Basado en las novelas de J.K. Rowling.
Nacer Por ti, Morir por él
Capítulo Treinta y dos: "Ella no es mí Lily!"
Por Jane.Camui
-No me vas a hablar?!
Annie había reído las tres primeras veces que Sirius había dicho aquello, pero con la cuarta y la quinta en una hora, lo único que provocaba aquel chiste eran las ganas de golpearlo en la cabeza con su bolsa llena de bombones.
-Debo suponer, por tu mirada, que mi broma ya no te hace gracia ¿verdad?-preguntó mirándola de reojos. Annie asistió con la cabeza-y por qué no me lo dices a la cara?!
Una carcajada de Sirius, que terminó bruscamente cuando sintió un leve golpe en la cabeza. Annie sonrió inocentemente, imitando a Sirius cuando hacía algo malo. El chico alzó una ceja.
-Al fin y al cabo, eres igual de malvadas que el resto de las chicas-dijo Sirius avanzando. Sacó de su bolsa un paquete de brujas fritas y lo abrió. Annie, que no había entendido las palabras del pelinegro, llegó a su lado tomándolo de la manga para que este la mirase. Lo interrogó con la mirada. "a qué te refieres?"
-Lo que quiero decir, es que haces lo mismo que haría otra chica.
"Tu crees que otra chica estaría caminando tranquilamente a tu lado luego de dejarla muda?" pensó Annie. Sirius, que la observaba mientras comía sus brujas fritas rió ante la expresión de recelo. Pasó una mano por el hombro de ella.
"Al menos no podrá hacer preguntas, ni yo tendré que meter la pata diciendo alguna idiotez" razonó en su mente Sirius. Ante tal gesto sorpresivo, Annie se sonrojo débilmente, pero no puso resistencia. Era un abrazo de amigos¿no?. ¿Acaso Remus no hacía lo mismo¿Acaso no se tomaban la mano? Y eso... no significaba nada más que una hermosa representación física del cariño que se tenían...
-Qué tienes?-preguntó Sirius zarandeándola levemente-Ahh... verdad, no puedes hablar-terminó con un aire casual.
Annie le pisó el pie como queja ante las constantes bromas del muchacho.
-Qué?
La rubia, por medio de gestos, intentó hacerle entender que, por favor, le de volviese la voz. Sirius había captado el mensaje muy rápido, pero le hacía bastante gracia los gestos que la chica hacía. Apuntaba hacia su varita, luego su garganta y movía los labios... los labios...
-Los mismos de Annie?-dijo Sirius ya no prestando atención a las manos de la chica. Tenía la vista pegada a los labios de la rubia y no despegaba los ojos. Annie se comenzó a sentir terriblemente nerviosa. Aquella forma en que él la contemplaba, cómo si la fuese a...
La respiración de Annie se fue agitando a medida que Sirius se acercaba hacia ella. No fue conciente de que estaban en medio de una calle, llena de magos y un montón de chicas que se habían detenido para observar la escena. Ni Annie, que comenzaba a sentir aquel impulso de salir corriendo, se dio cuenta del mirar asesino de unas cuantas. Solo importaban ellos dos, aquel mundo que los rodeaba, esa magia que Sirius no lograba entender del todo y es que, por primera vez, deseaba verdaderamente tocar los labios de una mujer. Deseaba, más que besarlos, saborearlos. Le parecían dulces...
Pero cuando estaba apunto de besarla, Annie había reaccionado y metido en su boca una de las brujas fritas. Sirius, que ante aquel repentino movimiento, se había alegado un par de centímetros. Se sorprendió por el efecto que los labios de la rubia le provocaron.
-No debiste hacer eso...-susurró. Annie quiso preguntar que para quien de los dos era el mensaje. Para ella, por meter la bruja frita entremedio, o para él, por intentar besarla.
Annie masticó la pequeña, pero crujiente masa frita, mientras tiritaban sus piernas. Sirius Black había estado a punto de besarla... ¿Por qué lo había detenido¿Por qué tenía que ser tan tonta como para evitarlo?.
