Historia basada en los personajes de J.K.Rowling (algunos si son míos! Que orgullo)

Nacer por ti, Morir por él

Capítulo treinta y uno: "Crees que fui exagerada?"

Por Jane.Camui

Lily escuchó la puerta abrirse y se puso a mirar con aire interesante una curiosa taza de broma. No era su tienda favorita, pero era la primera que había visto; Zonko. Al parecer, la taza que mostraba un aspecto de lo más normal, le ponía al liquido que uno bebía un sabor amargo. "Has que tus amigos vomiten del asco"decía la inscripción.

-Podrías usarla con James-dijo Sophie al llegar junto a ella. Lily dejó la taza junto a las otras.

-Crees que fui exagerada?-preguntó no queriendo saber la respuesta.

Sophie lo pensó. Quizá podría habérselo tomado con un poco más de humor, después de todo, James lo único que estaba haciendo era jugar con la situación. Aunque tampoco podía culpar a Lily. Ella era su futura esposa, era obvio que sintiera celos cuando un montón de chicas se lanzaban sobre James.

-No, no lo creo-concluyó su amiga-James debe comprender que hay cosas con las que contigo no se puede bromear.

Lily la miró con incertidumbre. ¿Cosas que con ella no se puede bromear?. Quiso replicar, pero no tuvo ánimos. Se limitó a mirar a su amiga mientras esta, simulando que de verdad no sabía lo que había dicho, tomaba una nariz postiza que estornudó sonoramente. Lily se sintió terriblemente mal. Claro, James solo había estado bromeado y ella, por causa de sus estúpidos celos, había armado todo un problema. Sí, exageración, así se podía nombrar su actitud. Suspiró. Ella debería de saber ya que James era egocéntrico, pero sobre todo y más a un, un bromista con mayúscula. Lily dejó salir un gruñido débil que Sophie no alcanzó a oír gracias a que su pequeña nariz falsa no paraba de estornudar.

-Vamos, tenemos que buscar a Annie-dijo Lily quitándole a Sophie su juguete.

-Ey!-reclamó la castaña-la voy a comprar!

o.o.o.o

-No me mires de esa forma, no vas a lograr nada!

Annie entrecerró los ojos. Sirius la observó asustado. Se alejó un poco de ella, pero sin soltar su mano. Sabía que si lo hacía, la rubia en esos momentos, se abalanzaría sobre él.

-Vamos, Meg! Solo te hice un favor. Deberías agradecérmelo! Te he evitado tener que aguantar a ese bravucón todo el día. En serio, he escuchado que es un tipo molesto. Además, obviamente lo único que quería era...-pero se calló. Miró durante un leve momento el cuerpo de Meg. Annie, adivinando lo que el chico estaba pensando, abrió indignada los ojos. Quería defenderse, replicar. Gritar!, pero no podía. Sirius aun no le devolvía su voz.-No lo dije, así que no te molestes es matarme con la mirada.

Annie tiró de su mano tratando de soltarse del chico, pero Sirius era mucho más fuerte. Annie no logró librarse de Sirius.

-Sé que si te sueltas, estaré en peligro. James no está por aquí para intervenir a mi favor, Remus, aunque te habría encontrado la razón, no permitiría que me hechizaras y Peter... bueno, probablemente Peter sería demasiado cobarde y ya abría salido corriendo. No creas que soy tan estúpido como para no saber que aunque eres la niña con pensamientos más buenos de la escuela no serías capaz de quitarme los ojos con tu varita por lo que acabo de hacer.

La chica asistió con la cabeza. La verdad era que no lo haría, pero por una vez, quiso que Sirius pensara que estaba realmente molesta y que por eso, era capaz de utilizar toda su magia.

-El que seas una bruja de familia de magia blanca no quiere decir que dentro de ti no pueda existir el rencor o la venganza ¿verdad?-Sirius hablaba cuidadosamente. Annie se preguntó que era lo que el mago se estaba proponiendo. Algo estaba tramando Sirius, ella lo sabía. Lo podía intuir. Sirius hablaba demasiado calculadoramente-claro, probablemente te crían para que puedas usar tus poderes de forma que "traigas paz y amor"-a la chica no se le pasó por alto el tono que había utilizado su amigo. ¿Era irónico?. Annie alzó una ceja, pero Sirius estaba demasiado ocupado poniendo su cara más triste y arrepentida-... justo aquellos valores que gente como mi familia pasa por alto. Supongo que ahora me detestas más por corromper tu "naturaleza" ¿no?. Soy un idiota...-terminó en voz baja, pero Annie lo escuchó. Justo con él quería.

