Basado en las novelas de J.K. Rowling.

Nacer por ti, Morir por él

Capítulo Veintiocho: "No te muevas"

Por Jane.Camui

Parecía no querer soltarla. Estaba furioso. Annie ni siquiera se atrevía hablarle y lo peor, era que la curiosidad la estaba matando. No la soltó hasta llegar a un pasillo apartado. Le había dado la espalda y tirado todas las cosas al suelo. La rubia se quedó en silencio. Escuchó que resoplaba y que más de una vez susurraba para si mismo algo que ella no lograba descifrar. Deseaba salir de allí, arrancar para no sentir como su corazón latía por lo que ocurría. Sirius Black tenía que estar sintiendo algo porque de otra forma no se explicaba su comportamiento...

-Sirius...-preguntó con cautela acercándose-estás bien?

Y puso una mano en su hombro. Él, al sentir el contacto, se corrió con brusquedad. No estaba seguro de lo que le estaba sucediendo y realmente no deseba comprenderlo. Siempre había visto a Annie como una chica tierna y cálida, pero había sentido tanto alivio cuando la vio viva y sonriendo que su corazón experimentó una terrorífica sacuda. Esas sacudidas que él no podía permitirse... y menos por una persona como ella.

-Yo...-intentó decir Annie, pero sentía demasiada pena. No sabía que decir. Prefirió no intentarlo. Recogió sus cosas-nos vemos...

-No te muevas!-gritó Sirius.

Annie se detuvo asustada. Le daba miedo hacer algo que pudiera provocar un arrebato por parte del chico. No quería que le hiriera sus sentimientos y tenía miedo de seguir allí por esa razón: Una palabra podía matar toda una ilusión. Sirius tenía la respiración entrecortada y realmente daba miedo mirarlo a los ojos. Estaban más oscuros que nunca...

-Sirius...-dijo Annie con voz suave-qué pasa?

Pero él no le respondió. Nuevamente volvía a hacer como que no la escuchaba. Annie, inconcientemente, apretó el colgante blanco en su cuello. ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado?... ¿Por qué él tenía que hacerla sufrir tanto?... Alzó los ojos hasta llegar a la negra cabellera de Sirius y creyó, que ya no aguantaba más... Creyó que tendría que hablar y dejar que las cosas siguieran su curso. Necesitaba fuerza para hacer lo que tenía en mente. Quizá era una idea demasiado loca, demasiado arriesgada para una chica como ella, pero ya no aguantaba más. No podía seguir con la incertidumbre que sentía cada vez que él se le acercaba. No... la agobiaba demasiado.

Suspiró profundamente mientras cerraba los ojos por unos segundos. Asistió levemente con la cabeza y se acercó a él lentamente, que seguía de espalda a ella...

-Sirius... Necesito que... que...-pero se detuvo. ¿Lo haría de espalda?.

Lo tomó de un brazo y trato de hacerlo girar. Él la miró frunciendo el entrecejo, pero no corrió el brazo, algo que a ella la tranquilizó. Ahora, que él la estaba mirando con el enojo brillado en los ojos, ella alzó la vista tratando, al mismo tiempo, que las manos no le temblaran y que no se notara su nerviosismo.

-Escucha y no digas nada cuando termine ¿si?

Pero no podía decirlo y mirarlo a los ojos al mismo tiempo. Le daba miedo, pánico. Decir aquello y no poder despegar la vista de sus ojos... Y cómo no hacerlo si cada vez que el posaba sus grises ojos sobre ella, Annie sentía que el corazón se le detenía? Cómo no suspirar cuando veía que él tenía sobre ella la mirada?... Se mordió el labio... Lo iba a hacer, pero no reflejándose en su vista...

Él observaba atentamente, pero en su mente no la veía. Tenía dentro de su cabeza la imagen de Annie con su aspecto natural, no la de la rubia chica que tenía la vista en algún punto del pasillo. Quiso tocar su mejilla para saber si era tan suave como la imaginaba. Quería poder pasar su mano por su negro cabello para averiguar si era tan sedoso como él creía. Deseaba poder mirarla a los ojos durante horas y horas... solo para estar seguro que nunca dejaba de brillar. Pero de repente se dio cuenta de lo que estaba pensado. No, no podía... menos con ella...

