Historia basada en las novelas de J.K. Rowling.

Nacer por ti, morir por él.

Capítulo Veintidós: "lo que me salvó"

Por Jane.Camui

-Sophie!-exclamó Remus-qué haces aquí?

Pero antes de que alguien pudiera responder, el retrato de la dama gorda se abrió y una chica pelirroja salió con el uniforme de Gryffindor.

Fue en ese momento cuando Annie soltó un grito de sorpresa y pequeñas lágrimas inundaron sus ojos. Y antes de que alguien le preguntara que le pasaba, unos pasos se detuvieron junto al grupo. James venía apretando un pergamino y cuando vio a la chica pelirroja endureció su rostro. Lily se limitó a mirar hacia otro lado.

-Lindo, tenemos reunión en el pasillo?-dijo Peter que había salido de quien sabe donde. Todos se quedaron callados. James mirando a cierta pelirroja, Lupin suspirando mientras sentía los ojos de Sophie clavados en él. Y Annie, Annie miraba con emoción a Lily que se sentía completamente confundida.

-Qué pasa?-preguntó Peter-Lunático, por qué estas usando pijama?

Y todas las miradas, excepto Annie, se fijaron en Remus.

-No entiendo-exclamó Sirius entrecerrando los ojos.

-Muy bien-decidió Lupin. Tomó la mano de Annie que no podía moverse-Es el momento, cariño.

-Cariño?!-dijo Sophie al borde de la histeria.

-Cariño?!-exclamó Sirius-Cuando tiempo estuve inconciente?...

-Seguramente el mismo tiempo que yo-le respondió Peter.

-Todos a la sala multipropósito.

-Quienes son todos?-preguntó James con voz neutra. Lily observó que su mano derecha estaba vendada.

-Pues todos!

-Incluyendo a... quien es ella?-preguntó Sirius.

-A la sala multipropósito!-repitió con paciencia Lupin.

-No pienso!!-dijo Sophie no muy segura de porque reaccionaba de es forma. ¿No era que ya había renunciado a Lupin¿No era que iban a ser amigos?

-No vale la pena, Sophie-dijo Lily parándose al lado de su amiga-Vámonos!

-Qué?!-dijo Annie-No! No se pueden ir!!

-Disculpa?!-dijo Sophie indignada.

-Alto!!-gritó Lupin-quieren dejar discutir y hacerme caso?!!

-Por qué deberíamos?!-La voz de Lily salió cargada de fiereza.

-Solo háganlo!-les exigió Remus

-Por favor...-pidió en voz suave Annie. Lily la miró atentamente frunciendo el entrecejo.

-Me niego!!-dijo Sophie cruzándose de brazos.

-Por qué?!-quiso saber Annie.

-No vas a ser descarada!-vociferó Sophie casi abalanzándose sobre ella. Annie no entendía nada. Solo quería poder hablar con sus amigos, pero sobre todo con Lily. Era la que más importaba en ese momento.

-Lunático-inquirió Sirius. Lupin se maldijo, el todo de Sirius no traía nada bueno-Nos sigues ocultando cosas.

-No, no oculto nada. Estoy tratando de decirles...-pero se vio interrumpido.

-Ya me cansé-exclamó James dispuesto a entrar en la sala común.

-ALTO!!-gritó Annie. Lupin la miró con sorpresa. Por primera vez en su vida la veía molesta. Todo el mundo se detuvo. James a escasos centímetros del retrato de la dama gorda, Sirius fulminando con la mirada a Remus, Peter rascándose la cabeza sin entender y Sophie y Lily dispuesta a marcharse por el pasillo-Por favor...-dijo volviendo a su tono normal de voz.

-Vamos a la sala multipropósito¿si?-rogó Lupin.

Aunque todos lo miraron con desconfianza, los siguieron hasta el cuarto mágico. Cuando entraron esta se había trasformado en una acogedora sala. Tenía grandes cojines y sillones cómodos, y en un costado un mesa con comida para picar y refrescante jugo de calabaza. Cada uno se sentó en el lugar que le fuera más placentero y al mismo tiempo más alejado.

-Qué fue lo que pasó?-le preguntó Annie en un susurró a Lupin.

