Historia basada en las novelas de J.K. Rowling.
Nacer por ti, morir por él
Capítulo treinta y cuatro¿Eres un mortífago?
Por Jane.Camui
James observó la hilera que se formaba delante del encargado en la oficina de correos y bufó con impaciencia. Pasó entremedio de la gente que esperaba paciente a que llegara su turno, corrió a la bruja con un gran sombrero que hablaba con el hombre y se puso primero en la fila. El vendedor lo miró molesto, a punto de reclamar, pero James lo interrumpió.
-Es urgente.
Sin esperar respuesta, levantó la mano y mostró diez galeones de oro, nueve más de los que costaba el servicio. El encargado, un hombre bajo y rollizo, aceptó el dinero. James no esperó. Entró botando una gran cantidad de papeles y paquetes. Detrás de él iban Lupin y Narcisa. El castaño tomó una pluma y un pedazo de pergamino cualquiera. El encargado entró detrás de ellos. Parecía entre indignado y sorprendido.
-Ustedes no pueden entrar aquí!-dijo, pero nadie lo escuchaba. Lupin forcejeaba con Narcisa, quien intentaba evitar que Remus escribiera.
-Ya basta!!-exclamaba Lupin furioso. Perdiendo completamente la paciencia, sacó la varita-Desmaius!
Narcisa quedó paralizada y Lupin pudo escribir en el pergamino una rápida nota. Mientras tanto, James iba por una lechuza a la habitación contigua. El encargado estaba anonadado. Cuando Remus ya hubo acabado de escribir, James volvió con una pequeña lechuza color violeta. Lupin le mostró la nota y James se la quitó de las manos.
Los mortífagos tienen a Lily y Sophie. Remus.
Ató la nota a una de las patas y esta, inmediatamente, emprendió el vuelo. James salió corriendo sin esperar a Lupin, quien volvía a apuntar con su varita a Narcisa, la cual iba siendo arrastrada por el chico de anteojos presa por el hechizo de unión.
-Finite Incantatem Demaius!-dijo Lupin para salir tras su amigo. Narcisa estaba furiosa, muerta de miedo y con terribles ganas de llorar. Al fin y al cabo, era una chica que firmaba su sentencia. ¿Quien sabe? Incluso puede que de muerte. No solo le estaba fallando a Malfoy, sino que al señor de las tinieblas, a quien ella había jurado lealtad cuando le tatuó la marca tenebrosa en el brazo.
-Me va a matar-pensó en voz alta, sin saber que Remus la había oído.
o.o.o.o
Lily negó con la cabeza con tanta convicción que creyó no era más que una cruel broma. No podía ser que Severus Snape fuese uno de los mortífagos que la tenía prisionera. ¿Acaso era capaz de entregarla a Voldemort? Lily sintió que estaba perdida. No importaba que Sirius estuviese junto a ella, que fuese a luchar con tal de salvarlas, saber que Severus estaba en contra le dio la sensación de derrota que siempre sentía cuando él se le negaba. Se sintió aun más desesperada que antes. No podía ser peor...
Sirius, que parecía petrificado ante la impresión. Apretó los dientes con rabia. Su varita tiritaba en su mano que apretaba con fuerza ante la renovada furia que se reflejaba en sus, ahora, oscuros ojos. Sin pensar en que podría ser arriesgado, Sirius salió de su escondite con la varita en alto, apuntando a Snape directo al corazón. No sabía utilizar maleficios imperdonables, pero tenía la certeza que si en aquel momento y con la rabia que sentía utilizaba alguno, este le saldría a la perfección.
-Maldito asqueroso-susurró. Lily, que en otro momento, hubiese querido que Sirius no se arriesgara, estaba tan anonada, tan bloqueada, que no fue plenamente consiente de que Sirius había salido de su escondite. En su mente solo había espacio para el desconcierto y el fuerte dolor que sentía en su corazón. Podría haber pensado que Severus era frío, un poco calculador, y muchas veces desagradable, pero ella había aprendido a quererlo tal cual era, con todos sus defectos, ya que durante todo el tiempo que pudo compartir con él, notó que a pesar de la imagen que proyectaba era una buena persona, quizá no siempre actuaba como todos quisieran, mostrando una sonrisa en el rostro, pero era gentil, muy caballero e inteligente, pero sobre todo muy preocupado. Salvo ese día...
