Basado en las novelas de J.K. Rowling.

Nacer por ti, Morir por él

Capítulo veintiuno: "Bienvenida a Hogwarts"

Por Jane.Camui

-Me traicionaste...

Sí, era una traición. Una traición hacia sus sentimientos, hacia lo que ella pensaba de él y hacia sus recuerdos, porque por un segundo, ella pensó que todas las memorias que guardaba de ellos juntos, no eran más que mentiras...

-No quiero que pienses eso...-dijo James abriendo la puerta con brusquedad.

Lily se sobresalto tanto que estuvo apunto de caer. James la atrapó en el acto. Lily, al sentir el contacto lo miró a los ojos... se mordió el labio... no, no podía dejar que esto llegara a más.

Se levantó y con rapidez pasó al lado de él. No iba a dejar que el la engañara nuevamente, no iba a permitir que sus sentimientos le jugaran una mala pasada otra vez. Pero James, que estaba dispuesto a todo, la tomó por el brazo. Lily sintió la suave pero posesiva acción.

-Escúchame-fue más una orden que un pedido.

-No tengo nada que escuchar Potter-y se giró, aun sabiendo que era peligroso, aun estando conciente que con solo mirarlo podía perder la fuerza que necesitaba para renunciar definitivamente a él-Ya he oído suficiente.

-Por una maldita vez en tu vida-Susurró James aferrándola con más fuerza-Hazle caso a tu corazón...

-Cómo quieres que le haga caso a mi corazón?!-gritó la chica exasperada-Cómo? Si la última vez que lo hice me heriste. James, por qué me hiciste eso? Por qué me mentiste? Por qué tenías que engañarme de esa manera?

-Porque tú y tu estúpida razón no me dejaban tranquilo!-le gritó James de vuelta-Porque te amo más que mi propia vida... Porque no puedo imaginar una vida sin ti... Porque a pesar de que intenté dejar de quererte no puedo, porque aunque piense en otra chica, tu sonrisa, tus ojos, tus gestos siempre vuelven a mi mente, porque cada mañana, cuando me levanto, deseo besarte con locura y cuando por fin te veo, me doy cuenta de que sobre todas las cosas quiero hacerte feliz...

Lily sintió ganas de abrazarle, de besarle... ¡pero no! Cerró los ojos con fuerza y rabia. Dos pequeñas lágrimas se resbalaron por su mejilla.

-Ya basta, no te creo nada-dijo finalmente abriendo los ojos pero evitando mirarlo a los ojos. Con fuerza se libró de James y corrió fuera del baño hasta llegar a la torre Gryffindor, donde se dejó caer en su cama y lloró sin importarle despertar al resto de las chicas. Sophie se levantó de su cama y se acercó a su amiga a la cual dio pequeñas caricias en la cabeza. El resto de las muchachas también se despertaron y contemplaron con una mezcla de sorpresa y pena a la joven Lily Evans.

o.o.o.o

Tocó dos veces el despacho del profesor Dumbledore. A su lado, la profesora McGonagall la miraba de vez en cuando tragándose todo lo que deseaba decir, preguntar y reprender. Incluso ella misma quería poder decir unas cuantas cosas, pero la verdad era que tenía en mente cosas mucho más importantes: estaba ansiosa.

-Adelante-dijo la voz de profesor.

Ambas mujeres entraron, una después de otra al gran despacho del director. El hombre se encontraba sentado y miraba a la recién llegada con una reluciente sonrisa. La chica se quitó la capucha que había estado ocultando su rostro y escuchó sin sorprenderse a la profesora McGonagall dar un grito ahogado.

-Pero...!!-exclamó no creyendo lo que sus ojos veían.

-Bienvenida nuevamente-dijo el profesor Dumbledore indicándole una silla delante de su escritorio. La chica sonrió sinceramente y se sentó donde le profesor le decía-me alegra que estés bien.

-Yo también me alegro de estar bien-dijo la chica sin dejar de sonreír.

-Pero Dumbledore-dijo la profesora McGonagall sentándose en una silla-Pero ella... ella...

-Lo sé, a veces yo también me sorprendo al mirarme en el espejo.

-Es una larga historia, Minerva. Te lo explico luego. Por ahora me gustaría que fueras por el señor Lupin.