-Es una larga, larga historia-le dijo Remus con tristeza-pero por ahora, hay que dejar clara esta.

Annie asistió con la cabeza y sacando fuerzas de no sabía donde se paró delante de todos los chicos. Lupin la tomó de la mano tratando de transmitirle la energía necesaria. Sophie cerró los ojos. La rubia miró a cada uno de ellos y sintió como su corazón latía cada vez más rápido. "llegó la hora" se dijo a si misma.

-Sé que cuando les cuente la historia que debo relatarles, más de alguno creerá que se trata de una broma cruel. Pero quiero que sepan, antes de que escuchen, que los extrañé como jamás creía que los extrañaría. Quiero que comprendan que no estuvo en mis manos la decisión, pero que fue esto... lo que... lo que me salvó.

Se detuvo y trago una gran bocanada de aire.

Sacó dentro de su bolso una pequeña botellita y con ayuda de Remus la destapó.

Ninguno de los chicos dijo nada. Cada uno tenía una expresión diferente en el rostro. Sirius parecía harto, James aburrido, Peter expectante, Sophie herida y Lily de no entender nada.

-Quien diablos eres?-preguntó de repente Sirius.

-Ya lo sabrás-le dijo Annie. Dumbledore le había dicho que aquella poción podría anular el hechizo de trasformación durante una hora. El director de Hogwarts se la había pasado para que pudiera hablar con sus amigos.

La chica tragó la poción de un solo sorbo. Cerró los ojos y sintió como un frío le llenó cada parte de su cuerpo.

"-Lo siento!! No quise... Yo no sabía...-Dijo nerviosa una chica de pelo castaño.

-No, no!-le dijo la niña de pelo negro corto-está bien!-y le sonrió.

-De verdad no te importa?

-Claro-le respondió de forma amigable-me llamo Annie. ¿Tú?

-Sophie!"

-No puede ser...

"-Sirius!!

-Qué hice?!!

Ante la pregunta Annie rió.

-Nada!-le dijo al mismo tiempo que se detenía a su lado-quería darte las gracias...

-No es necesario-dijo avergonzado Sirius.

-Sí, lo es. Muchas gracias, fuiste muy lindo en ayudarme con Malfoy.

-Ya vez, para eso estoy!

Annie le dedico su sonrisa característica"

-Pero que...?!!

"-No, está mal...

-Bah!! Quien lo dice?!

-El libro. Ves?!

-Ah!!..

-Deja, ya lo hago yo. Estás atrasado.

James miró su reloj. Era cierto. Estaba cinco minutos atrasado para el entrenamiento de Quiddich.

-Estás segura?

-Claro... ve y practica para que ganemos la copa de las casas!!"

-Es imposible!

"-Estás bien, Peter?

-Sí, solo un poco triste.

-Slytherin?

-Sí, siempre igual.

-No te preocupes, ya verás como tu corazón vale mucho más que dos de ellos-Peter sonrió. Annie le peñiscó cariñosamente la mejilla-vas a cenar conmigo?"

-No...

"-Lily?

-Mmmm...?

-Cómo nos hicimos amigas?

-Annie, son las tres de la madrugada! No puedes hacerme esa pregunta mañana?!

-No! Amiga, respóndeme!

Lily alzó la cabeza y miró a Annie que estaba sentada en su cama con cara de desconcierto. Lily tomó una almohada y se fue a acostar junto a su amiga. Pensó durante unos segundos ¿Cómo se habían vuelto tan amigas?...

-La verdad es que no lo sé...-respondió-simplemente fue el destino"

Lily se levantó de su puesto... negó con la cabeza y calló desmayada sobre su gran cojín.

o.o.o.o

Robert Rugby sentado en la sala común de Slytherin tamborileaba los dedos sobre la butaca esperando. Había tomado aquella decisión sin pensarlo dos veces. Estaba desesperado. Detrás de él y mirándolo con desconfianza se encontraba un chico de pelo negro y ojos penetrantes: Severus Snape.

-Qué ocurre, Prince?-preguntó Malfoy al llegar a su lado.

-No me fío de él-declaró.