-Yo...-intentó disculparse Sirius, pero frunció el entrecejo. Se acercó a Annie nuevamente, pero esta vez no eran sus labios lo que aquellos dos ojos grises observaban con total atención, si no el color de la iris de Annie-Demonios!-exclamó.
Annie preguntó qué era lo que ocurría, pero de sus labios no salió más que un silencio estúpido.
-Te estás trasformando!-susurró Sirius antes de cubrirla con su propia chaqueta.
o.o.o.o
Lily se levantó del banco sintiendo como un peso dentro de ella se alivianaba. Claro, el enojo con James había pasado y ahora sentía que todo era nuevamente hermoso. Estaba próxima a casarse y deseaba arreglar las cosas con su novio lo antes posible. Miró el anillo que tenía en su mano izquierda y sonrió. Lo acarició con dulzura...
-Y bueno?-preguntó Sophie mirando atentamente a su amiga-irás a hablar con James?
-Sí-respondió Lily con un suspiro-Crees que esté en las tres escobas?
-Si mal no recuerdo-dijo la castaña poniendo un falso rostro de pensativa-era el lugar donde siempre los encontrábamos. Cuando tu querías gritarle por alguna broma.
Lily asistió con la cabeza al tiempo que reía. Lo recordaba muy bien. La broma mañanera en cada excursión a Hogsmeade siempre terminaba con ella gritando a James en medio de las tres escobas. Los pensamientos sobre la forma en que el año anterior había gritado a James antes de lanzarle un jarro de cerveza de manteca fueron interrumpidos por el roce de algo extraño. Creyó ver el destello de una pequeña luz junto a ella, pero al alzar la vista de su anillo no encontró nada fuera de lo normal. Pensó que solo se trataba de un juego de su imaginación.
La pelirroja le indicó con una mano a su amiga para que fuese con ella. Sabía que si James estaba en la taberna no estaría solo y que cierto chico de ojos dorados estaría con él bebiendo una cerveza de manteca.
-Vamos?-le preguntó al notar que Sophie no se movía. Pero la chica, y para sorpresa de Lily, negó con la cabeza. Seguía sentada pero a diferencia de hace tan solo unos segundos, con mirar ausente-Estás bien?
Sophie no respondió inmediatamente. Finalmente, cuando Lily comenzaba a asustarse por un pequeño fulgor rojo que le pareció ver en sus ojos, le habló con una voz que a la pelirroja le pareció sin emoción, si no indiferente... o más bien, ausente.
-No, ve tú-respondió. Lily estaba a punto de replicar cuando la castaña se levantó. Caminó en dirección contraría a la de Lily mezclándose con el resto de los estudiantes que se encontraban en a calle.
-Sophie!!-gritó la pelirroja con un muy mal presentimiento, sobre todo por el destello que ella había sentido.
Lily se mordió el labio inferior preocupada. ¿Por qué de un momento para otro su amiga había cambiado su semblante alegre y risueño de siempre por aquel tan impasible y frío¿Tendría algo que ver con...?. Lily no supo que hacer, quizá había dicho algo que había molestado a su amiga, pero aun así Sophie no reaccionaría de esa forma. La castaña solía decirle las cosas, además... ¿Qué podría haber dicho Lily para provocar aquello? No, era otra cosa lo que le estaba pasando. Tenía ganas de ir donde James, pero sentía más preocupación por su amiga, así que, sin pensar en que aquello era un trampa, siguió a Sophie a través de la multitud.
No muy lejos de allí y con una maléfica sonrisa en su rostro, Lucius Malfoy asistió con la cabeza dando la señal a uno de sus compañeros que se encontraba un poco más allá que la siguió muy de cerca. Era el momento de actuar.
