Historia basada en las novelas de J.K. Rowling
Nacer por ti, Morir por él
Capítulo Veintinueve: Es solo un capricho
Por Jane. Camui
El aire estaba tan caliente, que los cientos de jóvenes sentían que perdían el aire con frecuencia. Se ahogaban con las máscaras que cubrían sus rostros y las capas negras no les eran de mucha ayuda. Más de uno quiso quitársela, pero no se atrevían. Les habían dicho que él vendría pronto. No era precisamente un lugar acogedor, pero a ellos no les importaba. Parecía el infierno, pero solo había una razón para seguir allí.
"Ellos tienen miedo. No son leales, solo quieren verlo. Ver si es tan poderoso como dicen. Quieren una prueba... quieren ser alguien... pertenecer a algo, quieren protección"
El tiempo pasaba lentamente en medio de aquella sala en ruinas, pero caliente como si se encontraran en el mismísimo infierno..
Un chico de diecisiete años sostenía su máscara con fuerza oculto detrás de una cortina, donde nadie lo podía ver. No apartaba la vista de los nuevos chicos que deseaban unirse a los mortífagos. Cómo le hubiese gustado poder evitarlo. Le habría encantado poder sacarlos de ahí... pero no podía. Ellos eran dueños de su destino y él... él había elegido el camino incorrecto.
-Está todo listo. El señor tenebroso les pondrá la marca.-Le dijo alguien.
Snape asistió con la cabeza y se puso aquel implemento que cubriría su rostro. Habían personas que el pudo reconocer. Alumnos de Hogwarts... ¿Por qué estaban allí¿Qué era lo que los motivaba a formar las filas de el mago más malvado de todos los tiempos¿Qué decepción habían sufrido?...
Snape tomó aire mientras el arrepentimiento bailaba casi irónicamente en su mente.
-Qué estúpido...
o.o.o.o
Annie llegó a las afueras de la torre Gryffindor. Miró su reloj de pulsera y comprendió que ya era tempo de que se fuera a dormir. Dijo la contraseña a una curiosa señora gorda.
-Qué tienes querida?
-No se preocupe...
-Extrañas tu otro colegio.
Annie, que no comprendió a que se refería la mujer del cuadro, la miró extrañada. Iba a abrir la boca, cuando recordó que ahora era Megaera Lupin. La chica rubia y de ojos color miel. Suspiró con tristeza, pero en sus labios dibujó su dulce sonrisa de siempre.
-Sí, extraño el otro colegio-Pasó por el orificio del retrato.
La sala estaba llena de estudiantes que terminaban algún deber o que simplemente charlaban cerca de la chimenea. No encontró allí a ninguna de sus dos amigas. Seguramente Lily estaría con James y Sophie... bueno, centrada en sus sentimientos.
Subió la escalera casi arrastrando los pies. Le dolía la cabeza, pero sobre todo le dolía el corazón.
Se tiró sobre su cama y abrazó su almohada tratando de contener un grito. Con la varita, corrió las cortinas y cerró los ojos mientras silenciosas lágrimas corrían por su mejillas hasta morir en la almohada que apretaba con fuerza entre sus brazos. No sollozó, solo dejó que su tristeza saliera lentamente. La invadían pensamientos, sueños, pero sobre todo recuerdos, pero enterró su cabeza entre sus manos para que estos no la torturaran más.
-Meg? Estás aquí?
Annie secó sus lágrimas rápidamente al sentir la voz de Lily. Tomó aire y corrió las cortinas de su cama para encontrarse con la mirada preocupada de la pelirroja.
-Estás bien?-preguntó su amiga-Estuviste llorando.
-No-mintió sin mirarla a los ojos-Estaba descansando un rato.
-No fuiste a cenar.
-No tenía hambre.
-Estabas con Sirius-Annie se sorprendió de que no fuera una pregunta. Lily estaba afirmando que había estado con él.
-Si, estaba con Sirius.
-Qué ocurrió?
-Nada...
-Pero...
-Lily-la detuvo Annie-no quiero hablar de eso.
