Nacer por ti, Morir por él.

Capítulo cuarenta y dos: "Hermano"

Por Jane.Camui

Lily golpeó tres veces su cabeza en la madera y cuando sintió que se le había pasado la mano, se detuvo quedándose con la cabeza sobre la mesa. Luego, se levantó con lentitud y se palpó la parte adolorida de su frente.

-Lily?-preguntó con algo de precaución James-por qué no te golpeas contra la piedra mejor? Es más dura, digo yo...-dijo burlonamente.

-Ya no me cabe más materia-dijo con los ojos inexpresivos-creo que entraré en una crisis.

-El que va a entrar en una crisis soy yo, si sigues con ese ritual de azotarte contra la mesa. Por último hazlo sobre un libro-Replicó Sirius. La miraba creyendo que se había vuelto completamente loca.

-No sé como pueden estar tan tranquilos!!-dijo alzando la voz. Estaba completamente despeinada-nos queda exactamente un mes para los EXTASIS.

-Si, y el mundo no se acaba ¿o si?

-Sirius, no eres de gran ayuda!-Lily lo fulminó con la mirada-Tengo que aprenderme todo esto!

-Pues pareces idiota!-replicó Sirius haciendo un gesto de desinterés con la mano-jamás podrás aprenderte todo eso, a menos que te los comas y si decides hacerlo, yo te puedo ayudar-le sonrió de forma encantadora.

-Cómo haces para perder la madures tan rápido?-preguntó sorprendida la pelirroja-hace dos semanas eras el ser más serio y crecido de la torre y ahora has vuelto a ser el niño de nueve años!

-Gracias!-Agradeció el chico con aire de suficiencia.

-No es un halago!-se escandalizó Lily-intento...

-Insultarme?!-Sirius entrecerró los ojos en forma de advertencia.

-No responderé, mi integridad física y mental puede estar en riesgo...

¿Cuánto rato más iba a durar esa conversación? Sirius y Lily ya llevaban dos semanas peleándose por todo. Cada vez que tenían la oportunidad se lanzaban indirectas extrañas o simplemente se miraban con profundo desprecio. Y ahora, que Sirius y James habían sido obligados por Lily para tomar un libro, quizá con la intención de fastidiar al pelinegro, Sirius tenía la oportunidad de sacar a la pelirroja de sus casillas con la misma naturalidad con la que se cambiaba de camisa, aunque la pelirroja se mostraba paciente y no se dejaba engatusar por las palabras del ojos grises.

Aunque todo parecía volver a la normalidad, existía un evidente vació que nadie se atrevía a tocar. Sirius y Annie no se hablaban ni para pedirse la salsa de tomates en el almuerzo. James sospechaba que la acidez entre su amigo y su prometida tenía que ver con eso, pero por más que les preguntaba ellos solían evadir el tema.

-Lily!!-gritó Annie desde su habitación. Los tres la miraron. Estaba radiante, por primera en mucho tiempo que la veían sonreír con sinceridad-Ha venido! Por fin!

-De quién está hablando?!-preguntó Sirius.

-De verdad?! Está aquí?! En Hogwarts?!

-Sí! En la oficina del director!-exclamó Annie. Bajó las escaleras con rapidez, pero afirmada de la baranda de madera para no caer-Iré enseguida!

-Luego me cuentas!-alcanzó a gritar Lily antes de que la joven de largos cabellos negros desapareciera por el orificio del retrato.

-Ejem...-dijo James-No sé por qué siempre siento que ando un poco perdido. ¿De quien están hablando?

-Oh! Ya lo verán!-aseguró Lily muy contenta. James levantó una ceja no muy seguro. Finalmente negó con la cabeza. Durante un momento sus ojos se perdieron en algún punto de la habitación.

-Iré por un libro que olvidé-dijo levantándose de la mesa-ya vuelvo! Y no peleen por favor!!

Subió las escaleras. Sirius estaba esperando que James los dejara solo, hacia tiempo que deseaba hablar con Lily, pero cada vez que lo intentaba terminaban discutiendo por cosas triviales.

-Muy bien!-dijo Lily dejando su pesado libro sobre la mesa-qué quieres? Por que supongo que no enviaste a James hacia arriba por nada.

-De qué estás hablando?-preguntó el chico tratando de parecer inocente.

-No creas que no vi el hechizo Sirius...

-De acuerdo. Sí, soy culpable! Condéname, Evans!

-Qué quieres Sirius?!!-preguntó exasperada.

-Nosotros tenemos dos temas pendientes! Recuerdas?!

Lily lo fulminó con la mirada. Sí, lo recordaba muy bien. Annie y Severus. Sabía que el tiempo estaba acabándosele. Las tres semanas que Sirius le había prometido llegaban a su fin el próximo sábado y ella solo había hablado con el Slytherin una sola vez sin sacar nada en claro.

-Hablé con Severus-susurró Lily fijando su vista en la habitación de los chicos, esperando que James no bajara-pero no me dijo nada muy importante. Sólo me aseguró que jamás me haría daño.

-Disculpa, pero eso no me da mucha seguridad.

-A mi sí!-contradijo ella molesta-Por una vez, no puedes confiar en las personas solo por que si? Ten un poco más de fe!