Lily le siguió teniendo un mal presentimiento. Le gritaba, pero lo único que conseguía era que Sophie comenzara a avanzar mucho más rápido. No supo si era porque tenía muy mala suerte o porque se habían puesto de acuerdo pero todos se cruzaban en su camino. No lograba dar más de tres pasos sin chocar con alguien. Volvió a gritar. Sophie se giró y la observó. Lily creyó que por fin se detendría, pero se había equivocado. La castaña, que seguía con una expresión vacía, comenzó a correr.
Malfoy, que había seguido la escena sonrió con maldad. Le hizo una seña a la mujer que estaba al otro lado de la calle. La mujer rubia asistió con la cabeza y metió la mano en el bolsillo. Sacó una botella, la destapó. Observó a todos lados y luego desapareció.
-Ahora tiene que actuar Adolf-informó Bellatrix que se había arrodillado junto a él. Miró como una pelirroja aparecía en el mismo lugar donde segundos antes había desaparecido Narcisa Black.
-Lily Black-ironizó Malfoy-está lista-Movió la cabeza en señal de afirmación. Narcisa, con el físico de Lily se fue con paso apresurado hasta las tres escobas.
Al pasar por fuera de la casa de los espejos mágicos se observó en uno de ellos. La imagen que se le devolvió le provocó asco. Era Lily Evans, la chica que ella más despreciaba. Una asquerosa sangre impura y ahora, ella tenía que hacerse pasar por ella. Notó que los ojos de ella, a diferencia de los de Lily, tenían un matiz frío. Intentó cambiarlos y poner una mirada más calida, pero no pudo. Era repulsivo. Sonrió, eso si lo pudo hacer, pero aun así, sus ojos seguían siendo insensibles.
Entró en la taberna y divisó con la mirada a Robert. El chico rubio le indicó con la cabeza una mesa de más allá. Sentados cerca de una de las ventanas y con cervezas de manteca en la mano, estaba James y Remus. Se arregló un poco el largo pelo pelirrojo y se acercó.
-Buenas-dijo. James alzó la vista al instante. No había esperado que Lily apareciera. Se fijó en la expresión de sus ojos y creyó que Lily aun estaba molesta.
-Lily...-dijo, pero se sorprendió cuando esta lo hizo callar con la mano. Remus frunció el entrecejo interrogando con la mirada a su amigo. Narcisa se sentó junto a James.
-No importa-dijo con una voz extraña-Te perdono
-Me...perdonas?-preguntó confundido.
-No era eso lo que me ibas a decir?-preguntó Narcisa cerrando los ojos con paciencia. Detestaba a Potter, abominaba al sangre mestiza de Lupin y odiaba a Lily Evans-No me ibas a pedir disculpa por ser un idiota?
James estaba tan sorprendido que no supo que responder. Remus había cambiado su rostro de pregunta por uno de incredulidad. Era posible que Lily estuviese molesta ¿Pero por qué actuaba de esa forma?
Muy cerca de la mesa donde los tres estaban ubicados, Robert Rigby carraspeó en señal de advertencia. Narcisa miró de reojos y furiosa ¿Por qué tenía que ser ella la que tenía que estar suplantando a la gryffindor más asquerosa de todas¿Por qué no Bellatrix o Andrómeda?.
-Todo esta bien Lily?-preguntó Remus con cautela. Narcisa estuvo a punto de responder mordazmente, pero se contuvo. Respiró hondo y dibujó una sonrisa, aunque a Remus y a James no se les escapó que de verdadera tenía lo mismo que la amabilidad de Snape.
-Claro que si, Lupin!-dijo con una voz aguda que pretendía ser alegre. Remus y James se miraron confusos. ¿Qué significaba ese tono?. Sólo lo habían escuchado una vez, y en aquel momento Lily estaba a punto de caer de su escoba voladora la primera clase de vuelo.
Narcisa, asustada porque había notado que su actuación era desastrosa, tomó la mano de James con fuerza. El chico de anteojos sintió que el corazón se le paralizaba. No era aquella la mano donde Lily usaba el anillo de compromiso¿Por qué no estaba en su dedo¿Acaso se lo había quitado?. Lupin, siguiendo la mirada de su amigo, también se sorprendió ¿Estaba Lily tan molesta como para quitarse su anillo? Según lo que le había contado Annie, no se lo quitaba ni para dormir.