Lily sintió que le caía un balde de agua fría. "No quiero hablar de eso". Y en menos de un segundo, Lily lo comprendió todo... ¿Es que acaso eso significaba que Annie sentía algo por Sirius?... ¿Cómo no lo había notado antes?. Annie asistió con la cabeza sabiendo que no podría negarlo.
-Por favor, no le digas a nadie.
-Desde hace cuanto?
-Desde hace mucho tiempo... Siento no habértelo dicho.
Lily se limitó a asistir. Annie abrazó a su amiga, sintiendo por primera vez en mucho tiempo aquel vacío que producía el animago.
o.o.o.o
Sirius cerró la puerta del baño de chicos y se miró en el gran espejo que James y él habían puesto. Observó sus ojos grises... e inconcientemente posó su mano en su mejilla... donde ella había lo había tocado.
-No puedo...-dijo finalmente dejando caer la mano y observando el lava manos.
-Sirius-dijo Lupin desde afuera.
-Ya salgo!-dijo el alzando nuevamente la cabeza y haciendo correr el agua. La verdad es que no tenía intenciones de salir, quería poder estar un momento solo, para poder aclarar su pensamientos.
No le gustaba admitir que tenía miedo. No le gustaba sentirse tan indefenso. No le gustaba la idea...
-Sirius-volvió a decir su amigo-afuera hay una chica preguntando por ti. Una tal Ammeria.
Sirius recordó que hacia dos semanas atrás había quedado con aquella chica para ir a Hogsmeade. Tomó aire profundamente. Nunca rompía una cita, pero por primera vez en su vida deseó poder cancelarla. No quería ver a otra persona que no fuera... No!
-Qué demonios pasa?!!-preguntó molesto poniendo las manos en el lavabo.
Se miró una vez más en el espejo... Sí, sus labios. Ella los había tocado y había sido tan dulce. Tenía la piel casi de terciopelo. Sorprendente. Ella estaba transformada en Meg, pero él solo veía a la chica de pelo oscuro y ojos azules. ¿Cómo¿Por qué¿En qué momento pasó?. No podía permitir que aquello pasara a mayores. Era insoportable, inaceptable. Ponía en riesgo muchas cosas... sobre todo a ella.
-Canuto-dijo ahora James golpeando la puerta-quieres que esa chica se ponga a acampar fuera la torre Gryffindor?!
-Ya voy...-exclamó el chico mientras se desordenaba el pelo.
o.o.o.o
-Tienes hambre!
-No, estoy bien... en serio!
-Debes comer algo. No puedes acostarte con el estómago vacío. Dormirás mal.
-Pero si...
-Lo último que comiste fue una papa al almuerzo. Eso no alimenta!!
-De acuerdo!-dijo Annie riendo levemente-si voy a las cocinas me dejan tranquila?!
-Si vas?!-dijo Sophie frunciendo el entrecejo. Tomó su bata, al mismo tiempo que le indicaba con la cabeza a Lily de que hiciera lo mismo-hace mucho tiempo que las tres no tenemos un paseo nocturno.
-Nunca me han gustado esos paseo-dijo Lily afirmándose muy bien la bata.
-Pero si son muy entretenidos!!
-La última vez casi nos atrapan, Sophie.
-No sabía que se habían vuelto tan aburridas.
-Sabes, Entre tu sensibilidad romántica y tu pasión por lo que es riesgoso, nos vas a volver locas!!-Dijo Lily saliendo de la habitación.
-No lo sé...-dijo desde adentro Annie-no tengo muchos ánimos, chicas.
-Entonces quedémonos!-dijo desde la puerta Lily
-No! Annie tiene que comer. Además, por lo que se está murmurando por allí...-La castaña miró a Annie de forma significativa, pero dolida.
-De qué estás hablando?!
-Primero vamos por algo de comer y luego nos vas a explicar un par de cosas.
-Pero...!!
-Ya volvemos!!
