Basado en las novelas de J.K. Rowling
Nacer por ti, Morir por él
Capítulo treinta y seis: "Lily no es lo más importante"
Por Jane.Camui
Cuando el profesor Dumbledore entró en la oficina, James no acaba de comprender por qué demonios seguía allí cuando debería estar en la enfermería junto con Lily. Completamente ileso y, increíblemente, sonriendo, el director de Hogwarts se sentó delante de los chicos. Sus lentes de media luna estaban a punto de resbalarse de su nariz, pero el director se los acomodó y los observó a través de ellos.
-Supongo que les complacerá saber que hemos atrapado a Adolf. A última hora, pero ha sido capturado. Pretendía entrar a los terrenos de Hogwarts, seguramente con la intención de apresar a la señorita Evans, pero los altísimos métodos de seguridad lo han impedido logrando su captura. Será juzgado y enviado a Azkaban lo antes posible.
James se dejó caer en la silla. No recordaba haber sentido tanto alivio en su vida. Era una alegría inmensa y las ganas de ver a Lily se incrementaron. Sintió la mano de Sirius en su hombro dándole pequeños golpecitos. Estaban satisfechos. Al menos Adolf ya no estaba en medio del paso.
-Esto se le agradece a usted, señor Potter-dijo el director ampliando aun más la sonrisa-notablemente el duelo entre usted y el señor Dahl dejaron sus efectos. Estaba demasiado cansado como para emprender una aparición. Solo logró avanzar un par de metros. Su mente no estaba completamente concentrada y la precisión no lo acompañaba.
-Eso quiere decir que Lily está fuera de peligro?-formuló Remus la pregunta que tanto deseaba hacer James.
El profesor paseo la mirada de uno a otro, e incluso la auror, que se había acercado estaba impaciente.
-No podemos descartar que Voldemort tenga algún interés en la señorita Evans, pero según lo que tengo entendido y lo que me han informado, la señorita Evans tiene los mismos riesgos de morir en manos de un mortífagos que ustedes tres...
-Eso no es muy alentador-dijo Sirius frunciendo el entrecejo.
-Ustedes han frustrado el intento de Tom de llevar a cabo su plan. Tienen que tener muy en claro de que él es muy rencoroso. No dejará que ustedes sigan con vida cuando han impedido que él atrape a Annie, pero al menos Lily ya no será uno de los puntos importantes en la vista de Voldemort.
-Entonces Lily está en igual peligro que nosotros-concluyó James. Dumbledore asistió-Bueno, al menos Adolf ya está fuera de todo. Lily no es lo más importante.
-El problema está en...-empezó Dumbledore
-Annie-finalizó Sirius.
-Ahora que Lily no representa nada para él, salvo quizá una venganza, él tendrá todas sus ideas enfocadas en la captura de Annie. Ella representa los planes a futuro del Voldemort. La magia que él desea solo la podrá conseguir de ella. Creo no estar equivocado cuando digo que Voldemort se siente un poco desesperado. Sus mortífagos están siendo atrapados. Él mismo no puede hacer mucho estando solo. Jamás hará una tarea que le resulte desagradable, pero si consigue a Annie y lo que desea en realidad de ella, conseguirá mucho poder, más magia de la que cualquier mago jamás podría tener.
-Sí, Annie ya nos explicó eso-dijo James-pero que tenemos que hacer¿Cómo ayudamos a Annie?-Hablaba con determinación. Sirius, detrás de él, miraba al director con profundidad. Tenía una mano puesta en la silla y la apretaba con fuerza. Remus, sentado al lado de James, estaba con los codos apoyados en las piernas, con el cuerpo hacia delante.
-Lo mejor que ustedes pueden hacer, cuidarla.