James se fijó en el rostro de la pelirroja que estaba junto a ella y solo le bastó un par de segundos para entender... Quitó su mano con brusquedad de Narcisa.
-Y dime, Lily!-dijo James tomando un sorbo de su cerveza de mantequilla-Le dejaste flores a Annie? Recuerdo que dijiste que querías ir a visitarla al cementerio.
-Emm...-dijo Narcisa-Sí, sí... Yo, fui y le dejé un gran ramo de Petunias.
-Y donde está tu anillo?-Preguntó dejando con fuerza el vaso sobre la mesa-Por qué te lo quitaste?
-Anillo?!
-Y el colgante? El que Sophie y tú usan.
-Yo...-Narcisa no supo que decir. ¿Anillo¿Colgante?. Lupin y James seguían esperando una respuesta-Olvidé ponérmelos.
-Ya veo...-dijo James aunque con un dejo de temible triunfo-y... Qué tal las cosas con Megaera?
-Bien, todo bien-Tenía miedo de dar respuestas más completas. Sabía que había metido la pata en algo y estaba más que segura que se había dado cuenta de que algo estaba fuera de lo normal.
-Ya te acomodas a la chica nueva, entonces?-preguntó James con una voz fría.
-Claro...-dijo.
-Levántate!-susurró la voz de James cargada de ira-Ahora!
-Pero...-intentó defenderse Narcisa. James se levantó y tomó la silla donde la chica estaba sentada, la tiró hacia atrás haciendo que Narcisa casi cayera. La pelirroja falsa, se alzo indignada y dispuesta a sacar la varita. Sonrió al ver como la puerta de la taberna se cerraba. Había visto salir a Robert, que de seguro iría en busca de ayuda. Esa era su misión. Si algo se salía de los márgenes, él debía dar aviso. James y Remus no saldrían ilesos de esa.
-Será mejor que hagas caso-dijo calmadamente Remus. A James le exasperó la actitud de el castaño. ¿Cómo podía estar tan tranquilo?
James no pudo controlar su furia. Tomó a Narcisa por el brazo con más fuerza de la qué el jamás había utilizado con una mujer y la llevó fuera de las tres escobas. Caminó con ella, dando grandes pasos, hasta llegar a un lugar apartado de los alumnos que se paseaban vitrineando por la calle. Remus, que los seguía, aferraba su varita dentro del bolsillo de su chaqueta.
James tiró a la falsa Lily contra una pared. Narcisa cayó al suelo, no sin antes golpearse fuertemente en una mano. Observó los ojos de James y sintió miedo, por primera vez en su vida, por su bienestar físico. Aquella expresión, aquellos ojos... James estaba conteniendo sus ganas de golpearla con sus propias manos.
-Quien mierda eres?!-gritó. Narcisa intentó levantarse, pero James volvía a tomarla, salvo que esta vez no era del brazo, si no del cuello-Responde!
Remus, que contemplaba aquella escena, se adelantó. Tomó a James para que soltara a Narcisa. La chica cayó nuevamente al piso, pero su cara de desprecio se hizo aun más intensa aunque los ojos se le llenaban de lágrimas. Se sentía humillada. "Ese asqueroso traidor a la sangre... me las va a pagar" pensó apretando los dientes con ira.
-Quien eres?-dijo, esta vez, Remus. Los ojos de Narcisa pasaron de uno a otro, pero no dijo palabra. Estaba jugando contra su suerte, James, en cualquier momento volvería a perder el control y esta vez, Remus no podría ayudarla.
"Pase lo que pase, tú no puedes decir tu identidad. Aunque te estén torturando, aunque vayas a perder tu asquerosa vida, jamás dirás quien eres ¿Escuchaste?"