Annie se quedó sola dentro de la habitación de las chicas. ¿Murmullos¿Se estaba rumoreando algo con respecto a ella?... Se sentó en la cama mientras su corazón latía fuertemente. ¿Y si tenía que ver con Sirius¿Y si alguien los había visto? Annie se sintió invadida. Era verdad, se lo había tenido que aceptar a Lily, pero no esperaba tener que enfrentar al resto de los chicos. Estaba tan acostumbrada a su secreto, a vivir sola con él, que el tener que decirlo en voz alta le provocaba un miedo terrible. No, no podía ser. ¿Cómo iban a estar rumoreando algo que no había pasado?
Se levantó y se miró en el espejo. Allí estaba ella nuevamente. Annie Dahl, la chica que Voldemort quería capturar. Que repugnante le resultaba la idea. No podía imaginar una situación que le fuera más asquerosa que el ser embarazada. Observó sus ojos azules mientras posaba su manos por su pelo, lacio. Ella solo quería que uno la tocara...
Sacudió la cabeza alejando esos pensamientos, pero sintió aun más vergüenza cuando sus mejillas se pusieron rojas.
Se fijo nuevamente en sus ojos... Y si Sirius quería algo con Meg?, es decir, Si a Sirius le gustaban las chicas "despampanantes" Megaera lo era. Claro... seguramente era aquello.
Annie suspiró y se prometió a si misma no comenzar nuevamente con la pena. Ya estaba cansada de sacar conclusiones...
o.o.o.o
-Esa chica lleva más de quince minutos esperándote, Canuto-dijo James cuando el pelinegro salió por fin del baño.
-Si, ya voy, ya voy-respondió con voz cansada al tiempo que salía por la puerta de la habitación. Caminaba sin ánimos. Sabía lo que quería hacer, pero no podía. No iba a cancelar una cita. Nunca lo había hecho y aquella no sería la primera vez. Miró, casi inconcientemente hacia la escalera que conducía a la habitación de las chicas.
-Demonios! Tengo que hacer algo!-dijo molesto, pero se calló cuando la vio aparecer. Estaba con su bata blanca y su largo pelo negro cayendo a sus costados. Tenía las mejillas levemente sonrojadas y sus ojos brillaban de una forma especial. Se detuvo y la observó casi con anhelo. Ansias de que ella le sonriera, de que ella pronunciara su nombre. Parecían hipnotizado con aquella aparición. Quiso subir las escaleras... lo iba a hacer, pero se detuvo ante aquel impulso. Annie no estaba allí, solo la estaba imaginando...-Estoy dejando que esto vaya demasiado lejos...
-De qué estás hablando Sirius?
-De nada!-se defendió el pelinegro saliendo rápidamente por el orificio del retrato-Vayan a dormir.
-Si claro-respondió James que lo había estado mirando desde la escalera.
-Creo...-dijo Lupin que estaba detrás del chico de anteojos-que nuestro querido Sirius Canuto se va a meter en graves problemas.
-Sí-asistió James sonriendo casi con orgullo.
Ambos chicos dieron una última mirada al orificio del retrato y se volvieron hacia su habitación.
o.o.o.o
-Qué es aquello que se está rumoreando?
-Es algo que me contó Alice, Todos los Hufflepuff lo están comentando.
-No le vas a preguntar por Sirius ¿Verdad?
-Verdad!!-dijo recordando Sophie-tenemos que saber que es lo que está pasando.
-No, déjala tranquila. Mañana podemos hablar con ella, ahora... solo llevémosle algo para comer y que duerma. Está un poco triste.
-Sí, lo sé y creo que sé con qué tiene que ver-dijo Sophie doblando una esquina-Sirius Black.
o.o.o.o
Annie cepilló su cabello sin prestarle mayor atención. Miró preocupada el reloj. Ya habían pasado treinta minutos desde que sus amigas se habían ido a las cocinas. Estaba preocupada. No debió haberlas dejado ir solas. Dejó el cepillo sobre la mesita de noche y observó la ventana. ¿Dónde se había ido? Estaban demorando mucho... cuarenta cinco minutos... Tomó la bata y se la abrochó. Dio un par de vueltas por la habitación nerviosa. Se debatía entre ir a buscarlas o hablar con James. Cada una le parecía peor que la otra. No podía salir de su habitación estado con su aspecto normal. Alguien podía verla y eso pondría en riesgo a todo el colegio. Si los mortífagos se enteraban que ella estaba en Hogwarts intentarían entrar sin importar las consecuencias. Su hermano se lo había dejado muy claro, Voldemort haría hasta lo imposible por conseguir aquel útero que necesitaba.