Minerva McGonagall en todos sus años como profesora jamás había sentido tanto asombro como aquella vez. Asistió con la cabeza y salió del despacho, sin entender que estaba pasando.

-Siento mucho que hayas tenido que pasar por eso-dijo Dumbledore y su rostro se volvió serio. Ella negó con la cabeza, sin apartar la sonrisa de su rostro, aunque se había vuelto un poco más débil.

-Lo importante es que ahora puedo volver...-dijo la chica-aunque lamento que haya ocurrido tantas cosas...

-Te refieres a la muerte de los Evans?-preguntó el profesor. Ella asistió y en esos momentos su sonrisa se borró lentamente.

-Lo que más deseo es poder...-pero no supo que decir. Sentía que las palabras no bastaban... era tan difícil cuando los sentimientos estaba de por medio.

-Creo que es mejor que vayas a descansar. Luego de hablar con el señor Lupin dispondrás de una habitación donde podrás reposar. Ha sido un largo viaje-La chica asistió-y dentro de algunas horas te reunirás con...

-Estoy ansiosa!-interrumpió la pelinegra. Dumbledore rió.

-Espero que la experiencia no te haya hecho cambiar. Tengo recuerdos muy positivos de ti. Siempre pensé que eras una persona encantadora y muy dulce, pero sobre todo con pensamientos realmente espectaculares sobre sus sentimientos que lograban convencer al más duro de corazón.

-No, al contrario. No he cambiado-dijo la chica con aquella voz suave que siempre utilizaba-me ha servido mucho. Es maravilloso, por ejemplo, cuando siento el roció en mi rostro o cuando el viento juega con mi cabello. Durante todo ese tiempo, aprendí a valorar los pequeños detalles en la vida.

Dumbledore se sintió satisfecho y la verdad, no esperaba menos de una Gryffindor. La puerta sonó y la profesora McGonagall entró con Remus Lupin. La chica no se giró, sabía que él estaba detrás de ella y aunque quería verlo, se contuvo.

-Siento mucho haberlo despertado señor Lupin, pero me pareció que usted era la persona indicada-Lupin que se encontraba en pijama y una bata lo miró mientras asistía con la cabeza. Solo había alcanzado a dormir media hora.

-No se preocupe profesor-dijo el chico.

-Bien! Hará falta una silla-el director de Hogwarts parecía encantado. Con un movimiento de la varita una butaca apareció al lado de las otras dos. Lupin se fijó en la persona de largo cabello negro sentada frente a Dumbledore. La chica no parecía dar señales de movimiento alguno.

-Tome asiento Profesora, Remus.

Pero cuando se disponía a hacerlo unos ojos azules se posaron sobre los suyos. Se quedó parado mirando a la chica. No lo podía creer. Negó con la cabeza incapaz de emitir sonido alguno. Aquella sonrisa, aquellos ojos azules, aquel flequillo... No, era imposible.

o.o.o.o

Ya había amanecido y dentro de la habitación de las chicas Sophie y Lily eran las únicas que quedaban.

-Irás a clase?

-Sí. Me daré un baño rápido... ya te alcanzo.

-Si no puedes, no lo hagas amiga.

-No te preocupes, Sophie. No quiero escapar.

-Estarás bien?

Lily no supo que responder. ¿Estaría bien? Sentía que el alma se le rasgaba en dolorosas partes, pero ella no podía dejar de hacer su vida diaria. Claro que quería quedarse en cama y mirar el techo, pero no iba a conseguir absolutamente nada. En cambio, en clases al menos podría distraerse un poco.

-Sí, esteré bien.

-No has dormido nada... por qué no te quedas aunque sea la primera hora? Descansa, no te hace bien.

-Pero...

-Duerme! Ya verás como después te sientes un poco mejor.

Lily la pensó durante unos segundos, y finalmente asistió.

-Pero de todas formas me daré un baño.

-Sí. Y no te preocupes por la profesor, ya le digo yo que te encuentras agripada.

-Mi tarea...

-Sí, lo sé. En tu bolso. Nos vemos en unas horas.

-Gracias...-dijo Lily. Sophie le regaló una sonrisa y salió de la habitación dejando a la pelirroja completamente sola.

-Cómo está?-preguntó alguien detrás de ella.

-No muy bien-admitió a Sirius-Solo dejó de llorar hace algunos minutos. Se siente... traicionada. Le he dicho que se quede la primera hora para dormir. Espero que cuando esté un poco descansada pueda sentirse mejor. ¿y James?

