Historia basada en las novelas de J.K. Rowling.
Nacer por ti, Morir por él
Capítulo veintisiete: Tú nueva novia de turno.
Por Jane.Camui
-Qué fue lo que pasó?-volvió a preguntar Lily al tiempo que las tres amigas se encerraban en la habitación.
-No lo sé-respondió Annie dejándose caer en su cama-¿Dónde está Alice?
-Hace semanas que no duerme aquí-explicó Sophie sin darle importancia-está con su novio.
-En fin!! ¿Qué pasó luego de que te sacara del gran salón?
Annie miró a sus amigas. No le gustaba hablar de Sirius. Ninguna de ellas sabía lo que la chica sentía por el animago y no estaba muy segura de que querer contarlo aún. No era lo mismo afrontar su problema sola, que con dos chicas que la molestarían todo el día...
-Me volví a mi forma natural. Me sacó para que nadie me viera-respondió Annie encogiéndose de hombros.
-Y por qué está tan furioso?!-preguntó Sophie a nadie en particular mientras se acomodaba sobre la cama de su amiga. De repente, como si hubiese recordado algo se incorporó-pasaron toda la tarde juntos?!
-No!-dijo Lily abriendo mucho los ojos. Ambas amigas miraron a Annie de forma significativa. La pelinegra negó con la cabeza rápidamente. Sabía perfectamente que era lo que se estaba cruzando por la mente de sus amigas. Ambas eran rápidas para las conjeturas y seguramente ya habían llegado a conclusiones muy acertadas... por lo menos en algún punto.
-No. Solo un rato. Mientras hacía la broma.
-Hablando de eso, no tiene algo que ver Sirius con el pelo de Narcisa?-preguntó Sophie.
-Sí, hoy estaba bastante...
-Pegado?-aventuró Annie-Sí, fue Sirius. Hizo explotar sobre ella una bomba de goma de mascar.
-Ya!-dijo Sophie haciendo un ademán con la mano-después hablamos de esa...-Annie le tapó la boca.
-No digas esas cosas!!-dijo riendo Lily.
-Ya... ya!!-aceptó Sophie-pero no nos salgamos del tema. Si no estabas con Sirius. ¿Dónde te metiste?, porque Lily estaba con James-las tres se miraron al tiempo que soltaban pequeñas risas-Lupin y yo estábamos discutiendo sobre por qué James iba a cambiar por estar con Lily-la pelirroja hizo un intento por abrir la boca, pero un cojinazo inesperado por parte de Annie la detuvo-luego hablamos de eso-se apresuró a decir Sophie-...pero ¿dónde estabas tú?
-Yo...?-preguntó sabiendo que sus dos amigas la miraban con esa mirada que dice "Sí, genio... tú"-pues... paseando...
-Y Sirius?-preguntó Lily.
-Comiendo...
-Ahh... en las cocinas
-No... no sé. Puede ser-Annie se encogió de hombros. Pensó que quizá no era comida precisamente lo que comía-Pero ya no pensemos en Sirius Black.
Se levantó de su cama y buscando dentro de su baúl decía algo que ninguna de las chicas lograba entender. De vez en cuando escuchaban la risa de la chica o simplemente vagas palabras como "no es diota pero...", "que no entiendo" y "que mañana se le pasará". Cuando se incorporó tenía en su mano tres cadenas.
-Qué son?-preguntó Sophie formulando en voz alta lo que Lily estaba pensando.
-Son cadenas... eso queda claro-respondió Annie. Le tendió una a cada una y en preciso momento en que los tocaron cada uno adquirió un color distinto. El de Lily se puso de un hermoso color celeste, el de Sophie rosado y el Annie se quedó del color que estaba, blanco.
-Qué significa eso?-preguntó Lily asombrada-qué son?
-Ohh!-dijo Sophie maravillada-dónde los conseguiste??