Las palabras de Malfoy resonaban en su cabeza. No podía decirle. Si Lucius se enteraba, era capaz de matarla él mismo. No tenía escapatoria. De una u otra forma, ella terminaría mal.
o.o.o.o
-Sophie!!-volvió a gritar la pelirroja. Se puso de punta de pies para divisar a la castaña. La vio. Estaba doblando una esquina-Adónde va? Está saliendo del pueblo!-exclamó poniéndose en marcha nuevamente.
Chocó un par de veces, pero se disculpó con rapidez. Sophie avanzaba a una velocidad impresionante. Finalmente, cuando Lily comenzaba a perder el aire y le dolía un costado de su estómago, llegó a un paisaje limpio de vegetación. No habían árboles, ni flores, solo un desolado circulo con tierra. Sophie se había detenido en el centro y se mantenía de espaldas a la pelirroja. Lily, con la respiración agitada, se detuvo un poco antes de ella.
-Sophie?-preguntó con cautela-está todo... Dios!!
Sophie había caído al suelo, como si se hubiese desmayado. Lily corrió hasta arrodillarse a su lado y la tomó entre sus brazos.
-Sophie!! Sophie!!-decía al tiempo que golpeaba las mejillas de la chica.
No escuchó, como un grupo de magos se agrupaba detrás de ella.
-SOPHIE!
o.o.o.o
Narcisa se mordió el labio luego de la cachetada que James le había plantado. Ni siquiera tocó la parte adolorida. Malfoy le había enseñado que jamás debía mostrar señales de dolor. Nunca tenía que hacer que su contrincante se detuviese por piedad... "Sería una humillación".
"Pero más humillada no puedo estar" pensó mientras las lágrimas corrían por su mejilla.
-Dónde está Lily?!-preguntó James que tenía su varita en la mano. Remus intentaba calmarle, pero se le estaba transformando en una tarea casi imposible. James tenía considerable fuerza y lograba zafarse de Lupin con mucha facilidad.
-James, no vas a lograr nada...-intentó decir Remus, pero James no le prestaba atención.
Ante un movimiento brusco, tomó a Narcisa del pelo. Un grito perforó los oídos de todos, era desgarrador.
-JAMES!-gritó Remus. La cara del chico de anteojos se contraía ante la ira. Quería golpearla, matarla... Remus pareció entender lo que el chico estaba pensando, porque tomó su varita comprendiendo que no había otra solución-Suéltala!-dijo apuntándolo con la varita.
-Ella no es mí Lily!-dijo James.
-Lo sé, pero si quieres saber donde está, tienes que dejar de golpearla!-gritó Remus indicándole con la varita de que soltara a la sollozante chica.
James, que había bajado la vista, se consternó ante la visión. Era como estuviese golpeando a la mujer que amaba. La soltó rápidamente. Narcisa quedó en el suelo tapando su rostro con las manos.
-Cálmate!-exigió Remus. Pero la dirección de su varita había cambiado. En lugar de apuntar a James, apuntaban a la falsa pelirroja.
Narcisa no supo que era peor. Que Potter la golpeara sintiéndose ella indefensa, incapaz de tomar la varita o que Lupin la defendiera.
-Quien eres?-preguntó el licántropo. Narcisa alzó la cara con una renovada decisión. Si Malfoy se enteraba de lo que estaba ocurriendo... No quería ni pensarlo.
-De mi no lograras ninguna respuesta...-dijo apretando los labios-Pero lo que sí te voy a decir, es que se vayan despidiendo de las asquerosas sangre sucias que tienen como novias.
-Qué?!-exclamó Remus deteniendo a James que pretendía abalanzarse contra la chica.
Narcisa dejó salir una risa muy característica de ella, cruel y fría. Sin emoción... completamente burlesca.
-Lo que quiero decir, es que Lily Evans ya está en manos del señor de las tinieblas y que Sophie la entregó a él.