-Aun no vuelve...

-No?!

Sirius negó con la cabeza. Sophie vio, en sus ojos, aquel fuego característico de Sirius cuando estaba muy molesto. Sus ojos grises se habían vuelto oscuros...

-Irás a buscarlo?-Preguntó Sophie.

Sirius negó con la cabeza nuevamente. Estaba preocupado, muy preocupado, pero sabía que su amigo necesitaba estar solo. Su presencia lo único que haría sería irritarlo. En ese aspecto se parecían mucho. En momentos difíciles, la soledad era la mejor amiga.

-Iré por el desayuno-dijo finalmente, aunque no estaba muy seguro de poder comer.

Sophie lo dudó durante unos segundos, se le había ocurrido algo, pero no creía que fuera capaz de preguntar... ¿Pero que tenía por perder?

-Puedo ir contigo?

El chico la miró durante sin cambiar su expresión. Y no respondió. Caminó hasta el retrato de la dama gorda...

-Vamos, no te quedes atrás-le dijo Sirius haciendo una espacio para que ella pasara.

o.o.o.o

Lupin había escuchado todo atentamente, pero sorprendido y durante toda la conversación no había sido capaz de quitar los ojos de esa chica. Quería estar seguro de que lo que veía no era un espejismo, quería tener la certeza de que ella estaba sentada a su lado y quería comprender, al mismo tiempo, porque ella estaba allí. Pero a pesar de todas las explicaciones, ella parecía la misma de antes... tan dulce y mirar tan cálido.

-Necesitamos su palabra de que ella puede contar con usted-dijo el profesor Dumbledore al finalizar toda explicación.

Lupin no supo que responder. Era hasta tal punto de fantástico que incluso los sueños tenían más realidad que aquello. Pero al ver sus ojos una vez más, comprendió que ella no era un fantasma, ni mucho menos un recuerdo. Ella estaba junto a él, sonriendo como siempre hacia.

-Por supuesto-dijo Remus con decisión

Dumbledore se mostró complacido. Se levantó y miró a la chica con orgullo. Estaba orgulloso de la alumna y de la mujer. Porque como Gryffindor había mostrado la valentía que se esperaba, la fuerza para afrontar lo que ocurrió y como mujer, como mujer se necesitaba la sensibilidad y el entendimiento para sobrevivir.

-Podrán conversar en el cuarto que hemos preparado para usted. Aunque esta noche usted dormirá en la torre Gryffindor-la chica sonrió ampliamente.

-Es lo que más deseo, Profesor Dumbledore.

-Entonces, Bienvenida a Hogwarts nuevamente Annie.

o.o.o.o

Lupin no podía dejar de mirarla. Annie parecía entretenida ante la reacción del chico y cuando se quedaron a solas en la pequeña habitación ella lo abrazó con fuerza. Así le demostraba lo mucho que lo había extrañado y también, le dejaba claro que aquello no era una fantasía.

-Annie... Ann...-dijo Remus rodeándola con los brazos.

La pelinegra sintió un pequeño gemido e intensificó el contacto. Durante todo el tiempo que se tuvo que mantener oculta, aquel momento había sido el más anhelado por ella. Abrazar a sus amigos... cuanto había sufrido y llorado porque los tenía lejos, pero cuando llegaban esos momentos de depresión, se obligaba a reconfortarse pensando que estaba oculta precisamente para eso, para poder verlos y decirles los mucho que los había extrañado.

-Remus-dijo con su dulce voz-Ay, Dios. Cuanto te extrañé.

-Pensé qué...-pero lo calló con un pequeño beso en la mejilla.

-Sé lo que pensaste, Remus. Era la idea. Y te ruego que no me mires con esos ojos. No sabes lo mal que lo pase. Durante meses solo tenía la certeza de que yo estaba viva y cuando me llegó la noticia de la muerte de los Evans... Dios, te mueres de las ganas que tuve de correr y estar con mi amiga, pero no podía. Adolf se había propuesto ocuparme como arma...

-Y ahora?-preguntó el chico preocupado.

-Ahora sigue igual, pero Dumbledore había decidido que era momento de volver. En realidad mi escondite ya no era seguro. Y creo que aquí me necesitan...

-Así que de ahora en adelante serás mi prima...