-Son piedras de ángel-explicó Annie al tiempo que se ponía la cadena en el cuello-cuando cada una necesite de la otra, la cadena se pondrá del color de la persona que está haciendo el llamado. Por ejemplo... si Lily esta en peligro, mi colgante y el de Sophie se pondrán color celeste. Si Sophie piensa con mucha intensidad en nosotras, el de Lily y mío se pondrán rosa... lo mismo que con el mío.
-y cuando no pasa nada?-preguntó Lily viendo lo precioso de su piedra.
-Estarán de su color... como ahora... también se quedan tranquilos cuando están los tres juntos-dijo sonriendo Annie.
-Me encanta!-exclamó la pelirroja.
-Así, sin importar lo que pase... siempre estaremos juntas.
o.o.o.o
A la mañana siguiente, las tres llevaban sus bellos colgantes de ángel. Cada uno de un color distinto.
-Dime...-dijo Lupin a Annie cuando se sentaron los tres merodeadores junto a las chicas-significa algo el color?
Annie asistió con la cabeza. Sus dos amigas la miraron con reproche.
-No nos habías dicho!-protestó Lily.
-No sabía-dijo Sophie pensando.
-Representan nuestra personalidad... o lo que sentimos.
-Qué significa el celeste?-preguntó James luego de besar a su novia y tomarle posesivamente la mano, haciendo que la pelirroja solo pudiera desayunar con una.
-El celeste...-Annie lo pensó durante uno momento-Así! Ya recuerdo. Quiere decir que Lily es como el mar. Tranquila, pero que sin que nadie lo puedo ver venir, se puede arremolinar y muchas veces, incluso, llegar a ahogar.
James quiso decir algo, Lily, sospechando lo que pasaba por la mente del chico lo pateo debajo de la mesa.
-No arruines lo que hemos conseguido-le susurró con voz suave pero con los ojos entrecerrados
-Qué?!-se defendió él-no iba a decir nada malo...
-El Rosa-continuó Annie-simboliza la pasión.
-Y no era el rojo?-inquirió Peter.
-Sí, pero el rosa es más inocente. Quiero decir que, Sophie es apasionada. En todo, ya sea trabajo, juegos o amor... pero el rosa quiere decir, que es cálida y no furiosa. No sé si me entienden...
-Sí-dijo Lupin. Segundos después se arrepentía de haber hablado. Todos se habían quedado mirándolo.
-Qué pasó?-preguntó extrañada Annie. Lupin sintió un terrible peso. Al parecer, aun no sabía lo que había pasado con Sophie. No había querido ser él el que contara nuevamente esa historia.
-Luego te explico-susurró. Sophie se había sonrojado y miraba concentradamente su cereal.
-En fin!-dijo James mientras Lily tosía disimuladamente-y el blanco?
-Pureza-dijo Lupin.
-Ah... claro!-dijeron James y Peter con aire aburrido-Cómo no se me ocurrió antes?-se preguntó en voz alta el chico de anteojos.
Lily puso los ojos en blanco.
-En lugar de llamarte Meg, deberíamos decirte "Pureza" o "Blanquita"-dijo James.
-Ja,ja,ja-dijo Lily irónicamente, pero le dedicó a su novio una sonrisa que a él le encantó.
-Nos falta uno...-dijo Lupin al notar que el ambiente estaba muy tranquilo. Sí, ahí faltaba alguien. Sirius Black había entrado con ellos en el gran salón, pero al parecer, se había perdido de camino a la mesa de Gryffindor porque ya no estaba con ellos. James se levantó y sin importarle absolutamente nada, se pasó sobre la banca buscando a su amigo. Pasó por alto los alegatos de la profesora McGonagall que le exigía, de pie desde la mesa de los profesores, que volviera a sentarse y que no hiciera problemas antes de comenzar la primera clase.
-No-dijo el chico de anteojos al asegurarse que Sirius no estaba allí.
-Debió haber olvidado algo-apuntó Sophie encogiéndose de hombros.