Lucius Malfoy también observó al Ravenclaw. La verdad era que el tampoco se fiaba mucho del chico, pero se había presentado en el momento preciso. Las ganas que tenía de acabar con Potter y la tropa de idiotas de sus amigos lo estaba superando, y él no quería acabar el curso con las ganas de ver destruidos a los merodeadores.

-Da igual si nos fiamos de él o no...-dijo Lucius poniendo una mano sobre el hombro de Severus-lo importante es que él se fíe de nosotros-y ante aquellas palabras dejó a Snape para acercarse al rubio.

Ambos chicos salieron de la sala común de Slytherin, seguramente buscando un mejor lugar para tratar el tema que a ambos les interesaba.

-Por qué el interés de él de acabar con ellos?-preguntó Bellatrix. La pregunta repentina no sobresalto a Snape. Ya se había dado cuenta que a su lado habían llegado las tres hermanas Black: Bellatrix, Narcisa, y Andrómeda.

-A veces, la gente se obsesiona con pequeños tesoros-dijo Snape.

No quería decir la razón. Sabía que entremedio de las hermanas Black había una traidora, y lo peor, era que no sabía cual de las tres era.

o.o.o.o

Lily abrió los ojos lentamente. De repente le dolía mucho la cabeza. Todo le daba vueltas y no lograba enfocar bien.

-Qué pasó?-preguntó con voz débil. Se aferró a James inconcientemente, como si el simple contacto la ayudara a reconfortarse.

-Te encuentras bien?-preguntó el chico de anteojos. La chica parpadeó un par de veces y se apoyó con más fuerza en el pelinegro. Se sentía tan bien allí...

-Lily-dijo Lupin tomándola de la mano.

-No, por favor-dijo cuando sintió que la separaban del chico-No me dejes...

-Aun está un poco desmayada ¿verdad?-preguntó James sonriendo débilmente.

-Eso parece-dijo Lupin. Remus alzó los ojos como preguntándole a James si debía seguir. Su amigo asistió.

-Es lo mejor-dijo James yendo a sentarse al otro extremo.

-Lily, me estás escuchando?-preguntó Remus.

-Dónde está James?-preguntó la chica.

Remus decidió pasar por alto la última pregunta. Sabía que Lily aun no esta completamente conciente de todo lo que pasaba. La acomodó como pudo sobre uno de los grandes cojines y se arrodilló a su lado.

-Ey-le dijo en un susurro. Lily se había pasado la mano por la cabeza como si esta le fuera a explotar-Sigues conmigo, Lily?

-Sí...-dijo la chica lentamente.

-Recuerdas qué pasó?...

Lily arrugó la frente mientras intentaba averiguar dentro de su cabeza que había pasado...

-Es imposible-susurró Lily.

-No, es verdad...

-Pero...-Se interrumpió cuando sintió que alguien ponía su mano en su hombro. Lily se quedó sin aire, sin movimientos. Todo se detuvo en ese minuto, cuando sus ojos se posaron en los azules de Annie. Esos ojos que ella creía sin vida, esa sonrisa que ella creía desaparecida... Sin pensarlo, se abalanzó sobre su amiga abrazándola con más fuerza de la que en su vida había demostrado. Todo, todo lo que había ocurrido durante ese año se le vino encima, como una tormenta que no deja que el sol ilumine.

-Lo siento-pidió Annie cerrando los ojos con fuerza. Tenía miedo, todo se estaba volviendo tan peligroso y sin quererlo, se involucraba más gente de la necesaria. ¿Cuántas más muertes tendría que haber¿Cuánto sufrimiento más?.

-No lo puedo creer-dijo Sirius al lado de James con la boca abierta. James sonrió a medias. Para él también era sorprendente.

Sophie, que minutos antes parecía en estado de Shock, se levantó y abrazó a las dos chicas mientras lloraba silenciosamente. Annie, sonrió. Miró a Lupin el cual le devolvió el gesto.

o.o.o.o

-Y bien? Qué tienes pensado?

-Nada, lo único que sé es que quiero acabar con Lupin.