"Lily llevaba mucho rato parada en aquel corredor poco iluminado del tercer piso. Miraba constantemente la hora con un dejo de impaciencia. Le parecía curioso que Severus no apareciera cuando siempre era muy puntual. Decidió esperar un poco más, aunque los libros que ella tenía en sus brazos le eran un recordatorio de todos los deberes que debía realizar. Miró su reloj de pulsera una vez más.
-Dónde está?-preguntó en voz alta-por qué demora tanto?!
Pero el tiempo pasaban y Snape no daba señales de vida. Luego de cuarenta y cinco minutos llegó a la conclusión de que el Slytherin definitivamente no iba a presentarse. Miró una vez más hacia ambos lados del corredor, pero no. Perdiendo la esperanza de que él llegase pidiendo disculpas por su retrazo, pasó por entremedio de unos alumnos y caminó hacia la biblioteca donde seguramente encontraría a Annie y a Sophie batallando con la redacción que McGonagall les había mandado para la siguiente clase.
Cuando ya iba cerca de la biblioteca una voz que le desagradablemente conocida la hizo girar la cabeza con impaciencia, tratando de evitar que un chico de anteojos se diera cuenta que ella estaba en el mismo corredor que él. James Potter, caminaba con una gracia que solo Sirius Black podía igualar. Si Lily hubiese sido como el resto de las chicas se habría sonrojado y puesto cara de tonta, mientras observaba, como hechizada, a James andar por el pasillo gritando a Lupin para que no fuera aburrido. Cuando estaba muy cerca de donde se encontraba la pelirroja, la chica rogó internamente para que él y sus amigos, a menos que fuese Lupin, no notaran su presencia, pero para su mala suerte, a James pocas veces se le escapaba algo, aunque en aquella ocasión, Sirius Black había sido el responsable de su desgracia.
-Cornamenta!-gritó deteniéndose junto a al chica. Lily lo calló con la mano, pero ya era muy tarde. La vista de James se clavaba en ella como una estaca en pleno pecho. El chico de anteojos dibujó una sonrisa, que según él, era seductora.
-Evans!-dijo con galantería. Lupin, que recién aparecía en ese pasillo, caminaba tranquilamente con las manos metidas en los bolsillos de la túnica. Peter, que jadeaba porque había corrido, se detuvo junto a Sirius.
-Hola Potter, Adiós Potter-dijo Lily rápidamente mientras trataba de matar con la mirada a Sirius.
-Adónde vas tan rápido?-la interrogó James tapándole el paso.
-Adónde sea necesario para alejarme de ti!-espetó con frialdad.
-Ya, James-dijo Lupin que recién llegaba junto a ellos-déjala tranquila.
-Gracias Remus-dijo con dulzura.
-Gracias Remus-se burló Sirius con una voz chillona que pretendía ser como la de Lily. La pelirroja lo observó fijamente-Quizá lunático tiene razón-dijo Sirius sonriendo inocentemente.
-Evans!-James sonrió presumidamente-acaso me tienes miedo?!
-No, te tengo lástima-espetó Lily poniéndose de punta de pies y golpeándolo con un dedo acusador en el pecho.
-Muy cómica.
Lily resopló con impaciencia y esquivó a Sirius y James. Caminó por el pasillo con rapidez sin correr. Cuando llegó a la esquina, miró hacia atrás y suspiró aliviada al comprobar que los "Merodeadores" no la estaban siguiendo.
Ese James Potter se creía el dueño del colegio. Caminaba con tanta petulancia, que Lily se impresionaba que los alumnos no le hicieran reverencias al pasar, aunque siendo sincera, faltaba poco para que llegaran a eso. Sirius era el con más estilo, el que se mostraba más elegante, pero era el más socarrón de los cuatro. Parecía que todo el tiempo su mente estaba planeado alguna broma tonta para ponerla en práctica con los Slytherin. Peter le parecía muy extraño. Siempre siguiéndolos y haciendo todo lo que ellos querían. Lily pensaba que eran unos abusadores, que se aprovechaban de la inocencia del chico más bajo de los cuatro. Remus Lupin era otro caso, definitivamente era el único que le agradaba. Muchas veces estaba metido en las bromas de los otros dos, pero era un chico encantador, que siempre estaba salvándola de los merodeadores.