Todos asistieron con la cabeza de forma lenta y pensativa. Deseaban hacer más, querían poder quitar de Annie todo el peso que debía cargar, pero no encontraba la forma "A menos que se trate de salir y lanzar hechizos como enfermo de la cabeza" pensó Remus. A su lado James se exprimía el cerebro tratando de hallar la forma de ayudar a la chica. Tenía que hacerlo, se lo debía. ¿No era él quien se sentía tan mal cuando supo que Annie había muerto, simplemente por no haber podido conocer a esa chica tan amable y simpática¿No había sentido incluso odio porque Annie no merecía el final que todos creían le había tocado?... ¿Pero como ayudarla¿Cómo protegerla sin privarla de la libertad? Porque James sabía que si eran prácticos, encerrarla bajo diez llaves y luego tragarlas era la mejor forma de protegerla. "¿Pero que subterráneo sería complemente seguro?" se sorprendió a si mismo pensando. Sacudió la cabeza molesto siquiera por haber pensando un momento en ello. Detrás de él y con la vista fija en algún punto del escritorio del directos Sirius Black pensaba en como demonios se las iba a ingeniar para estar con Annie luego de haberla besado. "No deberías estar pensando en eso" se reprendió "busca la forma de ayudarla, de protegerla". Corrió la vista con impaciencia hacia la chimenea. El fuego no ardía, pero a pesar de ello se sentía con un extraño calor dentro de si.
Annie
No se la podía sacar de la cabeza, pero el sabía que debía hacerlo. Por las buenas o por las malas. "y ahora no podré asegurarme de que estará completamente bien pues no podré acercarme a ella" pensó con desagrado. ¿Por qué tuvo que besarla¿Por qué tuvo que rozar sus labios y perder la cabeza de esa forma? Había sido insensato y descuidado... "Pero se había sentido tan bien"...
-Bueno-los interrumpió a todos el profesor. Los había estado observando con mucha atención y estuvo seguro de poder adivinar sobre lo que pensaban. Los chicos no podían evitar reflejar en sus rostros todas las emociones que experimentaban. Ya la profesora McGonagall le había comentado que podían saber por sus expresiones faciales cuando se aproximaba una de las tantas bromas que los merodeadores preparaban-Señor Black me podría relatar lo que ocurrió dentro de la casa de los gritos.
Sirius le habló de todo... bueno, casi de todo. De cómo había llevado a Annie allí cuando esta se había transformado y que le exigió que se escondiera bajo una destartalada cama. Le habló de Lily y Sophie en aquella habitación... todo lo que había hecho, dicho, escuchado y visto, menos a Snape. Había dado su palabra. Jamás traicionaría a Lily... "espero que James no se entere" pensó en una de las pausas cuando ya terminaba de relatar como se habían escabullido por poco de Voldemort.
Por otra parte, James, quieto como una estatua, escuchaba como su amigo hablaba de Lily. Lo débil que se encontraba, pero a pesar de ello...
-Ella quería que me escondiese, pero... bueno, apareció un mortífago y yo tuve que salir en su ayuda. Ella no podía defenderse sola.
Dumbledore le preguntó si podía reconocer al mortífago, pero Sirius negó con la cabeza. Durante todo el relato habló mirando los ojos del director pero en aquel momento corrió el rostro y observó la frente del envejecido hombre.
Por un segundo, Sirius estuvo seguro de que Dumbledore sabía que mentía ¿Acaso sus ojos no había indicado exactamente lo contrario?...
-Ha sido un largo día-dijo el director al cabo de un momento-será mejor que vayan la enfermería.
o.o.o.o
Cuando James entró en la enfermería, luego de haber conversado con el profesor Dumbledore, Lily estaba completamente dormida. El chico de anteojos cerró la puerta con delicadeza y se desplazó silenciosamente hasta la camilla donde reposaba la pelirroja. Al lado de ella, también dormida, se encontraba Sophie. James supuso que la persona que estaba tras una gran biombos color blanco era Annie. ¿Por qué estaba apartada¿Le había ocurrido algo grave?. Inmediatamente, como si hubiese formulado las preguntas en voz alta, la enfermera apareció desde su oficina.
-Señor Potter-dijo ella en voz baja para no despertar a las pacientes-esperaba que llegase. Venga.
James, a regañadientes, se alejó de Lily y se sentó sobre otra de las camillas. La enfermera estaba frente a una estantería y sacaba frascos con líquidos de colores vistosos. Se acercó al chico y posó sobre la mesita de ayuda las infusiones, una venda y una baso. Se arremangó las mangas del delantal blanco.