Lucius Malfoy ensanchó la sonrisa de satisfacción. Era una delicia. Escuchar esas palabras con el mayor rencor. Se apoyó en un árbol mientras se metía las manos en los bolsillos. Observó a Robert, que tenía los puños apretados.

Sí, el tampoco confiaba en él. Todo habría sido perfecto si no fuera por un pequeño detalle: estaba enamorado y como tal, muchas veces ciego. ¿Cuántas veces Narcisa le había demostrado lo ciego que uno se vuelve con el amor¿Cuentas veces ella le había perdonado sus equivocaciones por muy hirientes que fueran?. Le había gritado, sido infiel e incluso una vez llegó a golpearla en la mejilla, pero allí seguía ella. A su lado, siempre firme y decidida...

-Por qué? Por qué quieres acabar con ese idiota?

-Realmente importa el por qué?!-preguntó exasperado el Ravenclaw.

Lucius lo miró y finalmente negó con la cabeza. No, no importaba la razón. Quizá era más fácil sin más palabras que las necesarias para trazar el plan...

-Y?-Robert esperó la respuesta mientras se alejaba unos pasos del chico.

-Quieres a esa... Sophie se llama?

-Sí, y quiero la cabeza de Remus.

-Esplendido. Yo quiero la de los otros dos.

-Tengo información que podría interesarte-Robert ya no iba a callar más. Ahora sí estaba dispuesto a todo... a todo.

-Ya estoy deseando escucharla-dijo Lucius moviendo la varita mientras hacía aparecer dos butacas en medio de bosque. Aquella podía ser una conversación muy larga.

o.o.o.o

-Cuando recibí el mensaje de mi madre, no podía pensar en otra cosa más que en la desaparición de mi padre. No me importaba si tenía que marcharme al fin del mundo, lo único que deseaba era poder verlo una vez más... por eso no me di cuenta de que se me estaba escapando algo-Annie metió la mano en el bolsillo y sacó la varita, la movió en circulo e inmediatamente un pergamino arrugado calló sobre su palma-la letra-dijo mostrándoselo a los chicos-esta es la letra de mi padre.

-O sea...

-O sea que la sacaron del castillo con mentiras!-dijo Lily levantándose y mirándola con sorpresa.

-Sí. Mi padre creía que de otra forma jamás saldría de aquí. Cuando me encontré con mi madre ella me explicó la verdad.

-Con unas buenas disculpas...

-Sí, Sirius. Con unas buenas disculpas.

"Annie arrugó el papel que no había soltado durante todo el día. Su padre, su padre estaba bien, nunca había desaparecido. Solo le habían mentido para sacarla de Hogwarts.

-Lo siento mucho, hija-dijo la señora Dahl acercándose a su hija. La mujer, alta y delgada tenía los mismo ojos y el mismo pelo que su hija. De hecho, lo único que las diferenciaba era que la madre de Annie tenía veinte años más que ella.

-Por qué?-preguntó Annie sintiendo como su madre le corría el cabello detrás de la oreja.

-Porque de lo contrario, jamás habrías salido, amor. Y no podemos perder el tiempo con discusiones.

Annie se sentó sobre el sillón, pero suspiró aliviada. Al menos su padre se encontraba a salvo.

-Qué está pasando?-preguntó la chica con voz suave.

La señora Dahl se sentó junto a su hija y la miró con dulzura. Aquella chica era su luz... No podía imaginar una vida sin ella. Tanto que había costado que quedara embarazada, tanto que había intentado tener un hijo, pero no importaba cuanto esfuerzo le pusiera, siempre ocurría lo mismo. Morían antes del parto. Pero Annie... Annie había podido resistir todo, solo siendo una bebe, ella había tenido la fuerza para sobrevivir. No quería que se la arrebataran ahora, no.

-Adolf es un mortífago.

Annie se tapó la boca con las manos ahogando un grito ahogado. ¿Qué su primo era un mortífago¿Qué Adolf los había traicionado?

-Y me temo, Cariño, que le ha sido encomendada la tarea de entregarte al Innombrable"

-Por qué?!-preguntó James desconcertado.

-Al igual que Sirius-dijo Lupin-Annie proviene de una de las familias más antiguas del mundo mágico. Ella es sangre limpia.