Annie lo comprendió. Soltó un resoplido y caminó aun más rápido aunque seguía de la mano de Sirius. El chico sonrió cuando ella no lo veía, pero apresuró el paso hasta llegar junto a ella volviendo a poner cara de cordero degollado. Annie lo miró y se detestó. Ahora se sentía mal por querer gritarle a Sirius. Que mal! Sirius había conseguido lo que quería! Que ella se sintiera mal para que no le regañara. "Sirius, eres un manipulador" pensó Annie a regañadientes.

-Lo conseguí?-preguntó el chico poniendo en su rostro una resplandeciente sonrisa. Annie sintió tanto alivio cuando vio ese gesto que comenzó a reír. No se podía controlar. Desde que había llegado a Hogwarts hacia dos semanas que Sirius se había comportado de una forma tan extraña y perturbable que aquella sonrisa que le dedicó la hizo respirar tranquila.

El volvía a ser, al menos durante ese momento, el chico del cual ella se había enamorado. Ese rebelde amigo de las bromas. Ese chico alegre que siempre sonreía aunque hubiese tenido un mal día. Era aquel Sirius Black el que ella tanto anhelaba y que tanto deseaba le sonriera al pasar por los pasillos. Claro, el chico que había actuado de forma extraña las últimas dos semanas la desconcertaba, pero también lo adoraba, pero en el grado de daño... El Sirius alegre era el que menos la hería.

Sirius no entendía por qué se reía. ¿Acaso había dicho algo muy chistoso?... Pero por más que tratara de molestarse no lo logró. A lo más puso una extraña mueca que pretendía ser enojo en su rostro, algo que lo único que logró fue incrementar la insonoras carcajadas de Annie. Al final se tuvo que resignar, para él también caer en las risas inexplicables de la chica. Ambos, importándoles poco lo que la gente que pasaba a su alrededor pudiesen pensar, se detuvieron en medio de la repleta calle principal de Hogsmeade riendo quien sabe por qué.

o.o.o.o

-Aun no puedo creer que Lily se haya molestado por una idiotez como esa!-exclamó James de repente.

Lupin, que había alzado su vaso lleno de cerveza de manteca, la bajó sin dar un sorbo para escuchar por décima vez los reclamos de su amigo. Posó sus ojos en la puerta, con la esperanza de que Sirius apareciera por allí. El animago perro era mucho mejor que él en eso de escuchar más de dos veces la misma historia. Sirius, luego del primer relato, pretendería escuchar y se limitaría a asistir con la cabeza y a poner cara de interés. De vez en cuando, escucharía una frase y lo interrogaría con respecto a eso, pero la mayor parte del tiempo se la estaría mirando a las chicas que entraban y salían. Lupin, en cambio, simplemente no podía. Era tan comprensivo que no podía dejar a James hablando solo.

-Sabes-seguía James sin darse cuenta la cara de sufrimiento de ponía Remus-Lily debería ser un poco más como el resto de las chicas.

-Escucha James-"Por novena vez en menos de dos horas" pensó Lupin-Lily no es ni nunca será como las otras. Ella es... distinta. Además, tu mismo has admitido que es eso precisamente lo que te gusta de ella, que no sea como las otras.

-Lo sé-se lamentó James sosteniendo su cerveza de manteca-pero... a veces no la entiendo.

-No me digas que ahora que has conseguido estar con la chica que siempre te ha gustado, te arrepientes!

-Claro que no!-vociferó James exasperado. El local completo se quedó en silencio ante el grito. Lupin aprovechó ese pequeño lapso de tiempo para beber de su vaso-Qué miras?!-escuchó que decía su amigo a un chico de la otra mesa.

-Cornamenta-intervino Lupin. El chico se giró medio pálido. James se sintió levemente satisfecho. Al menos había servido para desahogarse-William no tiene la culpa de que Lily se haya molestado.