-Por favor, quítese la camisa-pidió. James alzó una ceja y sonrió levemente. Miró a su pelirroja que seguía profundamente dormida. Seguramente, si Lily hubiese estado despierta se habría sonrojado, mirado a otra parte y enterrado la cabeza en las almohadas para luego subir sus sábana hasta cubrirse completamente.
James se quitó la ensangrentada camisa. Hasta ese momento no había sentido dolor alguno. La adrenalina, las emociones y la preocupación habían sido una especie de inhibidor con el dolor, pero cuando observó la herida en su brazo se comenzó a sentir mareado.
-Tranquilo-le dijo madame Pomfrey-es una herida profunda pero con esto se te curará al instante.
Tomó uno de los líquidos y lo untó en algodón. James jamás había visto un procedimiento así. Generalmente la enfermera le hacía tomarse una pócima y listo, pero ir directamente al problema muy pocas veces y cuando lo hacía utilizaba la varita o alguna crema.
-¿Qué es eso?-preguntó observando cómo ella le pasaba el algodón por la herida. Al instante la herida se cerró sin dejar marca alguna.
-Lágrimas de fénix-respondió.
-Cómo está Lily?
-Está bien. El tonificante que le di es un poco fuerte, pero cuando despierte se sentirá como nueva. Estuvo mucho rato tratando de no quedarse dormida. Miraba constantemente la puerta, pero al final el sueño le ganó.
James se sintió mal. Lily lo había estado esperando y el no había aparecido. Debería haber corrido donde ella. Seguramente Lily lo necesitaba a su lado. "es obvio, idiota. La secuestraron y a ti se te ocurre la maravillosa idea de no irte con ella" se reprendió a sí mismo. ¿Habría estado asustada?. Quizá un poco nerviosa... James se detestó a si mismo por no haber estado junto a ella.
Tenía mucho en que pensar y por lo cual disculparse. Partiendo por el desayudo hasta llegar al pacto que había hecho con Narcisa Black. Había deseado decirle al director que ella estaba confabulada y que de seguro estaba los otros asqueroso Slytherin, pero había hecho un trato con ella. "¿Habrá cumplido?" se preguntó. Los mortífagos había aparecido, pero no estaba seguro si ella les había advertido o ellos los encontraron por mera casualidad... "Tengo que hablar con ella"...
-Listo!-dijo la enfermera dejando sobre una bandeja de metal el algodón.
James miró el lugar donde estaba la herida. Ya no estaba. Las lágrimas de fénix habían sanado por completo su brazo. Se comenzaba a sentir mucho mejor y se sintió aun mejor cuando la enfermera le dio un baso con pócima revitalizadora.
Cuando Madame Pomfrey se fue a su oficina luego de pedirle que no armara alboroto James corrió una silla y se sentó junto a la pelirroja. La observó durante lo que a el le parecieron horas, esperando que despertara. De vez en cuando le corría un cabello despejando sus sonrojadas mejillas. Tenía pequeños rasguños en el rostro. El chico los acarició con delicadeza, tratando de no despertarla.
La amaba.
Había tenido tanto miedo que incluso había llegado a gritarle y es que, en el fondo, su miedo se manifestaba con violencia y enojo. Jamás había golpeado a una mujer, pero ¿No le había dado igual tirar a Narcisa contra una pared que lanzar un hechizo a un mortífago?. ¿No había sentido ganas de destrozar a la rubia?...
-Al menos descubrí inmediatamente que no eras tú-susurró.
Sí. En el instante en que la falsa Lily se sentó en esa mesa James comprendió que algo andaba mal. Lily no actuaría con tanta petulancia aunque estuviese muy enojada. Lo ignoraría, le gritaría y lo miraría con enfado, pero nunca con arrogancia.
Lily se movió y James esperó no haberla despertado antes de tiempo, pero la chica se acomodó con los ojos cerrados. Seguía profundamente dormida.
Recordó como en otro tiempo, precisamente el año anterior, Lily había entrado hecha una furia en la sala común llena de algas marinas traídas de exportación por Sirius. Estuvo gritándole a Sirius y James por media hora, luego había gritado a James solo por otra media hora cuando Sirius se declaró aburrido de los gritos de cierta histérica que no aguantaba una simple bromita... Eso había provocado que a la mañana siguiente el plato de avena de Sirius tuviese algas y algo que ninguno quiso averiguar que era.