Lily pensaba en los cuatro cuando de repente algo la detuvo. Cuando iba a entrar en la biblioteca, una cabellera oscura y larga pasó con rapidez al otro lado del pasillo.
-Severus?
La chica, olvidando que iba a encontrarse con sus dos amigas, corrió tratando de alcanzarlo. Le extrañó que Snape avanzara con tanta precaución, como si tratara de ocultarse de alguien. Cuando ya habían corrido un buen tramo, Lily por fin lo pudo alcanzar. Lo tomó por la capa.
-Que demonios...?!-Snape se sorprendió cuando, al girarse, se topó con Lily.
-Severus!-Lily afirmó sus libros que habían estado apunto de caer-te esperé durante más de media hora. Me dijiste que necesitabas hablar conmigo!
-Lo sé-Snape parecía nervioso y miraba sobre el hombre de Lily-pero tuve un problema. Oye, porque no nos juntamos luego? Será mejor que te vayas.
-Pero...
-Ahh!-dijo Snape con enojo-diablos!
-Ey! Prince!-una voz les llegó desde detrás de Lily. Arrastraba las palabras y era dura.
-Malfoy-respondió Severus en forma de saludo. Lucius Malfoy observó a Lily de arriba hacia abajo. Puso una cara de asco que a Lily le pareció de muy mal gusto.
-Qué haces con ella?-preguntó como si Lily no pudiese escuchar.
-Disculpa!-exclamó indignada la pelirroja.
-Silencio!-dijo Snape evitando mirarla a la cara. Lily se extraño. Jamás le había hablado de esa forma, al contrario. Lily creía que las únicas personas con las cuales cuidaba su tono de voz era con Annie, Sophie y ella.
-Qué pasa?-preguntó Lily dolida.
-Por qué no te pierdes sangre sucia?!-espetó Malfoy con desprecio.
-Severus?-dijo Lily tratando de entender el trato que recibía.
-No nos gustan las sangre sucias!-volvió a hablar Malfoy-Verdad Snape?!
Durante unos segundos, un silencio terrible reinó entre los tres. Lily esperaba una respuesta, y la que le llegó le dolió tanto como si le hubiese pegado una bofetada. Los ojos se le llenaron de lágrimas.
-Vete sangre sucia...-susurró Snape. Malfoy rió con crueldad.
Lily asistió con la cabeza con lentitud. Se giró sobre sus pasos y caminó lentamente hacia el final del corredor, pero no fue hacia la biblioteca... necesitaba estar sola... quizá para buscar una excusa a que él la tratara de esa forma..."
Lily comenzó a llorar en silencio, incapaz de ver nuevamente a Snape al rostro. Era Snape, Severus Snape, su amigo, aunque fuese durante cuatro años el que la estaba condenando a muerte...
o.o.o.o
-James, cornamenta-dijo Lupin derepente. Miró de reojos a la chica. Le hizo una seña a un impaciente James para que le siguiera. Cuando se apartaron un poco del ajetreo del pueblo de Hogsmeade habló con precaución, tratando de no sobresaltar a su ya muy impaciente amigo-Deja ir a Narcisa.
-Perdón?!-exclamó James sin entender.
-Deja que Narcisa se vaya-aclaró Lupin.
-No, claro que no!! Qué demonios te pasa?!-James estaba perdiendo los estribos.
-Escucha!-dijo Lupin tomándolo con fuerza por un brazo-La van a matar. Si descubren que ha sido todo su culpa, la van a torturar hasta la muerte.
-Y tú crees que a mi me importa?!-James entrecerraba los ojos con furia-eso es lo que merece esta asquerosa. Si algo malo le pasa a Lily...
-Pero no le pasará nada malo! Nosotros la vamos a salvar. La lechuza ya debe haber llegado a Dumbledore y seguramente viene en camino.