-Perdóname si me niego a aceptar que un mortífago que puso en riesgo la vida de mis amigas ande suelto por ahí!-dijo Sirius con los dientes apretados.

Lily se calló incapaz de contradecir las palabras de Sirius. Él tenía razón, al fin y al cabo Snape era un mortífago ¿Habrá matado a alguien alguna vez¿Utilizará los maleficios imperdonables contra las personas¿Participó en el asesinato de sus padres?.

-Lily-Sirius se levantó y se acercó al asiento de su amiga. Le tomó de una mano, al tiempo que se hincaba, y la miró directo a los ojos bañados en lágrimas al recordar a sus padres.

-Sé que no es malo, pero el no desea decirme por qué se unió a los mortífagos!-sollozó lo más silenciosamente que pudo. Sirius soltó un resoplido de cansancio y abrazó a la chica acariciándole el rojizo cabello.

-Si estás tan segura...-sabía que se condenaría de por vida-no lo delataré, pero si él me da una sola razón, una maldita sola razón yo voy donde Dumbledore más rápido que apareciéndome ¿De acuerdo?

La pelirroja asistió con la cabeza agradecida. Sirius movió la varita he hizo aparecer un pañuelo. Se lo tendió y ella secó sus lágrimas.

-Pero tengo una condición...-dijo Sirius. Por primera vez en mucho tiempo sintió que las mejillas le ardían. Lo que iba a pedir, jamás lo había dicho. Nunca, tampoco, se le habría ocurrido...

Lily alzó el rostro y se sorprendió un poco al ver tan avergonzado a Sirius. Se preguntó, un poco insegura, sobre que era lo que el chico estaba pensando y esperaba que no fuera nada muy difícil de realizar o mucho menos indecente...

-Tiene que ver con el segundo tema...-dijo Sirius volviendo a su asiento.

-Oh! NO!-dijo Lily negando con la cabeza-si piensas que voy a olvidar todo lo relacionado con Annie...

-No es eso!-Sirius golpeó la mesa con la mano y ella se calló-Lo que quiero es que...-Tragó saliva con algo de dificultad y apretó su mano-quiero que me ayudes con ella.

o.o.o.o

Annie recorrió los pasillos del castillo hasta llegar al despacho del profesor Dumbledore. Se acercó a la gran estatua que tapaba la entrada y susurró la contraseña. La gigantesca obra de arte se giró mostrando una escalera de caracol. Annie la subió casi tropezando ante sus ganas de llegar por fin junto al hombre. Abrió la puerta olvidando golpear.

-Annie!-Dijo Dumbledore.

Annie observó al hombre delante del director. Su largo cabello oscuro tomado en un cola caía detrás de su espalda y se movió con rapidez cuando él giró su cabeza y sus ojos azabaches la miraron con sorpresa al tiempo que sus exquisitos labios se abrían de forma lenta. Annie miró a su hermano sintiendo como su corazón comenzaba a palpitar con la misma emoción de siempre.

La chica se lanzó con los brazos abiertos y lo estrechó pegando un salto para llegar a la altura del hombre. Por un momento el hombre se sintió aturdido, pero luego, sintiendo el calor y la energía emanaba la chica, sonrió y la rodeó con sus brazos entregándole todo el reconforte que ella había estado esperando.

Dumbledore sonrió con complicidad. Sabiendo que los hermanos necesitaban un poco de intimidad, salió de su oficina sin decir palabra. Annie enterró su cabeza en el fuerte pecho de él aspirando su perfume. Él besó su cabeza y le acarició la espalda...

Habían pasado tantas cosas, desde hace tanto tiempo que no se venían que aquel momento era como un tesoro que ninguno de los dos jamás iba a olvidar, en especial él. La pequeña Annie, como la llamaba desde que la tuyo entre sus brazos por primera vez, era la princesa de su vida, aquella luz que solo lograba crear la pelinegra...

-Te he extrañado mucho, hermano-dijo ella con la voz ahogada.

Él cerró sus ojos al escuchar la última palabra "Hermano"... Qué dulce era, pero que dolorosa al mismo tiempo.

-Yo también mi querida...-susurró.

o.o.o.o

-Me podrías repetir lo que dijiste?!

-No me hagas esto, Evans!

-No puedo creer lo que me acabas de decir...!!

-No pongas esa cara de impactada, anonadada, sorprendida y atontada!

-Sirius!!-Lily se puso de pie. Sirius pensó que estaba molesta, pero cuando la vio con aquella sonrisa supo que acababa de meterse en un problema peor que tener a Lily molesta-Te estás superando!

-No me digas eso, creo que es al revés. Voy para atrás...-se quejó Sirius arrepintiéndose completamente de haber dicho lo que dijo.

Lily dio un aplauso en el aire como si se le acaba de ocurrir una idea. Estaba encantada, realmente encantada y Sirius detestaba que ella disfrutara con su situación. Soltó un resoplido de resignación... "¿Qué demonios hiciste, Black?"

James llegó justo cuando Lily comenzaba a arreglar sus cosas con algo de rapidez torpe. Sirius no hacía otra cosa que mirarla y recriminarse a si mismo.

-Qué pasó?! Qué hiciste, Sirius?!-preguntó el chico de anteojos creyendo que Sirius la había espantado. Lo cual no era tan extraño en esos días.