-Sirius... tú...-Pero se detuvo. Había escuchado un resoplido. Y cometió el peor error: alzó la vista.

Annie sintió que las mejillas se le sonrojaba a la misma velocidad de su suspiro, pero no fue conciente de su mano, que sin que ella misma lo quisiera, se posó en la mejilla de Sirius. Estaba hipnotizada. Perdida en sus ojos. Lentamente y como si descubriera algo nuevo, deslizó su mano con delicadeza hasta llegas a los labios del chico. Sirius no hacía nada. Muchas veces había sentido que los labios de una mujer junto a los suyos, pero aquello era mil veces mejor. Simplemente la suavidad de la mano de Annie le bastó para sentir un pequeña sacudida en su estómago ¿Y por qué?...

Sirius posó su mano sobre la de Annie, acariciándola lentamente. No quería que ella dejara de recorrer sus labios... no quería dejar de sentir aquel contacto que lo maravillaba... No quería que ella corriera la vista...

-Annie...-susurró.

Pero aquella palabra, aquella pronunciación de su nombre provocó que la chica, repentinamente y como saliendo de un transe, diera un respingo. Retiró la mano asustada. Se tapó la boca al mismo tiempo que abría los ojos espantada. Sí, se había dado cuenta de lo que había estado pasando y lo que ella estuvo apunto de hacer: decirle lo que sentía. Con la respiración entrecortada retrocedió negando con la cabeza. Sirius se había enderezado y no despegaba la vista de ella. Sus ojos ya no estaban oscuros, volvían a tener aquel color gris, pero su semblante seguía siendo el molesto de hace algunos minutos atrás. Annie quiso correr, esconderse para que él nunca más pudiera verla. ¿En que había estado pensando?... Sintió que chocaba con una pared. Ya no podía ir más atrás y lo peor de todo, era que Sirius estaba avanzando hacia ella.

-No te muevas-le dijo. Annie sintió un escalofrío ante aquel tono de voz. No era duro, tampoco dulce, pero a ella la paralizó.

Annie negó con la cabeza una vez más e hizo lo único que para ella tenía sentido en aquel momento. Correr...

No alcanzó a llegar muy lejos. Sirius la atrapó por un brazo. Sintió como su brazos la rodeaban por atrás y como, en su pecho, su corazón latía ¿Estaban tan cerca? ¿De verdad él la estaba abrazando? ¿De verdad o aquello era otro sueño cruel? Cerró los ojos y sintió como en su estómago, las emociones provocaban que revolviera. No, no podía con aquello. Con aquel sufrimiento... Era como una enfermedad, donde el problema era Sirius y al mismo tiempo la cura.

-Te dije que no te movieras-le reprochó él. No estaba acostumbrado a que todo le fuera tan difícil y quizás era aquello lo que lo hacía tan encantador.

-Sirius...-Annie trataba de controlar su respiración.

o.o.o.o

Se estaba oscureciendo, pero aun no era lo suficientemente tarde como para volver a la torre Gryffindor. Hacia un tiempo que le gustaba mirar el bosque prohibido, aquel árbol que tantos recuerdos hermosos le traía. Era como vivir dentro de su memoria... aunque aquello no le hacía mucho bien. Sí, ella tenía la culpa. No lo podía negar. Había sido la causante de toda su desgracia... ¿Pero que hacer ahora? Ya se había dado cuenta que no podía evitar que Remus Lupin sintiera una punzada de resentimiento cuando la miraba. Ella se daba cuenta... Aunque volvía a ser amigable y educado como siempre, trataba de mantener la distancia con ella. Sophie lo tenía muy claro...

-Hola!

-Lily!-Dijo la chica corriendo la vista hacia su pelirroja amiga. Lily tenía una gran sonrisa y parecía más radiante que nunca-Cómo me encontraste?

Lily alzó un pergamino que tenía en la mano. Sophie sabía que era. Lupin se lo había mostrado: El mapa de los merodeadores. James debió habérselo pasado a Lily.

-No puedo creer que hayan podido hacer algo como esto!-dijo Lily entre maravillada y molesta.