-Así es. Nunca, en toda las generaciones, un Dahl se a casado con otra persona que no sea sangre limpia.

-Pero es diferente-inquirió Remus.

-Sirius es de una familia de magos de magia oscura.

-Annie, de magia Blanca.

-"-El Innombrable necesita tu poder, amor. Él sabe lo que podría llegar a conseguir si te tiene.

-Pero madre-dijo Annie con horror-eso es espantoso!

-Lo sé, querida. Por eso, a partir de ahora nos esconderemos. Tu padre esta haciendo los conjuros necesarios junto con tu hermano.

-Está Henry aquí?

-Sí, Tu hermano está aquí. Se esconderá durante un tiempo con nosotros. Te ha extrañado mucho...-dijo acariciando la cabeza de su hija.

-No podremos salir?

-A ninguna parte, estaremos bajo la protección de un guardián secreto"

-Aun no entiendo del todo lo de la magia-dijo Peter.

Annie miró durante unos segundo a Sirius. Él si lo entendía. Lo podía ver en sus ojos grises, llenos de enojo. Él si sabía de que estaba hablando.

-Si el Innombrable te encontraba, te iba a aspirar la magia como un Dementor?-preguntó Sophie.

-No-inquirió Sirius-así no. Es aun más repugnante. La iban a embarazar.

-Qué?!-susurró Lily no creyéndolo.

-Si un mago de sangre limpia y magia negra llega a tener un hijo con una muggle, el bebé nacerá con los poderes del mago. Eso lo sabemos, la magia no se perdería-explicó Sirius.

-Bien, Si una bruja de sangre limpia y magia blanca se casa y tienen un hijo con un hombre muggle, el bebé, en el caso de que nazca mago, no poseería el poder de la magia blanca.

-Por qué?-preguntó Lily.

-Porque necesita pureza-terminó James entendiendo-La magia blanca necesita pureza, en cambio la negra, puede caer donde sea.

-De acuerdo, este es el momento en el que yo me comienzo a sentir mal por tener padres muggles-dijo Lily medio enojada.

-No, Lily-dijo Annie-no estamos diciendo que no seas "pura" es solo que durante muchas generaciones, la sangre se mantuvo... como decirlo... sin mezclarse con otra, por lo tanto su grado de poder es mucho más alta.

-Conservar lo bueno es más difícil que lo malo-dijo James.

-Y qué tiene que ver?-preguntó Sophie

-Pues, verás...-dijo Annie-Si una bruja...

-Sangre Limpia y blanca-apuntó Sirius.

-Sí. Llega a tener un hijo con un mago

-Sangre limpia y negra-interrumpió nuevamente el chico de ojos grises

-Correcto, el bebe de ambos, por una cosa de limpieza de sangre, nacería con ambos poderes.

-Eso se llama...?

-Sangre gris!-dijo Peter sacándolo como conclusión.

-Exacto! Así que el poder de esa criaturita sería...-Annie hacia gestos con las manos como si no encontrar las palabras para describir-demasiado, asombrosa!

-Imagina a Voldemort-dijo James mirando al vacío-con sus poderes, más los poderes de un mago oscuro puro y los de una bruja blanca.

Sirius soltó un silbido, Remus asistió con la cabeza y Sophie hizo una mueca de miedo.

-Sí. Y cuando el niño naciera. Él le quitaría toda la magia.

-Lo matarías?

Annie no contestó. Se limitó a encogerse de hombros y a suspirar.

-Cómo supiste todo esto?-

-Mi hermano...-dijo Annie sentándose sobre la mesa-él lo sabía todo, lo descubrió. Fue él quien advirtió a mis padres. Escuchó una conversación entre Adolf y un mortífago. Le estaba explicando el plan.

Todos se quedaron callados al notar como la voz de la pelinegra se iba apagando.

-Pero tu hermano?!-dijo de repente Sophie al darse cuenta de algo-él también es sangre limpia? La primera esposa de tu padre era bruja blanca?

-Sí, lo era...

-entonces él también corre peligro!-dijo Lily.

-No...-dijo Remus-Henry no califica.

-Por qué?-preguntó Sophie con curiosidad.