-Así es... De ahora en adelante soy Megaera Lupin.

Annie levantó la pequeña poción y la observó. Se la había pasado Dumbledore asegurándole que el efecto no era permanente. Debía tomarlo por las mañanas y a la media noche ella volvería a tener su aspecto normal.

-Te la tomarás ahora?-preguntó el chico sin soltar a Annie.

-Creo que sí, estoy ansiosa por ver el castillo.

Annie se quedó mirando a Lupin que también la observaba atentamente. Le dio un dulce beso en la mejilla, prometiéndose a si misma que lo besaría cada vez que lo viera.

o.o.o.o

-Señor Black-dijo la profesora McGonagall. Sirius se detuvo y a su lado, Sophie también. Habían acabado con el desayuno y ahora se dirigían a la sala gryffindor. La primera hora la tenían libre.

-Qué?-dijo Sirius sin importarle su tono de voz. A su lado, Sophie le dio un pequeño golpe en el costado-Qué desea Profesora?-se corrigió.

-Dónde está Potter?-preguntó la mujer. Sophie notó que tenía los labios crispados, algo que no avecinaba nada bueno.

-No lo sé-gruño Sirius. La profesora alzó una ceja-es verdad!-admitió el chico-no tengo idea de donde se metió, pero si lo llega a encontrar dígale que no olvide que tiene amigos...

-Qué?!

-Lo siento profesora-intervino Sophie-Pero hubo un pequeño...

-Grandote-dijo Sirius por atrás

-...problema. Y James desapareció. La verdad es que estamos un poco preocupados, pero tenemos la certeza de que aparecerá.

-Pues lamento informarles que el señor Potter está castigado y creo que ahora si que se pasó con la broma.

-Qué hizo?!-preguntó Sophie deteniendo a Sirius.

-Le hecho un encantamiento petrificante al señor Filch-terminó

Y se marchó. Seguramente seguiría buscando a James...

-Maldición!-dijo Sirius.

-Tranquilo. Todo se va a solucionar.

-Esto es mi culpa!!

-No, claro que no!-dijo Sophie-tú no tienes nada que ver.

-Fue idea mía, Sophie!.

-Escucha!-Dijo Sophie exasperada-no sacas nada con echarte la culpa. Lo que hay que hacer es esperar. Ya verás como el tiempo lo soluciona todo.

-Ja, Por favor-dijo Sirius incrédulo-no creo que tú tengas cara para decirme eso.

-Por qué?!-exclamó Sophie poniendo sus manos en la cintura-Yo ya... yo ya renuncié a Remus.

A Sirius no se le escapó el tono triste de su voz y sintiéndose peor que antes la empujó levemente para que se marcharan.

Ninguno de ellos se dio cuenta de que en la esquina del pasillo un muchacho de pelo rubio seguía con la miraba a Sophie.

Robert esbozó una pequeña sonrisa. "Yo ya renuncié a Remus".

o.o.o.o

Lupin rió ante la cara que puso Annie al ver su nuevo aspecto.

-Debe ser una broma!-exclamó negando con la cabeza.

-A mi me parece que...

-No, Remus. A ti no te parece nada-lo interrumpió la chica no queriendo escuchar lo que él le iba a decir.

Se miró una vez más delante del espejo. Remus se acercó por atrás y apoyándose en su hombro observó el reflejo de ambos.

-Vamos, no está tan mal-le dijo sonriendo.

Annie no podía creer que Dumbledore hubiese hecho aquello con ella. Tenía el pelo rubio platinado largo y completamente crespo. Su piel blanca aun se conservaba, pero ahora tenía pequeñas pecas y sus ojos eran un perfecto color dorado. Claro, el aspecto de su rostro no le molestaba, al contrario. Pero cuando se miraba el cuerpo...

-No, no, no-dijo una vez más mientras sentía que necesitaría una túnica más grande.

-No puedo creer que ese aspecto tendría yo si hubiese nacido mujer...-pensó Lupin en voz alta-Sirius no me habría dejado tranquilo.

Annie, al escuchar sus palabras le dio un pequeño golpe de reproche, pero rió. Ella también pensaba lo mismo.

-Soy como esas mujeres que aparecen en las revistas muggles con ropas diminutas-exclamó desabrochando la túnica.

-No es necesario que busques otra, eso se arregla con un hechizo-dijo Lupin apuntando a la chica en el lugar particular donde le apretaba la túnica y blusa.