James se negaba rotundamente. De repente, cuando Lupin iba a volver intentar hacer entrar en razón al pelinegro, el cabello rojizo de la chica se comienza a aclarar. Los ojos verdes se pusieron azules profundos. El alto de la chica también cambio, bajando unos palmos. La piel se volvió blanquísima, al grado de ser pálida. El rostro lleno de despreció y maldad de Narcisa Black había vuelto a la normalidad. Había pasado una hora desde que se había tomado la poción múltijugos, y eso no tranquilizó al chico de anteojos "hace más de una hora que tiene a Lily" pensó abatido. James la observó con renovadas ganas de golpearla, pero se contuvo. Alzó la varita. Narcisa, creyendo que la torturaría con alguna maldición, se sorprendió cuando James deshizo el hechizo que los unía.
-Te conviene mantenerte bien alejada de mí-admitió James-y si aun te queda un poco de inteligencia, no vas a advertir que estamos aquí. Nosotros no vamos a delatarte, pero si me entero que nos has "traicionado", Voldemort no te matará. Lo haré yo. Así que de una u otra forma, terminas sin vida. Si quieres y aprecias un poco tu maldita vida, te mantienes alejada-dijo con un susurro cargado de desprecio.
Narcisa no se movió. Respiraba agitadamente, entre aliviada y asustada. Lupin le indicó con la mano el camino más cercano para llegar al castillo de Hogwarts.
-Cuando hablen contigo, di que James fue al castillo junto a ti y que de un momento a otro, lo perdiste. Inventa algo, pero di que él llegó a Hogwarts, de esa forma te desvinculas.
Narcisa no dijo nada, pero siguió el camino que Remus le había indicado. Más le valía salir de allí lo antes posible. No fuera a ser que James se arrepentía de darle la libertad.
James, sin esperar nada, comenzó a correr mientras Lupin iba a su lado. Estaban cerca de la casa de los gritos donde, según Sirius, se encontraba encarcelada Lily. Cada vez que pensaba en todo el tiempo que había perdido, ya sea enviando la lechuza o hablando con Narcisa Black y Remus, le revolvía el estómago y lo motivaba a correr más deprisa. Su único consuelo era saber que la pelirroja seguiría con vida porque Adolf, de acuerdo a lo dicho por Annie en su regreso a Hogwarts, estaba obsesionado con ella. "Pero si le llaga a tocar un solo cabello rojo.." pensó "lo mato, lo mato aunque tenga cadena perpetua en Azkaban". Ya iban muy cerca cuando alguien lo detuvo. James se giró para obsérvalo. Lupin, a su lado, se detuvo junto a él.
-Tú no estabas en la enfermería?-preguntó Lupin asombrado.
-Me dieron de alta-respondió Peter Pettigrew moviendo las manos nerviosamente-Ey... Dónde... Dónde está Lily?-preguntó mirando hacia todos lados.
-Escucha-dijo James hablando con rapidez y en voz baja. Ya no podía perder más tiempo. Cada segundo que pasaba era primordial-Los mortífagos tienen a Lily y a Sophie. No quiero que te metas en esto-dijo preocupado-será mejor que vuelvas a Hogwarts, Peter. No quiero que salgas herido!
-Pero quizá...-dijo el chico asustado e impresionando-no sé, yo podría ayudar...
-No-intervino Lupin. Peter era el más débil de los cuatro y generalmente salía herido en las bromas, un enfrentamientos con mortífagos podría ser letal para él-ve a Hogwarts y quédate en la sala común. No te preocupes, todo saldrá bien-dijo antes de comenzar a correr nuevamente junto a James.
Peter se quedó observándolos con la boca medio abierta. Finalmente, tomando una decisión, asistió con la cabeza a algo que solo él sabía y comenzó a correr.
o.o.o.o
Sirius lo apuntaba sin vacilación con la varita. Estaba dispuesto a luchar hasta la muerte si con ello conseguía que Lily saliese sana y salva de la casa de los gritos. No era solo la novia de su mejor amigo, durante el poco tiempo que llevaba de conocerla, sin contar los años en los cuales solo se había dedicado a molestarla y gastarle bromas, le tomó un cariño tan grande que incluso podía llegar a considerarla como una especie de hermana y no dejaría que nada mala le sucediera. Lily no se lo merecía...
-Antes de que hagas una de tus presuntuosas exhibiciones de magia, Black-dijo Snape en voz baja. Se acercó hasta la ventana, como asegurándose de algo-quiero que me escuchen.