-Ay! No-dijo Annie antes de morder su labio.
Por otro lado, si iba a hablar con James se aseguraba un escándalo. El chico de anteojos sería capaz de levantar a todo el colegio con sus gritos de furia. Sabía que le molestaría mucho saber que Lily andaba fuera de la cama. Eran cerca de las una de la madrugada... James iba a matarla solo para que ella no pudiera moverse nunca más.
-Qué hago?!
Pero de repente de le ocurrió. Había visto que Lily dejaba un pergamino viejo en su baúl. Sabía lo que era. Se lo había descubierto a Remus y él se había visto obligado a explicarle lo que era: el mapa del merodeador.
Se hincó al lado del baúl de la pelirroja y lo abrió. Allí estaba. Lo tomó y con la varita sobre el papel pronunció las palabras mágicas: "Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas". Inmediatamente, las paredes de todo el colegio se dibujaron sobre el papel y un montón de puntitos los invadió. La mayoría de los alumnos estaban en sus habitaciones, salvo un grupo de rezagados en la casa Ravenclaw y Severus Snape en la sala común de Slytherin.
-Que alivio!-dijo cuando vio los dos puntitos con la inscripción Sophie Langford y Lily Evans, que se acercaban a la torre Gryffindor.
Iba a cerrar el mapa cuando sus ojos se posaron sobre una pareja en medio de un aula cerca de allí. Sirius Black y Ammeria Swett.
o.o.o.o
-Necesitaba hablar contigo, pero no me has dejado hablar-dijo la chica risueña mientras miraba a Sirius en forma de regaño.
-Pues creía que podíamos aprovechar mejor el tiempo-le respondió Sirius acercándola más.
-Llevamos más de una hora besándonos-rió ella coquetamente-y necesito que me respondas algo.
Sirius frunció el entrecejo ante el tono grave en la voz de la chica. No le gustaba cuando las relaciones se volvían tan "serias".
-He escuchado un rumor-dijo ella. Sirius la soltó inmediatamente, como si se hubiese enterado que Ammeria tenía una enfermedad muy contiagosa. Detestaba los rumores... Las chicas y las historias estúpidas que inventaban.
-Qué escuchaste?-preguntó al tiempo se sentaba sobre una de las mesas.
-A mi me da igual si es verdad o mentira, pero si mañana vamos a ir a Hogsmeade no quiero ser víctima de el ataque de una novia celosa.
-De qué estás hablando?
-Esa chica nueva que llegó a tu casa, una tal Megaera, prima de Remus ¿Es verdad que es tu novia?
-Cómo?!
-Alguien, supuestamente, escuchó que le decías eso a Lucius Malfoy. Qué le decías que se mantuviera alejado de tu novia, Megaera.
Sirius recordó ¿Y cómo no hacerlo? Aquel había sido un tremendo arrebato. Una parte de él se sentía satisfecho, porque ya ningún hombre se atrevería a acercarse a Annie, pero por otro lado, él no tenía derecho para hacer aquello... por muy celoso que se sintiera.
-Yo no estoy celoso!!-dijo en voz alta.
-Yo no he dicho eso! Qué dices?!-Ammeria lo miró confundida.
-No, nada...-se disculpó Sirius con enojo-estaba pensando y no me di cuenta...
-De acuerdo, pero...-La chica se detuvo por un momento mientras se acerca a Sirius- a mi no me importa, ya te lo dije, pero no quiero que esa tal Megaera caiga celosa sobre mí.
-No caerá nadie sobre ti-dijo Sirius encontrando por fin una excusa-pues mañana no habrá cita.