-No, nada de eso!-exclamó Lily poniéndose la mochila al hombro-Sirius y yo hemos hecho las paces. ¿Verdad?

Sirius hizo una mueca y se encogió de hombros. James lo interrogó con la mirada. Lily rió con una risita que al ojos grises no le gustó para nada. Le recordaba terroríficamente a James cuando se le ocurría alguna idea que de seguro no saldría bien.

-Adónde vas?!-preguntó Sirius levantándose también y casi corriendo tras ella. Las chicas podían ser tan impulsivas que de seguro la pelirroja corría para contarle a Annie la estupidez que a él se le acababa de ocurrir.

-Adónde voy?! No, pregunta incorrecta!-Lily lo miró con suficiencia. Habían olvidado lo orgullosa que podía ser la altura de ella y su mirar caprichoso-Adónde vamos, sería más apropiado.

-Nuevamente estoy completa e irreversiblemente perdido-se quejó James frunciendo el entrecejo. ¿Por qué últimamente parecía ir tan perdido por la vida?.

-Ay, cariño!-dijo Lily yendo hacia él y tomándolo del brazo-claro que vienes con nosotros y te explicamos!-Sirius abrió la boca tan grande que James creyó se le caería la mandíbula. Parecía querer decir algo, pero estaba incapacitado.

-Vamos!-exclamó Lily tomando de la mano a su novio y tomando de la túnica a Sirius.

-Qué le hiciste?!-preguntó James en un susurro-Jamás me había llamado cariño!

o.o.o.o

Annie se sentó en el suelo y apoyó su cabeza en las piernas de él mientras Henry acariciaba su largo cabello rubio. Estaba sentada en una butaca y miraba a Annie con infinito amor. Se veía tan distinta con esa imagen, completamente diferente a la Annie que él adoraba y tanto quería. Sus ojos, que él jamás se cansaba de mirar, antes azules ahora mostraban un resplandor dorado que le parecía muy extraño e incómodo y su largo cabello lizo y negro era reemplazado por una cabellera mucho más larga y ondulada de color rubio cobrizo. "Pero su energía es la misma, su aura se mantiene tan pura como siempre" y fue gracias a ello que logró saber que aquella que se había lanzado sobre él era Annie Dahl, la chica que lo llamaba hermano...

-Creí que ya no vendrías-dijo Annie con sus ojos cerrando y disfrutando de las caricias de su hermano.

-Cómo no iba a venir! Me mandas una carta que dice que pretendes marcharte de Hogwarts! Por su puesto que iba a llegar.

-Aun así, era demasiado arriesgado-La voz de Annie mostraba un tono de arrepentimiento.

-Tenía que venir de todos modos...

Annie levantó la cabeza y le sonrió con la misma dulzura que él conocía. A pesar de que su apariencia había cambiado, sus gestos eran exactamente iguales.

-Desearía verte como Annie y no como esta chica-dijo Henry corriendo un mechón de cabello de Annie.

-Se acaba en la noche o cerca de esta-dijo Annie pensando-Está noche veras como sigo siendo la misma chica de siempre-rió Annie.

Eso esperaba Henry, poder ver sus ojos y su sonrisa como Annie.

-Tienes clases?-preguntó Henry apoyándose en el respaldo de la silla y pasando una pierna sobre la otra. Tenía una altura tan elegante que Annie recordó vagamente a otra persona.

-No, ya se acabaron las clases por hoy.

-Entonces podremos conversar sobre como ha sido estas semanas de regreso...

Annie suspiró y sonrió. Sí, tenía mucho que contar y esperaba que su hermano la aconsejara.

o.o.o.o

-Muy bien, lo que necesitas son unas clases...

-Lily, te declaro demente-Con una mano, Lily hizo callar a su novio. Unos alumnos pasaban justo delante de ella. Se dio cuenta que la miraron con curiosidad.

Cuando se alejaron lo suficiente fulminó a James con la mirada. James recordó aquella mirada a la perfección, era la que Lily reservaba solo para él cuando no se aguantaban. "De acuerdo, de acuerdo" le dijo con resignación a su conciencia "cuando ELLA no me soportaba".

Estaban sentados en los jardines del colegio, lejos de miradas y oídos curiosos. Sirius no decía nada y cuando James lo miró al salir al jardín estuvo seguro de ver un pequeño sonrojo en las mejillas de él. Cuando recordó eso sintió un escalofrío.

-Clases de qué?-preguntó James. Sirius miró a James con una mirada que decía "Por favor, cállate!"

-Pues de Annie, por su puesto!

-Cómo?!!-preguntó James pasando su ojos muy abiertos de Lily a Sirius. Sirius se puso a buscar algo en los bolsillos de su túnica-Lo sabía!-gritó James con voz de triunfo-Sabía que te gustaba Annie!

-Demonios, Cornamenta!!-Sirius lo miró con furia. Acabada de notar que su varita no la tenía-Eres una perversa!-le dijo con profundo resentimiento a Lily que balanceaba la varita del chico delante de sus ojos-En que maldito momento me la quitaste?! La junta con James le hace pésimo a tu responsabilidad de prefecta!-soltó cruzándose de brazos refunfuñando.

Lily pasó por alto aquel comentario. Le sonrió y guardó la varita oscura de Sirius en su bolsillo más lejano.