Lily se tapaba la cara con las manos sollozando con desesperación. Snape quería acercarse a Lily, no muy seguro de lo que pretendía. Sabía que actuaba en contra del tiempo, que en cualquier momento podía entrar uno de los mortífagos, pero ver a Lily en ese estado lo derrumbó. Sirius se interpuso entre ambos y sin pensarlo dos veces embistió con su varita.
-Expelliarmus!-dijo con voz potente.
El encantamiento de desarme llegó de lleno en el pecho de Snape. El chico calló sobre un viejo escritorio, el cual se rompió con un fuerte estruendo mientras que su varita rebotaba en una pared e iba a parar muy cerca de Lily. El sonido llegó fuerte y claro al mortífago que hacia guardia fuera de la casa de los gritos. El hombre, encapuchado y con la máscara, entró rápidamente.
-Eres un idiota!-dijo Snape apretando los dientes. El mortífago vio la escena, Snape en el suelo, Sirius apuntando su varita y Lily acurrucada junto a la pared llorando. El hombre corrió hacia la puerta. Sirius corrió tras él.
-Petrificus Totalus!
El hombre cayó ruidosamente quieto como una piedra. Snape se había levantado y aprovechado para recuperar su varita. Cuando Sirius volvió junto a Lily, Severus ya tenía su varita apretada con fuerza.
-No seas imbécil Black. Si quieres salir vivo será mejor que me escuches.
o.o.o.o
James se detuvo detrás de un árbol. Miraba atentamente la casa de los gritos. Parecía desierta y le extrañó que no hubiese algún mortífago cerca. Lupin estaba sumido en sus pensamientos. Esperaba haber hecho lo correcto al convencer a James para dejar que Narcisa se marchara. Si la rubia decidía faltar a la generosidad de James, podía poner en peligro a todos y ellos jamás podrían rescatar a Lily. Era mucho el riesgo que estaban corriendo y lo único que les quedaba era confiar en que la rubia no los delataría.
Lupin observó a su amigo, que parecía estudiar atentamente toda la fachada de la casa, y sintió un profundo orgullo. Ahora, más que nunca admiraba a James Potter. Sabía que el chico estaba desesperado por rescatar a Lily, que era capaz de sacrificar su propia vida con tal de que ella saliese de aquella situación completamente sana, pero a pesar de ello, a pesar de toda la furia que sentía era capaz de tener un poco de compasión con una chica que había sido una pieza clave en la captura de su novia. A pesar de todo, James jamás apoyaría una muerte.
James le hizo una seña para que lo siguiera. Medios encorvados corrieron bordeando los árboles hasta llegar lo suficientemente cerca de la casa sin dejar el bosque. Se ocultaron detrás de unos arbustos.
Mientras tanto Narcisa corría y tropezaba por el camino de tierra. Estaba sudando y las lágrimas que mojaban su mejilla parecían quemarle, porque se las limpiaba con brusquedad. Detestaba haber recibido la lástima de Potter y Lupin, pero solo eso la salvaría. Jamás admitiría que le habían salvado la vida, nunca...
Cuando llegó junto a los terrenos de Hogwarts notó como una lechuza, la misma que James habían enviado, volvía al pueblo de Hogsmeade. Dumbledore ya había recibido la nota... Lily se salvaría. "y lo peor es que ahora tengo una deuda con Potter y sus amigos". Ante aquella idea se asqueó. En algún momento de su vida tendría que devolver el favor a los merodeadores..
Observando la lechuza que se alejaba, recordó la nota que había sido enviada. "Los mortífagos tienen a Lily y Sophie. Remus". La respiración se le contuvo, acababa de notar algo. La ubicación no había sido revelada, por lo tanto Dumbledore no podría saber donde estaba la pelirroja. Sonrió malvadamente...
-Idiotas-susurró y corrió hacia el castillo.
o.o.o.o
Al otro lado de la casa, lejos del bosque donde James y Lupin se encontraban, los mortífagos esperaban a que Severus Snape volviera luego de utilizar el veritaserum, la poción de la Verdad, con Lily. Esperaban que ella les revelara el paradero de Annie Dahl. Adolf, que observaba a todos con los ojos medio cerrados, meditaba las palabras que la pelirroja le había dicho antes de que saliera. "¿Por qué haces esto? Tú no eras así..." y aunque hubiese respondido, jamás le entendería...