-Ya deja de mirar!!-le dijo Annie tapándose-has el hechizo antes de que decida que no eres capaz de hacerlo.

-y qué si no? Irás desnuda por los pasillos?-Lupin alzó una ceja mientras...

-No! Ni se te ocurra imaginarlo!

-Anda, Annie... no es tu cuerpo...

-Pero aun así es horrible... estoy acostumbrada a mis...-hizo un gesto delante de sus pechos-pero estas son enormes!

-Ay!!-Lupin la abrazó, pero la carcajada que se le escapo hizo que Annie soltara un gemido-ahora "estás" muy grande, ya no te puedo abrazar bien...

Annie sonrió al mismo tiempo que intentaba poner cara de indignación.

-Y el hechizo?!-preguntó cruzándose de brazos. Lupin se enderezó y con la varita apuntó la túnica de la chica, pronunció unas palabras que Annie no alcanzó a entender y sintió como las prendas se hacían más grandes-Gracias-dijo mientras se giraba hacia el espejo.

-Estás despampanante!-dijo Lupin controlando la risa-pero me gusta más tu figura normal.

Annie sonrió acostumbrada a los halagos del chico. No por nada eran mejores amigos.

"Había escuchado un grito. James, Sirius, Peter y él corrieron a través del pasillo mientras reían abiertamente.

-Esperen...-dijo de repente Remus-él grito no tenía que ser más ronco?

James lo pensó durante unos segundos y Sirius hizo una mueca. Peter se rascó la cabeza con nerviosismo.

-Uh!-dijo James al ver a una chica aparecer al otro lado del pasillo. Estaba cubierta, de pies a cabeza de una sustancia lo suficientemente asquerosa y mal oliente como para que alguien se dignara a acercarse.

-Quien?-preguntó Sirius sonriendo.

-Está en nuestro curso-dijo Peter tratando de recordar su nombre-Lucía... Luana... Ana María

-Qué bruja podría llamarse Ana María?!-preguntó James mientras la niña intentaba quitarse la sustancia.

-Espero que ninguna-apuntó Sirius.

-Tenemos que disculparnos

-Recuérdame por qué somos amigo de Remus-pidió Sirius a James.

-Porque en el fondo es igual a nosotros-le respondió su amigo.

-Se supone que la broma era para ese chico de pelo grasiento, no para ella-dijo Lupin.

-Está bien, está bien...-dijeron los otros tres.

La chica estaba parada incapaz de moverse. Cuando se acercaron a ella, Sirius, James y Peter fruncieron el entrecejo. Era realmente asqueroso.

-De donde sacaste eso?-preguntó Sirius a Remus.

-Créeme que es mejor no saberlo.

-Ustedes fueron?!-preguntó la niña. Tenía unos preciosos ojos azules y el pelo corto.

-Lo sentimos mucho, no era para ti- Sirius se tapa la nariz con la túnica mientras hablaba.

-Creíamos que eras otra persona-dijo Remus aguantando el asco.

-Si me ayudan a deshacerme de esto, los perdono-había sido la cálida respuesta. Luego les había dedicado una sonrisa a la cual ninguno de los chicos se pudo oponer"

-Esa fue la primera vez que hablamos.

-Sí, lo recuerdo perfectamente. Créeme que aun siento el olor a pescado a veces...

-Por qué no nos mataste?-Ante la pregunta Annie rió.

-Y que sacaba?! Yo ya estaba empapada y más me valía ayuda para quitarme eso. Si ustedes ya se habían disculpado. Era lo que a mi me bastaba.

-Qué linda eres-Lupin la abrazó por atrás aprisionando su cintura-Por Merlín! Estoy tan feliz de tenerte de vuelta!

o.o.o.o

James miró una vez más el lago antes de emprender el camino de vuelta al castillo. Había perdido una clase y seguramente algún profesor lo andaba buscando.

-Potter!!-El grito de la profesora McGonagall le llegó alto y claro-Sígame!

-Sí, profesora-dijo sin ánimos.

Siguió a la mujer hasta llegar delante del despacho del profesor Dumbledore. Esta estaba tan molesta que no era capaz de decirle algo. Al parecer, el castigo se lo daría el mismísimo director de Hogwarts.

-Adelante-dijo el director.