Y sin saber donde se había metido Sirius Black se marcharon cada uno a las clases que les correspondían. Sophie se fue a adivinación sin antes golpear a James en la cabeza por decirle que esa clase era un plaga y que la profesora era una peste. Lily tomó a James de la túnica y lo obligó a correr porque llegaban tarde a estudios muggles.
-Sabías que James se metió en esa clase solo para poder tener horas extras para mirar a Lily?-A Annie no le extraño aquella revelación-Bueno, nos vamos? Tenemos unas entretenidas horas de cuidado de criaturas mágicas.
Annie asistió con la cabeza, pero realmente tenía la mente en otra parte. ¿Dónde se había metido Sirius? ¿Por qué no había aparecido para el desayuno? ¿Faltaría de nuevo a clases? ¿Tenía algo que ver con su extraña actitud la noche recién pasada?...
-MEGAERA!-escuchó que alguien le gritaba. Sobresaltada, dejó caer los libros que llevaba en la mano. Lupin, que le había gritado al ver que ella no lo seguía, puso los ojos en blanco y se acercó para ayudarla, pero no había alcanzo a llegar unos pasos cerca de ella cuando un chico de pelo rubio y ojos fríos se había acercado.
-Malfoy!-dijo Annie con sorpresa. El rubio la miró directo a los ojos y Annie comprendió que había cometido un terrible error.
-Nos conocemos?-preguntó Malfoy tendiéndole los libros que ella había dejado caer.
-Ehh... Mmm...-nerviosa trato de buscar dentro de su mente una respuesta-no... no lo creo...
-Y cómo sabes mi nombre?-preguntó el chico con curiosidad.
-Yo se lo dije-apuntó una voz que a Annie le provocó un fuerte estremecimiento. Al lado de ella y con su imponente figura se encontraba Sirius Black-Se te perdió algo Malfoy? Porque si lo que buscas es la neurona, te digo que eso es un caso perdido. Nunca tuviste y nunca tendrás...
Malfoy lo fulminó con la mirada. Quiso decir algo audaz y malicioso, pero cuando abría la boca, sus ojos se toparon con los de la rubia. Prefirió dejarlo para otro momento. Le hizo un gesto con la cabeza a la chica y se alejó de allí. Ya tendría tiempo para encargarse de ese traidor a la sangre, pero por ahora, lo que realmente le interesaba era averiguar quien era la nueva gryffindor.
Remus llegó junto a la chica que tenía en el rostro una expresión lo suficientemente extraña como para poder saber que era lo que estaba pensando. Miró a Sirius, que se había levantado con el mismo humor que la noche pasada y suspiró. Tendría no solo que soportar las dos horas de cuidado de criaturas mágicas con un profesor que se entusiasmaba tanto o más que Hagrid con criaturas que poco de interesante tenían, sino que además tendría que aguantar la incómoda situación que se había generado entre dos de sus mejores amigos. Annie, que no sabía que ocurría y Sirius, que no quería comprender que ocurría.
o.o.o.o
-Y?-preguntó Severus Snape al ver como su compañero de casa se acercaba. Había observado la escena de lejos y sonrió cuando comprendió que Lucius no habían conseguido lo que quería-qué ocurrió?.
-Black-se limitó a decir Malfoy al tiempo que lanzaba una mordaz mirada al trío que se alejaba hacia los jardines.
-Te dije que no iba a ser fácil-dijo Snape-Es Gryffindor, se ha hecho amiga de Evans y por lo tanto, tendrá como perritos falderos a los "merodeadores".
-Pues quiero ver cuando duran esos "merodeadores"-dijo Lucius molesto. No quería hablar más del tema. Se sentía frustrado. Generalmente las cosas le resultaban en el primer intento y en aquella ocasión, ni siquiera había tenido tiempo... Sirius Black había aparecido como llamado por una señal de fuego. Se alejó caminando con paso firme. Snape lo observo dibujando en su rostro una sonrisa de satisfacción...