-De acuerdo-dijo Annie sonriendo-mi hermano está a salvo porque el no es virgen. En el caso de que mi hermano fuera virgen, claro... sería estupendo y mejor aun. No tendrían que pasar con él los nueve meses de gestación.

-Pero no lo es-dijo Remus-En cambio, Annie si lo es.

-La magia solo se transmite de forma pura. Mi hijo va a nacer magia blanca siempre y cuando sea con el primero con el que... –no terminó la frase. Se sonrojó levemente y agachó la cabeza avergonzada.

James sonrió y Sirius tosió disimuladamente. Lupin se pasó la mano por la cabeza y Peter soltó un risita nerviosa. Lily y Sophie también se encontraban azoradas.

-Entonces-dijo Annie volviendo a la conversación-yo era la chica perfecta.

-Tú hermano supo quien iba a ser tu flamante hombre?.

-No, no lo dijeron...

-Ay!-dijo Lily con los ojos llenos de lágrimas-Annie. Pero ahora, ahora estás a salvo?

-No, pero el escondite ya no era seguro. El guardián secreto había hablado bajo tortura y no lo culpo. Muchas veces el miedo nubla nuestros sentidos. Por suerte fuimos avisados y mis padres decidieron que lo mejor que podía hacer era volver a Hogwarts. No había tiempo para hacer otro hechizo, y aquí estaba bajo la mirada del profesor Dumbledore. Es por eso que tengo que tomar una pócima todas las mañanas para cambiar mi aspecto.

Miró a Lupin sonriendo.

-La pócima que Annie toma es el brebaje de parentesco. Ella se convierte en lo que yo hubiese sido si hubiese nacido chica. Annie se trasformará todas las mañanas en mi prima.

-Ajá. Mi nombre es, o bueno, el de la prima de Remus, Megaera Lupin. Y les ruego que tengan mucho cuidado en no olvidarlo.

-Descuida. No se nos pasará! Ahora te diremos Mega

-Mega?!-dijo Sirius alzando una ceja a Lily-Meg suena mejor

-Entonces que sea Meg-dijo Remus asistiendo con la cabeza-Ahora explica lo de Lily-susurró Remus a Annie.

-Verdad-recordó la chica-Hay algo más, que no tiene relación directa conmigo-Annie miró a Lily con pesar, ambas estabas condenadas a vivir escondidas hasta que todo eso acabara.

-Qué pasa?-preguntó James preocupado.

-Adolf se a obsesionado con Lily-dijo simplemente.

-Qué significa?!-James se había levantado de su cojín.

-Cómo Adolf tenía que llevarme ante él, el Innombrable le iba a pagar con lo que el más quisiera. Aquello que él le pidiera, el-que-no-debe-ser-nombrado se lo entregaría. Y el pidió a...

-A Lily-terminó James apretando sus puños. Annie asistió con la cabeza. Lily no dijo nada. Agachó la cabeza y miró sus manos. No sentía miedo, no le sorprendía. De hecho, su cuerpo se había quedado sin emociones. ¿Por qué? Porque no tenía razones para luchar, no tenía motivos para preocuparse. No tenía por quien pelear. Sus padres se habían marchado para siempre, Petunia la había rechazado definitivamente y James... la persona que más amaba... la había engañado, había jugado con sus sentimientos...

-Estás bien?-preguntó Annie agachándose hasta su amiga. Lily asistió con la cabeza mientras jugaba con un pequeño anillo.

-No te preocupes-susurró al tiempo que se levantaba. Echó una última mirada y se dirigió a la puerta-olvidé que tenía que hablar con la profesora McGonagall por lo de la clase de hoy. Nos vemos luego-y salió.

-Qué pasa?-dijo Annie a nadie en particular-qué pasó el tiempo que no estuve?!

-Vamos a las cocinas, necesitamos pastel de chocolate-dijo Remus. Ahora eran ellos quienes tenían que relatar.

o.o.o.o

Hola!!

Un nuevo capítulo! Siento la demoraaaaaa!!

Bueno, espero que les guste! Nos vemos el próximo capi. Un besito para todos!!

Ahh! Y gracias por los reviews! ) un besito para ustedes!