me equivoqué. Debería haber dicho que estaba saliendo con Sophie. Pero ya no lo hice.

-La próxima vez lo harás?-Sirius lo miraba con los ojos entornados. Lupin sonrió abiertamente. Por fin la tensión había acabado, lo podía sentir.

-Por supuesto!-dijo con una voz firme, segura. Sirius sonrió y lo abrazó.

-Eso espero, de lo contrario te entierro junto a tres escrégutos...

Lupin lo miró frunciendo el entrecejo. Sirius rió... Aunque se sentía culpable, todo había sido aclarado. Además, nunca acabaría la amistad por una mujer... Nunca...

-Ahora, lo que vamos a ser-dijo Sirius adquiriendo su habitual forma de ser-es acabar con ese idiota de Robert Rigby... Lo torturaré hasta más no poder-dijo la última parte disfrutando cada silaba.


Hola!! Me demoré un poco en la actualización de este capítulo, lo siento mucho. He tenido algunos problemas pero aquí esta.´

Muchas gracias a todos los reviews, como digo siempre "son mi gran motivación para escribir". Además, muchas gracias a todos los que no dejan mensajer pero que sí siguen la historia.

Muchos saludos a todos!