-Por qué lo dices?-preguntó Sophie indicándole que se sentara junto ella.

-Es magia muy avanzada. Necesitas al menos unos diez hechizos al mismo tiempo y sin contar el poder de estos, que deben ser permanentes.

-Y...?

-Bueno... También es algo que atenta contra la privacidad de las personas!! Imagina la información que alguien puede sacar con esto!

-Quieres decir como saber donde y a que hora está cada persona que pisa este castillo.

-Ahora entiendo como era posible que nos encontráramos con ellos a cada momento-dijo Lily batiendo el mapa. Soltó un resoplido, pero a Sophie no se le escapo la sonrisa que aun mantenía en su rostro. Negó con la cabeza... pero...

-Qué tienes en el dedo?-preguntó levantándose y tomándole la mano-UN ANILLO?!!!!

Lily asistió con la cabeza casi con frenesís. Sophie la abrazó mientras daba pequeños saltos y gritaba de alegría. Lily rió devolviendo el abrazo y saltando con ella. Un par de alumnos que pasaban por allí, las miraron con curiosidad.

-Ay!-Dijo Sophie al soltarla y tomarle la mano para mirar el anillo-Es precioso!!.

-Sí, y es mágico!-

-Wuaa!-dijo Sophie con sorpresa-ya! Si, me doy cuenta-El anillo de Lily, que era una pequeña rosa comenzó a cerrar sus pétalos.

-Los abrirá nuevamente por la mañana-dijo Lily.

-Y la tienes que regar?-preguntó Sophie casi sin pensarlo. Lily la miró sonriendo de forma irónica, algo que a la castaña le recordó mucho a James.

-Sí, claro... y también le tengo que cortar las raíces.

-Que chistosa!!-Dijo Sophie avergonzada.

-Se alimenta con amor...-dijo Lily-James me dijo que mientras nuestro amor sea puro y fuerte, siempre estará viva.

-Pero si se marchita?..

-Es porque algo pasó... pero me dijo que no me asustara. Que siempre puede volver a nacer!

-Cómo te envidio!-dijo tristemente Sophie. Se sentó con algo de pena y miró sus manos con ganas de poder ver un anillo en sus dedos.

-No te preocupes, amiga-le dijo Lily pasando una mano por su cabeza. Sophie se apoyó en hombro de su amiga suspirando-Remus te quiere, de eso no hay dudas, pero está herido.

-Es que ya no sé que hacer para que vuelva a confiar en mí!

-Solo dale tiempo... es difícil! Te metiste con uno de sus mejores amigos!

-Y si hablamos de otra cosa?!-Pidió Sophie enderezándose-Ya sé!

Sophie tomó el mapa del merodeador y luego de asegurarse que no había nadie cerca lo abrió.

-Veamos con qué sorpresa nos encontramos-Lily asistió y se pegó a Sophie para ver mejor.

-Mira! Allí está Lupin. En la sala común-dijo Lily golpeando levemente a su amiga con el codo, de forma significativa-Y está solo...

-Si, que bien...-dijo Sophie-dónde estará Annie?

Ambas amigas buscaron por todo el mapa, y finalmente la encontraron, no muy lejos de la biblioteca, en un pasillo donde...

-Sirius Black-leyó Sophie.

-Por qué están tan juntos?-exclamó Lily acercándose un poco más al mapa.

-No...-dijo Sophie negando con la cabeza-No puede ser.

-Annie y Sirius?

-Miraa!!-Gritó Sophie apuntado el punto que era Annie-Se está yendo...

o.o.o.o

Annie se había logrado escapar. Sirius no había hecho nada para impedirlo. Fue extraño, casi terrorífico. Pero Sirius la había soltado sin decir nada... ¿Qué había pasado? ¿Por qué primero la abrazaba y luego la soltaba nada más?. Ella no lo había dudado dos veces, había tomado sus cosas del suelo y salido de allí lo más rápido sin correr.

Tenía miedo, pánico. No quería que él jugara con ella, pero al mismo tiempo deseaba que lo hiciera. Jamás se había sentido tan confundida como en aquel momento... y era algo que solo lograba él. Con un simple gesto o con una palabra, podía poner su mundo completo de cabeza. Como detestaba cuando eso ocurría...