Los ojos del hombre se detuvieron e inspeccionaron atentamente al chico. Directo a los ojos. James, bajó la miraba y se sentó sin que nadie lo invitase a hacerlo. Ya que lo iban a castigar, al menos que estuviese cómodo.

-Déjenos solos Minerva, por favor.

-Recuerde Dumbledore, que me debe una explicación...

-Lo sé, cuando termine con James hablamos.

La puerta se cerró detrás de James. Se apoyó en el respaldo de su silla y esperó su sentencia. La verdad, era que poco le importaba.

-Le he escrito a tus padres-dijo el director sin dejar de observarlo a través de sus anteojos de media luna. James se encogió de hombros. "¿Y qué?" pensó.

-Yo lo hago cada semana...-le respondió.

-Por qué lo hiciste James?.

James se sacudió la cabeza y Dumbledore pudo ver su puño. Una gran herida dejaba ver carne al rojo vivo. El director extendió la mano y el chico comprendió que le estaba pidiendo que le mostrara.

-Me caí-mintió. Dumbledore lo miró alzando levemente una ceja.

-Ambos sabemos que eso no es verdad. Qué es lo que te preocupa James?-James dejó salir una risa irónica. ¿Qué le preocupaba? Le preocupaba una chica colorina, le preocupaba no poder besarla nunca más, le preocupaba su indiferencia, le preocupaba perderla, le preocupaba no sentirla cerca de él, le preocupaba el hecho de que jamás le volvería a sonreír, le preocupaban sus lágrimas, le preocupa su mirada cargada de ira, le preocupaban sus palabras...

-Nada-mintió rehuyendo los ojos del director.

-Entonces explícame que pasó con el señor Filch.

-Lo petrifiqué...

-Por qué?.

-No creo que importe la razón ¿verdad¿Por qué no nos ahorramos todo esto y me da mi castigo de una buena vez?-dijo James cansado de aquella conversación.

o.o.o.o

-La gente me mira...

-Obvio, yo también lo haría.

-Remus! Ya basta con las bromas!

-de acuerdo, de acuerdo!-pero observó a la chica con su largo pelo rubio crespo y sonrió.

-Ya te diste cuenta de que vas con pijama?-preguntó la chica risueña.

-Sí, por eso creo que deberíamos ir más rápido. La verdad es que no acostumbro ir a clases con esto...-dijo apuntando su bata.

-Mira!!-dijo de repente deteniéndose. Lupin se detuvo con ella, asustado-Es... es...

-Sophie-la ayudó Lupin.

-Sí!!!-Dijo la chica tapándose la boca, emocionada.

-No creo que sea bueno que le digas la verdad ahora en medio del pasillo-dijo Lupin corriendo el rostro.

-Es Sirius?-preguntó Annie aumentando su emoción. Y eh ahí la razón de porque Remus había corrido el rostro.

-Vamos a la torre Gryffindor primero ¿si?-pidió Lupin viendo como unas niñas lo quedaban mirando.

Annie, a regañadientes, asistió con la cabeza. Pero al ver que un chico la observaba con la boca abierta decidió que era mejor desaparecer de allí.

Llegaron a la torre leona sin problemas. Annie parecía una niña de cumpleaños, se maravillaba como si fuera su primera vez en el colegio de magia y hechicería.

-Lo siento-se disculpo antes de entrar-pero hace meses que no estaba aquí y a veces pensaba que jamás volvería.

Lupin la tomó de la mano y la acercó a él. La abrazó una vez más tratando de reconfortarla.

-Ya olvídalo... ya estamos juntos-dijo él cerrando los ojos y dejándose abrazar también por la chica.

-Es ella?-dijo una voz femenina detrás de él. Sirius miraba anonadado la escena, mientras que Sophie apretaba con fuerza su mochila-ella es la chica de la que estás enamorado?

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Sorpresaa!! )

Hahahaha... un capítulo que me encanta! Sí, sé que son muchas cosas en un solo capítulo pero es el inicio para cosas nuevas!!

Estoy de vuelta en Chilee!! Feliz y disfrutando de todos que me regalonean! En mi casaaa, en todas partes!

Mañana comienzo la Universidad y bueno... puede que tenga menos tiempo, pero no se preocupen porque trataré de no defraudarlos!

Muchas gracias por los Reviews!

Nos vemos en el próximo capítulo!