-Te gusta Annie, Te gusta Annie!!-exclamó James antes de soltar una estridente risotada.

-Deja de actuar como un niño!

-Te gusta Annie, Te gusta!!

-Ya madura, Potter!!

-Te gusta Annie, te gusta Annie!!

-Te estás ganando una patada que tendrás que sacarte mi zapato de tu...

-Sirius, James!!-los detuvo Lily-Ya basta!!

Sirius se calló sin terminar su amenaza. James bajó su dedo acusador y paró su burla. Lily suspiró buscando paciencia y se puso entremedio de ambos cuando notó el puño cerrado de Sirius, como si quisiera golpear a alguien, mientras que James hacía considerables esfuerzos por no continuar con su canción.

-Ya no molestes a Sirius, James-dijo Lily con delicadeza. James apretó los labios conteniendo su risa y decidió que lo mejor sería concentrarse en otra cosa. Se corrió hasta llegar atrás de Lily la abrazó por la cintura.

-Eres un cobarde-dijo Sirius entrecerrando sus ojos-escondiéndote tras Lily...

-Sirius!-dijo con voz amenazadora la pelirroja.

-No diré nada porque de lo contrario Sirius Black Dahl se pondrá a patalear-susurró James lo suficientemente fuerte para que el pelinegro escuchara.

-Silencio los dos!!-exclamó Lily golpeando a James en las manos.

-En qué estaba pensando?! Por qué tenía que pedirle a Lily que me ayudara!!-se lamentó en voz alta Sirius-Lunático!-dijo Sirius recordando repentinamente-él habría sido mucho mejor.

-Qué?! Y yo?!-preguntó James haciéndose el herido.

Sirius decidió pasar por alto aquel comentario. Lily se olvidó de la conversación cuando sintió algo caliente en su pecho. Buscó bajo su blusa y alcanzó la piedra que Annie le había regalado. Estaba brillando y muy blanca. "Annie".

-Qué pasa?-preguntó Sirius. Contemplando también la piedra.

-Nada, nada...-dijo Lily con rapidez y la guardó nuevamente entremedio de su túnica y la blusa-De acuerdo, Sirius, volviendo al tema...

o.o.o.o

Henry se preguntó si en algún momento Annie se habría dado cuenta de toda la verdad. Se preguntó si usó todo su conocimiento sobre su sangre para notar algo que además de ser muy obvio, era quizá un poco complicado de entender. "de seguro no" pensó él escuchando como ella hablaba amenamente contando todo lo que le había pasado su primera semana de llegada a Hogwarts.

¿Qué pasaría si ella se enteraba de toda la verdad¿De aquellas dos verdades que tanto podían hacer cambios¿Ella seguiría tratándolo de la misma forma o su actitud cariñosa y cálida se vería evidentemente alterada?. Por un lado, él deseaba que ella supiera y entendiera, pero por otro... era un tema tan complicado que prefería, muchas veces, hacer como que nada estaba ocurriendo.

-Hermano... me estás escuchando?-preguntó Annie.

"Hermano"

-Claro, claro...-se apuró en responder el hombre-Sigue contándome.

La conocía de toda la vida. Cuando ella apretó siendo un bebé su mano... cuando ella aprendió a caminar y montó por primera vez una escoba voladora infantil... tenía todos esos recuerdos torturándolo. Esas imágenes de la infancia de ella, siendo solo una niña pequeña y cuando él la podía mirar como una hermana, pero cuando Annie cumplió los trece años, le fue completamente imposible. Ya Dios sabía que había tratado de esforzarse... pero la hermosura de Annie y su forma de ser lo había encantado de una forma que nadie había logrado, ni siquiera su prometida.

Detestó el momento en que tuvo que admitir que ya no la veía como una hermana y que se había enamorado de ella... aún cuando los separaba diez años.

¿Y cómo era posible que Annie no se diera cuenta de aquella verdad que bailaba delante de ella casi con insolencia?. ¿Cómo nunca se dio cuenta de aquel error en la historia que sus padres le contaron?...

-Annie...-dijo Henry deteniendo la plática de ella. Había ido a Hogwarts con una sola razón y su determinación no iba a flaquear. La carta de ella le había caído tan bien que decidió contar todo aun sabiendo que las consecuencias podían ser peor de lo imaginado.

-Qué pasa?-preguntó Annie sin cambiar su sonrisa.

-Tengo algo muy importante que decirte... pero está noche, cuando estés con tu imagen normal.

Se levantó queriendo salir de allí. Ella lo miró con temor.

-Pasó algo malo a nuestro padre o a mi madre?.

-No, ellos están bien. Es otra cosa. Hablaremos esta noche...

o.o.o.o

Severus Snape se sentó en la butaca y miró el vació perdido en sus pensamientos al tiempo que alimentaba sus temores. Aquella imagen, aquella imagen...

"-cómo?... tu deberías estar muerta!-susurró Snape con los dientes apretados-Maldita!

Ella negó con la cabeza agitando su larga cabellera azabache. Sus ojos, alargados y diferente a los ingleses lo miraron odiándolo. Su piel, blanca como la nieve recién caída se manchó en su mejilla de sangre cuando la rozó con la de él.

-No te confundas. Aquí el único maldito eres tú-lo miró por última vez y cerró los ojos-yo soy tu peso muerto

y desapareció, dejando a Snape solo y sintiendo como perdía la completa movilidad de su mano. La que ella había tocado.