Cuan divertido era cuando ella se aparecía con la intención de quitarles puntos y ellos se escabullían. Remus también había sido culpable de algunos cuantos sermones pelirrojos, pero ella nunca lo creía. Siempre se convencía de que Sirius y James lo había torturado, amenazado y quien sabe que más con tal de que Remus "Pan de Dios" Lupin rompiese alguna regla.
¿Había hecho que Lily cambiara? No, ella seguía siendo igual, Solo que cuando le tocaba regañarlo, no lo lograba por más de diez segundos seguidos.
Y allí estaba ella. En una camilla por ser la víctima de Voldemort y sus seguidores...
Era perfecta.
-James?-Lily había despertado sin que el se diese cuenta.
El chico se levantó y se sentó en la cama. Tomados de la mano besó la frente de Lily sacando una sonrisa de alivio de esta. Los ojos de la chica brillaban de forma maravillosa, relucientes.
-No pude venir antes, es que...-pero Lily lo calló con un dedo.
Sonreía con aquella hermosura que solo la chica era capaz de proyectar. Una hermosura que había hechizado a James cuando solo era un niño y que jamás logró dejarlo tranquilo. Que lo acompañaba en sueños y deseos...
James alzó una ceja sonriendo cuando notó que Lily se hacía a un lado y dejaba un espacio. Con la mano, ella le indicó que se acostara en aquel espacio. Notó que sus mejillas se sonrojaban. James, conciente de que si la enfermera los veía juntos en la camilla podría el grito en el cielo, no se hizo esperar más y se metió bajo las sábanas.
Lily, aun con las mejillas ardiendo, abrazó a James y apoyó la cabeza en el pecho de él...
-No hay nada que explicar-susurró cerrando los ojos.
o.o.o.o
Habían pasado tres días desde el ataque de los mortífagos. Lily había recibo la autorización de Madame Pomfrey para salir. Por fin le iban a dar de alta. Estaba ansiosa. Ya comenzaba a detestar la enfermería. Estaba sola, salvo por Annie pero la mayor parte del tiempo se la pasaba durmiendo. Sophie había salido dos días antes e iba a verla todos los recreos con los chicos. James era el que se quedaba con ella siempre y Sirius, que Lily no sabía si lo hacía sin querer o apropósito, aparecía siempre que Annie estaba dormida.
-¿Qué le pasa a Sirius?-fue lo primero que preguntó Lily cuando vio a James aparecer.
-Sí, cariño. Estoy bien y tú?-dijo con ironía besándola en la frente-Qué acaso duermo contigo que no me saludas?
-Lo siento!-dijo riendo Lily. Se había sonrojado por las últimas palabras de James, pero al parecer él las encontraba muy naturales-es solo que Sirius ha venido diez veces durante el desayuno, pero no pasa más de la puerta. Al ver que Annie estaba despierta desaparecía.
-Parece que los mortífagos lo golpearon fuerte en la cabeza. Eso es todo-mintió James. Él también había notado la actitud de su amigo. Decía que iba al baño, pero a menos que no fuera capaz de utilizar otro baño que el de la enfermería, Sirius iba por una razón de ojos azules-Ya estás lista, Lilita?
-Sí, estoy lista-sonrió la pelirroja-pero no me digas Lilita, Jimmy.
-Annie también sale hoy ¿verdad?-preguntó el chico mirando hacia la dormida Annie.
-Sí, pero primero debe hablar con el profesor Dumbledore. Tú sabes, sobre las medidas de seguridad-Lily tomó su bolso, pero James se lo quitó. Lo puso sobre su hombro y, tomándola de la mano, la guió hacia la puerta.
-Descuida-dijo James al notar que Lily se resistía a salir de allí-Remus vendrá para quedarse con ella, y luego vendrá Sophie. Sirius vendría si no fuera tan idiota...
-Tú sabes algo de Sirius que no me quieres contar ¿verdad¡¿Dónde quedó la comunicación y la confianza?! Esa es la base de una buena relación, James!-salió reclamado.
o.o.o.o
-Todo bien Remus?