Cuando estaba en Hogwarts se había dedicado a cuidar a Lily, aunque muchas veces ella ni siquiera se daba cuenta. Estaba pendiente de casa cosa que le ocurría y cada cosa que hacía. Muchas veces había sentido deseos incontrolables de golpear a unos cuantos chicos que se habían acercado con la intención de cortejarla, pero al aparecer ella no estaba interesada en ninguno de ellos, ya que, con mucha gentileza se disculpaba por no poder corresponder a sus sentimientos. Lily era completamente diferente a todas las otras chicas que había conocido, pero al mismo tiempo muy común. Era lo extraño que le provocaba en su interior. Un sentimiento que le era cálida, completamente diferente a otro. El mismo año que besó a la pelirroja por primera vez, su hermano pequeño murió. Sólo tenía cuatro años cuando Roland Dahl cayó enfermo. Todo sanador que lo tocaba salía desconcertado y totalmente confundido, nunca antes habían tenido un paciente con tales particulares. Era una enfermada que cambiaba en cada momentos los síntomas, por la mañana podía tener una simple gripe, pero en la tarde se transformaba en un ataque de veneno de mandrágora y al otro día presentaba las características de un hombre lobo. Todo lo que se hizo fue en vano, la magia no logró salvar el débil cuerpo del chico y un miércoles gris falleció. Adolf sentía tanta impotencia, tanto dolor ante la perdida que comenzó a sentir rabia, una furia descontrolada. "¿Cómo es posible que la magia blanca no haya podido curar a un niño de cuatro años?" pensaba. De a poco, los recuerdos de su hermano, el funeral y la pena lo llevaron a renegar todo aquello que tenía. Renunció a su familia, a su casa, a Hogwarts, incluso a sus amigos. Quiso dejar a Lily, pero esta se lo impidió. De hecho, la joven pelirroja era la única que lo hacía sentir bien y por ello, por todo lo que había entre los dos, cedió a seguir con ella, pero la relación cambió bruscamente. De ser una escapatoria, se transformo en completa paranoia. Adolf sentía que en todas partes, la gente intentaba alejarlo de Lily. Que en la calle, al mirarlos, ideaban planes para separarlos. Se volvió un completo maniático, al grado de incluso acusar a Lily de provocar coqueterías ha otros chicos. "Te gusta que te miren!" le gritó un día en pleno callejón Diagon. Finalmente, Lily optó por lo sano y lo dejó. Adolf estaba más desamparado que nunca. En riesgo de atentar incluso contra su propia vida, y cuando estaba a punto de hacerlo, fue que él llegó a su puerta. Nunca antes había pensado en unírsele, pero todo lo que le ofreció terminó por encantarlo... "Puedes tener a tu hermano de vuelta, si es lo que deseas. Poderes, magia, oro, lo que sea. Si te unes a mi, podré entregarle lo que más deseas" y ante aquellas palabras, el rostro de Lily Evans apareció como llamado por un hechizo. "Si prometes entregarme a Lily Evans, yo lucharé por lo que tú luchas" le contestó... y en eso estaba haciendo: Tratando de capturar a su prima para entregársela a su amo y que él le recompensara con la pelirroja...
Y no se arrepentía. Haría todo lo que tuviese que hacer para que Lily Evans fuera completamente suya.
-Robert dice que Narcisa estaba en apuros, pero que ya no están en las tres escobas.
-Dónde está Potter?
-Los otros lo están buscando, pero sospechamos que deben estar por aquí cerca. Bellatrix, que estaba haciendo guardia cerca de la taberna, los vio salir, pero se le perdieron de vista. Cree que descubrió toda la verdad, pues parecía frenético, según Black.
Adolf hizo un gesto de asentimiento. Estaba apunto de dar unas indicaciones cuando un par de mortífagos se le acercaron corriendo.
-Los encontramos. Están al otro lado de la casa, en el bosque. Al parecer Narcisa no está con ellos.
-Cómo los encontraron?-preguntó Adolf encapuchándose y haciendo aparecer la máscara oscura que cubriría su rostro.