-Kasumi Yami... Ella... ella... ella debería estar muerta...

-Y lo estoy-susurró la voz de la mujer en su oído."

¿Lo había soñado¿Su imaginación le había pasado una mala pasada¿Acaso había perdido tanta sangre que comenzó a imaginar cosas?.

Los hechos de la noche pasada no dejaban re revolotear en su cabeza, distrayéndolo de todo lo que ocurría a su alrededor. Su expresión, de evidente preocupación con un dejo de temor, había logrado incluso que Malfoy le preguntara si se encontraba bien.

No, no estaba bien. ¿Se estaría volviendo loco?

Miró las heridas en su muñeca y sintió un espasmo cuando recordó el tacto frío de aquella mujer. No entendía nada de lo que estaba pasando pero ya comenzaba a asustarse. Cuantas veces había matado y jamás la imagen de ninguno de ellos le había visitado. Era algo demasiado inconcebible. Abrió y apretó la mano, continuamente, aliviado de poder moverla.

Kasumi Yami... Kasumi Yami... Esa japonesa que mató el último verano cuando se le cruzó por en medio... aquella asquerosa sangre sucia.

o.o.o.o

Sirius seguía sentado donde mismo. Hacia media hora que Lily y James se habían marchado y terminado una incómoda conversación donde Sirius fue interrogado como si hubiese cometido un delito.

-Que idiotez-dijo Sirius y se echo hacia atrás. Puso sus manos en su nuca haciendo de almohada. Se estiró en el pasto cuan largo era su atlético cuerpo.

Aun recordaba las palabras de Lily y los consejos de James.

"-Tienes que estar muy seguro de lo que sientes por ella. Annie no es para jugar.

Sirius había preferido quedarse callado. Pasar aquella tortura lo más rápido posible y lanzarle a la pelirroja un hecho para borrarle la memoria.

-Annie nunca mostrará sentimientos que tengan que ver con el enojo, la furia o frustración. Siempre va a ir por la vida con su sonrisa, aunque sus ojos nos muestren otra cosa. A veces es difícil saber lo que le ocurre o lo que está pensando. Aunque, al igual que todas las chicas, es algo llorona.

"Sí, lo sé... a veces llora mucho" recordó Sirius con sus ojos serios. No le gustaba ver a las mujeres llorar, menos a Annie. Mucho tiempo atrás, la había visto derramar lágrimas con una tristeza casi enternecedora. Cuando le preguntaba que le pasaba, ella se limitaba a secarse las mejillas con un delicado toque de sus dedos y forzar la misma sonrisa de siempre. "Nada, solo que extraño a mi madre" decía. Una de las cuentas mentiras que le contaba...

-Vaya, no sé a quien me recuerda...-susurró James corriendo el rostro hacia otro lado, sin que Lily lo lograse escuchar.

-Y lo que te diré-dijo la pelirroja-es que simplemente debes ser sincero con ella.

-¿Cómo?-dijo Sirius olvidando que no diría palabra.

-Dile lo que sientes, Canuto-apuntó James como si aquello fuera lo más obvio del mundo.

-A ti nunca te resultó con Lily así que no me lo digas de esa forma.

-Ya, ya!-alzó la voz Lily viendo que James se disponía a responder-Sirius, es lo que tienes que hacer. Dile lo que sientes... Para ti debería ser simple... Lo has hecho muchas veces!"

Pero no, no lo era... No era tan simple.

Suspiró, sintiendo la suave brisa recorrer sus rostro y remover, alborotando, sus largos cabellos oscuros. El sonido de las ojos le parecía delicado mientras que la débil luz del sol alumbraba el cielo con sus pequeños destellos dorados. Miró a su lado e imaginó que Annie estaba junto a él con un libro, que le dedicaba una sonrisa tranquilizadora. Quiso extender su mano y tocarla, pero sabía que se desvanecería al instante. De apoco, la tierna imagen de Annie se fue consumiendo y él, por primera vez en mucho tiempo, se sintió solo...

o.o.o.o

Annie no tuvo que buscar a sus amigas para contarles lo que había ocurrido. La conversación con su hermano terminó de forma algo confusa, pero de todas formas estaba muy contenta de que él hubiese ido a su encuentro entendiendo que lo necesitaba allí con urgencia. No tuvo más que entrar en la sala común de Gryffindor para que Lily y Sophie la tomaran cada una de una mano para arrastrarla escaleras arriba y encerrarse en la habitación.

-Sigue tan guapo como siempre?!-preguntó Sophie.

-Oh! Siempre ha sido muy lindo!!-rió Lily recordando al hermano de la chica con un leve sonrojo

Además de ser guapo, tiene una mirada que deja sin aire a cualquiera-Exclamó Sophie mirando alguna parte de su habitación con la mirada casi derretida imaginando que estaba frente a Henry Dahl.

-Te deja sin aire a ti?!-preguntó entre risas Lily.

-Es tan maduro...-suspiró Sophie abrazando su almohada.

-Oigan!-exclamó Annie empujando a Sophie levemente despertándola de sus sueños-Ustedes tienen novios y además, es mi hermano!

-Pero siempre ha sido nuestro amor platónico!-Soltó Lily quitándole a Sophie la almohada y abrazándola ella.