-Narcisa...-dijo Remus. La mirada y la respiración de la chica afirmaron que Remus estaba en lo correcto. Narcisa Black era la falsa Lily Evans.
o.o.o.o
Quitó la chaqueta de la cabeza de la muchacha solo para poder encontrarse con el rostro que más adoraba, el de Annie. Su largo cabello negro y los ojos azules le parecían encantadores ante la luz del sol.
-Alguien puede venir-dijo Sirius corriendo el rostro. Si se había embelesado con los labios de Meagera¿Qué podía ocurrir si miraba por un par de segundos más el rostro de mejillas sonrojas de Annie?.
Annie intentó dejar salir un sonido, pero nada. Seguía siendo una muda por culpa de Black. Sirius la guió hasta la casa de los gritos. AL ver que un poco más allá, pero lejos, un grupo de gente se agrupaba se apresuró. La ayudó a entrar y la guió por los oscuros pasillos hasta llegar a una de las habitaciones que siempre ocupaba cuando tenía excursión de luna llena.
Estaba punto de dejarla en la habitación para asegurarse de que el pasadizo que los podría llevar de vuelta a Hogwarts estaba completamente seguro, cuando una mano lo detuvo. Se giró y vio la cara de anhelo de Annie.
-Debió de ser la bruja frita...-dijo Sirius indicándole que se sentara en una destartalada cama-Creo que tienes una reacción alérgica a las papas. Pasó lo mismo con el puré ¿recuerdas?-Annie asistió con la cabeza-Quédate aquí un momento, iré a cerciorarme de que es seguro volver ¿si?.
Annie negó con la cabeza tomándolo una vez más.
-No te preocupes, vendré enseguida. Nadie entra en esta casa. Creen que está embrujada!
Annie se indicó la garganta con desesperación. Quería que le devolviera su voz. Sirius sabía que había llegado el momento de deshacer el hechizo, pero le parecía que todo era mucho más fácil con ella muda. Sin su voz merodeando a su lado, sin su suave todo persiguiéndole. Annie juntó las manos, como implorando.
-Me descuartizaras?-preguntó el chico. Annie sonrió negando con la cabeza. Sirius gruño medio sonriendo-esta bien...
Alzó la varita y apuntó hacia la garganta de la chica. No dijo el contra hechizo en voz alta, por si algún día tenía que volver a utilizar aquel encantamiento con la pelinegra. Una luz naranja nubló la vista del chico, pero se desvaneció inmediatamente. Annie se tocó el cuello, como asegurándose de que estaba igual que siempre. Dejó salir unos pequeños sonidos para comprobar de que el contra hechizo había dado resultado.
-gracias-dijo Annie.
Sirius asistió con la cabeza, pero rápidamente se volvió hacia la puerta. Temía que Annie comenzara a hacer lo que él estaba pensando.
-Por qué lo hiciste?-Los temores de Sirius se hicieron realidad.
Sirius no se volvió. Se quedó junto a la puerta, de espalda a la chica. No sabía que responder. ¿Le explicaba lo que había pasado por su cabeza cuando la vio con Amos?. No, claro que no.
-Diversión-contestó con simpleza. Annie se sintió tan decepcionada ante aquella respuesta que no pudo ocultar la tristeza en sus ojos. Sirius sentía que ya no tenía nada más que hacer allí.
-Espera!-dijo Annie. Se había levantado. Apretaba sus manos sobre su pecho encima de la ropa que ahora le quedaba bastante grande. Sirius se giró y hizo un amago de sonrisa al contemplarla tan preocupada. Tenía las mejillas sonrojadas y los ojos vidriosos-sólo fue diversión?-preguntó en voz baja, muy suave.
Sirius la observó con atención. Annie parecía pensar detenidamente, como si tratara de comprender algo. Lentamente se iba acercando a una ventana. Movía sus manos de forma nerviosa.
-Diversión?-preguntó una vez más, pero su voz sonaba quebrada.
-Annie...-Sirius comenzó a preocuparse. Los ojos de la chica se estaban volviendo aguamarina, como cada vez que lloraba.