Llegó a la escalera y casi con pena, se dio vuelta para mirar hacia la esquina. Sirius debía seguir allí... ¿y si le decía lo que sentía? ¿Podría existir alguna posibilidad?... No, claro que no...

A Sirius Black le gustan las chicas que pueda exhibir, alguien que pueda mostrar como una especie de trofeo y ella no era de esas chicas. Sirius quería a alguien que provocara miradas, envidia de los otros!. No, ella no era como las chicas que a Sirius le gustaban. Era un prototipo, que por cierto, ella consideraba muy triste... pero que no hubiese dado por que él, la mirara con ojos anhelantes, así como lo hacía cuando una de esas chicas se cruzaba.

No, no valía la pena que él supiera lo que sentía. No... además ¿no sería empeorar las cosas?. Lo único que conseguiría sería que él se alejara definitivamente de ella...

o.o.o.o

-Sirius está petrificado?

-Quizá lo hechizó?!

-No creo, Annie no haría eso...

-Tú crees?! Vamos, Lily! Es Sirius Black. Puede ser lo suficientemente tonto como para lograr que alguien quiera matarlo.

-Pero Annie es muy buena, no haría algo así.

-Y si fuera Malfoy?

-No, ni siquiera Malfoy... Mira! Se movió! Esta mirando por la ventana.

Y como si aquello fuera una indicación, ambas chicas alzaron la vista a una de las torres. Allí, apoyando y sin poder ver la expresión correcta de su rostro, estaba Sirius.

-Qué habrá pasado?-preguntó Lily.

o.o.o.o

No podía permitir que algo como aquello volviera a pasar, no podía permitir tener a Annie en su brazos nuevamente, pero no podía evitarlo. Si ella hubiese estado con su aspecto natural no estaba seguro de que hubiese podido evitar no besar sus labios. Solo la había soltado porque vio unos ojos dorados...

¿Cómo había llegado a ese punto? ¿Cómo había ido todo tan rápido? ¿Qué era lo que le pasaba con ella?

Se pasó la mano por el pelo con impaciencia. Era demasiado fácil saberlo y a la vez muy difícil de asumir. Se estaba atando y con la persona incorrecta. Él sabía lo que significaba aquello y el riesgo que estaba corriendo. Lo había visto en James y en Lupin. Lo había visto en Lily y en Sophie... pero cuando Annie se cruzaba, era como una pesadilla disfrazada de sueño. Una sensación que le engañaba y que le cortaba los sentidos. Era hacerle entrar en un mundo fantasioso, en un sueño imposible. Annie Dahl era, de manera simple, la mujer más prohibida que él tenía. Era la única chica en todo Hogwarts que jamás podría tener (sin contar a Lily). ¿Por qué?... Porque simplemente era imposible... no se podía, no era aceptable.

-Y si solo me estoy confundiendo?-se preguntó en voz alta.

Existía la posibilidad de que solo estuviera equivocado. Que confundiera sentimientos. Quizá no sentía lo que él creía, a lo mejor simplemente tenía miedo que alguien le hiciera daño, ahora que estaba de vuelta... Sí, seguramente era aquello. No quería que sufriera como había sufrido durante tantos meses y ver a Malfoy no ayudaba. Era sabido por todos, que era un mortífago y estaba rondado a la pelinegra... Claro, aquello lo intranquilizaba y estaba confundiendo todo su interior. No la quería, no. Estaba enredado por el alivio de que estuviera vivo y por el miedo que le generaba que pudiera irse de verdad...

Eran amigos, eso podía ser.

-Idiota...-dijo en voz alta no muy seguro a que. Si al haberse confundido de sentimientos o por tratar de hacerse creer algo que él estaba seguro que no era: el no quererla.

o.o.o.o

Hola mis lindos lectores!

Como todo los lunes, aquí les dejo un capítulo para que disfruten.

Como siempre y más agradecida que nunca les doy las gracias (redundante) por los R.R. del capítulo anterior. Son lejos lo mejor!

Bueno, las dejo!

Un besote gigante!

Dejen r.r.: )