-Vaya, vaya...-dijo James que entraba precisamente en ese momento. Lily casi se calló de su cama. Sophie, agarró la almohada que Lily había dejado caer de la impresión y se la puso sobre la cara ocultando su vergüenza y Annie sonrió encantada.

-Qué tanto escuchaste?-preguntó la rubia que permanecía muy tranquila.

-Lo suficiente como para que Remus se moleste-dijo el chico cruzándose de brazos y mirando a Lily con los ojos entornados.

-Solo podría molestarse Remus?!-preguntó cautelosamente Lily.

-No-dijo secamente James.

-Bueno-Dijo Annie. Miró la hora. Su cambio iba a ser muy pronto. Le hizo un gesto con la cabeza a Sophie para que salieran de allí.

-Eh...Mmm...James. Podrías no decirle nada a Remus, solo por precaución-y antes de que el chico de anteojos pudiera responder habían salido de la habitación dejando a Lily sola con James.

-Es primera vez que te veo celoso. De todas formas no pasa nada, James. Tu sabes que estaba solo bromeando-susurró Lily levantándose con lentitud y alejándose de la mirada penetrante de James. Él no respondió. La siguió mirando-No estarás molesto ¿verdad?

James frunció el entrecejo. Ella ladeo la cabeza y le sonrió tratando de ser lo más dulce del mundo. No sirvió. James se acercó a ella y la tomó de la muñeca atrayéndola hacia él con algo de brutalidad. Lily sintió como la presionaba contra la pared. Estaba demasiado cerca y no apartaba los ojos de encima de ella, quizá tratando ver algo a través de los verdes de Lily. La pelirroja se fijóen los labios de su novio. Se puso de puntillas para alcanzarlos esperando que con eso a James se le pasara la molestia, pero él con un movimiento lento pero impredecible corrió el rostro y puso su cabeza en el hombro de ella.

Lily lo rodeo con sus brazos cuando la abrazó con una fuerza que solo James Potter tenía. Entre posesiva y cariñosa. Sintió como él le dio un pequeño beso en el cuello y ella apoyó su cabeza sobre la de él.

o.o.o.o

Annie golpeó un par de veces la puerta, pero Sophie que era impaciente, la abrió sin esperar respuesta. Annie se quedó de piedra y sintió sus mejillas arder de una forma que la alarmó. Sirius, delante de ella, también se quedó petrificado con los ojos abiertos de par en par y su camiseta en el aire. Sophie que no le encontraba lo impactante a la situación, pasó de largo y llegó junto a su novia dando pequeños saltitos de encantada.

-Nadie te enseño a golpear!!-gritó Sirius molesto y poniéndose la camisera con rapidez. Sophie pasó por alto sus palabras.

Annie se dio la vuelta y cerró la puerta. Sin mirar al chico hizo unas señas extrañas indicando que entraría al baño.

-Entra-dijo Remus conteniendo la risa-no hay nada que no puedas ver.

Annie asistió y se encerró. Se apoyó en la pared respirando con dificultad. Sirius era tan guapo que podría haberse derretido en el puerta. Sacudió la cabeza retirando aquellos pensamientos y se contempló en el espejo. "Que grande" pensó mirando hacia todos lados. Esperó un momento...

-Acaso no podías esperar a que respondiéramos!-se quejó Sirius-Podría haber estado recién saliendo del baño!!

Sophie le sacó la lengua y tomó a su novio de la mano, obligándolo a que se levantara.

-Tengo una excelente noticia. Por fin me llegó la confirmación de todo!-dijo antes de cerrar la puerta tras ella.

Sirius no alcanzó a ponerse sus zapatos cuando la puerta del baño volvía a abrirse. Annie había recuperado su imagen normal, con su largo cabello largo cayendo sobre su hombro derecho y sus ojos azules esquivándolo. Aun tenía el sonrojo en sus mejillas.

-Siento haber entrado así-se disculpó tímidamente, pero sonreía "Por qué demonios siempre sonríe?"-No me di cuenta y Sophie ya había abierto la puerta.

Sirius soltó un resoplido. ¿Acaso era tan grave¿Un montón de chicas lo habían visto sin camisa... o sin nada y él jamás había estado desacuerdo¿Pero Annie...?

-Da igual, al fin y al cabo, cuando estoy en la piscina no me baño con traje de buzo Muggle.

-Sí, bueno... supongo que no.

Annie pasó junto a él y se dirigió al baúl de James. Lo abrió con cuidado y buscó entremedio de sus cosas. Supuso que Sirius la miraba con una ceja alzada preguntándose que demonios estaba haciendo. No se equivocó.

-No es que esté de intrusa, es solo que necesito la capa invisible y la última vez, James la guardó. Me dijo que podía sacarla cuando deseara-dijo la chica respondiendo a la pregunta que Sirius no había dicho en voz alta.

-No está allí-dijo Sirius-está en su mochila.

Annie asistió con la cabeza. Miró hacia todos lados, corrió un poco de ropa, pero no estaba.

-Dónde está?-preguntó la chica. Sirius, que se encontraba poniendo los zapatos, le indicó la cama.

-Busca abajo.

Annie se arrodilló y levantó la ropa de cama. Allí estaba, junto a un desorden descomunal. Preguntándose si la guardaba ahí apropósito o si simplemente lograba que quedara justo bajo la cama, estiró el brazo y la cogió.