-Si, si... estoy...-miró la mesa llena de papeles, libros y plumas-organizando mi tiempo de estudio-terminó no muy convencido.
-Sí, se nota-dijo Sophie alzando una ceja. Se sentó en un sillón cerca de él. Agradeció que el fuego crepitara a su lado. Era un día lluvioso y a medida que el día avanzaba la temperatura disminuía.
Remus alzó la vista de sus apuntes de la última clase de hechizos. Vio una gran bolsa de papel que la chica de pelo castaño había dejado a su lado. Sobresalían cintas rosas y blancas, pequeñas flores y uno que otro pergamino con decoraciones doradas y plateadas.
-Qué es eso?-preguntó indicando con su pluma.
-Lo de la bolsa?-Sophie hablaba sin abrir los ojos. Parecía agotada-Me respondieron! Por fin me respondieron!
-Ahhh-Remus rió con fuerza logrando que la chica abriera los ojos para fulminarlo con la mirada-lo siento-se disculpó-es solo que me imagino la cara de James cuando vea lo que quieres hacer.
-Pues me lo agradecerá!-exclamó ella tomando la bolsa-quien más que yo sería capaz de organizar una boda mejor que está? Créeme Remus. Será i-nol-vi-da-ble.
-Lo que será inolvidable va a ser la cara de James!
-Vamos, tú deberías estar ayudándome en lugar de burlarte!-Sophie metió la mano sacando un gran libro. Era de piel y en la portada rezaba "música para una boda de ensueño"-Lo primero que harán, será elegir la música. Así yo podré saber que es lo que ellos quieren. Una melodía puede decir muchas cosas. Si es lenta, dice que desean algo sencillo, pero si es más animada y con orquesta, significa que la boda será en grande.
-Avísame cuando vayas a pedirles que elijan la música-pidió Remus-deseo ver la reacción de James y Lily.
Sophie cerró los ojos y se mostró indignada, pero no le respondió. Simplemente se dedicó a abrir el libraco. En cada una de las ojos había una fotografía en movimiento de una pareja de novios bailando al son de la melodía que sonaba. Sophie movía la cabeza al compás de la música e incluso, de vez en cuando, la tarareaba. Remus había vuelto a su apunte mientras escuchaba la música cambiar. En algunos momento alzó la vista cuando escuchaba a Sophie reclamar por lo fuera de lugar que eran algunos temas, pero otras se mostraba realmente encantada.
Sirius apareció quince minutos más tarde, arrastrando la mochila. Se sentó al frente de Sophie dejando sus cosas en el suelo. Remus iba a preguntarle que le pasaba cuando él chico levantó la mano para que se callara.
-Solo dame un minuto
Sophie cerró el libro y una alegre música se detuvo al instante. Interrogó a Remus con la mirada.
-Qué pasó?-preguntó la chica.
-Me acabo de dar cuenta de algo-sentenció con voz potente, pero más ronca de lo normal.
-Así?-se mostró interesado Remus-Qué descubriste? Deslúmbranos-Sophie rió con ganas, pero se calló cuando advirtió sobre ella la mirada de Sirius.
-Ustedes son muy básicos para entenderlo-dijo él levantándose, pero sin tomar su mochila.
-Ey, ey!-llamó Lupin-no nos burlamos más ¿de acuerdo? Vamos, cuéntanos que fue lo que descubriste.
Sirius lo meditó durante un momento, pero finalmente desechó completamente la idea de contar lo que se le acababa de ocurrir. Era desde absurdo hasta obsceno. Le dio un escalofrío de tan solo pensar en ello... aunque la idea realmente no le desagrada, muy por el contrario...
-Demonios!!-exclamó antes de marcharse escalera arriba camino a la habitación de los chicos. Desapareció cerrando la puerta de un portazo.
-Se tiene que haber encerrado-dijo Remus volviendo a sus apuntes. Sophie seguía mirando la habitación de los chicos, parecía medio pegada-Sophie!-dijo sin despegar la vista de las indicaciones de cómo transformar una tacita de té de plástico en una de porcelana fina-Sophie!
-Qué?!-se sorprendió la castaña. Se había sobresaltado y el libraco de música de bodas había caído al suelo.