-Lo sé-sonrió James-Pero eso me hace sentir mejor.

-James, Lily a soportado demasiadas cosas tuyas. Te perdonó la mentira de tu supuesto accidente mortal ¿recuerdas?.

-Lo único mortal fue la mirada y furia de Lily.

-También, en primero tuvo que aguantar que tiraras de su cabellos en clase de defensa contra las artes oscuras.

-No podía resistirme! Lo tiene demasiado largo y se sentaba delante de mí!

-En segundo, si mal no recuerdo, la encerraste en uno de los camarines.

-No la encerré por nada! Ella me había estado siguiendo.

-Porque habías escondido su bolso!

-Fue idea de Canuto.

-Además tuvo que soportar tus constantes bromas. Sustancias verdes sobre ella, cosas extrañas en su plato de la cena. Serpientes, que poco de inofensivas tenían, saliendo por su mochila y más bromas que por ser tantas no recuerdos.

-Ya dije que Canuto es una mala influencia?

-En tercero, cuando te diste cuenta de que era una chica y que no andaba por Hogwarts con pantalones igual que tú, aparecías detrás de las estatuas y las armaduras para asustarla y ver si se caía. ¿Quieres que te recuerde para qué?

-Siempre fui un niño muy respetuoso, eso es lo único que tengo que decir a mi favor.

-Pues yo no lo creo. Querías que se cayera para ver si su falda se subía.

-No sabes lo manipulador que Peter puede llegar a ser...

-Luego, en cuarto año no la dejabas tranquila pidiéndole que saliera contigo. Incluso creo una vez le pediste que te acompañara a una matanza de muggles que los padres de Sirius estaban organizando.

-No sabía que ella se iba a enfurecer tanto!

-En quinto, Lily casi queda sin voz de tanto gritarte. Nunca la había visto tan enfurecida. Cualquiera pensaría que madurarías después de dos años, pero nuevamente la encerraste dentro de los camarines, el problema es que fue contigo adentro.

-Solo quería platicar.

-Fue ese mismo año en el que descubriste como entrar en su cuarto? Así, ya recuerdo. Fue ese año porque Lily estuvo dos semanas con un gorro por tu culpa. Fuiste tú o Sirius el qué, obviamente por equivocación, cambió su shampoo por pegamento extra fuerte?

-La verdad, esa ves si que yo no tuve nada que ver. Era para Sophie, quien iba a decir que canuto se iba a confundir?.

-Es curioso, estabas muerto de ganas de salir con ella, pero aun así te las ingeniabas para que ella te gritara cada vez más fuerte.

-Era la única forma que tenía de que ella me hablara-sonrió James recordando aquellos tiempos.

-Si pasamos al siguiente año, en sexto se te ocurrió la maravilloso idea de hechizarla para que no pudiese decir más palabra que "Amo a James Potter" cada vez que un profesor le hacía una pregunta. La profesora McGonagall quedó tan sorprendida luego de interrogarla sobre la transformación de su puerco espín que tuvo que suspender el resto de la clase para mantener una seria conversación con ella.

-Yo no hice nada! No me puedes culpar de lo que ella anda ventilando por allí.

-Y ahora, en séptimo, que por fin estás con ella, y sin que ninguno de nosotros entienda por qué ella nunca se enojó lo suficiente contigo por todas tus bromas, pretendes estar molesto por su reacción?

James pareció pensarlo durante un momento. Sabía que la respuesta que deseaba dar iba a sacar de sus casillas a Remus. Lupin siempre había cuidado a Lily, desde que se habían hecho amigos en primer año que Remus era el que mejor la comprendía. ¿La conocía tanto como James creía?.

-No-concluyó James-supongo que no puedo pretender estar molesto por su reacción...

-Bien!-sonrió Lupin contento de que James al fin comprendiera.

-Ni siquiera un poquito?

-No, cornamenta. Ni siquiera un poquito.

o.o.o.o

-Vamos a las tres escobas?

-Mmm... no, puede que James esté allí.