-La puedes sacar?-preguntó Sirius. Annie vio, al otro, los pies de Sirius.

-Sí... ya la tengo-dijo. Estaba tan apurada por salir de allí que se levantó con mucha fuerza. Golpeó su cabeza con la mesita de noche-Auh!!-dijo soltando la mochila.

Sirius saltó sobre la cama y llegó junto a ella en un abrir y cerrar de ojos.

-Pero que torpe eres!!-le recriminó. Retiró con delicadeza la mano de ella y buscó a través de su sedoso cabello algún daño.

-No me di cuenta!

-Deberías tener más cuidado, si te pegabas en la punta de seguro te dejabas una herida fea. Incluso podrías sangrar!

-Eres un exagerado!-le acusó Annie agachando la cabeza cuando él la tocaba. Sintió como la mano de Sirius tanteaba la zona adolorida y dejó escapar un pequeño gemido.

-Duele?-preguntó Sirius volviendo a tocar la misma zona.

-No, solo me quejo porque me gusta-se burló la chica. Sirius negó con la cabeza al tiempo que dejaba salir una risa irónica.

-Qué chistosa estás ¿eh?-Annie rió silenciosamente.

Era tan incómodo, pero al mismo tiempo tan agradable. Sirius se ponía a un más nervioso cuando ella estaba con su imagen normal y más ahora, cuando insistía en buscar en su cabeza algo que ya había encontrado.

Finalmente, conciente de que si seguía así ella lo descubriría, retiró las manos con lentitud. Ella, con la misma lentitud, levantó su cabeza y lo miró a los ojos.

-Es probable que se te hinche un poco la zona-dijo en voz baja. Se levantó y se dispuso a hacer algo, cualquier cosa, de lo contrario nuevamente perdería la razón...

-Gracias-dijo ella. Se levantó conciente de su nuevo sonrojo-Ay Merlín!-dijo. Se apoyó de un pilar de la cama y parpadeó muchas veces.

Sirius se giró y la miró. Se tambaleaba levemente. Olvidando que debía alejarse, se acercó nuevamente con gran rapidez.

-Qué te pasó ahora?!-preguntó tomándola por la cintura para ayudarla.

-Estoy mareada!-dijo la chica poniéndose una mano en la cabeza y presionándose la sien.

-No te caerás de la escalera si te dejo sola un momento?!-se burló Sirius.

-Es probable que me caiga si estoy contigo...-susurró Annie tratando de enfocar sus zapatos.

o.o.o.o

James levantó la cabeza y la miró directo a los ojos, igual de serio que cuando lo vio al entrar en la habitación. Lily sonrió de forma coqueta y se mordió el labios inferior. Sin que el la detuviera, le quitó los anteojos.

-Cómo me ves?-preguntó Lily con curiosidad.

-Con los ojos, igual que hace un momento-respondió secamente James.

-Estás molesto.

-No, no lo estoy

Lily alzó una ceja. Apoyó la cabeza en la pared y lo miró esperando que le dijera algo, pero pasó un rato y nada. Ni se corría ni cambiaba su mirada.

Trató de recordar si en algún otro momento lo había visto sin gafas. Quizá en algún antiguo curso, porque ni siquiera cuando jugaba Quiddich se los quitaba. ¿Tan mal tenía la vista como para usar lentes todo el tiempo?

-Qué estás haciendo?-preguntó James con lentitud cuando Lily movía una mano delante de sus ojos.

-Quiero saber que tan mal ves!-dijo la chica con un aire de suficiencia.

James atrapó la mano de ella en el vuelvo y la sostuvo en el aire. Lily se sorprendió de la fuerza de sus ojos, que parecían aun más intensos sin las gafas y cuando la mirada de él comenzaba a sofocarla sintió la necesidad de alejarse y tomar un poco de aire.

-Si te mueves...-dijo con un tomo amenazador el chico.

Lily dejó de tratar de salir simplemente para evitar sentir aun más fuerte el contacto con él. Nuevamente aquel miedo que Sophie le había acusado se hizo tan presente en su cabeza como la mano en la cintura que James ponía. Cerró los ojos luchando con su mente, su cuerpo y su corazón que amenazaba con salir por su garganta de tan rápido que latía.

Sintió como James posaba sus labios en su cuello y lo besaba con lentitud. Las piernas de Lily comenzaban a flaquear y fue en ese momento cuando agradeció que James la sostuviera, de lo contrario habría ido a para al piso.

De repente, James la levantó con una facilidad casi alarmante. Lily dio un grito ahogado asustada. Se abrazó a James y él logró contener su risa. La llevó hasta la cama de ella y la depositó sin ser brusco. Ella se quedó sentada observando como el chico se volvía a poner los anteojos.

-Adiós...-dijo finalmente alzando una mano con desgano y saliendo de la habitación dejando a una Lily Evans con la respiración entrecortada y casi molesta por no haberla besado como correspondía.

o.o.o.o

-Ya te sientes mejor?-preguntó Sirius sentado a su lado y pasando por alto las palabras de ella.

Annie movió la cabeza de arriba hacia abajo asistiendo con la cabeza. Se levantó, ahora siendo más cuidadosa y tomó la capa invisible bajo la atenta pero algo triste mirada de Sirius. La dobló con algo de torpeza.