Severus Snape siempre había tenido las cosas muy claras. De pequeño comprendió que la única forma de conseguir lo que deseaba era por medio del camino más complicado, pero aun así nunca había deseado más que una vida tranquila. Pero desde algún tiempo, había tomado una decisión que más de un problema le iba a traer más adelante. No quiso pensar en aquello. Aun no era tiempo de que él actuara y realmente esperaba no tener que hacerlo. Había renunciado a todo lo que lo hacía sentir bien, por un capricho, por una venganza que lo único que lograba en él era un profundo dolor. No... las cosas no habían salido como lo había planeado y era lo que más le preocupaba.
Conciente de que tenía que poner las ideas en orden, se dirigió a la primera clase del día. Ya tendría tiempo de hacer todo lo que debía e incluso un poco más... porque había importantes asuntos que requerían de su atención y no podía descuidarlos. No cuando había personas o cosas muy importantes que estaban en juego.
o.o.o.o
El día había pasado sin mayores complicaciones. Al menos para Sophie y Lupin, quienes se habían presentado a la cena con cansancio pero satisfechos por el productivo día que habían tenido.
-Es normal que ninguno venga a cenar?-preguntó la castaña.
-Al menos sabemos donde se metió Peter...-dijo Lupin-en la enfermería.
-Síp. Me sorprende la facilidad que tiene Sirius para hacer de una simple pócima una bomba de tiempo...-comentó Sophie de forma pensativa. Lupin no pudo evitar reír. Sophie sonrió sintiendo dentro de su estómago una mariposa revoloteado. Por mucho que lo intentara evitar... Remus Lupin siempre lograba que ella olvidara todo.
-Al menos se le pasó el mal humor.
Cenaron en silencio. Quizá demasiado preocupados por lo que él otro pudiera pensar o simplemente porque no querían decir nada por el simple hecho de no romper el momento de tranquilidad que había entre ellos.
Por otro lado, James, tomado de la mano de su novia, cruzaban el castillo. Lily se había negado, pero las constantes súplicas del chico habían terminado por convencerla. Tenía hambre y había querido ir a cenar, pero James creía que se aprovecha más el tiempo si le mostraba no sabía que cosa. "Luego te busco algo en las cocinas" aseguró el chico. La pelirroja había puesto los ojos en blanco pero sonrió.
-Ya llegamos?-preguntó luego de caminar durante cinco minutos-Estás seguro que esta cosa que quieres que vea es legal?
-Ja.ja.ja-dijo el chico con sarcasmo. Tiró de su mano y la abrazó. Lily casi tropezó, pero los brazos de James la atraparon antes de que perdiera completamente el equilibro. La puso delante de él y la abrazó por la espalda. Caminaron así hasta llegar a una pequeña habitación que Lily jamás había visto.
-Qué es?-preguntó la chica contemplando una gran caja color rojo que se encontraba en el centro de la pequeña sala.
-No lo sé-dijo él en su oído. Lily frunció el entrecejo-ve a ver...
Ella asistió con la cabeza y se acercó. Tomó con cuidado la caja y la levantó. Era hueca y no tenía base. Lily se giró para ver a James con una sonrisa de pregunta.
-Continúa-la motivo el chico. Se había apoyado en la pared con los brazos cruzados mientras contemplaba a la colorina.
Lily se volvió y terminó de sacar la caja. Había otra, un poco más pequeña que la anterior y de color verde. Hizo lo mismo que la vez anterior, solo para encontrarse con una tercera caja color amarillo. Sonrió... repitió la acción unas seis veces más, siempre encontrándose con cajas más pequeñas que las anteriores y de diferentes colores. James la motivaba a seguir mientras disfrutaba de la imagen. De ves en cuando, Lily se giraba para interrogarlo con la mirada. Él se encogía de hombros y le hacía gestos con la cabeza para que quitara la siguiente caja. Habían llegado al punto, de que la caja no era más grande que el puño de la mano de la pelirroja. Lily observó, con cierto nerviosismo, que aquella cajita era diferente a las otras. Al parecer había llegado, por fin, a la última. Era de terciopelo color rosado claro. Tenía una flor pequeña y un delgada cinta dorada que la envolvía formando una cruz.