-Sirius no va a bajar. No nos va a contar y de seguro no debe ser la gran cosa... muchas veces aparece diciendo que se le acaba de ocurrir la mejor idea del mundo cuando en realidad no es más que una de las anteriores bromas "perfeccionada".
-Sirius está preocupado por algo y eso es extraño... No creo haber visto a Sirius tan concentrado en algo en otros años. Él está...
Pero Remus no supo que era lo que estaba Sirius, pues en aquel momento el retrato de la dama gorda se abrió dando paso a James y Lily. La pelirroja sonreía contenta de estar de vuelta en la sala común. Solo había estado en la enfermería por tres noches, pero extrañaba terriblemente la camada de dosel en su habitación de chicas de séptimo. Sophie la abrazó y Remus también. Ambos estaban felices de verla allí.
-Espero que no tengas que volver a la enfermería-le dijo Remus con cariño. A su lado, Sophie movía el pie como si moviese algo lejos de ella-Bueno, me iré donde Annie. Debe estar esperándome.
-Iré contigo!-saltó Sophie tomando su bolsa y saliendo lo más deprisa de allí, como si tratara de que la pareja no pudiera ver lo que tenía.
-Eres una cobarde-dijo Remus cuando caminaban por el pasillo ya lejos de los chicos-Claro, dices querer preparar la boda del siglo, pero saber perfectamente que ellos...
-No me vengas a decir lo que ellos van o no van a dejarme hacer!-le interrumpió la chica-quizá tengas razón, pero no me voy a dejar morir por los ojos asesinos de James cuando sepa que la torta será de diez pisos.
-Al menos eres perseverante
-Tú me conoces bien, Remus. Mejor que nadie!
Sophie se dio cuenta demasiado tarde de lo mal que se podían interpretar sus palabras. Entre ellos se creó un incómodo silencio. Caminaron lentamente por los pasillos, a veces desiertos y otras veces llenos de alumnos, sintiendo como las mejillas de ambos se encendían. En más de una ocasión se miraron y corrieron la vista al instante. "¿Por qué tenían que actuar como estúpidos?" se lamentó Remus.
Sophie se tocaba las manos con nerviosismo. No quería presionar a Remus. No quería que él se sintiese incómodo con su presencia. Ella sabía que todo se había acabado, pero cuando él la abrazó en el despacho del director había sentido que aun quedaba algo... Era como si aquel amor de Remus hacia ella jamás hubiese desaparecido... "¿Por qué tenemos que actuar como niños pequeños?" se lamentó Sophie.
Llegaron a la enfermería cuando el profesor Dumbledore salía. Annie ya estaba en pie, como si los esperase. Su largo cabello estaba negro y sus ojos azules.
-No tienes que tomar la pócima?-preguntó Remus cerrando la puerta.
-No al menos hasta mañana-sonrió con tristeza-Aunque el director asegura que ellos ya deben de saber que Megaera soy yo, así que lo mismo daría tomarla que no.
-Oh!-se asustó Sophie tapando su boca con las manos-lo siento mucho!-abrazó a la pelinegra con angustia-Pero no tienes que preocuparte-dijo con decisión-voy a encontrar la forma de ayudarle. Todos estamos pensando, así que dentro de muy poco todo esto habrá acabado.
-Eso espero-dijo Annie aun sonriendo. Sacó la capa para hacerse invisible de su mochila y se la puso encima-¿Vamos?
o.o.o.o
Hola queridos lectores!
Es 18 de septiembre y en Chile se celebran las fiestas patrias! Un año más desde aquel 18 de septiembre de 1810 en que se reunió la primera junta de gobierno, lo cual sería un gran pasó para que en febrero de 1818 Chile se independizara!!! (wuaa, alguien captó el mensaje? Algo así como... un falso bicentenario?"... Quizá algún chileno entienda)
Bueno, trataré de actualizar lo más pronto posible! Este no es el capítulo más emocionante (ni el mejor, me parece) pero aun así, espero que les guste!
Muchas gracias a las siguientes personas que dejaron Reviews:
Cami, Luna 712, Desiré, lordaeglos, Lily Evans, Lady Loony Lupin, RebexPotter, Francesca, LadyEvans89.
Muchas gracias!!