-Muchas gracias, ya debo irme. Me juntaré con mi hermano y no quiero llegar tarde.

Sirius asistió con la cabeza y una voz molesta que se parecía excesivamente a la de Lily le llegó a la mente como un mosquito molesto "tienes que ser honesto con ella".

Y allí estaba ella, esperando que le dijera algo, por muy mínimo que fuera para poder aclarar todos los enredos que él había causado. Más difícil decir todo cuando ella tenía aquellos ojos, cuando ella era Annie y no Megaera. Cuando su piel, blanquecina, lo tentaba tanto.

-Qué te vaya bien...-fue todo lo que dijo. Se levantó y le dio la espalda-Yo... ahora tengo que... juntarme con una chica. Tengo una cita.

Ella asistió con la cabeza y reprimió una lágrima. ¿Cuándo la iba a dejar de hacer sufrir?

Cerró la puerta detrás de si. Escuchó el sonido de algo rompiéndose. Estuvo apunto de volver a entrar, pero prefirió quedarse con la duda. Bajó las escaleras apretando la capa invisible sobre su pecho y con la cabeza gacha.

Sirius miró el jarrón de agua destrozado que calló a sus pies. Con su respiración alterada pasó por encima de los fragmentos de vidrio y llegó junto a la puerta con la intención de ir a buscarla, pero no alcanzó a poner la mano en el pomo cuando ya se había arrepentido. Bajó la mano con languidez y se apoyó en la fría pared de piedra. Deseo estar a oscuras pero ya ni siquiera deseaba moverse, lo único que quería realmente era tenerla junto a él...

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-Annie!-dijo Sophie saltando un sillón y casi cayendo. Miró el mueble como si él lo hubiese hecho apropósito. Agradeció que la sala común estuviese vacía.

-Ten cuidado, Sophie!!-le aconsejó Remus que permanecía sobre un sillón lejos del fuego con un montón de pergaminos en el regazo.

-Llegó esto para ti, es de Henry!-dijo Sophie en voz baja entregándole una nota. Annie agradeció a Sophie y abrió el papel luego de dejar la capa de invisibilidad sobre una mesa. Lo leyó con rapidez y lo guardó en su túnica.

-Bueno, es hora de que vaya a juntarme con Henry-dijo poniéndose la capa invisible.

-No es un poco tarde?-preguntó algo inseguro Remus.

-Oh! Claro que no!-dijo Sophie encantada-Estará con su hermano. Henry tiene poderes increíbles!

-Si, como no...

-Es verdad!

Annie dejó a sus amigos hablando sobre las extraordinarias cualidades de Henry y salió de la sala común despidiéndose con la mano. Caminó por la oscuridad de los pasillos bajo la capa para volverse invisible y sintiendo una pena que ya tanto conocía. Era aquella aflicción que le causaba Sirius con solo estar cerca de ella.

Recorrió el camino casi por inconciencia hasta llegar a la puerta de roble que estaba abierta por poco. Aunque le extrañó, pues a esa hora debería estar bien cerrada, la abrió un poco más y atravesó el jardín hasta llegar al borde del bosque prohibido.

No tuvo que esperar mucho rato. Vio acercase a su hermano con su cabello ondeando en el viento y su larga capa moviéndose acompañando su larga y fuerte figura. Annie recordó que cuando pequeña creía que su hermano era un ángel que le había sido enviado para cuidarla para siempre.

Cuando Henry estuvo muy cerca, Annie se quitó la capa...

-Hermano!-dijo ella ya sin poder contener las lágrimas. Lo abrazó y él se quedó impávido. Annie lloraba como nunca antes lo había hecho, sollozando con angustia y enterrando su cabeza en su pecho.

-Annie...-susurró el y la abrazó.

-Ya no puedo más, Henry!-dijo ella casi sin poder hablar-Ya no puedo más!

-Qué pasa?-preguntó él agachándose y tomándole el rostro. Sus ojos aguamarina derramaban lágrima tras lágrima.

-Llévame contigo, por favor! Te lo ruego!

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Hola!!

Los capítulos que vienen son todas bastante extensos. Antes por lo general, no sobre pasaban las 8 hojas de Word, pero estos últimos son de 15 o más hojas. Espero que no se les hagan pesados :S, que los puedan leer bien, pero sobre todo que los disfruten.

Muchas gracias a los reviews del capítulo pasado:

monse evans, Saiyury11, ivenus-valens (Hahahaa, muchas gracias!),

Rebex Potter, luna712, Ccii Tnks, mica-prongs, Judith Malfoy

lili atenea, clau malfoy, emotivejoy, GinNyLu

karla Black, Lady Loony Lupin

¿Desiré: (

Me han preguntado si vamos a ser testigos de la boda de Lily y James. ¿Me creerían si les digo que en un principio no la consideré? Pero ahora, al ver todos los r.r. diciendo que desean verlo hasta yo misma me he quedado con las ganas! Así que tendremos boda Potter!! Sii!!

Jejeje, bueno! Espero que estéen muy bieen!

Un beso para ustedes. Nos leemos en el próximo capítulo.

(No tuve tiempo de revisar la ortografía y la sintaxis. :S Si me salté algo les pido me disculpen!).