-Ábrela-le susurró James sin dejar el lugar donde había estado todo el rato. Lily se acercó con mano temblorosa.
Tomó la cajita entre sus manos. Detrás de ella, James se acercó. Lily quitó la cinta con delicadeza, tratando de no romperla. La flor, que estuvo apunto de caer al suelo, fue atrapada por James. Lily sonrió... Abrió la caja.
-Oh!-dijo quedándose sin aire. Era increíble. Maravilloso... Hermoso.
-Te gusta?-le preguntó James que no podía dejar de ver el rostro iluminado de la pelirroja.
-Es... es...-pero Lily no pudo terminar. Se tapó la boca con las manos.
-No es necesario que llores, si no te gusta lo puedo cambiar!-dijo James divertido-pero una novia no puede andar por la vida sin un anillo de compromiso. ¿Cómo presumiría?
Lily sonrió mientras secaba las lágrimas que habían intentado salir. Era la primera vez que lloraba de felicidad. Ahora, si... se había convencido. Se iba a casar. No lo podía creer. El anillo era la joya más hermosa que había visto. Era el anillo que siempre había soñado. James lo sacó de su cajita y tomó la mano de la pelirroja. La miró a los ojos verdes sintiendo que podría pasar toda su vida contemplándolos.
-Quieres que me agache y diga todas esas cursilerías que aparecen en las películas muggles?-Lily rió ante el comentario, pero negó con la cabeza. No hacía falta.
James introdujo el anillo lentamente en el dedo de la mujer que amaba. Sin dejar de observar sus ojos. Ella, sintiendo el contacto de su mano no apartó la mirada de James. ¿Qué podía hacer? Estaba enamorada del ególatra más grande que había pisado Hogwarts.
o.o.o.o
Había pasado una semana, pero todo seguía igual. Sirius tenía la personalidad de siempre, pero cuando estaba con Annie todo cambiaba en él. Se volvía sobre-protector y un poco enfermarte, según las palabras de James. Cuando los chicos le preguntaban a Annie cómo lo aguantaba, la gryffindor no hacía más que sonreír y encogerse de hombros. La verdad, era que ni ella lo sabía.
Por otra parte, Lily estaba sufriendo una pequeña crisis de histeria. Desde que todo el colegio se enteró que estaba comprometida no paraban de llegarle cartas con amenazas y más que otra sorpresa. Tenía miedo andar sola por los pasillos pues ya le había tocado que alguien la tomara y la dejara encerrada en el armario de las escobas. Había sido el espejo que James le había pasado lo que la había salvado. Lupin controlaba el correo de la pelirroja con un efectivo hecho que había encontrado en un libro, pero la verdad era que muchas veces también él sentía cierta intranquilidad. Las chicas celosas podían ser más peligrosas que una manada de escrégutos de cola explosiva.
James no estaba muy contento con todo lo que le estaba pasando a su novia. Ya le había gritado a un par de chicas, pero al parecer esto solo había empeorado las cosas. Ahora consideraban que Lily había cambiado a James.
-No te preocupes-le dijo James un día a su novia luego de que esta soltara rápidamente una de las cartas de amenaza-no te ocurrirá nada. Hablaré con el profesor Dumbledore.
Pero el directos de Hogwarts no había podido hacer mucho. Le recomendó a la chica que no abriera más el correo y que estuviera atenta a lo que comía y tomaba. La verdad, era que Lily salió mucho más asustada que al entrar.
Sophie, cada vez que tenía tiempo, corría a su habitación y se encerraba a hacer algo que solo ella y Lupin sabían. De ves en cuando, él la ayudaba y aunque los chicos creían que aquello podía ser una buena señal, todos se desilusionaban cuando veían la tristeza en los ojos de la castaña. Al parecer, Remus Lupin no daba su brazo a torcer.