Sophie se tragó la queja. Observó a su alrededor. Habían estado buscando a Annie pero no la habían encontrado. Al final, pensando que seguramente estaría demasiado entretenida con Amos, decidieron dejarla tranquila, aunque no se salvaría de un torturador interrogatorio cuando, aquella noche, la vieran en la cena.

-Quieres ir a comprar barras de chocolate?

-No, quizá James esté allí.

-Pero no estaba en las tres escobas?

-No lo sé...

-Entonces?... nos quedaremos aquí sentadas hasta que adivines donde esta tu novio e ir donde no esta para que sigas pensando en él?

-No, simplemente...-Lily no supo que decir. La verdad era que esa era su idea, pero si Sophie lo decía de esa forma sonaba bastante estúpida.

-Lily!-El tono de voz de Sophie era sermón puro-No puedes enojarte por una par de bromas!-soltó sin poder evitarlo. No podía creer que tuviesen que estar sentadas en una banca mientras todo el colegio se divertía recorriendo las calles del pueblo.

-Un par de bromas?!-preguntó Lily casi indignada-Sophie, James se ha reído en mi cara. Estaba coqueteando con esas chicas y más encima, no es capaz de tomar en serio lo que le digo! Tu crees que son solo un par de palabras chistosas?!

-Si!-respondió Sophie. La mirada sorprendida de la pelirroja se clavó en sus pardos ojos-Amiga, conoces a James. Sabes que no lo decía en serio!

-Yo no tengo la seguridad de nada!

-A no?! Entonces como es que te vas a casar con él? Disculpa, pero no puedo entender que te vayas a comprometer para toda la vida con un hombre al que, según lo que me estás diciendo, no comprendes su forma de actuar.

-No es eso...!-intentó explicar Lily, pero Sophie no la dejó continuar.

-Pero, ya que tocas el temas-continuó la castaña-aprovecharé que estamos sentaditas aburridas para poder preguntarte todas las dudas que tengo respecto a tu compromiso. Tu sabes que soy la más feliz con esto del matrimonio, pero... Lily, James se ha pasado, desde primero, haciéndote la vida casi imposible, para no decir completamente.

-Pues...-nuevamente se vio interrumpida.

-Sabes? Recuerdo cuando James casi te deja calva en primer año. Aunque fue tu culpa, siempre te sentabas delante de él.

-Se encargaba de que todos los puestos se ocuparan, menos el que quedaba en su frente.

-En segundo, pasaste casi medio día encerrada en un camarín porque a tu chico se le ocurrió la maravillosa idea de...

-Sophie, no es...-pero le era imposible continuar. Su amiga había alzado la voz.

-También transformó, según él sin querer, a tu lechuza, mercurio, en un ratón. Luego, no lo pudimos atrapar. Corría tan rápido que solo el gato de Alice lo pudo agarrar, pero no precisamente con una patita.

-No es necesario que me recuerdes que el señor Neko se comió a Mercurio.

-Y esa vez que le prendió fuego a tu tarea de transformaciones? O cuando hizo que ese chico de Hufflepuff vomitara en tu falda? Fue el mismo año en que cambió la contraseña del baño de los prefectos sin que ningún profesor supiera cómo y te echara la culpa?... así, ya lo recuerdo. También intentó que Filch te atrapara fuera de la cama?

-Sí, lo intento... Sophie, no sé a donde quieres llegar?

-Recuerdas esa vez que pretendía que salieras con él y te regaló una rosa a la cual resultaste ser alérgica. Algo que él sabía, pues la etiqueta decía que todas las coloridas reaccionarían negativamente al contacto con esa rosa?. Hasta hoy niega haber leído la información.

-Lo recuerdo perfectamente. Estuve en enfermería durante dos semanas!

-Una día, te empapó de agua. Otro de barro y al siguiente de sangre de dragón. Cuando se enteró de que eras prefecta se las ingeniaba para que no pudieses hacer tu trabajo. Ibas tarde a un examen, te retenía. Necesitabas ir al baño, lo impedía. Estabas cansada y con ganas de dormir, literalmente te pegaba al piso de la sala común. Tenías hambre, pues agarraba toda la comida a su alcance para que tu no pudieses comerla... Después de todo eso y un montón de cosas que no he mencionado, porque nadie tiene tan buena cabeza para recordarlas todas, tu te vas a casar con él?!