-¿Cómo¿Perdón?-Ammeria creía haber escuchado mal.
-Lo que oíste. Tienes razón. Tengo una novia y no pudo estar haciendo esto. Lo siento...
-Pero Sirius!!-dijo la muchacha casi con desesperación-tienes novias y otras chicas, eso es sabido por todos! No me vas a decir que ahora...
-Sí, me llegó la hora de asentar cabeza.
-Tienes que estar bromeando! Esto no puede ser verdad.
-Creo que ya se te hizo muy tarde-dijo Sirius mirando su muñeca donde no había reloj alguno-debes volver a tu casa.
o.o.o.o
Las dos chicas entraron justo en el momento en que Annie guardaba el mapa dentro del baúl de Lily. Les sonrió y se acercó para ayudarles con todas las cosas que traían.
-Los elfos domésticos se esmeraron!-dijo Lily. Se acomodaron en la cama de Sophie con la comida en el centro.
Annie trataba de actuar de la forma más animada que le era posible, pero le estaba resultando un desafío casi imposible. Una y otra vez se le veía a la cabeza la imagen del mapa. Más de una vez se sorprendía con la vista perdida imaginando lo que seguramente Sirius estaba haciendo en el aula con la chica. Ammeria era la cita de Sirius...
-Estás bien?-preguntó Sophie antes de morder un pastelito de chocolate-te noto un poco ida.
-Sí, es solo que...-Annie recordó lo que castaña le había dicho antes de que se fuera a las cocinas-dijiste que estaban corriendo rumores. ¿De qué se trata?
-Pues bien... primero dicen que mañana tienes una cita con Amos Díggory. ¿Es verdad o no?
Annie abrió mucho los ojos. Lo había olvidado. Amos la había invitado para enseñarle Hogsmeade.
-Es verdad, pero no he hablado con él, así que no nos pusimos nunca de acuerdo.
-Y cómo es que nosotras no nos enteramos?!-exclamó Sophie casi herida.
-Lo olvide, olvidé contarles. Lo siento-se disculpó la chica.
-Bueno, bueno-aceptó Sophie sonriendo-también está corriendo otro rumor...
-Sophie, no creo...
-Espera!!-dijo la castaña deteniendo la intervención de Lily-Están diciendo que eres la novia de Sirius!
Lily agachó la cabeza. Ella también lo había escuchado, pero no había querido interrogar a su amiga. La había visto demasiado triste.
-Eso no es verdad-dijo de forma algo cortante la pelinegra.
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-Entonces es cierto que eres el novio de Megaera Lupin!
-Sí, creo que fui bastante claro-Sirius respondió secamente indicándole la sala.
-Pero tu habías quedado conmigo!!-resopló furiosa la chica.
-Y ahora estoy...-Sirius lo pensó un momentos-des-quedando!-rió ante su propio chiste-Es una lástima, pero ya no podemos hacer nada. Nos vemos...
o.o.o.o
-Por favor, Sophie!
-Dejada de insistir...
-Pero es que me parece todo esto muy raro.
-No hay nada de raro... alguien lo inventó.
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-Claro que es verdad!!
-Pero Sirius Black! Esa chica no puede ser tu novia!
-Y por qué no?
-Pues... porque...-Ammeria trataba de encontrar una razón, pero le fue imposible. Sirius alzó una ceja mientras ensanchaba una picara sonrisa. La chica delante de él no estaba muy segura de a que se debía. Si a la satisfacción por ser novio de Megaera o por hacerla enfadar-Pero si esa chica no es para ti!
-Por qué no?
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-Vamos Lily!! Qué clase de pregunta es esa?
-Lily no creo...-susurró Annie.
-Vamos! Responde Sophie! Por qué Sirius no puede ser para Annie?
-Tú misma estabas preocupada cuando Annie andaba con Sirius!!
-Pues...-Lily miró de reojos a la pelinegra a su lado. Annie estaba azorada-Cambié de opinión!!
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-No eres tu quien decide con quien estoy, disculpa si te lo recuerdo.