Annie, que aun no entendía que había pasado, mareaba con preguntas a Lily. La pelirroja, que no estaba muy segura de si debía contarle o no, inventaba alguna excusa para desaparecer. James tampoco era de mucha ayuda, siempre parecía recordar algo cuando Annie tocaba el tema. Peter se ponía nervioso, pero tampoco soltaba palabra alguna. Y cuando había intentado preguntarle a Sirius, él gruñía. Lo había interrogado varias veces, pero él no le hablaba. ¿Quién lo concibe?
-Sirius... Qué fue lo que pasó entre Sophie y Remus?- Silencio. Eso era todo lo que conseguía de Sirius Black-Sabes una cosa, Sirius? No es necesario que me sigas todo el día. Por estar aquí te estás perdiendo de la cena.
Nada... Era un silencio casi cruel. Annie suspiró. Estaba cansada. El viaje, las explicaciones y retomar las clases habían agotado sus energías. Cerró los ojos un momento antes de retomar la lectura del libro. Sabía que Sirius estaba pendiente de lo que ella hacía. No lo entendía... no había forma...
Durante todo el día había estado cerca de ella y cuando alguien se aproximaba mucho, Sirius, parándose detrás de ella, ponía nervioso a quien osara aproximarse. "Qué protector" pensó ella cuando había asustado a un alumno de quinto por chocar con ella sin querer. -Ya...-dijo ella abriendo los ojos-vete de una buena vez-le reprochó de forma cariñosa-en serio, de seguro hay cosas más interesantes que hacer-No obtuvo respuesta. Sirius estaba matándola de los nervios.
Actuaba normal, es decir, con el resto. Había ido a clase, reido con sus amigos, coqueteado con chicas y mandando a Peter a la enfermería por segunda vez aquel mes, pero siempre estaba cerca de ella. No permitía que se alejara más allá de su campo de visión y si ella se movía, él partía también. Y ahora, ahora estaban en la biblioteca.
-Sirius, Madam Pince pensará que estás enfermo. Nunca habías pasado más tiempo del estrictamente necesario-le hizo tratar de entrar en razón, pero él ni se inmutó. Parecía muy concentrado en su pergamino. Annie se preguntó que estaría escribiendo-En fin!-dijo ella cansada-si quieres ser mi guarda espaldas, es cosa tuya.
Pensó que iba a replicar. Que diría que no era su guarda espaldas, pero nada. Era como si no la escuchara. "Quizá de verdad no me esta escuchando".
-Hola-dijo alguien cerca de ellos. Annie alzó la vista y vio, por segunda vez en el día a Lucius Malfoy. Sirius también lo había escuchado y por fin dejó de hacer anotaciones en su papel.
-Qué quieres?-preguntó secamente.
-Hablar con ella, Black-respondió. Annie sintió miedo al ver la forma en que el rubio la miraba.
-Pues te quedas con las ganas-dijo Sirius tomando sus cosas. Annie se levantó rápidamente. Sirius la había tomado de la mano luego de tomar la mochila de la chica y colgarse al hombro.
-Vaya-dijo Lucius con cierto dejo de molestia-por lo que veo la nueva Gryffindor es tu novia de turno.
Sirius lo fulminó con la mirada. Annie rogó para que no la mirara y notara el calor que emanaban sus mejillas.
-Sí-dijo Sirius con voz extraña-Así que no pienses acercarte ni siquiera un metro de ella. Si te veo rondando por su lado, las bromas anteriores te parecerán cómicas al lado de lo que te haré. Y diles a todos que Megaera es novia de Sirius Black. No quiero que nadie le hable, la mire o la toque... escuchaste, Malfoy?
Y sin más, tiró de Annie saliendo de la biblioteca. Ella estaba aturdida. Ahora, resulta que era la novia de Sirius Black!
o.o.o.o
Hola mis lectores lindos: )
Ojalá hayan disfrutado este capítulo.
Como
siempre, agradezco los R.R y dejen muuuchos en este!
Un besito
gigante para ustedes, nos leemos en el próximo capítulo.