-PUES POR QUÉ LO AMO!-gritó Lily perdiendo la paciencia-Porque aunque tú no lo sepas, él siempre... a pesar de todo lo malo que me has dicho, estuvo cuando yo necesitaba a alguien al lado. Era el único que lograba sacar una sonrisa cuando estaba triste. Él hacía que una mala nota en defensa contra las artes oscuras se transformara en algo sin importancia. Porque sabía, con una simple mirada que yo necesitaba de un abrazo o que, sencillamente, quería que me acompañara en silencio. No entiendes por qué me enamoré de alguien que pasaba la mitad del día intentando hacer que me castigaran, pero yo sí... Quizá es difícil de entender, después de todo hizo de mis seis primeros años un caldero lleno de...-Lily buscaba una palabra que pudiese definir lo vivido durante ese tiempo-algo desagradable, pero en el fondo... era la única forma que él tenía de acercarse a mi-aquello último lo dijo más para sí misma, que para su amiga. Era como si recién hubiese notado el significado de todos esos años. De cada palabra, de cada mirada... de cada broma.

Sophie sonrió y abrazó a su amiga. Al fin lo había comprendido. Lily ya no dudaría más. Sophie por un momento tuvo miedo de que su plan no resultara, de que Lily pensara que al fin y al cabo, James no era más que un idiota con traje de mago, pero por suerte la pelirroja, por primera vez en su vida, había puesto en primer lugar sus sentimientos.

-Lo sé amiga. Se siempre lo has perdonado por que le quieres mucho-dijo Sophie separándose-La verdad, tienes una paciencia tremenda. Solo tu puedes perdonar tanto. Pero entiende que James es tu bromista redomado y que te adora más que ningún otra persona. Incluso más que a Sirius!

Lily rió. Sí, lo sabía. Por eso se iba a casar con él, por eso iba a dejar de lado sus miedos...

-Sabes?-continuó Sophie-lo que tienes que hacer ahora, es ir con él. Les quedan tan pocos meses para la boda... Y de ahí en adelante... "Hasta que la muerte los separe".

-Hasta que la muerte nos separe-repitió Lily sonriendo.

o.o.o.o

-Está todo listo?

-Sí, Narcisa está esperando que le den la señal.

-Muy bien. Todos tienen que recordar a la perfección el plan-miró a su alrededor buscando algo. Al no encontrarlo, frunció el entrecejo-dónde está Severus?

-Ya está esperando a que salga esa maldita sangre sucia. Además, mandó a Rodolphus a vigilar al idiota de mi primo. Dijo que no quería que apareciera y pudiese arruinar los planes. Ese Snape se cree muy brillante. A mi no me parece...

-Está bien-Interrumpió Lucius Malfoy- Quizá sea bueno que alguien se ocupe del estúpido de Sirius Black mientras nosotros atrapamos a la "señorita Lily Evans" para mi Lord y de paso, a esa tonta de Sophie. Robert está vigilando a Potter y Lupin?

-Si, Malfoy. En las tres escobas. Cuando le avisen sale para tomar a Sophie Langford-La chica hizo un pequeño silencio en el cual observó como, no muy lejos de allí, uno de sus compañeros vigilaba la entrada de las tres escobas-La verdad, esto está resultando más fácil de lo planeado.

-Así es Bellatrix. Quien iba a imaginar que el sin cerebro de Potter elegiría un día tan inadecuado para él y pelearse con su novia?

o.o.o.o

Otra semana, otro capítulo!

Ahora que ando con un poquito más de tiempo:

Agradezco mucho a todos los que leen este fic, sobre todo a las chicas lindas que dejan su R.R para expresarme la opinión y las dudas que van surgiendo. Saben que aprecio mucho los aportes, así que sigan escribiendo!!

Especiales(RR del capítulo pasado)

Clau Malfoy! Cami! Rai-Potter! A mi hermanita Rizel! CataelBereth! Desiré! (Creo que me has escrito desde hace demasiado tiempo y jamás te he dejado una agradecimiento como la gente!!)! Luna712!... y a las demás chicas que me escriben de vez en cuando pidiendo disculpas por no poder leer tan seguido: ) De todo corazón, muchas gracias!