-Nuestro informante habló con ellos...
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Entró en la sala común y buscó un papel. Garabateó, tratando de que no pareciese su letra, y escribió siete palabras. Salió con rapidez y recorrió los pasillos. Llegó junto a la oficina del jefe de su casa y la golpeo. Pegó el oído en la puerta. No había nadie. Sin esperar más, emprendió en camino con rapidez. Llegó junto a una gárgola en el segundo piso. No sabía la contraseña, así que no podría entrar. Miró a su lado, asegurándose de que no había nadie cerca. Sacó la varita y provocó un fuerte estruendo. Esperaba que con el ruido el director saliese de su oficina y no se equivocó. Al otro lado de la gárgola, bajando por la escalera de caracol, Dumbledore junto con otros profesores corrían.
La gárgola se corrió mostrando una puerta secreta. Dumbledore no vio a nadie, salvo mucho humo. La profesora McGonagall, que tenía los labios apretados, apuntó con uno de sus delgados dedos un arrugado papel botado en el piso. El profesor Slughorn se adelantó y tomó el pergamino. Era una letra poco clara, pero pudo entender el mensaje. Se lo mostró al director
-Muy bien. Ahora sabemos donde está-dijo con rapidez tomando la nota y haciendo como que no notaba un larga cabellera rubia que trataba de ocultarse al final del pasillo.
"Está en la casa de los gritos".
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-Vamos a entrar. Canuto debe estar allí dentro, pero necesitamos un plan-decía James. Lupin se acercó a él y observó lo que él miraba.
-No hay guardia?-preguntó extrañado el castaño.
-Es raro, por eso necesitamos el plan. Tenemos que buscar una forma de hacer aparecer a quien sea que está haciendo guardia. No es posible que nadie esté pendiente del exterior-la voz de James se iba apagando. Parecía triste, preocupado, muerto de miedo. Lupin puso una mano en su hombro, tratando de transmitirle un poco de fuerza. Él también estaba muy asustado. Aunque Lily era por el momento la que más peligro corría, Annie, que era su mejor amiga, y Sophie, esa impertinente muchacha pelo castaño, también estaban en la casa de los gritos.
-Todo va a salir bien-Quizá sus palabras no tuviesen mucho sentido, pero ayudaban. Entregan fuerza y ánimo.
-Si algo malo le llega a pasar a Lily, me mato-dijo James por primera vez. Parecía apunto de derrumbarse. Siempre se mostraba fuerte, lleno de una inagotable vitalidad, incluso en las peores situaciones, pero en aquel momento no había ningún dejo de esa fortaleza y fue entonces cuando Lupin comprendió que la felicidad de James era Lily-Necesito volver a verla con vida.
-Y eso vas a hacer-respondió Remus con voz firme-Mañana, todo habrá pasado. Lily estará nuevamente junto a ti regañándote por ser tan descarado...-Escuchó a James suspirar al tiempo que asistía con la cabeza y una fugaz sonrisa se formaba en su rostro-Entonces de qué forma lo hacemos? Quizá con un Patronus?-aventuró Remus.
-No es mala idea. Creo que eso nos daría un poco de tiempo para atacar y poder entrar.
-Lo haré yo. Enviaré el Patronus cuando estés listo.
-Creo que eso no va a ser necesario...-dijo una voz a sus espaldas.
Adolf junto con otros cinco mortífagos estaba delante de ellos con las varitas en alto. Los cinco mortífagos tenían mascaras en el rostro, mientras que Adolf mostraba una malvada sonrisa.
-Que lástima que no puedas despedirte de Lily antes de morir-dijo Adolf alzando la varita. Los habían descubierto...
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Snape movió la varita. Las cadenas que apresaban a la pelirroja se soltaron. Lily, que tapaba su cara con las manos, se despejó el rostro de sus lágrimas.
-Pero...-susurró Lily sin entender. Por primera vez desde que había visto a Severus entrar lo miro a los ojos. Sirius que se sentía tan confundido como Lily, no bajó la varita, pero frunció el entrecejo desconcertado.
-Escuchen-habló Snape con rapidez-Black ve a buscar a Annie y sácalas de aquí-luego se acercó a Sophie tomando su pulso-estará bien-informó a Lily-los mortífagos vendrán en unos momentos.