Annie negó con la cabeza lentamente, ya incapaz de contener las lágrimas. Se tapó la cara con las manos y se dejó caer al suelo, sollozando de forma incontrolable. Sirius se acercó a ella hasta tomarla de los brazos, pero Annie lo esquivó.
Sirius no supo que hacer. No le gustaba ver a mujeres llorar y más aun si la mujer era aquella dulce chica de ojos azules. No supo como consolarla, ni que decir. Sirius sabía que estaba llorando por su causa.
-Lo siento-fue todo lo que pudo decir.
-Lo sientes?-preguntó Annie secando sus lágrimas con delicadeza. Sirius estaba junto a ella, en el suelo y la miraba con una mezcla de enojo y arrepentimiento-No me digas eso, por favor-suplicó la chica. Sus ojos, bañados en lágrimas, se posaron en los de Sirius, pero el chico corrió la vista una vez más. Annie, ante aquel gesto, se mordió el labio casi sintiendo impotencia.
-Deja de llorar-pidió Sirius alojando sus ojos en las manos de la chica. Annie quiso golpearlo.
-Ya termina con tu juego!-dijo perdiendo la gran paciencia que tenía. Aquella era la gota que rebalsaba la copa. Se levantó bruscamente y caminó en sentido contrario al de Sirius. Nunca había sentido ganas de causar daño, de herir, pero en ese momento comprendía la motivación de aquellos que mataban con palabras. Era un dolor en el corazón...
Sirius se levantó con lentitud. Metió sus manos en los bolsillos y emprendió el camino hacia el pasadizo. Ahora sí que ya no tenía nada que hacer en aquel lugar. Había herido a Annie, lo último que quería en el mundo lo acaba de hacer realidad. No aguantaba escuchar los sollozos de la joven.
-Escúchame-dijo Annie antes de que Sirius saliese-quiero que me dejes en paz. Quiero que...-Annie cerró los ojos buscando fuerzas para decir lo que deseaba-quiero que... te apartes de mí. No me vuelvas a hablar. No me sigas... No me protejas...-a medida que hablaba su voz se iba haciendo más débil.
Sirius apretó el puño de su mano derecha con fuerza. Sentía como sus uñas le hacían daño en su palma. Pero siguió escuchando a Annie sin decir palabra.
-Te lo ruego. Yo no puedo contra ti. Aléjate de mi...-terminó.
Sirius sentía que la furia se apoderaba de su razonamiento. Se giró con brusquedad a Annie, mirándola con los ojos más oscuros que antes y apretando su mano con más fuerza. Con un solo paso quedó lo suficientemente cerca de ella para tomarla por los brazos y atraerla hacía si. La apretaba más de lo que él mismo deseaba y Annie comenzaba a sentir miedo. Los ojos de Sirius parecían llenos de una fuerza que a ella le produjo mucho temor. Era como si toda la magia oscura que Sirius tenía fuera a salir y descargarse en ella. Annie trató de moverse, librarse de las manos de Sirius, pero este la apretaba con mucha más fuerza ante los movimientos de la pelinegra. La respiración del chico se había vuelto violenta y Annie, sollozando, rogaba dentro de si para que Sirius no hiciese nada estúpido.
-Cómo...-dijo Sirius con notables esfuerzos. Estaba demasiado furioso que comenzaba a perder la cordura-me puedes pedir algo así?!-la sacudió un poco. Annie, ya prácticamente no sentía los brazos.
-Por favor!!-Imploró-suelta! Me estás haciendo daño!!
-Cállate!!-grito Sirius al tiempo que la arrinconaba contra una de las mugrientas paredes. Annie agachó la cabeza con el corazón acelerado. Su largo pelo negro cubrió su rostro con lagrimas-Mírame!-exigía Sirius. Annie negó con la cabeza-Mírame!!-dijo más fuerte. La chica alzó el rostro hasta que observó los ojos de Sirius. Estaban casi negros y no había ningún rastro de del gris natural. La simpatía y bondad parecían haber desaparecido completamente.