-Claro, es obvio!-exclamó la castaña molesta-llega una muchacha nueva, que te mueve un poco el...
-Ella no ha hecho nada de eso!-la detuvo Sirius.
-Entonces?!
-Por qué te tengo que dar explicaciones a ti?!-
-No solo a mí...-lo fulminó con la mirada la muchacha-si no a todas las demás...
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-Todas?!
-Pues claro!-dijo Sophie-sabes que es lo que ocurriría si ese...-se detuvo-supongamos que sea un rumor-Annie resopló cansada-se llaga a esparcir? Las "admiradoras" de Sirius te crucificarían.
-Claro que no!-se rió Lily aunque no era lo que realmente pensaba. Dentro de ella, en su cabeza, la crucifixión sería lo menos tortuoso que harían. Hizo una mueca a la que Sophie sonrió victoriosa.
-Pero da igual!-detuvo Annie-Eso es una mentira. Yo no soy la novia de Sirius. Jamás lo sería. El es un amigo... así que no te preocupes por mi integridad física con respecto a esas chicas...
-Sabes... algo me dice que no tengo que creerte.
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-Pues me da igual! Y te voy a decir algo, y escúchalo muy bien, pues no lo repetiré dos veces. Si alguien le llega a poner un dedo encima a mi novia, serán las mejores víctimas que los merodeadores habrán tenido en algún momento en la historia ¿entendido?
-O sea que lo de esa chica va en serio?!-
-Qué?! Aun no lo entiendes?! Quieres que te lo explique con calabazas?!
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-Pues si eso me deja claro lo que me estas tratando de ocultar, perfecto. Yo misma te las traigo!-le dijo Sophie sonriente.
-Por favor, amiga! Cómo puedes creer unos simples rumores?!
-Pues porque generalmente los rumores que están relacionados con los merodeadores son ciertos. Además, hoy en la tarde estabas con Sirius... y deja que te lo diga, estaban muy, pero muy cerca.
-Cómo sabes eso?!-Saltó Annie sonrojándose.
-Yo ya le pregunté!-inquirió Lily tratando de salir del paso-estaban discutiendo ¿verdad?
-Ajá! Discutiendo.
-Así? Y por qué?
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-Porque no es asunto tuyo. No seas más patética. Vete
-De acuerdo, me iré... pero antes quiero que sepas que estaré aquí para cuando te aburras de esa niña-Sirius estuvo a punto de replicar pero Ammeria lo detuvo con un dedo que posó sobre sus labios-porque tu no puedes estar solo con una. Te conozco y también conozco a las tantas chicas a las que les has roto el corazón. Sirius, eres libre... no te atas... quizá ahora quieras "sentar cabeza" como dices, pero no vas a poder. Es solo un capricho... Tu y yo sabemos como va a terminar esta historia. Megaera llorando por quien la engañó con palabras y falsas esperanzas mientras que tú ya estas de la mano de otra, a la cual harás lo mismo. No me digas que no. Lo hiciste conmigo... yo lo sé...
Sirius la miró con sorpresa. Nunca, ninguna chica le había dicho las cosas tan directamente. Ammeria, antes de abrir la puerta del aula, lo miró sonriendo de una forma extraña, entre forzada y triste.
-Le quitarás toda las fantasías, le harás creer que ella es tu mundo, tu vida. Eres un actor tan bueno, que ella se tragará todas tus palabras, pues, no sé como, pero también lo dices con los ojos. Quizá es la magia de los Black-rió amargadamente-pero la engañarás completamente... Ella, como una idiota enamorada, se entregará con cuerpo y alma... Yo lo sé y por experiencia propia.
Salió de la sala.
Sirius se apoyó en la pared mientras metía sus manos en los bolsillos. Lo peor de todo, era que ella tenía razón...
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Hola chicos: )
Lo siento, sé que me demoré un par de días, tampoco es mucho, pero supongo que algunos se acostumbraron a eso de que actualizara todos los lunes!
Como siempre, quiero agradecer los R.R que han dejado por el capítulo anterior.
Los escribo en el siguiente cápi, un beso gigantee!!