Lily, con ayuda de Sirius se puso de pie. Ambos se miraban confusos.
-Eres un mortífago?-preguntó la pelirroja con voz débil. Se aferraba a Sirius. Tiritaba y parecía que no era capaz de mantenerse en pie ella sola.
Snape, ante la pregunta de la pelirroja, la observó penetrantemente. Admitir lo que era, sería mucho peor que enfrentarse a Malfoy más adelante cuando admitiera que Lily se le había escapado.
-Sí...-dijo. No había terminado de pronunciar esas palabras cuando Sirius lo tomaba por la túnica con fuerza. Sirius era más alto de Snape, por lo tanto, cuando lo alzó los pies del pelinegro rozaban el sucio suelo. Un fuerte golpe en la mandíbula lo dejó tendido en el suelo. Lily había gritado y se apoyaba en la pared para no caer. La expresión de su rostro, aterrorizada, no fue algo tranquilizador para Sirius, el cual tomó la varita de Snape y la partió por la mitad.
-Estúpido...-dijo Snape escupiendo sangre-no te das cuenta de que intento ayudarlos?!
El grito que Lily habría proferido fue una alarma para Annie, que minutos antes había salido de su escondite. Estaba oculta con una leprosa cortina y caminaba con precaución. La varita en su mano se movía al compás de su nerviosismo reflejado con las leves sacudidas de su cuerpo.
Llegó junto a la habitación observando el cuerpo petrificado de un mortífago. Cuando Sirius vio aquel ser tapado con una vieja tela, lo apuntó con la varita. Annie se quitó al instante la cortina permitiendo que Sirius viera su rostro. Snape, aun en el suelo incapaz de moverse por la amenaza del pelinegro, contuvo su respiración. Annie Dahl iluminada ante sus ojos...
-Qué demonios haces aquí?!-exclamó Sirius tomándola con fuerza y llevándola junto a Lily. La chica estaba apunto de responder cuando el cuerpo de Sophie comenzó a moverse. La castaña recuperaba la conciencia. Mientras la chica en el suelo se incorporaba con lentitud, Snape no podía apartar la vista de Annie. Sophie levantó la cabeza mientras parpadeaba con debilidad. Se sentía completamente desorientada. No recordaba mucho, salvo que había estado hablando con Lily, pero más allá de eso... solo una sensación extraña de felicidad... pero mucho dolor... no físico...
-¿Qué pasó¿Dónde estoy?-susurró mirando a todos lados.
-Ven Sophie-le dijo Annie ayudándola a incorporarse. Sophie estaba desconcertada. No lograba reconocer el lugar y menos entendía la situación. Snape en el suelo, Sirius apuntándolo con la varita, Lily llena de polvo, sucia y media llorosa mientras que Annie estaba con su forma normal.
-Qué pasó?-volvió a preguntar Sophie a Annie. La amiga no respondió. Estaba pálida.
-Salgan de...-Dijo Snape, pero se calló. Había escuchado unos pasos que se acercaban. Instintivamente, los ojos de todos se posaron en Annie con un dejo de consternación. Quien quiera que fuera, iba a ver a la chica que supuestamente estaba muerta...
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Hola queridos lectores! Puede que me haya demorado un poco, pero este capítulo tenía que salir a la perfección. Son muchas las cosas que están pasando y tenía que estar segura de que todo se explicaba MUY BIEN!
Con Deathly Hallows en las manos y ya sabiendo el final, me siento con un poco de pena... Se dan cuenta de que es el último?! Que después de las reliquias de la muerte hay nada?! Que fuerteeeeeeeeeeeeeeeeeeee...!
Quiero que J.K escriba algo máa, cualquier cosaa... que ya salga la guía Pottéricaa! Un deleite para todos nosotros, verdad???
Agradezco los comentarios del capítulo anterior:
GinNyLuluna712 / lordaeglos / Mi-x-LuBrE-x-CaLa.-'MMW'-. / Rai-Potter / mimig2 / Lily Evans / thata / Lili / emotivejoy / karla black / clau malfoy / Juu / Desiré / Sus-Lupin-HHr
Muchas gracias a todos: )
Nos leemos en el próximo capítulos