Annie se hizo más atrás, apegándose completamente a la pared. Sentía el polvo junto a ella. Sirius no la soltaba ni un milímetro.
-Por qué...?-preguntó Annie con la voz en un hilo-Por qué me tratas así, Sirius?...
-De verdad quieres saber por qué?!-murmuró el muchacho mirándola directo a los ojos aguamarina. Annie asistió con la cabeza débilmente. Sirius no cambió su expresión en el rostro, pero aflojó un poco la presión de las manos, pero solo para deslizarlas de los brazos de Annie hasta el hombro. La siguió mirando a los ojos, mientras pasaba las manos por el cuello de la chica lentamente. Annie sentía que su corazón estallaría no muy segura de si era por el miedo o por el estremecimiento que le producía el sentir las manos de él junto a su piel. Allí se detuvo, cuando sintió que Annie dejaba de respirar...-Hago todo esto porque...
-SIRIUS BLACK!
Sirius soltó a Annie con la misma velocidad que si hubiese recibido una descarga eléctrica. Annie, con las piernas temblando, se dejó caer a la cama junto a ella, sentándose y pendiente de cada movimiento de Sirius.
Sirius metió la mano en su bolsillo y sacó un pequeño espejo. Lo observó. Allí, con una imagen nítida estaba Remus Lupin.
-Qué pasa?-preguntó con voz ronca alejándose de Annie.
-Tienen a Lily-dijo sin preámbulos el castaño.
-Qué?!-exclamó Annie. Intentó levantarse, pero estaba demasiado débil.
-Sirius, Voldemort tiene a Lily!
o.o.o.o
Caminó con paso apresurado a través de la concurrida calle. No se detuvo a pedir disculpas cuando casi derribó a una chica de tercero, ni mucho menos se detuvo para ayudar a recoger las bolsas con compras de un chico al cual había pasado a llevar. Al notar que su corazón comenzaba a latir más rápido por pensamientos que lo asustaban, apresuró el paso. Casi corría. Debía llegar a las afueras del pueblo antes de que la capturaran. No lo iba a impedir, no podía. Era cobarde... Sí, eso es lo que él era. Un maldito cobarde egoísta, pero al menos estando allí sentía que podía ayudarle en algo... Aunque solo fuese su impresión.
Le había dicho a Bellatrix que iría donde Lily Evans para estar seguros de que ella haría específicamente lo que habían planeado y también había dicho que mandaría a Rodolphus para vigilar a Black, pero lo único que había hecho era dejarlo inconciente detrás de un árbol para que este no se entrometiera. No le convenía que Black y "Megaera" tuviesen un vigilante.
-Por favor, maldita sangre sucia-pensó cuando divisó la casa de los gritos-Por una vez en tu asquerosa vida, no hagas lo que se espera de ti. No la sigas...
Pero al llegar a las afueras, se detuvo con el corazón en la mano. Había llegado tarde. Ellos ya tenían acorralada a Lily Evans.
O.O.O.OSiento mucho el retraso! Sé que dije que sería un capítulo cada semana, pero tuve serios problemas de redacción. Tenía muy clara la idea y lo que quería expresar, pero no había forma. Cada vez que me sentaba frente al computador, mis manos no eran capaces de expresar correctamente y con coherencia las ideas que mi cabecita guardaba! En fiin! Como una forma de recompensar a aquellos que esperaban el capítulo se los dejo mucho más extenso y con una abanico de detalles! Espero, de verdad, que les haya gustado.
Agradezco los Reviews del capítulo anterior:
Desiré, Lily Evans, Luna 712, cataelbereth, GinNyLu, Rai-Potter, delirando, clau Malfoy, Rizel corazón de melón, Cami, Juupotter (Te prometo que leeré tu fic, ya lo estuve mirando y se ve muy interesante!), Mi-x-LuBrE-x-CaLa, PaulyProNGs y KarlaBlack.
Un beso gigante para ustedes!
